Antología de la poesía breve de San Luis Potosí

 

Norberto de la Torre

(Compilador)

 

 

Introducción

 

El poema breve surge como un chispazo, es producto de una intuición, una ironía, o como en el haikú, el resultado de una meditación profunda que se resuelve mediante la densidad de una metáfora.1 Sintetizar una visión profunda de la realidad, emocional o intelectual, en unas cuantas palabras resulta un reto del que no escapan la mayoría de los poetas. Sin embargo, la práctica del poema breve no siempre desemboca en un hallazgo afortunado, muchas veces falla o termina en una muestra de ingenio más que en un acontecimiento creativo, es necesario escribir a veces cientos de poemas breves para que logren salvarse, si acaso, una docena.

     Desde los inicios de la literatura y específicamente de la poesía, muchos autores han escrito diversas formas de poemas breves. Intentar una clasificación ofrece serias dificultades, sobre todo porque las líneas divisorias frecuentemente son borrosas. Los poemas breves van de dos a seis versos, también pueden ser considerados breves los textos de más de seis versos si el número de sílabas en cada verso es inferior a nueve. Sin embargo esta limitación de seis versos o cuarenta y ocho sílabas es un tanto arbitraria pues puede haber poemas de mayor extensión que se consideren breves en razón de que contengan una sola idea poética o sinteticen una experiencia o suceso de manera muy eficaz. Martín Alonso, en el primer tomo de su obra “Ciencia del lenguaje y arte del estilo”2, dedica un parágrafo, el número 398, a la reseña de la pequeña canción, que incluye una serie de poemas cortos con una extensión no mayor a siete versos. Así, este tipo de poesía puede ser conocida como pequeña canción, poesía breve o sintética. Podemos encontrar en este género: las advertencias del oráculo griego generalmente construidas en hexámetros,3 las imágenes del I Ching, canciones infantiles, coplas, epigramas, las jitanjáforas de Alfonso Reyes,4 las seguidillas, la tanka y el haikú, los poemínimos,5 las rimas de Bécquer, entre otros.

     Algunas de estas formas, como los epigramas se apegan a las reglas de la versificación tradicional, respetan una métrica y una rima. Otras, como el haikú, sólo se acogen a una métrica determinada, que consiste en tres versos de cinco sílabas el primero, siete el segundo y cinco el tercero, pero no contienen rima. Las jitanjáforas apelan a la musicalidad sin importar el sentido, utilizan palabras y neologismos no por su significación sino por su cualidad musical, ejemplo:

“Vilichumbito de papagaya

lastirilinga de miñantay

trabuquilindo, lindo, lindoli

la papagaya de muranday”6

 

Las tankas, poemas que al haikú añaden dos líneas de siete sílabas cada una, y los haikús pretenden un sentido que se ubica más allá del sentido común, que se escapa de la visión de la mente ordinaria. Los poemínimos constituyen visiones irónicas, paradójicas e ingeniosas de la realidad.

     La presente antología surge a partir de una búsqueda de haikús producidos por autores de San Luis Potosí. Después de revisar más de medio centenar de libros de poesía sólo encontré dos poetas que han publicado textos considerados por ellos mismos como haikús: Álvaro Álvarez publica tres en un número extraordinario de la revista Alfa, editada por Difusión Cultural de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, en 1991 y Julio Rangel publica dos en el libro colectivo “La densidad del aire” de la colección El ala del tigre de la UNAM, en 1999. Algunos escritores más han publicado poemas que tienen toda la intención del haikú, aunque no son presentados como tales y no cumplen estrictamente con la regla métrica propia del haikú, ellos son: Joaquín Antonio Peñalosa, Arturo Medellín, José Ramón Gutiérrez, Fernando Sifuentes y Ana Coloma.

     Durante mi búsqueda encontré una buena cantidad de textos que si bien no pueden considerarse haikús, si caben dentro del género de los poemas breves. Podemos entender entonces, como poesía sintética, todos aquellos poemas que contienen un máximo de seis versos y de preferencia versificados en arte menor, es decir, con menos de nueve sílabas por verso, sin embargo, los epigramas generalmente se versifican en arte mayor, es decir, con nueve sílabas o más por verso. En esta colección se incluyen poemas encontrados, utilizando un solo criterio de selección y es el de que sean poemas con un máximo de seis versos, publicados, y que contengan un mínimo de calidad detectable por el buen manejo del ritmo, la rima o la capacidad para estructurar una visión sintética y creativa de la realidad, o porque pueden producir en el lector una experiencia estética. Debo decir que por excepción se incluyen algunos poemas de siete y aún de ocho versos, y que también fueron considerados una docena de poemas inéditos con el propósito de enriquecer, con obra reciente, la muestra de algunos autores.

     En San Luis Potosí se escribe poca poesía sintética, si la comparamos con la producción poética global, su calidad es variable y va desde poemas intensos hasta textos flojos, pasando por aquellos que son simples alardes de humor o de ingenio. El haikú, con su regla métrica, rítmica y su intención poética es casi ausente, pero sí encontramos muchos textos emparentados con el epigrama o con los poemínimos de Efraín Huerta.

     En general los poemas breves potosinos pueden agruparse en tres vertientes: la que podemos llamar de los epigramas, con rima o en verso libre, pero cuyos versos están en arte mayor; son generalmente cuartetos aunque los hay de cinco, seis o siete versos, también de ocho versos en dos cuartetos, éstos no son incluidos en la presente antología. Los epigramas son poemas generalmente humorísticos, festivos o satíricos y  se usan para burlarse de algunos personajes famosos o de ciertos acontecimientos políticos y sociales que se prestan a la crítica aguda, son frecuentes en el periodismo. En México son utilizados para escribir las calaveras, pequeños poemas satíricos que aparecen en los diarios y en hojas sueltas durante las festividades del dos de noviembre o día de muertos. Como ejemplo de los epigramas tradicionales satíricos se incluyen los de Filiberto Juárez. El poeta Jesús Medina Romero también escribió muchos epigramas burlescos y calaveras pero no están coleccionados, se hallan dispersos en hojas sueltas que no pude conseguir, algunos fueron publicados en los diarios locales, especialmente en el Sol de San Luis. Existen algunos poemas, medidos y en verso libre, que por su estructura puedan considerarse epigramas aunque no tengan la intención irónica y festiva del epigrama tradicional sino que aspiren francamente a la obtención de una síntesis poética. La segunda vertiente son los emparentados con los poemínimos al estilo de Huerta, constituyen visiones paradójicas e ingeniosas de la realidad, están a medio camino entre los epigramas y el haikú. La tercera la constituyen los poemas que sin ser haikús, porque no cumplen con la regla métrica, si contienen su intención poética: la de resumir en muy pocas palabras una experiencia espiritual que se contiene en una imagen o una metáfora que resulta reveladora y puede generar un proceso de reflexión que nos lleve a un ensanchamiento de la conciencia.

     Para esta antología consulté la mayor cantidad posible de libros de poesía. Los autores a incluir son los que han publicado en el siglo veinte, desde Manuel José Othón hasta nuestros días. Es posible que me falten algunos autores, sobre todo de la primera mitad del siglo, esto se debe a que las ediciones de autor y algunos libros son prácticamente inencontrables. Algunos autores, como el Mago Medellín, no están porque no escribieron poemas con seis versos o menos, por lo menos en los libros que de ellos se pudieron consultar. Otros, como Rafael Otero, sí escribieron poemas breves pero tan malos que no vale la pena recogerlos, de este último autor, aparece, en su libro “Poemas de vidrio”,7 el texto siguiente:

“Yo tropecé por darle la banqueta

ella, torpe patán o meretriz,

soltó al aire su recia carcajada,

qué manera de ser, pobre coqueta,

algún día llorarás un cruel desliz.”

 

     Resulta obvia la razón por la que tal texto y otros del mismo tenor no se incluyeron. El lector encontrará, en esta colección de poemas breves, un muestrario, espero que representativo, de lo escrito por poetas nacidos o avecindados en el estado de San Luis Potosí, no todos tienen la misma calidad e intensidad, la misma capacidad para sintetizar una experiencia poética, pero creo que se sostiene un mínimo de rigor y decoro que hacen a este muestrario un texto legible e instructivo.

 

 

__________

Notas

1.- Ver Ty Hadman “Breve historia y antología del haikú en la lírica mexicana” Editorial Domés, México 1987. También Nuria Parés “El haikú japonés” Editorial El mundo Moderno, México 1966. o Norberto de la Torre “El universo en un sombrero” Ediciones Koan, San Luis Potosí 2001.

2.- Martín Alonso “Ciencia del lenguaje y arte del estilo” Editorial Aguilar, Madrid 1975

3.- Ver William Golding “La lengua oculta” Alianza Editorial, Madrid 1995

4.- ver Alfonso Reyes “Las jitanjáforas” en el Número XIV de Obras completas de Alfonso Reyes, Fondo de Cultura Económica, México 1962

5.- ver Efraín Huerta “Estampida de poemínimos” Premiá Editora, México 1985

6.- Véase “Obras completas de Alfonso Reyes” Editado en Letras Mexicanas por el Fondo de Cultura Económica, México 1962

7.- Rafael Otero “Poemas de vidrio” Edición de autor, San Luis Potosí 1963

 

 

Manuel José Othón

 

Nació en San Luis Potosí el 14 de junio de 1858. Estudió la carrera de abogado que ejerció en distintas partes del país. Escribió narrativa, teatro y poesía. Fue muy conocido por su teatro, sus obras se presentaron con éxito tanto en su ciudad natal como en México, sin embargo hoy se considera que su obra más valiosa es la poesía, sobre todo la escrita en los últimos años de su vida, como Poemas Rústicos y En el desierto, idilio salvaje. Es, sin lugar a dudas, el poeta mayor del arte potosino. La obra de Manuel José Otón ha sido estudiada por infinidad de críticos y escritores mexicanos. Muere en San Luis Potosí el 28 de noviembre de 1906. Los presentes textos fueron tomados de “Manuel José Othón, poesía completa” Compilación de Joaquín Antonio Peñalosa. Editado por el Comité Organizador San Luis 400, en editorial Jus, México 1992

 

 

Epitafio

 

Era una rosa que aún no abierto había

sus brillantes corolas perfumadas,

cuando la mano de la muerte fría

dejó sus lindas hojas marchitadas,

quitándole su gracia y lozanía.

 

 

En su día

 

Hoy a esta aurora límpida se inspira

mi ser que lejos de tu amor suspira

y te mando, mi bien, en dulce calma,

todas las vibraciones de mi lira,

todos los pensamientos de mi alma.

 

 

Humorada

 

Éste es Francisco de Asís

el de la roja nariz,

el de los cachetes rojos,

el de los papujados ojos...

¡El hombre más infeliz!

 

 

Hoja de álbum

 

Verso y jardín tu nombre significa,

Carmen, sonido vagoroso y terso.

Sé en el mundo jardín de esencia rica

y en el poema de tu hogar sé verso.

 

 

Postal

 

Un sueño de Goethe, un ensueño

hecho de carne y espíritu eres,

latido impetuoso de aquel corazón

que en éxtasis triste o risueño

creó sus divinas y humanas mujeres:

Dorotea, Margarita, Carlota, Mignon.

 

Hija, sé siempre

 

Hija sé siempre lo que ahora eres,

alma de madre y corazón de esposa,

y la madre de Dios te hará dichosa

y bendita entre todas las mujeres

¿Quieres?

 

 

Cuando una de las pérfidas mujeres

 

Cuando una de las pérfidas mujeres

que amaste y te han amado

te ponga el rostro entre burlón y airado,

dile: Si has sido mía, ¿Qué más quieres?

 

 

Tuve un tío

 

Tuve un tío, cuyo nombre

era exactamente el mío.

Qué buen hombre era mi tío,

según dicen qué buen hombre.

 

 

Colón descubrió un gran mundo

 

Colón descubrió un gran mundo

y muy pobre fue después;

Cervantes murió en la chilla

e indigente fue Cortés.

Yo, que no soy la mitad,

tengo el hambre de los tres.

 

 

Tañe la campana

 

Tañe la campana

un viejo de calva cabeza,

de cabeza cana

ceñida por la tristeza

de la tumba cercana.

 

 

A una flor

 

Marchita desde que naces, mueres

en el tibor de femenina estancia

ídolo de poetas sin sustancia

y adorno de ridículas mujeres.

 

 

Macetitas y flores

 

Macetitas y flores

Mi amor te ofrece

Virgen de los Dolores,

¿Qué te parece?

 

 

 

 

Luis Castro y López

 

Nació en la ciudad de San Luis Potosí en 1892. Estudió la carrera de derecho y en 1912 se trasladó a la Ciudad de México donde ejerció. Participó en política y periodismo. Escribió ensayo, teatro y poesía. Murió en san Luis Potosí el 7 de diciembre de 1960. Los siguientes textos fueron tomados de “Antología de poetas contemporáneos” 1910-1953 Estudio y selección de Jesús Medina Romero, Editado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 1953

 

 

El clavel

 

Rey he sido de plazas de toros

en las ferias alegres de España,

coronando azabaches y oros

entre espuma ideal de champaña.

 

 

El aleli

 

Cuando el pueblo arrasó el lugar santo

de los reyes más grandes de Francia,

a los mármoles rotos un manto

supe dar de esplendor y fragancia

 

 

La rosa

 

Reina fui de las reinas que han sido

y lo soy de las damas ahora,

y en los pechos temblar he sentido

a la sangre que amores implora.

 

 

El canario

 

Como fue con rayos de soles tejida

una blonda de oro mi pluma semeja,

y cantando amores se me va la vida,

preso entre los rubios hilos de la reja.

 

El ruiseñor

 

Jamás trino alguno mi canto igualara

y sólo esbozarlo consiguió un poeta,

el que de la angustia del montesco hablara

y de los dolores de la capuleta.

 

 

 

Homero Acosta

 

Nació en Villa M. Terrazas el 20 de febrero de 1901. Obtuvo el título de abogado en la Escuela Libre de Derecho. Escribió fundamentalmente poesía. Murió en México en 1992. Los textos fueron tomados de “Obra poética” Editado por la Imprenta universitaria de la U.A.S.L.P. San Luis Potosí 1988

 

 

Intermedio breve

 

Cuando la muerte supo que tenía

que acabar a su vez en un momento

con la voz musical de la criatura;

cuando mató la muerte al pensamiento,

tuvo la muerte su hora de amargura.

 

 

Ingenuidad

 

Un día te besé. La luna reclinábase en tu boca.

Y para no ofenderte con mis besos,

sólo quise besar sobre tus labios

aquella luna silenciosa y suave.

¡Así que sólo te besé la luna!

 

 

 

 

Francisco de la Maza

 

Nació en la ciudad de San Luis Potosí el 7 de mayo de 1913. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras y en la de Leyes de la UNAM. Obtuvo los títulos de Maestro en Ciencias Históricas y Doctor en Letras. Fue Maestro de la Escuela Normal Superior y en la Facultad de Filosofía y Letras e investigador en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. Falleció el 7 de febrero de 1972 en la Ciudad de México. Sus textos fueron tomados de “Páginas escogidas” Colección Cactus de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí 1990

 

 

Doce poemas

 

2

No es agonía

lo que morimos

que es muerte

lo que vivimos.

 

4

No mueres, rosa cuando mustia

inclinas al polvo tu belleza:

eres muerta ya, cuando erguida,

la savia pudre tus pétalos tempranos.

 

6

Muerte, dame más vida

que aún así te engrandeces,

pues viviendo yo tu vida

más muerte me favoreces.

 

8

Creí, muerte serte infiel

cuando me enamoré

del Ángel del amor.

Pronto me di cuenta del engaño:

eras tú, Señora, disfrazada.

 

10

Tú no eras eso, muerte,

eso que yace horizontal.

Eres la línea vertical

que erige el amor inútilmente.

 



 

Juana Meléndez de Espinosa

 

 

Nació en San Luis Potosí el 27 de octubre de 1914. Estudió la carrera de enfermería en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, posteriormente estudió literatura en la Facultad de Humanidades. Fue maestra en la citada universidad hasta su reciente jubilación. Escribe fundamentalmente poesía,.ensayo y un poco de narrativa. Sus textos fueron tomados de “Tratando de encender palabras” Editado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 1990; y de “Páginas escogidas” Colección Cactus de la U. A. S. L. P. en 1985

 

 

Fuego

 

La luz empieza, llameando

y cada quien sabe

en discos centelleantes

Darse fuego al mismo tiempo

La vida es agradable en la manzana.

 

 

Tierra

 

Pongo la mano en ti

y en mí respiras

A través de mis dedos

dejo un poco de trigo

para juntarnos más.

 

 

Miniaturas

 

1

Carbón callado a

dormece el mundo

y lo construye.

 

2

De la luz percibimos

sólo el olor

que nos caza el tiempo.

 

3

De las cosas, la luz

fija, antes que muera

en las palabras.

 

 

4

Con o sin alas

por escaleras del viento

derecho al mar.

 

5

En las manos caen

las estaciones

pero no el fruto.

 

6

Lo que se da a los ojos

se crea en el oído

de la luz.

 

7

Cráneos como piedras

gastadas piedras

de molino.

 

8

Contemplar una cosa

en lo que existe y la retiene:

despedirse.

 

9

Cada quien su destino

mas no es válido vivir

zigzagueando por el suelo.

 

10

Huelo una flor

mariposa en mis labios

de sol a sol

 

 

Luis Noyola Vázquez

 

Nació en San Luis Potosí el 24 de agosto de 1916. Fue profesor en la Escuela Nacional Preparatoria. Fue un investigador de la obra del poeta zacatecano Ramón López Velarde. Murió en México en 1993. Sus texto fue tomado de “Páginas escogidas” Colección Cactus de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí 1997

 

 

Ofertorio

 

De mi propio venero, de la ciudad pequeña

que rezuma la esencia de una remota edad,

-asentada en su adusta dureza berroqueña-

eres tenue voluta de perfumada leña

y nota de campana de aérea levedad.

 

 

 

 

 

Félix Dauajare

 

Nació en San Luis Potosí el 8 de junio de 1920. Estudió la carrera de derecho en la UASLP. Ha sido funcionario público, diputado federal y presidente municipal de la capital del Estado. En la actualidad se desempeña como investigador y maestro. Ha escrito más de veinte libros de poesía, así como traducciones de poesía y algunos ensayos de crítica literaria. Sus textos fueron tomados de: “La vida del relámpago, obra poética” Editorial Ponciano Arriaga y Verdehalago, México 1995; y de “Cuadernos de memoria y cenizas” Editorial Nod, San Luis Potosí 2000.

 

 

La transparencia

 

Un aire limpio, una pasión

un dolor de agua dulce,

necesitan las horas

los meses y los años

para llegar al mundo de la paz

a la sonrisa de los cuerpos.

 

 

Hamlet

 

Esa ardiente cuestión

de ser y de no ser,

tal vez se precipite

en otra muy distinta

las voces y el silencio:

los muertos hablan,

los vivos permanecen callados.

 

 

Instantes y ceniza

 

El tiempo se convierte en un témpano

y al final del camino

están la desnudez y el frío.

Poseemos tan sólo los instantes,

lo demás pertenece a la ceniza.

 

 

Estación sin fuego

 

Todos huimos del invierno:

no es sólo una estación.

Es el frío, la tristeza,

el fin de todo lo que llamamos fuego,

sangre, esperanza.

 

 

Resumen

 

Antes de que nos emponzoñe

como serpiente gris

el último minuto,

es absolutamente inútil

hacer algún resumen.

 

 

Imágenes de la espera

 

I

Los pájaros no conocen el espesor de la noche:

cuando sus alas enmudezcan

se acabarán el tiempo y las esperas.

 

II

La única enseñanza de la gramática:

yo soy, tú eres, nosotros somos.

 

III

En las mañanas se yergue la alegría

como la cara recién bañada del amor.

 

IV

Los encuentros presienten el vino amargo

de las despedidas.

 

V

Las nubes se recuestan

sobre sus pensamientos blancos

y sólo despiertan

cuando la tempestad

estruja sus cabellos.

 

VI

La memoria, no la anticipación,

nos lleva directamente hacia la muerte.

 

VII

Los ángeles mueren

cuando no tienen mensajes

ni destinatarios.

 

 

Cicatrices y penas

 

La felicidad se logra

con cicatrices restauradas.

 

El amor tiene círculos,

líneas y cuadrados,

y es el colchón mullido de las penas.

 

 

Advertencia

 

Quien quiera dedicarse a la palabra,

al color y al sonido,

necesita hacer votos de pobreza,

desesperación

y alegría.

 

 

 

Jesús Medina Romero

 

Nació en Ibarra, Gto. En 1921. Radicó en San Luis Potosí desde 1930. Obtuvo el título de abogado en la UASLP. Tuvo varios cargos públicos y fue dos veces diputado al Congreso local. Enseñó literatura en la misma Universidad y dirigió la Editorial Universitaria. Fue promotor cultural, fundó y dirigió varias revistas literarias. Murió en San Luis Potosí en 1999. Su texto fue tomado de “Paginas escogidas” Selección del autor en la Colección Cactus No. 8. Editado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 1991. El Licenciado Jesús Medina Romero era muy dado a escribir epigramas burlones dirigidos tanto a sus amigos como a sus enemigos, escribía también, por encargo, calaveras para el dos de noviembre, de éstas se publicaron algunas en los diarios locales, especialmente en “El Sol de San Luis”. Los epigramas no están todavía coleccionados y resulta muy difícil conseguirlos aún con sus herederos.

 

 

Un poema de otoño

 

El otoño regaba por el suelo

la plata de los álamos,

y dejaba a las rosas sin contorno

en la inútil constancia de sus tallos...

¡Para saberlo antes!...

¡Para haberlo sabido aquel verano!...

 

 

 

 

 

Joaquín Antonio Peñalosa

 

Nació el 9 de enero de 1922 en San Luis Potosí. Fue ordenado sacerdote en 1947. Obtuvo su doctorado en letras en 1955. Ejerció la cátedra en la UASLP y otras instituciones. Perteneció a la Academia Mexicana de la Lengua y al Seminario de Cultura Mexicana Escribió ensayo y poesía. Fue investigador de la literatura potosina, publicó estudios sobre Manuel José Otón, Francisco González Bocanegra, Luis de Mendizábal, así como sus antologías Letras Virreinales y Literatura potosina del siglo XIX. Es autor de una obra extensa contando su poesía, crítica literaria, ensayo y periodismo. Murió el 17 de noviembre de 1999. Sus textos fueron tomados de “Hermana poesía” Editorial Ponciano Arriaga y Verdehalago. México 1997.

 

 

 Retrato de un psiquiatra

 

Era feliz cuando un paciente

entraba al consultorio

y podía revelarle su complejo

así los pacientes descubrieron

que su psiquiatra

tenía complejo de psiquiatra.

 

 

Retrato de un historiador

 

Quisiera ya estar muerto

sólo para poder narrar el hecho

y publicar sus obras

ahora sí completas.

 

 

Retrato de un hombre de la calle

 

Pintadme como soy

igual a casi todos

cremoso, municipal, anónimo

sin cara mucho menos sin cerebro

pero recordareis mi nombre

el día de las votaciones.

 

 

Retrato de un torero

 

Terminados los ritos de vestirse

se miró en el espejo

príncipe de raso y oro

la pechera rizada de las nupcias

su majestad el rey de espadas

de nuevo se miró al espejo

era un amortajado de lujo.

 

 

Retrato de un burócrata

 

Bajo este traje gris

yace un burócrata gris

no es que haya muerto

lo peor es que aún vive

desde hace medio siglo

cincuenta jefes, el mismo sueldo.

 

 

Collage de un general que tomó el poder

 

Mi general es obeso

(dibuje usted una circunferencia)

mi general es obtuso

(añada usted un paralelepípedo)

mi general ama al orden

(esboce usted un cementerio).

 

 

Retrato de un teólogo

 

Salió con una red de silogismos

a capturar a Dios que sesteaba en las rosas,

para el trofeo bastaba

un alfiler y una vitrina,

tenía las mariposas dos pares de alas.

 

 

Retrato de un héroe

 

De tu heroicidad la patria

no tiene la menor duda,

sacrificado una vez en vida

resistes en la tumba discursos y discursos.

 

 

Estudio para retrato de una bizca

 

Ojos claros, serenos

que de un dulce mirar seríais piadosos,

ay tormentos rabiosos

yo salgo en tu defensa y se me ocurre

mirarte de perfil y no de frente.

 

 

Antifábula

 

Asnillo

tan torpe,

escribe por castigo

cien veces: soy un hombre.

 

 

Escrito en la arena

 

Ya sé que la arena

es la tinta menos indeleble,

si ahí escribo tu nombre

es para que el viento

te lleve rápidamente el mío.

 

 

Guitarrista

 

En sus manos oculares

los dedos se volvían pájaros.

 

 

Elefante

 

Silencio, luces. Acción,

cámara lenta y tercera

dimensión.

 

 

Jirafa

 

Se vende este rascacielos

alfombrado

de pared a pared.

 

 

Periodista

 

Luego escribía con la mano

luego con el pie

de grabado.

 

 

Orador con un vaso al frente

 

Se le hacía agua la boca

y el auditorio se moría de sed.

 

 

Bosque

 

En cada tronco de árbol

graban su corazón

el aire y el sol enamorados.

 

 

Garza dormida en un pie

 

No requieres de tallos

porque te sabes flor

y suben las corolas

en un elevador.

 

 

Pésame a Bécquer

 

Si a tu balcón volvieras

como las golondrinas esta noche

verías a los hombres de espaldas a la luna

-lámpara, paloma, copa de nieve-

todos mirando una lunática televisión.

 

 

Acabó la guerra

 

Montados en el lomo colérico de un tanque,

urden los niños carreras de caballos,

la boca del cañón estalla y da en el blanco,

la golondrina que ha puesto un huevo.

 

 

Historia de amor

 

Un beso y dos y tres

y cuatro y cinco y seis

y seis y cinco y cuatro

y tres y dos y uno

 

se fue la luz y calló el disco.

 

 

Amor ayer y hoy

 

Si no nos vemos el mes entrante,

deja junto al arroyo una rama de pino.

 

Si no nos vemos esta noche

mándame un fax

 

 

Astillas

 

La lluvia rozó con guantes

mis ventanas

no quiso despertarme.

          ° ° °

 

La oruga es un tren

que se vuelve avión.

          ° ° °

 

Crecieron junto al río

sauces llorones

para endulzar sus penas.

         ° ° °

 

Se espinaron las rosas,

se encendieron la sangre.

          ° ° °

 

Los cuernos de diamante

y vestido de luces,

el toro-sol

atropelló la noche.

          ° ° °

 

 

Canta el canario

y se derrama

en monedas de oro.

         ° ° °

 

Por no pasar la noche solitaria

la barca se llenó de estrellas.

Bajó a mi mano

una paloma,

¿o una copa de vino blanco?

          ° ° °

 

El mimo enmudece

para hablar hasta por los codos.

          ° ° °

 

Bajó el naranjo al mar

y sus aguas saladas

se volvieron de azahar.

 

 

 

José Rosas Cansino

 

Nació en Charcas, S.L.P. el 12 de agosto de 1926. Ingresó al Seminario potosino donde estudió humanidades, filosofía y un año de teología. Fue maestro de literatura en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí hasta su jubilación. Escribe fundamentalmente poesía y ha colaborado en distintas revistas y publicaciones. Sus textos se tomaron de “Páginas escogidas” Colección Cactus de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí 1992; y de “Sin embargo el hombre” U. A. S. L. P. San Luis Potosí 1984.

 

 

La luna

 

Telescopio solar

en el silencio alerta,

detrás

se alarga el ojo del misterio.

 

 

Los pinos

 

Subieron en busca del silencio

para pensar en Dios,

sospecharon la faz de lo infinito

y se quedaron verdes de asombro.

 

 

El corazón

 

Al oído del tiempo,

con su anhelo de mar sin anclas y sin velas,

un caracol murmura alucinante

la canción de la vida.

 

 

La cometa

 

Arco iris en llamas,

lo sustentan y avivan

el surtidor del hilo

y las miradas.

 

 

 

Atardecer marino

 

Sobre el agua,

desmentido en su frágil curvatura,

el horizonte se disuelve

con la última gaviota.

 

 

Luna menguante

 

A ras de cielo

una hoz cercena las tinieblas

y la noche rural

se lleva a hombros las espigas.

 

 

Llave de agua

 

Tartamuda del silencio,

en las cartilla del insomnio

la llave del lavabo

no aprende a deletrear la luz.

 

 

Vagabundo

 

Porque nadie va contigo

y caminas sin ti,

ni siquiera tu sombra

te guarda las espaldas.

 

 

Pasión

 

Nunca la luz

palpita más humana

como cuando rueda

por el rostro de una lágrima.

 

 

 

Jesús Loredo León

 

Nació el 29 de febrero de 1936 en San Luis Potosí. Estudió la carrera de leyes en la UASLP. Sus primeros versos los publicó en las Memorias del Instituto Potosino. Colaboró en diversas revistas y periódicos locales. Fue profesor de la Escuela Preparatoria de la Universidad Autónoma Potosina. Murió en San Luis Potosí en 1984. Sus textos se tomaron de “Palabras en la lluvia” Editorial Universitaria Potosina, San Luis Potosí 1974.

 

 

Jueves

 

¡A rentar la primavera!

Pero... ¿Cómo se paga un lucero

 para vivir ahí

contigo...?

 

 

Nosotros

 

Que yo nací para aprender tu nombre,

deletrearlo día tras día como los días,

¡Eso sí lo sé!... ¿Cómo fue tan nuestro

aquel instante en que aprendiste el mío?...

 

 

Sueño

 

¿Acaso no encontraré

lámparas que se incendien

cuando grito?

¡Mejor, alzar un sueño

que levantar la voz al infinito...!

 

 

 

 

 

Manuel Lara Hernández

 

Nació en Mexquitic, S.L.P en 1943 Estudió el bachillerato y dos años de leyes en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Colaboró en Letras Potosinas, El Sol de San Luis y otras publicaciones locales. Fue Presidente Municipal de su natal Mexquitic. Murió en San Luis Potosí en 1993. Su texto se tomó de “Claroscuro del sueño” Editado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 1972

 

 

 

El día de transparencias

 

El día de transparencias

se desnuda

para vestirse de recuerdos

en la sombra

Después, se repetirá

como una lágrima.

 

 

 

 

 

Norberto de la Torre

 

Nació en México, D. F. El 15 de febrero de 1947. Estudió psicología en la UNAM y más tarde filosofía en la Universidad Abierta de San Luis Potosí y en la Atlantic International University de Florida EUA. Radica en esta ciudad desde 1971. Es director del Museo Manuel José Otón y maestro en la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la UASLP. Ha colaborado en distintas revistas y periódicos de San Luis Potosí y otros estados de la República. Escribe ensayo y textos considerados como poesía en prosa. Los textos fueron tomados de “El universo en un sombrero” Ediciones Koan, San Luis Potosí 2001.

 

 

Tankas

 

1

El cielo sangra

con las lanzas clavadas,

de los magueyes.

De sus heridas nacen

las rutas del olvido.

 

2

Se agitan las

imágenes de azogue

en la retina;

como peces sin aire

en la sartén de arena.

 

3

Caminamos con

el peso de los muertos

en la espalda.

Las lápidas tapizan

ciudades y desiertos.

 

4

El universo

cabe en un sombrero

o en un vaso;

en la gota que tiembla

sobre un tallo de luz.

 

5

En el desierto,

un canto de sirenas

rasga el aire.

Las dunas escrituran

con sal su voz estéril.

 

6

Las hojas caen

al silencioso ritmo

de las lágrimas

y se vuelven raíces,

semillas y silencio.

 

7

Cada cien años

las ciudades inventan

un terremoto,

esconden viejas ruinas

bajo las ruinas nuevas.

 

8

La bota muestra

cicatrices de tiempo

en el desierto,

con las marcas del poder

que hiere lo que toca.

 

 

9

En el otoño

pequeño sol naciente:

la mandarina.

Y los azahares duermen,

tristes, en la memoria.

 

10

En las cañadas

guarda su voz añeja

el zapatista.

También sus viejos dioses

y las huellas del tigre.

 

11

Un ejército

desfila silencioso

junto al río.

La corriente oculta

lágrimas de soldado

 

 

12

En la cantera

crecen las marcas tristes

de las pisadas,

son cicatrices de sal

que cubren las heridas.

 

13

Al atardecer,

como una cerrazón

crece la culpa

y los pájaros negros

enmarañan las sombras

 

14

Las nubes tejen

con hilos de agua y luz

el horizonte

hasta formar una red

para pescar silencios

 

15

La luz del templo

perdura silenciosa

en mi memoria,

en terrible contraste

con la sombra que arrastro.

 

16

La muerte aguarda

mientras la luz se rompe,

duermen los tigres

pero sueñan el sitio

del próximo zarpazo.

 

 

 

Haikús

 

1

Las blancas luces

caían a cascadas

sobre el césped.

 


2

Las aves callan.

La jacaranda canta

con su follaje.

 

3

Buscas absurdas

palomas asoleadas,

a media noche.

 

4

El toro pace

y observa al tiempo,

morir de tedio.

 

5

El viento llora

mientras busca su lecho

entre las hojas.

 

6

Las aves vuelan

como lluvia de flechas

hacia sus tumbas.

 

7

Con hilos de sol

apenas suspendido,

el árbol tiembla.

 

8

La mariposa,

colorida y grácil,

es un gusano.

 

9

Sangran las nubes

sobre la arena y

los espejismos.

 

10

Rueda la luna

y el triste otoño,

como los cardos.

 


11

Pétalos de luz,

fuego entre peñascos:

en el desierto.

 

12

Mujer de arena,

tu piel encierra sombras

y los infiernos.

 

13

Seguí tus ojos

como estela de luz

en el recuerdo.

 

14

En el silencio

de las manos unidas

surge el sexo.

 

15

Mi mano siente

un dulcísimo calor

sobre tu seno.

 

16

Morimos siempre

que una voz de mujer

nos abandona.

 

17

La tarde lenta

fue tras el velo triste

de tu ausencia.

 

18

Los políticos

construyen una ciudad