Universidad Abierta
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PERIODISMO CULTURAL Y PERIODISMO DE PRECISIÓN
VÁSQUEZ SANDOVAL JESÚS
CONTENIDO
INTRODUCCIÓN
PLANTEAMIENTO
JUSTIFICACIÓN
OBJETIVO
GENERAL
OBJETIVOS
PARTICULARES
HIPÓTESIS
METODOLOGÍA
MARCO
CONTEXTUAL
MEDIOS
IMPRESOS CAMBIO Y OPCIONES MAYORES
LOS
MEDIOS REGIONALES
BREVE
MARCO TEÓRICO REFERENCIAL
CONCEPTO
DE REVISTA CULTURAL
ANTECEDENTES
DEL PERIODISMO CULTURAL EN MÉXICO
RECUENTO
DE REVISTAS CULTURALES
MAPA
DE LA CRISIS DEL PERIODISMO CULTURAL EN MÉXICO (1994-1995
REVISTA
“ESTE PAÍS”
FEDERICO
REYES HEROLES
LA
ENCUESTA
LA
OPINIÓN PÚBLICA EN LAS ENCUESTAS
ORIGEN
Y DESARROLLO DE LA OPINIÓN PÚBLICA
DE
LOS HECHOS A LA ENCUESTA
APARICIÓN
DEL PERIODISMO DE PRECISIÓN
CONCLUSIONES
CUESTIONARIO
BIBLIOGRAFÍA
INTRODUCCIÓN
Nuestro país tiene una amplia tradición periodística. Desde
principios del siglo pasado las luchas militares iban de la mano de elementos
periodísticos incipientes, tales como volantes, pequeñas gacetas o
rudimentarios boletines impresos. A mediados de siglo, brillantes pensadores y
escritores liberales fueron portavoces, a través de la prensa escrita, de
clamores populares, o bien, defensores de los más altos valores de la nación
que se estaban conformando. En ese entonces, el periodismo mexicano vivió una
época sobresaliente.
Al calor de los
fusiles del movimiento revolucionario de principios de este siglo, la prensa
crítica hecha por pensadores anarquistas jugó un papel importante en la
gestación de dicho movimiento. En medio de este surgen los primeros periódicos
“modernos” y revistas que al paso de los años se convirtieron en espacios
importantes de análisis y reflexión que ayudaron en la conformación de una
opinión pública más plural. A la par del auge periodístico que vivió nuestro
país después de la revolución se fueron dando también diferentes formas de
periodismo cultural impreso en sus distintas modalidades “secciones culturales,
suplementos y revistas”, entendiendo también que en la década de los años 20’S
y los 50’S hicieron su aparición respectivamente la radio y la televisión, los
cuales hoy tienen una presencia mayúscula en términos de comunicación.
El mayor auge en
periódicos y revistas se ha dado durante la segunda mitad de este siglo, mismo
que incluyen cada vez más espacios importantes para las prácticas periodísticas
de carácter cultural. Hoy prácticamente todo periódico serio y profesional
cuanta con una sección y/o suplemento cultural. Las revistas han venido a
multiplicarse también en los últimos años: la investigación, el análisis, la
crítica, los asuntos políticos y sociales, problemas ambientales y ecológicos,
fenómenos y asuntos como drogadicción, la delincuencia y los derechos, a través
de un abanico cada vez más amplio de revistas semanales, quincenales, mensuales
o de mayor periodicidad.
Sin embargo, es
hasta principios de la década de los noventa cuando aparece por primera vez en
el mercado periodístico mexicano, una revista que se ubica en el contexto del
llamado “periodismo de precisión”. La revista “Este País” fundada en marzo de
1991 tiene como lema “Tendencias y Opiniones” que son formas de aproximación
modernas hacia el sentir popular; es decir, se trata de un periodismo cultural,
abriendo amplías perspectivas al periodismo de investigación, basado en la
encuesta, el sondeo de opinión, el trabajo de campo como base para el análisis
y la interpretación de los hechos más importantes de la vida y sociopolítica
mexicana y mundial.
El presente
trabajo de investigación tiene como propósito principal presentar una visión
rápida del periodismo cultural mexicano, a través de las revistas aparecidas en
las últimas décadas, mostrando un contraste con el periodismo de precisión, representada
por la revista mensual “Este País”, buscando a la vez los aspectos
coincidentes, con los objetivos del periodismo en general, el de servir de
vehículo a la sociedad, informando o creando opinión de lo que sucede.
PERIODISMO CULTURAL VS. PERIODISMO
DE PRECISIÓN:
REVISTA “ESTE PAÍS”.
PLANTEAMIENTO:
¿QUÉ CONTRASTE EXISTE ENTRE EL TRADICIONAL PERIODISMO CULTURAL Y EL PERIODISMO DE PRECISIÓN REPRESENTADO POR LA REVISTA “ESTE PAÍS”?
En nuestro país se
ha dado una proliferación de medios impresos, periodísticos y revistas
principalmente, en los últimos veinte años.
Han surgido para
atender los gustos, inquietudes y estratos o grupos sociales diversos, y sólo
en la ciudad de México circulan alrededor de una veintena de periódicos por la
mañana y media docena por la tarde.
La provincia no ha
escapado a ese fenómeno ya que muchos diarios “del centro” se distribuyen en la
mayoría de los estados del país y también han aparecido secciones regionales y
estatales que se insertan en los medios impresos capitalinos.
Además, se han
difundido periódicos de carácter local con tendencias por demás diversas, unos
con fuerte presencia, otros con una vida efímera. Por lo que se refiere al cada
vez más rico mercado de revistas, también se ha observado un crecimiento
notable: las hay dirigidas a los lectores jóvenes, para mujeres, especializadas
(turismo, ecología, ciencia, tecnología, etc.), revistas académicas e
institucionales y revistas de información, investigación y análisis político
social. Dentro de estas últimas y especializada en el análisis e interpretación
de hechos sociales, destaca la que desde marzo de 1991 dirige el politólogo
Federico Reyes Heroles bajo el nombre de “ESTE PAÍS”. Dicha publicación está
considerada como periodismo de precisión ya que hace de la encuesta el eje de
la interpretación sobre fenómenos y problemas sociopolíticos.
Esta nueva
revista, que tiene como lema “Tendencias y Opiniones”, se sitúa en el escenario
de los medios impresos como una revista mensual que analiza temáticamente
asuntos de interés nacional, a los que le anteceden encuestas y opiniones de
absoluta confianza sobre temas que suscitan el interés de la sociedad mexicana.
Se trata de un
periodismo innovador en el país por lo que resulta de gran importancia para una
investigación académica a fin de reconocer la trascendencia de un nuevo
mensuario en el amplio mercado mexicano de los medios impresos.
Considero que el
tema reviste interés en el campo de la comunicación ya que los medios impresos
han ido a la par en el tránsito a la democracia que vive el país; y una revista
que busca identificar los estados de ánimo de la población con respecto a un
problema, siempre será digno de análisis.
El estudio
sistemático de dicha revista será una aportación para aquellos estudiantes que
en su momento busquen instrumentos metodológicos para la realización de
trabajos de investigación documental.
Se estima también,
que por tratarse de una revista que motivó inquietudes desde su preparación y
primero números, por el prestigio intelectual de quien la dirige, así como por
“tener presentes” a través de sus encuestas a los actores principales de todo
hecho social, es decir a los ciudadanos, bien vale la pena intentar la
realización de un trabajo de tesis que de manera sistemática analice los
contenidos de una revista cuyo prestigio en poco tiempo ha sido ganado a pulso.
REALIZAR UN ANÁLISIS COMPARATIVO ENTRE EL PERIODISMO
CULTURAL Y EL PERIODISMO DE PRECISIÓN A TRAVÉS DE LA REVISTA “ESTE PAÍS”.
IDENTIFICAR LAS APORTACIONES DEL PERIODISMO CULTURAL EN EL MÉXICO ACTUAL.
CONTRASTAR ASPECTOS DEL PERIODISMO CULTURAL Y DEL PERIODISMO DE PRECISIÓN.
COMPROBAR LA IMPORTANCIA DE LAS ENCUESTAS EN EL PERIODISMO DE PRECISIÓN.
RECONOCER LA VALIDEZ DE LA INTERPRETACIÓN DE LOS HECHOS SOCIALES ANTECEDIDA POR LA MEDICIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA.
PROBAR LA HIPÓTESIS DE TRABAJO.
“EL PERIODISMO CULTURAL Y EL PERIODISMO DE PRECISIÓN REFLEJAN A SU MANERA VERSIONES ANTAGÓNICAS COMO FACTORES DE DESARROLLO DEL PERIODISMO IMPRESO CONTEMPORÁNEO EN MÉXICO.
¿Cómo se recopiló la
información?.
La parte
correspondiente a los antecedentes del periodismo cultural en nuestro país y
marco referencial se hizo mediante fichas de trabajo (interpretativas) con
apoyo de revistas y libros que se incluyen en la parte final de la bibliografía
general.
Se trata de un
ejercicio de recopilación informativa e interpretación que permita al lector
acercarse al fenómeno del periodismo cultural, o bien tener un panorama amplio
y, a la vez sintético de lo que ha sido la vertiente del periodismo cultural en
el presente siglo. En ese marco se ubican revistas que han dejado “huella” en
el abanico amplio que ha dado forma al periodismo impreso en México uno de los
cuyos desenlaces ha sido desde hace nueve años la revista “Este País” que
rescata estudios de opinión a fin de orientar las percepciones de especialistas
sobre grandes problemas nacionales.
¿Qué tipo de estudios?
A esta
investigación documental puede denominársele analítica-descriptiva ya que
separa los contenidos de las revistas para poder ubicar los temas más
importantes de acuerdo con mi interés personal; es decir existen asuntos que
llaman más mi atención por cuestiones personales, otros por interés académico y
otros por interés general.
Descriptivo
correlacional porque se busca fundamentalmente vincular el tema o temas
principales de cada una de la revistas con las circunstancias prevalecientes en
el momento de su publicación es decir, se trata de describir el contenido
principal y su relación con el entorno económico, político y social
El movimiento
estudiantil de 1968 es para muchos un parteaguas en la historia del país, tanto
que suele hablarse de un México de antes y uno posterior al de este hecho,
debido a los cambios en las estructuras económicas, políticas, sociales y
culturales.
A partir de
entonces emergió una sociedad más participativa, activa y demandante; el
gobierno abrió espacios a grupos que se mantuvieron en el anonimato o
reprimidos; se dan reformas importantes en materia educativa, principalmente a
niveles medio superior y superior –sobre todo el impreso- iniciaría una
transformación que en las dos décadas siguientes tendrá como resultado la
aparición de revistas y periódicos
independientes, por lo que la crítica y la opinión contraria al gobierno será
permanente, situación indispensable hasta el momento en que se dan las protestas
estudiantiles.
A principios de
los setenta, Juan Francisco Ealy Ortiz asume la presidencia y dirección de EL
UNIVERSAL, quien inicia la modernización empresarial y periodística del
rotativo de mayor antigüedad considerando a los a los que hoy circulan.
En 1976 se
presentan dos hechos importantes: se crea la Organización Editorial Mexicana
(OEM) cuyo presidente desde entonces es Mario Vázquez Raña, quien le ha dado
una notable expansión a la empresa periodística, de tal suerte que en la
actualidad cuenta con casi un centenar de periódicos regionales y locales; así
mismo a mediados de ese año se da la fractura en el periódico Excélsior, la
salida de una mayoría de reporteros, articulistas y su destacada directiva
(Scherer, Becerra Acosta, Rodríguez) y que más adelante serían pilares principales
en la iniciación de tres proyectos editoriales de significación: Proceso
(noviembre 1976), uno más Uno (noviembre 1977) y vuelta (enero de 1977). En
1982 Benjamín Wong fundó el semanario Punto, periódico que aún sigue en
circulación.
En enero de 1978
aparece “Nexos”, revista que ha difundido investigaciones económicas y
sociales, ensayos históricos y literarios, problemas de ciencia y tecnología,
reflexiones de las más diversas posturas ideológicas sobre política.
El periódico El
Día tuvo dos ajustes en ese tiempo; en 1980 al morir su fundador Enrique
Ramírez y el ascenso a la dirección de Socorro Díaz; y la renuncia de ésta en
1992 y la llegada de José Luis Camacho.
La revista Siempre
fundada en 1953 por José Pagés y la mantuvo en un primer plano del periodismo
mexicano durante 36 años, dejó a su hija la dirección ya que murió en 1989.
Este semanario continúa con pequeños vaivenes, la línea trazada por su creador
El Nacional tuvo
una mejoría notable (no sólo en un formato que pasó de tipo clásico a tabloide)
en su contenido informativo al hacerse cargo José Carreño en diciembre de 1988,
quien además incluyó suplementos de gran calidad entre los que destacan
POLÍTICA.
La aparición de La
Jornada en septiembre de 1984 por un desprendimiento de personal del periódico
Uno más Uno, fue desde entonces un notorio hecho y más por su penetración en
las diversas vertientes ideológicas de la sociedad. Se inició y sigue
manteniendo una independencia real del gobierno.
Poco antes en
1981, había iniciado su circulación El Financiero, primer periódico
especializado en materia económica y que con el tiempo ha consolidado su planta
de reporteros, no sólo en lo económico, sino también en otros campos, además de
contar hoy, con los más destacados analistas políticos, académicos y
periodísticos.
El Economista,
(1988) y el Inversionista (1991) son resultados muy buenos por cierto de la
aparición de El Financiero.
En materia de
revistas lo más destacado ha sido la aparición de la revista “Mira” (1990)
semanario dirigido por Miguel Ángel Granados Chapa, con amplios espacios a la
imagen; Época (1991) semanario de alta calidad de información y presentación;
Voz y Voto (1993) revista mensual que analiza temas alrededor de los procesos
electorales y la revista ESTE PAÍS (1990) de la que se amplían comentarios en
otra parte del trabajo.
LOS MEDIOS REGIONALES.
El centralismo
observado durante muchos años en nuestro país se va quedando atrás, también en
lo que a medios impresos se refiere; así en los últimos años se ha demostrado
una tendencia fuerte por la creación de periódicos y revistas regionales y
locales.
De norte a sur
sólo por mencionar algunos ejemplos están la revista Zeta de Baja California,
los diarios EL IMPARCIAL de Hermosillo, EL NORTE de Monterrey, EL DIARIO de
Yucatán, EL DEBATE en Sinaloa, A.M. en León Guanajuato, LA VOZ de Michoacán y
más cerca de nosotros SÍNTESIS de Puebla – Tlaxcala.
Estos son una
pequeña muestra del interés creciente de una sociedad por contar con espacios
para la información y formación de opinión mayormente independientes que no
sólo les dan a conocer una parte de la realidad social que en ocasiones sólo es
la del Gobierno, sin que otros grupos tengan dónde expresar su voz.
CONCEPTO DE REVISTA CULTURAL
Para los fines de
este trabajo en necesario señalar, que se entiende como revista cultural y/o
periodística a todos aquellas que son resultado del trabajo de escritores,
periodistas e investigaciones, cuyos contenidos no son exclusivamente
materiales pertenecientes a un único campo de conocimiento, o bien, siempre que
tengan como propósito informar de hechos relevantes, analizarlos y con ello
crear una opinión en el público de su propio contorno. Se trata entonces de
publicaciones que se encuentran simultáneamente en los espacios de la difusión,
la divulgación, la crítica y el análisis de producción cultural (económica,
política, sociedad, organismos e instituciones sociales).
En un continente
como éste, en el que coexisten diferentes países, con una sólida tradición
periodística que data del siglo pasado, con un variado abanico de suplementos
periodístico que han constituido medios relevantes para el análisis de la
realidad social, así como público lector que busca diversificar sus marcos
referenciales de análisis, en fin ante un nuevo contexto, las publicaciones
llamadas culturales tienen un papel central que jugar: descubrir la variedad de
tonalidades urbanas y rurales y que el lector se enfrente a ellos para
descubrir o reafirmar expresiones y laberintos culturales que nos ofrece el a
veces confuso mundo de hoy.
Así, en los
últimos años, se ha visto proliferar una serie de publicaciones que las más de
las veces constituyen una importante contribución al debate, generar
discusiones que tiene por objeto ventilar, discutir, cuestionar la dinámica
política que vive a través de sus partidos, sus organizaciones sociales, su
gobierno, sus instituciones, en fin todo aquello que contribuya a generar
espacios para el conocimiento de nosotros y nuestra realidad.
De ahí que en las
próximas líneas se expondrá un panorama descriptivo del conjunto de
publicaciones culturales, que según sus características, pueden ser evaluadas
por su contribución al ámbito de lo público; se analizarán las principales
revistas en circulación en los últimos años y, finalmente, se dedicará un
espacio especial a la aparición de la revista “ESTE PAÍS” y su contribución a
los asuntos de mayor relevancia en la sociedad mexicana.
ANTECEDENTES DEL PERIODISMO CULTURAL EN MÉXICO.
El periodismo
cultural en nuestro país tiene una rica y extensa historia cuyo origen se sitúa
en los albores de las luchas por la independencia en los primeros años del
siglo pasado. El Despertador Americano (Guadalajara, 20 de diciembre de 1810)
fundado por Miguel Hidalgo y el
Ilustrador Nacional (Zitácuaro, 1811) fundado por Andrés Quintana Roo, dieron
cuenta y espacio incipientemente al periodismo de opinión, de difusión de ideas
y de críticas políticas que de una forma u otra fueron parte de la contribución
para lograr un año después la ruptura con el imperio español. Asimismo se
difundían notas y breves reseñas que aludían a la vida cultural de una sociedad
en plena transición política, económica y social. Ambos periódicos llevarán en
su nombre una fuerte carga significativa y el deseo de transmitir al lector las
ideas de quienes habiendo asimilado el pensamiento de los ilustradores europeos
de los fines del siglo XVIII, consideraban inaplazable poner ante un incipiente
público los ideales de la revolución francesa: igualdad, libertad y
fraternidad.
El Pensador
Mexicano (1812) de José Joaquín Fernández de Lizardi incluía en sus páginas no
sólo opiniones a favor de la abolición de la esclavitud, sino que tuvo el
importante mérito de pugnar por la enseñanza obligatoria, es decir fue un
vehículo importante de instrucción y por lo tanto un medio de difusión
cultural.
En el año de 1826
en la Ciudad de México apareció “El Iris” primer periódico con carácter de
revista cultural, ya que sus espacios los dedicaban principalmente a la crítica
política. Fundada por los italianos avecindados en México Claudio Linati y
Florencio Gali así como el escritor cubano José María Heredia pusieron en
circulación primero semanal y luego quincenalmente, esta publicación primera en
su tipo, ya que estaba formada por artículos de contenido científico e
histórico y de política mexicana de la época. Además de piezas literarias en
prosa y en verso, crítica teatral y de difusión literaria inglesa. Así pues,
tuvo en sus páginas las primeras caricaturas periodísticas. Cabe señalar que a
finales de la década de los treinta aparece el primer periódico dirigido a un
público infantil, El Diario de los Niños, el cual tiene un propósito
fundamental didáctico.
La tradición
periodística es pues, añeja y tuvo en las publicaciones liberales tanto
periódicos como revistas, desde la mitad del siglo XIX, una de sus épocas de
mayor lucidez y esplendor: El Ateneo Mexicano (fundado en 1844), El Siglo XIX
(fundado en 1852 y dirigido a partir de 1855 por Francisco Zarco), así como El
Monitor Republicano fueron medios impresos que durante varios lustros sirvieron
como portavoces de una de las generaciones de escritores, políticos y
periodistas más importantes en la historia del México independiente. Ahí,
poetas, escritores y políticos de la talla de Marco Arroniz, José Rivera del
Río, Juan y Manuel A. Mateos, Juan Díaz Covarrubias, Joaquín García
Icazbalceta, Fernando Orozco y Berra, Vicente Riva Palacio, Guillermo Prieto,
Ignacio Ramírez, Ignacio Manuel Altamirano, el propio Zarco y muchos más
hicieron de sus contribuciones periodísticas y literarias una defensa de
nuestra identidad, de nuestros valores y tradiciones y algo mucho más
importante, una lucha por la sobrevivencia de la soberanía nacional.
Durante la época
reformista de Juárez, la prensa tuvo auge con la aparición de periódicos
dirigidos a obreros y clases de bajos recursos económicos y a decir de Daniel
Cossio Villegas, la prensa representaba los distintos matices de los partidos
liberal y conservador.
En la década de
los setenta del siglo pasado siguió la proliferación de medios impresos
político-culturales tales como El Federalista (1872-1888) en el que colaboraron
Manuel Gutiérrez Nájera y Justo Sierra y en el que se concentra el pensamiento
político de la época por la variedad de sus colaboradores. El Renacimiento
(1869) fundado por Ignacio Manuel Altamirano, así como La República dirigida
por él mismo y que está considerado como el primer periódico de circulación
diaria en nuestro país.
Durante el
porfiriato la prensa en general estuvo subvencionada por el Estado, de ahí que
se le considere como una época de burocratización de la prensa ya que quienes
escribían a favor del régimen recibían canonjías y los disidentes permanecían
en el anonimato. Esta situación propició por otra parte la aparición de una
prensa de corte amarillista.
Una revista semanal de carácter liberal que tuvo fuerte impacto a fines del siglo pasado (1885-1903) ya que incorporó sistemáticamente a la caricatura y sátira fue El Hijo del Ahuizote que tuvo como último director a Ricardo Flores Magón.
Esta nueva modalidad de estilo periodístico fue trasladado a otros periódicos como El Jicote, El Fandango y El Combate que tuvieron una fuerte aceptación popular y coadyuvaron en el descrédito del régimen porfirista.
El 12 de
septiembre de 1896 se funda el que se considera primer periódico de la época
moderna, El Imperial. Fundado por Rafael Reyes Spíndola fue un órgano
semioficial del gobierno del que recibía subsidio y en su formato trató de
imitar a los periódicos norteamericanos y con su puesta en circulación hizo
desaparecer a El Siglo XIX y al El Monitor Republicano los de mayor
circulación. Su costo de un centavo (cuando los otros costaban cinco o seis)
hizo que su circulación alcanzara los cien mil ejemplares, cantidad inusitada
entonces. Fue el primer periódico en incluir información y crónicas sociales,
cursos, caricaturas, fotografías y sobre todo apareció por primera vez la
publicidad comercial; en fin fue el pionero en su masificación y además la
opinión crítica quedo marginada e hizo hincapié en una información pura y
objetiva y no partidaria, así como a la información internacional a través de
agencias especializadas.
Antes de la caída
del porfiriato, una revista crítica y de oposición fue Regeneración fundada el
7 de agosto de 1900, órgano del Partido Liberal que se oponía a la reelección
de Porfirio Díaz y hacia causas por reformas sociales, educativas, y laborales.
Otros periódicos que contribuyeron con sus contenidos a la caída de Díaz fueron
El Antirreleccionista y El Constitucional.
En la vorágine
revolucionaria se dieron también ejemplos destacados de periodismo en los que
no sólo se informaba de los partes de guerra, sino que ofrecían espacio para la
crónica, el reportaje, la entrevista exclusiva, o bien la crítica y el examen
de los diferentes frentes en contienda. Ahí es donde se fragua lo que más
adelante sería ya el tipo de periodismo y literatura que darán las bases del
periodismo contemporáneo: El País, La Nación, El Constitucionalismo, La
Opinión, El Monitor y otros más fueron canales de propaganda política de la
cátedra social, de expresiones didácticas y hasta la información de conciencia
revolucionaria.
Es importante
señalar que en pleno calor de la revolución, empiezan a circular dos periódicos
que marcarán puntos importantes y con peso específico desde entonces en la
formación de opinión pública, estos son El Universal (fundado por Félix
Palavicini el primero de octubre de 1916) y Excélsior (fundado por Rafael
Alducin el 18 de marzo de 1917). Los cuales conservan en la actualidad una gran
influencia. Cabe señalar que al inicio del movimiento revolucionario, en 1910
se puso en circulación la Revista de Revistas misma que también sigue
publicándose y forma parte de la cooperativa Excélsior.
Con estos dos
periódicos surgió en nuestro país la gran empresa nacional, donde la
transmisión de noticias se situaba por encima, tenía relevancia el comentario,
la interpretación y el análisis; sin embargo, marcaron pauta para la posterior
aparición del periodismo cultural a través de secciones y suplementos que
privilegiaron al análisis y examen de la vida política, económica y social.
Personajes míticos
en todas las ramas del arte e intelectuales de enorme influencia se dieron a la
tarea de repensar las bases de nuestra cultura y dar un perfil nacionalista a
sus quehaceres expresados en publicaciones diversas.
La etapa de
institucionalización (1929-1950), fue de un intenso y rico debate en el que
participaron diversos grupos culturales que en artículos de la prensa diaria y
en diversas revista expusieron puntos de vista, argumentos y críticas acerca de
los novedosos caminos que se abrían a la cultura mexicana por una parte, así
como reflexiones sobre el México moderno que se iniciaba después del movimiento
revolucionario, así como el período de institucionalización que daba inicio con
el régimen cardenista y su extensa obra social.
En la década de
los veinte aparecen los primeros periódicos deportivos y la reciente Secretaria
de Educación Pública, la cual publicó El Pulgarcito periódico de carácter
didáctico que tuvo gran penetración e influencia.
La creación del
PNR en 1929 así como los conflictos de los cristeros, en los que la gran prensa
(EL Universal y el Excélsior) tomaron partido por el movimiento clerical,
propiciaron la creación del periódico El Nacional Revolucionario que ahora
conocemos sin la última palabra.
Con el paso del
tiempo aparecieron otros periódicos y su competencia llevó a la especialización
de su información organizada en secciones, surgiendo así la correspondiente a
los despachos culturales que desde hace algunos años y hasta ahora conocemos en
su forma ensayística y de fines de semana que ha llevado en la actualidad a los
suplementos especializados.
A partir del
surgimiento de periódicos con una aceptación moderna de la información (inicio
de los setenta), basada en una idea de servicio a los lectores, ubicados por lo
general dentro de la clase media ilustrada, surgieron las secciones culturales
como ahora las conocemos (Uno Más Uno en 1977; La Jornada en 1984; El
Financiero en 1988; El Nacional en 1989), Lo extraño en nuestros días es que un
periódico no tenga una o al menos no destine algunas páginas para dar la
noticia o ejercer la crítica del hecho cultural.
Actualmente la
competencia ha hecho que los periódicos especialicen su información
organizándola en secciones: en este contexto, la información cultural se
considera más bien como un espacio para disfrutarse durante el tiempo libre al
margen del torbellino noticioso ya sea de información en general, de sociales,
deportivas, espectáculos, internacionales y otras más.
Ahora importantes
periódicos de circulación nacional cuenta todos los días con secciones
culturales con colaboradores y reporteros de reconocida capacidad informativa y
crítica, tal es el caso de El Financiero, La Jornada, Uno más Uno, Excélsior,
El Universal, El Nacional, El día y otros más.
Lo anterior no va
en menoscabo de la importante labor que han cumplido y cumplen los suplementos
culturales; por el contrario, estos que normalmente aparecen los fines de
semana en los periódicos mismos, han sido antecedentes invaluables en la
posterior aparición y creación de las secciones culturales ya mencionadas.
Este fenómeno
tiene una relación estrecha con el crecimiento y maduración de eso que
conocemos como sociedad civil y que ha marcado positivamente el ejercicio
actual del periodismo en nuestro país, ya que el periodismo cultural mexicano
ha tenido en los últimos años una presencia y un peso específico indiscutible y
creciente en los medios impresos (periódicos y revistas principalmente) gracias
al profesionalismo, honestidad e independencia de criterios de la mayoría de
reporteros críticos y artistas plásticos, las que ha redituado en credibilidad
y aceptación por parte de los lectores.
Ejemplo de lo
anterior lo encontramos en la Jornada Semanal, suplemento del mismo periódico;
Sábado, correspondiente al Uno más Uno, El Dominical, de El Nacional, El Búho,
de Excélsior; El Gallo Ilustrado, de El Día; Comala, de El Financiero; El
Semanario de Novedades y otros más que son una muestra fiel de la pluralidad y
riqueza que se nutre de la cultura mexicana contemporánea.
RECUENTO DE REVISTAS
CULTURALES
En un contexto
como el ya descrito, las publicaciones llamadas culturales han tenido una
extensa tradición, en ocasiones un fuerte arraigo y sobre todo un papel central que jugar: describir o
bien, dar a conocer las tonalidades urbanas y rurales; reconocer laberintos
culturales de la rica gama de actividades artísticas en las variadas regiones
del país; también como un espacio de reconocimiento y comunicación con el
usuario de los hechos culturales. Para el lector, las revistas han sido un
canal para darse cita con especialistas, investigadores, analistas y
periodistas sobre diversos fenómenos culturales de interés en el ámbito
público.
Así revistas como
Contemporáneos, Ulises, Azul, Revista Moderna y Savia Moderna fueron al final
de la década de los años veinte y en toda la siguiente, medios de comunicación
de diversas ideas políticas y culturales en general.
Desde entonces, ha
habido en México intentos en algunos casos muy profesionales y serios por
renovar, ampliar y mejorar la cultura de nuestra sociedad que con el parteaguas
político, económico social y cultural de 1967 busca con esmero una
democratización más amplia, busca también superar rezagos económicos así como
atenuar las graves desigualdades sociales.
A mediados del
siglo se iniciaron proyectos que hasta ahora no han concluido y que mantienen
características que los identificaron desde su inicio. Impacto fundada en 1949
por Regino Hernández Llergo y que hasta ahora sigue publicándose y que le
caracteriza el reportaje sobre la vida rural y, últimamente le da espacio al
análisis político desde varias columnas.
Siempre revista
semanal fundada en 1953 (al desaparecer Hoy) y que con el lema “Presencia en
México” ha dado espacio a las mejores plumas de la segunda mitad del siglo. En
su suplemento México en la Cultura se han forjado muchos de los escritores,
críticos y reseñistas del México
actual.
Tiempo, fundada
por Martín Luis Guzmán en el año de 1942, cumplió su medio siglo de vida (1992)
y entonces cambió su periodicidad de semanal a mensual. Esta publicación ha
recogido los hechos y sucesos más relevantes que han moldeado a la nación. Ahí
también se formaron analistas, reporteros y críticos que más adelante
brillarían con luz propia.
Universidad de
México, ha sido otra revista que desde 1950 se mantiene vigente en el ahora
rico abanico de publicaciones. Está desde luego abordando temas de mayor
especialidad y academismo (literatura, poesía, ensayos sobre diversas artes).
Fem, fundada en
1976 todavía al calor del movimiento estudiantil, es una revista de mujeres y
para mujeres que ha logrado contribuir a la
discusión de los problemas económicos, políticos, sociales y artísticos
que padecen las mujeres.
El golpe a
Excélsior en 1976 propició la aparición casi inmediata de tres revistas que hoy
tienen una importancia mayúscula entre los intentos democratizadores, mayor
pluralismo político y una sociedad más abierta.
Proceso, revista
semanal de información y análisis desde su fundación en noviembre de 1976 y
hasta hoy, por el prestigiado periodista Julio Scherer García. Este semanario se ha convertido en lectura
obligatoria para quienes a través del reportaje busca conocer de actos y hechos
de corrupción, denuncias sobre abusos de autoridad, violación a los derechos
humanos y un sinfín de anomalías en los sectores públicos, social y privado. Sus
entrevistas suelen causar polémica por su profundidad y profesionalismo
periodístico. Su sección cultural es de lo más relevante ya que no es sólo la
reseña de cine, libros, teatro, danza, artes plásticas y televisión, sino que
abarca la investigación literaria en José Emilio Pacheco, la crónica en
Monsiváis y Leñero, o bien las memorias de Ricardo Garibay y otros escritores
más de calidad y prestigio.
Nexos, mensuario
fundado en enero de 1977, dirigido entonces por Enrique Florescano, y en los
últimos años por Héctor Aguilar Camin. Revista que aborda temas sociales,
científicos y literarios donde también se han dado cita investigadores,
analistas y ensayistas de la ciencia política en particular y las ciencias
sociales en general. Sin duda se trata de una de la revistas culturales de
mayor influencia en los últimos años.
Poco más de cuatro
años son los que ha circulado la revista Mundo que ha contribuido al debate de
los fenómenos culturales de todo el globo terráqueo. Las secciones que
conforman Mundo giran alrededor de temas económicos, políticos, culturales,
literarios, abordados desde la perspectiva crítica analítica. Dirigida por
Manuel S. Garrido, Mundo, da cabida a escritores de prestigio mundial de la
talla de Umberto Eco, Jean Braudellard, Agnes Hetler, Noé Jitrik, Noam Chomsky
y muchos más.
Jueves de Excélsior y Revista de
Revistas son dos semanarios del periódico Excélsior, con una añeja tradición
que concluyen principalmente reportajes sobre hechos históricos, así como
análisis de los sucesos políticos que van dando conformación a la vida
nacional.
Memoria de Papel,
es una revista semestral editada por el Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes de excelente impresión y atractivo formato, que aborda los diferentes
rostros que conforman el universo cultural del país (museografía, danza
clásica, la cultura popular, cultura chicana, el rock de México, fotografía).
La década de los
noventa trajo consigo un sinfín de revistas de carácter oficial, partidista,
política, literarias, independientes, marginales, artes plásticas,
espectáculos, muchas de ellas registrando una corta vida. Para los fines de
este trabajo me referiré a aquellas que tienen carácter cultural y que por su
calidad periodística podrían permanecer en el mercado periodístico.
Mira, fundada en
febrero de 1990, dirigida por el prestigiado periodista Miguel Ángel Granados
Chapa, y en fotografía Pedro Valtierra, es una revista que incorpora un nuevo
concepto de información con predominio en la imagen y con atractivos originales
pies de grabado. Textos breves y muchas veces puntillosos. Su lema “Semanario
para ver, leer y prensar” tiene una carga significativa.
Época, semanario
dirigido por Abraham Zabludovsky que circula desde junio de 1991, caracterizada
por su fina presentación, atractivo diseño y formato, así como excelente
información y sentido periodístico. En poco tiempo ha logrado una posición
ventajosa en el mercado periodístico por contar, entre otros aspectos con el
apoyo de la empresa TELEVISA.
El Cotidiano
“Revista de la realidad mexicana”. Desde su aparición en 1985 bajo los
auspicios de la Universidad Autónoma Metropolitana se ha consolidado por su
calidad en la investigación, la dirige la académica y política Rosa Albina
Garavito.
Meridiano 99,
revista mensual de “política, economía y cultura” fundada en 1990 por Gregorio
Alpizor y en la actualidad dirigida por Alfredo Márquez, se identifica por sus
articulistas destacados en esos tres campos y que ocupan un lugar privilegiado
en otros medios impresos (periódicos).
Vuelta, revista
mensual dirigida por Octavio Paz y Enrique Krauze, recientemente llegó a su
número 200. Ha sido durante casi 17 años texto y contexto de la cultura
mexicana en todas sus manifestaciones y dimensiones. No ha sido sólo una
revista divulgadora de la literatura en todos sus géneros (poesía, novela,
cuanto, crítica literaria) sino que ha dado espacio al ensayo político y
económico; a la reflexión filosófica y sociológica, además de la reseña y
crítica de libros. Vuelta ha sido una publicación que, independientemente del
juicio que se le asigne, ha influido culturalmente en la vida de nuestro país.
Su liberalismo moderno (literario, político, económico) ha sido una polémica
aportación ya que en sus páginas los escritores más representativos y relevantes
de esa corriente han dejado su testimonio cultural; incluso se le puede
considerar como una revista que se adelantó a los hechos como el de la caída
del “Socialismo Real” (1989) y la instrumentación de políticas liberarles
(México 1989-1993).
Voto y Voto,
revista dirigida por Jorge Alcocer, apareció recientemente, en marzo de 1993.
Mensuario que analiza sobre todo suceso político, particularmente aquellos
relacionados con los procesos electorales: Incredulidad ciudadana; legitimidad
electoral, ineficacia del discurso político; la imparcialidad en los procesos
electorales y otros más.
Su consejo
editorial no tiene partido político y sí refleja un conjunto de posiciones en
torno a la política, ya que busca contribuir a generar una base democrática.
MAPA DE LA CRISIS DEL PERIODISMO CULTURAL EN MÉXICO (1994-1995)
El periodismo
cultural en México es mapa que se ha construido en territorio a través de la
lucha por el poder simbólico protagonizada por los principales proyectos
culturales que han regido la vida intelectual y literaria en nuestro país. En
tanto mapa, diríase que el periodismo cultural tienen un perfil (dimensión
simbólico formal), cuyo análisis permite descubrir relaciones de poder entre
los distintos proyectos culturales en México, es decir, sus territorios
(dimensión política).
No obstante,
descubrir los límites territoriales de la prensa cultural consistiría no
solamente en analizar la representación topográfica del discurso periodístico
en sí mismo, si no sobre todo en “descubrir los vínculos existentes –mediante
los funcionarios de casa o bien sus colaboradores externos entre los
principales proyectos intelectuales de nuestra cultura”.
Alberto Vital
señala al respecto de la función mediadora, que “el periodismo cultural en
todas sus variantes (reseña, reportaje, entrevista, nota, primicia, etcétera),
las antologías, las presentaciones, las colecciones, las revistas, las
historias, las librerías, las editoriales y los premios tienen que ceñir a los
acontecimientos más variados y disímiles en formatos y secuencias o estructuras
más o menos fijos, inadecuados para aprehender infinidad de matices, nombres,
alternativas.
Los proyectos
culturales a los que alude Sergio González Rodríguez (antes de la crisis de
principios de 1995) son cinco: Vuelta, Nexos, La Jornada Semanal, Dominical de
El Nacional y El Ángel del periódico Reforma. El mismo articulista hace esbozo
(cuantificado) del lector cultural y del contexto de sus impresos en MÉXICO.
Cabe señalar que
la descripción hecha por Sergio González corresponde al momento previo a la
reciente devaluación, a principios de 1995, que ha provocado una serie de
cambios en torno a los proyectos intelectuales, de tal forma que ahora debería
hablarse más bien de la continuación de los dos proyectos tradicionalmente
hegemónicos (Nexos y Vuelta) y al aglutinamiento de todos los demás en torno a
esos dos polos. No obstante –a juicio de algunos autores como Mauricio José
Schwarz- los escritores intelectuales independientemente conforman otro
“grupo”, alternativo a estos dos polos, que ejercen su trabajo en el sentido
totalmente opuesto a la elite o “corte” intelectual en México.
Por lo demás, se
ha comprobado ante los últimos acontecimientos políticos y económicos en
México, que las distintas crisis han permitido revelar algunos de los rasgos
del quehacer cultural nacional. Roger Bartra señaló en su “Despedida” de La
Jornada Semanal (núm. 299 y último; 5 de marzo de 1995) que la revista ha
cumplido su ciclo: “fue una criatura de la crisis y se acaba con otra”. Aunque
–advierte el mismo Bartra- “hoy las
reformas de crisis han cambiado. Se percibe un hondo malestar que se abate
sobre todos como una espesa niebla. Logramos sobrevivir en las tormentas y en
las aguas agitadas. Pero no podemos hacer nada contra la bruma gris que invade
todos los rincones de la cultura... La cultura mexicana se desliza en el dañino
juego de un doble lenguaje que, seguramente, tiene su fuente en las dualidades
tradicionales propias de la política mexicana”. Por su parte Federico Campbell,
quien trabajó en el semanario Proceso durante 11 años y a propósito de la
presentación de su más reciente libro, Periodismo Escrito señala al respecto al
carácter político de la crisis: “La gravedad de los acontecimientos políticos,
económicos y sociales de los últimos 15 meses han desbordado las capacidades de
una prensa tradicionalmente dócil, cuando no-cómplice, ante el poder
político... Los hechos parecieran haber empujado a tal grado, que muchos
controles gubernamentales –sobre los medios de comunicación- se han roto, a la
vez que una competencia comercial obligada a esos medios- a unos más que otros
menos- a superar mecanismos de autocensura para tratar de ofrecer a sus
lectores mayor y mejor información”.
En ese juego de
espejos es que el periodismo cultural en México cobra gran parte su dimensión
simbólica y política. Desde esa perspectiva, obviamente, el periodismo cultural
nacional no se circunscribe a los suplementos, secciones culturales o revistas
que marcan explícitamente su mapa y su territorio, antes bien, los rebasa y es
ahí (en ese foro) que quedan esclarecidos sus límites e incongruencias clichés
y mitología. Si bien en la dimensión histórica el enfoque generacional en su
tensión diacrónica alude a la posibilidad de vislumbrar un conjunto de signos
en el contexto del desarrollo de la vida nacional, la dimensión simbólica a la
que el periodismo cultural contemporáneo en México aborda (crítica o
acríticamente) la problemática de las políticas culturales del Estado.
Por otra parte,
cabe señalar que la historia del periodismo cultural en México es continuidad y
ruptura, ocultamiento y descubrimiento, encuentros y reflejos que permiten
decir, por ejemplo, a Humberto Masacchio que “este periodismo ha ganado amplios
espacios en los últimos quince años, pero cuenta con una tradición tres veces
centenaria”.
Hechos políticos y
sociales marcan el devenir y actualidad del periodismo cultural en México y hoy
parece ser que el esfuerzo por dar un rostro propio a un periodismo de corte
“cultural” se ve rebasado y evidenciado, ya que entre mayor es su pretensión de
autonomía, mayor es su grado de mitologización.
El periodismo
cultural en México establece a un nivel discursivo un criterio de verdad sobre
dicho ámbito. Es decir, lo cultural en el discurso periodístico aparece como
representación dentro de la propia lógica del texto. En ese sentido, la verdad
como coherencia discursiva permite al periodismo cultural en México
autodenominarse como tal y así, ser leído bajo esa premisa. Un ejemplo
clarísimo sobre lo anterior puede verse en la forma en que periodismo cultural
mexicano transforma un hecho en noticia y, al incluirlo en su territorio, le da
carta de legitimidad, ya sea porque la nota o entrevista esté firmada por un
reconocido escritor, o porque se diseño toda una estrategia de comunicación en
torno al mismo hecho: Gloria Trevi pasa a ser noticia cultural cuando, por
ejemplo, es entrevistada por Elena Poniatowska.
Indudablemente, el
periodismo cultural en México ha demostrado su capacidad de inserción en las
distintas problemáticas sociales y políticas del país, de tal forma que con
ello se ha constatado, por una parte, que la cultura también es política y que,
por otra, la información cultural logra influir en la opinión pública y de esa
manera propicia el cambio social. En el periodismo cultural, la voz de los
intelectuales adquiere así una doble dimensión: es una voz reconocida al
pertenecer al territorio del periodismo cultural, el cual a su vez mantienen su
reconocimiento al dar cabida a esa voz cuyo pronunciamiento incide de manera puntual sobre determinados
problemas políticos y sociales.
La función
mediadora del periodismo cultural en México va desde el plano formal hasta el
de contenido, ya que los modos en que el público lector es demandado se
construyen a partir de las distintas estrategias de representación. Sin
embargo, estas estrategias corresponden evidentemente a formas específicas del
mapa en cuanto a formato, extensión y diseño gráfico de las mismas secciones
culturales, en función de la lógica de la lucha por ganar espacios ya
mencionada, lo cual determina un cambio en las condiciones de recepción.
Como un hecho
aislado de la historia de los medios impresos de nuestro país se puede
considerar la aparición de la revista mensual “Este País” en marzo de 1991 ya
que desde antes de su publicación otros medios capitalinos, particularmente El
Nacional y el Uno más Uno profirieron una serie de ataques como estrategia de
comunicación destinada a desprestigiar a quienes encabezaban el proyecto
(Federico Reyes Heroles, Miguel Basañes y Sergio Aguayo Quezada).
Tres meses antes
de su puesta en circulación, el 6 de diciembre de 1990 el equipo directivo hizo
la presentación del mensuario en el Museo Rufino Tamayo de la ciudad de México,
donde asistieron varios centenares de personas interesadas así como el jefe del
departamento del Distrito Federal, Gobernadores de Aguascalientes y Tlaxcala,
dirigentes del sector privado, funcionarios públicos, académicos y periodistas.
En ese lugar
Federico Reyes Heroles expresó su pretensión de ubicarse lejos del “sectarismo
y del insulto”. El jefe de información Aguayo Quezada a su vez dijo: “que las
cifras no mienten, pero se puede mentir con ellas” y precisó que el propósito
de la revista es “dar cifras confiables tanto para el ciudadano como para los
especialistas”. Ya que la nueva publicación se especializa en estudios de
opinión pública. (Ver La Jornada 7 –diciembre-1990 p. 10 y 39).
El mismo rotativo
el 22 de marzo de 1991 expresó que la nueva revista “ha conmocionado a los
críticos porque incluye lo que los mexicanos piensan de sí mismos, afirmó el
diario The New York Times”: Añadía... “Prevé divulgar encuestas de opinión y
análisis de actitudes de los mexicanos sobre temas que van desde la corrupción
política hasta el comportamiento religioso”.
“Este PAÍS”
(tendencias y opiniones), es editada por la empresa Desarrollo de Opinión
Pública, S.A. de C.V. Integrada por accionistas de reconocido talento político,
plural y abierto. En su consejo de administración está integrado por personajes
de la vida pública, la política, la academia y el periodismo tales como Miguel
Basañez, Adolfo Aguilar, Oscar Espinoza, Carlos Monsivaís, Carlos Payan, Jesús
Silva Herzog, Josué Saenz y otros más.
Entre sus
accionistas están personalidades de las más opuestas actividades como el caso
de Claudio X. González y Miguel Alemán (empresarios) y Ricardo Rocha
(caricaturista y periodista) Eraclio Zepeda y Elena Poniatowska (escritores).
Heriberto Galindo
y Rodolfo Echeverría (políticos) Guadalupe Pineda y Ofelia Medina (cantante y
actriz), Beatriz Paredes Rangel y Miguel Angel Barberena (exgobernadores) lo
que muestra la pluralidad existente así como la confianza y convocatoria de sus
directivos por dar a conocer lo que muchas veces son temas oscuros,
incomprensibles y de acceso para unos pocos.
FEDERICO REYES HEROLES
Licenciado en
Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional
Autónoma de México. Catedrático y funcionario de la Institución de la que
egresó, ocupó desde muy joven responsabilidades importantes como la de dirigir
la revista de la Universidad, así como la Coordinación de Humanidades.
Analista Político
destacado en las páginas de La Jornada y el periódico El Financiero, ocupa un
lugar importante como escritor de ensayos sociopolíticos tales como
“Transfiguraciones Políticas del Estado Contemporáneo”; “Contra hechuras
mexicanas”; “Ensayo Sobre las Funciones Políticas del Estado Contemporáneo” “La
Democracia Difícil”; “Anclajes”; “Periodismo Político”; así también desde
principios de 1991 dirige la revista “Este País”, para lo cual renunció a su
militancia priísta y así estar en completa libertad para ejercer una actividad
que requiere absoluta independencia y hacerlo con el máximo profesionalismo, es
decir, el periodismo donde ocupa ya un lugar privilegiado en nuestra sociedad.
LA ENCUESTA.
Poco a poco, en la
medida que se ha hecho evidente el carácter plural de la sociedad mexicana, las
encuestas de opinión han tomado un papel más importante en ella. Las encuestas
de opinión se han establecido en el análisis de mercados y están teniendo en
los últimos años un peso creciente en los terrenos de la sociología y de la
política; así mismo se han incorporado como contenido relevante en periodismo y
revistas como parte del análisis político en momentos coyunturales.
Una de las muchas
aportaciones de esta revista mensual y que a nueve años de situarse en el
mercado periodístico tiene un lugar destacado, ha sido la exposición de
encuestas de opinión pública, con la convicción de que explorar lo que la
sociedad piensa y se propone, contribuirá a evitar que la política sea un
asunto obscuro, incomprensible y de algunos pocos; no es una revista que busque
generar polémica entre los políticos, sino que prefiere la opinión de los
lectores.
Este País no es
una revista para decirle a la gente lo que debe pensar o para los académicos
especializados en determinado asunto. Es un medio para la gente interesada en
los asuntos de mayor relevancia llámese políticos, económicos o sociales, por
lo que se superan sectas, grupos o
partidos políticos.
Generalmente se
dice: la gente opina... o los habitantes de X lugar quieren... . De ahí que el
eje central en cada número de esta revista mensual es el uso de la encuesta
sobre un asunto de interés, con lo que se busca acercarse a lo que la opinión
pública piensa. También acompañan a estos análisis que no tratan de dar la
interpretación que vaya más acorde con los gustos de quien la emite, sino más
cerca de la realidad. Una mayor evolución de las encuestas de opinión tal vez
podría servir para que en tiempos no lejanos haya mejores interpretaciones,
visiones más certeras de las que dicen los datos por sí solos.
Las encuestas
presentadas mes con mes son un rico material para ser interpretado, y los
análisis proporcionan una amplia gama de posibilidades de ver hacia adentro a
nuestra sociedad. Así mismo son también indicadores del crecimiento democrático
de nuestro país, por lo cual en un principio, ésta revista haya causado
expectación a más de una novedosa forma de periodismo impreso en su vertiente
de revistas.
Los sondeos, las
encuestas, son termómetros que enseñan lo que se piensa en lo general sobre
determinado tema, en un momento determinado; no reportan ideologías
inamovibles, sino estados de ánimo, y estos cambian. De ahí que según el
director del mensuario, su aparición a principios de 1991, resultara casi
subversiva en nuestro país.
Para Federico
Reyes Heroles, reconocer el verdadero sentir popular (sondeo) aunque no resulte
agradable en muchas ocasiones, es un punto de partida de la democracia que
debemos aceptar, y que subraya que con frecuencia se confirma uno como minoría.
Sondear los hechos
ayuda al reconocimiento de las diferentes y eso es bueno ya que sirve para
ubicarnos y poner los pies en la tierra. Sondear a México añade el autor, es
hablar de una nación plural.
Un conocimiento
más cercano de los hechos acompañada de la imprescindible teoría o doctrina
puede ser más democrático en tanto que conociendo mejor el sentir popular, las
decisiones de políticos, funcionario y autoridades en sus diferentes niveles,
deberán ser también más populares.
La revista busca
precisamente confrontar los hechos de forma tal que se dé un respeto al sentir
de todos los ciudadanos y de la nación.
LA OPINIÓN PÚBLICA Y LAS
ENCUESTAS
Uno de los
teóricos más reconocidos en el estudio de la opinión pública, el norteamericano
K. Young sostienen que “consiste en las opiniones sostenidas por el conjunto de
personas en un momento determinado.
El mismo autor
dice que en una sociedad democrática el proceso de formación de la opinión
pública sigue cuatro etapas que van de la definición del tema o problema en
cuestión por un grupo de individuos, hasta la de conversaciones, discursos,
debates y escritos en la que los individuos sostienen consenso sobre dicho
asunto.
Para el
investigador mexicano Francisco de Jesús Aceves la opinión pública “es un
proceso en él intervienen los organismos e instituciones sociales, los
individuos o sujetos sociales y los procesos de comunicación (entre los cuales
destaca la comunicación masiva) que median las relaciones entre ambos”.
Para este
académico, el concepto opinión pública está implícito en los procesos
electorales así como a la aplicación de las encuestas y las de 1988 fueron el
motivo principal para que se haya desatado una fiebre por las encuestas para
las encuestas para así conocer la opinión pública en torno a temas muy
diversos.
“El estudio de la
opinión pública mediante encuestas y muestreos, tiene importancia estratégica
en la vida comunitaria y en el fortalecimiento de la democracia...”. “Puede
emplazarse para manipular y acrecentar el poder económico o político de unos
cuantos, o para conquistar mayor libertad y conciencia para muchos”.
El proceso
electoral de 1988 que culminó el 6 de julio en una jornada histórica ya que los
primeros resultados señalaban ventajas en diversas regiones del país para la
oposición representada por Cuahutémoc Cárdenas (FDN) y Clouthier (PAN), fueron corolario
de una serie de encuestas realizadas en días previos a la elección
presidencial, muchas de las cuales anticipan ya posibles sorpresas.
El hecho de que a
partir de entonces se haya observado un creciente interés por realizar estas
investigaciones de carácter social lo comprueba el hecho de que aparecieron
organismos de mayor o menor reconocimiento y solvencia profesional, así como
por las circunstancias de que las elecciones ahora, son más competitivas entre
los partidos políticos contendientes, además de existir una opinión pública más
pendiente sobre asuntos políticos electorales.
Los sondeos o encuestas populares
se han ido convirtiendo en procedimientos importantes para registrar los
cambios de opinión pública. La aplicación de encuestas a través de muestras de
la población, periódicamente, permite trazar una dirección que señale la
tendencia de las opiniones acerca de un problema o asunto de interés social,
así como anticiparse sobre una tendencia posterior.
El éxito alcanzado
por encuestas preelectorales aquí en México como en otros países en la
predicción de una sociedad democrática para los creadores de la revista, objeto
de estudio, lo anterior es su convicción y para quien realiza esta modesta
investigación así lo entiende, por ello el interés de abordar reciente
publicación cuyo contenido busca ese propósito.
ORIGEN Y DESARROLLO DE LA
OPINIÓN PÚBLICA.
En México como en
la generalidad de países latinoamericanos se adolece de fuentes confiables o
suficientes de información que posibiliten abordar espacios básicos del
conocimiento social debido a la falta de presupuesto, metodología o bien
insuficiencias de otra índole.
Desde hace algunos
años y buscando precisamente llenar ese vacío en investigación social se
iniciaron de manera sistemática estudios de opinión pública basados en las
encuestas, estos también como una demanda de la misma sociedad por tomársele en
cuenta en los acontecimientos
económicos, políticos y sociales.
Lo anterior ha
tenido como consecuencia que el interés por la indagación sobre opinión pública
como fenómeno social haya crecido en los ámbitos profesionales, académico e
institucional.
Sin embargo, la
multiplicación de supuestos estudios de opinión basados en encuestas de dudoso
rigor metodológico que no cumple con las normas establecidas por las técnicas
de investigación social y hacen poco representativos y confiables los
resultados que presentan.