MEMORIAS DE UN FERROCARRILERO
Ponencia
presentada en el VI encuentro de Investigadores del Ferrocarril.
Jalapa,
Ver. Nov. 6 de 2002
El Colegio de San Luis, A. C.
San Luis Potosí, S. L. P.
Se
realiza en el Colegio de San Luis A.C. de la ciudad de San Luis Potosí, el
proyecto “Ferrocarriles y Ferrocarrileros Potosinos en el siglo XX” ; su objeto de estudio son los Ferrocarriles Nacionales
de México en la vía férrea Chicalote,
Ags, - empalme San Luis Potosí, S.L.P. - Cárdenas, S.L.P.-Tampico Tamps., con sus ramales San Bartolo-Rioverde y
empalme Magosal - Magosal, Ver.. Esta línea se
conoce como División Cárdenas a la cual se agregó el 19 de marzo de 1930
el ramal Calles-Guerrero (Tamuin) para unir la vía Monterrey-Tampico de la
División Golfo, con la vía San Luis-Tampico de la División Cárdenas. El objetivo
general se dirige hacia la búsqueda y recuperación de la historia
ferrocarrilera durante el siglo XX en el estado de San Luis Potosí; el eje
central son los ferrocarrileros potosinos y cómo participaron en dicha
historia.
Durante el porfiriato tuvo
auge la construcción de vías férreas y el estado de San Luis Potosí se vio
comunicado por la línea del Ferrocarril Nacional México-Laredo inaugurado en 1888.
Otra línea paralela, el Ferrocarril Central México-Paso del Norte había sido
construida desde 1884 tocando la ciudad de Aguascalientes; con el tiempo se
proyectó unir el Golfo con el Pacífico y se trazó la vía perteneciente al
Central desde Aguascalientes hasta Tampico, Tamps. inaugurándose en 1890. En el estado de San Luis Potosí, resultaron
beneficiados los intereses norteamericanos y la oligarquía imperante durante el cacicazgo del gobierno del
gral Carlos Diez Gutiérrez.
Conocen las investigadoras e
investigadores del tema ferrocarriles, cómo los norteamericanos controlaban
totalmente estas empresas; el idioma oficial era el inglés; los trabajadores
extranjeros ocuparon los empleos calificados de jefes y oficiales de la
empresa; Para los mexicanos eran las
plazas de trabajadores manuales y de carga, ayudantes y peones.
Los extranjeros por
especialidades, pertenecían a las
logias “brotherhoods”; los nacionales no tenían organización, algunos empezaron
a agruparse como proletariado industrial y aprovecharon nexos con las
organizaciones extranjeras para adquirir personalidad y protegerse. Asimismo,
aplicaron la estrategia de capacitarse en las distintas áreas de trabajo con
objeto de obtener puestos de ascenso y llegaron a la mexicanización.
Al crearse organizaciones de
resistencia: la Unión de Mecánicos, la Gran Liga y la Alianza, estallaron
intentos para demandar mejores salarios y sacar a los extranjeros de los
ferrocarriles mexicanos.. El gobierno porfirista a principios del siglo XX estructuró
los ferrocarriles fusionando en 1908 cuatro lineas férreas nacionales, entre
ellas El Central, y El Nacional incluyendo la vía Aguascalientes-Tampico; a
ésto se nombró “consolidación de los ferrocarriles” y dio origen a los
Ferrocarriles Nacionales de México reportando un alto costo a la nación por los
compromisos y deuda adquiridos.
Por la presión de los trabajadores
mexicanos, el personal extranjero fue sustituido por mexicanos en tres etapas
que culminaron en 1914. En este lapso, se sucedieron los hechos de la
revolución mexicana con graves perjuicios para la industria ferrocarrilera; una
vez concluida ésta vino un período de estabilización nacional y el grave
problema de la deuda externa, no superada por el gobierno durante varias
décadas. Pasados los acontecimientos de la revolución se involucró el equipo de
arrastre y tractivo con los intereses de los Estados Unidos durante la 1ª.
guerra mundial; las vías y el material rodante sufrieron deterioro y
destrucción.
Después de la
huelga de 1926-1927, los obreros tomaron conciencia que las luchas de los
agremiados eran dispersas a conveniencia de cada especialidad, unión o
sociedad; desunión fortalecida por la intervención del gobierno y otros
factores políticos. Tanto el gobierno norteamericano como el nacional, a fines
de los años treinta dirigieron su atención hacia los ferrocarriles nacionales y
por diversos medios trataron de controlar a base de proyectos de restauración y
reajustes de personal. Decidieron los trabajadores constituir en 1933 el sindicato
de trabajadores ferrocarrileros de la república mexicana.
El
proyecto “Ferrocarriles y Ferrocarrileros Potosinos en el siglo XX” trata de las concesiones y proyectos en el siglo
XIX para la construcción de la vía San
Luis–Tampico, los inversionistas, la construcción de la línea y la
consolidación de las líneas Nacional y Central, en Ferrocarriles Nacionales de
México.
De
igual manera se expone el estado de las instalaciones, la empresa, los trabajadores, así como la formación de
las organizaciones que originaron la mexicanización y el sindicato
ferrocarrilero. Se distinguieron en esta etapa, la Orden Suprema de Empleados
Ferrocarrileros, la Unión de Mecánicos, y la Gran Liga, la Alianza de Ferrocarrileros Mexicanos, la
Sociedad Mutualista de Telegrafistas Mexicanos, mas otras Uniones y
Fraternidades como las de Maquinistas, Conductores, Fogoneros y Garroteros que
con el tiempo tuvieron distintas denominaciones; dieron lugar también a la
creación de organismos políticos: la Junta Nacional Ferrocarrilera del Norte y
la Junta Patriótica Nacional Ferrocarrilera.
Entran en este proceso, las acciones del gobierno federal no solo en la
administración de las líneas y talleres, también en la organización de los
trabajadores y el control de sus luchas intergremiales.
El proyecto analiza la
nacionalización de los ferrocarriles en 1937, la entrega de la empresa a los
trabajadores durante la Administración Obrera en 1938, los conflictos entre los
polos antagónicos de poder sindical
durante las etapas denominadas tortuguismo, charrismo, gomecetismo, etc.. Trata
acerca de la intervención de la Fraternidad de Trenistas Ferrocarrileros
Mexicanos y la Unión de Caldereros al producirse la escisión en el sindicato en
los años cuarentas y registra el importante movimiento de los ferrocarrileros
en 1958 - 1959. Concluirá el proyecto con el estudio de la reestructuración de
la empresa en 1985 dirigida hacia la
“privatización” en 1999;
finaliza la investigación con la desaparición total de los Ferrocarriles
Nacionales de México en las postrimerías del siglo XX.
Haber trabajado
José Herrera Hernández en los ferrocarriles durante 47 años, laborado en los
más importantes centros ferrocarrileros de la División Cárdenas y estar
relacionado con el personal de otras divisiones, le permitió tratar a numerosos
trabajadores de todas las especialidades y dejar anotados los nombres de
personas conocidas por él: 42 funcionarios de la empresa, 53 maestros mecánicos
y superintendentes, 38 mayordomos, 120 mecánicos, y así continuó enlistando
ayudantes de mecánico, cobreros, pintores, caldereros, albañiles y ayudantes
auxiliares, limpiadores, vigilantes, almacenistas, forjadores, despachadores,
telegrafistas, celadores, oficinistas, jefes de estación, mozos, carpinteros,
modelistas, truqueros, soldadores, maquinistas, inspectores de maquinistas,
fogoneros, similares de locomotoras, pagadores, servicio médico, lampareros,
motoristas, conductores, garroteros, proveedores de cabuses, departamento de
instrucción, trabajadores del tren de auxilio, patieros, ingenieros,
sobrestantes, hojalateros, herreros,
reparadores de vía, del servicio de agua, Hizo una división al nombrarlos,
los muertos antes de 1996 y los vivos o jubilados a partir de ese año.
Hace
mención de las locomotoras de vapor y las diesel según su clasificación, incluyendo una descripción histórica y
técnica de la grúa Bucyrus . Hacia 1930 participó en el equipamiento e
instalación de las primeras escuelas de frenos de aire; también habla de la
conversión de instalaciones para cambiar del
suministro de chapopote a diesel para las máquinas. Narra cómo dirigió
la instalación de la GR20 loc. 1182, en la alameda de San Luis Potosí. En otra
parte de sus memorias, anotó las primeras construcciones, posteriores
ampliaciones y transformación de los talleres de San Luis Potosí y Cárdenas.
A
su modo, interpreta la intervención de la CROM, la CTM y otras organizaciones en
las luchas obreras, nombra trabajadores participantes en la fundación de
Uniones y Fraternidades, hasta la fundación del sindicato; más adelante con
datos correctos a veces, otras veces equivocándose, fue narrando diversos
acontecimientos como el establecimiento de la Administración Obrera, la
nacionalización de los ferrocarriles y las acciones sindicales que hubo hasta
1958, sin dejar de mencionar el desarrollo de la empresa y cómo la manejó el
gobierno. En una de sus anécdotas narra cómo el gran silbato ( escribió quiénes
lo hicieron) traído de Cárdenas en 1933 al cambiar los talleres a San Luis
Potosí, fue instalado en estos talleres del taller todavía llamado en ese año
El Central; silbato que por más de 65
años estuvo en uso para marcar las horas, indicar la salida y entrada de
trabajadores, celebrar momentos de fiesta, llamar el tren de auxilio, o dar
aviso de peligro o incendio.
En
otra parte de sus memorias, anotó un sinnúmero de accidentes, con fecha, número de locomotora y tripulaciones.
Platicó acerca de la vida cotidiana de los trabajadores, relató hechos que
involucraron directamente a los ferrocarrileros de la línea San Luis-Tampico en
el tiempo de la revolución y cómo influyeron los trabajadores en el desarrollo
de la población de Cárdenas, S.L.P..
Alcanzó a escribir, sus puntos de vista acerca de la privatización de
los ferrocarriles.
Y
no solo escribió acerca de sus vivencias y recuerdos en ferrocarriles; Quiso
mucho su trabajo y como buen ferrocarrilero dejó algunos párrafos de carácter
sentimental y versos dedicados al ferrocarril.
Sus
memorias son una historia de vida, contada con sencillez, dicha como la vivió. Está impregnada de términos
propios de un obrero, tiene inexactitudes y desorden en su redacción, mas ayuda
a seguir una secuencia de hechos y situaciones afirmados o rechazados al
examinar la bibliografía y archivos existentes, o cotejarse con la información dada por ex trabajadores
entrevistados que aún pueden y quieren dar testimonios confiables y exactos.
Este
es el contenido de las “memorias de un ferrocarrilero”, anunciado al inscribir
la ponencia para el VI Encuentro de Investigadores de Ferrocarril.
En la parte final de esta
intervención, proyecto varias imágenes del álbum fotográfico en formación que para este evento, comprende de 1900 a 1933; incluyo tres
importantes trabajadores que en 1933 laboraron en Cárdenas y después en San
Luis; por último, proyectaré varias diapositivas con diversos aspectos de la actividad ferrocarrilera
potosina en los primeros años del siglo XX.
Adrián Zapata Gamillo. Nació en
Río Grande Zacatecas el 21 de julio de 1898. Ingresó a los ferrocarriles el 21
de mayo de 1917 como ayudante de tomador de tiempo en la estación de Cañitas
Zac. hoy Felipe Pescador. Posteriormente trabajó en la ampliación de los patios
de Tampico Tamps lugar en donde ocupó en 1930 la presidencia de la sucursal
21 de la Alianza de Ferrocarrileros
Mexicanos adscrita a la Confederación de Sociedades Ferrocarrileras. Pasó a trabajar
en 1931 a Cárdenas y asistió como delegado de la Alianza en 1933 al Cuarto
Congreso Ferrocarrilero en donde se constituyó el S. T. F. R. M. . Fue
Secretario Local de la Sección 4 en Cárdenas en los años 1938 a 1940,
representante obrero en la Junta de Conciliación y Arbitraje en México de 1944
a 1946. Se jubiló el 1 de enero de 1977 siendo Contador de la División
Cárdenas. Falleció el 20 de octubre del 2001 en la Ciudad de San Luis Potosí. (
estoy investigando otros datos)
Rosendo Loredo Báez Nació en la
ciudad de San Luis Potosí el 1 de marzo de 1905; sus padres Rosendo Loredo
Padilla y Juana Báez Ochoa, a partir de 1916 trabajó como vendedor de calzado y
del periódico El Liberal, en la jarciería de Antonio Acebo, en la fundición de
Domingo Bueno, en la fábrica “La Virgen, y en 1921 en la España
Industrial. En 1922 después de trabajar
en una importadora de maquinaria entró como motorista en la Compañía Limitada
de Tranvías; se relacionó en el sindicato con otras organizaciones gremiales y
adoptó la personalidad de luchador social seguidor de Luis N. Morones dirigente
de la CROM.
En 1923 formó parte
de un grupo de la Confederación de Partidos Independientes en un acto de
protesta en palacio de gobierno del estado. Saturnino Cedillo disolvió los
movimientos obreros y Loredo Báez quedó desempleado; posteriormente trabajó en
la construcción de la carretera 57 hasta 1925. En enero del 26 ingresó en el
departamento de vía de los ferrocarriles, entró de esquirol como ayudante
mecánico a la casa redonda en la huelga del 26; fue declarada inexistente la
huelga y él continuó en la Sociedad de Mecánicos y Ayudantes de la CROM, afin
al gobierno y antagónica a la Unión de Mecánicos; ocupó los cargos de
comisionado de enfermos, tesorero, secretario de ajustes en 1929 y 1930.
Reajustado en San Luis en 1931 obtuvo trabajo en Cárdenas y ahí permaneció de
1932 a 1933. En 1933 cambió la empresa
el personal de los talleres de Cárdenas a San Luis, Loredo Báez regresó
junto con ellos en la categoría de mecánico; recién fundado el S. T. F. R. M.
en la sección 24 ocupó el cargo de secretario de ajustes talleres hasta 1935.
En 1946 ocupó el puesto de inspector de máquinas herramienta. Participó en el
movimiento vallejista de 1957-1958; en 1966 asistió a una Conferencia
Latinoamericana convocada por el gral Lázaro Cárdenas. Se jubiló en 1966; después fue representante por jubilados de
la sección 24 del STFRM durante 22 años. ( estoy investigando otros datos)
José
Herrera Hernández Nació en
Cárdenas S.L.P. el 19 de marzo de 1906, hijo de Maximino Herrera Alejos y Clara
Hernández de Herrera; ingresó a los
ferrocarriles el 1 de mayo de 1918 como mozo o colilla en la casa de máquinas
de los talleres cardenenses; su padre fue fogonero y después maquinista de
camino y de “la chancla”en el patio. Se inició
en las luchas obreras siendo ayudante mecánico; participó en los
conflictos intergremiales que dieron origen a la estructuración de la Sociedad
de Mecánicos y Ayudantes Ferrocarrileros CROM ante la negativa de la Unión de
Mecánicos de reconocer derechos para
los ayudantes de mecánico; fue secretario del Comité de Huelga de 1926-27;
convivió en los talleres de Cárdenas con dos
ferrocarrileros de espíritu combativo: Adrián Zapata Gamillo de 1931 a
1940 y Rosendo Loredo Báez en 1932.
Asistió a
convenciones de la Unión de Ayudantes Mecánicos y más tarde como delegado
de la sección 4 del S.T.F.R.M.. Como boxeador aficionado, su mote era “Kid
Karson”.
En 1928 y 1929 junto con Ramón
Saldívar Gómez, Francisco Iglesias y José Zea diseñaron y montaron la Escuela de
Frenos de Aire para los trenistas.. Participó en 1931 en la unificación de los
mecánicos y los ayudantes hasta fusionarse la Unión de Mecánicos Mexicana y la
Unión de Ayudantes Mecánicos (crom). Al iniciarse el IV Congreso, fundador del
Sindicato, era secretario de la sucursal núm. 15 de la Unión Mexicana de
Mecánicos y Similares en Cárdenas. En 1933 fue transferido a los Talleres de
San Luis Potosí en donde ascendió a la categoría de mecánico. Ocupó diversos
cargos sindicales en la sección cuatro hasta 1949.
En 1951 ascendió a mayordomo de máquinas herramienta
y posteriormente mayordomo de casa redonda. En 1953 fue enviado al Instituto de
Capacitación Ferrocarrilera en el área de locomotoras diesel.. Regresó a
Cárdenas y fundó la escuela técnica para trabajadores “Miguel García Ramos”. En
1955 fue comisionado como maestro mecánico
a los talleres del sureste de la república para organizar los servicios
de locomotoras diesel. Regresó a Cárdenas y atendió diversos problemas y
decisiones durante el movimiento llamado “vallejista”. Quedó en Cárdenas como
maestro mecánico ayudante; durante su gestión rescataron formando equipo con
Eulalio Chávez y personal de vía y talleres, locomotoras diesel en la sierra de Espinazo del Diablo y
reconstruyeron la grúa Bucyrus; en 1963 tuvo a su cargo la instalación de la
locomotora 672 en el jardín Juárez.
Hizo labor social
intensa en beneficio de la población y en particular de la educación. Durante
el tiempo que vivió en la población; fue secretario del ayuntamiento, juez
civil, miembro de la masonería y del Club de Leones. En 1966 pasó a los
talleres de San Luis Potosí como Maestro Mecánico de Terminales con
jurisdicción para los talleres de San Luis, Vanegas, Cárdenas, Rioverde y
Saltillo. Tuvo a su cargo la instalación en la alameda de la capital potosina,
de la loc. 1182 el 27 de enero del 67.
Fue jubilado como Maestro Mecánico de Terminales de los talleres de San
Luis Potosí el 1 de agosto de 1967. Falleció en la ciudad de San Luis Potosí el
3 de mayo de 1999.
.
Miganher.