Universidad Abierta
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PEDAGOGÍA DE SPENCER
ALFREDO GÓMEZ ÁLVAREZ
CONTENIDO:
INTRODUCCIÓN
Ø
MARCO HISTÓRICO
Ø
BIOGRAFÍA
Ø
PRINCIPALES OBRAS
Ø
DESCRIPCIÓN DE LA OBRA DE SPENCER
CAPÍTULO PRIMERO
Ø
CONOCIMIENTOS MÁS ÚTILES
CAPÍTULO SEGUNDO
Ø
EDUCACIÓN INTELECTUAL
CAPÍTULO TERCERO
Ø
EDUCACIÓN MORAL
CAPÍTULO CUARTO
Ø
EDUCACIÓN FÍSICA
CONCLUSIONES
AUTO EVALUACIÓN
BIBLIOGRAFÍA
INTRODUCCIÓN:
La educación es una
acentuado proceso evolutivo que se opera en la marcha progresiva de un ser, que
poco a poco revela sus aptitudes y potencias.
Herbert Spencer acentúa
hasta el extremo la importancia de la ciencia.
La ciencia dice: sólo la
ciencia será la maestra de la educación futura, mejor que cualquier otra
disciplina, ella responde a las exigencias de la vida y constituye para las
facultades una excelente formación.
Aceptada la ciencia como
centro de toda educación, Spencer pasa a indicar el proceso de aprendizaje.
Aquí recomienda que se enseñe conforme a los postulados evolucionistas primero lo simple, después lo compuesto, que se vaya de lo indefinido a lo definido, de lo concreto a lo abstracto, que la educación del individuo deba reproducir el proceso de la historia de la humanidad.
El mérito y limitaciones de
la pedagogía spenceriana están en lo que se ha llamado la tendencia científica
en la educación, o sea el principio que subraya la importancia de la ciencia,
en la formación de los planes de enseñanza.
Por lo que concierne a lo
primero, el cientificismo spenceriano es la consecuencia extrema del movimiento
realista, iniciado en el siglo XVIII, en favor de la enseñanza de las ciencias
naturales y en contra del predominio de la formación literaria.
Por la preponderancia de la
ciencia, como ya lo advirtieron otros Pensadores, es unilateral.
No sólo hay una pedagogía
del intelecto, el corazón tiene parte muy activa en la formación integral del
hombre.
MARCO HISTÓRICO:
La burguesía industrial de
la Gran Bretaña logró llevar a cabo la titánica explosión de la Revolución Industrial.
Pero no llegó nunca a hacer efectivo un cambio revolucionario en
Inglaterra, ni en lo político ni en lo social.
Una clase capitalista
procedente de la aristocracia agrícola
que había madurado en el siglo XVIII, lo impidió y logró controlar el estado y
conservarlo bajo su propia imagen y semejanza.
No había una contradicción
insuperable entre los modos de producción
de las dos clases.
La burguesía industrial
traumatizada por la revolución francesa y temerosa del recién nacido movimiento
obrero, nunca llegó a atreverse a
asumir el riesgo que representaba
enfrentarse a la aristocracia.
No llegó nunca a expulsarla
de su papel hegemónico en el orden político, y a la larga acabó por fundirse
con ella, creando a mitad de siglo un nuevo bloque mixto dominante.
Así, incluso durante los años de la apoteosis económica, siguió
siendo una unidad heterogénea social y políticamente.
La consecuencia fue que
nunca generó una ideología revolucionaria como la del siglo de las Luces.
Sus pensadores se vieron
limitados por los apretados y reducidos horizontes de su clase.
Pudieron crear disciplinas especializadas de la importancia
de la economía de Malthus y Ricardo, adelantaron en el terreno de las ciencias naturales, sobre todo con la teoría evolucionista de Darwin, pero
no llegaron a crear una teoría general de la sociedad, ni tampoco una síntesis filosófica de dimensiones
considerables.
BIOGRAFÍA:
Nace en Derby
Inglaterra, el 17 de abril de 1820, en
el seno de una familia metodista, hijo de un profesor de matemáticas y sobrino
del Pastor anglicano Thomas Spencer, quien determinaría la educación del
filósofo.
En 1833, realiza estudios
sobre ciencias naturales y matemáticas, así
también como sobre cuestiones sociales y políticas, siempre dirigido por
su tío y sin acudir a centros públicos
de enseñanza.
En 1837, como Ingeniero
Civil, es contratado por la Compañía de ferrocarriles de Londres en Birmingham.
En 1846, se ve obligado a
dedicarse más asiduamente al periodismo.
De 1848 a 1853, ocupa la
dirección del periódico El Economist.
En 1850, publica Social Statics.
En 1852, publica The development hypothesis, que ya forma parte de su sistema
filosófico, buscando la fundamentación del empirismo inglés sobre las nuevas
teorías de las ciencias naturales.
En 1861, edita su Educación
physical, intelectual y moral.
En 1876, ven la luz los dos tomos de sus
Principles of Sociology.
En 1882, La Academia de
Ciencias Morales y Políticas francesa lo nombra miembro correspondiente;
Spencer rehúsa la designación, declarándose contrario a
todo tipo de honores, premios y reconocimientos públicos y emprende el viaje a
los Estados Unidos de América.
En 1896, aparece el tercer
tomo de los Principios de Sociología, centrando así su obra filosófica.
En 1898, viaja de nuevo por
Europa y los Estados Unidos de América.
En 1902, publica Edición
facts comments, última obra publicada en vida del filósofo.
Muere el 8 de diciembre de
1903, en Brighton Inglaterra.
PRINCIPALES OBRAS:
No hay duda de que debemos
atribuir a Spencer la paternidad de un organicismo sociológico, que debía
llevar hacia un sistema individualista en el que la autoridad política se viera
reducida a la expresión más exigua.
Este es sin duda el
marchamo distintivo de Spencer, la feroz oposición individualista al Estado.
Claro que como liberal de
verdad, el Estado al que Spencer se opone no es el del ejército, la policía o
las prisiones, sino el que quiere organizar la educación o la asistencia social
o aumentar los impuestos.
No el que criminaliza,
aísla y encierra al marginal o al
anónimo, sino el que molesta al buen burgués, pretendiendo aflojar su bolsa.
Spencer sabe que el corazón del burgués, como el de
cierto personaje de Goethe, está situado junto a su bolsa.
Ese es su argumento
maestro, que es el que seguramente aprendió en su etapa de director del The
Economist.
Spencer refleja lógicamente
el sentir de la sociedad y el tiempo en que vive.
Si bien la obra escrita por
Spencer, es sin duda alguna la de más influencia. En el grupo de autores de esa
época, es probablemente Huxley, activo conferenciante sobre quien logró una
mayor influencia.
En todo caso, es un
fragmento suyo donde encontramos el mejor resumen de ser, de ese estado de
opinión que buscaba en la época, el desplazamiento progresivo de la vieja
educación humanística por una enseñanza
científica.
El otro gran tema de
Spencer es la pedagogía liberal.
En el Social Statics hace
una notable defensa de los derechos de los niños, a los que considera coextensivos
con los de los adultos y con exigencia de equidad, aunque no hay que
olvidar la magna concepción de los
derechos en general, que ya hemos visto
tiene.
Háyanse a salvo el principio de la existencia individual,
escribía en el Individuo contra el Estado, que es el mismo que el de la Existencia Social, cuando cada
uno tiene la libertad que asiste igualmente a los demás.
Lo que Spencer defiende es la libertad del
hijo frente al padre, que se ve negada por la coerción.
El centro de esta obra es la
defensa de una educación científica y una pedagogía liberal.
En sus cuatro ensayos sobre
educación habla o se ocupa únicamente de la educación intelectual, moral y
física.
La impresión más obvia al
leer los cuatro ensayos de Spencer, es que su preocupación se centra en la
educación del Gentleman.
Que no se plantea en
absoluto el problema de la educación universal o popular, lo que es coherente
con su acérrimo liberalismo.
Con esta perspectiva, no
hay razón para ocuparse del problema de la escuela, de la educación formal
decía.
No está tan claro en
cambio, porqué no aparece en los ensayos el problema de la gradación de la
enseñanza, salvo que lo atribuyamos al desconocimiento.
DESCRIPCIÓN DE LA OBRA DE
SPENCER
CAPÍTULO PRIMERO.
CONOCIMIENTOS MÁS ÚTILES
Con el desarrollo de la
civilización, la educación se va encaminando más bien, en el sentido de lo útil
que en el de lo agradable.
La cuestión importante, en
nuestro concepto, no es la de sí tal o
cual ciencia es útil, sino la de conocer su utilidad relativa.
Pero puesto que la
existencia es breve, no debemos olvidar
el corto tiempo de que disponemos para instruirnos, tiempo que limitan
todavía las mil ocupaciones de la vida, siendo menester por lo tanto, ver la manera de emplearlo más
provechosamente.
El problema más importante
de la educación, es saber cuál elegir entre los diferentes estudios que se
disputan nuestra preferencia, y es precisamente aquel que suele examinarse en
último lugar.
Para resolver y para poder hallar
nuestra dirección racional, debemos investigar ante todo, qué conocimiento es
más importante poseer.
Por tanto, el único
criterio racional para juzgar cual es el mejor sistema de Educación, es saber
en qué grado se aproxima cada uno al fin perseguido.
Debemos recordar siempre
que el fin de la educación, es conducir al hombre a la vida completa, y cuando
eduquemos a nuestros hijos, debemos elegir nuestros métodos y estudios,
entendiendo que en este objeto determinado, es preciso en primer término, sacudir
el yugo de la absurda autoridad de la moda en materia de educación; la moda no
ofrece ganancia alguna.
Débese, pues reconocer que
el saber más esencial es el que garantiza la seguridad del individuo, puesto
que esta ignorancia le sería más funesta que ninguna otra.
Tampoco cabe negar, que el
segundo lugar corresponde a la conservación directa del individuo, es decir, a
los medios de asegurar su subsistencia.
Por lo tanto, los
conocimientos que deben de adquirirse para conservarse a sí mismo, tienen valor
superior a los que permiten asegurar el
bienestar de la familia.
En general, el oficio de la
educación debe ser adquirir en la mayor medida
Posible, los conocimientos
que ayuden con más eficacia a desenvolver la vida individual y social, bajo todos
sus aspectos.
La adquisición de todo
conocimiento tiene dos valores: el uno como saber, el otro como educación o disciplina intelectual, es en primer
término, un ejercicio intelectual, y en segundo, un medio de dirigir nuestras acciones,
debiendo considerarse bajo estos dos aspectos, el resultado de un saber
adquirido como preparación a la vida.
Afortunadamente, la parte
más importante de la educación, es la que tiene por objeto proveer de modo
directo a nuestra propia conservación y está asegurada por la misma
Naturaleza.
Siendo para el hombre una
salud robusta y energía moral que la acompaña los primeros elementos de la
dicha, la ciencia que se propone la conservación de estos bienes, no cede en
importancia a ninguna otra, y aseguramos sin vacilar, que deben formar parte
esencial de toda educación racional, cursos de fisiología suficientemente
completos, para llevarnos a la inteligencia de las verdades generales de esta
ciencia y trazarnos nuestra conducta en la vida ordinaria.
Pero mientras todos se hallan propicios a asentir a la
proposición abstracta, de que la instrucción que da aptitud a los jóvenes para
asegurar su subsistencia tiene altísima importancia, quizás muy pocos son los
que se preocupan de saber, qué género de instrucción desarrolla esta aptitud.
Ahora bien, como la aptitud
de una nación para sostener la competencia con las demás, depende de la
actividad y de la habilidad de los individuos que la componen, síguese de ella,
que el estado en que se halle la ciencia mecánica puede cambiar los destinos de
un país.
Los estudios científicos
propiamente dichos son, pues, de extraordinaria importancia, porque preparan a
la vida industrial y comercial, y porque el conocimiento reflexivo tiene
superioridad inmensa sobre el conocimiento empírico.
A medida que sean más
científicos los procedimientos industriales, lo que debe inevitablemente
acontecer bajo el aguijón de la competencia, y a medida que las sociedades en
participación se multipliquen, lo que con seguridad ha de verificarse, todos
tendrán mayor necesidad de poseer conocimientos positivos.
Lo que más se descuida en
la vida en nuestras escuelas, es precisamente aquello de lo que tenemos más
necesidad en la vida.
En el hogar doméstico, como
en el mundo, la única disciplina saludable es la experiencia de las
consecuencias, buenas o malas, agradables o desagradables, que naturalmente
derivan de nuestros actos, faltos de toda luz.
Poseídos de la extraña
superstición por virtud de la cual se adoran los símbolos de la ciencia y no la
ciencia misma, no ven que cuando hayan sido agotados los objetos que se
encuentren en la casa, en la calle, en el jardín será menester abrir al niño en
los libros nuevas fuentes de
información, y esto no sólo porque el libro no pueda despertar ideas,
más que en proporción de la experiencia que se vaya adquiriendo de las cosas
Así nuestro espíritu
asciende necesariamente de lo concreto a lo abstracto.
El fin que ha de
perseguirse, es que al estudiante le sea fácil advertir desde luego la armonía que existe entre ellos, con
objeto de que aprenda a conocer cuáles son los fenómenos coexistentes.
El cuadro de los distintos
siglos, debe disponerse de modo que se vea cómo se modifican las creencias, las
instituciones, los usos, y las leyes, y la armonía.
Este es el conocimiento del
pasado que puede ser útil al ciudadano, para dirigir su conducta.
Sin las generalizaciones de
la Biología y de la Psicología, es
imposible hallar la explicación racional de los fenómenos sociales.
La sociedad se compone de
individuos, todo lo que en ella se realiza es el resultado de las acciones
individuales combinadas.
Pero como las acciones de
los individuos se fundan en las leyes de la naturaleza, no es posible
comprenderlas sin el conocimiento de estas leyes.
Reducidas a su expresión
más sencilla, estas leyes son corolarios forzosos de las que presiden la vida
del cuerpo y el espíritu en general.
Por lo tanto, la Biología y la Psicología son los intérpretes indispensables de la Sociología.
Llegamos ahora a la última
división de la actividad humana, que abarca las distracciones, los
entretenimientos para llenar nuestras horas de ocio.
Como hemos antepuesto, todo lo que afecta más directamente al progreso humano y lo
hemos juzgado todo según el criterio del valor práctico, tal vez se inferirá de
aquí, que desdeñemos estos objetos secundarios, pero sería gran error creerlo
así, antes al contrario, concedemos verdadero valor a la cultura estética y a
los placeres que proporciona.
Sin la pintura, la escultura,
la música, la poesía y las emociones producidas por las bellezas naturales de
toda especie, perdería la vida la mitad de sus encantos.
La educación más útil, bajo
el punto de vista de la dirección, es también la más útil bajo el punto de
vista de la disciplina.
La ciencia, aunque no se
cultive en toda su extensión, proporciona ejercicio suficiente a la memoria.
Sólo mediante el auxilio de
la ciencia, nos es dado ponernos en condiciones de deducir conclusiones de los
datos primordiales y de comprobar enseguida, estas conclusiones a la luz de la
observación y la experiencia.
Y esta es una de las
inmensas ventajas del científico.
La ciencia que constituye
el mejor instrumento de disciplina intelectual, lo es asimismo de la disciplina
moral.
Es preferible, bajo todos
los conceptos y puntos de vista, aprender el sentido de las cosas, a conocer el
sentido de las palabras.
Como educación intelectual,
moral, y religiosa.
El estudio de los fenómenos
que nos rodean, es inmensamente superior al estudio de la gramática y tratados
lexicológicos.
Necesaria y eterna, lo
propio que las verdades por ella proclamadas, la ciencia interesa a toda la
humanidad en todos los tiempos.
En el porvenir más remoto, como hoy, será de importancia
inmensa para los hombres él poseerla,
la ciencia de la vida física, intelectual, social y todas las demás
ciencias, como una clave de la ciencia de la vida.
Lo que llamamos
civilización nunca hubiera podido producirse sin el auxilio de la ciencia, a
pesar de lo cual ésta apenas forma parte apreciable en nuestra culta educación.
CAPITULO SEGUNDO. DE LA
EDUCACIÓN INTELECTUAL
Hoy que se considera la felicidad como un fin
político, hoy que se trata de disminuir las horas de trabajo y de procurar al
pueblo recreos agradables, padres y maestros empiezan a ver que pueden
satisfacerse sin inconvenientes, la mayor parte de los deseos de los niños, que
deben estimularse los juegos de la infancia y que las tendencias naturales de
un espíritu naciente, no son tan diabólicas como se suponía.
Empezamos a comprender hoy,
que las cosas llevan en sí mismas su regla y su ley, que el trabajo, el
comercio, la agricultura, la navegación, mejor subsisten sin reglamentación que
reglamentados, que los gobiernos políticos
para tener eficacia, deben surgir de las entrañas de la sociedad y no
ser caprichosamente impuestos.
Nuestro sistema moderno de
educación corresponde a instituciones
más liberales en materias religiosas y políticas.
Hemos alcanzado la
convicción, de que el cuerpo y el espíritu deben ser objeto de solicitud
idéntica, y que debe desenvolverse el ser humano en toda su integridad.
En las escuelas, los
métodos deben ser tal que la enseñanza en todo el curso preparatorio, sea
principalmente oral, facilitada con demostraciones derivadas de la naturaleza.
Comenzar por los casos
particulares y acabar por la generalización, he aquí el nuevo método.
Las verdades generales
exigen ser conquistadas por el propio esfuerzo, sin dejar de tener una utilidad
verdadera y permanente, una vez comprendidas, una vez que la inteligencia se ha
apoderado de ellas, constituye una
inalienable propiedad de la misma.
En enlazar los hechos, en
reunirlos en generalizaciones, consiste realmente la organización del
conocimiento, considérese como fenómeno objetivo o como fenómeno subjetivo,
pudiendo apreciarse el alcance del espíritu, por la medida en que esta
organización se realice.
Importante es en el niño,
el desenvolver sistemáticamente la facultad de observación, se ha reconocido
que es el procedimiento mediante el cual, adquiere el espíritu humano las
nociones en que se basará toda su futura ciencia.
Fácil no es ver que el
éxito depende en todo, de la potencia de observación.
Hoy se aprenden hechos
elementales de las ciencias exactas por
la intuición directa, dejando que el alumno
halle las relaciones que existen entre unos y otras por la observación.
Que el estudio sea
entretenido en la infancia e interesante en la juventud y que día con día, se
vaya adaptando más el plan de
educación al gusto de los niños.
El gusto natural del niño
por la variedad, debe ser satisfecho y es preciso servirse de su curiosidad
para su instrucción, así es la tendencia de armonizarse cada vez más con los
procedimientos de la naturaleza.
Presentar el estudio bajo
formas agradables y atractivas, puesto que se halla en el orden establecido por
la naturaleza, que en todas las
criaturas, el placer que acompaña a la satisfacción de las necesidades sirve de
estímulo a su cumplimiento.
Presentando los asuntos que
se estudien en orden y forma que interesan más al discípulo, obedecemos a la
voluntad de la naturaleza y ponemos nuestros procedimientos en armonía con sus
leyes.
Enseñar al discípulo a que
aprenda por sí mismo y a medida que la ciencia nos familiarice con la
naturaleza de las cosas, se va adquiriendo convicción más profunda de la
eficacia del método que proclamamos.
El principio fundamental de
la educación, a saber, es que la distribución de los estudios y su método,
deben corresponder al orden de evolución y al modo de actividad de las
facultades, principio tan visiblemente verdadero, que una vez enunciado parece
claro como la luz, no ha sido nunca dado al olvido por completo.
El espíritu tiene, como el
cuerpo, determinada de antemano su evolución, se desarrolla espontáneamente, su
tendencia hacia tal o cual género de conocimientos se despierta por sí mismo,
cuando estos conocimientos son necesarios a su desarrollo.
Hay un campo de actividad
tan vasto para el alimento del espíritu, como puede serlo el de la nutrición del cuerpo, la función
principal de los padres consiste en ambos casos, en velar porque no falten las
condiciones requeridas para el desenvolvimiento del niño, favoreciéndola de
sobremanera la marcha natural de la evolución mental.
Basta para ello, que no
usen coacciones directas ni indirectas.
Síguese en lo dicho, que
las doctrinas por nosotros enunciadas no implican, como podría pretenderse, el
abandono de toda enseñanza, dejan por el contrario, ancho campo para establecer
un sistema activo y cuidadosamente meditado de educación.
Para enseñar a leer como se
debe, procurando que las letras hablen al espíritu más bien que a los oídos,
para instruir a los niños en la ciencia de las combinaciones numéricas mediante
el análisis experimental, se necesita algo más que inteligencia, y para
proseguir la aplicación de un sistema racional durante el curso entero de los
estudios.
Es indispensable un grado
de juicio, de invención, de simpatía, de potencia analítica, que no es posible
adquirir mientras la carrera de la enseñanza no sea tenida en la más alta
estima.
La enseñanza verdaderamente
racional, sólo puede ser dada por un verdadero filósofo.
Principios para abrir el
camino hacia la investigación:
En materia de educación
espontánea, procedemos de lo simple a lo compuesto.
El desarrollo del espíritu,
como todos los demás desarrollos, es un progreso de lo indefinido a lo
definido.
Decir que las lecciones
deben ir de lo concreto a lo abstracto, es
en apariencia repetir en parte el principio que hemos establecido.
La educación del niño debe
concordar, en su modo y orden, con la educación de la humanidad, considerada
bajo el punto de vista histórico.
En cada rama de los
conocimientos, hay que proceder de lo empírico a lo racional.
En materia de educación, se
debe estimular por todos los medios el desenvolvimiento espontáneo.
Apreciar cualquier criterio
educativo en base al interés del niño.
Es evidente que debemos
acomodar nuestra conducta a estos instintos intelectuales, que debemos sistematizar
el procedimiento de la naturaleza
Escuchando todo lo que el
niño quiera decirnos, acerca de cada objeto, alentándole y haciéndole que nos
manifieste todo lo que se le ocurra, llamando algunas veces su atención hacia
hechos que se le hayan escapado.
Ya veremos que la ciencia
de las leyes de la vida, es bajo todos
los conceptos, la más importante de todas, porque estas leyes no sólo presiden
a nuestros pensamientos, sino que también se imponen implícitamente en todas
las transacciones públicas y privadas, en comercio, en política, en moral,
siendo imposible, sin la inteligencia de las mismas, conducirse acertadamente
ni como hombres ni como ciudadanos; de igual modo veremos más adelante, que las
leyes de la vida son esencialmente las mismas en todo reino orgánico, y además,
que no pueden ser comprendidas en sus manifestaciones complejas, sin haberlo
sido antes en sus manifestaciones simples.
El dibujo es uno de los
elementos más importantes de la educación, ver estampas es uno de sus mayores
placeres, y su tendencia a la imitación les inspira como en todo, el deseo de
hacer otras iguales.
Estos esfuerzos para
asimilar los objetos que impresionan su vista, constituyen también un
ejercicio útil de las percepciones y un
medio de que éstas sean más exactas y completas.
Las lecciones del maestro
deberán asociarse constantemente a los esfuerzos del niño, que creemos tan
dignos de ser estimulados.
Yo libertaba siempre a los
niños de la rutina de los libros y ponía en juego su iniciativa en cuestiones
libremente escogidas.
Con frecuencia dejaba a mis
discípulos, en libertad de elegir entre
las proposiciones contenidas en el libro o ensayar sus fuerzas buscando
otras.
Las condiciones requeridas
para la educación son:
Ø
Que la educación sea la reproducción en pequeño de la civilización.
Ø
Que sea todo lo espontánea posible.
Ø
Que vaya acompañada de placer.
Los dos principios
generales de la educación, que son a la par los más importantes y los más
desatendidos:
Ø
Que desde la cuna hasta la edad adulta, el método de instrucción debe
ser espontáneo, como deberá serlo más tarde en la edad madura.
Ø
Que la actividad mental producida, debe ir siempre acompañada de placer.
Si el primer principio
contiene las generalizaciones principales de la ciencia de la educación, el segundo
contiene las principales reglas del arte de la misma.
Porque evidentemente, si nuestros estudios están dispuestos de modo que el discípulo los siga con un poco o ningún auxilio, su disposición se corresponderá con las diferentes fases de la evolución intelectual de aquel, y evidentemente también, si el paso de un estudio a otro le es grato, será porque no se le exige sino el ejercicio normal de sus facultades.
Pero el convertir la
educación en simple medio de facilitar la evolución natural del espíritu, tiene todavía otra ventaja mayor que la de
facilitar la formación de un plan de estudios completo.
En primer lugar, se asegure
de esta manera la energía y la duración de las impresiones, lo que nunca se
consigue con los métodos ordinarios.
Todo conocimiento que el
discípulo adquiere, todo problema que resuelve por sí mismo, se lo apropia como
derecho de conquista.
La concentración del
pensamiento que exige la excitación del triunfo, todo concurre a grabar
profundamente los hechos en la memoria del alumno, siendo para ello medio mucho
más poderoso que la lectura o la audición.
Hombres a quienes en su
juventud les ha sido presentada la ciencia bajo la forma de un penoso deber
escoltado de amenazas y castigos, hombres a quienes no se les ha dado el hábito
de la libre indagación, no serán nunca sabios, por el contrario aquellos que
han adquirido la ciencia por medios naturales, en sazón oportuna, que recuerdan
los hechos aprendidos, no sólo como interesantes en sí mismos, sino como
ocasión de larga serie de éxitos llenos de encanto, estos hombres continuarán
instruyéndose durante toda su vida, como lo hicieron en su juventud.
CAPÍTULO TERCERO. DE LA
EDUCACIÓN MORAL
Preparar a la juventud para
los deberes de la vida, tal es el objeto que los padres y maestros reconocen
implícitamente, como fin constructivo de la educación.
Pero aunque que se muestre
cierto empeño en preparar a la juventud
para la vida social y pública, no se le prepara en modo alguno para la
condición de padres de familia.
No se concede ni una hora a
los estudios que los pondrían en aptitud de llevar el deber más importante de
todos, el de dirigir y gobernar la familia.
El arte de educar a la
juventud física y moralmente, es conocimiento importantísimo.
La edad madura, en la moral
se caracteriza por la capacidad de educar a los hijos.
Por faltar ésta
preparación, el gobierno de los niños, y en especial su gobierno moral, es
lamentablemente malo; en lo que a las madres se refiere, el modo de tratar a
los niños, en cuantas ocasiones se presenta, depende del humor del momento.
El error de los que
discuten sistemas de educación doméstica, consiste en atribuir todas las
faltas, en achacar todas las
dificultades a los hijos, nada a los padres.
A juzgar por las teorías de
la educación, parece que hombres y mujeres se metamorfosean al considerarlos
como padres y madres, pues todas esas personas y cuantas encontremos en el
mundo, son seres imperfectos.
No vacilamos en atribuir a
los padres, la mayor parte de los males que se originan en la familia.
A causa de la imperfección
de los niños, como de la escasa cultura de los padres y de la sociedad, en lo
referente al gobierno doméstico, es beneficioso conocer lo ideal para poder
realizarlo en grados.
En el lenguaje popular, las
palabras bien y mal, apenas se aplican
a las acciones que sólo ocasionan efectos físicos.
Toda teoría moral reconoce,
que la conducta cuyos resultados inmediatos y remotos son, en definitiva,
beneficiosos, es buena conducta y viceversa, la conducta cuyos resultados
inmediatos y remotos son perjudiciales, es mala conducta, siendo en último
término, el criterio que emplean los hombres para juzgar su conducta, la
felicidad o la desgracia que les atrae.
La disciplina mediante la
cual la naturaleza enseña al niño a regular sus movimientos, es la misma que
retiene en el respeto de la ley a la mayor parte de los hombres, y por cuya
influencia éstos se moralizan más o menos.
Los sistemas de educación,
lo mismo que las instituciones políticas y todas las instituciones, son generalmente
tan buenos como los consiente el grado de cultura de la humanidad.
Las consecuencias realmente
instructivas y saludables, no son las que se fundan en el proceder de los
padres, que se constituyen en
representantes de la naturaleza, sino las engendradas por la misma naturaleza.
Donde no haya sido bueno el
sistema de disciplina moral previamente seguido, el niño rehúsa obedecer, es
preciso dejarle sufrir la reacción ulterior.
Así pues, ya que tú no quieres guardar los
juguetes cuando acabas de jugar, no puedo dártelos, esta es evidentemente la
consecuencia natural, ni agravada ni disminuida, de la falta del niño, quien no
tardará en comprenderlo así.
Reproducida, así será el
mejor medio de corregirle su defecto.
Dicha medida daría más resultado
que esas reprensiones y refunfuños perpetuos, sin otro efecto que acostumbrar a los niños a oírlos sin
darles importancia.
Elegimos estos ejemplos
familiares, porque su misma sencillez
robustece mucho nuestro argumento, y aclarará para todo el mundo la distinción, entre los castigos
naturales que sostenemos ser los únicos eficaces, y los artificiales con que se
sustituyen.
Hay mayor seguridad de
conducirse bien en la vida, cuando se aprecian las consecuencias buenas y malas
de las acciones, que en el caso de atenerse a la autoridad de los demás.
Otra gran ventaja de ésta
disciplina natural, consiste en que su
estricta justicia será sentida por
todos los niños.
El niño advertirá con
claridad los efectos de la ley de causalidad, reconocerá que su negligencia es
el origen de la prohibición que sufre, y viendo esto, no se sublevará contra la
injusticia.
Además, el carácter de los
padres y el de los niños, están mucho menos expuesto a agriarse bajo la acción
de éste sistema, que con el sistema corriente.
El sistema de la disciplina
por medio de las reacciones naturales es el menos perjudicial al carácter, en
primer término, porque se comprende su justicia absoluta, en segundo porque se
pone en juego la acción impersonal de la naturaleza y no la personal de los
padres, por último, es evidente que, con éste sistema, son más afectuosas, y
por consiguiente más fecundas en resultados, las relaciones entre padres e
hijos.
Entre las ventajas del
sistema de educación moral señalaremos:
Ø
Primero, que despierta en el espíritu la noción exacta de lo bueno y lo
malo en materia de conducta.
Ø
Segundo, que sufriendo el niño únicamente las consecuencias naturales de
su mal proceder, reconocerá al cabo la justicia de la penalidad.
Ø
Tercero, que reconocida ésta justicia y aplicada por la naturaleza y no
por el individuo, influirá menos desfavorablemente a llenar el deber
relativamente pasivo, que consiste en dejar que la pena se produzca por las
vías naturales, conservará una calma relativa.
Ø
Cuarto y último, que prevenida así la mutua exasperación, existirán
entre padres e hijos relaciones más cordiales, más fecundas en influencias
benéficas.
El sistema que se siga deberá ser, no el de sustraer a los niños a los pequeños riesgos, sino el de aconsejarles, el de advertirles, y por éste medio se hará nacer en ellos un sentimiento filial, mucho más fuerte que el que de ordinario existe, siempre con afecto y prudencia de los padres.
Es ley de la naturaleza,
apreciable para todo observador, que los que se ven privados de los goces
superiores de la vida, traten de buscar
como una compensación el disfrutar de los goces inferiores.
Las relaciones cordialmente
satisfactorias entre padres e hijos,
disminuyen el número de las faltas cuya fuente es el egoísmo.
La eficacia de la
disciplina de las consecuencias naturales, será exactamente proporcional al
rigor con que ésta disciplina se respete.
En resumen, el salvajismo
engendra el salvajismo, la dulzura engendra dulzura, los niños tratados sin
bondad no son buenos, usando con ellos la simpatía, se desenvuelven en su
espíritu sentimientos de la misma
naturaleza.
En el gobierno doméstico
como en el gobierno político, el despotismo es causa de la mayor parte de los
crímenes, que más tarde es necesario
castigar.
La dirección suave y
liberal, por el contrario, aparta la
ocasión de disensiones y mejorando los sentimientos habituales, disminuye la tendencia a las transgresiones de la ley.
El padre en quien el gusto
de la dominación está debidamente reprimido por el sentimiento del deber, se
consagrará a procurar que sus hijos se gobiernen a sí mismos en cuanto sea
posible, recurriendo al absolutismo sólo en el último extremo.
Lo repetimos: huyamos de
las medidas coercitivas siempre que podamos evitarlas.
Téngase presente, que el
fin de la educación es formar un ser apto para gobernarse a sí mismo, no un ser
apto para ser gobernado por los demás.
Toda transición es
peligrosa, más ninguna lo es tanto como el paso brusco de la disciplina
doméstica a la libertad del mundo.
De aquí la importancia de
adoptar la política que preconizamos, la cual, acostumbrando al joven al
dominio de sí mismo, aumentando gradualmente las ocasiones de ejercer éste
dominio e impulsándole a ejercerlo sin auxilio, facilita la transición, hoy brusca
y poderosa, de la juventud a la madurez en que obedece a impulsos internos
propios, dentro de ciertos límites de libertad individual.
No olvidemos que no es
fácil y sencillo educar un niño, sino, por el contrario, es extremadamente
difícil y compleja, y es la tarea más espinosa de la vida adulta.
Está aún por reconocer, que
la última fase del desarrollo mental, en el hombre y en la mujer, sólo se
presenta con el cumplimiento verdadero de los deberes paternales.
Que requiere en la práctica
mucho trabajo y abnegación, esto constituirá la prueba de que promete abundante
cosecha de felicidad, para lo presente
y lo porvenir.
Las personas inteligentes,
repetimos, verán que mientras el falso sistema de educación es un doble azote
para el padre y para el hijo, el sistema verdadero y natural, representa un doble beneficio para el que da
la educación y para el que la recibe.
CAPÍTULO CUARTO. DE LA
EDUCACIÓN FÍSICA
Entre los habitantes de una
ciudad, son muy pocos los que ignoran que no conviene que un caballo trabaje
recién comido, y sin embargo apenas habría uno, suponiendo que todos fueran
padres, que se preguntasen si es suficiente el tiempo que transcurre entre las
comidas y las lecciones de sus hijos.
Considerado bajo cualquier
otro punto de vista que el de la conveniencia, es cosa que parecerá
extraña, el que mientras
la cría de animales de hermosa estampa es asunto al cual consagrar mucho
tiempo y reflexión, hombres distinguidos declaren estos mismos hombres, indigno de su atención, el arte de formar hombres robustos.
Como observa un pensador,
la primera condición de éxito en el mundo es ser un buen animal, y la primera
condición de la prosperidad nacional es que la nación esté compuesta de buenos
animales.
Es, pues,
extraordinariamente importante el educar a los niños de manera que sean aptos,
no sólo para sostener la lucha intelectual que les espera, sino también para soportar físicamente la
excesiva fatiga que sobre ellos pesará.
Nuestro sistema de
educación deja bastante que desear respecto al desarrollo físico del niño, tal
vez se ofendan, de que asociemos estas ideas.
Ningún anatómico, ningún
fisiólogo, ningún químico, vacilará en afirmar que lo que es verdad respecto
del animal bajo el punto de vista biológico, lo es también respecto del hombre.
Hay padres que excitan a
comer a sus hijos hasta el estado de
plétora.
Pero en las clases
superiores, en las cuales es más poderosa la reacción hacia la abstinencia,
puede observarse cierta inclinación a no alimentar suficientemente a los niños,
el disgusto que se experimenta en esas clases es por los groseros apetitos de
otras épocas.
Aquellos que en su juventud
han estados sometidos a una disciplina más rigurosa, son los que después se
entregan a mayores extravagancias.
Considérense los gustos de
los niños y la manera como se les trata, su afición a los dulces y sustancias
azucaradas es vehemente y casi universal en ellos.
El fisiólogo admira cada
vez más el orden de la naturaleza y no tarda en descubrir que el azúcar
desempeña un papel importante en el desenvolvimiento del organismo, lo cual
revela ciertas necesidades de la naturaleza de la infancia.
El azúcar es la forma bajo
la cual, deben pasar otros muchos
compuestos para producir y sostener el calor animal.