Universidad
Abierta
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Durante muchos años he tratado de
penetrar los misterios de una escritura correcta, de obtener las claves
mediante las que puede llegarse al fenómeno literario y la emoción estética. A
esto se suma, en años recientes, el hecho de que mis actividades docentes me
obligan a buscar claves que faciliten el aprendizaje de la redacción adecuada y
habilidad para producir mensajes escritos y hablados mediante la buena
utilización del idioma español. Por esto trato, en estos apuntes, de dar con
grandes trazos una idea de los elementos necesarios para lograr un dominio más
o menos eficaz de la escritura y el manejo del idioma. Después de una
desordenada aunque persistente búsqueda, he llegado a unas cuantas conclusiones
más o menos evidentes. La primera es que la escritura, sus normas y
procedimientos, cambia como todo lo humano; lo que hoy es obligatorio y
deseable mañana puede ser objeto de rechazo. La segunda, una obviedad, que el
lenguaje es convencional, una cualidad del hecho social y que, si bien un
escritor debe trabajar en un marco de libertad, ésta no puede ser tanta que se
caiga en el absurdo de volver ininteligible lo escrito, esto es, debe
respetarse un número mínimo de reglas que permitan el entendimiento de un
sentido y la posibilidad de establecer un puente entre el autor y el lector. La
tercera es que la obra literaria contiene tres intenciones fundamentales: la
del autor, la de la obra y la del lector; en la medida en que estas intenciones
se encuentren en sano equilibrio, es decir, que formen una estructura que abra
los caminos hacia todas las significaciones posibles, se facilitará la
conversación inteligente entre dos seres humanos que podrán explorar diferentes
formas de acceder a la realidad y de expandir su conciencia. Sobra decir que no
existen recetas rígidas y permanentes que garanticen la aparición de lo
literario en un texto escrito, a lo más que puede aspirarse es al conocimiento
y manejo de unas cuantas ideas y normas que puedan servir como herramienta útil
durante el proceso de la escritura. En adelante enumero y expongo algunas
ideas, sumamente resumidas, que encontré en el curso de mis lecturas y que me
han sido útiles para entender y mejorar los aspectos técnicos de la redacción.
En cuanto a los problemas de fondo: sentido, profundidad y cualidad estética,
las recetas son absolutamente inútiles, se requiere vivir, leer, comprometerse,
leer otra vez, sentir y, sobre todo, ser un crítico despiadado e inmisericorde
de sí mismo.
Alrededor del término discurso se han
escrito una multiplicidad de artículos, informes de investigación, ensayos,
también se han realizado conferencias, simposios y otras reuniones de carácter
científico y profesional que pretenden construir un objeto de estudio: el
discurso, que llama la atención de lingüistas, comunicadores, sociólogos y en
general de los estudiosos de las ciencias sociales. El primer problema por
resolver es el de una definición precisa del vocablo, si recurrimos al
diccionario encontraremos dos significados denotativos útiles para nuestro
análisis: facultad de discurrir o razonar y conjunto de oraciones que
constituyen una elocución hablada o escrita. Siguiendo el primero de estos dos
sentidos discurso se refiere a una manera de razonar que puede ser general, es
decir, hace alusión a la manera de organizar su lenguaje de una cultura (el
discurso occidental, oriental) de una rama o forma del conocimiento (el
discurso científico, filosófico, tecnológico, artístico) de una corriente del
pensamiento (el discurso marxista, estructuralista, liberal, cristiano) De
acuerdo al segundo de los significados podemos entender el discurso casi como
un género literario, un texto, oral o escrito, que contiene un conjunto de oraciones
organizadas para producir un razonamiento cerrado y completo, en esta dirección
el discurso sería hermano gemelo del ensayo, con la diferencia de que éste
siempre es un texto escrito. Existe pues un Discurso, general, y un conjunto de
discursos específicos, ambos están relacionados de tal manera que, por ejemplo,
el discurso filosófico se constituye con el tejido de los discursos producidos
por cada uno de los pensadores y filósofos.
Del discurso como objeto de análisis y estudio podemos decir que se
trata de un acto de comunicación que tiene por lo menos tres dimensiones: a.-
el uso del lenguaje (gramática, estilística, retórica) b.- la comunicación de
creencias y conocimientos (la cognición, la lógica) c.- la interacción
(comunicación, sociología, cultura). Así, la disciplina: Estudios del discurso,
reúne distintos enfoques teóricos y el trabajo de investigadores provenientes
de otras disciplinas. Debemos recordar que el, o los, discursos se producen en
dos modalidades, la conversación y el texto, que tienen en común el ser actos
de lenguaje y más concretamente del idioma. El discurso como estructura verbal
involucra factores como el sonido, el orden y la forma, la estructura, el
sentido, el estilo. Como acción e interacción social los actos del habla, la
conversación, las costumbres, la cultura. Como cognición las representaciones
mentales que provienen del contacto con un discurso no son meras copias del
mismo o de su significado, sino el resultado de procesos de construcción del
sentido, en el curso del proceso de comprensión los usuarios del lenguaje
construyen gradualmente representaciones del texto y del contexto.
El discurso es una parte intrínseca de la sociedad y participa de todas
sus características, cualidades y defectos, los análisis del discurso no se
limitan a observar los vínculos entre discurso y estructuras sociales, detectan
las formas en que los discursos pueden contribuir a la reproducción de
estructuras que favorecen la explotación, la injusticia o la exclusión y las
denuncian para tratar de modificarlas. (ver capítulo de la ideología de Luis
Villoro en estos apuntes) Los análisis del discurso, derivados de la semiótica
y la lingüística, se ofrecen hoy como un campo de estudio importante y
enriquecedor para el entendimiento de nuestras complejas comunidades que
sufren, paradójicamente, dos procesos contrarios: el de la globalización y el
de la fragmentación.
Los
conocimientos que debe poseer un escritor se pueden clasificar en los
siguientes grupos:
1.-
Adecuación: saber escoger la variedad y el registro (general / específico,
formal / familiar, objetivo / subjetivo) apropiados para cada situación
2.-
Coherencia: saber escoger la información relevante y estructurarla.
3.-
Cohesión: saber conectar las distintas frases que forman un texto (puntuación,
pronominalizaciones, conjunciones, tiempos verbales, etc.)
4.-
Corrección gramatical: conocer las reglas fonéticas y ortográficas,
morfosintácticas y léxicas de la lengua que permiten construir oraciones
aceptables.
5.-
Disposición del espacio: saber cómo debe presentarse un escrito (convenciones,
márgenes, cabeceras, etc.)
CUALIDADES DE LA REDACCIÓN MODERNA:
Claridad,
concisión, sencillez, precisión, adecuación, orden, originalidad, interés,
actualidad.
Luis
Núñez afirma que la claridad no consiste en decir lo que todos entienden
fácilmente, sino en expresarse de tal modo que lo más difícil de comprender
resulte accesible. Para él, escribir es una forma especializada de técnica
comunicativa, nadie aprende a escribir en forma espontánea, se requiere de un
proceso formal de enseñanza y aprendizaje. De alguna manera se identifica como
el texto más correcto gramaticalmente al que resulta más claro.
ESTRATEGIAS DE COMPOSICIÓN
1.-
Conciencia de los lectores. 2.- Planificar la estructura, la forma y el
contenido, cuidando la entrada, el desarrollo y la conclusión. 3.- Releer. 4.-
Corregir. 5.- Recursividad, consiste en la capacidad para introducir ideas
nuevas y reestructurar el texto si es necesario. 6.- Relectura y corrección
El
método de un escritor no es otro que el de su sensibilidad, su manera de
percibir el mundo. El escritor requiere para cuidar la forma de sus textos de
los siguientes libros como herramienta básica: una gramática, un buen
diccionario, un diccionario de sinónimos, una ortografía. En lo relativo al
cuidado del fondo se requiere un hábito de lectura estable y disciplinado,
capacidad de observación y habilidad para interrogar inteligentemente a la
realidad.
PASOS PARA EL ANÁLISIS DE TEXTOS
1.-
Lectura. 2.- Resumen y reflexión sobre la impresión general. 3.- Re-lectura.
4.- Análisis de la forma (fonética, ortografía, gramática) 5.- Análisis del
fondo a; explicación del sentido o los sentidos (denotación y connotación) b;
propuesta (estética, histórica, social, psicológica, etc.).
El
acto crítico consiste primordialmente en la comparación de dos sistemas: el del
texto y el del lector. Todo acto crítico tiene como objetivo: 1.- Comprender la
obra, es decir, saber de qué se trata 2.- Determinar su estructura, saber cómo
está construida 3.- Valorar, saber por qué nos produce un efecto estético,
emotivo, etc.
A
últimas fechas ha cobrado importancia la crítica hermenéutica que procede de la
teoría de la recepción. En ella debe hacerse primero un análisis estructural
(forma), después mediante el juego de la comprensión y la explicación se
plantean conjeturas o preguntas al texto para llegar a una interpretación. Acto
seguido se reflexiona sobre la interpretación para validarla y finalmente se
asume la propia reflexión para asimilarla, es decir, apropiarse de la
interpretación para producir un cambio en el propio horizonte y expandir la
conciencia.
Según
Harold Bloom, los escritores logran su ingreso al canon por la fuerza estética
que se compone de: 1: dominio del lenguaje metafórico 2: originalidad 3: poder
cognitivo 4: sabiduría 5: exuberancia en la dicción
RETÓRICA
Podemos
afirmar que la retórica es la primera de las disciplinas que seleccionó al
lenguaje como su objeto de estudio. Entre las definiciones más comunes podemos
decir que se trata de “la capacidad para discernir los medios para la
persuasión” (Aristóteles) o “el arte del bien decir, es decir con conocimiento,
habilidad y elegancia” (Cicerón) Los primeros estudiosos de las
particularidades del lenguaje y los recursos para lograr la comunicación y el
convencimiento fueron los sofistas: Protágoras y Georgias, después Platón y
Aristóteles dedicaron buena parte de sus reflexiones al estudio del lenguaje,
la poética y el arte de convencer. La retórica está relacionada con el aspecto
estilístico durante la utilización del lenguaje y se dedicó a descubrir y
describir las formas mediante las que un discurso adquiere cualidades de
belleza o convencimiento, a estas formas se les llamó figuras de la retórica y
son, entre otras, la metáfora, la metonimia, la paradoja, la hipérbole, la
antítesis, la sinestesia. Desde los griegos hasta nuestros días la retórica se
define de distintas formas pero en casi todas el componente inevitable es que
se refiere a cierta manera de utilizar el lenguaje para obtener una respuesta determinada del auditorio o
del lector, por esta razón la retórica se asocia frecuentemente con la política
y especialmente con la demagogia, en la medida en que la finalidad de la
retórica es convencer al receptor es un acto de lenguaje pero también de poder.
En la redacción moderna calificar un discurso de retórico significa atribuirle
cualidades negativas por el uso excesivo de adorno, de arcaísmos, de frases
hechas y lugares comunes que pretendiendo embellecer el discurso logran lo
contrario. Los críticos actuales sostienen que la finalidad del acto literario
es la producción de un efecto estético y del acto comunicativo la producción
social de sentido, pero no el de convencer o manipular que sería el fin de la
retórica.
1: El
criterio literario es esencialmente intuitivo
2: El
lenguaje literario no debe entenderse como elocuencia, afectación o pedantería
3: Un escritor puede usar cualquier término, lo
esencial es que sepa lo que escribe; debe estar enterado de su oficio y saber
que su dicción es la justa, la necesaria.
4: El
lenguaje literario es una especie de metalenguaje que va más allá de la
particular matriz idiomática que lo produce.
5: El
lenguaje literario no es algo substancialmente diferente del común, sino el uso
extraordinario que se hace del mismo, algo que aspira a ir más allá de la
comunicación inmediata y práctica, es algo que quiere trascender y perdurar.
6: El
lenguaje literario es algo más que información. El escritor no sólo comunica,
busca compartir sus vivencias.
7: En
el lenguaje literario los silencios cuentan más de lo que suele creerse.
8: La
literatura se ofrece como una forma particular de conocimiento. Vico hacía del
lenguaje poético el inicio de toda forma de civilización. La poética recurre al
lenguaje para producir una forma de conocimiento en la que sujeto y objeto,
razón y emoción, realidad y ficción, se funden para dar lugar a una nueva forma
de saber y de saberse en el mundo.
El
conocimiento literario no es un conocimiento contenido en los textos, sino que
es mediado, es decir, no es una figura ya hecha que haya que buscar, sino que
se desarrolla en el proceso de comprensión y puede ser captada de tantas
maneras que cualquier cambio de visión de las cosas puede ser incluido. El
conocimiento literario no se encuentra en los textos sino que es transmitido a
través de ellos, lo que significa que la obra poética no es dicha sino
mostrada. Con relación a lo que un texto quiere decir o significa, se pueden
distinguir tres categorías: a) la referencia, indicación o alusión a objetos;
b) la comunicación, el decir de contenidos y mensajes; c) la presentación,
exposición de nociones generadoras de sentido.
ORTOGRAFÍA
La
ortografía es un asunto relativamente fácil que comprende el conocimiento de
unas cuantas reglas que deben atenderse. El manejo adecuado de la ortografía
favorece la eficiencia de los textos y constituye una herramienta indispensable
para lograr una correcta redacción. Los grandes capítulos de la ortografía son:
1.- La
división silábica, este rubro ofrece algunas dificultades en el uso de los
diptongos y triptongos al separar las palabras cuando termina un renglón.
2.- El
uso de las mayúsculas. La letra mayúscula tiene indicaciones precisas para su
uso, algunas personas escriben textos completos con mayúsculas para evitar así
la acentuación, sin darse cuenta que por evitar una falta cometen una mayor.
3.- Los acentos. Existen tres tipos de acento: a)
normativo, obliga a colocar la tilde en algunas palabras según sean agudas,
graves, esdrújulas o sobreesdrújulas; b) diacrítico, sirve para distinguir la
función gramatical que desempeña una palabra; c) enfático, da fuerza a vocablos
con sentido interrogativo o exclamativo. En cuanto a los acentos, la dificultad
más común estriba en el diacrítico, ej. mí, pronombre, y mi, adjetivo posesivo;
sé, verbo y se, pronombre; más, adverbio de cantidad y mas, conjunción
adversativa; sólo, adverbio y solo, adjetivo; éste, pronombre, este, adjetivo.
4.- El
uso de las letras b, v, h, y, g, j, c, s, z.
5.- La
puntuación. Se debe atender la diferencia entre puntuación gramatical y
rítmica, así como la importancia del silencio y su significación dentro del
texto y el manejo de los soportes simbólicos como: puntos suspensivos, signos
de interrogación y admiración, etc. La puntuación gramatical está dada por el
sentido de las frases, que cambia si modificamos la puntuación. La puntuación
rítmica no altera el significado de la oración pero facilita o dificulta su
lectura.
6.- El
uso del adjetivo y el adverbio. Las fallas más comunes son de concordancia o
coherencia. Algunos adjetivos son mal usados por desconocimiento de su
significado preciso. En el texto literario debe evitarse la sobre adjetivación
y el adorno innecesario.
7.- La
preposición. Es una partícula que indica la interdependencia entre dos
vocablos. El mal uso de la preposición es una de las fallas más comunes en la
redacción actual, ej. vaso de agua en vez de vaso con, de acuerdo
a en vez de acuerdo con, paso de peatones en vez de paso para
peatones.
8.- El
verbo. Indica la acción que envuelve al sujeto. Los obstáculos más frecuentes
son de concordancia. También es usual el uso excesivo de las conjugaciones
compuestas del pretérito y futuro perfecto. En el discurso político o las
jergas técnicas es común transformar algunos vocablos que cumplen otra función
gramatical en verbos o intercambiar las funciones gramaticales de algunas
palabras: verbos en adjetivos, sustantivos en verbos, etc. a veces se hace con
propiedad pero, frecuentemente, se cae en error o en frases francamente
incoherentes.
9.- El
uso del gerundio. Gerundio es la forma verbal invariable del modo infinitivo y
denota la idea de un verbo en abstracto sin importar tiempo, género y número.
Se le considera también como adverbio verbal por cuanto modifica al verbo
indicando modo, condición, motivo o circunstancia. El gerundio se usa
correctamente cuando coincide con el verbo o cuando se usa como adverbio. El
empleo incorrecto se da cuando su acción no es coincidente o anterior al verbo
que lo acompaña (B. Juárez nació en Oaxaca, muriendo en México), cuando se usa
como adjetivo (oficio remitiendo el expediente),o como atributo (Es un hombre
robusto, alto y gozando de buena salud).
10.-
El orden. La oración sintáctica obliga al siguiente orden: sujeto (s) - tiempo
verbal (v) - complemento directo (cd) - complemento indirecto (ci) -
complemento circunstancial (cc). ej. "Juanita compra las mejores frutas
para su novio durante el verano". Se puede, desde luego, alterar este
orden propositivamente, siempre y cuando se sepa lo que se hace, por qué se
hace, y no se introduzca en el texto confusión o fallas de concordancia.
11.-
Un párrafo es el conjunto de oraciones que se contienen entre una sangría
inicial y el punto y aparte, dentro del texto desarrolla una sola información.
12.-
La concordancia. Se refiere que el adjetivo califique o el adverbio modifique
al sujeto correcto y no a otros. También el hecho de que en un relato se manejen
tiempos verbales concordantes para no introducir confusión.
13.-
El orden de la oración. En el curso de la redacción se efectúan operaciones de
ordenamiento de las palabras para formar un texto capaz de comunicar, con
lógica, un conjunto de acciones o ideas. La escritura es un instrumento del
pensamiento por lo que un pensar preciso y ordenado favorece la buena
redacción. En el orden lógico las fallas más frecuentes son: la contradicción,
la incompatibilidad de predicados, la falta de continuidad, las falacias, la
anfibología que consiste en información confusa por combinar palabras de manera
descuidada y torpe, o la anástrofe que es una inversión violenta del orden de
las palabras en una oración.
14.-
Existen nueve clases de palabras: nombre, adjetivo, verbo, artículo, pronombre,
adverbio, preposición, conjunción, interjección. Su adecuado manejo en la frase
facilita la eficiencia del texto, provocando que el lector entienda lo que el
autor quiso decir y no otra cosa. Generalmente la frase más eficiente es
aquella que dice lo que pretende con el menor número de palabras (economía), es
decir, la que recurre poco o nada al adorno innecesario y al exceso de
adjetivación.
15.-
En el curso de la redacción se cometen algunos errores que sin ser faltas de
ortografía, entorpecen la lectura y producen efectos que afean el discurso.
Entre los errores más comunes de este tipo están: la muletilla o repetición de
palabras como: este, o sea, verdad. Las rimas internas que se producen por la
gran cantidad de palabras terminadas en ción, dad, los infinitivos de los
verbos y otras que imprimen sonsonetes en el ritmo de la lectura e indican
pobreza de lenguaje. La repetición de términos por no conocer sinónimos
adecuados, también da la idea de pobreza de lenguaje. Arcaísmos, es la
utilización de términos que han dejado de ser de uso común y que tienen un
cierto sabor de cliché como: estro, arrebol, sortilegio. Las frases hechas, son
fórmulas que ya se han utilizado mucho en los discursos y la literatura y que
han perdido su efectividad para lograr la sorpresa o la revelación, debe
hacerse notar que los medios modernos de impresión y difusión del discurso
desgastan muy rápidamente el lenguaje, de tal manera que aún oraciones y giros
contemporáneos se convierten con prontitud en frases hechas.
La
corrección ortográfica es imprescindible para que los textos cumplan con la
regla de convencionalidad, es decir, el lenguaje nos une con otras personas,
nos hace partícipes y vehículos de la comunicación. Si cada quien construyera
sus propias reglas gramaticales se produciría un efecto de Babel, todos
acabaríamos incomunicados e incapaces de convivir y organizarnos. La buena
ortografía no es una exigencia necia de los maestros de español, está
determinada por la necesidad de la comunicación y el entendimiento. Es cierto,
sin embargo, que algunas reglas pueden considerarse como meramente formales y
alterarlas no produce problemas de entendimiento, por ejemplo psicología y
sicología, independientemente de la raíz o el origen etimológico de la palabra
lo cierto es que comprendemos su significado sea escrita con p o sin p; no es
éste el caso de casa y caza en donde la diferencia de una letra produce un
importante cambio de significación. Es necesario reiterar aquí que el lenguaje
es el instrumento del pensamiento y que nuestros conocimientos y nuestra
cultura se traducen en un lenguaje, por lo tanto, en la medida que mejor
hablemos y escribamos, en la medida que mejor utilicemos el lenguaje, mejor
pensamos y más capaces seremos de percibir, organizar y entender el mundo en el
que vivimos.
Finalmente,
debo decir que para obtener una corrección gramatical aceptable podemos
evitarnos, hasta cierto punto, el cansado y aburrido camino de aprenderse y
estudiar los textos de gramática, pletóricos de reglas y de palabras rarísimas
como sinécdoque, hipérbaton, pluscuamperfecto, pretérito perfecto, anfibología
y otras que parecen sacadas de un oscuro libro de medicina. El mejor camino
para lograr esta corrección, según mi experiencia, es el del corrector. Si
queremos alcanzar un nivel de gramaticalidad aceptable debemos convertirnos en
correctores pertinaces de nuestros propios textos y de los textos de otros,
debemos aprender a leer poniendo nuestra atención en los aspectos formales del
texto, buscar los errores en los diarios, periódicos, revistas, libros,
anuncios y todo texto que caiga en nuestras manos, pero sobre todo, repito, en
nuestros propios textos. Los libros de gramática y de ortografía son como los
diccionarios, es decir no son para leerse o estudiarse, a menos que nuestra
profesión sea la de lingüistas o filólogos, son libros de consulta, recurrimos
a ellos constantemente, siempre que sea necesario.
Es
indudable que para lograr un mayor dominio del lenguaje y la posibilidad de
escribir bien, se requiere de la instalación de un hábito firme de lectura.
Leer significa adquirir y ejercer la destreza para descifrar conjuntos de
signos, para decodificar las señales, signos y símbolos que se despliegan a
nuestro derredor y que nos proporcionan información. Operar sobre la realidad y
conocerla sin la utilización de un lenguaje sería poco menos que imposible,
viviríamos en un caos, incapaces para entender y distinguir las regularidades,
las sucesiones, las causas, los efectos, las propiedades, las características.
Estaríamos imposibilitados para manejar la enorme cantidad de datos que nos
llegan a través de los sentidos. El lenguaje, o mejor, los distintos lenguajes
que utilizamos, son herramientas que nos permiten establecer una mejor relación,
más eficaz y eficiente, con la naturaleza, con nuestros semejantes y con
nosotros mismos. A partir del lenguaje se crea una visión, una representación
del mundo, una cultura que da sentido al acontecer. De este modo, la lectura
implica una capacidad para detectar sentidos y significados, para descubrir y
develar lo que está oculto, lo que todavía no se ve pero es susceptible de
traerse ante nuestra razón y nuestros ojos. Así, leer es un acto casi mágico,
nos da la posibilidad de penetrar en lo desconocido mediante la develación,
mediante el hecho de hallar el significado del significado del significado,
mediante el recurso de dar una voz al silencio. Cada nueva verdad, cada
descubrimiento filosófico o científico no es más que el resultado de una nueva
manera de leer, el hallazgo de un significado que permanecía escondido. El
oráculo, el adivino, el crítico, están ligados por cuanto la base de su oficio
es la lectura, su capacidad para detectar sentidos.
Comúnmente pensamos que leer es una forma
de relación que sostenemos con el texto escrito, con los impresos y los libros.
Sin embargo, la lectura es una acción que llega más allá, transforma la
realidad en texto y supone el dominio de la mayor cantidad de lenguajes
posible. Así, ver una danza, una pintura o un atardecer, escuchar música o el
rumor del follaje, pueden traducirse en actos de lectura de los que extraemos
significados y sentidos. Para leer bien debemos conocer la convencionalidad del
signo y su gramática, su significación más obvia: la denotación. Pero también
es necesario alcanzar otros niveles, desarrollar la capacidad para distinguir
significados ocultos: la connotación. Un buen lector podrá descubrir otros
universos, formas diferentes de organizar el texto y por lo tanto la realidad.
Por eso la historia señala como imprescindibles a los que pueden leer la concha
de la tortuga, las entrañas del cerdo, la posición de las estrellas, los
asientos del café, los que son capaces de traducir los signos que arrojan un
poco de luz hacia la sombra.
En el caso de la escritura, o de quien
pretende utilizar el recurso de la palabra escrita, la lectura obligada es la
del texto escrito, sólo así se alcanzará la pericia necesaria para construir
textos eficaces, bellos, esclarecedores. Existen muchos métodos para ejercitar
la lectura, para mejorar la comprensión y aumentar la velocidad. Cualquier
manual de lectura y redacción nos ofrece pistas, pasos, estrategias que pueden
hacer más provechosa la lectura, cualquiera es bueno, cada lector acaba por
construir su propio método. Lo que me parece un denominador común a todos los
sistemas es el de leer con propósito, plantearse una serie de interrogantes en
cuanto a forma, estilo y contenido, y después, tratar de hallar las respuestas
en el texto.
TEORÍA LITERARIA (ESQUEMA HISTÓRICO S XX)
Formalismo:
Los formalistas están interesados en el
método y en establecer las bases científicas para una teoría de la literatura,
pretendían desarrollar, dentro de un espíritu científico, modelos e hipótesis
que permitieran explicar cómo los mecanismos literarios producen efectos
estéticos y cómo lo literario se distingue y se relaciona con lo
extraliterario. Consideraban a la literatura como un uso especial del lenguaje
cuya peculiaridad se deriva de su alejamiento del lenguaje ordinario.
Principales
autores: 1.- R. Jacobson. 2.- Mayakovsky. 3.- M. Bakhtin
Marxismo:
Los marxistas, basados en la afirmación de C.
Marx: "No es la conciencia de los hombres la que determina su
comportamiento, sino el comportamiento social lo que determina su
conciencia", elaboran una teoría en la que la literatura se manifiesta
como una forma peculiar que adopta la contradicción dialéctica y la lucha de
clases. Según la escuela de Frankfurt es en el lugar del arte y la literatura
donde puede resistirse con mayor eficacia la dominación de la sociedad
totalitaria y sus mecanismos de enajenación e ideologización de los discursos.
El marxismo estructuralista sostiene que los individuos no son agentes libres
sino portadores de posiciones determinadas por el sistema social, también que
las estructuras significantes son históricas, cambiantes y cargadas de
contradicciones.
Principales
autores: 1.- C. Marx. 2.- Realismo socialista (Rusia) 3.-G. Lukács. 4.- B.
Brecht. 5.- Escuela de Frankfurt: a: Horkheimer b: T. Adorno c: H. Marcuse d:
W. Benjamin. 6.- Estructuralismo marxista: a: Lucien Goldman b: Louis Althusser
c: Terry Eagelton d: F. Jameson.
Estructuralismo:
Los estructuralistas consideran que las
acciones y declaraciones individuales no tienen sentido separadas de los
sistemas significantes que las generan. Consideran estas estructuras
subyacentes como sistemas autorregulados y al margen del tiempo. Los
estructuralistas pretenden demostrar que el autor ha muerto y que el discurso
literario no tiene una función de verdad. Apoyan su investigación en las
aportaciones de la lingüística de Saussure que concibe al lenguaje como un
sistema preexistente al que el hablante recurre para construir su habla
particular. Aspiran a la dilucidación de una "gramática" general de
la literatura (Todorov). Según ellos la sintaxis, las reglas de construcción de
frases constituye el modelo básico de las reglas narrativas (Greimas, Propp).
Los análisis estructuralistas pretenden definir los principios generales de la
estructura literaria, no proporcionar interpretaciones de textos concretos.
Principales autores: 1.- Saussure.
2.- C. J. Pierce. 3.- R. Barthes. 4.- T. Todorov. 5.- V. Propp. 6.- A. J.
Greimas. 7.- G. Genette. 8.- Jonathan Culler. 9.- U. Eco
El postestructuralismo se inicia como un
antiestructuralismo al negar la posibilidad de encontrar una gramática
permanente y estática para el fenómeno literario. Los postestructuralistas
descubren la naturaleza esencialmente inestable de la significación, por esto
abandonan sus aspiraciones cientificistas, en favor de una concepción más
dinámica en las que las condensaciones (metáfora) y los desplazamientos
(metonimia) de sentido permiten una escritura y lectura a través de diversos
códigos. Dentro de las escuelas postestructuralistas juega un papel
significativo la teoría de la deconstrucción o los desconstructivistas como
Derrida, Deleuze y Bloom.
Principales
autores: 1.- R. Barthes 2.- Julia Kristeva 3.- J. Lacan 4.- J. Derrida 5.-
Deconstrucción norteamericana: a; Paul De Man b; H. White c; Harold Bloom d; G.
Hartman e; J. H. Miller f; Bárbara Jhonson. 6: Michel Foucault. 7: Edward
Said. 8: J. Derrida. 9: G. Deleuze.
Teoría de la recepción:
Estos teóricos afirman que en el
fenómeno literario es insoslayable la capacidad del lector y su participación
en el hecho estético, que debe concebirse como una experiencia. Iser sostiene
que los textos literarios siempre contienen huecos que el lector debe llenar.
La fenomenología, que influye considerablemente en la teoría de la recepción,
hace especial hincapié en el papel central del receptor a la hora de determinar
el sentido. Según Iser la tarea del crítico no es explicar los textos en tanto
objeto sino examinar los efectos que produce en el lector. Esta teoría pretende
desarticular las dicotomías, desconstruirlas, especialmente la dicotomía sujeto
objeto.
Principales
autores: 1.- W. Iser. 2.- C. G. Prince. 3.- Fenomenología: a; Husserl b;
Heidegger c; H. G. Gadamer. 4.- H. R. Jauss. 5.- Stanley Fish. 6.- M. Riffaterre. 7
J. Culler. 8.- N. Holland. 9: P. Ricoeur. 10: U. Eco.
Una pregunta común se
refiere a las características y diferencias de los géneros literarios. De
manera muy esquemática podemos afirmar que los principales son: poesía,
narrativa y ensayo. Cada uno de estos géneros puede ser dividido siguiendo
distintos criterios relacionados con la forma o con el contenido. Si atendemos
a los aspectos puramente formales la poesía puede ser de verso medido, verso
libre o prosa poética. El verso medido corresponde con las formas de poesía
tradicional como la décima o el soneto y exige cumplir con requisitos o reglas
que indican acentuación, número de sílabas y rima. El verso libre pierde la
obligatoriedad de la medida silábica y la rima pero conserva la del ritmo, es
decir, de cierta forma de acomodar los versos y las sílabas para que doten de
musicalidad al poema. La prosa poética no es tan rigurosa en cuanto al ritmo y
sus efectos estéticos se producen más por la utilización del sentido, por el
manejo sorprendente de los significados, consiste en el uso de la metáfora, la
metonimia y otras figuras para provocar un efecto revelador en el ámbito
intelectual y en el afectivo.
Debemos aclarar que hay una distinción
entre poesía y poema. Normalmente designamos como poesía a los poemas, sin
embargo, existe una definición de lo poético que la identifica o iguala con lo
estético, en este sentido, lo poético se refiere al efecto estético,
intelectual, afectivo y físico, que produce cualquier manifestación del arte,
mientras que poema es una forma particular de arte construido con palabras
según la clasificación ya mencionada.
Con el término narrativa nos referimos a
tres formas de literatura: la crónica, el cuento y la novela. La primera es el
relato de lo acontecido en un período de tiempo y en un lugar determinados, no
exige desenlaces ni estructura, es como relatar un partido de fútbol o una
fiesta de quince años. El segundo lo describimos más adelante, en un apartado
de estos apuntes. Por lo que se refiere a la tercera, la novela, podemos decir
que se trata de un entramado de cuentos, un conjunto de anécdotas e historias
entrelazadas que proporcionan una unidad temática y una línea argumental. La
novela, a diferencia del cuento y por su naturaleza, no tiene un solo desenlace
sino varios.
El ensayo es un género literario muy
difícil de clasificar y describir por la gran diversidad de formas que asume.
El ensayo literario es un género que borda por las orillas de los otros
géneros, se trata, según muchos autores, de un género híbrido que se vale de
los recursos propios de otros géneros para producir el efecto estético.
Es necesario hacer la observación de que
la literatura contemporánea está produciendo una especie de revuelta contra los
géneros y que hoy es posible descubrir mezclas que hacen imposible su
clasificación precisa, puede haber, por ejemplo, novelas construidas con
ensayos o poemas, o con ambos; poemas hechos con la lógica del ensayo, cuentos
hechos a partir de crónicas u otros géneros periodísticos. La libertad
inherente al arte permite la utilización de cualquier forma o género literario,
siempre que se usen con sentido y que ayuden con eficacia para el alcance del
objetivo de la literatura en cuanto arte: la producción del efecto estético.
La poesía es el género literario por
excelencia, es muy difícil definirla y cualquier aproximación resulta
defectuosa o incompleta. Se caracteriza por una utilización extraordinaria del
lenguaje que obliga a las palabras a decir o significar cosas diferentes a las
que usualmente denotan, se maneja fundamentalmente en el nivel de las
sugerencias y connotaciones. Utiliza, para lograr sus efectos, las figuras
gramaticales propias de la literatura como la metáfora, la metonimia, la
sinécdoque. La poesía condensa, desplaza o substituye el significado usual de
las palabras para producir estructuras que generen múltiples sentidos. Las
formas tradicionales de verso y prosa no definen al poema o la poesía, de hecho
puede haber narrativa en verso de la misma forma que poemas en prosa.
“El vocablo poesía significa producción o
creación: es el producto resultante de la imaginación y la invención.” (Silvia
Adela Kohan)
“El poema es una realidad lingüística que
depende de una serie de condiciones ineludibles:
1:
Composición (estructura, versificación, medida, )
2:
Ritmo
3:
Discurso objetivo
4:
Economía de lenguaje y tensión creativa
5:
Dominio del espacio
6:
Trabajo de la palabra”
(Silvia
Adela Kohan)
E. A. Poe y A. Chéjov son los escritores
que más han influido en el estilo y en la teoría del cuento contemporáneo. Poe
concebía sus cuentos en función del efecto que deseaba producir en el lector y
recurría para ello a la anécdota y el tono. Pensaba que a mayor dramatismo
mayor revelación en el cuento. Chéjov afirma que el cuento debe tener:
1.-
ausencia de todo tipo de descripción prolija.
2.-
Objetividad.
3.-
Descripción de personas y cosas lo más veraces posible.
4.-
Brevedad.
5.-
Audacia y originalidad; evitar el estereotipo a toda costa.
6.-
Compasión.
J.
Joyce define la epifanía o revelación que debe contener un cuento, como una
experiencia acompañada de un sentimiento de júbilo tal como se da en la
experiencia mística.
Existen
dos tipos de cuento:
1.-
Los que se concentran en la anécdota y en su sorpresivo desenlace.
2.-
Los que logran establecer un clima, una atmósfera, un tono, que contienen la
paradoja íntima inherente a todo buen relato breve.
El
cuento exige la presencia de una anécdota, de una tensión o conflicto y de un
desenlace que resuelva el conflicto y se abra hacia la revelación.
Según Montaigne el ensayo se caracteriza
por: a.- Falta de profundidad en el examen de los asuntos b.- Método caprichoso
y divagante c.- Preferencia por los aspectos insólitos de las cosas.
Bacon
define al ensayo como: meditaciones dispersas. Rasgos del ensayo: 1.-
Exposición discursiva en prosa. 2.- Extensión variable, generalmente breve.
El
ensayo es literatura de ideas. El ensayo es un género híbrido en donde se
conjugan el rigor lógico y la libertad, para producir un texto que corre entre
la literatura y el informe científico. Una forma de expresión en la que hay
intercambio de servicios entre la literatura y otras disciplinas del
pensamiento escrito. Puede tener una dimensión estética en la calidad de su
estilo, pero requiere, al mismo tiempo, una dimensión lógica no literaria en la
exposición de su tema. Es un texto generalmente breve sobre una materia científica,
histórica, literaria, filosófica, etc. sin la profundidad del tratado o la
monografía, pero poniendo especial cuidado en la amenidad y en la elaboración
estilística.
El ensayo reúne reflexiones desde el
punto de vista particular del autor. Una de sus directrices principales es la
libertad. Surge a partir de un cuestionamiento que el autor se hace y de la
respuesta tentativa a su pregunta. A pesar de su brevedad, entra en el campo de
la literatura por su forma de manejar las palabras. Las características del
ensayo son: brevedad, subjetividad, originalidad y libertad.
José Luis Martínez señala por lo menos
diez tipos de ensayo, desde el que pone el acento, primordialmente, en la
creación literaria, hasta el ensayo breve periodístico. Si consideramos al
ensayo como una mezcla de literatura y reflexión teórica, los tipos estarán
dados por las proporciones de la mezcla.
Según Gabriel Zaid un ensayo no es un
informe de investigaciones realizadas en el laboratorio: es el laboratorio
mismo, donde se ensaya la vida en un texto, donde se desplaza la imaginación,
creatividad, experimentación, sentido crítico, del autor. Ensayar es eso:
probar, investigar nuevas formulaciones habitables por la lectura, nuevas
posibilidades de ser leyendo. El ensayo es arte y ciencia, pero su ciencia
principal no está en el contenido acarreado, sino en la carretilla, no es la
del profesor; su ciencia es la del artista que sabe experimentar, combinar,
buscar, imaginar, construir, criticar, lo que quiere decir antes de saberlo. El
saber importante en un ensayo es el logrado al escribirlo: el que no existía
antes.
Evodio Escalante afirma que la fuerza del
ensayo reside en la improvisación. Según él, el ensayo es un acontecimiento que
tiene como propósito proponer o propiciar conocimientos nuevos, desplaza las
habituales significaciones para generar nuevos sentidos.
"El texto, y el sujeto que lo
escribe, siempre serán algo más que lo que podemos decir de él. La realidad
siempre será más rica y completa que cualquier teoría que intente comprenderla.
La conciencia de esos límites debería dotar al discurso teórico de una humildad
de la que hoy lamentablemente carece" "El deseo requiere una
escritura que lo muestre tal como es: en su intermitencia imprevisibilidad,
rareza, es decir, a través de esa impronta que nos deja de lo vivo la escritura
como fragmento" (Armando
Pereira)
El
párrafo anterior llama la atención hacia la imposibilidad de aprehender en un
texto toda la realidad, ni siquiera una sola anécdota completa. Un cuento o un
poema, es decir un texto, es artificial por cuanto que contiene una selección
de hechos, situaciones y cosas que el autor, desde su mirada, considera
relevantes para su historia, sin embargo, excluye infinidad sucesos, cosas,
situaciones, personajes que corren paralelos a esa historia pero que no tienen,
aparentemente, una relación significativa con ella. De este modo cualquier
texto, por muy estructurado y completo que parezca, siempre será una visión
fragmentaria de la realidad. Así, existe una propuesta, fundamentalmente de
Maurice Blanchot y Roland Barthes, desarrollada después por otros autores, que
ponen el acento en una forma de escritura que realce lo fragmentario, el placer
del texto que rompa con las formas y estructuras tradicionales, el texto que
funcione como una desgarradura, como un mecanismo que sirve para enseñar un
pedazo de piel entre dos bordes, para crear una zona erógena.
"El fragmento es la única forma
literaria que puede dar cuenta a cabalidad del carácter intermitente e
imprevisible del deseo, que es nuestra primera instancia de contacto con la
realidad. Esa puesta en escena en la que anida el deseo, sólo se logra
plenamente a través de la escritura fragmentaria que sabe recoger la
experiencia inmediata y transmitírnosla como tal: en su carácter abrupto,
repentino, accidentado." (Armando Pereira)
"Al escribir no se quiere otra cosa
que definir la literatura" "La literatura es una pregunta hecha al
sentido del mundo y que trágicamente se halla en la imposibilidad de ser
respondida" "El ensayo se ha convertido en la forma misma de la
duda" "El fragmento es una técnica literaria; más aún, al decir de
Barthes, un género retórico. Como tal produce un efecto, el de toda técnica de
la literatura: fundar un lenguaje indirecto; pero su particularidad reside en
contener el lenguaje mismo, resistirse a decir y nombrar, forzarse a una forma
de silencio, para que el sentido pueda dispararse por sí mismo de una manera
abierta, con una dirección plural." (Jorge Von Ziegler)
"No escribir; cuán largo es el
camino antes de lograrlo. Cuántos esfuerzos para no escribir, para que,
escribiendo no se escriba pese a todo" "Lo fragmentario, más que la
inestabilidad, promete el desconcierto" "No hay otro silencio que el
escrito, corte que hace imposible el detalle" "Guardar silencio, esto
es lo que queremos todos, sin saberlo, escribiendo" (Maurice Blanchot)
“El drama de todo pensamiento estructurado
es el de no permitir la contradicción. Así se cae en lo falso, se miente para
resguardar la coherencia. En cambio, si uno hace fragmentos, en el curso de un
mismo día puede uno decir una cosa y la contraria. ¿Por qué? Porque surge cada
fragmento de una experiencia diferente y esas experiencias sí que son verdaderas:
son lo más importante. (E. M. Cioran)
La
metáfora es un relato en miniatura. La literatura es ese uso del discurso en
donde varias cosas son especificadas al mismo tiempo, y en donde no se requiere
que el lector escoja entre ellas. Es el empleo positivo y productivo de la
ambigüedad. En la retórica tradicional, la metáfora se considera un tropo, esto
es, una de las figuras que clasifican las variaciones de sentido en el empleo
de las palabras y, más precisamente, en el proceso de la denominación... Así
leemos en la Poética de Aristóteles que una metáfora es "la aplicación a
una cosa de un nombre ajeno, con lo que se efectúa la transferencia de género a
especie, de especie a género, de especie a especie, o existe una
analogía".
La
retórica tradicional afirma de la metáfora que:
1.- Es
un tropo, una figura del discurso que tiene que ver con la denominación.
2.-
Representa la amplitud o prolongación de un nombre por medio de la desviación
del sentido literal de las palabras.
3.- El
motivo de esta desviación es la semejanza.
4.- La
función de la semejanza es la de fundamentar la sustitución del sentido literal
por el sentido figurativo de una palabra.
5.-
Por lo tanto, la significación sustitutiva no representa ninguna innovación
semántica. Podemos traducir una metáfora, esto es, restituir el sentido literal
que la palabra figurativa sustituye. En efecto, sustitución más restitución es
igual a cero.
6.- Ya
que no representa una innovación semántica, una metáfora no proporciona ninguna
nueva información acerca de la realidad. Es por esto por lo que puede contarse
como una de las funciones emotivas del discurso.
Éstas son las presuposiciones de la
retórica clásica que un tratamiento semántico moderno de la metáfora pone en
duda. La metáfora atañe a la semántica de la oración antes de que se relacione
con la semántica de la palabra. Y ya que la metáfora sólo tiene un sentido en
una expresión, es un fenómeno predicativo, no denominativo... Así que no
deberíamos hablar del empleo metafórico de una palabra, sino más bien de la
expresión metafórica. La metáfora es el resultado de la tensión entre dos
términos en una expresión metafórica. Lo que acabamos de llamar la tensión en
una expresión metafórica, realmente no es algo que sucede entre dos términos en
la expresión, sino más bien entre dos interpretaciones opuestas de las misma.
Es el conflicto entre dos interpretaciones lo que sostiene la metáfora. La
interpretación metafórica presupone una interpretación literal que se
autodestruye en una contradicción significativa.
Dentro de una teoría de tensión de la
metáfora, como la que estamos aquí oponiendo a una teoría de sustitución,
emerge una nueva significación, la cual incluye a la oración completa. La
metáfora, por lo tanto, es más la resolución de un enigma que una simple
asociación basada en la semejanza; está constituida por la resolución de una
disonancia semántica. No reconoceremos lo específico de este fenómeno mientras
limitemos nuestro campo de interés a las metáforas muertas, las que propiamente
hablando en realidad ya no son metáforas. Por metáfora muerta, me refiero a
expresiones tales como "la pata de una silla". Las metáforas vivas
son metáforas de invención dentro de las cuales la respuesta a la discordancia
en la oración se convierte en una nueva ampliación de sentido, si bien es
cierto que tales metáforas inventivas tienden a convertirse en metáforas
muertas por medio de la repetición.
Las verdaderas metáforas no se pueden
traducir. Sólo las metáforas de sustitución son susceptibles de ser objeto de
una traducción que restauraría la significación literal. Las metáforas de
tensión no son traducibles porque ellas crean su sentido.
Una metáfora no es un adorno del
discurso. Tiene más que un valor emotivo porque ofrece nueva información, en
síntesis, una metáfora nos dice algo nuevo sobre la realidad.
La
palabra ideología es de uso frecuente en la actualidad, sobre todo en el
discurso político, sociológico, filosófico y literario. Durante el proceso
literario es muy importante atender a los procesos de ideologización y al papel
fundamental que juega el lenguaje lo mismo para ocultar que para revelar la
realidad. Una discusión sobre el concepto ideología requiere un espacio mucho
mayor y una serie de lecturas que abarcan a muchísimos pensadores y filósofos
de los siglos XIX y XX. Luis Villoro parte de la aseveración de que "Una
situación de dominio requiere de ciertas creencias comunes destinadas a afianzar
el orden existente" y más adelante "Tanto en la violencia de los
dominadores como en las formas irracionales de las luchas libertarias
reconocemos el papel de las ideologías" Por esto Villoro intenta definir
el concepto ideología para poder reconocerlo y aclarar su función.
Luis Villoro hace un repaso de los
distintos significados del vocablo ideología a lo largo de la historia de las
ideas, con la finalidad de introducir un concepto teórico que cumpla los
siguientes requisitos: 1.- Debe referirse a un fenómeno que no pueda ser
designado con otro término en uso. 2.- Debe tener una función explicativa. 3.-
Debe tener una función heurística, es decir, debe servir para orientar la
investigación. En este camino, Villoro arriba a un a definición de ideología que
dice: "Las creencias compartidas por un grupo social son ideológicas si y
sólo si: a) No están suficientemente justificadas, es decir, el conjunto de
enunciados que las expresan no se funda en razones objetivamente suficientes. y
b) Cumplen con la función social de promover el poder político de ese grupo.
Un enunciado (E) se ideologiza cuando su
sentido preciso y justificado (a), se substituye por un sentido injustificado
(b) que alienta la conservación o el logro de poder. La crítica ideológica
consistirá en: 1.- señalar la función social que cumple la creencia en E 2.-
descubrir la confusión entre los sentidos a y b a la que inducen los usos
sociales 3.- restaurar el sentido preciso a, eliminando así la función social
de dominio.
Durante
el acto literario es importante la crítica ideológica, tanto en el acto de
escribir como en el de leer, porque frecuentemente el texto, cuento, poema,
novela, se ideologiza y refuerza o aspira a una posición de poder determinada.
De ninguna manera se pretende un hecho literario estéticamente puro y carente
de visión y propuesta ante el hecho social e histórico; sólo se subraya que
autor y lector deben ser conscientes de la propuesta ideológica del texto
literario y, de ser posible, que rehuya las propuestas de dominio,
autoritarias, parcializadoras y enajenantes. En este sentido Michel Foucault,
en una famosa conferencia dictada en el Colegio de Francia, el 2 de diciembre
de 1970, establece una oposición básica entre deseo e institución y propone una
hipótesis: "En toda sociedad la producción del discurso está a la vez
controlada, seleccionada y redistribuida por un cierto número de procedimientos
que tienen por función conjurar los poderes y peligros, dominar el acontecimiento
aleatorio y esquivar su pesada y terrible materialidad" y más adelante,
"Las prohibiciones que recaen sobre el discurso revelan muy pronto su
vinculación con el deseo y el poder". Para Foucault el discurso puede
compararse con el Logos filosófico (cultura), es ese gran conjunto de
narraciones y relatos que dotan de significación a la cultura y que regula las
relaciones entre deseo e institución, entre deseo y poder.
En "El orden del discurso"
Michel Foucault afirma que el poder real se ejerce en y a través del discurso:
"El discurso es una violencia que ejercemos sobre las cosas", además,
en la dicotomía deseo e institución (deseo y poder), la institución regula la
producción del discurso mediante una serie de mecanismos cuya finalidad es hacer
que prevalezca el discurso sobre el acontecimiento, para evitarlo es necesario
a) poner en duda nuestra voluntad de verdad, b) restituir al discurso su
carácter de acontecimiento c) abolir la soberanía del significante. Una
sociedad, mediante diversos mecanismos, produce y reproduce sus sentidos hacia
el interior o contra el discurso dominante, el escritor no puede sustraerse a
esta ley o fenómeno pero debe aspirar a expandir su conciencia para conocerlo
mejor y reencontrarse con la espontaneidad, la libertad y el azar.
Procedimientos
que regulan la producción del discurso:
Procedimientos
para el control del discurso:
1.-
Externos (provienen del poder y el deseo) la exclusión, lo prohibido, el
rechazo, la voluntad de verdad.
2.-
Internos (el discurso ejerce su propio control) el comentario, el autor, las
disciplinas.
M.
Foucault, en su artículo "Tecnologías del yo" afirma: "Mi
objetivo desde hace más de veinticinco años, ha sido trazar una historia de las
diferentes maneras en que los hombres han desarrollado un saber acerca de sí
mismos". Para ello se utilizan las ciencias como juegos de verdad,
relacionados con técnicas (tecnologías) que los hombres usan para entenderse a
sí mismos. Existen cuatro de estas tecnologías:
1.-
Tecnologías de la producción. Nos permiten producir, transformar y manipular
las cosas.
2.-
Tecnologías del discurso. Nos permiten utilizar signos, significaciones,
sentidos y símbolos.
3.- Tecnologías del poder. Determinan la conducta de
los individuos, los someten a cierto tipo de fines o de dominación.
4.-
Tecnologías del yo. Nos permiten efectuar cierto número de operaciones sobre
cuerpo, alma y pensamientos, para transformarse y alcanzar un estado de
felicidad, pureza o sabiduría.
Teun
A. van Dijk distingue entre discurso y orden del discurso; el primero se
refiere los actos de lenguaje, escritos o hablados, que constituyen un razonamiento; el segundo se refiere a los
aspectos ideológicos del discurso.
La dialéctica es el sistema objetivo
de leyes que rigen el desarrollo de todo el mundo real. Es un modo de proceder
del entendimiento humano. Es un instrumento metodológico eficaz para rendir
explicaciones de los procesos reales. La dialéctica nos otorga un método
gracias al cual podemos alcanzar un conocimiento certero de los procesos y
factores que integran la realidad social.
Postulados:
1° todo lo que existe se halla en
movimiento y transformación constantes. El mundo se compone de una cantidad
infinita de procesos.
2° Todos los procesos están
relacionados entre sí. La totalidad dialéctica es el horizonte creado por la
interacción de los procesos en su desenvolvimiento propio.
Para la correcta aplicación del
método dialéctico es necesario tener en cuenta la relación entre el
acontecimiento social y la totalidad de condiciones y factores a las que él
pertenece.
Leyes:
1°
La contradicción o lucha de los contrarios: ningún fenómeno es
homogéneo, todo lo que existe está compuesto de elementos, esto es, de
elementos que presentan tendencias opuestas. El desarrollo de un proceso no se
explica por la existencia de una sola contradicción, son varias las que actúan
en un mismo tiempo.
Estado latente: el fenómeno está en
equilibrio, no hay contradicción aparente.
Estado dinámico: el fenómeno muestra
contradicciones manifiestas.
Estado antagónico: la contradicción
es irreversible, exige la realización de la síntesis.
2° Ley de la negación: los términos
opuestos tienden a suprimirse o negarse mutuamente. El desarrollo de cualquier
proceso constituye una cadena ininterrumpida de negaciones. La negación conduce
siempre al nacimiento de un nuevo contenido, significa la negación de un
contenido para dar comienzo a una nueva etapa del proceso o a un nuevo proceso.
3° Negación de la negación: es la
superación del contenido resultante de la negación. No consiste simplemente en
una segunda negación que se añade la primera, debe ser entendida como un
momento dialéctico que reúne y sintetiza a los elementos y momentos anteriores
que han tomado parte en el proceso contradictorio. La negación de la negación
viene a ser la culminación de un proceso y el comienzo de otro. Síntesis, debe
entenderse como el resultado final a que arriba la lucha de los contrarios. En
dicha síntesis se encuentran presentes todos los elementos y factores que
intervinieron en el proceso.
4° Relación entre cambios
cuantitativos y cualitativos: la acumulación de cambios cuantitativos da por
consecuencia un cambio cualitativo, de igual forma un cambio cualitativo inicia
una nueva secuencia de cambios cuantitativos.
Cambio cuantitativo: toda
modificación en la cantidad o magnitud de un
proceso, éstos ocurren de manera gradual o progresiva.
Cambios cualitativos: implican
modificaciones radicales en las características de un proceso, representan el
paso de una etapa a otra o el inicio de un nuevo proceso, ocurren de manera
brusca o discontinua.
5° Esencia y apariencia. La esencia
es el conjunto de cualidades que forman la base o el sustrato permanente de
cualquier proceso, es el elemento constante que promueve el desarrollo de
cualquier proceso.
La apariencia es el aspecto exterior
y cambiante que adopta el proceso en cada momento de su desarrollo.
CONCLUSIÓN
Los apuntes que acaba de leer no
constituyen, obviamente, un estudio riguroso sobre la redacción o el lenguaje,
son apenas unas notas dispersas, obtenidas de mi experiencia personal y algunas
lecturas. Están llenas de lagunas y omisiones que usted podrá subsanar
acudiendo a los diccionarios, libros de gramática y ortografía, así como a los
tratados de lingüística o español que ofrecen las librerías y bibliotecas y de
los cuales sugiero algunos en la bibliografía anexa.
Le repito, y no me cansaría de hacerlo, que la eficacia en el manejo del
lenguaje está estrechamente ligada con el pensamiento, con la facultad de razonar
y el aumento de la competencia como lector, no sólo del texto escrito sino de
cualquier objeto, hecho o fenómeno que sea significante o significativo. Saber
hablar y escribir bien es casi un sinónimo de razonar y pensar bien, por lo que
conocer y utilizar correctamente el lenguaje no es sólo un asunto de adorno
cultural o erudición sino un instrumento necesario para participar con éxito en
la producción social de sentido y, por lo mismo, para organizar nuestra vida y
la de nuestra comunidad de la manera más adecuada y sana posible. Es por eso
que, aparte de las orientaciones
concretas sobre redacción y ortografía, incluí algunos textos sobre las obras
de Foucault, Villoro y Ricoeur, así como sobre la dialéctica, pueden ser útiles
para entender no la forma sino el fondo de los textos.
EJERCICIOS
Los ejercicios que normalmente
solicitan los manuales de redacción consisten en preguntas de opción múltiple,
frases a completar, redacción de instrucciones, búsqueda de significados
denotativos, substitución de palabras incorrectas y otros. Yo quisiera evitar,
por usted y por mí, la elaboración de largos cuestionarios y, en su defecto,
sugerir algunas actividades que le pueden ser de utilidad durante su
aprendizaje. Si practica con disciplina lo sugerido seguramente notará con
rapidez el aumento de su capacidad y eficiencia en el uso del lenguaje escrito.
1: Tome, por lo menos una vez a la
semana, un artículo de revista o periódico, léalo cuidadosamente y: primero,
subraye todas las palabras cuyo sentido denotativo no conozca o no tenga
preciso; busque las palabras en el diccionario para conocer su significado.
Después, subraye las palabras que, a su entender, contengan errores
ortográficos; busque las palabras en el diccionario para comprobar si están
escritas correctamente. Por último, subraye las frases que le parezcan oscuras
o mal redactadas; consulte una gramática española para detectar el error que
puede ser: por alterar el orden lógico de la oración; por utilizar
inadecuadamente las figuras retóricas; por mal usar los gerundios o las
preposiciones; por sobre adjetivación; por falta de concordancia entre los
adjetivos y lo que califican o en los tiempos verbales, etc.
2: Redacte usted un texto, de la
naturaleza que deseé, un poma, cuento, carta personal o comercial o artículo,
con una extensión no mayor a dos cuartillas, y después realice las siguientes
actividades:
a)
páselo a máquina o a procesador de palabras.
b)
Léalo en voz alta. Esto le permitirá detectar problemas de puntuación y
ritmo, la dificultad de la lectura generalmente obedece a falta de claridad en
el texto, repeticiones innecesarias, rimas internas y uso repetitivo de una
palabra, etc.
c)
Corrija el texto usando un marcador de tinta roja para señalar las
faltas.
d)
Escriba el texto de nuevo a máquina o pase sus correcciones al
procesador. Nota: es importante que conserve tanto el texto original, corregido
en rojo, como el correcto, impresos, para posteriores revisiones.
e)
Solicite a un amigo, o maestro, que corrija su texto indicando la razón
de sus correcciones. Compare los tres textos, el original, el corregido por
usted y el que corrigió su amigo o maestro. Nota: si lo desea envíe su texto a
la Universidad Abierta y nosotros le apoyaremos en la tarea de corrección
3: Si le es posible reúnase con
amigos y constituyan un Taller de redacción, cuya mecánica será la siguiente:
todos tendrán la obligación de redactar un texto de un máximo de dos
cuartillas. Uno de los miembros leerá su texto en voz alta frente a los demás
que deberán criticarlo y corregirlo, sin que el autor del texto tenga derecho a
réplica: lo escrito, escrito está, y un texto debe ser explícito por sí mismo
sin requerir aclaraciones.
4: Lea periódicos y revistas y
detecte los errores, después recórtelos y péguelos en una hoja blanca, deberá
escribir abajo del recorte un comentario que señale la naturaleza de la falla.
Este ejercicio, además de útil, será divertido.
BIBLIOGRAFÍA
1.-
Martín Alonso
Ciencia
del lenguaje y arte del estilo
Editorial
Aguilar, Madrid 1975.
2.-
Francisco de la Torre y Silvia Dufóo
Taller
de lectura y redacción
Mc Graw Hill, México 1990.
3.-
Luis Adolfo Domínguez
Glosario
de términos de lengua y literatura
Editorial
Trillas, México 1985
4.-
Ignacio Díaz Ruiz
Sociedad,
pensamiento y literatura