Norberto de la Torre
(Compilador)
Introducción
El poema breve surge como un chispazo, es producto de una intuición, una ironía, o como en el haikú, el resultado de una meditación profunda que se resuelve mediante la densidad de una metáfora.1 Sintetizar una visión profunda de la realidad, emocional o intelectual, en unas cuantas palabras resulta un reto del que no escapan la mayoría de los poetas. Sin embargo, la práctica del poema breve no siempre desemboca en un hallazgo afortunado, muchas veces falla o termina en una muestra de ingenio más que en un acontecimiento creativo, es necesario escribir a veces cientos de poemas breves para que logren salvarse, si acaso, una docena.
Desde los inicios de la literatura y específicamente de la poesía, muchos autores han escrito diversas formas de poemas breves. Intentar una clasificación ofrece serias dificultades, sobre todo porque las líneas divisorias frecuentemente son borrosas. Los poemas breves van de dos a seis versos, también pueden ser considerados breves los textos de más de seis versos si el número de sílabas en cada verso es inferior a nueve. Sin embargo esta limitación de seis versos o cuarenta y ocho sílabas es un tanto arbitraria pues puede haber poemas de mayor extensión que se consideren breves en razón de que contengan una sola idea poética o sinteticen una experiencia o suceso de manera muy eficaz. Martín Alonso, en el primer tomo de su obra “Ciencia del lenguaje y arte del estilo”2, dedica un parágrafo, el número 398, a la reseña de la pequeña canción, que incluye una serie de poemas cortos con una extensión no mayor a siete versos. Así, este tipo de poesía puede ser conocida como pequeña canción, poesía breve o sintética. Podemos encontrar en este género: las advertencias del oráculo griego generalmente construidas en hexámetros,3 las imágenes del I Ching, canciones infantiles, coplas, epigramas, las jitanjáforas de Alfonso Reyes,4 las seguidillas, la tanka y el haikú, los poemínimos,5 las rimas de Bécquer, entre otros.
Algunas de estas formas, como los epigramas se apegan a las reglas de la versificación tradicional, respetan una métrica y una rima. Otras, como el haikú, sólo se acogen a una métrica determinada, que consiste en tres versos de cinco sílabas el primero, siete el segundo y cinco el tercero, pero no contienen rima. Las jitanjáforas apelan a la musicalidad sin importar el sentido, utilizan palabras y neologismos no por su significación sino por su cualidad musical, ejemplo:
“Vilichumbito de papagaya
lastirilinga de miñantay
trabuquilindo, lindo, lindoli
la papagaya de muranday”6
Las tankas, poemas que al haikú añaden dos líneas de siete sílabas cada una, y los haikús pretenden un sentido que se ubica más allá del sentido común, que se escapa de la visión de la mente ordinaria. Los poemínimos constituyen visiones irónicas, paradójicas e ingeniosas de la realidad.
La presente antología surge a partir de una búsqueda de haikús producidos por autores de San Luis Potosí. Después de revisar más de medio centenar de libros de poesía sólo encontré dos poetas que han publicado textos considerados por ellos mismos como haikús: Álvaro Álvarez publica tres en un número extraordinario de la revista Alfa, editada por Difusión Cultural de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, en 1991 y Julio Rangel publica dos en el libro colectivo “La densidad del aire” de la colección El ala del tigre de la UNAM, en 1999. Algunos escritores más han publicado poemas que tienen toda la intención del haikú, aunque no son presentados como tales y no cumplen estrictamente con la regla métrica propia del haikú, ellos son: Joaquín Antonio Peñalosa, Arturo Medellín, José Ramón Gutiérrez, Fernando Sifuentes y Ana Coloma.
Durante mi búsqueda encontré una buena cantidad de textos que si bien no pueden considerarse haikús, si caben dentro del género de los poemas breves. Podemos entender entonces, como poesía sintética, todos aquellos poemas que contienen un máximo de seis versos y de preferencia versificados en arte menor, es decir, con menos de nueve sílabas por verso, sin embargo, los epigramas generalmente se versifican en arte mayor, es decir, con nueve sílabas o más por verso. En esta colección se incluyen poemas encontrados, utilizando un solo criterio de selección y es el de que sean poemas con un máximo de seis versos, publicados, y que contengan un mínimo de calidad detectable por el buen manejo del ritmo, la rima o la capacidad para estructurar una visión sintética y creativa de la realidad, o porque pueden producir en el lector una experiencia estética. Debo decir que por excepción se incluyen algunos poemas de siete y aún de ocho versos, y que también fueron considerados una docena de poemas inéditos con el propósito de enriquecer, con obra reciente, la muestra de algunos autores.
En San Luis Potosí se escribe poca poesía sintética, si la comparamos con la producción poética global, su calidad es variable y va desde poemas intensos hasta textos flojos, pasando por aquellos que son simples alardes de humor o de ingenio. El haikú, con su regla métrica, rítmica y su intención poética es casi ausente, pero sí encontramos muchos textos emparentados con el epigrama o con los poemínimos de Efraín Huerta.
En general los poemas breves potosinos pueden agruparse en tres vertientes: la que podemos llamar de los epigramas, con rima o en verso libre, pero cuyos versos están en arte mayor; son generalmente cuartetos aunque los hay de cinco, seis o siete versos, también de ocho versos en dos cuartetos, éstos no son incluidos en la presente antología. Los epigramas son poemas generalmente humorísticos, festivos o satíricos y se usan para burlarse de algunos personajes famosos o de ciertos acontecimientos políticos y sociales que se prestan a la crítica aguda, son frecuentes en el periodismo. En México son utilizados para escribir las calaveras, pequeños poemas satíricos que aparecen en los diarios y en hojas sueltas durante las festividades del dos de noviembre o día de muertos. Como ejemplo de los epigramas tradicionales satíricos se incluyen los de Filiberto Juárez. El poeta Jesús Medina Romero también escribió muchos epigramas burlescos y calaveras pero no están coleccionados, se hallan dispersos en hojas sueltas que no pude conseguir, algunos fueron publicados en los diarios locales, especialmente en el Sol de San Luis. Existen algunos poemas, medidos y en verso libre, que por su estructura puedan considerarse epigramas aunque no tengan la intención irónica y festiva del epigrama tradicional sino que aspiren francamente a la obtención de una síntesis poética. La segunda vertiente son los emparentados con los poemínimos al estilo de Huerta, constituyen visiones paradójicas e ingeniosas de la realidad, están a medio camino entre los epigramas y el haikú. La tercera la constituyen los poemas que sin ser haikús, porque no cumplen con la regla métrica, si contienen su intención poética: la de resumir en muy pocas palabras una experiencia espiritual que se contiene en una imagen o una metáfora que resulta reveladora y puede generar un proceso de reflexión que nos lleve a un ensanchamiento de la conciencia.
Para esta antología consulté la mayor cantidad posible de libros de poesía. Los autores a incluir son los que han publicado en el siglo veinte, desde Manuel José Othón hasta nuestros días. Es posible que me falten algunos autores, sobre todo de la primera mitad del siglo, esto se debe a que las ediciones de autor y algunos libros son prácticamente inencontrables. Algunos autores, como el Mago Medellín, no están porque no escribieron poemas con seis versos o menos, por lo menos en los libros que de ellos se pudieron consultar. Otros, como Rafael Otero, sí escribieron poemas breves pero tan malos que no vale la pena recogerlos, de este último autor, aparece, en su libro “Poemas de vidrio”,7 el texto siguiente:
“Yo tropecé por darle la banqueta
ella, torpe patán o meretriz,
soltó al aire su recia carcajada,
qué manera de ser, pobre coqueta,
algún día llorarás un cruel desliz.”
Resulta obvia la razón por la que tal texto y otros del mismo tenor no se incluyeron. El lector encontrará, en esta colección de poemas breves, un muestrario, espero que representativo, de lo escrito por poetas nacidos o avecindados en el estado de San Luis Potosí, no todos tienen la misma calidad e intensidad, la misma capacidad para sintetizar una experiencia poética, pero creo que se sostiene un mínimo de rigor y decoro que hacen a este muestrario un texto legible e instructivo.
__________
Notas
1.- Ver Ty Hadman “Breve historia y antología del
haikú en la lírica mexicana” Editorial Domés, México 1987. También Nuria Parés
“El haikú japonés” Editorial El mundo Moderno, México 1966. o Norberto de la
Torre “El universo en un sombrero” Ediciones Koan, San Luis Potosí 2001.
2.- Martín Alonso “Ciencia del lenguaje y arte del
estilo” Editorial Aguilar, Madrid 1975
3.- Ver William Golding “La lengua oculta” Alianza
Editorial, Madrid 1995
4.- ver Alfonso Reyes “Las jitanjáforas” en el
Número XIV de Obras completas de Alfonso Reyes, Fondo de Cultura Económica,
México 1962
5.- ver Efraín Huerta “Estampida de poemínimos”
Premiá Editora, México 1985
6.- Véase “Obras completas de Alfonso Reyes” Editado
en Letras Mexicanas por el Fondo de Cultura Económica, México 1962
7.- Rafael Otero “Poemas de vidrio” Edición de
autor, San Luis Potosí 1963
Manuel José Othón
Nació en San Luis Potosí el 14 de junio de 1858. Estudió la carrera de abogado que ejerció en distintas partes del país. Escribió narrativa, teatro y poesía. Fue muy conocido por su teatro, sus obras se presentaron con éxito tanto en su ciudad natal como en México, sin embargo hoy se considera que su obra más valiosa es la poesía, sobre todo la escrita en los últimos años de su vida, como Poemas Rústicos y En el desierto, idilio salvaje. Es, sin lugar a dudas, el poeta mayor del arte potosino. La obra de Manuel José Otón ha sido estudiada por infinidad de críticos y escritores mexicanos. Muere en San Luis Potosí el 28 de noviembre de 1906. Los presentes textos fueron tomados de “Manuel José Othón, poesía completa” Compilación de Joaquín Antonio Peñalosa. Editado por el Comité Organizador San Luis 400, en editorial Jus, México 1992
Epitafio
Era una rosa que aún no abierto había
sus brillantes corolas perfumadas,
cuando la mano de la muerte fría
dejó sus lindas hojas marchitadas,
quitándole su gracia y lozanía.
Hoy a esta aurora límpida se inspira
mi ser que lejos de tu amor suspira
y te mando, mi bien, en dulce calma,
todas las vibraciones de mi lira,
todos los pensamientos de mi alma.
Éste es Francisco de Asís
el de la roja nariz,
el de los cachetes rojos,
el de los papujados ojos...
¡El hombre más infeliz!
Verso y jardín tu nombre significa,
Carmen, sonido vagoroso y terso.
Sé en el mundo jardín de esencia rica
y en el poema de tu hogar sé verso.
Un sueño de Goethe, un ensueño
hecho de carne y espíritu eres,
latido impetuoso de aquel corazón
que en éxtasis triste o risueño
creó sus divinas y humanas mujeres:
Dorotea, Margarita, Carlota, Mignon.
Hija sé siempre lo que ahora eres,
alma de madre y corazón de esposa,
y la madre de Dios te hará dichosa
y bendita entre todas las mujeres
¿Quieres?
Cuando una de las pérfidas mujeres
que amaste y te han amado
te ponga el rostro entre burlón y airado,
dile: Si has sido mía, ¿Qué más quieres?
Tuve un tío, cuyo nombre
era exactamente el mío.
Qué buen hombre era mi tío,
según dicen qué buen hombre.
Colón descubrió un gran mundo
y muy pobre fue después;
Cervantes murió en la chilla
e indigente fue Cortés.
Yo, que no soy la mitad,
tengo el hambre de los tres.
Tañe la campana
un viejo de calva cabeza,
de cabeza cana
ceñida por la tristeza
de la tumba cercana.
Marchita desde que naces, mueres
en el tibor de femenina estancia
ídolo de poetas sin sustancia
y adorno de ridículas mujeres.
Macetitas y flores
Mi amor te ofrece
Virgen de los Dolores,
¿Qué te parece?
Luis Castro y
López
Nació en la ciudad de San Luis Potosí en 1892. Estudió la carrera de derecho y en 1912 se trasladó a la Ciudad de México donde ejerció. Participó en política y periodismo. Escribió ensayo, teatro y poesía. Murió en san Luis Potosí el 7 de diciembre de 1960. Los siguientes textos fueron tomados de “Antología de poetas contemporáneos” 1910-1953 Estudio y selección de Jesús Medina Romero, Editado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 1953
Rey he sido de plazas de toros
en las ferias alegres de España,
coronando azabaches y oros
entre espuma ideal de champaña.
Cuando el pueblo arrasó el lugar santo
de los reyes más grandes de Francia,
a los mármoles rotos un manto
supe dar de esplendor y fragancia
Reina fui de las reinas que han sido
y lo soy de las damas ahora,
y en los pechos temblar he sentido
a la sangre que amores implora.
Como fue con rayos de soles tejida
una blonda de oro mi pluma semeja,
y cantando amores se me va la vida,
preso entre los rubios hilos de la reja.
Jamás trino alguno mi canto igualara
y sólo esbozarlo consiguió un poeta,
el que de la angustia del montesco hablara
y de los dolores de la capuleta.
Homero Acosta
Nació en Villa M. Terrazas el 20 de febrero de 1901. Obtuvo el título de abogado en la Escuela Libre de Derecho. Escribió fundamentalmente poesía. Murió en México en 1992. Los textos fueron tomados de “Obra poética” Editado por la Imprenta universitaria de la U.A.S.L.P. San Luis Potosí 1988
Cuando la muerte supo que tenía
que acabar a su vez en un momento
con la voz musical de la criatura;
cuando mató la muerte al pensamiento,
tuvo la muerte su hora de amargura.
Un día te besé. La luna reclinábase en tu boca.
Y para no ofenderte con mis besos,
sólo quise besar sobre tus labios
aquella luna silenciosa y suave.
¡Así que sólo te besé la luna!
Francisco de la
Maza
Nació en la ciudad de San Luis Potosí el 7 de mayo de 1913. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras y en la de Leyes de la UNAM. Obtuvo los títulos de Maestro en Ciencias Históricas y Doctor en Letras. Fue Maestro de la Escuela Normal Superior y en la Facultad de Filosofía y Letras e investigador en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. Falleció el 7 de febrero de 1972 en la Ciudad de México. Sus textos fueron tomados de “Páginas escogidas” Colección Cactus de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí 1990
2
No es agonía
lo que morimos
que es muerte
lo que vivimos.
4
No mueres, rosa cuando mustia
inclinas al polvo tu belleza:
eres muerta ya, cuando erguida,
la savia pudre tus pétalos tempranos.
6
Muerte, dame más vida
que aún así te engrandeces,
pues viviendo yo tu vida
más muerte me favoreces.
8
Creí, muerte serte infiel
cuando me enamoré
del Ángel del amor.
Pronto me di cuenta del engaño:
eras tú, Señora, disfrazada.
10
Tú no eras eso, muerte,
eso que yace horizontal.
Eres la línea vertical
que erige el amor inútilmente.
Juana Meléndez de
Espinosa
Nació en San Luis Potosí el 27 de octubre de 1914. Estudió la carrera de enfermería en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, posteriormente estudió literatura en la Facultad de Humanidades. Fue maestra en la citada universidad hasta su reciente jubilación. Escribe fundamentalmente poesía,.ensayo y un poco de narrativa. Sus textos fueron tomados de “Tratando de encender palabras” Editado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 1990; y de “Páginas escogidas” Colección Cactus de la U. A. S. L. P. en 1985
La luz empieza, llameando
y cada quien sabe
en discos centelleantes
Darse fuego al mismo tiempo
La vida es agradable en la manzana.
Pongo la mano en ti
y en mí respiras
A través de mis dedos
dejo un poco de trigo
para juntarnos más.
1
Carbón callado a
dormece el mundo
y lo construye.
2
De la luz percibimos
sólo el olor
que nos caza el tiempo.
3
De las cosas, la luz
fija, antes que muera
en las palabras.
4
Con o sin alas
por escaleras del viento
derecho al mar.
5
En las manos caen
las estaciones
pero no el fruto.
6
Lo que se da a los ojos
se crea en el oído
de la luz.
7
Cráneos como piedras
gastadas piedras
de molino.
8
Contemplar una cosa
en lo que existe y la retiene:
despedirse.
9
Cada quien su destino
mas no es válido vivir
zigzagueando por el suelo.
10
Huelo una flor
mariposa en mis labios
de sol a sol
Luis Noyola
Vázquez
Nació en San Luis Potosí el 24 de agosto de 1916. Fue profesor en la Escuela Nacional Preparatoria. Fue un investigador de la obra del poeta zacatecano Ramón López Velarde. Murió en México en 1993. Sus texto fue tomado de “Páginas escogidas” Colección Cactus de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí 1997
De mi propio venero, de la ciudad pequeña
que rezuma la esencia de una remota edad,
-asentada en su adusta dureza berroqueña-
eres tenue voluta de perfumada leña
y nota de campana de aérea levedad.
Félix Dauajare
Nació en San Luis Potosí el 8 de junio de 1920. Estudió la carrera de derecho en la UASLP. Ha sido funcionario público, diputado federal y presidente municipal de la capital del Estado. En la actualidad se desempeña como investigador y maestro. Ha escrito más de veinte libros de poesía, así como traducciones de poesía y algunos ensayos de crítica literaria. Sus textos fueron tomados de: “La vida del relámpago, obra poética” Editorial Ponciano Arriaga y Verdehalago, México 1995; y de “Cuadernos de memoria y cenizas” Editorial Nod, San Luis Potosí 2000.
Un aire limpio, una pasión
un dolor de agua dulce,
necesitan las horas
los meses y los años
para llegar al mundo de la paz
a la sonrisa de los cuerpos.
Esa ardiente cuestión
de ser y de no ser,
tal vez se precipite
en otra muy distinta
las voces y el silencio:
los muertos hablan,
los vivos permanecen callados.
El tiempo se convierte en un témpano
y al final del camino
están la desnudez y el frío.
Poseemos tan sólo los instantes,
lo demás pertenece a la ceniza.
Todos huimos del invierno:
no es sólo una estación.
Es el frío, la tristeza,
el fin de todo lo que llamamos fuego,
sangre, esperanza.
Antes de que nos emponzoñe
como serpiente gris
el último minuto,
es absolutamente inútil
hacer algún resumen.
I
Los pájaros no conocen el espesor de la noche:
cuando sus alas enmudezcan
se acabarán el tiempo y las esperas.
II
La única enseñanza de la gramática:
yo soy, tú eres, nosotros somos.
III
En las mañanas se yergue la alegría
como la cara recién bañada del amor.
IV
Los encuentros presienten el vino amargo
de las despedidas.
V
Las nubes se recuestan
sobre sus pensamientos blancos
y sólo despiertan
cuando la tempestad
estruja sus cabellos.
VI
La memoria, no la anticipación,
nos lleva directamente hacia la muerte.
VII
Los ángeles mueren
cuando no tienen mensajes
ni destinatarios.
Cicatrices y penas
La felicidad se logra
con cicatrices restauradas.
El amor tiene círculos,
líneas y cuadrados,
y es el colchón mullido de las penas.
Quien quiera dedicarse a la palabra,
al color y al sonido,
necesita hacer votos de pobreza,
desesperación
y alegría.
Jesús Medina
Romero
Nació en Ibarra, Gto. En 1921. Radicó en San Luis Potosí desde 1930. Obtuvo el título de abogado en la UASLP. Tuvo varios cargos públicos y fue dos veces diputado al Congreso local. Enseñó literatura en la misma Universidad y dirigió la Editorial Universitaria. Fue promotor cultural, fundó y dirigió varias revistas literarias. Murió en San Luis Potosí en 1999. Su texto fue tomado de “Paginas escogidas” Selección del autor en la Colección Cactus No. 8. Editado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 1991. El Licenciado Jesús Medina Romero era muy dado a escribir epigramas burlones dirigidos tanto a sus amigos como a sus enemigos, escribía también, por encargo, calaveras para el dos de noviembre, de éstas se publicaron algunas en los diarios locales, especialmente en “El Sol de San Luis”. Los epigramas no están todavía coleccionados y resulta muy difícil conseguirlos aún con sus herederos.
El otoño regaba por el suelo
la plata de los álamos,
y dejaba a las rosas sin contorno
en la inútil constancia de sus tallos...
¡Para saberlo antes!...
¡Para haberlo sabido aquel verano!...
Nació el 9 de enero de 1922 en San Luis Potosí. Fue ordenado sacerdote en 1947. Obtuvo su doctorado en letras en 1955. Ejerció la cátedra en la UASLP y otras instituciones. Perteneció a la Academia Mexicana de la Lengua y al Seminario de Cultura Mexicana Escribió ensayo y poesía. Fue investigador de la literatura potosina, publicó estudios sobre Manuel José Otón, Francisco González Bocanegra, Luis de Mendizábal, así como sus antologías Letras Virreinales y Literatura potosina del siglo XIX. Es autor de una obra extensa contando su poesía, crítica literaria, ensayo y periodismo. Murió el 17 de noviembre de 1999. Sus textos fueron tomados de “Hermana poesía” Editorial Ponciano Arriaga y Verdehalago. México 1997.
Retrato de un psiquiatra
Era feliz cuando un paciente
entraba al consultorio
y podía revelarle su complejo
así los pacientes descubrieron
que su psiquiatra
tenía complejo de psiquiatra.
Quisiera ya estar muerto
sólo para poder narrar el hecho
y publicar sus obras
ahora sí completas.
Pintadme como soy
igual a casi todos
cremoso, municipal, anónimo
sin cara mucho menos sin cerebro
pero recordareis mi nombre
el día de las votaciones.
Terminados los ritos de vestirse
se miró en el espejo
príncipe de raso y oro
la pechera rizada de las nupcias
su majestad el rey de espadas
de nuevo se miró al espejo
era un amortajado de lujo.
Bajo este traje gris
yace un burócrata gris
no es que haya muerto
lo peor es que aún vive
desde hace medio siglo
cincuenta jefes, el mismo sueldo.
Mi general es obeso
(dibuje usted una circunferencia)
mi general es obtuso
(añada usted un paralelepípedo)
mi general ama al orden
(esboce usted un cementerio).
Salió con una red de silogismos
a capturar a Dios que sesteaba en las rosas,
para el trofeo bastaba
un alfiler y una vitrina,
tenía las mariposas dos pares de alas.
De tu heroicidad la patria
no tiene la menor duda,
sacrificado una vez en vida
resistes en la tumba discursos y discursos.
Ojos claros, serenos
que de un dulce mirar seríais piadosos,
ay tormentos rabiosos
yo salgo en tu defensa y se me ocurre
mirarte de perfil y no de frente.
Asnillo
tan torpe,
escribe por castigo
cien veces: soy un hombre.
Ya sé que la arena
es la tinta menos indeleble,
si ahí escribo tu nombre
es para que el viento
te lleve rápidamente el mío.
En sus manos oculares
los dedos se volvían pájaros.
Silencio, luces. Acción,
cámara lenta y tercera
dimensión.
Se vende este rascacielos
alfombrado
de pared a pared.
Luego escribía con la mano
luego con el pie
de grabado.
Se le hacía agua la boca
y el auditorio se moría de sed.
En cada tronco de árbol
graban su corazón
el aire y el sol enamorados.
No requieres de tallos
porque te sabes flor
y suben las corolas
en un elevador.
Si a tu balcón volvieras
como las golondrinas esta noche
verías a los hombres de espaldas a la luna
-lámpara, paloma, copa de nieve-
todos mirando una lunática televisión.
Montados en el lomo colérico de un tanque,
urden los niños carreras de caballos,
la boca del cañón estalla y da en el blanco,
la golondrina que ha puesto un huevo.
Un beso y dos y tres
y cuatro y cinco y seis
y seis y cinco y cuatro
y tres y dos y uno
se fue la luz y calló el disco.
Si no nos vemos el mes entrante,
deja junto al arroyo una rama de pino.
Si no nos vemos esta noche
mándame un fax
La lluvia rozó con guantes
mis ventanas
no quiso despertarme.
° ° °
La oruga es un tren
que se vuelve avión.
° ° °
Crecieron junto al río
sauces llorones
para endulzar sus penas.
° ° °
Se espinaron las rosas,
se encendieron la sangre.
° ° °
Los cuernos de diamante
y vestido de luces,
el toro-sol
atropelló la noche.
° ° °
Canta el canario
y se derrama
en monedas de oro.
° ° °
Por no pasar la noche solitaria
la barca se llenó de estrellas.
Bajó a mi mano
una paloma,
¿o una copa de vino blanco?
° ° °
El mimo enmudece
para hablar hasta por los codos.
° ° °
Bajó el naranjo al mar
y sus aguas saladas
se volvieron de azahar.
José Rosas Cansino
Nació en Charcas, S.L.P. el 12 de agosto de 1926. Ingresó al Seminario potosino donde estudió humanidades, filosofía y un año de teología. Fue maestro de literatura en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí hasta su jubilación. Escribe fundamentalmente poesía y ha colaborado en distintas revistas y publicaciones. Sus textos se tomaron de “Páginas escogidas” Colección Cactus de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí 1992; y de “Sin embargo el hombre” U. A. S. L. P. San Luis Potosí 1984.
Telescopio solar
en el silencio alerta,
detrás
se alarga el ojo del misterio.
Subieron en busca del silencio
para pensar en Dios,
sospecharon la faz de lo infinito
y se quedaron verdes de asombro.
Al oído del tiempo,
con su anhelo de mar sin anclas y sin velas,
un caracol murmura alucinante
la canción de la vida.
Arco iris en llamas,
lo sustentan y avivan
el surtidor del hilo
y las miradas.
Sobre el agua,
desmentido en su frágil curvatura,
el horizonte se disuelve
con la última gaviota.
A ras de cielo
una hoz cercena las tinieblas
y la noche rural
se lleva a hombros las espigas.
Tartamuda del silencio,
en las cartilla del insomnio
la llave del lavabo
no aprende a deletrear la luz.
Porque nadie va contigo
y caminas sin ti,
ni siquiera tu sombra
te guarda las espaldas.
Nunca la luz
palpita más humana
como cuando rueda
por el rostro de una lágrima.
Jesús Loredo León
Nació el 29 de febrero de 1936 en San Luis Potosí. Estudió la carrera de leyes en la UASLP. Sus primeros versos los publicó en las Memorias del Instituto Potosino. Colaboró en diversas revistas y periódicos locales. Fue profesor de la Escuela Preparatoria de la Universidad Autónoma Potosina. Murió en San Luis Potosí en 1984. Sus textos se tomaron de “Palabras en la lluvia” Editorial Universitaria Potosina, San Luis Potosí 1974.
¡A rentar la primavera!
Pero... ¿Cómo se paga un lucero
para vivir ahí
contigo...?
Que yo nací para aprender tu nombre,
deletrearlo día tras día como los días,
¡Eso sí lo sé!... ¿Cómo fue tan nuestro
aquel instante en que aprendiste el mío?...
¿Acaso no encontraré
lámparas que se incendien
cuando grito?
¡Mejor, alzar un sueño
que levantar la voz al infinito...!
Manuel Lara
Hernández
Nació en Mexquitic, S.L.P en 1943 Estudió el bachillerato y dos años de leyes en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Colaboró en Letras Potosinas, El Sol de San Luis y otras publicaciones locales. Fue Presidente Municipal de su natal Mexquitic. Murió en San Luis Potosí en 1993. Su texto se tomó de “Claroscuro del sueño” Editado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 1972
El día de transparencias
se desnuda
para vestirse de recuerdos
en la sombra
Después, se repetirá
como una lágrima.
Norberto de la Torre
Nació en México, D. F. El 15 de
febrero de 1947. Estudió psicología en la UNAM y más tarde filosofía en la
Universidad Abierta de San Luis Potosí y en la Atlantic International
University de Florida EUA. Radica en esta ciudad desde 1971. Es director del
Museo Manuel José Otón y maestro en la Escuela de Ciencias de la Comunicación
de la UASLP. Ha colaborado en distintas revistas y periódicos de San Luis
Potosí y otros estados de la República. Escribe ensayo y textos considerados
como poesía en prosa. Los textos fueron tomados de “El universo en un sombrero”
Ediciones Koan, San Luis Potosí 2001.
1
El cielo sangra
con las lanzas clavadas,
de los magueyes.
De sus heridas nacen
las rutas del olvido.
2
Se agitan las
imágenes de azogue
en la retina;
como peces sin aire
en la sartén de arena.
3
Caminamos con
el peso de los muertos
en la espalda.
Las lápidas tapizan
ciudades y desiertos.
4
El universo
cabe en un sombrero
o en un vaso;
en la gota que tiembla
sobre un tallo de luz.
5
En el desierto,
un canto de sirenas
rasga el aire.
Las dunas escrituran
con sal su voz estéril.
6
Las hojas caen
al silencioso ritmo
de las lágrimas
y se vuelven raíces,
semillas y silencio.
7
Cada
cien años
las
ciudades inventan
un
terremoto,
esconden
viejas ruinas
bajo
las ruinas nuevas.
8
La bota muestra
cicatrices de tiempo
en el desierto,
con las marcas del poder
que hiere lo que toca.
En el otoño
pequeño
sol naciente:
la mandarina.
Y los azahares duermen,
tristes, en la memoria.
10
En las cañadas
guarda su voz añeja
el
zapatista.
También sus viejos dioses
y las huellas del tigre.
11
Un
ejército
desfila silencioso
junto al río.
La corriente oculta
lágrimas de soldado
12
En la cantera
crecen las marcas tristes
de las pisadas,
son cicatrices de sal
que cubren las heridas.
13
Al atardecer,
como una cerrazón
crece la culpa
y los pájaros negros
enmarañan las sombras
14
Las nubes tejen
con hilos de agua y luz
el horizonte
hasta formar una red
para pescar silencios
15
La luz del templo
perdura silenciosa
en mi memoria,
en terrible contraste
con la sombra que arrastro.
16
La muerte aguarda
mientras la luz se rompe,
duermen los tigres
pero sueñan el sitio
del próximo zarpazo.
1
Las blancas luces
caían a cascadas
sobre el césped.
2
Las aves callan.
La jacaranda canta
con su follaje.
3
Buscas absurdas
palomas asoleadas,
a media noche.
4
El toro pace
y observa al tiempo,
morir de tedio.
5
El viento llora
mientras busca su lecho
entre las hojas.
6
Las aves vuelan
como lluvia de flechas
hacia sus tumbas.
7
Con hilos de sol
apenas suspendido,
el árbol tiembla.
8
La mariposa,
colorida y grácil,
es un gusano.
9
Sangran las nubes
sobre la arena y
los espejismos.
10
Rueda la luna
y el triste otoño,
como los cardos.
11
Pétalos de luz,
fuego entre peñascos:
en el desierto.
12
Mujer de arena,
tu piel encierra sombras
y los infiernos.
13
Seguí tus ojos
como estela de luz
en el recuerdo.
14
En el silencio
de las manos unidas
surge el sexo.
15
Mi mano siente
un dulcísimo calor
sobre tu seno.
16
Morimos siempre
que una voz de mujer
nos abandona.
17
La tarde lenta
fue tras el velo triste
de tu ausencia.
18
Los políticos
construyen una ciudad