Universidad Abierta

 


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LA ÉTICA PROTESTANTE Y EL ESPÍRITU DEL CAPITALISMO

 

JUÁREZ RODRÍGUEZ MIGUEL ÁNGEL

 

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CONTENIDO

 

CONFESIÓN Y ESTRUCTURA SOCIAL 

ESPÍRITU DEL CAPITALISMO

CONCEPCIÓN LUTERANA DE LA PROFESIÓN

CONCLUSIONES.

BIBLIOGRAFÍA

 

WEBER, MAX

(Erfut, 1864-Munich, 1920).

Sociólogo, economista y filósofo alemán. Su familia, muy culta, profesaba la religión calvinista: Estudió Derecho en la Universidad de Heidelberg,  Gollinga y Berlín.

Desde muy pronto se sintió atraído por los problemas económicos y sociales. En 1890, llevó a cabo una interesante encuesta sobre las condiciones de vida de los campesinos alemanes.

En 1893 fue nombrado catedrático de Economía Política de la Universidad de Friburgo, ocupando posteriormente la misma cátedra en la Universidad de Heidelberg, pero una enfermedad nerviosa le hizo apartarse de la docencia.

Sin embargo, no abandonó por ello la actividad científica; en esta época escribe sus libros más famosos: Economía y sociedad y sobre la ética protestante y sobre el espíritu del capitalismo.

Enemigo de la política de Guillermo II,  no le impidió luchar como voluntario en la Primera Guerra Mundial. Al final de ella tomó parte de la delegación alemana que firmó el tratado de Versalles y fue uno de los miembros que redactó la Constitución de la República Alemana, conocida por la Constitución de Weimar.

En sus últimos años desempeñó la cátedra de Sociología en las Universidades de Viena y Munich. La gran originalidad de Weber en el campo de la Sociología fue el haber comprendido que las estructuras sociales, económicas y políticas han estado siempre, y aún lo está, impregnadas de las convicciones religiosas de cada país, de sus pueblos, y que dejar de lado este  aspecto capital en el estudio de las sociedades es mutilar la Sociología y condenarse a no  entender el fenómeno de la Cultura.

Según Weber, hay que estudiar profundamente las conexiones entre capitalismo y protestantismo: la génesis y formación de una determinada postura económica circunstanciada por una postura existencial religiosa, el calvinismo, y dando lugar más tarde al capitalismo.

En sí, no es la economía la que crea una religión, sino que una forma determinada de religión origina una determinada forma de economía.

En su obra Sobre la ética protestante y sobre el espíritu del capitalismo, analiza la moral del calvinismo que cree en la predestinación; la prueba que Dios ha elegido para salvarse la tiene ya en esta vida y esta prueba se presenta en forma de éxito económico.

Por ello, el medio para llegar al éxito es la riqueza con el trabajo y su racionalización, realizando trabajo se acumula capital, y esto queda santificado, al convertirse en una misión sagrada, ejecutando la voluntad divina.

Según la moral calvinista, el hombre de negocios no es un explotador, sino una instrumento de la voluntad de Dios, que se enriquece, pero a la vez crea trabajo y riqueza para otros, símbolos de la benevolencia de los designios de Dios. Pero Weber llega también a la conclusión desoladora de que la sociedad capitalista, con su desarrollo técnico y burocrático, ha barrido del mundo el mismo espíritu religioso que fue la razón de su nacimiento, quedando el hombre moderno sin asidero espiritual.

 

CONFESIÓN Y ESTRUCTURA SOCIAL.

 

Tesis I. El carácter eminentemente protestante tanto de la propiedad y empresas capitales como de las esferas superiores de las clases trabajadoras, especialmente del alto personal de las modernas empresas, de superior preparación técnica o comercial.

Comprobación “el hecho obedece en parte a motivos históricos que tienen sus raíces en el lejano pasado y en los que la adscripción a una determinada confesión religiosa no aparece como causa de fenómenos económicos, sino más bien como consecuencia de los mismos”.

a) En el siglo XVI los territorios del Reich Mejor favorecidos por la naturaleza y por su ubicación geográfica, y con un mayor desarrollo económico se inclinaron a la confesión protestante. La razón que lo explica es que la guerra de Reforma no se realizó únicamente para romper el control de la Iglesia tradicional sobre la existencia. También la modificación substancial  de un poder demasiado condescendiente con los feligreses.

“En el año 1517 se vendieron en nuestra región indulgencias (quise decir se promulgaron) por el lucro más ignominioso. Yo era entonces predicador y joven doctor en teología, como se dice,  y empecé a disuadir a las gentes, y a amonestar las que no prestasen odio al clamor de los mercaderes de indulgencias, dado que tenían cosa mejores que hacer. Yo estaba seguro de que en esa contaba con la protección del Papa, confiaba plenamente en él, por que en sus decretos condenaba con toda claridad a la inmodestia de los “quaestores”.

b) Es aparentemente paradójico que en el mismo siglo XVI en Ginebra y en Escocia, la mayor parte  de los países bajos e Inglaterra y Nueva Inglaterra del siglo XVII  las clases medias burguesas ascendientes aceptaron y defendieron la “tiranía” calvinistas contra la laxitud eclesiástica de Roma.  Jean Cauvin (1509- 1564) fue después de Lutero uno de las autoridades más significativas de la Reforma escribió  Instituciones de la Religión cristiana  en donde admite la unidad del Antiguo y Nuevo Testamento, en contra de la tesis tradicional cristianas. Para Calvino  Dios es omnipotente e inescrutable. Establecido en Ginebra su labor fue la de reglamentar la vida civil y religiosa persiguiendo durante los 20 años que duró su poder político a todos aquellos que renegaron de su doctrina.  La ética  protestante se resume en cinco proposiciones del texto la confesión de West ministen de 1617.

1.       Existe un Dios absoluto, trascendente que ha creado el mundo y lo gobierna pero que es inapreciable  para el espíritu finito de los hombres

2.       Ese Dios  todo poderoso y misterioso a predestinado a cada uno de nosotros a la salvación o a la condenación que mediante nuestras obras podamos modificar   un decreto divino dictado previamente.

3.       Dios ha creado el mundo para su propia  gloria.

4.       El hombre que debe ser salvado o condenado, debe trabajar por la gloria de Dios.

5.       Las cosas terrenales, la naturaleza humana y la carne pertenecen  al ámbito del pecado y la muerte, y para el hombre la salvación solo puede ser un don totalmente gratuito de la gracia divina.

Max Weber para confirmar la presencia de los protestantes en la posesión del capital y en la diligencia de la moderna economía señala un fenómeno en el ámbito educativo tomando como ejemplo  las ciudades de Baden, Baviera o Hungría en ello observa: 1) el tipo de educación que recibieron los hijos de los confesionistas protestantes en relación a los católicos.

2)La  inscripción de los jóvenes tanto en el ciclo de bachillerato  como en la preparación técnico-comercial no corresponde a su proporción demográfica. Siendo menor en ambos casos la cantidad de católicos.

La razón argüida es la tendencia de los hogares católicos por una enseñanza humanista clásica y de menor participación en la vida capitalista. En cuanto a su desenvolvimiento en la fábrica. Los católicos prefieren establecerse como maestros en el oficio mientras los protestantes luchan por conseguir los opuestos superiores del proletariado ilustrado y la burocracia industrial.

 “No podían explicarse estas diferencias por las ventajas de una riqueza heredada, sino por el carácter de la educación y los valores religiosos que los dos grupos recibieron de sus hogares y comunidades respectivos. Lo que más sorprendía a Weber con respecto a la pequeña proporción de católicos en la “vida empresarial” moderna era como minoría que sufría ciertas restricciones políticas deberían de haberse lanzado a la actividad económica como hicieron otras minorías sobre todo los Judíos” 

No obstante los católicos no asumieron las pautas del racionalismo económico aún cuando  se les persiguiera, al contrario de los protestantes fueran mayoría o minoría, de ascendencia superior o no.

La causualidad de tal conducta no es  posible atribuirla al carácter extraterrenal del catolicismo, ni a la orientación opuesta materialista del protestantismo.

Los casos siguientes ilustran que es otra la razón que explica el fenómeno mencionado:

-          Pietismo donde los fieles muestran una rígida observancia.

-          Centros parroquiales convertidos en impulsores de empresas capitalistas

-          Iglesias francesas hugonotas los prosélitos estaban formados por monjes e industriales.

-          En Austria se importaron fabricantes protestantes.

-          Alemania la confesión Luterana benefició el desarrollo del capitalismo.

 “Todavía es más curiosa, y basta eludir a ella, la conexión existente entre la minuciosa reglamentación religiosa de la vida y el desarrollo más intenso del espíritu comercial, precisamente en gran número de aquellas sectas cuyo “alejamiento del mundo” es tan tópico como su riqueza; nos referimos principalmente a los cuáqueros y mennonitas”.

De todo lo anterior se concluye que determinadas manifestaciones del espíritu y la cultura capitalista protestante no tiene su origen en superficiales actitudes ascéticas o profanas “ sino más bien en sus rasgos puramente religiosos”.

 

EL ESPÍRITU DEL CAPITALISMO.

 

Una vez expuestos en el capítulo I, confesión y estructura social consideraciones fenomenológicas e históricas concernientes a los grupos sociales que profesan la religión católica o protestante el autor pasa a problematizar acerca del concepto espíritu del capitalismo. Proponiendo los siguientes aspectos metodológicos

a)       Buscar un objeto al que se le pueda asignar la definición espíritu del capitalismo

b)       Hacerlo a partir de la delimitación “individualidad histórica” entendida como: un complejo de conexiones en la realidad histórica.

c)       No determinar a priori una definición general en abstracto, que no respeta la reconstrucción histórica.

d)       Solo al final de la investigación será posible dar una definición, que no excluye otros puntos de vista. Donde se concentra este objeto de estudio que permita analizar los rasgos o características del espíritu del capitalismo lo encuentra Weber en “ advertencias necesaria a los que quieren ser ricos “, de Benjamín Franklin, escrito en 1736. (1706-1790)

 “Benjamín fue el número quince entre los diecisiete hijos de un pobre fabricante de velas radicado en Boston. Solo asistió a la escuela durante  un año y a los doce entró como aprendiz en la imprenta de su hermano James... El muchacho se procuró una basta cultura autodidacta... Franklin llenaba los espacios libres de su almanaque con proverbios de su propia cosecha”

Weber se valió de su método de tipo ideal para constatar la adhesión de Franklin a la laboriosidad, la frugalidad,  al trabajo duro y la puntualidad.

Cuyo objetivo no era hace dinero por el dinero mismo, sino como la idea del deber del hombre para aumentar su capital, sin exentarlo de un fin utilitario, Franklin obedecía a un mandato divino producto de su estricta educación Calvinista. Si bien el texto no contiene todo lo relativo al espíritu del capitalismo, si es una muestra básica. Además no es una técnica es una propuesta ética. Así la virtud del trabajo que conduce a la ganancia legal que da sentido a la organización económica es el eje central de esta  ética capitalista la idea del deber profesional de una obligación aunque no es nueva, ni tampoco es condición de la existencia del capitalismo, Tiene que permear en un grupo de hombres como una concepción reguladora de su profesión para vencer otras y se convierta en la esencia del capitalismo. El concepto de selección le permite a Weber a explicar el fenómeno histórico del capitalismo y es precisamente en Massachusetts patria de Franklin donde se gestó ese espíritu del capitalismo. (En 1632 registran quejas contra la especulación y explotación económicas.

A continuación Weber reserva una serie de hechos históricos sucedidos en diferentes países y períodos confrontándolos con la ideología de Benjamín Franklin tipo ideal para el desarrollo del espíritu capitalista y con ello mostrar el por qué aquí si fue factible el fenómeno histórico aludido.

I                  Las economías precapitalistas y la conducta de los hombres no tendían al racionalismo económico ni al sentido ético del trabajo, este tradicionalismo fue un obstáculo para aceptar posteriormente la incorporación de norma y pautas de conducta:

II                La necesidad exigida por la producción  capitalista condujo a los empresarios a pagar por destajo aumentando  los salarios, la idiosincrasia del obrero no correspondió con un aumento en intensidad de trabajo.

III               Para el desarrollo de la organización capitalista no basta con aumentar o bajar los salarios sino un proceso de convencimiento  <<educativo>>

IV             Los grupos de personas con una formación religiosa que jerarquiza la obligación por el trabajo y una moderación en su comportamiento contribuyen notablemente a crear las condiciones para el espíritu capitalista.

V               Existieron empresas, empresarios, mercado inversión, trabajadores y comunidades capitalistas que no encajan en lo que definimos como estrictamente espíritu capitalista por seguir siendo tradicionistas.

VI             La fuerza impulsora de este nuevo orden económico no residía entonces en formar partes articuladas de una estructura económica generadora de una renta. Fue necesario un espíritu capaz de lograr un racionalismo económico que rompa el tradicionalismo.

“El tipo ideal de empresario capitalista  encarnado en algunos nobles ejemplares nada tiene que ver con este tipo vulgar o afinado de ricachón. Aquel aborrece la ostentación, el lujo inútil y el goce consciente de  su poder; le repugna aceptar los signos externos del respeto social de que disfruta, por que le son incómodos”.

 

CONCEPCIÓN LUTERANA DE LA PROFESIÓN.

 

Tesis I. Tal era la consecuencia inevitable del sentido, por así decirlo, sagrado del trabajo, y lo que engendró el concepto ético religioso de profesión.

Lutero dio un concepto nuevo, inédito en la tecnología cristiana el “beruf” palabra alemana que significaba la realización de una tarea moralmente establecida por Dios. Con esta connotación empezó a aparecer en las traducciones protestantes de la Biblia significando para los feligreses de esta misión un sentido religioso a sus  labores cotidianas y terrenales. Así Martín Lutero había valorado ante la sociedad la importancia de la vocación.

“Si sigues preguntándoles si lo tienen también por buena obra cuando ejercen su profesión, caminan, están de pie, beben, duermen y realizan cualquier clase de trabajo para la alimentación del cuerpo del bien común; y si creen que Dios tiene

contentamiento en ellos por estas tareas notarás que dirán que no y que de las

buenas obras tienen un concepto tan estrecho que lo limitan al orar en la iglesia, al ayunar  y al dar limosnas. Consideran que las demás obras son vanas y que Dios no las aprecia”.

Tesis II. Ante todo, apenas es necesario recordar que no se pueden señalar afinidades- íntimas entre Lutero y el espíritu del capitalismo.

La condena de Martín Lutero a la usura, el interés y el quehacer capitalista en general así como su alineamiento al lado de los principales cuando se dieron las rebeliones campesinas enseñan a un predicador defensor del orden establecido que invocaba a la voluntad de Dios para aceptar las cosas tal como son. Siendo el significado de su doctrina tradicional y poco propicio al desarrollo del capitalismo.

“Por ello también algunos de los comerciantes han despertado y han advertido que en su comercio están en uso algunas prácticas malas y artimañas perjudiciales, y es de temer que suceda lo que dice el eclesiástico que es difícil que los comerciantes estén sin pecado” “El amor al dinero es la raíz de todos los males... Más no puede negarse que comprar y vender es algo necesario de lo cual uno no puede prescindir”.

La implicación para el caso específico de la profesión que es el aspecto de la concepción luterana trascendente para Weber es la idea del destino. Así cada individuo tiene que aceptar el mandato divino para permanecer dentro de su quehacer.

Tesis III. Lo que ocurre es que no se le puede derivar directamente de la posición adoptada por Lutero y su iglesia ante el trabajo profesional y sobre todo no es tan clara como otras formas de protestantismo.

Que si vinculan la actitud religiosa con la actividad práctica. Y es precisa mente con los calvinistas, a quienes hasta los luteranos aborrecieron, que puede encontrarse una fundamentación para explicar el espíritu capitalista, el cual como

acota Weber no es un propósito de estas congregaciones el crear una ética del capitalismo. “La salvación del alma  y solo esto era el eje de su vida y su acción”.

Finalmente el sociólogo alemán culmina el capítulo con varios señalamientos de su investigación.

I.                     Conocer los aspectos esenciales con que la reforma influencia a la etapa capitalista.

II.                   La reforma no es producto de transformaciones económicas.

III.                  El surgimiento y sobrevivencia de nuevas iglesias solo es atribuirle a distintas causas históricas.

IV.                El capitalismo como una organización económica racional no es un producto de la reforma religiosa.

“Dada la variedad de recíprocas influencias entre los fundadores materiales, las formas de organización político-social y el contenido espiritual de las distintas épocas de la reforma, la investigación ha de concentrarse a  establecer si han existido, y en que puntos, afinidades electivas entre ciertas modalidades de la fe religiosa y la ética profesional”.

 

CONCLUSIONES

 

Max Weber

Algunas de las Tesis teóricas más importantes de la presente investigación son:

1.       La racionalización formal tiene lugar exclusivamente en el mundo occidental moderno donde diversas esferas de la vida han logrado su autonomía: racionalismo económico, Estado racional con una administración estado racional con una administración burocrática, ley racional formal.

2.       La realización de un análisis histórico comparativo entre los círculos culturales variados. La conducta de las religiones, su comparación en cuanto  a la  ética económica que cada una de ellas ha asumido.

3.       El trabajo profesional no es ya la base de un fe religiosa, sino un proceso de racionalización del cual la humanidad occidental no se puede sustraer.

4.       En cuanto al texto, la ética protestante y el espíritu del capitalismo caben ciertos comentarios.

Weber refutó la concepción de que la Reforma fue resultado histórico necesario de procesos económicos.

Negó que el capitalismo fuera creación de la Reforma.

Aunque aprecia la influencia del factor económico, explora, explica su génesis a través de otras influencias, como no es posible asignarle un peso exacto a ninguno de ellos, considera abordar el mismo problema desde varios puntos de vista y perspectivas. En consecuencia el capitalismo se formó de la conjunción de varios factores; la  empresa racional permanente, contabilidad racional. Tecnología racional y el derecho nacional, la racionalización de la conducta en la vida en general, y una ética económica racionalista.

 

OBJECIONES

 

Con el propósito de ubicar los alcances que las aportaciones Teórico- históricas de Max Weber tuvieron en las Ciencias Sociales en general y en la sociología. En particular me parece pertinente citar las tesis sobre el  protestantismo y capitalismo del texto de Irving Zeitlin, ideología y teoría sociológica.

Zeitlin retoma al historiador Kurt Samuelson para cuestionar las interpretaciones Weberianas, por ejemplo con respecto a Lutero y Calvino, los países bajos y los Distritos del norte y el oeste de Alemania se dice que ya tenías características económicas de gran auge; existían manufactura y comercio de textiles en Holanda y Flándes, fundaciones de hierro, secaderos de sal y comercio internacional en las regiones hanseáticos. A su vez Inglaterra vivía un gran dinamismo. Todo esto por la época en que nacieron los ideólogos del protestantismo con un antecedente de tres o cuatro siglos.

Los países bajos al concluir el siglo XIII dominaban en el comercio y la manufactura textil de lo  que se infiere la nula influencia del calvinismo, en su desarrollo. Amsterdam en el siglo XVII era un próspero centro comercial previo al predominio de la religión calvinista. Aquí las clases más pobres se acogieron a la nueva religión. En Inglaterra del siglo XIII el crecimiento técnico, industrial y económico era evidente, lo cual sucedió con antelación a la Reforma, logrando su madurez posteriormente a ella, por lo que  no es coherente sostener la  correlación religión-economía.

En Suiza la patria de Calvino disponía de situaciones ventajosas como centro del comercio entre Italia y las parte septentrionales y occidentales de Europa, donde ganarse la vida como agricultor resultaba  difícil además el temprano debilitamiento de los feudos con las ciudades libres que subsistían del comercio y la industria. No hay indicios de un acelerado desarrollo económico durante la reforma o inmediatamente después.

En Alemania de igual forma no es plausible validar la relación religión economía. Independientemente de las condiciones religiosas en algunas regiones habían depósitos de hierro y carbón del Oeste, rutas comerciales a lo largo del Rin, extensión y rendimiento en  el Este y Sur. En Essen la mitad de la gente era católica. Düsseldorf dos terceras partes. Polonia  aproximadamente tres cuartas partes. En el periodo de industrialización la presencia mayoritaria de los católicos fue notoria. De lo que ser infiere que los más prominentes industriales, comerciantes y banqueros fueron católicos y/o venían de familias cuya riqueza y título nobiliario se remontaba varias generaciones, en las que su cosmovisión de la vida no concordaban con lo expuesto por Max Weber.

Para los países bajos, Inglaterra, Escocia, los distritos alemanes del mar del norte y del  Báltico, Suiza, tenían una característica en común, sus costas oceánicas que utilizaban desde 100 años antes de la Reforma; ”el desplazamiento definitivo del centro de gravedad del comercio europeo al mar del norte y el Atlántico, a consecuencia  de los grandes descubrimientos y del bloqueo por parte de los árabes de las rutas mediterráneas, la continua imposibilidad de la ganadería y agricultura para brindar suficientes alimentos.

Punto medular de los cuestionamientos hechos por el historiador Samuelson son las conclusiones de Weber respecto a las estadísticas a cerca de la escolaridad y vocación profesional de la población católica y protestante. Los cuadros tomados de Martín Offen Bacher son engañosos porque el cálculo no se hace en términos de la población total, sino de los habitantes de distritos, en los que existían las respectivas categorías de escuela no hay diferencias que valgan la pena mencionar. Las proporciones de escolares clasificados por fe religiosa con casi exactamente las mismas que las proporciones correspondientes a la población total del distrito. Que el hecho de que los protestantes de Baden, en conjunto, revelan una <<frecuencia escolar>> mayor que la parte que les correspondía en la población adjunta, obedecía totalmente al hecho  de que vivían más protestantes que católicos en los distritos en que había.

Realgymnasien, Höhere Bürgeschulen y Realschulen, si se hace el cálculo, no en términos de la población total, sino de los habitantes de distritos en los que existían las respectivas  categorías de escuelas, no hay diferencias que valga la pena mencionar.

No hay diferencias en las proporciones demográficas por distrito católicas y protestantes guardan similar propensión a la escolaridad.

En Carolina del Sur, Nueva York y Filadelfia por mencionar algunas ciudades el capitalismo profesional se invirtió en consolidar un estatus social, a través de actividades no productivas, (fines del siglo XVII) en el caso de Nueva Inglaterra la apología del ascetismo no coincide con el desenfrenado hedonismo. Los comerciantes importaban ron de Las Antillas. La mayoría de las colonias y de ésta en específico; la embriaguez era uno de los vicios dominantes. Cualquier acontecimiento social, bautizos, funerales, etc. se aprovechaba para beber. Lo que contradice la visión weberiana del modo de producción- capitalista de Nueva Inglaterra es el concepto de capitalismo político y especulador basados en el trueque y buena parte del comercio colonial debido a la política mercantilista  británica que era técnicamente ilegal. Aún cuando Weber excluía la posesión de tierras y la especulación como no capitalista, las cuales redituaban grandes beneficios. La contratación de sirvientes y no trabajadores libres mostraba otro rasgo no considerado por Weber. Al menos la mitad de la población total de las trece colonias llegó como mano de obra contratada. Desde un principio Massachusetts reglamentó la contratación de sirvientes.

La figura del tipo ideal personificada por Benjamín Franklin muestra características no conocidas o ignoradas por el autor de la ética protestante. Franklin derrochó dinero en bebidas, mujeres, deportes, teatro. Tuvo un hijo legitimo. Se retiró de las actividades comerciales a los 42 años. Escribió una carta de como elegir amante. Mientras fue embajador  americano en Francia dejó a su mujer en la patria y tuvo amoríos con otras mujeres. Podría admitirse que Weber diera mayor relevancia a alguna de las características de Benjamín Franklin para lo cual hubiera sido necesario a los fines de su método del tipo ideal, que los otros aspectos fueran insignificantes los no ascéticos.

En resumen Weber muestra el escaso conocimiento de los puritanos de Nueva Inglaterra y de Benjamín Franklin.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Texto Básico

Weber, Max,  La ética protestante y el espíritu del capitalismo. España, SARPE 1984.

 

Textos adicionales

 

Pantoja Gutiérrez, Gabriel. Metodología de las Ciencias Sociales II. México, HARLA S.A. de C.V. 1986.

 

Zeitlin, Inving. Ideología y Teoría Sociológica. Argentina, AMMORRONTU editores, 1968.

 

Lutero, Martín. Páginas escogidas, Buenos Aires, La Aurora 1961

 

Montiel, Alejandro y Pascual, Marcelo. Grandes Biografías. España, Océano 1994. Tomo I