Universidad Abierta

 


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ENAJENACIÓN Y CONCIENCIA DE CLASES EN MÉXICO

 

GÓMEZ QUINTANA JESÚS ALBERTO

 

 

CONTENIDO

 

PRESENTACIÓN
CONCEPTO DE CLASES SOCIALES

EN MARX

EN LENIN

CONCEPTO DE CONCIENCIA DE CLASE

CONCIENCIA DE CLASE EN SÍ

CONCIENCIA DE CLASE PARA SÍ

BREVE HISTORIA DEL CONCEPTO DE ENAJENACIÓN

EN LA EDAD MEDIA

EN ROUSSEAU

EN HEGEL

EN FEUERBACH

EN MARX

LAS CLASES SOCIALES EN MÉXICO

CONCLUSIONES.

AUTOEVALUACIÓN

 

“El hombre no debe ser amigo del sol, debe ser sol.

Lo es; el error está en que desconoce su lugar, su patria y, por tanto, su derecho.”

Ernst Jünger.

 

PRESENTACIÓN

 

Algunos años han pasado desde los  sesenta cuando la lectura obligada de los textos marxistas otorgaba una visión esquemática y precisa para quienes estudiaban las ciencias sociales. Una visión que mediante el materialismo histórico permitía definir los diferentes procesos económicos en que se desenvolvía el proceso del desarrollo humano.

En treinta años se han sucedido rápidos cambios económicos y políticos, y durante este período han modificado radicalmente los puntos de referencia que permitían un planteamiento del conocimiento social, o tan sólo se han transformado en un proceso dialéctico a la inversa. Un mundo en donde finalmente al menos, fenoménicamente, diría Karel Kosic, se inserta en el triunfo total de la síntesis capitalista.

El lenguaje de estos textos, puede parecer a los nuevos estudiosos de las ciencias sociales un tanto pasado de moda, posiblemente propio de algún museo, o peor aún, ideas sacadas del basurero de la historia, y no exagero al mencionar lo anterior, pero es importante reconocer que a pesar de las nuevas corrientes de la historia, el material de estos tratados está vigente, y la propia praxis económica y política de la humanidad en su conjunto avala los principios que se manejan en el materialismo histórico.

Un materialismo histórico más vigente que nunca, ante el cúmulo de fracasos de las corrientes neoliberales, de un mundo que ha perdido el rumbo, y cuyos principios, en un mundo cada vez más polarizado, evidencian el comportamiento de dos clases que se enfrentan pero que ahora este enfrentamiento se realiza en la llamada “aldea global” de Marshall Mac Luhan, con alcances universales.

Quien halla mencionado que el cadáver del Materialismo Histórico, fue muerto, velado y enterrado, no está más equivocado que aquel inolvidable pasaje de la obra Don Juan Tenorio de Francisco Zorrilla: “los muertos que vos matáis gozan de cabal salud”.

El materialismo histórico esta más vivo que nunca y aquellos escritos y trabajos realizados sobre esta teoría social durante  la segunda mitad del presente siglo adquieren un importante valor desde el punto de vista de las ciencias sociales, más que como un trabajo de recapitulación, sino como una validación de todo un proceso que aun no cierra su ciclo y que seguramente aún espera una rápida transformación ante algo que año con año se acrecienta y que es la lucha de clases.

El presente trabajo, pretende establecer bajo una rápida revisión, el concepto de la enajenación y la conciencia de clase, a partir de un documento escrito hace ya más de treinta años por  Pablo González Casanova (Las Clases Sociales en México), y publicado en la antología Los Grandes Problemas Nacionales

Sirva pues este trabajo para tender un puente entre aquellos teóricos del Materialismo Histórico de la segunda mitad de este siglo y aquellos que ven en el actual proceso histórico, tan solo la prospección de sus trabajos en este último terció de un siglo, que se definirá como el parcial triunfo del neoliberalismo, en este caso del capitalismo en su forma más violenta. “...y sin embargo se mueve”

 

CONCEPTO DE CLASES SOCIALES

 

Marta Harnecker menciona que Karl Marx no alcanzo a concluir, es más, ni siquiera inicio el capítulo correspondiente a las clases sociales en su obra El Capital. Sin embargo en la construcción del edificio argumentativo de Marx algunos autores como Dahrendorf consiguen reconstruir una parte esencial en el andamiaje, ciertamente oculto, del trabajo de Karl Marx.

Se menciona que “en todo modo de producción en que existen relaciones de explotación se presentan dos grupos sociales antagónicos: los explotadores y los explotados: esclavos y amos, siervos y señores, obreros y patrones”

Asimismo Lenin define las clases sociales de la siguiente manera: “Las clases sociales son grandes grupos de hombres que se diferencia entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción  históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran frente a los medios de producción (relaciones que las leyes fijan y consagran), por el papel que desempeña en la organización social del trabajo y, por consiguiente, por le modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen. Las clases sociales son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse del trabajo del otro por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de economía social”.

Finalmente tenemos que las clases sociales son grupos sociales antagónicos en que uno se apropia del trabajo del otro a causa del lugar diferente que ocupan en la estructura económica de un modo de producción determinado fundamentalmente por la forma específica en que se relaciona con los medios de producción.

Un concepto tan amplio como el termino Clase social, indica un estrato social en una sociedad y su estatus correspondiente y está regida fundamentalmente por una ordenación de tipo económico, está configurada por los mercados, constituidos por personas que realizan o producen un determinado trabajo o capital. Se considera a Karl Marx como el creador del concepto de clase social, aunque a Max Weber se le reconoce su importante labor de clarificación de este término.

Marx vincula el concepto de clase social con los de burguesía y proletariado, a través de una teoría de la historia que sostiene que los intereses materiales son el principal motor de la humanidad y que los individuos en un estado de naturaleza (según Hobbes) vivían en un conflicto permanente, endémico y desgarrador.

Por otra parte, los individuos en una sociedad civil mantienen una lucha estructurada por los medios de producción (los recursos para extraer productos de la naturaleza) y esta lucha es un conflicto de clases sociales. Este enfrentamiento, con el desarrollo de la sociedad burguesa implicaba que la clase proletaria fuera expropiada de los medios de la producción, y explotada por la clase de los propietarios de los medios y el capital.

Sobre la base de esta teoría se predijo que habría una revolución del proletariado explotado, el cual impondría un periodo de dictadura del proletariado y así se llegaría al término del enfrentamiento de dos clases sociales antagónicas para finalmente conformar una sociedad desprovista de clases sociales.

Las ideas de Marx y el desarrollo de la sociedad industrial han hecho variar la terminología acerca de las clases. Antes, las referencias a la estratificación aludían a la aristocracia, a los comerciantes y a los grupos inferiores, mientras que la lucha entre la burguesía y el proletariado dominaba el análisis político.

Actualmente, con el auge de la sociedad postindustrial, el debate se centra en si el concepto de clase social ha perdido vigencia o en si la idea marxista de la historia (enfrentamiento entre dos clases sociales antagónicas, mantenido de forma dialéctica, en donde el auge de una de ellas, provocaría paradójicamente su desaparición), ha llegado a su fin.

Esta postura, que ha sido defendida por varios historiadores liberales después de la caída de los regímenes comunistas en Europa, no puede negar la importancia de la clase social como factor fundamental de las oportunidades en la vida de los individuos a partir de la evidencia de las situaciones. En la mayoría de los países (y entre un país y otro) las desigualdades en cuanto a capital, ingresos, sanidad y educación son dramáticas.

Algunos sociólogos intentan explicarlas utilizando otros atributos humanos como género, región raza, religión, o inteligencia, aunque este debate supone una trivialización de las terminologías o del significado de clase social. Otros autores destacan las grandes modificaciones que han tenido lugar a medida que la estructura social de la sociedad humana se ha transformado con los avances tecnológicos.

Así, por ejemplo, la clase inferior ha podido mejorar sus condiciones de vida, en términos absolutos, al aumentar la riqueza, al organizarse el estado del bienestar y al crecer la disponibilidad de medicamentos junto con una menor tasa de natalidad.

En este contexto, el análisis del concepto de clase social resulta que existen desigualdades de salud y educación que han demostrado ser muy resistentes a las políticas sociales de los países ricos y que están estrechamente relacionadas con la posición de los individuos en la clase social a la que pertenecen por nacimiento. Generalmente se define clase social como un grupo de personas situadas en condiciones similares en el mercado de trabajo.

Desde esta perspectiva, el sistema de clases sociales está definido por la estructura ocupacional del país, es más esta sobre la base del ingreso. Esto significa que las clases sociales tienen un acceso distinto y normalmente desigual a privilegios, ventajas y oportunidades. Tanto el mercado como las condiciones de trabajo de las diferentes clases son típicamente desiguales. En las sociedades actuales, por ejemplo, encontramos directores de grandes empresas con salarios muy elevados, mientras que los jubilados reciben pensiones escasas.

Los hijos de los grupos con mayor poder adquisitivo tienden a ir a escuelas distintas, a obtener calificaciones escolares superiores, a disponer de diferentes oportunidades de trabajo, a gozar de mejores condiciones de vivienda y a elegir pareja entre individuos de su misma clase. Estas son algunas de las realidades asociadas al concepto de clase social de la sociología postindustrial.

Por otra parte existe una terrible confusión, posiblemente inducida, entre clases sociales y estratificación social, éste último término que identifica fundamentalmente al nivel de ingreso dentro de una clase. De esta manera esta estratificación permita incluso mencionar que las clases sociales permiten la movilidad social dentro de los grupos sociales, ciertamente dentro de un esquema de estratificación social, sin embargo la posibilidad de avance de una clase a otra es mucho más compleja, que como lo pretenden y lo señalan las corrientes sociológicas contemporáneas.

Este espejismo creado para evidenciar la posibilidad de avance es precisamente uno de los principales dinamizadores de la categoría de la enajenación en el proceso de lucha de clases, especialmente de ese amorfo cuerpo social denominado clase media, principal producto de ese sistema de estratificación social mal llamada clase social.

Pero no destacan lo principal, lo decisivo: la relación con respecto a los medios de producción, que determina, a fin de cuentas, la situación social de los hombres en la sociedad.

El fin oculto de esa división en grupos, consiste en ocultar lo fundamental, a saber: las contradicciones de clase existentes en la sociedad. Al remplazar las clases con grupos de individuos, formados según su cuantía de sus ingresos, su ocupación, su nivel cultural, psicología, etc., la sociología postindustrial proclama la desaparición de las clases en un proceso de absorción a una sedicente clase media.

Tal vez pocos conceptos, dentro de las ciencias sociales contengan tanta ambigüedad y pluralidad de significados que el de “clase media”. El término se aplica en la mayoría de los casos, a grupos de ingresos medios situados entre los dos extremos de una escala dada, por lo que se refiere a un tipo de agregado estadístico y no a una clase o grupo social.

“los hombres han sido siempre en política víctimas necias del engaño de los demás y del engaño propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a discernir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase”

 

CONCEPTO DE CONCIENCIA DE CLASE

 

En 1923 Georg Luckács escribió Historia y Conciencia de Clase, cuyos conceptos vinieron a revolucionar el pensamiento marxista sobre las clases sociales. La conciencia de clase no se debe confundir con la conciencia psicológica de los individuos que forman parte de una clase determinada, la conciencia de clase está directamente ligada al interés de clase.

Es conocida la distinción que hizo Marx, entre clase en sí, y clase para sí, el propio Pablo González Casanova lo menciona y cita a Marx “Mientras existen millones de familias en condiciones económicas que separan sus modos de vida, sus interese y su educación de los de otras clases y los oponen a estas, constituyen una clase”

Un individuo o grupo social tiene conciencia de clase, cuando está consciente de sus verdaderos intereses de clase, esto es lo que Marx llama conciencia para sí.

Theotonio Dos Santos afirma que la conciencia de clase es un concepto puro, es decir abstracto, teórico, no referenciable directamente a una o algunas conciencias empíricas. Esto es, la conciencia de clase la podemos concebir como la representación consciente de sus interese de un modo de producción dado.

“Los individuos que componen o personifican estas categorías abstractas es decir, que realizan en la práctica estas relaciones, no disponen en general de los medios teóricos para representarlas en su conciencia, en la medida en que ésta psicología de clase no expresa la realidad de estas relaciones en un sector significativo de los individuos que componen una clase, se puede conceptuar a estos agregados humanos como una  clase en sí.”

En tanto será clase para sí: “una situación social en que se tome conciencia de estas relaciones, bajo la forma de una ideología política que defina claramente las condiciones reales de su existencia y la contradicción entre ellas y sus intereses como clase social, así como le proponga los medios de superar esta situación. En este momento pasa a constituirse una clase para sí, es decir, una clase capaz de elaborar un proyecto de existencia social adecuado a sus intereses de clase”

En tanto Martha Harnecker, se pregunta si existe un paso de la conciencia en si, a la conciencia para sí y se responde a sí misma: “entre el sí y para sí, se interpone la ideología dominante, que desnaturaliza el instinto limitándolo a expresiones que no pongan en cuestión al sistema y por ello la conciencia de clase del proletariado no es nunca la mera expresión de su situación en la estructura económica de su situación”.

Sergio Bagú  clarifica esta cuestión cuando retoma parte de una pregunta de Marx si los campesinos franceses pudieran ser una clase social, Marx se contesta:

“En cuanto millones de familias viven en condiciones económicas que separan su modo de existencia, sus intereses y su cultura de los de las otras clases, constituyen una clase. En cuanto hay simplemente una interconexión local y la identidad de sus intereses no conduce a la unidad, ni a la unión nacional, ni a la organización política, estos pequeños campesinos no constituyen una clase. Son, en consecuencia, incapaces de imponer su interés de clase en su propio nombre, ya sea a través de un parlamento o a través de una convención. No pueden representarse a sí mismos; deben ser representados. Su representante debe, al mismo tiempo, aparecer como su señor, como una autoridad que se les sobrepone, como un poder gubernamental ilimitado que les proteja contra las otras clases y que les asegure la lluvia y la luz solar desde arriba”

Esos campesinos franceses, cuando no constituyen una clase, son lo que Marx llamaba clase en sí; cuando constituyen una clase: clase para sí. En las líneas que acabamos de transcribir queda planteada una vasta problemática histórica, política y estratégica.

 

CONCEPTO DE ENAJENACIÓN

 

Es un término de origen jurídico derivado del latín alienus, ajeno, que pertenece a otro (alien), y que se aplica en las ventas o cesiones. Es decir, alienar es la acción de regalar o a vender. Por extensión se habla también de alienación en un sentido psicopatológico, como sinónimo de pérdida de juicio o locura. El alienado es el enfermo mental cuya mente está escindida.

Estas formas de alienación suponen también un extrañamiento o alejamiento del que se aísla respecto de una norma o de la sociedad. El sentido propiamente filosófico de este término corresponde al de las palabras alemanas Entfremdung, Veräusserung y Entäusserung, que significan «extrañación», «distanciamiento» y «exteriorización», y expresan una extrañeza del sujeto respecto de sí mismo.

En la Edad Media  el término fue usado a veces para indicar un grado de la ascensión mística hacia Dios. En esta época el concepto de enajenación era equivalente al fenómeno mental llamado éxtasis.

Rousseau adoptó el término para indicar la cesión de los derechos naturales a la comunidad, efectuada mediante el contrato social. “ Las cláusulas de este contrato social se reducen a una sola: la enajenación total de cada asociado con todos sus derechos a toda la comunidad”. (Contrato social, I, 6.

Pero se debe fundamentalmente a Hegel el desarrollo de la noción de alienación, que expone principalmente en su Fenomenología del Espíritu. En donde la conciencia, originariamente ingenua, está plenamente convencida de la realidad del mundo independientemente de sí misma, pero solamente puede llegar a ser «conciencia de sí» o autoconciencia cuando ve la vinculación entre objeto (mundo objetivo «fuera» de la conciencia) y sujeto o conciencia.

Hegel muestra, mediante el análisis del proceso de tomas de conciencia parciales, cómo el espíritu humano se conquista progresivamente a sí mismo. De esta manera va oscilando entre la creencia en la realidad del objeto y la creencia en la realidad del sujeto, hasta devenir conciencia de sí en el proceso que muestra la vinculación dialéctica entre ambos polos: sujeto y objeto.

Feuerbach, aunque se basa en Hegel, acusa a éste de idealismo y de crear un hombre ideal que no existe. En lugar de partir de abstracciones y conceptos tales como la «idea» o el «espíritu» y del proceso que lleva a la autoconciencia, Feuerbach señala que se debe partir del hombre concreto y sensible. La sensibilidad es el único punto de partida real. La filosofía no puede comenzar a partir de abstracciones tales como «el pensamiento» o «la idea. De ahí el materialismo de Feuerbach, y de ahí su crítica a Hegel. Frente a la tesis hegeliana de que la «naturaleza» es el «salir fuera de sí» del Espíritu (una forma alienada de este), Feuerbach reivindica la originariedad de la naturaleza. Por ello Feuerbach considera la filosofía hegeliana como una especie de teología racionalizada.

Por esta razón, Feuerbach redujo la alienación al ámbito religioso porque es en la religión donde aparece manifiesta la esencia humana, ya que, en ella, el hombre manifiesta su «esencia oculta» y Dios aparece como «la esencia espiritual del hombre.

Así, en resumen, Feuerbach entiende la alienación como una proyección que el hombre hace involuntariamente de productos de su propia actividad y de su esencia, para tomarlos después como cosas en sí y someterse a ellos.

Marx acepta este punto de vista y, corrigiéndolo, profundiza en él: la religión es, ciertamente, escisión entre el hombre y su propia esencia, pero, si no se quiere permanecer todavía en el idealismo, hay que plantearse cuál es la verdadera causa de esta escisión y de esta pretendida esencia, y en ello radica la crítica que Marx hace del insuficiente materialismo de Feuerbach. Este autor todavía se basaba en la creencia en la existencia de una esencia humana universal e inmutable, a la que combate Marx.

Para Marx no hay tal esencia inmutable, sino condiciones concretas de producción, ya que lo que los hombres son es producto de su trabajo. Por ello, la base de toda alienación debe buscarse en las condiciones económicas concretas del proceso de producción.

Así, toda alienación tiene una base radicalmente (de raíz) económica y social. No es, pues, una pretendida naturaleza humana la base de la alienación, sino la condición real en la que el hombre se encuentra como consecuencia de su actividad productiva en determinadas condiciones históricas.

La alienación religiosa no es más que una de las diversas formas de alienación que el hombre padece. La fundamental es la alienación económica, la que aparece ligada al trabajo humano hecho bajo determinadas relaciones de producción: las que se establece entre los que poseen los medios de producción y los que sólo disponen de su fuerza de trabajo.

En la alienación, pues, lo alienado no es solamente el producto, sino también el obrero, pues al consistir éste en su acción productiva, al ser desposeído de su mercancía, es desposeído de sí mismo: el trabajador deviene una «cosa» más, una mercancía más. Este proceso alienante que experimenta el trabajador al convertirse en «cosa» es el denominado por Marx reificación, (del latín res, en alemán Verdinglichung.

En obras posteriores Marx introduce nuevos elementos que complementan, o incluso sustituyen, esta noción de alienación. Así, en El Capital, a las nociones de «extrañación», «distanciamiento» y «exteriorización», añade la noción del fetichismo de la mercancía, que estaría en la base de toda forma de alienación.

Este concepto se extrapola a la condición de conciencia, en donde como ya lo hemos asentado, la clase dominante, interviene en un continuo esfuerzo por evitar que la clase explotada asuma su condición de clase para sí y evita la propia toma de conciencia, que sería el primer paso para transformar la realidad.

Así pues, el concepto de enajenación es absolutamente vigente, sigue atando a las sociedades a un permanente estado de conciencia en sí. La enajenación del pensamiento es un lugar común en el último cuarto del siglo XX. La caída de la Unión Soviética, ha generado que el proceso de la toma de conciencia para sí enfrente difíciles condiciones, posiblemente más difíciles que en los años en que se escribió el ensayo que nos ocupa.

 

CLASES SOCIALES EN MÉXICO

 

A continuación daremos un rápido recorrido por algunos aspectos de la formación social mexicana, posiblemente lugares comunes, pero que nos permiten observar el proceso del por qué de  la hipótesis de Pablo González Casanova: 

“...una sociedad como México, en proceso de desarrollo no aparece –durante una larga etapa- una clase trabajadora que tenga conciencia de clase, que transforme sus intereses objetivos (de clase) en intereses de los que sea consciente  y que la lleven a una acción organizada con las naciones dicotómicas características del concepto político de clases de la sociedad industrial, que conoció Marx, y que dio lugar a la formación de grandes sindicatos y partidos políticos de trabajadores.

Buscamos precisar en una sociedad como la mexicana los obstáculos específicos de tipo estructural e histórico, por los que las clases trabajadoras se quedan en un mero "contacto local", sin noción de identidad de intereses frente a la 'burguesía", que lleve a los trabajadores a producir una comunidad", una "asociación nacional", una organización política de trabajadores con programas propios, distintos y aun opuestos a los de las clases dirigentes.

Esclarecer este supuesto con los datos de que disponemos sobre la estructura social y las clases en México es el principal objetivo del trabajo.

Al efecto vamos a analizar sobre todo los resultados del sistema de clases. No vamos a estudiar el concepto objetivo de clases, sino la estratificación, la movilidad como formas de desigualdad y de enajenación objetiva, que nos permiten destacar la conceptualización de las clases como fenómeno político”.

Pero, qué pasa en México con las clases sociales, en el estricto término marxista. Sin lugar a dudas México era y podemos decir que subsiste en diferentes formas un país de castas en donde aún persiste una diferencia por encima de las clases sociales, en ciertos aspectos, tal como lo definen algunos historiadores.

En el caso de México, el cambio del concepto de clase social al de estratificación social, pudo tener ciertos aspectos liberadores en el cambio del modo de producción y sus relaciones,  al permitir la movilidad social, que de ninguna manera existe en un sistema de castas.

Es importante recordar que el sistema español nobiliario no se reproduce en México, en donde los señores nobles no contaban con el control de los medios de producción como en la propia Europa, sin embargo en México si existía una sociedad dividida en castas: españoles peninsulares, criollos, mestizos, en sus diferentes tonos y mezclas, indígenas y desde luego los negros que vinieron a tratar de llenar el vacío de fuerza de trabajo motivada por las pestes que prácticamente despoblaron las comunidades indígenas de México.

La posibilidad de traspasar ese sistema de castas, al menos hasta los tiempos de la Guerra de Independencia y años después, mantuvo una inmovilidad de la sociedad, no existían clases sociales en el termino moderno del concepto pero si existía la propia explotación de las castas inferiores, así como la conformación de una clase media que fue integrada primeramente por los criollos y posteriormente por los mestizos, en donde empezaron a fungir como administradores de los españoles e iniciar un sistema de clase social en donde la movilidad de los criollos y mestizos e impensablemente algún indígena podría ascender incluso como dueño de los medios de producción.

En este sucinto proceso del origen de las clases sociales en México, se menciona que fue necesario romper el sistema de castas colonial para que estas pudieran irrumpir en el México independiente, aunque este proceso aún este vigente, el color de la piel aún permite identificar, en la mayoría de los casos, la posición del individuo en el proceso productivo, es innegable que a mayor tono oscuro de la piel o mayor fenotipo indígena, su ubicación será en torno a la explotación en sus relaciones sociales de producción.

Es decir, importantes resabios de los diferentes modos de producción se integran en la formación social mexicana, tal como lo describió Lenin en El desarrollo del capitalismo en Rusia:

 “ ...una sociedad concreta en un momento dado esta compuesta de varios modos de producción, que coexisten en ella de manera combinada.”

Sin embargo en este proceso del desarrollo social, a pesar de advertir diferentes estadios, finalmente encontramos periodos característicos que mantienen una constante. La construcción de las clases sociales bajo el concepto de movilidad social, aparece en la segunda mitad del siglo XIX durante la llamada guerra de reforma, en el proceso de la introducción del liberalismo en México.

Este evento marca abiertamente el inicio del proceso de acumulación de tierra en manos de personas que con una visión productiva, veían la hacienda como unidad sui géneris. Modo de producción en donde concurrían diferentes características de los diferentes modos, desde el sistema esclavista, hasta el concepto de proletariado agrícola.

Pero siempre bajo el concepto original del concepto de la clase original que es la relación de explotación entre dos grupos.

El despojo de grandes territorios a las comunidades rurales del México del siglo XIX atrajo la aparición en un país eminentemente rural de dos grupos antagónicos: una inmensa mayoría, desposeída, desprotegida y explotada y unas cuantas familias aristocráticas, algunas desde la época colonial y otras surgidas de las oportunidades en las asonadas del convulso México postindependiente, y desde luego de las familias republicanas que habían triunfado en contra de los conservadores y de un país de fueros cleros y castas.

La interrupción del liberalismo en México, al igual que hoy, trajo consigo el fortalecimiento de la clase dominante a costa de una mayor explotación de gran parte de la población, aunque es justo mencionar que paradójicamente, al parecer los trabajadores agrícolas de ese periodo, mantenían un nivel de vida muy superior al de los actuales trabajadores agrícolas del México actual, las haciendas eran unidades de producción autosuficientes en donde el peón acasillado mantenía sus necesidades básicas de reproducción, a diferencia del campo actual en donde con la desaparición de garantías y apoyo al agro, así como los “programas” de apoyo a este sector, éste día a día se convierte en un gran cementerio.

Para finalizar el siglo XIX podemos hablar de dos clases en el México, ante una incipiente industria en donde el proletariado aún no aparece como tal, unas cuantas familias controlan, la principal riqueza de México en esos momentos que era la producción agropecuaria, y cientos de miles de peones que conformaban el grueso de la población de México.

El incipiente México industrial no era representativo, no así la industria extractiva en donde se encuentran los primeros síntomas de rebelión en contra de las condiciones que imperaban en el inicio del siglo XX.

México ingresa al siglo XX siendo un país eminentemente rural, los campesinos  no eran desde luego, ningún grupo homogéneo, ni constituían una clase social, como Juan Felipe Leal los menciona: peones acasillados, alquilados, medieros, aparceros, colonos, arrendatarios, enganchados comuneros rancheros, etc.

Una gran masa rural desposeída, y unas cuantas familias aristócratas, ese era el México de antes de la primera década del México PRE-revolucionario, una pregunta surge: ese conjunto rural contaba con una conciencia en si eso es evidente, pero contaría ¿con conciencia de clase? Y sobre todo a prospección de los resultados, realmente se organizo esa clase para llevar acabo el movimiento armado que perduro las primeras tres décadas del presente siglo.

Una cuestión es definitiva, la Revolución no fue producto de la organización de esas grandes masas, posiblemente fue la utilización de las difíciles condiciones de un sector que no irrumpió en la lucha armada con reivindicaciones sociales de clase, sino bajo una supuesta bandera democrática, si recordamos los primeros momentos de la llamada Revolución Mexicana, las demandas eran más de aspectos referidos a la esfera política que en busca de mejores condiciones de los campesinos sin tierra.

Un caso especial en este movimiento lo es Emiliano Zapata, quien al parecer si adquiere el concepto de conciencia para sí y promueve un movimiento en donde la primera reivindicación es la recuperación de los medios de producción, en este caso la tierra, para quienes la trabajan, una demanda que lleva a romper con la Revolución triunfante de Madero y llevar su movimiento hasta las últimas consecuencias.

Al movimiento zapatista, en México, lo podemos considerar en especial como un verdadero proceso histórico en donde la demanda fue de clara convicción socialista.

Algunos puristas marxistas argumentan que este movimiento no puede ser considerado como socialista ya que las verdaderas intenciones de Zapata eran recuperar las tierras para otorgarlas en posesión a sus nuevos dueños dejando atrás el concepto del trabajo socialista, es decir Zapata pensaba en la pequeña propiedad agrícola.

La realidad es que Zapata realmente encabezó a una clase social perfectamente definida, y con esa claridad se puede dar la conciencia para sí, supo llevar el movimiento a trascender más allá de quienes controlaban la Revolución, ese grupo que logró posponer la reforma agraria a su entera conveniencia, de intereses de clase, que sin lugar a dudas traicionaron los verdaderos intereses de quienes fueron manipulados en beneficio, nuevamente de unas cuantas familias.

El rápido crecimiento e industrialización iniciado en los años veinte, dieron origen a una nueva clase social, el proletariado industrial, organizado bajo los primero años con las corrientes socialistas, con toda la fuerza que represento, la conciencia en sí en cierto momento se pensó que las condiciones estaban dadas para que ese grupo social, diera el paso a la conciencia para sí.

El proceso de la gran depresión económica iniciada en el año de 1929 facilitó el crecimiento del movimiento obrero en México, sin embargo, el inicio del corporativismo obrero, en este caso el líder Morones por parte de una central obrera, fincó las bases para que este movimiento fuera mediatizado, incluso más allá del último cuarto del siglo XX.

La segunda guerra mundial y la alianza forzada entre los países capitalistas y el gran oso soviético estalinista dio por resultado un resurgimiento del movimiento obrero con claras reivindicaciones socialistas, cooperativismo, enseñanza socialista, y otras características que el presidente Lázaro Cárdenas emprendió, en tanto los Estados Unidos, buscaba la unión latinoamericana. Por vez primera el movimiento obrero adquiría una conciencia para sí, una coyuntura que permitía avizorar mejores condiciones para un proletariado, el efecto de la guerra fue determinante, al menos en los primeros años, antes de la muerte de Franklin Delano Roosvelt.

Este florecimiento del movimiento obrero concluye con tres sucesos:

1)      La conclusión del periodo presidencial del presidente Lázaro Cárdenas;

2)      La llegada del presidente Harry S. Truman al poder en los Estados Unidos y

3)      La victoria aliada sobre los países del Eje.

El primer evento sería de vital importancia, la sucesión de Lázaro Cárdenas. Cuando la mayoría de los analistas veían, que el general Mujica, de fuerte corriente socialista sería el indicado para continuar con el proceso iniciado por Cárdenas, inexplicablemente o mejor dicho, con una lógica secuencia histórica, el general Manuel Ávila Camacho, gente cercana al capital y al clero de México asume el poder, iniciando el retroceso del movimiento obrero.

La muerte de Roosvelt a su vez libera a los Estados Unidos de los compromisos contraídos con la Unión Soviética y se inicia la llamada Guerra Fría, que a la larga afectaría todo movimiento social que se pudiera generar en México, entre ellos la enajenación del movimiento obrero que menciona Pablo González Casanova en su ensayo, anteriormente comentado.

El proceso de modernización de México que coincide con la Guerra fría se puede considerar como el congelamiento del movimiento, la presencia de un partido oficial, desde el año de 1929, permitió que el oficialismo se convirtiera en el nuevo elemento de control social las centrales obreras, campesinas y populares, si bien desde antes del año 1929, ya existía un control importante, durante el periodo de los años cincuenta y podíamos decir que hasta prácticamente la segunda mitad de la década de los ochenta este control se ejerció puntualmente.

Los años sesenta podemos considerarlos como el periodo clásico del control oficial del movimiento obrero, también mediatizado por una emergente clase media urbana, con su supuesta movilidad social.  Es precisamente esta posibilidad lo que permite que el obrero adquiera mejores condiciones de vida. Aún después de casi cuarenta años el obrero no gana en términos reales lo que gano en los años sesenta y principios de los setenta.

Los indicadores analizados por Pablo González Casanova hablan del México de la industrialización, maniatado por el partido oficial, el Partido Revolucionario Institucional, con la conclusión de que el desarrollo de un país como México no presenta las características políticas de la lucha de clases y se da una enajenación de la conciencia de clase que no se limita a la conciencia sino que es propiamente estructural.

Eso concluía Don Pablo González Casanova, de su análisis realizado en 1965, sin embargo, lo anterior puede ser validado treinta y cinco años después.

 

CONCLUSIONES

 

Sin lugar a dudas, le revisión de los conceptos manejados a lo largo de este documento permiten recordar como el materialismo histórico se actualiza: lucha de clases, enajenación, explotación, son palabras vigentes en la nueva fase del capitalismo, denominado globalización y su brazo de operaciones el neoliberalismo.

Un mundo unipolar dividido por una división del trabajo que exprime a los países en donde más que neoliberalismo se ha convertido en una especie de neocolonialismo en donde la metrópoli contrae todos los beneficios de la explotación colonial pero sin las obligaciones para su colonia.

El aumento de desigualdades, la marginación, la exclusión e incluso el agravamiento de la miseria de cientos de millones de personas, la aglomeración, la contaminación, la destrucción irreversible de ciertos equilibrios ecológicos.” Es en fin, un panorama que mejor refleja la realidad del aquí y ahora de más del 80 por ciento de la población Mundial.

Sin embargo al releer esto textos, nos permiten recuperar nuestra capacidad de análisis y tener la certeza de que tarde o temprano, el análisis marxista del materialismo histórico, establecerá para siempre su importancia en las ciencias sociales. 

 

AUTOEVALUACIÓN

 

1         ¿Qué parte del trabajo de Carlos Marx fue desarrollado post mortem entre otros por Darhrendorf?

2         ¿Cómo define Lenin a las clases sociales?

3         ¿Cómo vincula Marx el concepto de clase social con los de burguesía y proletariado?

4         ¿Cuál es la postura de los historiadores liberales después de la caída de los regímenes socialistas?

5         ¿Cuál es la confusión entre clases sociales y estratificación social?

6         ¿Por qué la ambigüedad del término clase media?

7         ¿Por qué George Luckacs revoluciona el pensamiento marxista?

8         ¿Según Martha Harnecker que se interpone entre la conciencia en sí y la conciencia para sí?

9         ¿Rousseau en qué contexto adoptó el término enajenación?

10     ¿Quién desarrolla la noción filosófica de alienación?