Universidad Abierta

 


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LA INFLUENCIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN EL DESARROLLO POLÍTICO DEL PAÍS

 

HÉCTOR ZANELLA FIGUEROA

 

 

 

CONTENIDO

 

I.                     La Influencia.

II.                   Marco Legal.

III.                  Evolución de Algunos Medios.

IV.                Comunicación  Política.

V.                  La Naturaleza de la Información.

VI.                Los Medios y las Masas.

VII.               Resumen

VIII.             Cuestionario

IX.                 Bibliografía

 

CAPÍTULO I.

 

LA INFLUENCIA

 

Cuando los medios de comunicación masiva  se encontraban a finales  del siglo XIX en su etapa  artesanal  y los modernistas de principios del siglo XX eran fieles a la dictadura   porfirista, las condiciones de vida eran infrahumanas, caracterizada en México por una concentración de la riqueza en pocas manos extranjeras, despojos en tierras como condiciones laborales de esclavitud; presencia de  guerrilla rural; había poca oferta de trabajo y alta demanda laboral; se crearon   840 grandes haciendas; había un sistema político basado en la explotación del más débil;   vías de comunicación malas y escasas.

 

Además,  un endeudamiento personal del obrero y campesino enganchados por la vía de alcoholización o de préstamos impagables, así como una herencia de las deudas familiares; un desastre ecológico y explotación de la materia prima, la banca en poder de capital extranjero que promovía principalmente una industria y comercio en beneficio de los españoles y otros europeos; las minas mexicanas de aquellos tiempos,  por ejemplo, estaban en poder de los ingleses, franceses y españoles; el ferrocarril y el petróleo lo controlaban los americanos y los ingleses, mientras que en  los aserraderos los dueños eran americanos, ingleses, franceses y españoles; las 840 haciendas eran propiedad de españoles, americanos, unos cuantos mexicanos privilegiados y la Iglesia.

 

El poder militar  se concentraba en  un presidente mexicano que impuso una dictadura basada en elecciones ilegales y una represión permanente contra sus opositores, al grado que no había independencia económica; hipotecó al país y tenía un nulo patriotismo.

 

Entonces el 80 por ciento de los mexicanos eran analfabetas, situación que facilitaba violaciones constantes a la Constitución de 1857, principalmente a los artículos sexto y séptimo, que no obstante consagraban la libertad de expresión, muchos periodistas fueron asesinados o encarcelados.

 

Los medios masivos de comunicación en su mayoría eran propiedad de amigos del general Porfirio Díaz, entonces presidente de México, cuya actuación en los periódicos  era exagerada o desvirtuada a su favor , en tanto que, en contraparte, el periodista Filomeno Mata ,director de El Diario del Hogar, fue encarcelado aproximadamente unas 40 veces por criticar al gobierno de Díaz.

 

En ese régimen  la crítica sólo estaba autorizada por el grupo de los “ científicos” contra funcionarios del sistema , a quienes se les quería eliminar.

 

En ese ambiente represor es natural que los medios de comunicación ni organismos independientes pudieran relacionarse con plena libertad, por lo tanto las violaciones a los artículos constitucionales antes mencionados y al 16, 18 , 23  y 27, era cosa de todos los días.

 

Para entonces la prensa independiente se fundó a la par de agrupaciones liberales de partidos políticos de oposición al régimen porfirista, que mantuvo una paz simulada a base de represiones.

 

Con todo, en el desarrollo político del país los medios de comunicación observados durante el porfiriato  fueron un  pilar importante en las transformaciones revolucionarias, que dieron como resultado una nación más democrática, comparada con  el sistema  derrocado.

 

Se tiene, por ejemplo, la entrevista hecha a Porfirio por el periodista James Creelman el 17 de febrero de 1908, donde el general Díaz prometiera que en las elecciones de 1910 dejaría el poder a otro, aunque también mando el mensaje de que tendría el poder detrás del trono, noticia que impacto al pueblo de México que, a su vez, presionaba a través de periódicos y políticos de oposición para anular la reelección.

 

El grupo “Santiago de la Hoz” se hizo el propósito de despertar al pueblo mediante periódicos de oposición, prefiriendo la caricatura fácil que a la literatura pesada, lo cual constituye un ejemplo de la influencia que ejercieron los medios de principios del siglo XX en el desarrollo político de México, aunque periódicos como El Siglo XIX y Monitor Republicano, antes de sucumbir frente a la competencia del diario  modernista y oficialista El Imparcial, desplegaron interesantes críticas contra la dictadura porfirista.

 

Francisco I  Madero es otro ejemplo que ilustra cómo la influencia de los medios masivos fue indispensables para promover acciones que forzaran un cambio político en la República, al publicar el libro intitulado: La Sucesión Presidencial en 1910, cuyo contenido criticó al régimen  de Porfirio.

 

Con ese documento Madero propuso un gobierno de coalición, equivalente a un cogobierno con los porfiristas y los promotores del cambio, al tiempo que anuncio la formación del Partido Nacional Democrático que buscaba la vicepresidencia  de ese tiempo.

 

Se distingue que las ideas revolucionarias buscaron multiplicarse a través de los periódicos, revistas, folletos, cartones, manifiestos y libros que reproducían las inquietudes democráticas de la opinión pública, es decir, del sentir del pueblo.

 

Así como el SIDA se extiende por el mundo, las ideas libertarias también tienden a multiplicarse en las conciencias sanas de la población mundial, como sucediera durante las guerras de: Independencia, Reforma y la Revolución Mexicana.

 

En 1917 los postulados del Partido Liberal Mexicano son tomados en cuenta al consolidarse la Revolución Mexicana y reformarse la Constitución de 1857. Los doce puntos que el PLM promoviera en tiempos revolucionarios fueron incorporados a la nueva Constitución, la de 1917.

 

El Partido Soberanía  Popular, fundado por Francisco Vázquez Gómez  y el grupo Monterrey, por su parte promovieron para  la candidatura de 1910  la fórmula:   Porfirio - Bernardo Reyes. En este proyecto se gastó mucho dinero en propaganda y se fundaron periódicos leales al sistema porfirista, entre los que destacan El Imparcial, El Reeleccionista y El Debate.

 

Se distingue que los amigos de la dictadura porfirista también fundaron “periódicos leales” al sistema para hacerle contrapeso a la corriente de revolucionarios quienes crearon periódicos de oposición a la dictadura referida. La historia comprueba que los periódicos fueron el arma de concientización y resistencia de las principales demandas de la época. Por un lado había un bombardeo ideológico en las páginas cuya escritura se oponían al régimen de Porfirio Díaz y proponían ideas libertarias, cuya represión fue un signo que puso de manifiesto la importancia de los periódicos y publicaciones opositoras a la dictadura porfirista. Con todo, esas publicaciones resultaron triunfadoras en su propósito por democratizar a la nación.

 

Se debe tomar como parte de una lección histórica cuando Madero intensifica su oposición al régimen, y aunque abandona el PDN  y la coalición, posteriormente fundó el Centro Antireeleccionista de México, cuyo órgano informativo fue: El Antireeleccionista, empresa editorial que no obstante  desapareció a través de la represión del sistema, germinó en una norma política incluida en  la Constitución de 1917, lo cual prueba la importancia de los medios masivos de comunicación y su trascendencia en el desarrollo de la vida política del país, a pesar que competían en desventaja mínima a razón de 3 a 1  o más con los medios oficialistas.

 

La dictadura aunque en su momento boicoteó y cerró el periódico de oposición: El Antireeleccionista , éste  abuso de autoridad que dio fuerza a la Revolución porque, como se explicó antes, la semilla opositora de ese medio y otros fue sembrada antes de su cierre.

 

El impulso de la participación de los medios y los efectos de sus contenidos y/o de la represión sufrida, motivó a Francisco I Madero para que continuara con pocos recursos pero con determinación  su lucha en un ambiente de hostilidad oficial, con lo cual ganó simpatizantes.

 

Cuando Madero fue encarcelado el mes que se verificarían las elecciones ( junio de 1910), el pueblo de México al conocer la noticia se indignó tanto que se volcó en favor de Madero. Este abuso de la autoridad y su difusión le valió a Madero más simpatías que las obtenidas en todos sus discursos de campaña.

 

Destaca que la difusión de la noticia ( cuando el pueblo se entera) activó la reacción del pueblo en favor del candidato reprimido ( Madero) y en contra de la injusticia oficial, cuyos abusos pretendían anular la esperanza del cambio.

 

Otro hecho:

 

En la Cámara de Diputados, Francisco González Garza entregó un memorial protestando por  haberse realizado elecciones estando un candidato preso por elementos del partido oficial, lo cual era suficiente para anular las elecciones en cuestión. La Cámara rechazó esa propuesta,  antecedente  que unificó al pueblo contra el régimen que por años estranguló la independencia de México. Para entonces noticias como éstas fluían con mayor interés del pueblo.

 

Otro documento importante en ese movimiento fue elaborado el 5 de octubre de 1910 por Madero, estando preso en San Luis Potosí, documento intitulado precisamente  el Plan de San Luis Potosí, que contenían propuestas de solución al problema agrario,  que entonces era el más grande del país. La no reelección era otro punto de ese Plan, donde  también se estableció el día 20 de noviembre de 1910, a las 6 de la tarde, como fecha y hora estratégica para iniciar la Revolución Mexicana.

 

Ese documento hizo las veces de medio de comunicación masiva. En su artículo 7  informaba que el dictador Díaz “ desoyó la voz de la Patria y prefirió precipitarla en una revolución, antes que devolverle al pueblo sus derechos ”. Es relevante cómo Madero condiciona la lucha armada a la falta de atención a la VOZ DEL PUEBLO, que anteriormente se había publicado en algunos periódicos, folletos, caricaturas y libros de esos tiempos. Fueron los medios la expresión de esa voz del pueblo.

 

Cuando el régimen se enteró del día y de la hora del  alzamiento nada pudo hacer para evitarlo. Lo cual es un signo que la información con la cual se identificaba el pueblo fue más poderosa que la propia resistencia mostrada por el poder militar de la época, que sucumbió ante el poder de convocatoria de Madero, que para entonces era un político tan popular que sus acciones bélicas eran respaldadas por el pueblo.

 

Cuando Emiliano Zapata conoció el Plan de San Luis Potosí, la noticia le hizo suponer que Madero representaba las reivindicaciones anheladas por el sector agrario, dicho de otra forma,  ese Plan que contenía el sentir del pueblo, antes difundido en los periódicos, influyó en su participación  en la Revolución.

 

Sin duda, la esencia del periodismo es influir, crear opinión y reacciones que, a la larga deben  incluirse en la ley o, en caso de ya existir, tienen que respetarse.

 

Ese fue parte del periodismo del siglo XIX y principios del XX, instrumento a través del cual las ideas navegan en busca de partidarios, donde el periodismo que actuó como auténtico espejo del sentimiento de la nación, representó ser un  homenaje a las ideas libres, porque las alabanzas producen efectos contrarios, mientras que la mentira siempre se hunde con el peso de la verdad, cuando ésta se manifiesta.

 

La función periodística de oposición a la dictadura del General Díaz rompió anticipadamente mitos como el de Adolfo Hitler, quien durante la Segunda Guerra Mundial afirmó que “ una mentira que se repite un millón de veces termina aceptándose como una verdad ”.

 

Por eso podríamos resumir que los efectos de la opinión pública expresada durante la dictadura porfirista inspiraron el Plan de San Luis Potosí, el cual convocó a una revolución que derrotó  al régimen autoritario que nos ocupa, mientras que la pacificación del país fue resultado de considerar la voz del pueblo en una nueva Constitución. Esto explica el poder de la información.

 

CAPÍTULO II

 

MARCO LEGAL.

 

La legislación constitucional establece en sus artículos 6 y 7 que la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa ni se debe coartar la libertad de imprenta que no tiene más límite que el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública.

 

Francisco Zarco, que alguna vez dirigiera en su mejor época  el periódico El Siglo XIX, estableció que “ un pueblo puede agitarse por lo que la prensa diga, pero puede morir por lo que la prensa calle”; mientras que Voltaire  interpretó la libertad de expresión de la manera siguiente: “ podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero daría la vida por defender tu derecho a decirlo…”.

 

Desde su elaboración, las mismas leyes contienen en su articulado la importancia de los medios de comunicación, porque la historia demostró que un pueblo se agitó a través de los medios masivos de comunicación, pese a que muchos fueron silenciados por la fuerza, y millones de mexicanos dieron la vida para que se escuchara la voz del pueblo y ésta se incluyera en un documento pacificador: La Constitución.  

 

En tiempos de cambio, la importancia de los medios masivos de comunicación es tal que la autoridad en todo movimiento independentista, reformista o revolucionario siempre a boicoteado, coartado o censurado  La Libertad de Expresión, que equivale a la libre manifestación de las ideas a través de los periódicos, otras publicaciones y, más recientemente, a través de la radio, televisión, cine e Internet.

 

Históricamente quedó comprobado que la noticia que une al pueblo (en torno a sus líderes reales que luchan por encontrar soluciones tendientes a mejorar las condiciones de vida de la colectividad), afecta la estabilidad de un régimen autoritario.

 

 

En el desarrollo político del país ni el analfabetismo impidió el progreso constitucional, debido a que la caricatura fue el medio periodístico que predominó como sistema de comunicación orientado a influir en cada proceso de cambio. Tenemos como ejemplo que en 1910 el 80 por ciento de los mexicanos eran analfabetas que consumían la caricatura a través de folletos o se enteraban de las noticias revolucionarias gracias a que acudían a centros de reunión como son comercios o peluquerías donde les leían los periódicos. De esta manera el pueblo se retroalimentaba la información así mismo.

 

A una dictadura le corresponden medios masivos dóciles, cuya ausencia de crítica es un buen negocio. Destaca que esto quedó comprobado durante el porfiriato porque hasta la prensa de Estados Unidos fue “ comprada” o influida por el poder económico de Wall Street, organismo que era considerado  socio de Porfirio Díaz, quien con esa estrategia consiguió, en su momento, alabanzas de los medios norteamericanos, como parte de una complicidad que permitió a Wall Street tener preferencia sobre la explotación de los mexicanos. Por ello el dictador Porfirio Díaz lamentó: “ Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.

 

No obstante, la experiencia demuestra que tanto los políticos como los medios oficialistas sufren un efecto bumerán, es decir que los medios que destacan alabanzas para un régimen y que excluye los derechos del pueblo para beneficiar a unos cuantos o se dedican a difamar los movimientos revolucionarios, regularmente consiguen efectos contrarios a los esperados. Aquí cabe recordar que si bien es cierto que Hitler manipuló la información para, temporalmente, engañar a su pueblo, la realidad lo derrotó  pese a su habilidad en materia de comunicación. Esto testimonia que la fuerza de los medios sólo se pueden controlar  durante un tiempo definido.

 

Otro ejemplo:

 

En  la Antigua Rusia, en el período del socialismo todos los medios de comunicación masiva trasmitían una especie de hora nacional permanente, pero ni con eso fue posible evitar la caída del sistema socialista, circunstancia que permite suponer que los medios informativos son importantísimos en cada empresa política, económica o religiosa.

 

No hay duda que la comunicación entre la gente es una necesidad que obliga al surgimiento y permanencia de los medios de comunicación y, aunque algunos medios oficiales pretendan distorsionar la verdad, los medios de oposición han consagrado las libertades pese a la represión oficial.

 

En un sistema democrático solamente sobreviven medios críticos, analíticos al sistema. En la ya desaparecida Unión Soviética, por ejemplo, los medios oficiales asumieron una actitud crítica tras la caída del sistema socialista, mientras que los medios con ausencia de crítica sucumbieron al cambio.

 

DESDE  LA GUERRA DE INDEPENDENCIA.

 

A principios del siglo XIX, durante la Guerra de Independencia, iniciada por el cura Miguel Hidalgo, que se sustentó en la “ voz común de la nación”,  inspiró un Decreto del Pueblo, redactado por el cura Hidalgo. Dicho de otra forma, el llamado Padre de la Independencia legisló de facto a nombre de la opinión pública. Esto demuestra que las ideas buscan su cause en los escritos, sean éstos desde un folleto, periódicos, libros, decretos o leyes, siempre en busca de circular entre la conciencia de la colectividad.

 

El decreto de Hidalgo expresa una soberanía efectiva, que ejerció por aclamación del pueblo. Además, con ese poder abolió la esclavitud y propuso confiscar bienes de los europeos en territorio nacional, al tiempo que reclamó la independencia de México con relación a la colonización española, atrevimiento que, por cierto, le ganó la excomulgación de la Iglesia católica. Más adelante surge el Plan de Paz, escrita por José María Cos.

 

El 2 de diciembre de 1912 el Virrey Venegas suprimió la libertad de prensa, porque le aterraba la libre manifestación de las ideas colectivas. El periódico El Pensador Mexicano fue un medio de esa época.

 

El 22 de octubre de 1914 se proclamó la Constitución de Apatzingán, inspirada en las constituciones francesas de 1793 y 1795, que establecía la división de los tres poderes, los derechos ciudadanos y la libertad de expresión.  

 

Desde la Guerra de Independencia también se luchó por defender la libertad de expresión. Tenemos que Iturbide, con su Plan de Iguala, unifica a la oligarquía  criolla de ese siglo y proclama la independencia después de 10 años de lucha armada.

 

Don Miguel Ramos Arizpe, entonces ex diputado, escribió en el periódico El Águila Mexicana, en favor del Federalismo, corriente que generó el Acta Constitutiva, que cambió el concepto de soberanía de la nación en 1823. Los centralistas encabezados por Lucas Alemán y Carlos Bustamante hacían contrapeso a esa corriente a través del periódico Sol.

 

El 31 de enero de 1824 el Congreso aprobó el Acta Constitutiva de la Federación y el 4 de octubre de 1824 el Congreso sancionó la Constitución de 1824.

Este desarrollo histórico de la política independentista también obedeció a la interpretación de la voz del pueblo para consagrarla en documentos pacificadores como es la Constitución.

Otra prueba:

 

Durante la dictadura de Santa Ana, en 1953, Miguel Lerdo de Tejada le decía al dictador: “la solución de la crisis radica en atender las exigencias de la opinión pública…”  

 

Para 1857 destaca la promulgación de la Constitución de ese año, que desató ataques de la prensa conservadora que entonces proponía la exterminación de los políticos liberales. El apoyo de los medios liberales a ese movimiento no se hizo esperar, con lo cual de nueva cuenta los periódicos son parte importante de los acontecimientos de la Guerra de Reforma.

 

Posteriormente, el Congreso de la Unión suspendió garantías individuales y todas las libertades, inclusive la de prensa, hasta que en 1861 triunfó la Revolución de Reforma e inicia el imperio de la Constitución con la separación de la Iglesia del Estado.

 

Si estimamos que los medios son un reflejo del sentimiento popular, el presidente Benito Juárez así lo demostró el 18 de junio de 1867, cuando fusilarían al Emperador Maximiliano. La anécdota cuenta que cuando la princesa Inés de Salm, Salm fue a San Luis para buscar el perdón de Maximiliano, al arrodillarse ante Juárez, éste conmovido respondió:

 

“Si todos los soberanos de Europa estuvieran a sus pies, les sería imposible preservar su vida… No soy yo el que la toma, es el pueblo, y es la ley; y si yo no cumpliera su voluntad, la tomaría el pueblo y  además la mía. ”

 

Así lo entendió  el entonces  derrocado Emperador francés, Maximiliano, el 19 de junio de 1867, que ante el pelotón de fusilamiento  dijo: “ Voy a morir por una causa justa: la independencia y la libertad de México.¡ Que mi sangre selle las desgracias  de mi nueva Patria! ¡ Viva México!”.

 

El mismo presidente Juárez también expresó:  “ No conozco otra fuente  de poder más que la opinión pública; mi afán será estudiarla, mi invariable empeño será sujetarme a sus principios”.

 

Otro de sus mensajes de contenido internacional fue: “ Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

 

Asimismo los periódicos liberales El Siglo XIX y El Monitor exigían al Ejecutivo hacer efectiva la Constitución, en tanto que la mayoría de los diarios de la época juarista  pedían la suspensión de las” facultades  extraordinarias” del Ejecutivo, al tiempo que reclamaban que  se convocara a elecciones,  mismas que ganó el gobierno liberal que encabezara Benito Juárez. Los políticos de entonces  combinaron el servicio público con el periodismo y la poesía. Destacan Vicente Riva  Palacio y Francisco Zarco.

 

En 1867, el  ferrocarril  se desarrollaba en  el país, y  promovió su crecimiento a través de un medio propio  llamado El Ferrocarril.

 

Para 1868 y 1869 los conservadores se limitaron a la lucha periodística a través de dos de sus medios: Voz de México y el Pájaro Verde.

 

Por otro lado, el  diario El Monitor Republicano  insistió en que había  elementos de prosperidad en México y, según el periódico La Nación, “México era el ombligo del mundo, donde su clima, sus producciones y su situación geográfica no necesitaba  encomio”.

 

La historia  relata que no hay duda de que durante el siglo XIX, tanto la Guerra de Independencia como la de Reforma consideraron a la opinión pública para consolidarse, transformación en la que los medios masivos de comunicación   tuvieron, en sus diferentes presentaciones de entonces, una importancia   trascendental.

 

Al cierre  de 1900 había  543 periódicos, de los cuales 126 se publicaban en  la ciudad de México,  que tenía muchos  rotativos y pocos lectores, escenario  donde  la prensa de oposición atrajo la antipatía  gubernamental; entre los que se recuerdan están: Tiempo, El Diario del Hogar. El director de éste último, Filomeno Mata, pasó  en la cárcel   el mayor lapso de su vida.  Otros medios: El Hijo del Ahuizote;  y suprimidos por rebeldes fueron El Demócrata y la República, mientras que el diario identificado con de la dictadura de Díaz fue El Imparcial, que  entonces  se vendía a centavo. Más medios de esos tiempos fueron El Siglo XIX y el Monitor Republicano; la Revista  Azul y  la Revista  Moderna.

 

Las condiciones políticas de ese  tiempo  permitieron que los pensadores de la joven generación  de entonces, que sólo  murmuraba, después se atrevieran a escribir folletos y mamotretos. También parecen nuevos partidos políticos y con ellos  periódicos de oposición como El Antireeleccionista, dirigido por José Vasconcelos, que por atacar a la dictadura porfirista fue clausurado, represión que  aunada a la sufrida por los predicadores y organizadores de nuevos partidos políticos fortaleció la alianza Partido Nacional Demócrata y el club Antireeleccionista, que posteriormente  embiste al sistema de Díaz con un segundo manifiesto Público, aparecido  en la víspera de las posadas de 1909.

 

De hecho  la Revolución tuvo sus orígenes en la crítica  hacia la dictadura, cuando ésta le cerró el paso a las nuevas generaciones (entonces gobernaban puros ancianos) y eso produjo  la violencia que habría de destruirla.

 

Cuando se sentía presionado, el mismo Díaz durante su informe de gobierno propuso reformas al Congreso en el segundo período de la Sesión de la XXV Legislatura, de las cuales destacan: La no reelección que le aseguraba su retiro al cumplir 86 años; castigar los abusos de los gobernadores y de las instituciones; reformar la Ley Electoral  y hacer efectivo el sufragio; reorganizar e independizar el Poder Judicial del Ejecutivo y fraccionar los latifundios, que eran las principales demandas expresadas por la voz del pueblo, pero viniendo de un dictador, carecían de credibilidad, porque resultaba evidente que esas exigencias eran consignas legítimas de los políticos y  periódicos de oposición, lo cual demuestra su influencia, cuya falta de atención oportuna  originó la Revolución Mexicana.

 

Para  los mexicanos de principio del siglo XX fue evidente que Porfirio Díaz coartó la libertad de expresión y que fue implacable contra la oposición periodística y parlamentaria, por lo mismo  su credibilidad se pulverizó, mientras que la opinión pública triunfó  pese a  la represión sufrida  constantemente.

 

CAPÍTULO III

 

EVOLUCIÓN DE ALGUNOS MEDIOS

 

A partir de 1841 se publica El Siglo XIX y en 1844 El Monitor Republicano, que  circularan el resto del siglo; establecieron asociaciones literarias y artísticas, además de publicar revistas literarias y de variedades.

 

En 1894 - 1896 se editó La Revista Azul, que no siguió la corriente española y adoptó la nueva sensibilidad artística . En 1897 y 1898 surgió La Revista Moderna( 1898-1911) que  retomó la madurez del modernismo de esos tiempos.

 

Los periódicos El Siglo XIX y El Monitor Republicano desaparecieron tras sus servicios a la Patria y a la cultura, siendo sustituidos por el  llamado “periodismo moderno”, entonces representado por El Imparcial.

 

La evolución cultural de esa época estuvo condiciona, además de las transformaciones personales por la creación de medios de opinión y de  comunicación  e información, lo cual prueba nuevamente que  las ideas productivas y libertarias, o de cualquier otra índole, siempre buscan su cause en las instituciones y/o los medios de comunicación masiva.

 

El avance de la cultura estuvo marcada con la  lectura de la literatura francesa y de los federalistas  norteamericanos, porque nutrieron las ideas de libertad e independencia  de juicio y de nuevas formas de gobierno, es decir que México importó dichas influencia.

 

Se debe recordar que, por ejemplo,  durante la Guerra de Independencia se trató de pacificar al país con la Constitución de Cádiz de 1812, que a su vez fue  elaborada con base al texto de las Constituciones Francesas de 1793 y 1795, influencia que también se plasmó en la Constitución  Mexicana de 1824, escritas por  la determinación de pensamientos libres y justos, tras una lucha armada. Más claro: En México se repitió la historia libertaria de Francia y Estados Unidos.

 

Es así  como éstos  documentos: la Constitución y las Enciclopedias de ambos países sembraron ideas de cambio entre los mexicanos, que culminaron con una lucha armada progresista.

 

Juan Gutenberg  nunca imaginó que su invento de 1440: la Imprenta, revolucionaría al mundo. Este descubrimiento fue el arma industrial que bombardeó al mundo con  esos documentos libertarios, multiplicados a través de los periódicos, revistas, folletos,  manifiestos,  caricaturas,  libros y constituciones.

 

Lo anterior hizo posible a Andrés Quintana Roo se le recuerde por su participación en la causa insurgente de 1810, por  sus proclamas difundidas en el periódico: El Ilustrador Americano y El Semanario Patriótico Americano, así como por haber presidido la Asamblea nacional Constituyente que hizo la Declaratoria de Independencia en 1813. También publicó versos en El Diario  de México( 1805 - 1817).

 

Otro personaje recordado por  sus libros famosos:  La Quijotilla y El Periquillo Sarniento ( 1816) , primera novela  que se publicara en México y en América, describe  los suburbios de nuestro país y en ocasiones su más atroces recovecos.

 

Curiosamente gracias a  las ideas ilustradas del gobierno  de Carlos III, desde mediados del siglo XVIII se produjo en Nueva España una considerable renovación intelectual: La filosofía moderna  dejó huella y se fundaron la Academia de San Carlos, el Colegio de Minería y un Jardín Botánico. Entonces los libros fluyeron con mayor libertad y abundancia, impulso en la cual también participaron los jesuitas, sobre todo en los estudios de ciencias naturales, astronomía, química y mineralogía. Nunca imaginaron que con ello contribuirían a formar ideas  independentistas  entre los mexicanos.

 

Es así que se considera que el espíritu  de  discusión  y libre examen y las nuevas ideas políticas fueron los fermentos de la revolución de independencia, ideas que se acrecentaron con el triunfo de  esa guerra. Una década  después José María Luis Mora redactó la publicación México y sus Revoluciones, en el que  consideraba hubo un progreso en materia educativa, en ese tiempo, según documentan estudiosos del Colegio de México.

 

No hay duda de que sin la existencia  de los periódicos El Siglo XIX ( fundado por Ignacio Cumplido) y El Monitor Republicano (instaurado por Vicente García), estima el CM,   México no sería lo que fue. Ambos fueron  órganos liberales. Sus propietarios fueron encarcelados y desterrados a causa de sus ideas y de su independencia. Francisco Zarco dirigió El Siglo en su mejor época y José María del castillo fue el director más destacado de El Monitor. Los dos periódicos existieron sin variación hasta finales del siglo XIX, siendo vencidos por el periodismo industrial moderno de ese tiempo, al que no se adaptaron , aunque su función social ya se había consumado.

 

CAPÍTULO IV

 

COMUNICACIÓN POLÍTICA

 

Relación prensa - gobierno.

 

Desde el siglo XV la prensa estuvo subordinada a la autoridad de la monarquía, el ejercito y el clero, relación que se modificó con el avance de la ciencia, la cultura  y los movimientos revolucionarios registrados en el Viejo Mundo.

 

En muchos países, no obstante, sigue la tradición y el control autoritario de la prensa es aún ejercido con distintos grados de severidad en las diversas relaciones políticas y de comunicación, donde la constante es que los medios masivos, en manos de particulares, se subordinan en el poder político, que controla a través de la censura, un sistema de licencias o castigando la difusión de material “ sedicioso”.

 

El gobierno reprime porque teme a la información objetiva de oposición, lo cual es natural cuando se carecen de recursos periodísticos y políticos para contrarrestar la crítica acertada.     

 

Es por ello que la prensa al igual que otras instituciones sociales están subordinadas, en algunos casos, a la autoridad en turno, con el propósito de evitar cualquier acción que lesione el poder público, sin importar su actuación.

 

La moral también se politizó y, por ello, la Iglesia y los líderes de agrupaciones moralistas presionan para conseguir imponer un “conservadurismo” de los medios de comunicación masiva para evitar ofender valores morales que predominan en la sociedad.

 

El poder judicial en muchas ocasiones es instrumento de represión del poder político hacia los medios.

 

El ideal de la prensa libre surgió como oposición a las prácticas autoritarias observadas en los tiempos de la insurrección colonial en Estados Unidos, ante el dominio europeo; en México durante la colonia española, cuya independencia fue violenta, así como la Guerra de Reforma y la Revolución Mexicana.

 

Cuando en Estados Unidos se independizó de los lazos del colonialismo, entonces prohibió su propio gobierno privar a los individuos a la libertad de palabra o de prensa en la famosa primera enmienda a su Constitución, como un intento de crear un tipo de nuevo sistema político con una prensa independiente.

 

Una democracia se moderniza cuando todos tengan acceso a opiniones plurales, bajo la suposición de que la verdad siempre triunfará. Esa teoría no se ajusta a la realidad porque en la práctica los intereses políticos opuestos rara vez son libres y abiertos. Aquellos países que pretendieron respetar la prensa libre tuvieron que adoptar indistintas políticas intermedias, porque en la sociedad desarrollada es imposible garantizar a todos el derecho de publicar sus opiniones como lo indicara Schramm (1975): “ la mayoría de las personas tenemos escasa libertad de comunicación”; y los medios tienen “ libertad de control”.

 

Prohibir la censura de la prensa libre tuvo que ser relajada para proteger a las personas en declaraciones que pudieran causarle daño. Los conceptos autoritarios y de prensa libre son teorías normativas y opuesta que establecen cómo debe ser la relación entre los sistemas políticos y los de comunicación, sin que exista un caso puro de ninguno de los dos modelos.

 

Es una realidad que los regímenes autoritarios más rígidos que eliminan toda oposición, tienden a relajar su control de la prensa al cabo de algunos años en el poder, o de lo contrario son derrocados.

 

Aproximadamente sólo 24 países respetan la versión de prensa libre, que regularmente son países ricos con economías privadas, no de Estado, ya que las ideologías de libre comercio y de prensa libre están íntimamente lijados, en un régimen democrático donde el choque de opiniones opuestas vertidas a través de la prensa libre se deriva el enriquecimiento intelectual y global proporcionado a los votantes.

 

En la ausencia de la diversidad de opiniones sobre política de acción o de poder escoger entre partidos, poco puede contribuir la prensa libre. En los sistemas autoritarios se pretende hacer de la prensa libre una especie de agencia de empleo, como sucedió en la desaparecida Unión Soviética, después de la Revolución de 1917, modelo que no es exclusivo de ese país, criterio que se encuentra en muchas naciones tentadas a utilizar el poder de los medios para el logro de sus metas.

 

No obstante, ningún país a controlado por completo a los medios de comunicación de todos sus ciudadanos por un período extenso. A pesar de esta realidad histórica, muchos lo intentan.

 

REFLEXIONES SOBRE COMUNICACIÓN.

 

Sin duda la comunicación masiva es la madre de las ciencias políticas,  porque el desarrollo de la prensa dio a luz al progreso  político y económico. La razón, las ideas dinámicas, progresistas y liberales tienden a multiplicarse en la conciencia colectiva. Si el objetivo de los medios es influir, entonces por lógica las ideas requieren de un instrumento para cumplir con ese objetivo.

 

Por su naturaleza, las ideas y el pensamiento, a través de la palabra o de las imágenes, circulan entre las mentes como si fueran el polen de una flor arrastrado por el aire en busca de fecundar miles de receptores para su permanencia. El desarrollo que los medios han alcanzado, prueba esa teoría.

 

El conocimiento ( ideas y pensamientos) es imposible de contenerlo porque crea su propio sistema de comunicación para impulsar su desarrollo dinámico y globalizador. Esto explica por qué Miguel Hidalgo consagró sus proclamas por escrito, para que se conservaran y multiplicaran en la mente de los demás; por qué Morelos con sus “ Sentimientos a la Nación ” hiciera lo mismo; por qué Juárez con las Leyes de Reforma y la Constitución de 1857 actuará igual; y Madero con el Plan de San Luis Potosí repitiera la historia, así como Carranza con la Constitución de 1917 recreara mismo principio.

 

Está claro que  las ideas dinámicas migran de la mente de su autor y cruza todas las fronteras a su paso, trasformando al mundo, con el auxilio de los medios de comunicación.

 

La independencia de un pueblo equivale a la independencia de sus medios de comunicación.

 

Una comunicación objetiva y efectiva promueve el desarrollo administrativo de una empresa y de una nación.

 

Coartar la libertad de expresión desarrolla fuerzas que aniquilan.

 

La libertad de prensa nunca debe subordinarse a las prioridades económicas o a otras necesidades políticas, porque atenta contra el progreso. No es gratuito que en los países más desarrollados haya una mayor libertad de expresión. Además, se debe recordar que tanto el desarrollo político, económico y científico fue soportado, desde sus orígenes, por la prensa libre.

 

Cuando el cambio político es una realidad, éste no debe desvincularse de la prensa libre, son pena de perder el rumbo. Ese fue el error del Mosco Reyes en Aguascalientes; del PRI y del PAN, en lo general.

 

Suponer que la prensa libre, que antes exigían, les estorbarían para gobernar al obtener el poder es un error del tamaño del mundo que conduce a imitar los vicios del pasado para sostener esa mentira. Se debe recordar que por eso EU. en su primera enmienda constitucional le prohibió a su propio gobierno reprimir la libertad de expresión, después de liberarse del colonialismo europeo. 

 

Sin una prensa libre no hay desarrollo político. Un país con un sistema político con rezagos tendrá un crecimiento político y económico fantasioso e ilusorio y pasajero, con efectos alarmantes en la planta productiva y la seguridad pública, como actualmente lo prueba la experiencia de México vivida en los últimos años.

 

Cuando una empresa tiene deficiencias en su comunicación grupal, entonces puede perder millones de dólares (Texas Instruments).

 

Una comunicación integradora no manipula, lo que informa debe coincidir con los sentimientos de un pueblo, para tener éxito.

 

La comunicación integral debe partir de la opinión pública y no de lo que el gobierno quiera convencer al pueblo de su propia realidad. Eso es manipular.

 

Cuando un pueblo participa en una revolución pacifica no se le puede manipular tras el triunfo de ese movimiento, sin enfrentar reacciones de alto riesgo.

 

En tiempos de cambio manipular la información dirigida al pueblo, equivale a sembrar discordia.

 

Los políticos que han manipulado la información fueron rebasados por las demandas sociales.     

 

En materia de  información se debe ser muy cuidadoso de no manipular a un pueblo educado.

 

Muchos políticos de hoy, cuando eran  empresarios identificaban la información manipulada y la rechazaban: El pueblo, en tiempos de cambio, sin importar que partido lo gobierne, cuando la información es manipulada, el emisor pierde credibilidad porque manda un signo de incumplimiento.

 

Una  política de desarrollo integral y sin manipulación  presenta mejores resultados que  los diseños que desvirtúan la realidad.

 

En una guerra, un ejército  sin una comunicación integral perdería ante un contrario con información  en red.

Manipular la información equivale al autoengaño, es decir que, quien pretende engañar, a la larga, resultara engañado.

 

Cuando se carece de una  filosofía (principios y fórmulas de comunicación realistas) para informar, resulta imposible crear un proyecto de nación o empresarial.

 

En México ningún partido político  tiene una filosofía política - económica, solamente saben lo que no quieren, pero desconocen cómo proyectar el rumbo nuevo.

 

Entre el dinero y el ejército y el pueblo, en política se puede  gobernar sin  los dos primeros, pero nunca se gobernaría democráticamente sin un  pueblo  comunicado integralmente.

 

La opinión de un político estará en desventaja con relación a la opinión publica, cuando  sintonice la misma frecuencia de la opinión pública de oposición.

 

Cuando la opinión oficial difundida es dispar a la opinión pública, hay un corto circuito, no hay comunicación.

 

Comunicar es convencer  y se convence mejor cuando la política se   sustenta en la opinión del pueblo.

 

La sensibilidad política y la tolerancia son factores de comunicación: Un político acostumbrado al poder autoritario se le vence con la crítica, así se le confronta sus contradicciones entre  el decir y el hacer con la opinión del pueblo, porque ese político carece de tolerancia y la crítica lo confunde y transforma en un dictador al descubierto.

 

El PRI manipuló tanto la información que hoy ni a sus militantes convence, porque tiene una rebelión democrática, ya que manipular la información es sinónimo de  autoritarismo, que no combina con la opinión pública.

 

CAPÍTULO V

 

LA NATURALEZA DE LA INFORMACIÓN.

 

Generalidades.

 

A pesar de que el acto de comunicación se dio desde muchos siglos antes, el primer intento por definir el proceso más elemental de este suceso se debe a Aristóteles hacia el año 300 a.C. y es el siguiente: “quién dice qué a quién”.

 

Adaptado este principio al desarrollo básico de la comunicación, tenemos en él al emisor, al mensaje y al receptor. Quién o emisor se refiere a la persona o fuente del mensaje; qué o mensaje es el contenido y quién o receptor es la persona o personas que lo reciben.

 

A la par de la evolución humana, el estudio de la comunicación se tornó más complejo al ir definiendo sus elementos de estudio como: emisor, fuente, proceso de codificación del mensaje, mensaje, proceso de decodificación, asimilación del mensaje, receptor y retroalimentación. Un esquema mínimo de tales elementos podría plantearse así:

 

No obstante lo anterior, en todo proceso de comunicación, por complicado o sofisticado que sea, habrá siempre tres elementos fundamentales: el emisor, el mensaje y el receptor.

 

Entre los elementos señalados podemos definir los siguientes:

 

El emisor es el encargado de iniciar y, por lo general, de conducir el acto de comunicación con su contenido. Si bien puede ocurrir que tanto el emisor, como la fuente y el codificador del mensaje sea uno solo, lo mismo puede suceder con la decodificación y el receptor. En este último caso debe existir una fuente previa representada por el objetivo físico que comunica, ya sea una entidad animal o vegetal.

 

David K. Berlo intercala un proceso de codificación y decodificación en el espacio comprendiendo entre la emisión y la recepción del mensaje: “ el codificador es el que toma las ideas de una fuente y las elabora y ordena en un código determinado, bajo la forma de un mensaje ”.

 

En primer lugar, el código puede consistir en un mensaje escrito en determinado idioma o clave, en imágenes, gestos o palabras u aun en determinado canal, que puede o no requerir de ser decodificado por parte del receptor.

 

Por mensaje se entiende la unidad, idea o concepto, que lleva en sí mismo una dosis de información útil como enlace o unión entre el emisor y el receptor, en el supuesto de que ambos posean el código que permita la decodificación. Asimismo, Berlo enumera otros tres factores que destacan en el mensaje: el código, el contenido y el tratamiento.

 

El código es el modo, la forma en que se estructuran en él los símbolos o los mensajes, quedando traducidos o convertidos en un lenguaje comprensible para el receptor o para el canal que lo decodificará y pondrá en otro o en el mismo código.

 

El contenido se relacionará directamente con la selección de todo el material que sea de utilidad para poder expresar un propósito o un mensaje.

 

Por tratamiento se entiende el modo en que el mensaje se presenta, la frecuencia con que se emite, el énfasis que se le da y su intención.

 

El complemento de todo acto de comunicación, y además su razón de ser, es el receptor. De hecho, la mayoría de los mensajes son concebidos y emitidos de acuerdo con la imagen o concepto que se tiene del receptor. Este, a su vez recibe el mensaje de acuerdo con la imagen o concepto que tiene el emisor o que se forma a partir del mensaje mismo.

 

El receptor decodifica el mensaje. Sus actitudes y su nivel académico y social, influirán en la interpretación que dé a éstos. Reiteramos: el emisor y el receptor son los elementos más importantes en el acto de comunicación.

 

RETROALIMENTACIÓN, CANALES Y RUIDO.

 

La retroalimentación es un proceso de reacción causa - efecto que se produce entre la salida y la entrada de uno de todos los elementos que integran un acto de comunicación. Su función primordial es obtener un mejor ajuste y a la vez complementar la información emitida. Este proceso no se puede producir sin la emisión del mensaje, excepto en una forma primaria y, tal vez, impersonal.

 

El conducto por el cual se trasmiten los mensajes, adopta diferentes formas o vehículos que llamaremos canales de comunicación. El más elemental, el aire, es el que utilizan dos individuos para comunicarse entre sí de manera personal y directa. En cuanto a los canales de comunicación para grupos, es común aprovechar los recursos que ofrecen aquellos de comunicación directa como los discursos, los debates, etc. Aunque a nivel de macro grupos pierden gran parte de su efectividad (excepto en el canal político) y tienden a ser sustituidos por los canales artificiales de comunicación. Es importante señalar que estos últimos (la radio, el cine, la prensa y la televisión), han llegado a representar elementos vitales de supervivencia para el hombre. Es un hecho comprobado que, cuando el individuo promedio que vive integrado a una sociedad moderna, se encuentra privado de la información e influencia de los medios masivos de comunicación, su mundo se vuelve solitario y monótono.

 

De acuerdo con la clasificación que Abraham Moles, hace de los canales, éstos se dividen fundamentalmente en dos: fisiológicos y técnicos. Entre los canales fisiológicos se encuentran el sonido, el tacto, el oído y la vista.

 

En cuanto a este último canal, es importante señalar que cuando percibimos una imagen, nuestra retina la descompone en elementos luminosos que son inmediatamente jerarquizados de acuerdo con su posición, color y significado. Este proceso resulta similar al que realiza una cámara de televisión, cuyo lente hace las veces de retina, convirtiendo lo que “ ve” en líneas y puntos luminosos que numera a razón de mil por trazo.

 

Los canales técnicos son, de acuerdo con el mismo autor, el canal sonoro y los representados por la radio, el cine, la televisión, la prensa  y la fotografía. La función primordial de estos canales es la de constituirse en una prolongación de los canales fisiológicos.

 

El canal sonoro engloba elementos tecnológicos representados por los discos, los casetes y el teléfono. En él, los impulsos sonoros se convierten en señales eléctricas provenientes de un micrófono o un amplificador, el cual las conduce en forma de ondas a través del espacio.

 

El canal cinematográfico tiene como función trasmitir un mensaje por medio del sonido y las imágenes en movimiento. Este canal se ha constituido en uno de los más trascendentales, pues permite llegar a públicos muy numerosos logrando importantes índices de influencia.

 

A su vez, el canal de la televisión trasmite en forma sucesiva 30 imágenes por segundo compuestas de 625 líneas cada una, las cuales son recibidas electrónicamente por la cámara y transformadas en una señal conocida como barrido. Esta señal se envía hasta el receptor (aparato), que se encargará de colocar la imagen seleccionada en una pantalla fluorescente.

 

Este canal constituye un medio de gran importancia cuya influencia ha aumentado tanto en los últimos 20 años, que se ha llegado a convertir en un factor de cambio económico, social y psicológico en nuestra típica sociedad de masas.

 

Por último, analizaremos un elemento que es importante en todo proceso de comunicación: el ruido. Por lo general este elemento está presente en la gran mayoría de los actos de comunicación.

 

Teóricamente se entiende por ruido todo aquello que perturbe un acto o un proceso de comunicación. Existen dos tipos principales de ruido: el de canal y el semántico. El primero incluye a cualquier perturbación que se produzca en el conducto por el que viaja el mensaje y que lo afecta de cualquier forma o grado. Asimismo se refiere a cualquier motivo de distracción que se origine entre la fuente y el auditorio. El ruido semántico equivale a cualquier interpretación equivocada del mensaje.

 

Por lo general, el proceso del ruido será el siguiente: después de colocar el mensaje