Universidad Abierta
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LA PEDAGOGÍA DE PIAGET
LA UNIDAD BIOSOCIOPSICOCULTURAL
ASPECTO SOCIAL
ASPECTO PSICOLÓGICO
ASPECTO CULTURAL
LA TEORÍA PEDAGÓGICA
LA OPTICA DE PIAGET
¿A DÓNDE VA EL HUMANO?
CONOCIMIENTO Y APRENDIZAJE EN SU
RELACIÓN GENÉTICA
A MANERA DE CONCLUSIÓN
AUTOEVALUACIÓN
Anterior al nacimiento de Piaget 1896,
en México, en 1857 se consagra en la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, el derecho a la educación obligatoria y gratuita dándose así
un marco importante al concepto que
sobre la formación del hombre debe de
ser entendido en la República tanto
para el Estado como para la familia; y es sobre este soporte que la
interpretación que de Piaget se hace sobre su “EL DERECHO A LA EDUCACIÓN EN EL
MUNDO ACTUAL” es de más fácil comprensión, puesto que el antecedente
sociocultural de quien lo interprete posibilita su asimilación y la correcta
ubicación de los conceptos fundamentales
que con respecto a las ideas piagetianas, de él se desglosan: “TODA PERSONA TIENE DERECHO A LA EDUCACIÓN”,
“LA EDUCACIÓN TIENE QUE SER GRATUITA”, “LOS PADRES TIENEN, POR PRIORIDAD, EL
DERECHO A ESCOGER EL TIPO DE EDUCACIÓN QUE SUS HIJOS DEBEN RECIBIR”; “LA
EDUCACIÓN TIENE QUE APUNTAR A UN PLENO DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD
HUMANA Y A UN REFUERZO DEL RESPETO POR
LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y POR SUS LIBERTADES FUNDAMENTALES”; para que por
último pueda ser más accesible, ya no el comprender, sino el materializar que
“LA EDUCACIÓN TIENE QUE FAVORECER LA
COMPRENSIÓN, LA TOLERANCIA Y LA AMISTAD
ENTRE TODAS LAS NACIONES Y TODOS LOS GRUPOS RACIALES Y RELIGIOSOS, ASÍ COMO EL
DESARROLLO DE LAS ACTIVIDADES DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL MANTENIMIENTO DE
LA PAZ”.
No solamente inteligente, sino que a
parte de agudo y futurista, Piaget desarrolla una visión de la educación que
permite analizar las debilidades y fortalezas que el género humano cuenta a fin
de poder reencontrarse con su misma
esencia desde la instancia exacta de su
dinámica psíquica y la riqueza de su contexto genético, tanto cultural como
biológico.
La
presente memoria tiene la pretensión de lograr un punto de referencia, en el
universo teórico con respecto a Piaget, respecto a la tarea educativa que como
docente enfrento de manera cotidiana en este jirón de la patria; al tiempo de
consecuenciar los objetivos que para un examen profesional debo pretender.
Nada más apropiado que el poder, para
el fin anterior, revisar la prospectiva de la educación del ser humano, al
tiempo que se permite un análisis de las fortalezas con que el docente debe
enfrentar un nuevo milenio y a los sujetos de la educación que a este milenio
representan: críticos, inconformes, participativos.
Partir
de una visión interrelacionante de lo que es la unidad biosociopsicocultural y
con ella atisbar las pretensiones pedagógicas de Piaget me lleva a un
compromiso que se materializa a través de un pretender hacer realidad la
Didáctica Crítica y tratar de participar en un esquema de desarrollo social
constructivista dentro del panorama que dentro de esta memoria planteo; en ella
el referente histórico, cultural, genético y epistemológico son solo algunos de
los aspectos que por necesidad, al tema, debo dejar asentados de manera
explícita solicitando la magnanimidad
de su comprensión a esta forma de ejecución técnica que hoy pongo a su
consideración.
¿A DÓNDE VA LA EDUCACIÓN? Una visión
prospectiva tendrá que ser halagüeña cuando se contemple al universo como un
espacio vital para el desarrollo humano
en el que tengan que ser revisadas las acciones y consecuencias de la herencia cultural y social, que como
fardo en la escarcela lleva la raza
humana. Una parte retrospectiva, en la meditación de la formación humana, nos permitirá conocer, de origen, los
estigmas que a la educación competen y las frustraciones y limitaciones que el ser humano ha tenido que sufrir,
aunque tal vez de manera justificable,
pero nunca ratificables.
El presente permite aglutinar, aparte
de “opiniones autorizadas”, los conceptos personales y alguno que otro juicio
crítico que más que aplicable a la teoría piagetiana pueda ser entendido a la
acción humana que ya aceptada como contexto necesario debe ser ratificable,
para su entendimiento en la frase de Vasconcelos: “Crímenes son del tiempo, más
no de España”.
El tratamiento del concepto humano se
desarrolla a partir del definir su unidad, esto es, la entidad
“BIOSOCIOPSICOCULTURAL” de la que Piaget alcanza a definir una gama completa de
elementos que permiten su
entendimiento; aunque ciertamente no
especifica, como a tales, a los elementos culturales y la diferente
manifestación que de ellos el ser humano sufra y exprese a través
de sus constantes de tiempo y espacio.
Al hablar del desarrollo humano Piaget
contempla los factores hereditarios así como los factores de transmisión o de
interacción social; a los primeros corresponde el aspecto biológico y una
porción importante del campo psicológico
de los que nos habremos de ocupar en estas líneas; pero respecto a los
factores de transmisión o de
interacción social que intervienen en
la dinámica humana habremos de puntualizar que estos son básicamente la
plataforma de la que despegan los factores culturales que determinan tanto a
la persona como al proceso de educación
que es del que nos ocupamos; todo lo que el hombre agrega, transforma o arranca
a la naturaleza será básicamente el elemento cultural del que haremos
referencia y corresponde a la educación
el transmitir las formas, fines o
valores que para ellos se impliquen
por lo que la formación de la
persona quedará inmersa dentro del bagaje cultural que le dé significación al
individuo pudiéndolo connotar de esta manera como persona.
Es básico el pretender entender que
los individuos son seres
biológicos y que, como integrantes
superiores de la escala zoológica, tengan que responder a las mismas determinantes a las que se
encuentra sujeto el reino animal: nacer, crecer, reproducirse y fenecer con las implicaciones, que como animales, para ellos determine el
instinto la tendencia o la pulsión al tiempo que las necesidades que le
definen y que le impulsen a buscar
mejores espacios de sobrevivencia y hegemonía; en una palabra ajustarse a las leyes naturales y de la
sobrevivencia al igual que los demás animales de la creación.
“En los animales superiores, el
desarrollo de algunas conductas exclusivamente instintivas o innatas en apariencia, requiere ya la intervención
de transmisiones sociales exteriores”
La interacción social no es, hasta
aquí, un elemento que pueda ser tipificado como exclusivo del género humano ya
que las sociedades animales, por los siglos, han sido tales y sus
características gregarias en muy poco o casi nada encuentran variantes a través
del tiempo o en el espacio y como ejemplos
basta señalar los cardúmenes o las
manadas.
El concepto biológico debe de ser atendido como tal ya que es
importante conocer el funcionamiento de
la individualidad biológica de los géneros para poder explicar o
predecir, acciones que deben de
caracterizar especies y estas van desde las más rudimentarias hasta las mas
refinadas y sublimes como pueden ser las funciones neuronales que se
diferencian mucho de las demás
especies a la de los primates y de estos a los omínidos. La función de una neurona y de esta existe
una gama muy considerable de
diferenciaciones, a la vez, que simple es complicada ya que en sus eventos de
comunicación se encuentra implícito un proceso de transmisión tanto de
posibilidad momentánea como uno más
elaborado de información lo que es el
de la genética. La información
genética, puro ambiente biológico, se encuentra manifiesto en el individuo en
todas y cada una de sus células y es a
través del ADN que se puede
consecuenciar este aspecto a través del tiempo y de la especie ¿no es así que
la genética, plataforma biológica, es
un factor determinante de la educación? ; y la educación, al tiempo, también habrá de encontrar líneas de
desarrollo preestablecido hace millones de años a través del universo de la información genética que le predeterminen
acciones prospectivas.
Hablar del aspecto biológico, o
información genética es tocar un tema que aparte de apasionante es inmenso ya que en él podremos encontrar
explicación a la diversidad de razas
como en muchos casos el fundamento de hábitos o costumbres y habrá de darse margen al manejo y predeterminación de teorías que atiendan tanto a la conducta
como a la estimulación que la origine en las diferentes instancias
biológicas de los individuos.
El tratamiento de lo biológico, dentro
de la unidad biosociopsicocultural
también debe de ser entendido como la plataforma en la que se basamenta
al aspecto social, el psicológico y el cultural y necesariamente en ese orden y
al atenderlo así estamos entendiendo, o
dando fundamento a una concepción pedagógica
que en este caso se manifiesta
en la teoría Piagetiana.
Las condiciones biológicas de la raza
humana por tanto habrán de permitir, en su manejo específico, un soporte
fundamental a la tesis del desarrollo humano por etapas, que Piaget tan hábilmente supo entender e interpretar, y que permiten una comprensión precisa de
las diferentes manifestaciones que a cada una corresponden y que permiten el
esclarecimiento de lo que es madurez a diferenciación de lo que es desarrollo;
madurez significando al concepto biológico y desarrollo al psíquico del que nos
ocuparemos más adelante.
El ámbito social aunque conoce de los
mismos fundamentos en los humanos que en los animales se basa, por el contrario, “en las principales
condiciones sociales del hombre – los medios técnicos de producción, el lenguaje
con el conjunto de las nociones cuya construcción hace posible, las costumbres
y las normas de todo tipo -“ Dando pié
a la conformación de una estructura única que hace de la sociedad humana un
conjunto de relaciones dinámicas, cambiantes y evolucionistas; a eso obedece la
manifestación social de los diferentes grupos a través del tiempo y de el
espacio, el grupo social en la Roma Clásica no es el mismo que el de la Roma Actual y lo mismo podemos
señalar del grupo social Griego o el Azteca.
Las sociedades humanas para
significarse, como tal, requieren de una “función simbólica” que como requisito
indispensable permita la comunicación
entre los individuos para consecuenciar fines y objetivos y esta se
materializa a través de un lenguaje colectivo
que es altamente significativo en cada una de las generaciones puesto
que en él se manifiesta el grado de desarrollo que le corresponde al tiempo que
también refleja el nivel de la tarea
educativa que conllevan, es pues el lenguaje, ya sea mimético, verbal,
iconográfico o no verbal un medio de expresión
de elementos axiológicos que significan a la especie pero que al tiempo
manifiestan una gran e intrincada madeja de elementos sociales, los usos, las
costumbres, los valores, las preferencias, las normas, las evasiones, las
privaciones o las tendencias que solo
al seno de la sociedad humana se pueden permitir y que también, solo al seno de
la pretensión educativa, pueden trascender mediante las formas de educación que para ello cada sociedad implemente.
Piaget de manera específica y bien tratada aborda las nociones y los aspectos medulares de las facultades
que en la sociedad humana desarrolla el lenguaje y llega incluso a señalar que
es a través de este que se logra materializar un esquema de valores que permite
el desarrollo de una adaptación social lógica y moral del que se habrá de
desprender la pretensión de un sistema pedagógico que permita definir los
horizontes de la tarea educativa para
la sociedad que los contemple.
Se parte, tal vez, de la imitación pasando
por el adiestramiento, la instrucción, la enseñanza y hasta llegar a la
educación que es lo más sublime de la función pedagógica que al grupo social es
dado a conocer. Acumular pensamientos
en la unidad biológica llamada memoria, no significa nada sin un centro real de actividad que permita
el materializar experiencias de manera
que se intercambien y beneficien a los individuos del grupo, esto es hablar de
una inteligencia social práctica la cual estará determinada por la cantidad de movimiento y el alcance
de las estructuras intelectuales que de manera individual y social puedan ser
afectadas.
Los animales de escalas inferiores,
comprobado está poseen la capacidad de memoria esta no es en sí una
determinante de un desarrollo social
aunque si es una condición básica para que se de, como tampoco es determinante
la práctica ya que también en las escalas inferiores la experiencia, ensayo
error determina niveles de desarrollo y
así pues una combinación de memoria y experiencia pueden permitir el ascenso a
un nivel mas elevado, no solo de madurez, sino de desarrollo por lo que
entendemos que hay sociedades animales que manifiestan signos de desarrollo más
elevadas que otras y un ejemplo de ello
lo veremos manifiesto en los grupos de chimpancés en comparación con las
de los gorilas.
Corresponde al grupo social la tarea de formar la razón como una
proposición en la que la lógica, en su aspecto más rudimentario se manifiesta
en el manejo de las estructuras del pensamiento; las representaciones mentales
que tardaron tantos años en ser consolidadas, a la especie, se subordinan una a las otras para dar espacio al juicio y así de la misma
manera y a través del tiempo, la experiencia y el recuerdo se da margen a la
razón posibilitando el desempeño de niveles representativos y simbólicos de las
habilidades del pensamiento que los grupos sociales van manifestando con
características propias, de todo esto Piaget hace una excelente propuesta al
manejar su esquema del desarrollo del lenguaje
partiendo de la concepción de la naturaleza del individuo dentro del
grupo social “En efecto, toda relación entre un ser viviente y su medio
presenta ese carácter específico de que el primero en lugar de someterse
pasivamente al segundo, lo modifica, imponiéndole cierta estructura propia “
Al entendimiento de la sociedad,
también corresponde el entendimiento de lo que es el gobierno ya que este se da
como extensión de lo que para ella se pretende, por sí misma como fines y
objetivos; no es simplemente una tarea biológica de liderear o de seguir al más
fuerte; aquí la fuerza física, manifiesta desde un principio se supedita a la
fuerza de la razón y esta, para el grupo social, conlleva el concepto de
“autoformación de la razón en el seno de una colectividad de investigación”
De este modo la estructura social se
trasciende al adquirir conciencia de
las estructuras mentales que de manera individual y de conjunto se poseen y que
es gracias a ellas y su manejo que se puede cambiar un cierto ambiente social y
que después de este se puede pretender
el transformar el medio yendo de lo más elemental que es el factor social a lo
mas complejo que es el factor educativo
ya que en éste se constituyen los
requerimientos del desarrollo y en él
se anidan los más sublimes que son los del pensamiento espiritual tarea que ha de ser asignada a la educación.
El proceso educativo, entendido dentro del ámbito de lo social
habremos de apuntarlo exclusivamente
hasta la etapa de la
instrucción, dando así espacio para que en el ámbito de lo psicológico aparezca la formación y conformación de la
persona humana. Pero dando pié a que se
entiendan las etapas del desarrollo social y las etapas del desarrollo humano que permiten la comprensión, en todo su vigor, la teoría de Piaget.
ASPECTO PSICOLÓGICO.
El aspecto psicológico en la raza
humana ya es determinante y exclusivo de esta
ya podemos hablar de funciones superiores y podemos explicar el por que
de la trascendencia de la especie, el por qué a sí misma se transforma, se
programa y se proyecta, aquí se concibe
“ el pleno desarrollo de la personalidad humana” que es la plataforma de toda la teoría que a la educación Piaget arranca.
El espíritu, entendido como la suma de
ideas, usos y costumbres en su más pura concepción y refinado manejo de valores,
habrá de dar dirección a la unidad biosociopsíquica que con mucha facilidad, y hasta aquí, conoce Alberto L.
Merani: “ La noción capital de
integración biológico social único modo de explicar como se ha alcanzado en
cada etapa el nivel óptimo de maduración neuronal, el ser humano puede traducir
su capacidad neurobiológica en gnosis y práxis, pensamiento y acción”
Para Piaget hablar del aspecto
psicológico es hablar de todo un universo,
es en su fundamento, así se
diferencia el concepto de individuo del
de persona ya que ahí se relacionan los
diferentes entornos que juegan un papel fundamental en la formación de los
sentimientos morales según se acentúe cualquiera de las variedades de
tendencias afectivas que en la persona se presente. El espíritu implica el conocimiento, también, de los elementos
que moderan y modelan al temperamento conformando el carácter y con éste, a
través de su adecuada conducción, a la personalidad que se
sustente por el individuo o el grupo dándose vida así al concepto humano. Ser humano implica una concepción
ideológica y un principio de
pertenencia que como envolvente de la rudeza de lo biológico, la fuerza de lo
social, pueda a través de una tenue
envoltura de espiritualidad hacernos entender valores, pretensiones y
dimensiones que hagan del hombre el producto más importante de sí mismo.
Corresponde netamente al aspecto
psicológico el entendimiento de la esencia última de lo que para el hombre o la
persona mejor dicho representa la familia; y la proyección que a través de
esta puede generarse en la sociedad.
Son intrincadas y enmarañadas las relaciones
que permiten la existencia de un conjunto de elementos que le arraigan a
la familia pero de estas corresponden específicamente al área psicológica
aquellas que diferencian al humano del animal y así las trata de rescatar a
través del único recurso que le es viable también por naturaleza, la
educación: el fenómeno educativo
implica la espiritualidad de las costumbres, los usos y por que no decirlo las
normas y las leyes ya que a través de estas
se permiten y se perpetúan aquellos elementos materiales que tienen representación ideológica y de no
ser así ¿cómo se entendería la educación en un ámbito religioso sin
mística? y lo mismo que aquí pudiera
suceder acontece en el terreno de la educación que el estado o la familia
imparten o la a que la misma comunidad le es propia; se trata entonces de
determinar las modalidades según las cuales
el aspecto psicológico se
materializa en el medio social a través del aspecto formal de las estructuras
del pensamiento (epistemología) constituyéndose en toda una línea de dirección
a la que tradicionalmente le hemos denominado escuela y a la que se llega tan
lejos dependiendo de los procedimientos de formación y consolidación de la
riqueza ontológica y teleológica.
Una última reflexión en este sentido
será el lamentar, todos aquellos pobres casos de quienes al carecer de una
conciencia (perdida de la homeostasis) de su estado psicológico se les denomina
locos o enfermos mentales, estos son carentes de una información intelectual y
por consecuencia moral que no les permite disfrutar de la amalgama de elementos
tegumentarios que el psiquismo ofrece a los integrantes de una sociedad; de
aquí se rescata que ”el derecho a la educación, es pues, ni mas ni menos que el derecho del individuo a desarrollarse
normalmente,...” y que corresponde al grupo el velar por salvaguardar ese
derecho y al docente el materializarlo
con el recurso de la didáctica más
refinada y precisa; ya que construir en el intelecto representa
conformar el espíritu.
Resta solamente, pues, el hacer un alto
y revisar lo que es la cultura para el hombre, perdón para la persona humana;
ya que solamente es dado el conocerla y manejarla a los humanos ninguna
sociedad animal transforma ni genera nada de su medio, intencionada y proyectadamente y esta, la cultura,
envuelve el aspecto psicológico o intencional
de tal suerte que en sus transformaciones u obras materializa la exacta
dimensión del grupo humano o “cultura” a que pertenece y de ser así bastaría con entender o tan solo revisar el
que ninguna especie se destruye a sí misma, sin sentido como la especie humana,
pero que también ninguna se sublima tanto al grado de renovarse.
La cultura, es pues, la manifestación
en la que se materializan todos los elementos significativos que pueden ser
envueltos en la escuela; y es precisamente con referencia a la cultura con la que se da vida a la tarea educativa y
en ella a su esencia la Pedagogía.
Concretamente las aptitudes que distinguen a los individuos respecto a
cualquier orientación conlleva la
importante tarea de consolidar preponderantes potencialidades que
pretendidamente deben ser conservadas a través del tiempo y del espacio
formando así en conjunto, después de aparcelar los diferentes grupos; al
hablar una cultura universal que no
conoce límites o fronteras físicas y que rebasa incluso las del pensamiento al
sustentar como más sublimes las que son producto de representaciones mentales
subjetivas y que corresponden al espíritu trasciende al cosmos. Cuando hablamos de cultura no diremos que es
la inteligencia la que distingue al
hombre de la bestia sino mas bien el
espíritu cultural lo que hace trascender al hombre en humano y dejar atrás su
envoltura corpórea.
“Se dirá que la retención de los
conocimientos no tiene relación con la cultura adquirida; pero ¿Cómo evaluar
ésta última al margen de juicios singularmente globales y subjetivos? Y la
cultura que cuenta en un individuo en particular ¿ es siempre la que resulta de
la formación propiamente escolar, una vez olvidado el detalle de los
conocimientos adquiridos a nivel del examen final o es la que la escuela ha
conseguido desarrollar en virtud de incitaciones o intereses independientes
de lo que parecía esencial en la
formación llamada básica? El problema que aquí se plantea nos lleva a la
cuestión toral del ejercicio natural de la conducción a través de los campos de
la experiencia de aquellos que como
mayores, o simplemente poseedores de un
“conocimiento” pueden brindar a
aquellos por quienes se interesan, en que aparte de subsistir, puedan
continuar una tarea cultural; así habremos de encontrar tal vez, la génesis del
proceso de enseñanza aprendizaje, médula y columna de lo que es la Pedagogía y esto al margen que la podamos definir de
alguna u otra forma o que la ubiquemos en algún espacio predeterminado como lo
pueda ser el hogar, la iglesia o la escuela, o que se la demos como atributo a
alguna entidad social que pueda sustentarla ya sea como experimental o como
teórica. Aquí el problema básico es el entender que pedagogía es una
tarea eminentemente humana que permite consecución
y materialización de fines espirituales y que por lo mismo es el elemento sustancial que materializa a las formas de vida por lo
que puede ser universalmente práctica y universalmente teórica para todos
aquellos que observen un punto final a la actividad de transformar el universo.
LA TAREA PEDAGÓGICA.
Comenio creó y dirigió escuelas, pero
más que esto hizo escuela con su
concepción teológica la cual pudo materializar en una pedagogía propia que
reviste y da vida a la filosofía educativa de su tiempo y de su espacio; del
mismo modo Rousseau, quien nunca dio clases y menos atendió hijos pudo
establecer lineamientos sólidos para que el concepto pedagógico se acrecentara
o no puede faltar también quien fuera de su espacio profesional impulsara ricos
aportes a la tarea pedagógica como Froebel, Decroly o Pestalozzi aportando cada
quien ya fuera métodos conceptos filosóficos o aspectos científicos pero todos
al fin incrementando el bagaje cultural específico de la tarea pedagógica.
La verdadera profesión del educador,
por tanto, no radica en la tarea de transmitir
simplemente saberes (enseñanza),
sino más bien, se pretende el
definir una línea de formación que abarque todos los ámbitos que a la concepción humana correspondan y
así dar una especial pincelada a la
pretensión extraordinaria de ser humano
sin que para ellos se supedite ni el docente al dicente ni estos al método o a aquellos al
currículum.
Hablar de Pedagogía no es tarea
sencilla y aún más complicado es hablar de la tarea Pedagógica de Piaget pero
es importante aquí señalar que con éste la pedagogía da nuevos rumbos a la
educación y reviste al hombre de un vestuario más humano pero sobre todo
rescata y dimensiona las diferentes
etapas que a través del proceso de desarrollo ha de vivir el educando.
El valor de las etapas en pedagogía,
esto es para su estudio radica en un conocimiento exacto, científico y humano
de lo que es el hombre a través de su desarrollo, de lo que de él se puede
esperar y de las grandezas a las
que él puede arribar, si él
cultiva sus aptitudes y habilidades, y es precisamente así que la Pedagogía habrá de habilitar un sinnúmero
de recursos, didácticos, ontológicos o teleológicos, entre otros; que permitan
a la sociedad creer en sus conductores
y creer firmemente por que se habrá de admitir en ellos una capacidad
específica para la conducción y trascendencia del grupo.
El proceso de la educación es eminentemente hacer y tarea humana ya que
su función y relación con el trabajo permiten que las herramientas culturales
se materialicen no solo mediante la herencia cultural permitiendo una
continuidad histórica de la humanidad sino más bien haciendo que el hombre
encuentre el origen de su propia actividad, le de dirección y entienda su
comportamiento a través de la totalidad de relaciones que entre sí y con la
naturaleza determine en su comportamiento; la adquisición toma una dimensión precisa dentro de los
procesos adaptativos que permiten el concepto de desarrollo enseñanza y
aprendizaje que en Piaget son sustanciales
y a los que tanto tiempo dedicó al estudiar con meticulosidad las caracterizaciones
del desarrollo del educando así como las funciones del lenguaje infantil o el
lenguaje y la emotividad, ver la Pedagogía a través de esquemas de percepción
es dar espacios a la Psicología, a la Metodología o simplemente a la Didáctica
para que se pueda comprender que el hombre aprende a formular sus propios
deseos e intenciones en forma independiente pero que al manejar el lenguaje
exterior y el interior crea dimensiones superiores de intencionalidad respecto
a la actividad deliberada que solo puede ser entendida a través de una función
reguladora que habrá de ser enseñada
por la nueva concepción pedagógica que a través de la interpretación del
lenguaje brinda Piaget.
La Pedagogía ha de permitir entender la
primera tarea del educador “... el intentar adaptar al alumno a una
situación de este tipo, sin escamotearle nada de su complejidad. Al construir en su espíritu un instrumento
espiritual – no un nuevo hábito ni
incluso una nueva creencia – un método y un instrumento nuevo al niño le será posible entender y actuar”
Podemos hablar de una Pedagogía de la
acción la que permita entender la escuela nueva y más que a ella la vigente, la
contemporánea, la que a diario en los jardines de niños, las primarias o las
distintas instituciones de educación básica contemplen el proceso de adaptación
asimilación que en su parte prospectiva
Piaget avizora haciendo procedente la revisión de los métodos y del espíritu de
la enseñanza en su conjunto por los que tanto pugnó.
La educación para el desarrollo humano
permite entender la interrelación del hombre con su medio pero a partir de que
se conozca primero al hombre en sus diferentes instancias y para ello se sugiere el estudio de lo que
este entiende como la comprensión, la tolerancia y la amistad entre los
diferentes elementos del grupo y los mismos grupos al grado de llegar a pensar
que en aras de una educación para la
paz, si fuera preciso, se requeriría sacrificar la enseñanza de la instrucción
cívica a la práctica del autogobierno dándose así una dimensión más exacta de lo que debe ser la tarea pedagógica y la utilidad que esta a la humanidad debe prestar. La Pedagogía de Piaget más que
revolucionaria, entonces, es reevolucionista
y en ella se encuentra resonancia
a una práctica individual del espíritu experimental (Acción sujeto – objeto) y a los métodos que así implica
permitiéndose su revisión.
La pretensión de rebasar el
conocimiento de las características psicológicas del comportamiento de los
educandos, en especial de los niños y la evolución que a lo largo de su
desarrollo se pueda presentar pone de manifiesto, reitero la importancia de la tarea pedagógica que la teoría de Piaget reviste ya que así
se hace énfasis en la importancia de estudiar los distintos procesos
psicológicos que van apareciendo de manera progresiva a través del desarrollo y diferenciación del
individuo (Lógica Concreta, Lógica Formal, Causalidad y Pensamiento
Físico). Aquí se combina la dimensión
genética y evolutiva con la tarea
psicológica y pedagógica y se da margen
al estudio de problemas generales que pueden ser tratados de manera
específica al interior de la tarea
educativa así se podrá hablar de inteligencia (objeto, espacio, tiempo, causa;
Prelógica y Precausalidad) o incluso de
percepción pero sin que se pierda por ningún
motivo el objetivo de una explicación causal de la teoría del desarrollo.
La Pedagogía Piagetiana se consolida en
la explicación de una serie de mecanismos adaptativos de asimilación y
acomodación que dan espacio para materializar nuevas reequilibraciones a través de la experiencia que proporciona
la actividad posterior de las operaciones concretas y formales. Con Piaget no se corre ningún riesgo al
hablar de la epistemología genética, lo dejamos entrever en la página anterior y se puede
hablar con mucha claridad de la formación de conocimientos como tales ya
que se cuenta con la materia necesaria para un conceptualizar dimensiones de formación con respecto a
relaciones cognoscitivas entre sujetos y objetos permitiendo así el abanico
de análisis a la problemática psicológica, lógica o del conocimiento
científico en general para lo cual
tendremos que aceptar necesariamente,
que todo nivel de conocimiento
requiere, como imprescindible, de un nivel de mecanismo de
construcción. La Pedagogía así
cimentada ha de ser una Pedagogía científica que permita a la educación una visión futurista a través del cristal
del laboratorio de la ciencia y que haga del pensamiento la materia prima de la espiritualidad que se encuentre
manifiesta a través del desarrollo
mental, del lenguaje, el juego el
experimento, el juicio o simplemente el sentimiento, esto es dando espacio a
las funciones mentales.
Educar a los niños, en Piaget es pues una metáfora y en realidad ¿el hombre cuándo deja de ser
niño? La pedagogía aunque ciertamente basa y centra sus mejores
esfuerzos en el estudiar el desarrollo del niño abarca con una ambición
mesurada todo el espacio de vida del hombre y así no se confunde la tarea
educativa con la psicológica ni se pierde en el ámbito de la enseñanza; la Pedagogía en Piaget es un derrotero que
permite al ser humano definir su
reflexión más allá de los ámbitos de la
filosofía de la educación pero también
le permite rebasar los
límites de lo que pudiese para algunos
significar la pedagogía experimental.
La Pedagogía de Piaget como tarea medular a analizar, en este espacio,
solo puede ser dimensionada al señalar su supuesto teórico de que el
“desarrollo intelectual constituye un
proceso adaptativo que continúa la adaptación biológica y que presenta dos
aspectos”: la asimilación y la acomodación y que estos al ser
intercambiados en el medio permiten que el sujeto construya no solo sus
conocimientos sino sus mismas estructuras intelectuales ya que
estas no son producto ni de factores internos
maduración o herencia como ya lo
señalamos en el capítulo de la unidad
biosociopsicocultural ni de las funciones ambientales sino más bien de la propia actividad del sujeto confirmando aquí
que es precisamente la tarea cultural a
que determina al hombre como tal. Así es fácil entender el constructivismo
piagetiano y su estructuralismo
genético para lo cual es necesario
resaltar los estadios caracterizados en
cada uno de ellos a los cuales
también se les conoce como períodos del
desarrollo: sensorio motor, de las operaciones concretas y el de las
operaciones formales. La tarea
manifiesta en sus tratados de Epistemología, Sociología, Lógica, Filosofía y
Educación solo son una muestra de la
necesidad existente para el hombre de ser multidisciplinario; cuando se pretende avanzar con pasos seguros
en la vereda pedagógica, y esto que Piaget nunca se consideró a sí mismo
pedagogo aunque a él le subsistan la Escuela Activa o la Escuela Nueva.
LA ÓPTICA DE PIAGET.
Consolidar el concepto de persona es
afirmar las prerrogativas, derechos y obligaciones que a esta corresponden
especialmente respecto a la educación; hemos partido del entendimiento de lo
que es la unidad biosociopsicocultural para posteriormente abordar el
entendimiento y extensión de lo que es la tarea pedagógica en los hombros de
Piaget por lo que en este momento se hace indispensable puntualizar su óptica
respecto hacia donde va la educación por lo que intrínsecamente habremos de explicar que derroteros persigue el humano como persona y cuales los que son pretendidos por la
humanidad a través de la interacción social al desarrollar los múltiples
factores que le condiciona “y que
transforma”.
Se dice que toda persona tiene derecho
a la educación y es un entendimiento claro que desde el momento que se califica
como tal es que en ella se ejerce ya el efecto directo de la misma educación,
no hablamos de individuos; puntualizamos toda persona, y esto obedece a que en
la significancia del lenguaje, como medio de expresión de los valores
colectivos, el término persona implica el desarrollo de un sistema axiológico
que conlleva elementos culturales de sólido antecedente, vigente realidad y
visión prospectiva. El derecho de la
naturaleza humana a consecuenciarse obliga a perfeccionar en todas las personas
el concepto de educación instrumentando para ello mejores formas, métodos y
recursos de enseñanza, pero más que esto optimizando no solo sus facultades
naturales físicas sino las intelectuales y las morales (Epistemología) para lo
que ha de pretender trascender en la escala de valores que su entorno cultural
le obligan, así todo ser humano debe de estar perfectamente situado dentro de
una escala de formación (Desarrollo o Proceso General de Aprendizaje) que se
inicie desde el hogar y abarque por extensión todos los ámbitos de la vida
social para que así dueño de la razón todas sus acciones puedan ser catalogadas
como pretensiones verdaderamente morales (la naturaleza de las acciones).
Así entendido el concepto de “educación
no es tan solo una formación sino también una condición formadora necesaria”
que le permita después de una visión microcósmica decidir el rumbo por el que
habrá de transformar el mismo cosmos y a la misma persona incluida dentro de
él.
Se entiende que la concepción formadora
de la educación implica necesariamente los procesos de la enseñanza, la
instrucción o el adiestramiento pero que son concebidos solamente como eso,
procesos y que permiten el desarrollo intelectual y afectivo que al
consecuenciarse permite el arribo a la categoría que más se pretende en las
personas en la categoría de humano; esta es la tarea más importante del hombre
y tal vez por su inmensa dimensión es la que menos se observa en el hacer
escolar a tal grado que en muchos
casos, por atender los procedimientos y los recursos, se estropean las
posibilidades que los niños poseen para arribar a los espacios de persona.
Entendemos al igual que Piaget, que a
parte de que la educación debe ser obligatoria un requisito incuestionable es
el que debe de ser gratuita ya que lo contrario implicaría espacios de
servidumbre e incluso esclavismo y no entendemos simplemente como educación
obligatoria y gratuita “el derecho a frecuentar una escuela organizada y el
derecho a encontrar en ella todo lo que supondría el pleno desarrollo de la personalidad
humana”; entendemos por lo anterior el
irreductible esfuerzo que deben hacer en conjunto la persona, la familia, la
sociedad y el estado por buscar la integración armónica de la unidad
biosociopsicocultural que a cada quien corresponde, con conciencia
delimitaciones pero con responsabilidad de posibilidad de atribuciones. La enseñanza si se entiende, entonces, pues
como una obligación de padres y el estado
y junto con esta el proveer de los recursos metodológicos y materiales
que a ella sean necesarios y que puedan al tiempo permitir una consecución de
objetivos que trasciendan al hombre en
el tiempo y en el espacio, esto es no se debe hablar exclusivamente de una
educación elemental, se debe hablar de una secundaria una media y una
profesional ya que en última instancia la sociedad es un conjunto de elementos
de persona que aparte de constituirle y conformarle le dan vida y el beneficio
o perjuicio que a ella se implique a la misma sociedad alcanza (Relación sujeto
– medio).
El problema se manifiesta
claramente cuando se hacen patentes, no
las diferencias individuales sino las
diferencias sociales y con estas las injusticias o desazones que las
significan; en estas condiciones es
justo hablar de un derecho a la educación y con ella a la enseñanza pero a la
enseñanza generalizada que implique el aspecto técnico y el profesional como
una parte precisa y preciada del
conjunto de elementos culturales a que toda persona tiene la obligación de
acceder para que así pueda exigirse una respuesta en todos los humanos respecto
a los “talentos” que le fueron entregados.
Una posible solución a esta
problemática es tal vez la propuesta de una escuela única en la que se propicie
una formación única que complemente a la vez una única formación familiar y esta es la formación humana pero esto de
ser realizable sería solamente posible
hasta los 15 años ya que después de esta edad
las características individuales y las aptitudes que le signifiquen con
mayor fuerza delimitarían áreas de formación, instrucción y enseñanza haciendo
necesaria una orientación específica a los procesos educativos, así pues no seria vano proponer una educación básica
que abarcara hasta esta edad con las características de obligatoria y gratuita
pero que al tiempo fuese sólido fundamento para las posibles extensiones de una
educación superior que permita no solamente niveles técnicos de trabajo o
futuro intelectual sino mejores formas de vida enclavadas en una visión “de
vida humana”; a la cultura general con la especialización es aquí importante anexar ya que no se
entiende como especialización el habilitarse en un área que pueda
peligrosamente encasillar al educando en una ínsula en la que aislado no perciba su entorno y el universo ya que esto aparte de limitar su visión haría que
el hombre se encontrase incompleto convirtiéndolo en lastre de la misma
humanidad, la cultura general es el nexo con la historia, los usos, las
costumbre, esto es con la vida misma y para la cual se debe poseer la
suficiente objetividad que permita un amor creciente hacia ella por que al
tiempo se aprendería a amarse a sí mismo y a amar a los demás. (Influencia del
grupo social y sus propiedades).
¿Quien que se ame a sí mismo lo
suficiente ha de dejar de amar sus obras o sus frutos? ¿En otras palabras será
posible que el hombre no ame a su prole? Y en la medida en que le ame será en la misma medida que pretenda
transmitirle sus valores y trascender estos, tal vez mediante el ser amado de
ahí es insoslayable entonces, “la prioridad, el derecho de escoger el tipo de
educación que sus hijos deben recibir” así no se hereda un cúmulo
insignificante o frío de acervo, se hereda la generosidad de una cultura a través del hecho educativo y este será tan
rico como el mismo grupo lo sea y será tan humano como la pretensión de sus
integrantes lo permitan entendiéndose, así, la preocupación de todos los padres
de que sus hijos reciban solamente lo mejor en cuanto a contenidos educativos
se refiere al tiempo que también es preocupación de los mismos el que los hijos
o pupilos no se retrasen y también en
que reciban La orientación que de a cuerdo a su cosmovisión sea la pertinente;
esta es la prioridad pero al tiempo también es la debilidad puesto que, ¿cuántas veces la experiencia
nos ha comprobado que el recibir indistintamente elemento y comprensión
debilita? ya que también es cierto que
la necesidad es la madre de las creaciones por lo que se podrá entender
entonces como un derecho incuestionable
la prioridad que tienen los padres
a ser informado acerca del avance de los hijos y junto con este derecho
el de opinar respecto a la formación e incluso el opinar sobre los
recursos y las líneas de formación así
se tendría una formación y una escuela completa logrando que la “educación
tiene que apuntar a un pleno desarrollo
de la personalidad humana y a un refuerzo del respeto por los derechos del
hombre y por las libertades fundamentales” efectivamente se dimensiona a través de la educación la
personalidad humana y esta solo se consolida a través del uso y ejercicio de
derechos y libertades fundamentales tanto físicas como morales e
intelectuales dando espacio a la
formación de una conciencia intelectual
y de una conciencia moral, esto es de una conciencia de clase única de una
conciencia de ser humano y así se daría marco pleno de derecho al hombre y
con ello se limitaría la anarquía y la coacción; todo esto implica la educación
todo esto garantiza el desarrollo de la personalidad humana y todo esto se
origina con la construcción de una razón dinámica y una conciencia moral viva
que tiene como piedra de soporte la educación intelectual.
El estudio psicológico de la mente humana, (Razón – Realidad) o ya menos ambicioso el estudio de su conducta(Acción entre
sujeto – objeto) significa un
universo en el que se plantea no solo la necesidad de un diseño
curricular sino que se va mas allá en
el pretender concretar una pretensión
de humano en el terreno de la
perfección para lo que se hará
necesario el desarrollo de las nociones
de la ciencia, la cultura y las artes pero que deberá iniciarse con el
conocimiento de sí mismo para lo cual
deberá el hombre empezar por conocer
sus límites y dimensiones y enseñar al
niño a hacer lo mismo pero sin que se le atemorice o mediatice mas bien a que comprenda cuál es la carpeta
de arranque en la que habrá de partir de sus estados iniciales generalmente
insospechados que le permitan considerar, como necesarios la conservación de
los elementos validos del entorno y la transformación de aquellos que sean
necesarios; en él se instrumentará la matemática, como recurso para ejecutar
materia de acciones ejercidas y poder observar abstracciones que al espíritu den consistencia al
tiempo que deberá proveérsele de una lengua bastante extensa para que pueda
comunicar los fenómenos del cosmos al
tiempo que la riqueza de su vida interior todos estos recursos deberán facilitarse a través de “los métodos
llamados activos únicos aptos para desarrollar la personalidad intelectual” y poder hacer ejercicio de un espíritu
crítico pero generosamente creativo y cooperativo dando al tiempo espacio a la
génesis del trabajo en grupo ya que el individual será cosa cotidiana.
El derecho a la educación lo hemos
apuntado antes implica: el derecho a
asegurar una formación moral, a crecer en a vida interior que de espacio a las
relaciones entre el hombre con el cosmos, consigo mismo y con los demás se debe
significar el que la moral no será un conjunto de normas frías, ajenas,
impracticables; la moral es autodisciplina, espacio de autoformación, ejercicio
de una conciencia y comprensión de un ser superior que permita el desarrollo de
sentimientos positivos que pueden ser practicados a través de las interrelaciones que posibilite la persona y el
grupo esto es humanas así las
reglas se convierten en forma de
vida y la interacción en una mutua
coordinación de puntos de vista y acciones que dan espacio a la colaboración,
al autogobierno, a la tolerancia y a la cooperación y que evitan la crisis de
los conflictos afectivos que se inician al interior del hombre mismo y se
proyectan al grupo asfixiando actividades de personalidad propias y ajenas;
entendiendo así que “la educación tiene que favorecer la comprensión, la
tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos raciales y
religiosos así como el desarrollo de las actividades de las naciones unidas para el mantenimiento de la paz”.
Para lograr, lo anterior se debe
percibir con exactitud la realidad social en que se vive y tener una exacta
dimensión del espacio nacional y el concierto internacional para que los
fenómenos colectivos puedan ser
perfectamente calculados en la escuela y la familia al tiempo que se consiga asimilar el origen de los fenómenos y las consecuencias que a estos obedecen; entender como se
coordinan los fenómenos sociales permitirá al educando dominarlos al tiempo que
podrán ser discriminados los conjuntos de elementos culturales que deban ser
dejados atrás y consolidados los pertinentes pero sin que se atente contra un
equilibrio social, cultural o espiritual, así
la primera tarea que debe tener
todo educador es la de intentar adaptar a su dicente a cualquier tipo de
situaciones que se le presenten construyendo, junto con un espíritu pujante
el conjunto de instrumentos espirituales, morales y culturales que le
permitan la tarea y que al tiempo ven espacio de liberación a los peligros de
sociocentrismo dimensionando, en la
interacción ya señalada, la relación del yo y la del nosotros.
¿A DÓNDE VA EL HUMANO?
“Desde el punto de vista pedagógico la
enseñanza programada induce desde luego a aprender, pero de ningún modo a
inventar, excepto en el caso de que, tal como lo ha inventado S. Papert, se haga erigir la programación
por el niño mismo” y es que la inventiva es la manifestación más clara de la calidad de humano en el hombre y si no ¿quien podría
responder qué animal de la creación
inventa? y a la respuesta tendríamos que agregar que junto con la inventiva el control de lo que se inventa es aún mas importante, los educadores, por
tanto, deben vigilar celosamente este aspecto en todas sus dimensiones y direcciones, favorecer las asociaciones
impulsar las actividades auténticas y permitir las actividades operatorias que
permitan el paso del espacio figurativo por el operativo la
invención no es solamente el espacio de construcción, es el espacio de
observación, análisis, experimentación, síntesis y enumeración por lo que a la
inventiva se suman, en bloque, las asignaturas que a la escuela corresponden y
que al docente le es obligación coordinar y encausar, no se trata aquí de
buscar un asociacionismo empírico, más bien, dar espacio a una dirección de naturaleza constructivista en la que no se de por entendida ninguna preformación exógena como tampoco se caiga en el fatalismo de la
aceptación de las preformaciones endógenas se debe construir a partir de
superaciones permanentes con respecto a un proyecto de elaboraciones sucesivas
que estén acordes a las etapas del
desarrollo tanto individual como colectivo para lo que la conducción pedagógica
deberá acentuar, después de buscar, las actividades parcialmente del educando.
Esta nuestra visión de la pedagogía necesariamente choca también con el
conductismo que lo único que pretende, en ultima instancia, es el facilitar el
cambio de conductas sin que estas se renueven
evitando el concepto de
creatividad e inventiva ya que ¿qué espacios nuevos pueden construirse con
textos programados? es pues necesario reiterar que la educación del hombre va
hacia donde su creatividad e ingenio la conduzca siempre y cuando dicha
conducción pertenezca al imperio de la ciencia
sin que se caiga en el error de una tecnología fría y encadenante para
el hombre; por lo que dicha ciencia deberá estar provista de métodos activos
que den a la educación un carácter interdisciplinario que propicie la
solidaridad nacional e internacional y que tenga como meta una sublime forma de existencia humana en la que cualquier vector apunte siempre a
ganar , definiendo a todos sus aspirantes como buenos alumnos y a todos sus
facilitadores como buenos pedagogos así “la visión optimista e incluso muy optimista que nos dieron nuestras investigaciones
acerca de las nociones cualitativas de base que constituyen o deberían constituir las subestructura de toda enseñanza
científica elemental induce a pensar pues, que una reforma bastante profunda de
esta enseñanza multiplicaría las vocaciones que la sociedad necesita en la
actualidad”.
Un análisis de lo hasta aquí expuesto
hace imperativa la revisión cuidadosa de las relaciones entre las llamadas
ciencias humanas y las llamadas ciencias naturales y el entendimiento de lo que
ellas abarcan así como sus pretensiones pero también es incuestionable el
hecho de que al hombre no le deben de
ser dadas barreras ni físicas o
ideológicas por lo que en una
concepción de apertura multidisciplinaria de deberá atender con especial
interés aquellas que están acordes con sus aptitudes y carácter dando espacio a
la elección de posibilidades entre la
multitud de combinaciones que con esta
ciencia, se pudiesen presentar en el
espectro de las especializaciones tanto para la educación como para el
trabajo, pero reitero, sin que por ello
se pierdan las enseñanzas de cultura general o se atente contra el espacio de una actividad
espiritual que pueda materializarse a través de la formación moral por lo que
la práctica pedagógica debe de suponer un actividad libre pero disciplinada una actividad creativa pero responsable, una actividad
revalorativa pero respetuosa y una formación interdisciplinaria pero bien definida. El responder ¿a dónde va la educación?,
entonces, no es cosa sencilla por que a la fecha, tal vez no hemos podido
definir lo que es el hombre, cuando así lo hagamos lo demás podrá darse por
añadidura, por que así podremos definir, al tiempo, lo que será una
tecnología de punta o una cibercultura
¿y por qué no aceptarlo y no simplemente negarlo, qué pueda ser el
hombre como producto de clonación? O también preguntarnos ¿hasta dónde podrá
llegar la dinámica pedagógica en el libre desarrollo y fortalecimiento de una
pedagogía constructivista?.
El principio de toda pretensión o
simplemente de cualquier elucubración
debemos sustentarlo en la base biológica para lo que la obra de Piaget
permite gran cantidad de perspectivas que se concretan tanto en el terreno de
la psicología la sociología, la pedagogía, entre otras puesto que ha
contribuido poderosamente a lograr un conocimiento exacto del desarrollo humano
y es precisamente por ello que se hace imprescindible entender que es la
adaptación como tal y sus alcances más que biológicos. La idea central con respecto al desarrollo
humano, en particular al intelectual, se constituye de un proceso adaptativo
que como ya lo hemos señalado presenta dos aspectos fundamentales: la
asimilación y la acomodación, según Piaget; al relacionarse con el medio la
unidad biológica, por necesidad, tiene que ensayar un cambio que le permita al
sujeto ir construyendo no solamente un esquema de conocimientos, sino también
dar margen y fortalecer sus estructuras intelectuales y es bajo esta hipótesis
que se sustenta la teoría piagetiana situándose de manera específica contra
conductistas, estructuralistas difusos y censualistas. El decir, que las
estructuras intelectuales no son producto de factores internos (hereditarios) exclusivamente,
sino que se requiere una dinámica de estos con los factores ambientales permite
dar pie al concepto del constructivismo o si se pretendiera ser más esquemático
pudiéramos incluso llegar a hablar de un estructuralismo genético ya que es
obvio entender que nos remitimos al conocimiento de la génesis de las
estructuras del pensamiento humano.
La adaptación no es un simple proceso
social implica, modificaciones en todas las estructuras que componen a la
unidad biosociopsicocultural dando un
espacio de específica importancia al concepto de evolución, el que se
manifiesta de manera mas concreta a través de la función comunicativa que
permite interiorizarnos en conceptos anatómicos, fisiológicos, psicológicos,
antropológicos, pedagógicos, de comunicación etcétera y que pueden, en suma,
ayudar a una explicación del desarrollo filogenético de el lenguaje; o que de
manera más práctica pueda brindarnos
acceso al manejo de los sistemas simbólicos que abarcan “no solo el lenguaje
sino también el juego, el dibujo, la imitación, la imagen mental y el sistema
escrito de la lengua, esto es, a todo lo que llamamos función semiótica”
Por lo antes señalado pudiese pensarse
que la genética pasa a ocupar un segundo plano y nada sería mas equivocado que
esto ya que la asociación de eventos de pensamiento con ambientales no pudiera
darse en forma tal que implicara desarrollo si no hubiese un elemento
fundamental del que se partiera y es precisamente este elemento el que facilita
entender, primero, la maduración y luego el desarrollo para así entendamos la
génesis del pensamiento a través del obtener primero representaciones mentales
en sus niveles de objetividad para luego pasar al de subjetividad y de estas
ascender la dominio del juicio también en sus dos espacios, los juicios
sensibles y los que son producto de la abstracción; para aterrizar, ya por
último, al espacio del raciocinio en el que sus diferentes formas y la
aplicación de los métodos deductivo e inductivo darán un sinnúmero de
posibilidades de representación.
La tarea no esta completa hay que determinar a que etapas del
desarrollo humano corresponden los eventos ya señalados y así arriesgarnos a puntualizar que en el estadio sensorio motor se empieza a percibir y a manejar la
maquinaria biológica pero al tiempo se registran, mediante las sensaciones los eventos del exterior, en lo que hemos denominado representaciones
mentales que pueden ser simples o
sencillamente imágenes, también incluso, llegar a ideas; pasar posteriormente
al período de las operaciones concretas,
en el que los juicios puedan ser desarrollados en sus dos niveles; sin que olvidemos que en este período, y
correspondiendo al primer nivel del juicio existe una subetapa a la que Piaget denominó preoperacional. Ya
por último el manejo del razonamiento corresponderá la etapa de las operaciones formales sin que esto signifique, de
ninguna manera que lo que se ha ido adquiriendo en cada una de las etapas
anteriores se pierda en el logro de las nuevas.
El estudio de la genética es fundamento
básico para la concepción teórica de Piaget al tiempo que es el soporte medular
de la teoría pedagógica y psicológica que él sustenta.
La asimilación de la teoría implica
incorporar lo que de cierto en ella existe en el medio a nuestra tarea, a
nuestras instituciones; incluyendo las
luchas o cambios que sobre el mismo medio se tengan que realizar para
incorporar el conjunto de elementos hipotéticos que así se signifiquen como
importantes, o necesario respecto de ella y así podrá continuar
desarrollándose pero aquello que hemos significado implicará también el proceso
de acomodación, esto es, lograr una modificación que permita la asimilación de
esta teoría que podamos integrar al
campo mismo de la educación; con esta ejemplificación podemos entender con
mayor claridad el proceso de adaptación al igual que la incidencia de
invariantes funcionales que a él recurren y a los que pudiésemos definir
también como esquemas de acción los cuales ya automatizados permitirán que el
manejo de la teoría fácilmente pueda comprometer la acción en el mismo campo
escolar pero sin que olvidemos que así como se adquirieron dichos esquemas
también se pueden modificar ya que cada modificación de un esquema provoca una
acomodación que permite la asimilación de situaciones mas complejas. Así encontraremos una respuesta a nuestra pregunta inicial ¿a dónde va la
educación? A la creación y modificación de esquemas que de manera determinante
permitan nuevas aplicaciones y pretendan el progreso logrando, de ser
posible un aprendizaje real y significativo de lo que es el hombre y sus
dimensiones en sociedad y lo que esta
misma podrá ser, así se conseguirá, a
través de repetir el esquema del humano
y su tendencia a la perfección, ser cada vez mas humanos o humanos en
plenitud.
CONOCIMIENTO Y APRENDIZAJE EN SU
RELACIÓN GENÉTICA
De manera tradicional se ha definido al
conocimiento como al conjunto de elementos que originados en la realidad han
sido aprehendidos por el hombre, mediante la abstracción y que se mantienen en su pertenencia a
través del fenómeno de la memoria, al tiempo al conocimiento se le ha
subdividido en tres categorías, atendiendo a su origen: el natural, que se
pretende el hombre posee por naturaleza; el empírico que es producto de la
experiencia y la cotidianidad y por último el científico que como resultante de
un proceso mas elaborado de aprehensión requiere del rigor de la metodología y
la investigación al igual que de un proceso lógico cuidadosamente elaborado.
Conocimiento, de manera tradicional,
implica estructuras mentales preestablecidas como son percepción, selección,
memoria, discriminación las cuales, también de manera tradicional se ha
supuesto se encuentran prefijadas y predefinidas en cada uno de los individuos
y solamente corresponde a cada hombre el desarrollarlas ya que como capacidades
pueden ser fortalecidas o debilitadas dependiendo de su uso y experiencia. Correspondiente a este concepto el
entendimiento de lo que es el aprendizaje entonces se supedita a la tarea
aprehensiva y los procesos que para ella tengan que implicarse a fin de lograr
“conocimientos permanentes” haciéndose notar que estos poco pueden
diferenciarse del concepto de saber.
En este mismo espacio y tratando de
llegar con mayor profundidad a un punto de lucidez que diferencie el
conocimiento del saber se puede señalar que este dilema se resuelve apuntando a
que el saber abarca un aspecto teórico y que su comprensión se posibilita
gracias al grado de capacidad subjetiva que en el individuo se puede encontrar
en tanto que el conocimiento es un planteamiento que rebasa al saber puesto que
aparte de esa capacidad subjetiva amplía su esfera a los niveles de acción pero
con base en la aprehensión primera para llegar en suma a habilitar, con la
experiencia, una instancia de la memoria.
En Piaget esta concepción es diferente
ya que en él se parte de esquemas que al ser desarrollados dan espacio a las
estructuras y éstas son equivalentes al concepto de forma con respecto al
conocimiento complementándose en las formas el espacio de contenido con
respecto a la información que se adquiere del exterior y que complementa en
esta relación tan específica su concepto de conocimiento. Así... “los esquemas en la etapa conceptual,
son “operaciones” o “preoperaciones”.”;
es lógico entender que en la tesis piagetiana se implica como
necesario el hecho de que en la
conducta debe encontrarse subyacente un conocimiento que será el vector que la determine y es aquí en donde aparece
como espacio de cavilación si existe un conocimiento previo o de plataforma del
cual pueda desprenderse al marco teórico o a la acción, así podemos entender que el conocimiento natural
abarca las instancias que parten de la información genética las cuales al ir
madurando repercuten en el desarrollo a
través de procesos por un lado mentales y por el otro biológicos.
Del enunciado anterior hemos de
vincular entonces la tarea que a la pedagogía corresponde con respecto al
conocimiento y a la conducta al tiempo que también la vital importancia que la
psicología para estos espacios debe significar. Pedagogía y psicología no pueden desprenderse, la segunda nos
permite los elementos de comprensión que abarcan la teoría genética y explican
conducta y comportamiento dentro de un proceso estructural en tanto que la
primera ha de observar las formas de aplicación de la segunda en el desarrollo
de la conducción y en la configuración de esquemas que se sustenta en las
estructuras plenamente conocidas y hábilmente desarrolladas.
Ya es fácil definir lo que es
inteligencia, o la interpretación que de ésta se hace en la teoría piagetiana y
para fácilmente decirlo expresaremos que la totalidad o la suma de los esquemas
con que cuenta cualquier individuo es a lo que así denominaremos y es precisamente por ella por lo que Piaget ha
manifestado una vital preocupación, como psicólogo; la forma en que se maneja o
en que puede ser manejada a través de niveles de conducción que puedan arribar
a nuevos espacios conductuales es la tarea que corresponde a la Pedagogía y es
en este espacio donde surge el vínculo sustancial de su propuesta de los
estadios o etapas de desarrollo.
La clasificación, con respecto a la
memoria, puede ser comprendida como sensorio motora y que ésta se
especifica de a cuerdo a la relación
que guarda el sujeto cognoscente con los medios y los fines; también
entenderemos una memoria de reconocimiento distinta la que pudiésemos
clasificar como memoria de recuerdos y que cada una de ellas requiere de
esquemas referentes para la construcción de espacios específicos de
conocimientos, así la inteligencia puede ser presentada en diferentes índoles
Ahora ya podemos ampliar, se da la
comprensión del ámbito psicológico y la primacía que éste guarda con respecto
al social aunque también entendemos que no se pueden tratar de manera
desvinculada pero que ciertamente, aunque sea de manera tenue se pueden
ordenar; al ámbito psicológico no solo corresponde lo sublime del calificativo
de humano a él, más que otra cosa se significa el recipiente de la
espiritualidad, ya que no puede ser connotada de otra manera la inteligencia y
dicho recipiente debe de ser tan sublime que no permita que de acuerdo a su
forma el contenido pueda ser deformado para lo cual a través de la perfecta
construcción de etapas de desarrollo se ha de conformar de manera íntima y
armónica la humanidad.
Si pensamos en el niño de hecho
aceptamos espacios en que los esquemas son capacidades en inicio de desarrollo,
esto es posibilidad pura y hemos de comprender que el conocimiento será el
recurso que permita el ejercicio experimental de la inteligencia es por lo que
este recurso debe de ser cuidado de manera precisa y más cuando en el aire
priven teorías que sustenten que éste puede ser incluso sujeto de transmisión
biológica; ¿o no es de esta manera como debemos entender el elemento
psicogenético?.
Al definir innato, con respecto al
conocimiento, estamos entendiendo que es una estructura que en algún nivel de
desarrollo se encuentra “per se” en el universo biológico del individuo y que
corresponderá a los espacios de experiencia, práxis o coordinaciones de acción
el poder iniciar una graduación con respecto al desarrollo y a lo que se pueda
definir como aprendido. Si aceptamos
que el primer desarrollo que ocurre en el infante se pueda significar en el
período sensorio motor es lógico entender
que no se podrá concebir el conocimiento en su etapa conceptual ya que en esta etapa el niño no alcanza a
hacer diferencias entre sí mismo, como sujeto de acción y el objeto de la
acción (la naturaleza de la acción) y mucho menos podrá ser significante, para
él la acción misma por lo que el conocimiento entonces en este espacio puede
ser entendido como una asimilación de elementos de acción un tanto
indiferenciados esto es como una actividad que en sí lo representa.
Definido así un conocimiento primario no hay mucho que separar de lo que es
conducta con respecto al conocimiento como también no habrá mucho que
diferenciar al paso del tiempo cuando el desarrollo se signifique con respecto
a la madurez lo que si es bien cierto es que las estructuras atendiendo a la misma acción habrán de verse
incrementadas con respecto a los esquemas que motivan a la acción haciendo mas
presente la concepción del término inteligencia y dando margen a que ésta se
clasifique.
Los renglones de coordinación de
sentido y cuerpo para lograr la
percepción y las coordinaciones espaciales son los elementos que permitirán
aprender nuevos contenidos al tiempo que podrá permitirse, de esta manera, la
retención de formas de conocimiento, siempre y cuando sea previo un fenómeno de
acción dándose así lugar al concepto de saber y reconocimiento.
La modificación de estructuras en la
unidad biológica solamente podrá verse consecuenciada en el futuro y esto en
medida directa de los eventos genéticos que a ella concurran por lo que para
responder, en éste momento, a donde va la educación ya tenemos un elemento aquí
que nos permitiría una respuesta no tan aventurada puesto que las acciones que
hoy se modifiquen controlen o programen serán a través de su ejercicio las que
aparezcan posteriormente o se mantengan en carácter recesivo hasta que las
condiciones lo permitan y se dé el espacio conveniente para la reconstrucción o
configuración de esquemas que permitan “un andamiaje” consistente o adecuado.
La definición teleológica de la educación
entonces es una tarea compartida, reitero entre psicólogos y pedagogos pero sin
que se olvide la tarea sutil de aquellos que materializan los aspectos
ontológicos que a la pedagogía no le pueden ser desconocidos puesto que sin
estos, atendiendo a lo realizado en Piaget, no se puede construir nada. Ha
llegado el momento interesante de poder significar la importancia de las
interpretaciones y concepciones de la cultura en la escuela y es así el por qué
también se debe tener especial atención en el manejo de la cultura como un
objeto que puede ser manipulado como un producto más de la industria y en especial de aquella o aquellas que se
les denomina industrias culturales
teniendo especial cuidado en no olvidar las recomendaciones que en la
Cumbre Internacional de Educación en
febrero del 1997 hiciera la UNESCO: “El desarrollo tecnológico producido en
este siglo ha propiciado la generación de las llamadas industrias culturales
tales como cine, revistas, vídeo, televisión, juegos electrónicos, multimedia e
informática... La incidencia de las nuevas tecnologías asociadas a las
industrias culturales esta produciendo una reformulación de estrategias
educativas que conduce a otros niveles de segmentación en la calidad de los
servicios educativos.” Así visto el concepto de cultura no se puede fragmentar
ni se puede disociar de los de conocimiento y aprendizaje y por lo mismo debe
ser abarcado en forma total y de tal forma que permita que esta a través del
proceso genético ya explicado pueda ser proyectado también al futuro.
La perspectiva que a la educación
corresponde de acuerdo a la valoración
que del conocimiento se desprende y de la asimilación de los contenidos
culturales que en él pueden estar representados entonces se reduce al espectro
material que se debe comprender en la unidad materia – forma, estructura –
esquema, contenido y forma por lo que
ratificamos que es definitivo el hecho de que la forma nunca podrá ser
observable aunque si manejada a través de los criterios que prevalezcan en la
manipulación o manejo que se haya de pensar respecto al contenido y es aquí donde la dimensión de la
inteligencia recobra espacios vitales
de espíritu (Psique) respecto a su
estudio por etapas que ha propuesto Piaget
y que permiten un margen, dentro de la teoría ontológica al “discurso de la naturaleza” que de manera
práctica así puede verse materializada.
Nuestra intención no es hacer filosofía
del conocimiento ni remitirnos a tratados sobre materialismo dialéctico que
permitan un punto de referencia con respecto a la teoría piagetiana en el
universo filosófico; esa tarea corresponderá
a la “dialéctica de la naturaleza” de Engels, más bien, a mi me corresponde, el significar algunos puntos de
coincidencia, que de manera optimista, permiten hacer conciencia de la magnitud
que Piaget alcanza a través del análisis de asimilación acomodación que el
sujeto hace del mundo exterior mediante su adaptación y que son el
sustento de la teoría pedagógica, ya
que reitero, la pedagogía piagetiana pretende un cambio de conducta
“significativo” esto es vivencial con toda la trascendencia que ello implica,
remitiéndose a los orígenes tanto biológicos como psicológicos y sus
concepciones hereditarias (psicogenética).
Posteriormente deberá hacerse un
análisis sobre lo que debe significar la teoría de la memoria en Piaget dentro
de los conceptos de inteligencia así como sus clasificaciones y
conceptualizaciones aquí solamente
hemos hecho referencia a ella como un recurso, un recurso didáctico, que nos
facilitó el entendimiento del concepto de adaptación.
Si aceptamos que el concepto
“descentración” hace referencia específica al momento de cada etapa del
desarrollo cognoscitivo en que se pretende reconciliar disparidades entre el
esquema conceptual y la experiencia empírica estamos negando, de manera certera
la existencia de una posición cognoscitiva egocéntrica de la que seguramente el
ser humano se va desprendiendo poco a poco al tiempo que remonta la etapa de su
niñez y se comprenden, o dimensionan las leyes de la causalidad. Así, de esta
manera tan sutil también podemos señalar que las causas que aquí se han
expuesto nos permiten despojarnos de posiciones anteriores que con respecto a
la educación se pudieron asumir y que con origen en la ignorancia de una teoría,
acertada, no como justificación,
implicaban una posición egocéntrica o unilateral respecto a la óptica
pedagógica.
El análisis aquí intentado podemos
resumirlo en la definición de lo que es el humano en todas sus dimensiones pero haciendo especial énfasis en la génesis
de su conocimiento y sus posibilidades
de adaptación al tiempo que se ha podido significar la tarea pedagógica que
aparentemente puede pretenderse como antinatural es el único elemento que puede
rescatar al humano de la bestia a que le condena el determinismo.
La tarea pedagógica entonces no es la
simple conducción a través de una dirección que herencia cultural, biológica,
social o psicológica puedan determinar para el hombre; la tarea pedagógica es
una concepción dialéctica que permite revisión dinámica constante de las
estructuras internas que al “humano” le corresponden y que a “la humanidad” le
son indispensables para la subsistencia.
La óptica de Piaget, generosa y exacta,
dimensiona con claridad primero el orden en que debe entenderse el fenómeno; a
la humanidad corresponde la
conformación de un humano más sólido y espiritual y es el instrumento de la
Pedagogía lo que facilitará el proceso
y es también la tarea pedagógica la que hará una dimensión diferenciadora entre docente - dicente permitiéndose así
una comprensión exacta de los contenidos de “humanismo”, “ciencia” y
“tecnología” a los que se dé dirección respecto al proceso enseñanza
aprendizaje. No crece solamente quien aprende crece a la vez que trasciende
quien conduce ya que al desarrollar el proceso compromete la parte de
humano que se quiere para el discípulo
y la parte de humano que como diferencia dialéctica puede brindarle a él y a sí
mismo para una autoformación.
La pedagogía y la epistemología son
dimensiones necesarias que deberán estar presentes en todo momento para el educador, al tiempo, que no se pierda un
fundamento ontológico en el que estas dimensiones se materialicen para así
satisfacer los requerimientos que plantea la expectativa de saber a dónde va el
humano.
Este proceso ya está completo, de
manera real y significativa en Piaget, con su genética, hemos aprendido a
manejar las categorías que pueden conceptualizar al tiempo, al espacio y su
tegumento la causalidad; lo único que falta es que, con la práctica, podamos
llegar, efectivamente, a “conocerle”.
CEA, Cumbre Internacional de
Educación, UNESCO Educación y Diversidad Cultural, cuaderno de trabajo 2,
Edición 1997.
Diccionario de las Ciencias de la
Educación, Santillana, Edición 1996.
Gómez Palacio Margarita, El Niño
y sus Primeros Años en la Escuela, Comisión Nacional de Libros de Texto
Gratuitos, SEP, Edición 1997.
Merani L. Alberto, Psicología
Genética, Grijalbo, México, D.F., 1975
Piaget, Jean La Filosofía y las
Ciencias Humanas; Silverman Hugh J., Fondo de Cultura Económica, Edición 1990, México D.F.
Piaget Jean, A dónde va la
Educación, 5ª. Edición 1981, TEIDE,
UNESCO
Piaget Jean, Psicología de la
Inteligencia, Psique, Buenos Aires, 1964
Piaget,
Jean, Introducción a la Epistemología Genética., El pensamiento físico, Paidós,
Buenos Aires, Edición 1975
Piaget Jean, Psicología y
Pedagogía, Ariel, Impreso en México,
D.F., 1991.
AUTOEVALUACIÓN
1.
¿A partir de qué se empieza a
desarrollar el concepto de humano?
2.
Elementos que permiten el
entendimiento del concepto de humano.
3.
¿Qué factores contempla Piaget al
hablar del desarrollo humano?
4.
¿Por qué el aspecto biológico debe
ser estudiado como tal?
5.
¿Por qué es importante hablar del
aspecto biológico?
6.
¿Qué logramos al entender e
interpretar, como lo hizo Piaget, las
condiciones biológicas de la raza humana?
7.
¿Según Piaget el aspecto social en
qué se basa?
8.
¿Las sociedades humanas, para
significarse, de qué requieren como
requisito indispensable que permita la comunicación entre los individuos
para consecuenciar fines y objetivos?
9.
¿Mencione algunos de los elementos
sociales que comprende la función simbólica?.
10.