Universidad Abierta
IMPORTANTE: Se autoriza la reproducción de este texto para fines no
comerciales, agradecemos citar la fuente
LOS PROCESOS ADMINISTRATIVOS
JOSÉ SALVADOR PÉREZ GUEVARA
CONTENIDO:
INTRODUCCION
Dentro
de este tema que encontramos es el proceso administrativo lo cual las cuatro
etapas una es la planeación, la cual es parte fundamental y pilar para que la
administración de una empresa sea excelente y se pueda realizar bien. Después
vemos lo que es la organización lo cual dentro de esta etapa se valorará lo que
anteriormente se hizo conjuntando todos los materiales y para que los vayas a
ocupar o en donde van a poder estar.
Por
penúltimo proceso encontramos Dirección de lo que se este planeando este
recurso ver que se realice lo que se diga y en forma adecuada.
Y
por último conoceremos el proceso de control lo cual es parte donde solamente
se observa lo hecho donde se hacen solamente modificaciones y sólo se esta
checando que no fallen los recursos con los que cuenta la empresa, en donde se
puede cuantificar lo que se hace de manera numérica.
PLANEACION
CONCEPTO E IMPORTANCIA DE
LA PLANEACIÓN
Su concepto
Ya
hemos dicho que mientras la previsión estudia “lo que puede hacerse”: “pre-ve”
las condiciones en que deberá desarrollarse nuestra futura acción
administrativa con base en esas previsiones, la planeación fija con precisión
“lo que va a hacerse”.
La
planeación consiste, por lo tanto, en fijar el curso concreto de acción que ha
de seguirse, estableciendo los principios que habrán de orientarlo, la
secuencia de operaciones para realizado y las determinaciones de tiempos y de
números, necesarias para su realización.
Goetz
ha dicho que planear es “hacer que ocurran cosas que, de otro modo, no habrían
ocurrido”. Equivale a trazar los planos para fijar dentro de ellos nuestra
futura acción.
Su importancia
Planear
es tan importante como hacer, porque:
a)
La eficiencia, obra de orden, no puede venir
del acaso, de la improvisación;
b)
Así como en la parte dinámica, lo central es
dirigir, en la mecánica el centro es planear si administrar es “hacer a través
de otros”, necesitamos primero hacer planes sobre la forma como esa acción
habrá de coordinarse;
c) El
objetivo (señalado en la previsión) saris infecundo si los planes no lo
detallaran, para que pueda ser realizado íntegra y eficazmente: lo que en la
previsión se descubrió como posible y conveniente, se afina y corrige en la
planeación;
d) Todo plan
tiende a ser económico, desgraciadamente, no siempre lo parece, porque todo
plan consume tiempo, que, por lo distante de su realización, puede parecer
innecesario e infecundo.
e) Todo
control es imposible si no se compara con un plan previo. Sin planes, se
trabaja a ciegas.
LOS PRINCIPIOS DE LA
PLANEACIÓN
El principio de la
precisión
“Los
planes no deben hacerse con afirmaciones vagas y genéricas, sino con la mayor precisión
posible, porque van a regir acciones concretas”.
Cuando
carecemos de planes precisos, cualquier negocio no es propiamente tal, sino un
juego de azar, una aventura, ya que, mientras el fin buscado sea impreciso, los
medios que coordinemos serán necesariamente ineficaces, parcial o totalmente.
Siempre
habrá algo que no podrá planearse en los detalles, pero cuanto mejor fijemos
los planes, será menor ese campo de lo eventual, con lo que habremos robado
campo a la adivinación. Los planes constituyen un sólido esqueleto sobre el que
pueden calcularse las adaptaciones futuras.
El principio de la
flexibilidad
“Dentro
de la precisión -establecida en el principio anterior- todo plan debe dejar
margen para los cambios que surjan en éste, ya en razón de la parte
imprevisible, ya de las circunstancias que hayan variado después de la
previsión”.
Este
principio podrá parecer a primera vista, contradictorio con el anterior. Pero
no lo es. Inflexible es lo que no puede amoldarse a cambios accidentales; lo
rígido; lo que no puede cambiarse de ningún modo. Flexible, es lo que tiene una
dirección básica, pero que permite pequeñas adaptaciones momentáneas, pudiendo
después volver a su dirección inicial. Así, una espada de acero es flexible,
porque doblándose sin romperse, vuelve a su forma inicial cuando cesa la
presión que la flexiona.
Todo
plan preciso debe prever, en lo posible, los varios supuestos o cambios que
puedan ocurrir:
a) ya
sea fijando máximos y mínimos, con una tendencia central entre ellos, como lo
más normal,
b) ya
proveyendo de antemano caminos de substitución, para las circunstancias
especiales que se presenten,
c) ya estableciendo sistemas para su
rápida revisión.
El principio de la unidad
“Los
planes deben ser de tal naturaleza, que pueda decirse que existe uno sólo para
cada función; y todos los que se aplican en la empresa deben estar, de tal modo
coordinados e integrados, que en realidad pueda decirse que existe un solo plan
general”.
Es
evidente que mientras haya planes inconexos para cada función, habrá
contradicción, dudas, etc. Por ello, los diversos planes que se aplican en uno
de los departamentos básicos: producción, ventas, finanzas y contabilidad,
personal, etc., deben coordinarse en tal forma, que en un mismo plan puedan
encontrarse todas las normas de acción aplicables.
De
ahí surge la conveniencia y necesidad de que todos cooperen en su formación. Al
hablar de la dirección, repetiremos este principio, exclusivamente para
distinguirlo del de la unidad de mando.
Si
el plan es principio de orden, y el orden requiere la unidad de fin, es
indiscutible que los planes deben coordinarse jerárquicamente hasta formar
finalmente uno sólo.
REGLAS SOBRE LAS POLITICAS
Las
políticas pueden definirse como los criterios generales que tienen por objeto
orientar la acción dejando a los jefes campo para las decisiones que los
corresponde tomar; sirven, por ello, para formular, interpretar o suplir las
normas concretas.
La
importancia de las políticas en administración es decisiva, porque son indispensables
para la adecuada delegación, lo cual a su vez, es esencial en la
administración, ya que ésta consiste, en “hacer a través de otros”.
Sin
embargo ¡con tanta frecuencia se encuentran, aun en autores de gran prestigio,
conceptos vagos, imprecisos, y aun falsos sobre las políticas, porque se toman,
como si pertenecieran a su esencia, lo que son meras notas accidentales en
estos criterios fundamentales de la administración!.
En
especial suele confundirse a las políticas con los objetivos y con las reglas;
por ello trataremos de establecer su diferencia con ambos.
Las
políticas, ha dicho alguien, son el “objetivo en acción”; esto es absolutamente
cierto. Con todo, no bastaría para definirlas. El objetivo fija las metas, en
tanto que las políticas imperan ya la orden para lanzarse a conseguirlas,
señalando algunos medios genéricos para llegar hasta ellas. Así, v.gr.: el objetivo de un departamento de producción puede
ser “obtener óptima calidad”; la política sería “debe obtenerse óptima calidad,
para lo cual, los materiales serán seleccionados entre los más finos, el equipo
será el de mayor precisión posible, y se laborará a base de un intensivo
adiestramiento, sin importar que los costos puedan elevarse”.
Las
políticas, por otra parte, difieren de las normas concretas, o sea, de las
reglas, por su mayor generalidad.
Norma
es todo señalamiento imperativo de algo que ha de realizarse, sea genérico o
específico; las normas genéricas, son precisamente las políticas, en tanto que
las normas específicas son las reglas. Estas se caracterizan porque pueden
aplicarse sin necesidad de decidir ningún extremo concreto. Así, v.gr.: es una
política: “todo personal que se emplee deberá escogerse en forma de que se
logre la máxima coordinación social, ideológica, etc.»; la regla relativa
seria: no se admitirá personal que no sea mexicano por nacimiento”.
Ordinariamente,
la mayor confusión suele surgir entre políticas y reglas: la mayor parte de las
normas llamadas “políticas” por muchas empresas, no son más que reglas. Aunque
es indiscutible que ambas son necesarias y que, en ocasiones es difícil
distinguir cierto tipo de políticas más concretas, con relación a reglas más
genéricas, porque casi se tocan, no lo es menos que el criterio principal debe
ser éste: la regla no deja campo de decisión o elección al jefe a quien se
delega responsabilidad o autoridad, sino tan sólo le permite analizar si el
caso concreto que debe resolver, se encuentra o no, comprendido dentro de la
regla que se le impone; la política, en cambio, busca señalarle solamente los
criterios generales que han de orientar la acción en el mismo sentido; pero, de
suyo, no son aplicables por sí mismas, mientras que el jefe subordinado no tome
una decisión dentro del campo que esa política dejó a su criterio.
Mooney
las ha comparado con los principios generales del Derecho. Así, el principio
jurídico: “las leyes odiosas deben ser restringidas, y las favorables
ampliadas”, puede no aparecer en ningún artículo de una ley; y, sin embargo,
inspira, ayuda a interpretar y aun suplir disposiciones legales. De igual
manera, la política de altos salarios, no fija cuánto se ha de pegar, pero
sirve a los jefes encargados de fijar los salarios, para interpretar los casos
dudosos, y para suplir las omisiones que puedan tenerse.
Las
políticas pueden vaciarse en una disposición concreta, convirtiéndose así en
normas; pueden también quedarse como declaraciones generales (propiamente éstas
son las que se llaman políticas) para cumplir las tres funciones señaladas:
inspirar, interpretar y suplir normas. Se formulan siempre en los altos
niveles. Suelen existir tres problemas en la formulación de las políticas:
a) El
primero radica en que, en muchas ocasiones, se considera que para formular una
política, basta con usar la expresión: “es política de esta empresa que...”
b) Lo segundo suele ser añadiendo a la
regla el término “en lo posible”.
c) En
tercer lugar, hay reglas que fijan tan sólo márgenes o limites, v.gr.: “el
sueldo que los jefes podrán autorizar para tal puesto, deberá encontrarse entre
$800.00 y $1,000.00”. Es evidente que estos expedientes, u otros semejantes,
puedan ayudar a quitar a la regla su rigidez absoluta; sin embargo, de suyo, no
por ello crean políticas.
Sus especies
Por
la forma de originarse se dividen en:
a) Externamente
impuestas. Estas pueden serlo por la Ley: v.gr.: la
política de proporcionalidad de trabajo y salario establecida por la
constitución: (a trabajo igual salario igual); por el Sindicado; v.gr.: las que
el contrato colectivo fija para admisión de personal, preferencia de
trabajadores, etc., o por la costumbre: v.gr.: la de no admitir mujeres en
determinados trabajos. Es muy conveniente que el empresario reconozca la
existencia de esta políticas, porque de otra manera su dirección puede ser
inadecuada.
b) Políticas de apelación. Estas son las que se forman a través de consultas que los
jefes intermedios hacen a los superiores; formándose así, por tres o cuatro
resoluciones semejantes, una norma de aplicación o interpretación. Son, como
alguien ha dicho, “la jurisprudencia administrativa”.
c) Políticas
expresamente formuladas Son las que de una manera precisa, consciente, y de
preferencia por escrito, se formulan con el fin de que sirvan para regir en
términos generales un campo.
Por
su extensión pueden ser generales y particulares. Así hay políticas como las de
rápido crecimiento, de primacía de la función social de la empresa, etc., que
se aplican por igual en todos los departamentos y funciones; otras, por el
contrario, se refieren a la producción, ventas, compras, contabilidad,
finanzas, relaciones públicas, etc. Así, en ventas, las de publicidad agresiva,
ampliación de mercados, servicio a clientes, precios, etc., en personal las de
admisión, rotación, remuneración, etc. En finanzas, las de amortización,
ampliación de capital, etc., etc.
LA ORGANIZACIÓN
SU CONCEPTO E IMPORTANCIA
La
palabra organización viene del griego “organon”, que significa: instrumento.
Pero
quizás ilustre mejor el significado de este concepto, el uso que en nuestra
lengua se da a la palabra “organismo”. Este implica necesariamente:
a) Partes
y funciones
diversas: ningún organismo tiene partes idénticas,
ni de igual funcionamiento.
b) Unidad funcional: esas partes diversas, con todo, tienen un fin común e idéntico.
c) Coordinación:
precisamente para lograr ese fin, cada una pone una acción distinta, pero
complementaria de las demás; obran en vista del fin común y ayudan a las demás
a construirse y ordenarse conforme a una teleología específica.
Definición
real.
Terry
define la organización diciendo: “es el arreglo de las funciones que se estiman
necesarias para lograr un objetivo, y una indicación de la autoridad y la
responsabilidad asignadas a las personas que tiene a su cargo la ejecución de
las funciones respectivas”.
Sheldon
la considera como: “el proceso de combinar el trabajo que los individuos o
grupos deban efectuar, con los elementos necesarios para su ejecución, de tal
manera que las labores que así se ejecuten, sean los mejores medios para la
aplicación eficiente, sistemática, positiva y coordinada de los esfuerzos
disponibles”.
Petersen
y Plowman dicen: “es un método de distribución de la autoridad y de la
responsabilidad, y sirve para establecer canales prácticos de comunicación
entre los grupos”.
Litterer
señala: “es una unidad social, dentro de la cual existe una relación estable
(no necesariamente personal) entre sus integrantes, con el fin de facilitar la
obtención de una serie de objetivos o metas”.
Nosotros
definimos: “organización es la estructuración técnica de las relaciones que
deben existir entre las funciones, niveles y actividades de los elementos
materiales y humanos de un organismo social, con el fin de lograr su máxima
eficiencia dentro de los planes y objetivos señalados”.
Explicación
a) La
organización se refiere “a estructurar”; es quizás la parte más típica de los
elementos que corresponden a la mecánica administrativa.
b) Por lo mismo, se refiere a “cómo deben
ser las funciones, jerarquías y actividades”.
c) Por
idéntica razón, se refiere siempre a funciones, niveles o actividades que
“están por estructurarse”, más o menos remotamente: ve al futuro, inmediato o
remoto.
d) La
organización constituye el dato final del aspecto estático o de mecánica. Nos
dice en concreto cómo y quién va ha hacer cada cosa (esto último, en el sentido
de qué puesto; no precisamente de qué persona), y cómo lo va a hacer. Cuando la
organización está terminada, sólo resta “actuar”, integrando, dirigiendo y
controlando, todo lo cual pertenece ya a la dinámica.
Su
importancia
1. La
organización, por ser el elemento final del aspecto teórico, recoge,
complementa y lleva hasta sus últimos detalles todo lo que la previsión y la
planeación han señalado respecto a cómo debe ser una empresa.
2. Tan
grande es la importancia de la organización, que en algunas ocasiones ha hecho
perder de vista a muchos autores que no es sino una parte de la administración,
dando lugar a que la contrapongan a ésta última, como si la primera
representara lo teórico y científico, y la segunda lo práctico y empírico. Esto
es inadecuado, por todo lo que hemos visto antes.
3. Tiene
también gran importancia por constituir el punto de enlace entre los aspectos
teóricos, que Urwick llama de mecánica administrativa, y los aspectos
prácticos, que el mismo autor conoce bajo la denominación de dinámica: entra
“lo que debe ser”, y “lo que es”.
4. De
ahí que muchos, al hacer el estudio de la organización, prolonguen su campo
hasta los aspectos que corresponden a la integración: reclutamiento, selección,
introducción y aun desarrollo de los trabajadores y jefes.
A
nuestro juicio, el confundir la organización con la integración, presenta el
peligro de mezclar la teoría con la práctica, lo ideal con lo real; con la
consecuencia, muy frecuente, de que se pierdan de vista las metas, haciendo
bajar el nivel técnico de la administración, en vez de presionar para que la
realidad se acomode a lo que "debería ser”.
Lo
anterior no significa que neguemos en forma alguna que la organización requiere
constantemente tomar en cuenta los elementos humanos y materiales de que se
pueda disponer, para adaptarse a ellos; pero creemos que debe precisarse
primero cómo debería ser nuestra organización, y después integrar ésta, como
resulte más conveniente, de acuerdo con los elementos de que disponemos, pero
sin perder de vista aquello a que debemos tender.
De
hecho, así como los elementos de previsión y planeación tienen mayor relación,
la organización y la integración guardan la máxima conexión; pero parece más
conveniente estudiarlas y realizarlas bajo sus principios propios, y
separadamente.
LOS
PRINCIPIOS DE LA ORGANIZACIÓN
Principio
de especialización
“Cuanto
más se divide el trabajo, dedicando a cada empleado a una actividad más
limitada y concreta, se obtiene, de suyo, mayor eficiencia, precisión y
destreza”.
Este
principio es, junto con el siguiente, quizás el fundamental en la organización.
Debe advertirse que la división del trabajo no es sino el medio para obtener
una mayor especialización y, con ella, mayor precisión, profundidad de
conocimientos, destreza y perfección en cada una de las personas dedicadas a
cada función.
Lo
anterior, aun a mentes y capacidades privilegiadas, abarcarlo todo; por ello,
cuanto mentor sea el campo al que se dediquen, obtienen, de suyo, más
eficiencia en su trabajo.
Deben
hacerse, no obstante, algunas observaciones:
1. La
especialización sólo es útil cuando se tiene un conocimiento general del campo
del que dicha especialización es partes; de lo contrario, se desconocen las relaciones
de la actividad propia con las demás, con mengua en la eficiencia. Así, v.gr.;
una persona especializada en selección de personal, pero que ignora los
principios generales de las relaciones industriales, fácilmente cometerá serios
errores.
2. La especialización
tiene como límites los que impone la naturaleza humana del trabajo; cuando
no se reconocen,
fácilmente se llega
a una super especialización, que
produce monotonía, o lesiona la dignidad humana del trabajador, reduciéndolo a
una mera máquina o parte mecánica de un sistema. Además, a base de ir haciendo
que el especialista sepa cada vez más, de un campo menor, llega a hacérsele
especialista en actividades que prácticamente carecen de importancia.
Principio
de unidad de mando
“Para
cada función debe existir un solo jefe".
Este
principio establece la necesidad de que cada subordinado no reciba órdenes
sobre una misma materia de dos personas distintas. Esto es esencial para el
orden y la eficiencia que exige la organización: “nadie puede servir a dos
señores”. “un cuerpo con dos cabezas dice Urwick, es tan monstruoso en lo
administrativo, como un cuerpo humano con dos cabezas en lo biológico”
La
especialización, para obtener mayor eficiencia, estableció la división por
funciones; la unidad de mando, para lograr también esa mayor eficiencia,
establece su coordinación a través de un solo jefe, que fije el objetivo común,
y dirija a todos a lograrlo.
No
va contra este principio sistema de organización que estudiaremos más tarde con
el nombre de “funcional o de Taylor” porque este sistema supone que varios
jefes mandan ciertamente sobre el mismo grupo, pero, al menos teóricamente lo
hacen sobre materias o funciones distintas.
Principio
de equilibrio de autoridad-responsabilidad
"Debe
precisarse el grado de responsabilidad que corresponda al jefe de cada nivel
jerárquico, estableciéndose al mismo tiempo la autoridad correspondiente a
aquella”.
La
autoridad se ejerce de arriba hacia abajo; la responsabilidad va en la misma
línea, pero de abajo hacia arriba. Como elemento esencial en la jerarquía de
una empresa (y consiguientemente, en su organización) cada nivel jerárquico
debe tener perfectamente señalado el grado de responsabilidad que en la función
de la línea respectiva corresponde a cada jefe. Esa responsabilidad es, a su
vez, el fundamento de la autoridad que debe concedérsele.
La
autoridad sin responsabilidad es, no sólo odiosa, sino que trastorna gravemente
la organización. Pero es quizás peor la responsabilidad conferida, sin dar la
autoridad respectiva a los jefes de ese nivel: un jefe que recibe la
responsabilidad de realizar ciertas funciones, debe estar dotado de la
autoridad para poder decidir en aquello que le ha sido encomendado como
responsabilidad suya.
Principio
de equilibrio de dirección-control.
“A
cada grado de delegación debe corresponder el establecimiento de los controles
adecuados, para asegurar la unidad de mando”.
La
administración no puede existir “sin alguna delegación”, ya que aquella
consiste en “hacer a través de otros”. Se delega la autoridad correlativamente
a la responsabilidad comunicada, según el principio anterior.
Alguien
ha dicho que “la autoridad se delega, mientras que la responsabilidad se
comparte”; esto es cierto en el sentido de que la autoridad delegada no debe
seguirse ejerciendo, más que en casos extraordinarios, en tanto que la
responsabilidad señalada se sigue teniendo, porque el delegante debe conocer, a
través de los nuevos controles fijados, la forma en que está actuando el
delegado, para corregir sus errores, orientar su acción y, en último término,
limitar la responsabilidad comunicada, o remover a dicho jefe inferior.
Aun
cuando el grado de delegación depende de una sede de consideraciones concretas,
tales como capacidad de la persona en quien se delega, naturaleza de la función
delegada, etc., puede decirse, como principio básico, que los planes generales
y el control final y concentrado de los resultados, deben reservarse siempre al
delegante, en tanto que al delegado corresponde formular, dentro de esos planes
básicos, los secundarios, y operar los controles hasta su concentración. Las
funciones de los elementos de organización, integración y dirección, se delegan
más o menos, según las circunstancias.
DIRECCION
CONCEPTO
E IMPORTANCIA DE LA DIRECCIÓN.
Etimología
La
palabra “dirección”, viene del verbo “dirigere”; éste se forma a su vez del
prefijo “di”, intensivo, y “regere”: regir, gobernar. Este último deriva del
sánscrito “raj”, que indica “preeminencia”.
Es
curioso observar la similitud que tiene esta etimología con la de la palabra
administración: una posición preeminente, lo cual no es extraño, ya que la
dirección es el corazón o esencia de la administración.
Definición
real
La
dirección es aquel elemento de la administración en el que se logra la
realización efectiva de todo lo planeado, por medio de al autoridad del
administrador, ejercida a base de decisiones, ya sea tomadas directamente, ya,
con más frecuencia, delegando dicha autoridad, y se vigila simultáneamente que
se cumplan en la forma adecuada todas las órdenes emitidas.
Nos
encontramos en el punto central y más importante de la administración. Pero,
quizá por lo mismo, en el que existe mayor número de discrepancias, aunque
éstas sean accidentales.
Así,
por ejemplo, unos llaman a este elemento “actuación” otros “ejecución”. Terry
define la “actuación” como “hacer que todos los miembros del grupo se propongan
lograr el objetivo de acuerdo con los planes y la organización, hechos por el
jefe administrativo”.
Por
su parte, Koontz y O'Donnell adoptan el término “dirección”, definiendo ésta
como “la función ejecutiva de guiar y vigilar a los subordinados”.
Fayol
define la Dirección indirectamente al señalar: “Una vez constituido el grupo
social, se trata de hacerlo funcionar: tal es la misión de la Dirección”, la
que “consiste para cada jefe, en obtener los máximos resultados posibles de los
elementos que componen su unidad, en interés de la empresa”.
Chester
Barnard, a quien ya hemos mencionado a propósito del comentario a la escuela
del sistema social, considera la dirección como “el coordinar los esfuerzos
esenciales de aquellos que integran el sistema cooperativo”.
A
nuestro juicio se trata aquí, y en eso todos coinciden, de obtener los
resultados que se habían previsto y planeado, y para los que se había
organizado e integrado. Pero hay dos estratos sustancialmente distintos para
obtener estos resultados:
a) en
el nivel de ejecución (obreros, empleados y aun técnicos), se trata de “hacer”,
“ejecutar”, “llevar a cabo” aquellas acciones que habrán de ser productivas.
b) En
el nivel administrativo, o sea, el de todo aquel que es jefe, y precisamente en
cuanto lo es, se trata de “dirigir”, no de “ejecutar”. El jefe, en cuanto tal,
no ejecuta, sino hace que otros ejecuten.
Tiene
no obstante su “hacer propio”. Este consiste precisamente en dirigir.
Podría
quizá argüirse, con fundamento en un hecho real indiscutible, que a quienes
dirigen se les llama comúnmente “ejecutivos”. Esto se refiere más bien, a
nuestro juicio, a dos aspectos diversos que se dan en el mando, como lo
analizaremos adelante.
No
está por demás hacer la aclaración de que algunas traducciones de libros han
tomado la palabra “management” equivocadamente a nuestro juicio, por dirección.
Este equivale a tomar el todo por una de sus partes. El “management” es la
actividad total, la actividad administrativa: así lo entendieron Fayol y Taylor
y, así lo sigue entendiendo la casi totalidad de los autores.
La
esencia de la administración es coordinar: es lo que busca todo administrador
según demostramos en el primer capítulo. La dirección es necesaria dentro de
esa coordinación, pero no es la coordinación misma, sino una de sus causas,
aunque sea la más importante.
No
se coordina para dirigir, sino que se dirige para coordinar sólo en un concepto
totalitario podría pensarse en que el fin del administrador sea dirigir, aunque
no coordinara. En cambio, sería un magnifico administrador el que lograra el
máximo de coordinación con el mínimo de dirección o mando.
Su
importancia en relación con los demás elementos
Notemos
que la dirección es la parte “esencial” y “central”, de la administración, a la
cual se deben subordinar y ordenar todos los demás elementos.
En
efecto: si se prevé, planes, organiza, integra y controle, es sólo para bien
realizar. De nada sirven técnicas complicadas en cualquiera de los otros cinco
elementos, si no se logra una buena ejecución, la cual depende inmediatamente,
y coincide temporalmente, con una buena dirección. Tanto serán todas las demás
técnicas útiles e interesantes, en cuanto nos permitan dirigir y realizar
mejor.
Y
es que todas las etapas de la mecánica administrativa se ordenan a preparar las
de la dinámica. Y de éstas, la central, es la dirección. Por ello puede
afirmarse, como lo hicimos, que es la esencia y el corazón de lo
administrativo.
Su
importancia en razón de su carácter
Otra
razón de su importancia radica en que este elemento de la administración es el
más real y humano. Aquí tenemos que ver en todos los casos “con hombres
concretos”, a diferencia de los aspectos de la parte mecánica, en que
tratábamos más bien con relaciones, con “cómo debían ser las cosas”. Aquí
luchamos con las cosas y problemas “como son realmente”. Por lo mismo, nos
hallamos en la etapa de mayor imprevisibilidad, rapidez y, (si cabe la
expresión), explosividad, donde un pequeño error, -facilísimo por la dificultad
de prever las reacciones humanas- puede ser a veces difícilmente reparable.
Sus
fases o etapas
La
dirección de una empresa supone:
a) Que se delegue autoridad, ya que
administrar es “hacer a través de otros".
b) Que
se ejerza esa autoridad. Para lo cual deben precisarse sus tipos, elementos,
clases, etc.
c) Que
se establezcan canales de comunicación, a través de los cuales se ejerza, y se
controlen sus resultados.
d) Que
se supervise el ejercicio de la autoridad, en forma simultánea a la ejecución
de las órdenes.
Por ello, dividiremos este estudio en cuatro partes: delegación, autoridad, comunicación y supervisión. No obstante, considerando que el ejercicio de la autoridad es en sí mismo una forma de comunicación, y que la forma de delegar dicha autoridad supone conocer sus tipos, sistemas, elementos, etc., seguiremos el siguiente orden en nuestra exposición: comunicación, autoridad, delegación y supervisión.
PRINCIPIOS
DE LA DIRECCIÓN
El
principio de la coordinación de intereses
“El
logro del fin común se hará más fácil, cuanto mejor se logre coordinar los
intereses de grupo y aun los individuales, de quienes participan en la búsqueda
de aquél”.
La
subordinación de las actividades de cada departamento, sección y personal, al
fin general, no puede significar en forma alguna la supresión o pérdida de los
legítimos intereses de cada persona, ya que, precisamente es para mejor lograr
éstos, para lo que consistió en entrar a formar parte de la empresa y
subordinar su actividad a ella.
Por
ello, comete un grave error quien ejerce el mando con la idea de que la máxima
eficiencia se obtiene sacrificando los intereses particulares o individuales en
aras del fin general: sólo conseguirá disminuir la colaboración y la
coordinación. El gran reto del administrador radica en lograr que todos
persigan el interés común, a base de ver que de esa manera obtienen mejor sus
fines particulares.
El
principio de la impersonalidad del mando
“La
autoridad en una empresa debe ejercerse, más como producto de una necesidad de
todo el organismo social, que como resultado exclusivo de la voluntad del que
manda”.
Así
como es natural la tendencia a mandar e imponer nuestra voluntad sobre la de
los demás, es también igualmente natural nuestra repugnancia a recibir esa
imposición de otros. Por ello, cuento más “se impersonalice” la orden
(presentándola más bien como una exigencia que la situación concreta impone por
igual a quien manda, para exigir, y a quien obedece, para cumplir), dicha orden
será mejor obedecida.
En
realidad la fuente inmediata de una orden en la empresa, surge de dos cosas: de
la situación que la exige o reclama, y de la autoridad del jefe, sólo en el
sentido de que, obligado por su responsabilidad frente a esa situación,
“escoge” el medio de resolverla. El buen jefe destaca el primer elemento, que,
como hemos señalado, se impone al superior y al subordinado. La influencia de
esa situación, se expresa en el “por que” de esa orden, involucrado dentro de
ella misma, no como solicitud de autorización para que sea aceptada, sino como
muestra de su importancia. Muchas veces la orden sin el por qué, no es ni
siquiera clara.
Principio
de la vía jerárquica
Al
transmitirse una orden, deben seguirse los conductos previamente establecidos,
y jamás saltarlos sin razón y nunca en forma constante.
Cuando ocurre esto último,
se produce una lesión en el prestigio y la moral de los jefes inmediatos,
pérdida o debilitamiento de su autoridad, desconcierto en los subordinados, y,
sobre todo, se da lugar a la duplicidad del mando. Si un jefe superior
estableció niveles de jerarquía intermedio, o los necesita, o no: si lo
primero, debe respetarlos; silo segundo, debe hacerlos desaparecer.
Cuando circunstancia
especiales y extraordinarias exijan que un jefe superior dé órdenes
directamente sin pasarla a través de los jefes intermedio (v.gr.: en caso de
ausencia de éstos y problemas indiferibles, o bien por la importancia especial
de una orden) debe explicarse la razón de haber tomado esta medida excepcional,
y notificarla inmediatamente a los jefes intermedio para que la tomen en cuenta
y se evita la duplicidad del mando.
Otro caso en que debe
romperse la vía jerárquica, saltando a los jefes intermedios, es en el supuesto
de que se trate de una orden de tal importancia, que ésta justifique que el
jefe superior la dé directamente en forma excepcional. Con todo, por lo
señalado más arriba, deben reunirse las siguientes circunstancias:
a) que realmente la orden sea tan importante, que amerite
romper los canales establecidos;
b) que esto ocurra en forma excepcional y
extraordinaria; de lo contrario, si el salto de los jefes intermedios estuviera
dándose constantemente, en realidad ello significaría, o que los jefes
inferiores son innecesarios, o que se les considera no preparados para su
puesto:
c) que de preferencia la orden se dé en su
presencia, y explicando lo excepcional y trascendental de la orden, que
justifique el rompimiento de la vía jerárquica.
Uno de los errores en la
organización que conducen a romper este principio, es el nombramiento de
“ayudantes”, “asistentes”, “coordinadores”, y “subjefes”, en los cuales se
piensa tener personas sin autoridad, pero a quienes en la gráfica de
organización se les coloca como un nivel intermedio: de hecho se crean personas
sin autoridad, ya quienes se pretende dotar de toda la responsabilidad.
CONTROL
SU
CONCEPTO Y SUS TIPOS
Definición de Maddock
Es la
medición de los resultados actuales y pasados, en relación con los esperados,
ya sea total o parcialmente, con el fin de corregir, mejorar y formular nuevos
planes.
Si quisiéramos una
definición más sintética, podríamos adoptar la siguiente:
a) Es la recolección sistemática de datos;
b) Para conocer la realización de los planes.
Por su forma de operar, el
control puede ser de dos tipos diversos:
a) Control automático (feedback control).
b) Control sobre resultados (open control)
Como ya hemos señalado,
todo control implica, necesariamente, la comparación de lo obtenido con lo
esperado. Pero tal comparación puede realizarse al final de cada periodo
prefijado, o sea, cuando se ha visto ya silos resultados obtenidos no
alcanzaron, igualaron, superaron o se apartaron de lo esperado: tal
procedimiento constituye el control sobre resultados.
En la actualidad, sin
embargo, con base en los avances de la cibernética en la que Robert Wiener ha
estudiado con tanto éxito los sistemas de comunicación, es posible en muchos
casos obtener una retroalimentación de las informaciones que resultan del
control mismo, y utilizarlas para que la acción correctiva se inicie en forma
automática, con lo cual, no hay que esperar hasta que se produzcan íntegramente
los resultados para poner en obra la acción correctiva: un procedimiento
previamente establecido, va corrigiendo la acción constantemente, con base en
esos resultados para poner en obra la acción correctiva: un procedimiento
previamente establecido, va corrigiendo la acción constantemente, con base en
esos resultados, sin necesidad de detenerla.
Para tener una idea de los
dos tipos de control supongamos el siguiente ejemplo: se ha fijado como
estándar de temperatura en un local determinado que ésta debe sostenerse entre
los 20 y 220 centígrados: en un sistema de control ordinario, hay que ver
cuando el termómetro baje de los 200 o pase de los 220, para ajustar la
ventilación, hasta lograr que vuelva a los niveles señalados; en un sistema de
control automático, el uso de un termostato, al llegar a los 200 o a los 220,
automáticamente cambia la calefacción, manteniendo así constantemente la
temperatura en el nivel deseado. Es posible hacer aplicaciones similares en el
campo administrativo. V.gr.: en inventarios que se requieren en almacenes de
materias primas, herramientas, etc., se fija un “punto de reorden”, al llegar
al cual, automáticamente se hacen los pedidos necesarios para que no falten los
elementos indispensables mientras se consume la existencia de garantía.
El procedimiento de los dos
sistemas de control se presenta objetivamente en la siguiente gráfica:

SU
IMPORTANCIA
a) Cierra el ciclo de la Administración.
De hecho los controles son a la vez medios de previsión.
b) Se da en todas las demás funciones
administrativas: hay control de la organización, de la dirección, la
integración, etc. Es por ello un medio para manejarlas o administrarías.
SUS
PRINCIPIOS
Del
carácter administrativo del control
Es necesario distinguir
“las operaciones” de control, de “la función" de control. La función es de
carácter administrativo y es la respuesta al principio de la delegación: ésta
no se podría dar sin el control, como lo hicimos notar. Cuanta mayor delegación
se necesita, se requiere mayor control. Por lo mismo, el control como función
sólo corresponde al administrador.
En cambio, “las
operaciones” son de carácter técnico. Por lo mismo, son un medio para auxiliar
a la línea en sus funciones. Por ello, deben actuar como “staff”. De ahí la
necesidad de “convencer”, y no “imponer”, los medios de control.
De
los estándares
El
control es imposible si no existen
“estándares” de alguna manera prefijados, y será tanto mejor, cuanto más precisos y
cuantitativos sean dichos estándares. Si el control
es comparación de lo realizado con lo esperado, es lógico que, de alguna
manera, supone siempre una base de comparación previamente fijada. Hay veces
que esta base son “realizaciones anteriores”, meras estimaciones empíricas,
etc. Pero no se podría decir que se controla algo, si lo obtenido no se
“valoriza”, y para ello, se compara con “algo”.
De ahí la regla de afinar y
perfeccionar los estándares, como un medio de preparar el control.
Del
carácter medial del control
Aunque parezca una cosa
obvia, hay que recordar constantemente este principio. De él se deduce también
espontáneamente una regla: un control sólo deberá usarse si el trabajo, gasto,
etc., que impone, se justifican ante los beneficios que de él se esperan.
En
sentido positivo, surge el peligro del especialista» en la técnica de control de que se
trate, el que casi siempre verá la bondad de su técnica y, tratará de lograr a
toda costa que se implante. En sentido negativo, está también
el peligro de subestimar los beneficios de un medio de control, ya porque éstos
se produzcan “a largo plazo”, ya porque sea imposible, o difícil al menos,
cuantificarlos. De ahí la conveniencia de tratar de hacer esta cuantificación.
Del
principio de excepción
El control administrativo
es mucho más eficaz y rápido, cuando se concentra en los casos en que no se
logró lo previsto, más bien que en los resultados que se obtuvieron como se
había planeado.