Universidad Abierta
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LA MENTALIDAD RELIGIOSA DEL
HACENDADO PORFIRISTA JOSE SOLORZANO SANZ
MARTHA ISABEL RUIZ SOLARES.
LA MENTALIDAD RELIGIOSA DEL HACENDADO
PORFIRISTA:
JOSÉ SOLÓRZANO SANZ.
(1890-1930)
DEDICATORIA.
INDICE
INTRODUCCION
CAPITULO I
LAS
HACIENDAS COMO UNIDADES ECONOMICAS
A) Definición
de Haciendas
B) Chalco
C) Comunidades
Indígenas
D) La
Hacienda de San Nicolás del Moral
E) Haciendas
de Nuestra Señora del Rosario y Conc0epción Mazaquiahuac
CAPITULO
II
EL
PENSAMIENTO EN GENERAL DE LA FAMILIA SOLORZANO SANZ
A) Origen
de la familia Solórzano Sanz
B) Porfirio
Díaz: un ilustre mexicano
C) Otras
actividades económicas de los Solórzano Sanz
D) Los
Solórzano Sanz: Una familia de empresarios accionistas
E) La
forma de vida de los Solórzano
F) La fe
cristiana de los Solórzano
G) La
familia Solórzano Sanz y la plebe
CAPITULO
III
JOSE
SOLORZANO SANZ: UN HACENDADO MODERNO
A) Hacendados
progresistas desde el punto de vista de la maquinaria e implementos agrícolas
modernos utilizados en la explotación de sus fincas agrícolas
B) Pactos
y alianzas que los Solórzano llevaron a cabo como táctica política en defensa
de sus Haciendas
C) Conclusiones
D) Bibliografía
INTRODUCCIÓN
La mentalidad
religiosa del hacendado porfirista José Solórzano Sanz refiere a la manera en
que logró proyectar su pensamiento dentro del distrito de Chalco en el Estado
de México, así como en el distrito de San Agustín Tlaxco, en Tlaxcala, durante
el proceso revolucionarios de 1910. Al definir la mentalidad que rige a
Solórzano Sanz, es objeto de este estudio interpretar su visión acerca de sus
propias fincas agrícolas, de cómo interpretaban el proceso revolucionario
de 1910 y a sus principales actores: Díaz,
Madero y Carranza entre otros; así mismo se analiza su pensamiento con relación
a la situación económica, política, social y religiosa del país durante la
época revolucionaria.
Para realizar
esta investigación, fue necesario ubicar el objeto de estudio en tiempo y
espacio. El primero, abarca la última década del siglo XIX ( 1890 ) y las tres
primeras del siglo XX ( circa 1900-1930 ); el segundo lo ubicamos en los
municipios de Chalco y San Agustín
Tlaxco.
Los criterios
que influyeron para ubicar el objeto de estudio en la región de Chalco y San
Agustín Chalco fueron los siguientes:
La homogeneidad
que desde el punto de vista físico, cultural, poblacional y económico que
tuvieron estas dos regiones; es decir, la gran similitud que ambas presentaban
en cuanto a clima, suelo, lluvias, topografía, hidrología, población, ingresos,
tipos de cultivos, técnicas, métodos de cultivo, forma de producción dominante
(ya que en ambas regiones predominó la hacienda agrícola comercial), y, el
régimen de tenencia de la tierra, entre las que destacaron la propiedad comunal
y la privada. En el caso del régimen comunal puede afirmarse que en estas
regiones, se caracterizó por sus gran concentración de población indígena y
mestiza, asentada principalmente en los pueblos, rancherías y barrios.
En cuanto a la
propiedad privada, en estas regiones destacó la pequeña y la gran propiedad. La
pequeña propiedad representada básicamente por ranchos, y la segunda, por las
grandes haciendas agrícolas, y uno que otro latifundio.
Así También,
otros de los criterios utilizados para definir la región de estudio en
cuestión, fueron la cercanía de ambas con respecto a la Ciudad de México,
principal centro comercial y agrícola de las grandes haciendas de la región.
De manera
sobresaliente, influyó en la regionalización de esta investigación, el hecho de
que ambas regiones fueron centro de operación o de incursión de gavillas
zapatistas, y por lo tanto, las haciendas aquí localizadas fueron las primeras
en ser arrasadas en su poder y dominio económico, político y social.
Otro factor que
influyó en la regionalización de manera particular, corresponde al hecho de
ubicarse en esta región las tres haciendas de la familia Solórzano Sanz.
Para alcanzar
el objetivo central en este estudio de mentalidades, se consideró el caso
específico del señor José Solórzano Sanz, quien fuera miembro y representante
de una familia con ideología cien por ciento porfirista, la cual, a la sazón,
era dueña desde 1877, de tres fincas agrícolas. Dichas propiedades pasaron a
manos del señor Solórzano en el año de 1911. Dos de estas haciendas, El Rosario
y Mazaquiahuac estuvieron localizadas en San Agustín Tlaxco, en Tlaxcala. Y la
otra en Chalco, Estado de México.
La hipótesis
central de esta investigación es que la familia Solórzano Sanz mantuvo una
forma de pensar conservadora en cuanto a valores morales y religiosos se
refiere, y bastante "moderna y progresista", en cuanto a la adopción
de nuevas técnicas e implementos agrarios. Estos rasgos característicos
delinean la mentalidad de la familia como
producto de una gama de valores ideológicos, morales, religiosos,
económicos, políticos y sociales acuñados por la familia desde generaciones
anteriores. Aunque hay que señalar que el elemento característico dominante fue
el religioso. Sin embargo, en contraste a esta forma conservadora de pensar,
José Solórzano Sanz, al igual que su padre José Solórzano Mata, desarrolló un pensamiento, que no se puede
encuadrar únicamente como el de un "hacendado moderno y progresista",
sino, como la de todo un "empresario moderno y progresista", ya que
sus actividades económicas no se limitaron únicamente a la explotación de sus
haciendas, sino, que incursionaron en otro tipo de negocios urbanos. Esta forma
de pensar, tanto del padre como del hijo, se vio reflejada en el gran progreso
material que sus haciendas y demás negocios llegaron a tener, convirtiendo a
las haciendas en importantes unidades económicas, agrícolas y comerciales.
Prueba de ello fue la hacienda de San Nicolás del Moral, la que en el año de 1893 se consideró como una de las
haciendas porfirista de más elevada productividad a nivel estatal.
La importancia
que sus haciendas tuvieron desde el punto de vista productivo, es consecuencia
de la manera de actuar del hacendado Solórzano Sanz, cuyas actitudes delinean
su forma de pensar y reflejan el significado que las haciendas tenían para su
familia.
Por ejemplo,
cuando se dice, que José Solórzano Sanz poseía un pensamiento de hacendado
moderno, es en función de las técnicas e implementos modernos que emplearon, en
esa época, para incrementar la producción de sus haciendas. En relación a este
aspecto, A. Tortolero define la forma de pensar del señor Solórzano Mata de la
siguiente manera "Si el hacendado moderno debería preparar sus campos con
arados extranjeros, sembrar con aparatos: realizar las labores de cultivo con
las modernas cultivadoras; efectuar los cortes con las segadoras y la trilla
con los grandes aparatos. No cabe duda, entonces, que José Solórzano era ya un
agricultor moderno a fines del siglo diecinueve,..."
El deseo de la
familia Solórzano por modernizar sus haciendas desde el punto de vista técnico,
se vincula a la necesidad de introducir a estas "...a la era de paz y
progreso que trajo consigo el régimen de Díaz". Así mismo el deseo y el orgullo de no querer quedarse atrás en
comparación con otras haciendas vecinas de la región, que también, ya habían
adquirido maquinaria técnica moderna para las labores agrícolas. "El
primer intento de compra de una máquina parecida la encontramos en 1883; en
esta fecha las dificultades para hacerla llegar hasta la explotación orillan a
que su propietario desista. Unos meses después, en Octubre de 1884, el plazo de
espera ha llegado. Y esta vez, José Solórzano parece motivarse por la
existencia de una segadora que se encontraba en la vecina hacienda de la Compañía, y ante esto manifiesta su
optimismo.
Con José
Solórzano Sanz como dueño y representante de los intereses de sus fincas
agrícolas y demás negocios, el hecho de seguir comprando maquinaria técnica,
responde ya no solo al simple deseo de modernizarlas para estar al mismo nivel
que las demás fincas agrícolas, sino también a la necesidad de querer ahorrarse
los gastos innecesarios y cubrir la falta de mano de obra en sus fincas,
durante la etapa más conflictiva en el país dentro de una lógica capitalista.
Etapa en la cual, (1912-1916), se recrudeció la escacés de mano de obra por
considerar a las haciendas inseguras para trabajar. Esta situación provocó un
incremento en los salarios de los trabajadores agrícolas, lo que no convino a
los intereses de los hacendados, por lo que ellos optaron por adquirir
maquinaria para cubrir sus necesidades y verse de esta manera menos afectados
en sus intereses.
Así también, su
espíritu empresarial progresista se sustenta en las diversas empresas
económicas de carácter comercial en las que incursiona como miembro accionista,
y esto se puede observar al analizar la correspondencia que cruza con su primo,
quien fue el administrador general de los bienes de esta familia en los años
más conflictivos del país (1912 y 1913) . La correspondencia indica que los
Solórzano Sanz tuvieron acciones en una Compañía Expendedora de Pulques, así
mismo, poseían propiedades urbanas en arrendamiento localizadas, en su mayoría,
en el centro de la ciudad de México.
Por otra parte, contaban con acciones en las minas del Mineral de Real
del Monte y con la propiedad de las barras de las Minas de Mellado en
Guanajuato. A su capital, sumaban las acciones de la sociedad anónima del
Ferrocarril Vecinal de Llanos de Apam. Acerca de sus negocios urbanos, María
Eugenia Ponce Alcocer nos señala " que la familia Solórzano Sanz logró
concentrar en sus manos ingresos muy importantes y relacionó sus actividades
financieras con las agropecuarias y comerciales con el objeto de obtener los
más altos beneficios a semejanza de un hombre de empresa moderno."
Como se acaba
de mencionar, los Solórzano, al igual que muchos hacendados de esta
región, fueron miembros accionistas de
la Compañía Expendedora de Pulque. Hay que recordar que tanto Chalco como
Tlaxco fueron regiones que se caracterizaron por ser grandes productoras, la
primera, de cereal, y la segunda, de maguey. Para 1905 los hacendados de esta
región consideraban como "buen negocio" la explotación de las fincas
magueyeras, de ahí, el interés de los Solórzano por hacerse miembros
accionistas de tan rentable compañía monopólica de pulque.
Aún en época de
crisis, la familia Solórzano siempre buscó invertir en negocios rentables, lo
que refleja su tenacidad y visión empresarial en momentos difíciles. Por
ejemplo, para 1912 la inestabilidad política y social por la que atravesaba el
país, trajo consigo una fuerte crisis económica, la cual acarreó problemas
financieros y de inversión a los hacendados, quienes no sabían qué hacer o
donde invertir sus capitales para no verse tan afectados con la crisis. En el
caso de la familia Solórzano, vemos que el administrador de la misma, Antonio
Castro Solórzano, le escribe a su primo José, su desconcierto ante la situación
económica que prevalecía en el país. Y de acuerdo a sus palabras, la crísis se
debía a la devaluación monetaria que sufría la nación. Para él, la devaluación
monetaria se agravaba con la diversidad de monedas circulantes en las distintas
regiones del país; lo que directamente afectaba los intereses de los
hacendados, quienes de una u otra
manera buscaban la forma de invertir sus capitales en negocios prósperos o en
propiedades procurando no correr el riesgo de perderlos .
"Me ha
ocupado mucho Registro Federal de Contribuyentesiempo la crisis producida en
toda clase de valores por la Comisión, haciendo subir el tipo de billetes de
1.60 centavos de dólar a 4.35 habiendo aprovechando otra reaccionsita para
menudear algo de las acciones que quedan, que hasta hoy pude liquidar según
verás en copiador que te incluyo en el promedio asentado todavía se obtuvieron
buenas ventajitas, pero ahora voy a ver como le doy vuelta al papel-moneda
recaudado para esperar el Canje que se anuncia para fin de este mes. Ni yo ni
nadie puede prever los efectos que vaya a producir prácticamente, sin embargo,
Puga que es el alma de la Comisión puede amistosamente darme algunas luces para
estar menos desprevenidos que los demás. Haz de cuenta que los negocios en todo
el país son ahora más que Albures. Allá no pueden imaginarse la precipitación y
violencia que exigen las circunstancias, date alguna idea con los periódicos
semi-oficiales que te voy a remitir por correo entregándote un boletín
financiero. Que Dios me ilumine."
Como se puede
apreciar para muchas familias hacendadas, la situación imperante hizo que los negocios, considerados años
atrás como "confiables", se convirtieran en verdaderos
"albures" para esa época. La crisis económica provocó una gran
desorientación en cuestión de negocios por parte de los empresarios de la
época, quienes no se atrevían a invertir de manera rápida y fácil sus capitales por temor a perderlos
totalmente. En tal situación se encontraba Castro Solórzano, quien fue
administrador general y apoderado de los bienes de la familia Solórzano Sanz, y
quien representó y protegió los intereses de esta familia, la cual se halló
fuera del país durante los años de crisis que vivió la nación. Era tal el temor
de Castro Solórzano en cuestiones
financieras, que éste siempre recurría a su patrón, en busca de consejo y
orientación sobre negocios en donde pudieran garantizar una buena inversión .
Para Antonio
Castro Solórzano, la crisis económica del país en esos momentos, afectaba
principalmente a las familia pudientes quienes, según él, corrían más riesgos
de perder totalmente su fortuna ante la poca seguridad de ganancia en los
negocios en que se invertía. La
responsabilidad de Castro Solórzano al manejar los intereses de sus
parientes se refleja en las cartas en donde describe la situación imperante en
el país en relación a los negocios a emprender por su patrón, en donde
invariablemente solicita la orientación necesaria. El siguiente párrafo lo ilustra:
"Aunque
hasta ahora hemos podido capotear la tormenta sin quebrantos fuertes aparentemente,
en el cambio de sistema monetario que se aproxima, puesto que el gobierno ha
anunciado ya cambios de circulación fiduciaria para Mayo, quien sabe como nos
vaya. Ingenuamente te digo que no me creo con aptitudes para tener éxito ni mi
temperamento es a propósito para jugar albures con interese ajenos de tan
enorme trascendencia, como los que se están jugando ahora; pero el caso es que
todos aquí andamos igual, pues por más que consulto a personas serias y
versadas en negocios nadie me da luces y todos andamos destanteados y en
tinieblas ....No tienes idea de todas las luchas que he hecho para comprar
casas y desde hace varios meses madrugo casi todos los días para ver qué me
proponen, pero ya por precio, ya por complicaciones , ya por defectos de titulación
u otros ha sido imposible arriesgarte a algunos negocios de estos ...."
Como podemos
ver esta familia siempre buscó la manera de invertir su capital de la mejor
manera posible, así también siempre buscaron proteger el desarrollo positivo de
sus haciendas y el que éstas siempre se vieran menos afectadas en su desarrollo
y productividad con el proceso revolucionario en auge.
El interés de
consolidar la productividad agrícola, se vió reflejado cuando A. Castro
Solórzano pide a los jefes políticos de las regiones, en donde se localizaban
las haciendas, destacamentos de rurales para protegerlas; así mismo autorizó la
compra de una trilladora en 1912 y de una evaporadora para la elaboración de
panela en 1916;así también, el aumento de sueldos sólo a aquellos trabajadores
indispensables con el fin de mantener las haciendas laborando, entre otras
acciones que hablan sobre la forma de pensar de hacendado con respecto a sus haciendas, es decir lo
importante que eran para ellos estas fincas agrícolas.
La familia
Solórzano Sanz a pesar de poseer una mentalidad en general bastante
conservadora, religiosa, clasista y reaccionaria, al igual que muchas otras
familias porfiristas; con respecto a sus haciendas y demás negocios era
bastante progresista, inteligente y astuta.
Se dice que es
progresista porque siempre vio la manera de que sus haciendas no se estancaran
en su desarrollo, y si para esto era necesario comprar implementos o maquinaria
técnica moderna, esta familia la adquiría. Con esto se quiere decir, que lo
progresista va en función de la maquinaria moderna empleada para la explotación
de las fincas. De hecho esto le permitió que una de sus haciendas, la del
Moral, llegará a ser una de las más productivas en las dos últimas décadas del
siglo XIX.
Lo inteligente
se enfoca a que los hacendados de esta región, entre ellas la familia Solórzano
Sanz, supieron explotar adecuadamente sus fincas, buscando siempre obtener de
ellas el máximo de los beneficios económicos. Claro está que para que ellos
obtuvieran grandes utilidades, se vieron obligados a saber controlar y sacar
provecho de los recursos naturales (como el agua y la tierra) de esta región. Y
en base a esto aprovecharon su cercanía con la ciudad de México para sacar
provecho a una economía que se basó en la alimentación de la población urbana
de México.
Esto se puede
ejemplificar cuando Gloria Pedrero en un estudio realizado sobre esta región
nos dice que los hacendados se preocupaban por abastecer de productos agrícolas
de sus haciendas a la ciudad de México únicamente en épocas de crisis, es
decir, cuando las heladas o las sequías habían afectado considerablemente la
producción de los pequeños propietarios, ante esta situación de poca oferta y
gran demanda, los hacendados se daban el lujo de fijar los precios a sus
productos.
Así también, lo
inteligente de los hacendados se puede observar en la manera de explotar a sus
haciendas, en el caso de esta familia, ellos no cultivaban todas las tierras de
sus hacienda, en un ciclo agrícola la mitad de las tierras eran trabajadas y la
otra mitad descansaban, la parte que era trabajada se dividía en dos partes,
una de esas partes era trabajada por la hacienda y la otra era dada en
arrendamiento, etc., entre estos y otros aspectos que más adelante se verán, se
puede decir que esta familia poseía una forma de pensar bastante inteligente en
base a llevar a cabo una adecuada explotación de sus fincas, esto se hacía con
el fin de no arruinarlas agotándolas productivamente, ya que no convenía a los
intereses del hacendado.
Se dice que
tuvo una forma de pensar y de ser astuta, porque durante la etapa más
conflictiva del país, esta familia entró en negociaciones con los líderes de
las gavillas zapatistas que azotaron las haciendas de esa región, lo que
permitió que sus haciendas no se vieran totalmente destruidas en un primer
momento, como sucedió con muchas haciendas de la región.
Es cierto que
esta familia al igual que muchas otras poseía una idiosincrasia bastante común
entre los hacendados de esta época, que era el ver a la tierra como uno de los
mejores negocios rentables, en donde podían invertir sus capitales, sin correr
el riesgo de perdida, además de que le daría prestigio, pero ellos estuvieron
conscientes de que para obtener este "prestigio" era necesario que sus haciendas tuvieran que ser vistas
como grandes unidades económicas comerciales, y para llegar a ser esto, ellos
tuvieron que hacer que sus fincas se modernizaran y destacaran en el aspecto
productivo, de calidad, de extensión, en implementos técnicos modernos, etc..
La forma de
pensar en general tradicionalista y conservadora del hacendado porfirista,
sobre lo que siginificaba el invertir en tierras y el hacerse de grandes
haciendas, la tuvo José Solórzano Sanz, pero esta forma de pensar no se opuso a
que éste desarrollara una mentalidad más progresista, moderna y empresarial en
proyección a la manera de hacerlas producir. Con esta forma de pensar de este
señor, se puede apreciar el desinterés del mismo en tener fincas que únicamente
produjeran lo indispensable para obtener de estas una renta que le permitiera
seguir con su nivel de vida en la capital.
La forma de
pensar de este señor iba encaminada a hacer de sus haciendas unidades
económicas altamente productivas y rentables, cosa que logró llevar a cabo, claro
que para esto, tuvo que hacer que sus haciendas desarrollaran una agricultura
de tipo comercial, que tuvo como primordial objetivo satisfacer las necesidades
de un mercado regional, en este caso el de la ciudad de México, que fue el
principal mercado de la gran mayoría de las haciendas de la región de Chalco y
Tlaxcala.
Así mismo este
hacendado se preocupo por mejorar la calidad de sus productos agrícolas de su
haciendas, para que estos pudieran competir con los demás productos de las
demás fincas de la región, y para esto se importaba semillas agrícolas de otros
países, como por ejemplo, el trigo americano que se sembró en la hacienda de
San Nicolás del Moral. Y, para cubrir la gran demanda de productos agrícolas
que el mercado exigía tuvo que incrementar la productividad de sus fincas, y
para esto tuvo que implementar maquinaria moderna de la época, que permitieron
ahorrar tiempo y dinero.
La alta
productividad de sus haciendas y la buena calidad de sus productos provocó que
esta familia entablará relaciones comerciales con distintas industrias
harineras, cerealeras, pulqueras, licoreras entre otras. Así también, fue
accionista de bancos y medios de transportes.
Otro punto
importante que se analizará y nos muestra la forma de pensar inteligente y
astuta del hacendado, es el tipo de relaciones sociales que entabló con sus
trabajadores, en las cuales se verá la manera de cómo el hacendado se aseguraba
de mano de obra en las épocas de mayor trabajo en las haciendas . Así mismo, se
estudiará la relación que existió entre José Solórzano Sanz y los
representantes de la iglesia y los jefes políticos de la región. Y la actitud
paternalista de este hacendado hacía los pobladores de esta región.
Todas estas son
formas de actuar del hacendado que nos reflejan su mentalidad con respecto a
sus haciendas y con todo aquello que gira en torno a éstas.
Esta forma de
pensar tan moderna, progresista y empresarial que esta familia desarrolló con
respecto a sus diversos negocios, hicieron posible que esta acumulara una gran fortuna, la cual le
permitió ser miembro representante de la oligarquía porfirista. Esta posición
social y económica hizo posible que esta familia entablará amistad con
personajes distinguidos de la época. Un ejemplo de lo anterior fueron los lazos
de amistad que esta familia entabló con los señores Francisco León de la Barra
y Pedro Lascurain, ambos ex-presidentes de México, a quienes esta familia
prestó importantes sumas de dinero.
La segunda
hipótesis pretende demostrar que las condiciones económicas, políticas y
sociales por la que atravesaba nuestro país para 1911, no cambiaron la forma de
pensar del señor Solórzano Sanz con respecto a sus haciendas, pero si
impidieron la realización concreta y continua de las ideas de este hacendado,
las cuales estuvieron siempre encaminadas a seguir manteniendo su progreso
económico y su dominio social y político en las regiones en las que estuvieron
ubicadas sus fincas. Dichas ideas fueron elementos fuertes que le permitieron,
hasta antes del inicio de la revolución, su posición como elemento integrante
del grupo social dominante dentro de la oligarquía porfirista.
Sin embargo, el
estallido del movimiento político armado encabezado por Madero, la
inestabilidad económica y social que trajo la revolución mexicana en algunas
regiones del país y especialmente donde estuvieron ubicadas las haciendas de
esta familia; la ausencia directa de Solórzano Sanz en los asuntos relacionados
con la administración de sus fincas, a raíz de la decisión de la familia de
acompañar a Díaz en su destierro a París; las incursiones de grupos
revolucionarios, concretamente zapatistas, que las haciendas de esta familia
sufrieron, etc., fueron las causas que impidieron el desarrollo pleno de las
haciendas continuara, ya que las ideas progresistas y modernas de este
hacendado ya no se pudieron llevar a cabo, y las cuales, tenían como objetivo
seguir manteniendo el progreso que sus haciendas habían tenido desde 1877 a
1910, cuando el padre de Solórzano Sanz aun vivía y se encargaba directamente
de la administración de éstas.
Una tercera
hipótesis es demostrar que esta familia poseía una mentalidad muy conservadora,
reaccionaria y sobre todo muy pero muy religiosa. Y por esto se puede decir,
que todos los miembros de esta familia admiraban en gran medida la figura de
Porfirio Díaz, a quien consideraron " El verdadero benemérito de América
", por haber dado a la nación paz y progreso, y sobre todo, por haberle otorgado a ésta el respeto de
las demás naciones. Ante esta imagen que ellos tuvieron de Díaz y de "su
gran obra", es comprensible o lógica su reacción de rechazo, repudio y
miedo que sintieron, cuando dio inicio el levantamiento político de 1910
encabezado por Madero. Y ante esto es también lógica la visión negativa que
tuvieron sobre la figura de Madero, a quien vieron como a una persona afectada
mentalmente, así mismo su visión religiosa hizo que vieran a éste como aún
"engendro del mal" ; así también lo consideraban incapaz de saber
conducir adecuadamente el destino del país. Para esta familia, Madero fue el
culpable de haberle quitado al país su paz política y social, así también, de
desprestigiarla ante los ojos de las demás países desarrollados. Las figuras de
Villa, Zapata y Orozco, fueron vistas como bandoleros aprovechados, y sus
peticiones o ideales eran consideradas utópicas.
Así mismo, la
mentalidad religiosa, bastante dominante, de esta familia hizo que estos vieran
al proceso revolucionario como un castigo divino que, ellos como mexicanos, se
habían ganado por haberse alejado de Dios. Y este castigo también se vio
reflejado en la mala situación de las haciendas de 1912 a 1916; según esta
familia esto también se reflejó en la salud física y mental de ellos, para esta
familia las duras granizadas y sequías que azotaron el país y que afectaron en
gran medida a la producción de las haciendas, fueron también castigos divinos.
Todo esto y algunos otros puntos que reflejan la mentalidad del hacendado se
estudiaran en este trabajo de tesis.
Para alcanzar
el objetivo central de esta investigación, fue necesario dividir a la misma en
cuatro capítulos.
El primero
tiene como objetivo señalar la importancia y el dominio económico, político y
social que la hacienda agrícola comercial tuvo en las regiones en donde se
encontraban ubicadas las fincas de la familia Solórzano.
El segundo
tiene como objetivo principal conocer la forma de pensar en general de la
familia Solorzano Sanz. Para lograr esto fue necesario estudiar y analizar la
correspondencia particular de la familia. Analizando su visión, opinión y concepto
acerca de Porfirio Díaz y su gobierno; comprende así mismo, un análisis
fenomenológico de su fe religiosa; de los sitios o ciudades Europeas que
visitaron cuando se vieron obligados a salir del país; de los elementos de
identidad mexicana que se preocupan en mantener. Y por otra parte, qué opinaban
sobre las clases populares que dieron su apoyo al movimiento armado de 1910,
encabezado por Francisco I. Madero; qué opinión tenían sobre las mujeres y las
actividades económicas que éstas podían desarrollar de acuerdo con su sexo;
cómo conceptualizana los empleados domésticos y al matrimonio, entre otros
aspectos de la vida cotidiana.
Pensamiento y
práctica que llega a conformar su pensamiento social, cultural, económico,
político y religioso.
La tercera
parte tiene como objetivo vincular el pensamiento de Solórzano Sanz con sus
modos y medios de producción, analizando el tipo de haciendas que tenían,
conociendo las características específicas de éstas, estudiando la manera de
cómo las hacían producir, el tipo de maquinaria que empleaba para lograrlo,
identificando los principales mercados de sus productos, las alianzas
comerciales y su proceso de acumulación de capital.
C I T A S
1. Villanueva
Mukul Eric.- "Revista de geografía agrícola, análisis regional de la
agricultura" no. 5-6; julio, l993;
Enero 1984., U.A.C.H., Coord. Centro Regionales México 1985. p.p. 41-46.
2.
Idem.
3.
Idem.
4.
Idem.
5. García Luna
Margarita .- Haciendas porfiristas en
el Estado de México, U.A.E.M. Mimeo.
6. Tortolero
Alejandro.- Moral en Chalco Hacendados y áperos agrícolas: el caso de la hacienda de San Nicolás del (1880-1916).
p. 6. Mimeo
7. Idem.p.4
8. Guereña Gándara
Cecilia.- Las haciendas de Mazaquiahuac, El Rosario y El Moral 1916 - 1917
" Catálogo de la correspondencia
de Antonio Castro Solórzano, su administrador . Centro de Información
Académica Universidad Iberoaméricana.
Fondos documentales de la U.I.A.. Serie de Haciendas No. 6, p.85..
9. Ponce Alcocer
Ma. Eugenia Patricia.- Tesis: Aportación al estudio sobre la formación de las
haciendas de nuestra señora de El Rosario y La Concepción Mazaquiahuac en
Tlaxcala y El Molino de San Nicolás del Moral en el Estado de México. U.I. A., México,1981. p. 102.
10. Guereña,
Gándara Cecilia.- Las haciendas de Mazaquiahuac, El Rosario y El Moral. 1916-1917.
Catálogo de correspondencia de Antonio Castro Solórzano su administrador.
Centro de Información Académica de la U.I.A., series de haciendas No. 6.
México. p. 85.
11. Ibidem, p. 87.
CAPÍTULO II
PENSAMIENTO GENERAL DE LA FAMILIA
SOLORZANO SANZ
La familia
Solórzano Sanz surge con el matrimonio celebrado entre José Solórzano Mata de
30 años, y la señora Josefa Sanz González Valenzuela de 19 años, en 1875. El
primero, provenía de una rica familia de comerciantes de Michoacán, su padre
Agapito Solórzano, en el año de 1871 compró la hacienda y el Molino de San
Nicolás del Moral, ubicada en el distrito de Chalco, a los señores Mauricio
Gutiérrez y a la señora Luz Casas de Priani.
A la muerte de
Agapito Solórzano, todos sus bienes pasaron a manos de la sociedad Viuda de
Solórzano e hijos. Sin embargo, para 1877, dicha sociedad fue disuelta y tanto
la hacienda como el molino del Moral le fueron adjudicadas a su hijo José
Solórzano Mata.
Josefa Sanz
González Valenzuela provenía de una rica familia de hacendados de la región de
Tlaxcala. Su abuelo, el señor Felipe Santiago Sanz, había comprado las
haciendas de Mazaquiahuac y El Rosario en el remate de los bienes del difunto
Manuel Yañez. A la muerte de Felipe Santiago Sanz, estas dos fincas y demás
propiedades pasaron a manos de su hijo José María Sanz, quien también fue
propietario de la mitad de las haciendas de San Pedro Sotoluca y Huehuechoca,
ambas localizadas en el Estado de Tlaxcala.
En 1857, José
María Sanz, hereda a su única hija, Josefa Sanz González Valenzuela; por ser
menor de edad, los bienes quedan bajo la tutela de sus tíos Clemente Sanz,
Antonio de Vertiz y el doctor Manuel Moreno y Jove, quienes se encargan de
administrarlos hasta su boda con José Solórzano, en 1875.
Con la alianza
Solorzáno Sanz, la familia retiene la propiedad de las haciendas: El Moral,
Mazaquiahuac y El Rosario durante el período de 1877 a 1940.
En 1911 muere
José Solórzano Mata y todos sus bienes pasan a manos de su viuda y de sus 8
hijos: José, Angela, Concepción, Luz María, Fernando, Quico, Pipo, y Güerito.
José Solórzano
Sanz, hijo mayor del matrimonio, se encarga de la administración de los bienes;
pero en 1910, al estallar el movimiento armado encabezado por Francisco I.
Madero, decide abandonar el país, dejando como administrador y apoderado
general de sus bienes, a su primo Antonio Castro Solórzano. Durante el
autoexilio, ambos sostienen una detallada correspondencia, tanto sobre los
acontecimientos políticos y armados en México, como sobre sus negocios y
propiedades.
Las causas que
motivaron a la familia Solórzano a salir del país, fue el miedo y el repudio
hacia el movimiento revolucionario. Con la caída de Diaz, el orden establecido
durante la dictadura se alteraba y con ello los beneficios y privilegios de la
familia se ponían en riesgo. Una de las cartas, resulta elocuente:
"Dices,
respecto al regreso, que tu no resuelves nada por temor de responsabilidades,
pero a esto te hago reflexionar que ninguna responsabilidad puede acarrearte
darle tu opinión a tu mamacita, que es la que tiene que determinar todo. Con mi
habitual franqueza y confianza que te tengo te digo, que lo mejor que pueden
hacer es regresar sin pasar allá el invierno; ver como andan acá las cosas y
según se pongan, determinar permanecer aquí o volverse otra vez a Europa o E.U.
pues ya aprendieron a viajar."
José Solórzano
Sanz tenía miedo de volver al país, ya
que pensaba que mientras prevaleciera la crisis política, social y militar, sus
familiares correrían peligro. Para él, como hijo mayor, el regreso implicaba
una gran responsabilidad, no obstante que la opinión de la madre siempre fue
importante.
A pesar de su
prolongada ausencia, los Solórzano siempre estuvieron pendientes de todo lo que
ocurría en México. En la relación epistolar que sostuvieron tratan asuntos
concernientes a sus haciendas, negocios, propiedades urbanas, asuntos
bancarios, religiosos, sociales, a través de libros contables, cartas,
periódicos oficiales y todo género de documentos que les permitían tener una
visión de lo que sucedía en el país. El Imparcial, periódico que leían,
contribuyó sin duda a reafirmar sus ideas negativas respecto a la revolución de
1910.
La gran
admiración y respeto que la familia sentía hacia la figura de Díaz y su gobierno,
influyó en su ánimo para repudiar a los líderes revolucionarios y rechazar
rotúndamente los cambios provocados por tal gobierno.
Además del
miedo, la segunda razón que motiva el autoexilio de la familia es el deseo de
acompañar a Díaz en su destierro, demostrándole "apoyo moral" hacia
su persona y su régimen. Admiraban tanto a Porfirio Díaz, que para ellos
significaba "un gran honor" el estar cerca del personaje que había
trabajado mucho por el país y por los mexicanos, tal como lo refiere la
siguiente cita:
"No deja
de ser grato vivir cerca de un mexicano tan ilustre y notable como el General.
Díaz, cuya naturaleza es verdaderamente privilegiada, pues ya tiene largos 85
abriles, y ya ves como se moja, se asolea, y se luce en toda Europa; aprende y
no te apures de las molestias de viajar."
Los Solórzano,
como muchas otras familias porfiristas, tomaban la figura de Díaz como un gran
ejemplo a seguir y defendían a "capa y espada el buen gobierno que este
gran personaje ejerció de 1876 a 1910", año en que la "infame
revolución" le puso fin. Para ellos, Díaz tuvo el gran "mérito"
de acabar con los grupos políticos enemigos, que habían condenado al país a
vivir en una eterna anarquía económica, política y social; que además, llegó a
poner en peligro la existencia de la nacionalidad mexicana.
"Uno de
los grandes méritos del Gral. Díaz fue precisamente calmar estos odios
sofrenando a los demagogos y jacobinos principalmente, en provecho de los
católicos y de ahí provienen el odio que les están demostrando esas fieras que
han evocado el espíritu de Juárez tremolando victoriosos esa bandera
ahora"
La religiosidad
de la familia, provocaba el rechazo a toda aquella persona que agrediera los
intereses de la iglesia y de sus representantes, tal como lo hizo Juárez, a
quien repudiaban por ser ateo y sobre todo, por haber afectado los intereses
eclesiásticos.
Para ellos,
ningún otro gobierno, podría darle a México y a su "población", la
"paz y tranquilidad" que gozó durante el gobierno de Díaz.
"Dios
mediante y salvo los designios Providenciales yo creo que ya desde el próximo
Julio podrían ustedes regresar sin temores ni congojas, adviertiéndote que la
tranquilidad de la paz no será fácil disfrutar en algunos años mientras
permanezca en el poder Madero, que aunque está persuadiéndose de lo riesgoso
que es jugar con fuego y tiende a entrar al cartabón dictatorial, no tiene la
habilidad de Dn. Porfirio para manejar el machete, ni su experiencia para
manejar al pueblo, ni el prestigio para infundir respeto antes bien derrama
sangre a torrentes."
La cita
califica indirectamente a Díaz como un "hábil gobernante, con gran
experiencia, con prestigio, carácter y personalidad que logró infundir
respeto". Así también, reconocían que Díaz había ejercido un gobierno
dictatorial; el cual, según los Solórzano, había sido apoyado, por "toda
la población mexicana" y por lo tanto, constituía un gobierno legal. No
debe olvidarse el carácter clasista de la sociedad porfirista y por tanto, al referirse
al concepto de "población mexicana" únicamente refieren a los grupos
sociales que integraban la clase alta; como hacendados, grandes comerciantes,
industriales, empresarios, militares, políticos, entre otros; a quienes Díaz
favoreció con su política de Pan y Palos.
De tal suerte,
para los Solórzano, las clases altas eran quienes conformaban la nación y
población mexicana, por ser las únicas capaces de elegir a la persona adecuada
para representar "dignamente" los intereses de la nación.
Durante el
porfiriato el proceso de apropiación cultural e imitación contribuyó a
ensanchar la distancia cultural y social entre las clases dominantes y el resto
de la población que conformaban la nación mexicana. Sobre el afrancesamiento de las clases altas, Carlos Monsiváis señala
"que en mucho contribuye a hacer del fin del siglo, una época regida por
la imitación... En el porfiriato el "delicioso extranjerismo"
(afrancesamiento) de muchos escritores es, más que evasión, acto de arraigo en
la cultura ...... ser francés es concederle a un país periférico el brillo de
las mentalidades avanzadas ..."
Con un dejo de
añoranza y profunda devoción por Díaz y su "buen gobierno", la
familia Solórzano lo calificaba de haber sido un "Veradero Benemérito.
"Para ellos, Porfirio Díaz nunca fue "mocho ni conservador",
calificativos que según la familia le fueron adjudicados injustamente por los
"oradores del nuevo régimen". Estos insultos, dirigidos a la persona
de Díaz, se debieron a que nunca permitió el ingreso al país de personas o artistas
que con sus ideas u obras atentaran contra la moral de la población mexicana y
atacaran a la religión católica.
Así reconocían
y justificaban la actitud de Díaz al prohibir la entrada al país de poetas como
Santos Chocano y de la española Zárraga. Personajes a quienes consideraron
nocivos para la moral del pueblo mexicano. Sin embargo, en Agosto de 1912,
lograron presentarse en México y sus
ideas escandalizaron a la "decente
población mexicana", quienes vieron muy mal que Madero hubiese permitido
la entrada a personas tan " nocivas e inmorales".
"La
novedad de la semana, entre crímenes y combates, han sido las conferencias
literarias y demagogas de un poeta Sudamericano, Santos Chocano, apadrinados
por Madero y sus consejeros, y peores que éstas, las de una Sra. (mujer)
Zarraga, famosa anarquista española, atacando horrorosamente la religión y la
moral....... y como comprenderás esto es de más trascendencia que la revolución
armada porque hiere el alma del pueblo. Por supuesto que esta mujer ha venido bajo
los auspicios del gobierno inspirado por las logias, donde ella ocupa un lugar
prominente. Si en época de paz, no permitió el General Díaz estas importaciones
tan nocivas cuanto mal producirán en esta época de efervescencia y
desorganización...."
Además del
orden y la paz nacional, Díaz había otorgado prosperidad y progreso material;
elevando a México ante los ojos de los demás países. De ahí, que los Solórzano,
lo tuviesen por "Sabio Dictador".
"Además,
la obra trascendental y titánica del Gral. Díaz fue enseñarnos a estar en paz,
lo que antes de él no conocía México, y naturalmente hoy todos ansían la paz y
éste anhelo debido al General. Díaz es el más poderoso elemento con que cuenta
el actual Gobierno que está entrando por el sistema dictatorial, pero de una
manera verdaderamente tiránica y no como la del sabio Dictador que sin derramar
mucha sangre nos dio Paz y Prosperidad por muchos años."
La admiración
de las clases altas por Don Porfirio Díaz se entiende a partir de su política
económica que privilegia la inversión privada, nacional y extranjera, basada en
la necesidad de modernizar las estructuras económicas para sacar al país de su
estancamiento económico, político y social. Estrategia económica que busca la
confianza y alianza con la clase dominante, a través de su política de
"Pan y Palos". Pan para las clases acomodadas y palos para las
desprotegidas.
Sobre dicha
política, Armando Ayala Anguiano escribe: "La estabilidad de la dictadura
de Díaz se basó en la aplicación de una política llamada oficialmente "de
conciliación", y popularmente " de pan y palo". En cierta
ocasión el dictador pronunció una reveladora frase: "Aun cuando le rezan a
Dios, los hombres no proceden desinteresadamente, sino que esperan como recompensa
un milagro, un consuelo, seguridad en recibir el pan de cada día, o por lo
menos perdón."
Jamás se engañó
pensando que podría imponerse a base de terror puro, o que sus partidarios le
serían fieles sólo por apego a su persona: siempre supo que todos le servirían
exclusivamente en la medida de lo mucho o poco que pudiera darles o
quitarles."
"Pan y
palo" fue mucho más que una simple frase. Significó la alianza con los
grupos de poder económico a quienes les otrogó todo tipo de privilegios,
garantías y protección, para estimular la inversión de capitales. Mediante la
confianza al capital y una política de "puertas abiertas y de
privilegios" logró atraer fuertes e importantes invesrsiones extranjeras,
principalmente, americanas, inglesas, francesas, alemanas, entre otras.
La política
económica de Díaz reactivó la industria y el comercio generando incalculables
utilidades y un aceleramiento en el proceso de acumulación de riqueza,
desmedido. Las fortunas se multiplicaban gracias a la explotación de millares
de campesinos, indígenas y obreros. Por eso mismo, páralos críticos del
régimen, la política de Díaz, "trajo riqueza para pocos y pobreza para
muchos".
Los capitales
mexicanos se invirtieron
fundamentalmente en tierra, y ello, por dos razones:
La primera fue,
que aprovechando el prestigio de poseer tierras y la aspiración de las clases
altas por obtenerlas, el gobierno facilitó la adquisición de grandes
extensiones de terreno con el propósito de garantizar su productividad a través
de los inversionistas privados. Esto trajo en consecuencia la concentración de
muchas tierras en muy pocas manos; y con el surgimiento del latifundio, la
proletarización de campesinos e indígenas.
La segunda
razón atañe al valor especulativo de la tierra, considerada como la mejor
inversión. Incluso, alguno de los ideólogos de la época, sostenía que uno de
los negocios más prósperos, era, justamente, invertir en tierras. Pues no sólo
representaban una fuente de prestigio y status social, sino también,
garantizaban un precio en el mercado y se vendían, arrendaban o compraban de
acuerdo a su localización geográfica (mientras más cerca estuvieran de la
capital de la república y contaran con mejores medios de comunicación,
aumentaba su valor).
Sin embargo,
con el auge industrial y comercial, los hacendados de la región central del
país, empiezan a diversificar sus inversiones. La comodidad y conveniencias de
administrar negocios urbanos y las mismas fincas desde la ciudad de México, los
desplaza hacia la capital en donde se establecen, ya no sólo como hacendados
sino ahora, como empresarios.
Tal fue el caso
de José Solórzano Sanz quien pasó de hacendado a empresario al canalizar sus
inversiones hacia diversos negocios urbanos, lo cual redundó en una
recomposición de capitales altamente rentables, como podrá observarse a
continuación.
Poseedora de
una gran riqueza, los Solórzano pudieron acceder a la oligarquía porfirista. La
fortuna familiar fue producto de una clara conciencia de clase. Como hacendado
moderno, no se conformó con explotar sus fincas agrícolas, sino que buscó
nuevos y rentables negocios. Ponce Alcocer afirma que una parte importante de
los ingresos que obtenían la familia, se debía al arrendamiento de un sinnúmero
de propiedades urbanas ubicadas, principalmente, en la Ciudad de México, y por
su ubicación, resultaban valiosas.
Por concepto
del arrendamiento de casas, la familia buscó obtener una utilidad del 6% anual
sobre el valor que la finca representaba. La gran mayoría de las propiedades
urbanas de esta familia habían sido adquiridas mediante la herencia y la
compra. Estas son sólo algunas de sus propiedades urbanas:
La Casa Nº 5
del Callejón del Pinto valuada en 1885 en $ 8,588.00. La casa Nº 17 de la calle
de Medinas, hoy república de Cuba, valuada en $ 3,922.00 en l885.15
Otra casa ubicada en Santa Clara Nº 9, valuada en el mismo año en $ 21,662.00.
Esta tenía una extensión de 693 metros cuadrados. Para 1942 tenía un valor de $
264,950.00.16 Las casas Nº. 6 y 7 del Callejón del Pinto.
Una finca
localizada en el Portal de Mercaderes Nº 40, hoy Nº. 51 en Plaza de la
Constitución, con una extensión de 291 mts. cuadrados, y para 1942 su valor era
de $ 39,440.00.
La casa del
Portal de Mercaderes Nº 41 de Plaza de la Constitución (299 mts.) cuadrados) y
cuyo valor era de $ 30,070.00 en 1942. La casa Nº 2 de la segunda calle de
Plateros, hoy Nº 60 de Francisco I. Madero, (357 mts. cuadrados) tuvo un valor
de $ 185,241.00. en 1942. La propiedad Nº 56 de la República de Guatemala (175
mts. cuadrados) que tuvo un valor de 108,440.00 en 1942. La casa localizada en
la primera calle de Bolívar Nº 12 (471 mts. cuadrados)con un valor de
$175,240.00 en 1942. La casa Nº 19 de Sta. Clara, actualmente cuarta calle de
Tacuba y primera de Allende, con un valor en 1885 de $ 28,000.00 tenía una
extensión de 340 mts. cuadrados. Para 1942 esta misma propiedad tenía un valor
de $ 110,559.33.
La propiedad Nº
1 de la segunda calle del Reloj, hoy República de Argentina y la primera calle
de Justo Sierra , con 890 metros cuadrados y con un valor en 1942 de $
257,800.00. En esta casa la familia Solórzano habitó por un tiempo, y de ahí se
fueron a vivir a la casa Nº 19 en el Paseo de Reforma, esta casa en 1942 tenía
una superficie de 3,286 mts. cuadrados y su valor era de $ 438,400.00. Incluso
su estancia en Europa, la casa fue
habitada por Venustiano Carranza en 19l7 y 1918.
Con tales
rentas, la familia Solórzano obtiene considerables ingresos, permitiéndole
llevar una vida bastante cómoda y desahogada. Sin embargo, parte de esos
ingresos eran destinados a otros negocios como las imposiciones y préstamos
sobre bienes raíces.
La compra de
residencias en el centro de la Ciudad de México es otra de las actividades a
las que se dedicó la familia Solórzano. Sin embargo, no todas son adquiridas
mediante operaciones de compra-venta. Su actividad como prestamistas se realiza
bajo garantías hipotecarias y condiciones de pago, que al no cumplirse, les
permite adjudicarse un buen número de propiedades por vía del embargo legal.
Para el
otorgamiento de préstamos o créditos, debían cumplirse algunas condiciones:
Sólo consideraban como sujetos de crédito, a las personas
"respetables" que tuviesen bienes raíces para responder; procuraban
que las propiedades se localizaran en una buena zona de la ciudad; y por último,
valoraban la conveniencia de la posible adquisición, antes de otorgar el
préstamo o "IMPOSICION", de acuerdo a los testimonios al alcance:
"De
imposiciones ya me di cuenta de las se habían llevado a cabo, en la semana se
han propuesto muchísimas, pero por todas por cantidades muy altas o rumbos
distantes del centro. De entre ellas he elegido lo mejor sobre la casa de Don
Guillermo de la Vega, esquina Colón y Baldes por $30,000.00 que tanto la casa
como la persona garantizan ampliamente, como te lo anuncie en mi anterior, y
otra por $ 20,000.00 que propuso Juanito sobre la casa de Av. Hombres Ilustres,
donde ellos vivieron, muy reformada y que es de Moncada, en esta también, la
garantía personal como la finca son muy buenas. Tengo por resolver, otra que
propuso Pedro Cervantes por $80,000.00 sobre la casa de 16 de Septiembre que
fue armería de Norel y que le propusieron a tu papacito hace tiempo y traté
nuevamente hace meses sin obtenerla en lo que ofrecí que fueron la casa Real de
Santiago y $130,000.00 quieren en hipoteca $ 80,000.00 y como es una casita
recién construida de cemento armado y fierro bien edificado /ilegible/ y en
magnifica situación para facilitarles arrendamientos, me parece que sería
negocio, con derecho al tanto en caso de que en el futuro quieran Uds.
adquirirla. Es de Icaza Landa el de la Compañia. Bancaria de las mejores de las
que han traído en el centro está la de $80,000.00 por la que fue de Espinoza,
en Sta. Clara y Callejón, está reconstruida y buena edificación pero me parece
mucho para el sitio; y otra en la calle de San Juan de Letran frente a Sta.
Brigida, que has de acordar, el frente es aun chico, pero dentro se extiende
bastante hay unos Billares, es de la familia Belaruba y quieren solo $40,000.00
sólo el terreno, los vale pero no me
satisface por la irregularidad de su perímetro y por giro que explotan que
/ilegible/ un garito, sin embargo veré si hay una mejor."
Como se
aprecia, los Solórzano analizaban minuciosamente las ventajas y desventajas
antes de propalar cualquier operación de bienes raíces. Entre los aspectos que
consideraban, destacan: la ubicación de la propiedad; el estado de
conservación; el valor real de casa y terreno; por supuesto y muy importante,
la honorabilidad de la persona que vendía la propiedad; se revisaba su
situación legal, títulos de propiedad; escrituras, cumplimiento de pagos,
etcétera.
Un caso
ilustrativo refiere al mes de Junio de 1912 cuando Castro Solórzano le comunica
a su primo José, la posible compra de una casa perteneciente a la familia Osio;
al parecer el precio de esta propiedad era demasiado alto por lo que José
Solórzano decide no adquirirla. En otra cita, se observa la minuciosidad con la
cual revisaban las condiciones materiales y legales de la propiedad a comprar.
"Después de
discutir el negocio en un terreno mercantil; advirtiéndote que consideraba yo
muy alto el precio y que no podía resolverle sin consultar a ustedes,....... me
suplicó encarecidamente que les cablegrafiará, lo que hice inmediatamente
buscando con todo laconismo darte idea de lo que se trataba diciendo Enero-París. Señora Solórzano: Osio vese obligado
a vender casas Plateros. Seiscientos sesenta mil productos. Seis por ciento
bruto. Adquiéraselas completando precio escrituras. Urge resolución. Al
siguiente día recibí tu respuesta en términos -Precio parece alto. No conviene
negocio.- transmití resolución a Juanito indicándole que no se podía hacer
negocio."
"De
imposiciones no se ha consumado ninguna de las pendientes en esta semana porque
me he dedicado a puro revisar títulos."
Cuando la
familia cerraba un negocio, ya tenía en mente otro a realizar, en base al
anterior. Por ejemplo, sobre la casa Real de Santiago vieron la posibilidad de
comprarla para después rentarla, ya que sus dimensiones favorecían su alquiler
en departamentos.
"...trate
nuevamente hace meses sin obtenerla en lo que ofrecí la casa Real de Santiago
.........y como es casita recién construida de cemento armado y fierro bien
edificada y en magnifica situación para facilitar arrendamientos, me parece que
sería negocio...."
Entre las
personas "favorecidas" con préstamos sobre intereses, se encuentra
Pedro Lascurain; Murguía; Vázquez Gómez; Cuevas; entre otros.
Sobre ellos, la
familia los menciona como los más morosos en cumplir con la liquidación de sus
deudas:
"De los
morosos de réditos también en Junio les daré su extrañadita a Lascurain, actual
Ministro de Relaciones, Cuevas, Vázquez Gómez y sobre todo Murguía que se ha
/ilegible/ completamente con las petacas; Méndez Palacios pagó hoy tres meses
atrasados."
El negocio
inmobiliario les arroja un buen número de casas habitación que posteriormente
asignan en renta; de esta manera, recuperaban lo invertido en poco tiempo, para
después, seguir usufructuándola en alquiler. Las inversiones de bajo riesgo y
alto rendimiento contribuyeron a incrementar su fortuna. Nunca invertían
en negocios que no redituaran
utilidades rápidas y seguras; menos aún, si podían resultar improductivas.
"Ultimamente
me propusieron el que diera $100,000.00 que reconoce al 7% la esquina Plateros
y Palma donde está el restaurante Weber, y que por el aliciente /ilegible/ en
el negocio otra finca de poco precio. Aplacé a /ilegible/ el asunto para ver si
metemos la de Santiago, pues la casa de Plateros con 200 m/s de superficie, más
la misma de Santiago garantizaría el capital y quizás les convendría a Uds.
quedarse con esa esquina y por ser mucha fachada y su situación sería buen
negocio para más tarde, pero el que me habló no ha vuelto. Meditaré y calcularé
bien el asunto a ver si cuando Uds. vuelvan ya no tienen el engorro de esa
finca."
Sin embargo, de
1912 a 1920, la crisis económica en el país era tan aguda, que las familias
acomodadas, entre ellos los Solórzano, ya no compraban casas sólo por obtener
de ellas buenas utilidades, sino, porque tenían que asegurar su capital en
inversiones poco devaluables. Por esta razón, Antonio Castro se quejaba con su
primo diciéndole que siempre se levantaba temprano a leer los periódicos para
ver si salía la oportunidad de realizar un buen negocio.
"No tienes
idea de todas las luchas que he hecho para comprar casas y desde hace varios
meses madrugo casi todos los días para ver que me proponen, pero ya por
precios, ya por complicaciones, ya por defectos de titulación u otros, ha sido
imposible arriesgarle a algunos negocios de estos......"
La constante
preocupación de la familia por incrementar su riqueza los conduce a invertrir,
sobre todo durante la época de crísis, en acciones de bancos y empresas
prósperas y lucrativas como lo fue la Compañía Expendedora de Pulque.
Sostiene Ma.
Eugenia Ponce Alcocer, que los Solórzano Sanz heredaron por vía materna unas
acciones de las minas del Mineral de Real del Monte y tuvieron en propiedad las
barras de las minas de Mellado en Guanajuato. Así mismo, fueron 5accionistas
del ferrocarril Vecinal de Llanos de Apam y de la Compañía Expendedora de
Pulques.
Para 1911, los
Solórzano habían establecido una amplia e importante red de relaciones
comerciales con empresas y personas físicas. Entre las primeras, figura Solana,
Cia. con quien mantiene relaciones en torno a la compra y venta de maíz
producido por la hacienda del Moral.
Es través de la
C. Busing y Cia. Sucursal, en Veracruz, como realizan los envíos de objetos y/o
artículos adquiridos en Europa para ubicarlos en la ciudad de México.
Con la Geo Guss
y Compañia sostienen relaciones para la compra-venta de sacos destinados a
diferentes productos agrícolas. A través de García Hermanos y Cia. Sucursales
operan la compra-venta del trigo. El flete de productos agrícolas que salían de
las haciendas a la ciudad de México lo efectúan a través del Gerente del
Ferrocarril San Rafael Atlixco.
La relación con
Sommer Hermann y Compañía Sucursal se limita a la adquisición de una máquina
trilladora para poder realizar, más rápidamente, las actividades agrícolas de
las haciendas.
La Fabrica de
Cal Hidráulica y Materiales de Construcción constituyó un importante proveedor
de la familia cuando requerían material para cualquier tipo de construcción.
A la Credit
Lyonnais le solicitan servicios, durante su estancia en París, para poder
llevar a cabo operaciones bancarias. Para el mismo efecto
aprovechan a The Manager of the London Bank of Mexico and South America,
Limited London y al National Bank of Scotland Limited, Inglaterra.
Especial
mención merece la Compañia Expendedora de Pulque, S.A., de la cual, se hablará
más adelante. De ella, fueron socios y proveedores del pulque producido en sus
haciendas El Rosario y Mazaquiahuac.
Entre las
familias con quienes sostuvieron relaciones comerciales, destacan las
siguientes:
M. del Barrio.
Salina Cruz
"Informa
que retiró el conocimiento y la copia de la cuanta de gastos correspondientes a
1,544 botes de trigo procedentes de Tacoma que llegaron en el vapor
"Nevadas", por lo que se da por enterado que el señor del Barrio pagó
$952.40 y comunica que recibió de conformidad dicha partida. 24, mayo,
1913"
Miguel Sobrino
"Informa
que retiró un conocimiento que ampara 7 botes conteniendo 350 sacos vacíos para
cebada. Adjunta que ampara 343 botes conteniendo 25,000 kilogramos de cebada
como saldo de lo contratado y cuya factura importa $990.00 quedando en este
despacho a su disposición. Manifiesta que de los 350 sacos que remitió el señor
Sobrino sólo sirvieron 343, por lo que se envasaron 73 kilogramos en cada uno
de los 304 sacos y 72 kilogramos en cada uno de los sacos restantes. 27. mayo,
1912."
Ricardo Cepedes
"Informa que retiró el comprobante del Ferrocarril que ampara 16 botes conteniendo solamente 397 sacos en vez de los 400 que el señor Céspedes indica, para el maíz de la Hacienda del Moral. Manifiesta que al sucederse las