Universidad Abierta
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AMBIENTE DEL MARKETING.
ALEJANDRO FLORES ROGERIO.
CONTENIDO.
Introducción.
El marketing o mercadotecnia se concentra sobre todo en analizar los
gustos de los consumidores, pretende establecer sus necesidades y sus deseos e
influir su comportamiento para que deseen adquirir los bienes ya existentes, de
forma que se desarrollan distintas técnicas encaminadas a persuadir a los
consumidores para que adquieran un determinado producto.
La actividad del marketing incluye la planificación, organización,
dirección y control de la toma de decisiones sobre las líneas de productos, los
precios, la promoción y los servicios postventa.
Ambiente del Marketing
Conjunto
de técnicas utilizadas para la comercialización y distribución de un producto
entre los diferentes consumidores. El productor debe intentar diseñar y
producir bienes de consumo que satisfagan las necesidades del consumidor. Con
el fin de descubrir cuáles son éstas se utilizan los conocimientos del
marketing. Al principio se limitaba a intentar vender un producto que ya estaba
fabricado, es decir, la actividad de mercadotecnia era posterior a la
producción del bien y sólo pretendía fomentar las ventas de un producto final. Ahora,
el marketing tiene muchas más funciones que han de cumplirse antes de iniciarse
el proceso de producción; entre éstas, cabe destacar la investigación de
mercados y el diseño, desarrollo y prueba del producto final.
El
marketing o mercadotecnia se concentra sobre todo en analizar los gustos de los
consumidores, pretende establecer sus necesidades y sus deseos e influir su
comportamiento para que deseen adquirir los bienes ya existentes, de forma que
se desarrollan distintas técnicas encaminadas a persuadir a los consumidores
para que adquieran un determinado producto. La actividad del marketing incluye
la planificación, organización, dirección y control de la toma de decisiones
sobre las líneas de productos, los precios, la promoción y los servicios postventa.
En estas áreas el marketing resulta imprescindible; en otras, como en el
desarrollo de las nuevas líneas de productos, desempeña una función de
asesoramiento. Además, es responsable de la distribución física de los
productos, establece los canales de distribución a utilizar y supervisa el
transporte de bienes desde la fábrica hasta el almacén, y de ahí, al punto de
venta final.
Diseño
del producto
Se
conoce como una línea de productos a aquellos bienes que, aun siendo iguales en
apariencia, es decir, con un mismo estilo o diseño, difieren en tamaño, precio
y calidad. Las líneas de productos deben responder a las necesidades y gustos
de los consumidores.
Para
poder desarrollar una con ciertas posibilidades de éxito comercial, el
departamento de marketing realiza una investigación para analizar el
comportamiento de los consumidores. El cambio de las costumbres y del estilo de
vida tienen una influencia directa sobre las ventas de los productos. Por
ejemplo, la tendencia hacia una forma de vestir cada vez más informal ha
cambiado por completo el estilo de la ropa. Además, las economías con renta per
cápita elevada tienen unos patrones de consumo muy diferentes a los de las
economías que se encuentran en las fases recesivas del ciclo económico. La renta
disponible, es decir, los ingresos netos tras pagar impuestos y todos aquellos
bienes de consumo de primera necesidad, como alimentos, vestidos y alquiler de
piso, determina la cantidad de bienes de lujo que se adquirirán en una
economía. De igual forma, la compra de bienes duraderos, como los
electrodomésticos, automóviles y viviendas, también estará determinada por el
punto del ciclo económico en que se encuentre la economía. Sin embargo, los
bienes de primera necesidad no se ven afectados por los ciclos.
El
ciclo de vida de un producto requiere un estudio detallado. Todos los productos
pierden con el tiempo su atractivo inicial derivado de la novedad. Los
productores también pueden acelerar la caducidad del producto al introducir
otros nuevos con características más modernas. Hoy los consumidores no sólo
esperan que aparezcan productos novedosos, sino que reaccionan de modo positivo
a las mejoras e innovaciones productivas. Esto influye en la duración de los
artículos que, a su vez, repercute en los costes y, por tanto, en el precio
final. La competencia entre productores que fabrican artículos parecidos
acelera la aparición de otros con nuevas características.
Precio
del producto
Los
dos determinantes principales del precio son los costos de producción y la
competencia. No resulta rentable vender un producto a un precio inferior a los
costes de producción, pero es imposible hacerlo a un precio superior al de los
bienes similares. No obstante, existen muchos otros factores que determinan el
precio final. La política de la empresa puede exigir que se venda a un precio
que minimiza los beneficios en las nuevas líneas de productos, o se puede bajar
mediante descuentos para vender mayor cantidad.
Existen
normas sobre la competencia que impiden a los productores fijar una cuantía
máxima del precio de venta final. No obstante, algunos fabricantes logran
controlar el precio de venta final al ser propietarios de los puntos de venta
al por menor, pero esto sólo ocurre en contadas ocasiones.
Por
otra parte, algunos gobiernos intentan limitar la competencia en precios para
favorecer a los pequeños empresarios que no pueden competir con las grandes
empresas. Por ello, las decisiones que toma el departamento de mercadotecnia
sobre precios deben ser revisadas por el departamento jurídico de la compañía.
Promoción
del producto
La
publicidad, la venta directa y la promoción de ventas son los principales
métodos utilizados para fomentar la venta de un artículo.
El
principal objetivo de la publicidad consiste en dar a conocer el producto y
convencer a los consumidores para que lo compren incluso antes de haberlo visto
o probado. La mayoría de las empresas consideran que la publicidad es esencial
para fomentar las ventas, por lo que destinan cuantiosas sumas de sus presupuestos
para contratar agencias de publicidad especializadas. Al mostrar de forma
reiterada al consumidor a través de los anuncios la representación del
producto, la marca registrada y otras características, los profesionales de la
publicidad confían en atraer al usuario a la compra del artículo promocionado.
La publicidad utiliza sobre todo la televisión, la radio y los paneles
publicitarios; los periódicos, las revistas y los catálogos; así como el envío
de publicidad por correo. Durante los últimos años las agencias de publicidad
han unificado sus esfuerzos para aumentar su tamaño y su alcance, de forma que
pueden ofrecer a sus clientes campañas publicitarias a escala mundial.
A
medida que aumentaba el coste de contratar vendedores, las técnicas de promoción
y venta han variado. Los productos sencillos los venden los dependientes de las
tiendas, en cambio para los productos específicos que requieren una explicación
detallada de todas sus características, se necesitan vendedores especializados.
Por ejemplo, cuando se vende un coche, la tarea del vendedor se limita a
negociar el precio de las opciones y el tipo de financiación, porque los
atributos y componentes del coche ya son conocidos y casi vendidos gracias a la
publicidad.
El
objetivo de la promoción de ventas es complementar y coordinar la publicidad
con la venta directa; ésta es una faceta cada vez más importante dentro del
marketing. Suele ser necesario cooperar de una forma estrecha con los
vendedores. Para ello, se crean dispositivos de ayuda al comercial y programas
de publicidad coordinados. Asimismo hay que instruirle sobre las
características específicas del producto. Es normal que el fabricante ofrezca
servicios de instalación y mantenimiento durante cierto tiempo. Desde el punto
de vista del consumidor la promoción de ventas incluye ciertas actividades
típicas del área de comercialización, como son los cupones de descuento, los
concursos, regalos y ofertas especiales de precios.
Distribución
del producto
Algunos
productores disponen sus productos mediante la venta directa a los consumidores
finales. Los que más se venden con esta técnica son bienes duraderos como
ordenadores o computadoras, material de oficina, maquinaria industrial y
productos intermedios, así como algunos productos de servicio específicos como
los seguros de vida. Existen otros que por tradición se han vendido a
domicilio, como los cosméticos y los productos de limpieza para el hogar, y en
los últimos tiempos estos productos se están vendiendo con el 'sistema piramidal'.
La
publicidad directa por correo es una técnica que se ha generalizado a todo tipo
de artículos. Resulta muy cómodo para los trabajadores comprar por correo, o
acudir a una tienda determinada en busca de un producto concreto sin tener que
recorrer varios establecimientos. Para los vendedores, la utilización de los
catálogos les permite acceder a clientes que residen lejos de su tienda. La
utilización de tarjetas de crédito también ha fomentado la venta por correo o
por teléfono, al facilitar el método de pago, incluso para vender productos de
alta calidad como equipos electrónicos, de alta fidelidad, o cámaras
fotográficas y de vídeo.
La
televisión es un medio publicitario de especial relevancia porque facilita la
demostración de las cualidades del producto. La venta directa de todo tipo de
bienes por televisión se ha convertido en algo habitual, así como la
comercialización a través del teléfono, técnica muy utilizada para ofrecer
servicios a empresas, aunque también a consumidores finales. Sin embargo, casi
todos los productos de consumo se distribuyen a través de intermediarios: del
productor al mayorista y de éste al minorista, que vende de una forma directa
al cliente. La elección de los distintos canales de distribución es uno de los
aspectos más relevantes del marketing.
Los
mayoristas distribuyen bienes en grandes cantidades, por lo general a los
minoristas, para que éstos los revendan a los consumidores. Sin embargo,
algunas cadenas minoristas han alcanzado tal volumen de negocios que pueden franquear
al mayorista y negociar de forma directa con el productor. Al principio, los
mayoristas reaccionaron ante esta situación reduciendo sus márgenes de
beneficios y actuando más deprisa. A su vez, los minoristas crearon
cooperativas para actuar como mayoristas. El resultado de esta competencia ha
sido una tendencia hacia relaciones más estrechas entre productores, mayoristas
y minoristas.
La
venta al por menor ha sufrido otra serie de cambios. La fuerte publicidad
realizada por los productores y el desarrollo de servicios de venta con un
mínimo de empleados y dependientes, como por ejemplo el autoservicio en los
grandes almacenes, ha cambiado por completo las técnicas de venta al por menor.
Los supermercados y economatos o tiendas de descuento se han multiplicado y han
diversificado su oferta de productos, incluyendo medicinas, tabaco o artículos
de jardinería. Con el tiempo, los grandes almacenes también ofrecen artículos
de lujo, mobiliario, electrodomésticos y equipos de alta fidelidad. El objetivo
consiste en ofrecer una amplia variedad de productos en la misma tienda,
aumentar el número de transacciones y el volumen de ventas. Las cadenas
comerciales —conjunto de establecimientos pertenecientes a una misma empresa— y
las cooperativas han aumentado en número. Asimismo han aparecido numerosas
tiendas especializadas en un producto único.
El
transporte y almacenaje del género son otras dos facetas que tiene que analizar
el departamento de marketing. Los productos cambian a menudo de lugar varias
veces antes de llegar al consumidor final. Pueden transportarse por carretera,
tren, avión o barco. La gestión eficiente del transporte es uno de los aspectos
más importantes del marketing o mercadotecnia.
Macro
Ambiente Exterior
Los
servicios y el marketing
Los
servicios, a diferencia de los productos, son bienes intangibles. Un servicio
incluye la realización de un trabajo para el cliente. Éste paga por obtener un
servicio al igual que por adquirir un artículo. En las economías más
industrializadas la mayor parte de la población trabaja en el sector servicios
y todo apunta a que esta tendencia seguirá así en el futuro. Los servicios más
comunes son el mantenimiento y reparación de electrodomésticos, los
transportes, las agencias de viajes, el turismo, el tiempo libre, la educación
y la sanidad. Entre los servicios destinados a las empresas está la
programación informática, la asesoría jurídica y contable, la banca, la
contabilidad y la compraventa de acciones, así como la publicidad.
Los
servicios, al igual que los productos, utilizan el marketing para aumentar sus
ventas, con la salvedad de que no existe una transferencia física. Los
servicios deben diseñarse y ofrecerse de forma que satisfagan las necesidades
de los clientes. Por ejemplo, las agencias que ofrecen trabajadores temporales
deben estudiar con cuidado las necesidades de los empresarios en distintos
lugares y en los diferentes sectores productivos. Dado que es más difícil
vender un bien intangible que un bien material, las campañas publicitarias de los
servicios son aún más agresivas que las de los bienes tangibles. A través de
fuertes campañas de promoción, las agencias de personal temporal han convencido
a muchas empresas de que resulta más rentable contratar a trabajadores, en base
a necesidades, que contratarlos por tiempo indefinido.
Investigación
de mercados
La
investigación de mercados abarca desde la encuesta y el estudio pormenorizado
del mismo hasta la elaboración de estadísticas para poder analizar las
tendencias en el consumo, y poder prever así la cantidad de productos y la
localización de los mercados más rentables para un determinado tipo de bien o
servicio. Cada vez se utilizan más las ciencias sociales para analizar la
conducta de los usuarios. La psicología y la sociología, por ejemplo, permiten
identificar elementos clave de las inclinaciones de las personas, de sus
necesidades, sus actividades, circunstancias, deseos y motivaciones generales,
factores clave para entender los distintos patrones de comportamiento de los
consumidores.
Al
tiempo que se aplicaban las ciencias sociales se introdujeron métodos modernos
de medición y nuevas técnicas para realizar encuestas que permiten determinar
la amplitud del mercado de un producto concreto. Estos métodos utilizan
técnicas estadísticas y ordenadores o computadoras para establecer las
tendencias y los gustos de los consumidores en relación con varios artículos.
El análisis científico también se utiliza en muchas actividades relativas al
diseño, sobre todo a la hora de valorar las ventas potenciales de los nuevos
productos. Por ejemplo, se utilizan modelos matemáticos para determinar el
comportamiento social ante una particular relación, lo que se conoce como
teoría de juegos. Las previsiones de venta son uno de los elementos más importantes
para poder realizar actuaciones de marketing, que incluyen las relativas al
tipo de publicidad, los puntos de venta y la localización de los almacenes.
Factores
determinantes del marketing
Una
de las ideas más importantes a tener en cuenta es el continuo y rápido cambio
de gustos e intereses. Los consumidores son cada vez más exigentes. Tienen más
educación, leen más periódicos y revistas, ven más la televisión, las películas
de cine, escuchan más la radio y viajan más que las generaciones precedentes.
También tienen más relaciones sociales. Sus demandas, por tanto, son más
exigentes, y sus gustos varían con mayor rapidez. Además, se defienden de las
técnicas de marketing agresivas gracias a las organizaciones de defensa de los
derechos del consumidor, y de publicaciones dirigidas a ellos en las que se
analizan los pros y contras de los diferentes productos disponibles en los
mercados. Éstos cada vez aparecen más segmentados, y cada segmento del mercado
exige que las características del producto se adapten a sus gustos. El
'posicionamiento' del artículo, es decir, la determinación del segmento al que
se dirige, exige un análisis serio y una extensa planificación.
La
competencia en los últimos años se ha endurecido, a medida que aumentaba el
número de empresas que fabrican un mismo producto, aunque cada una intenta
diferenciar el suyo del de sus competidores. Los márgenes de beneficio, es
decir, el porcentaje de ganancias que se obtiene por unidad de producto,
disminuyen de forma constante. Mientras que los costos aumentan, la competencia
tiende a reducir los precios. El resultado es una reducción de la diferencia de
la relación precio-costo y la necesidad de aumentar cada vez más la cantidad
vendida para poder mantener los beneficios.
Los
movimientos en defensa del consumidor son cada vez más fuertes y conocidos,
analizan la calidad de los bienes y servicios y recomiendan los mejores. Tanto
estos grupos de consumidores como las instituciones gubernamentales han
aumentado los estudios y análisis de los productos, regulando el diseño de los
mismos, así como los términos del contrato de garantía y las técnicas de
promoción. Estas instituciones estudian con especial cuidado las cláusulas de
convenios de garantía. Asimismo se han promulgado nuevas leyes para ampliar las
responsabilidades del productor.
La
preocupación por el medio ambiente también afecta al diseño del producto y a
las técnicas de marketing, sobre todo porque el gasto adicional para modificar
las cualidades y características del artículo eleva los costos. El profesional
del marketing tiene que tener en cuenta todos estos factores a la hora de
diseñar su plan de marketing.
Incluso
las reacciones de la empresa ante cambios políticos y sociales resultan
importantes. Las grandes corporaciones ya no pueden argumentar que sus
decisiones internas son asuntos privados. La opinión pública contraria a las
actuaciones de algunas empresas ha logrado disminuir las ventas de éstas; de
igual forma, la opinión pública favorable a determinadas actitudes ha incrementado
las ventas de las empresas que han emprendido campañas de mejora de su imagen
pública.
Últimos
avances
Los
últimos avances realizados en el campo del marketing han llevado a muchas
organizaciones a revisar sus métodos. Por ejemplo, durante los últimos años se
ha generalizado la técnica de la franquicia: el minorista tiene el derecho a
utilizar la marca comercial y de vender los productos de la empresa que le cede
la franquicia en un área geográfica limitada, sin que ningún otro comerciante
pueda hacerle la competencia en ésta.
Muchos
consumidores consideran más interesante alquilar o rentar ciertos productos
antes que comprarlos. Por ejemplo, el propietario de algunas oficinas puede
considerar más interesante alquilar una pulidora de suelos que comprarla,
aunque pueda utilizarla en contadas ocasiones y no tener que reservar un lugar
en la oficina para guardarla cuando no se utiliza. Otro bien de consumo
duradero que en ocasiones es más rentable alquilar que comprar son los
automóviles. El alquiler de maquinaria industrial también es frecuente. Para
algunas corporaciones resulta más beneficioso alquilar los ordenadores, el
equipo de oficina y la maquinaria industrial, lo que les asegura el
mantenimiento y la posibilidad de tener una nueva máquina en caso de avería y
reponerla con otra más moderna sin incurrir en demasiados costos.
La
utilización del crédito también ha tenido una gran influencia sobre las
actividades desarrolladas por el marketing. Los consumidores que utilizan
tarjetas de crédito pueden comprar sin tener que pagar en efectivo, lo que
facilita las ventas. Las tiendas minoristas también fomentan el aumento de las
ventas mediante promociones del tipo 'dos por uno' o descuentos en los precios
de un artículo en la compra de otro.
Las empresas
se enfrentan a una competencia cada vez más dura. Los métodos disponibles para
diferenciar los productos dependen de la imaginación de los responsables de
marketing. Entre estos métodos cabe destacar la innovación, la mejora, la
campaña publicitaria, mayores servicios postventa, un cambio en los canales de
distribución o una competencia efectiva en precios.
Los
profesionales del marketing
Es
probable que uno de los factores más determinantes del éxito que pueda tener
una empresa sea la imagen que da de sí misma al público. Las actividades de
marketing, al estar dirigidas al consumidor, deben preservar y fomentar la
buena imagen de la empresa y su marca publicitaria. A medida que el marketing
se convierte en una actividad cada vez más compleja, los profesionales están
cada vez más especializados en psicología, matemáticas, estadística e
informática. Muchas universidades tienen programas de posgrado dirigidos
especialmente a los directivos de las empresas para instruirles sobre las
técnicas de marketing. Los cursos de marketing, tanto para estudiantes como
para profesionales, abarcan programas sobre publicidad, gestión y
administración, financiación, producción, gestión o administración de recursos
humanos y venta al por menor.
Durante
los últimos años, a medida que aumentaba la competencia entre las empresas, los
departamentos de marketing han tenido que responsabilizarse de incrementar el
volumen de ventas. Así pues, su prestigio profesional cada vez es mayor. Esta
tendencia parece que continuará en el futuro. A medida que crece la competencia
y las empresas diversifican sus productos los profesionales adquieren cada vez
mayor importancia.
Producción
En Economía, creación y
procesamiento de bienes y mercancías, incluyéndose su concepción, procesamiento
en las diversas etapas y financiación ofrecida por los bancos. Se considera uno
de los principales procesos económicos, medio por el cual el trabajo humano
crea riqueza. Respecto a los problemas que entraña la producción, tanto los
productores privados como el sector público deben tener en cuenta diversas
leyes económicas, datos sobre los precios y recursos disponibles. Los
materiales o recursos utilizados en el proceso de producción se denominan
factores de producción.
Sector
público
Empresas
e instituciones que dependen de el Estado en una economía nacional. La
actividad económica del sector público abarca todas aquellas actividades que el
Estado (administración local y central) y sus empresas (por ejemplo, las
empresas privadas nacionalizadas) posee o controla. El papel y el volumen del
sector público dependen en gran medida de lo que en cada momento se considera
que constituye el interés público; ello requiere definir con antelación el
ámbito de ese interés general. Lo normal es que el sector público constituya un
elevado porcentaje de la economía de un país e influya sobre la actividad
económica global. Por ejemplo, el gobierno puede limitar el crecimiento de los
salarios de los funcionarios para evitar aumentos de la inflación, realizando
así una política de precios y rentas extraoficial o informal. A partir de la
II Guerra Mundial muchos países fomentaron el crecimiento del sector
público en detrimento del sector privado, pero a partir de la década de 1980
esta tendencia se revirtió y se favoreció la privatización, sustituyendo así la
anterior política de nacionalizaciones. Este fenómeno se ha generalizado en
Latinoamérica e incluso en los antiguos países comunistas de Europa del Este y
en países comunistas como China.
Esta
política presupone que el sector privado, debido a la competencia entre
empresas, es capaz de producir con mayor eficacia y con menores costes que el
sector público, cuya flexibilidad para reaccionar ante los cambios del mercado
está limitada por la burocracia. Sin embargo, en algunos casos los gobiernos
pueden preferir el mantenimiento de empresas públicas, aunque sean menos
eficientes, por temor a las consecuencias políticas que podría ocasionar una
apertura del sistema, como ocurre en China, que ante el peligro de la inestabilidad
social que provocaría una alta tasa de desempleo, mantiene empresas públicas
ineficientes que incurren en enormes pérdidas año tras año.
En
Latinoamérica, las empresas del sector público tuvieron un papel estabilizador
y regulador durante las décadas de posguerra e inclusive en la década de 1960.
A partir de allí, y debido a varios factores internos y externos, las empresas
públicas comenzaron a generar enormes pérdidas a lo que se sumó una galopante
hiperinflación relacionada con la emisión descontrolada de moneda.
Distribución,
En
economía, término aplicado a dos procesos distintos: (1) al reparto entre los
miembros de una sociedad del ingreso y de la riqueza nacional; (2) a la
asignación del valor de la producción a cada uno de los factores o agentes que
intervienen en la misma: el trabajo, la tierra, el capital y los gestores o
administradores de las empresas. La división de la asignación de este valor se
hace mediante un pago monetario, representado por los salarios, las rentas, los
intereses y los beneficios. Los salarios se pagan a los trabajadores y
directivos de las empresas; la renta se paga por la utilización de la tierra y
por el disfrute de bienes inmuebles; los intereses son el pago por la
utilización de capital, y los beneficios son el remanente que reciben los
propietarios de las empresas por el hecho de asumir el riesgo.
Estas
asignaciones no representan una parte proporcional del total de riqueza. La
formulación de las leyes económicas que deben regular la división de la riqueza
constituye el problema central de la teoría económica de la distribución.
Los
economistas no se ponen de acuerdo sobre cómo se debe realizar esta
distribución. Las distintas escuelas de pensamiento económico han formulado
distintas teorías a lo largo de la historia. La mayoría defienden que la
desigual distribución de la renta se debe, en gran medida, al funcionamiento
del mecanismo de la oferta y la demanda. Por ejemplo, un exceso de oferta de
algodón disminuirá el precio de este bien por lo que los productores de algodón
verán reducidos sus ingresos. También implicará un aumento de la renta real (o
poder adquisitivo) de los demandantes, que podrán comprar más cantidad de
algodón. De la misma forma, cuando hay mucho capital disponible y la demanda es
baja, los tipos de interés tienden a caer. Por lo tanto, disminuye la
proporción de renta nacional que obtienen los prestamistas y aumenta la
proporción de renta de los prestatarios. Las variaciones en la proporción de
renta nacional que reciben los trabajadores también se pueden explicar a partir
de la ley de la oferta y la demanda: cuando hay exceso de mano de obra los
salarios tienden a bajar, y cuando la oferta de mano de obra es insuficiente,
por ejemplo durante una guerra, los salarios suben. Por último, las
desigualdades retributivas entre trabajadores también pueden explicarse a
partir de la escasez o abundancia relativa de trabajadores cualificados; éstos,
que suelen ser una minoría, reciben mayores salarios que los trabajadores menos
cualificados.
Sin
embargo, los economistas han identificado otros factores que influyen sobre la
distribución de la renta. Entre éstos se encuentran las prácticas limitadoras
de la competencia, como los monopolios y los cártels, que aumentan los precios
reduciendo de forma artificial la oferta; la negociación colectiva entre
empresarios y trabajadores; la legislación sobre prestaciones sociales, como
por ejemplo la creación de la seguridad social; la imposición de un salario
mínimo o la limitación de la jornada laboral. Estas prácticas aumentan la parte
proporcional de renta que recibe un determinado grupo de personas, por encima
de lo que recibirían de operar de modo exclusivo la ley de la oferta y demanda.
Los impuestos también alteran la composición de la distribución de la renta.
En
comercio, la distribución se refiere al transporte de bienes desde las fábricas
hasta los almacenes y locales de venta.
Aunque
no es predecible la duración de un ciclo, al parecer sus fases sí lo son.
Muchos economistas citan cuatro fases: auge, recesión, depresión y recuperación
por utilizar los términos creados por el economista americano Wesley Mitchell,
que dedicó su carrera al estudio de los ciclos económicos.
Durante
el periodo de auge se hace patente el aumento de la producción. El nivel de
empleo, los salarios y los beneficios crecen a su vez. Los directivos de las
empresas muestran su optimismo mediante la inversión para aumentar la
producción. Sin embargo, a medida que continúa el auge empiezan a surgir
obstáculos que impiden que éste se prolongue. Por ejemplo, crecen los costes de
producción y la falta de materias primas puede también limitar la producción;
se elevan los tipos de interés, así como los precios y los consumidores
reaccionan al alza comprando menos. A medida que el consumo se queda por debajo
del nivel de producción, aumenta el número de productos almacenados, lo que
provoca una caída de los precios. Las empresas productoras empiezan a ahorrar y
despiden a los trabajadores. Estos factores conducen a un periodo de recesión.
Los empresarios se vuelven pesimistas según van cayendo los precios y los
beneficios y deciden ahorrar el dinero en vez de invertirlo, con lo que se
suceden los cortes de producción y el cierre de fábricas, hasta que el
desempleo se generaliza. Estamos en una fase de depresión.
La
recuperación de la depresión puede estar provocada por varios factores,
incluyendo la reaparición de la demanda de consumo, la liquidación de los
inventarios o una acción gubernamental para estimular la actividad económica. A
pesar de que la recuperación suele ser lenta y desigual al principio,
inmediatamente gana fuerza. Los precios suben más rápido que los costes. El
nivel de empleo crece, proporcionando un mayor poder adquisitivo. La inversión
en las industrias de bienes de consumo aumenta. El optimismo invade la
economía, el deseo de aventurarse en nuevos negocios reaparece. Se ha iniciado
un nuevo ciclo.
De
hecho, el ciclo económico no siempre se produce de una forma tan clara como en
el modelo que acabamos de exponer, y no hay dos ciclos iguales, sino que varían
considerablemente de uno a otro, tanto en lo que respecta a la dureza como a su
duración. Se pueden producir ciclos mayores y menores, con duraciones
variables.
La
depresión económica más dura y generalizada se produjo en la década de 1930. La
Gran Depresión afectó primero a Estados Unidos, pero se difundió rápidamente
por Europa occidental. De 1933 a 1937 los Estados Unidos empezaron a
recuperarse de la depresión, pero la economía volvió a caer de 1937 a 1938, antes
de alcanzar de nuevo sus niveles normales. Esta recaída se denominó recesión,
término que actualmente se prefiere al de liquidación. La verdadera
recuperación económica no se hizo patente hasta principios de 1941.
Micro
ambiente Exterior
Ciclos
especiales
Además
del ciclo económico tradicional, a veces se producen ciclos especiales en
algunas industrias. Por ejemplo, se considera que el sector de la construcción
tiene un ciclo que dura entre 16 y 20 años. La prolongada construcción de
barrios marginales agravó dos de las peores depresiones económicas en Estados
Unidos. Por otro lado, el aumento de la actividad constructora muchas veces ha
ayudado a estimular la recuperación de una depresión.
Algunos
economistas creen que existe un ciclo a largo plazo, que dura aproximadamente
cincuenta años. Los estudios sobre las tendencias económicas durante el siglo
XIX y el principio del siglo XX fueron realizados por el economista ruso
Nikolai Kondratief, quien analizó el comportamiento de los salarios, las materias
primas, la producción, el consumo, las exportaciones e importaciones y otras
variables económicas en Francia e Inglaterra. Los datos que recogió y analizó
parecen establecer la existencia de ciclos a largo plazo. Estas
"olas" de expansión y contracción se produjeron durante tres periodos
de una media de cincuenta años cada uno: 1792-1850, 1850-1896 y 1896-1940. Sin
embargo, estos estudios no son definitivos.
Causas
de los ciclos
Los
economistas no intentaron determinar las causas de los ciclos económicos hasta
que la creciente dureza de las depresiones económicas se convirtió en una de
las principales inquietudes de finales del siglo XIX y principios del XX. Se
sugirió que había dos factores externos que podían ser los causantes de los
ciclos: las manchas solares y las inclinaciones psicológicas. La teoría de
manchas solares del economista británico William Jevons llegó a ser aceptada
por casi todo el mundo. Según Jevons, las manchas solares influyen sobre las
condiciones meteorológicas, pues tras periodos de manchas solares las
condiciones climatológicas suelen ser más duras. Jevons pensaba que las manchas
solares determinaban la cantidad y calidad de las cosechas, y de esta manera
influían sobre la economía.
Una
teoría psicológica de los ciclos económicos formulada por el economista
británico Arthur Pigou, establecía que el optimismo o pesimismo de los
dirigentes económicos podía influir en las tendencias de la economía, y algunos
políticos han aceptado decididamente esta teoría. Por ejemplo, durante los
primeros años de la Gran Depresión, el presidente Herbert Hoover intentó
mostrarse optimista públicamente respecto a la fuerza inherente a la economía
norteamericana, con la esperanza de estimular la recuperación.
Se
han desarrollado diversas teorías económicas sobre las causas de los ciclos
económicos. Según la teoría del subconsumo, que se relaciona claramente con el
economista británico John Hobson, la desigualdad en los ingresos provoca el
declive económico. Los mercados se ven inundados con bienes que los pobres no
pueden comprar, al tiempo que los ricos no pueden consumir todo lo que está a
su alcance. Por lo tanto, los ricos acumulan sus ahorros sin reinvertirlos en
la producción, puesto que existe una demanda insuficiente de bienes. Esta acumulación
del ahorro rompe el equilibrio económico y provoca un ciclo de cortes en la
producción.
El
economista austriaco-americano Joseph Schumpeter, un propulsor de la teoría de
la innovación, relacionaba el auge de los ciclos económicos con la aparición de
nuevos inventos que estimulaban la inversión en las industrias productoras de
bienes de consumo. Puesto que estos nuevos inventos se desarrollan de manera
desigual, las condiciones de la economía tienen que ser alternativamente
expansivas y recesivas.
Los
economistas Friedrich von Hayek y Ludwig von Mises, nacidos en Austria, se
adscriben a la teoría de la sobre inversión, al sugerir que la inestabilidad es
la consecuencia lógica del aumento de la producción hasta el punto en el que se
utilizan recursos ineficientes. Entonces los costes aumentan y, si no pueden
trasladarse a los consumidores, los empresarios reducen la producción y
despiden trabajadores.
Una
teoría monetaria de los ciclos económicos realza la importancia de la oferta de
dinero dentro del sistema económico. Puesto que muchos negocios tienen que
pedir dinero prestado para funcionar o para aumentar la producción, la
disponibilidad y el coste del dinero influye en sus decisiones. Sir Ralph
George Hawtrey sugería que los cambios de los tipos de interés determinaban que
los empresarios incrementaran o redujeran sus inversiones de capital y de esta
manera afectaban a los ciclos económicos.
Efectos
aceleradores y multiplicadores
Una
relación fundamental en todas las teorías de las fluctuaciones cíclicas
económicas es la que se da entre la inversión y el consumo. Las nuevas
inversiones tienen lo que se denomina un efecto multiplicador es decir, el
dinero invertido en pagar a los proveedores y a los asalariados se convierte en
el ingreso de éstos, que a su vez se convierte en el ingreso de terceros a
medida que los asalariados y los proveedores gastan la mayor parte de sus
ingresos. De esta forma se pone en marcha una onda expansiva.
Análogamente,
el creciente nivel de ingresos gastado por los consumidores tiene un efecto
acelerador sobre la inversión. Una mayor demanda crea mayores incentivos para
aumentar la inversión en la producción, con el fin de responder a esta demanda.
Estos dos factores también pueden operar negativamente, cuando una menor inversión
disminuye aún más el ingreso total y la menor demanda de consumo reduce la
cantidad de gasto en inversión.
Regulación
de los ciclos
En
casi todos los países desde la Gran Depresión se han puesto en práctica medidas
que ayudan a evitar las duras recesiones económicas. Por ejemplo, el seguro de
desempleo proporciona a la mayoría de los trabajadores algunos ingresos cuando
se quedan sin trabajo. La seguridad social y las pensiones pagadas por muchas
organizaciones proporcionan algunos ingresos a una serie de trabajadores
jubilados. Aunque no son tan poderosos como lo fueran antaño, los sindicatos
siguen siendo un obstáculo contra la caída acumulada de los salarios que agravó
las anteriores depresiones económicas. Existen mecanismos para garantizar los
precios de las cosechas (como la política agrícola común de la Unión Europea)
que protegen a los agricultores de las desastrosas caídas de sus ingresos.
El
gobierno también puede intentar intervenir directamente para contrarrestar las
recesiones. Existen principalmente tres técnicas disponibles: la política
monetaria, la política fiscal y la política de rentas. Los economistas
discrepan profundamente respecto a la elección de la técnica adecuada.
Algunos
economistas como el americano Milton Friedman y otros defensores del
monetarismo prefieren la política monetaria, y ésta es adoptada por los
gobiernos conservadores. La política monetaria consiste en controlar a través
del banco central la oferta de dinero y los tipos de interés, y éstos
determinan la disponibilidad y el coste de los préstamos para las empresas. En
teoría, la restricción de la oferta monetaria ayuda a reducir la inflación y el
aumento de la oferta ayuda a recuperarse de una recesión. Cuando la inflación y
la recesión se producen simultáneamente, —un fenómeno denominado estanflación—
es difícil saber qué política monetaria aplicar.
Ingresos.
Dinero,
o cualquier otra ganancia o rendimiento de naturaleza económica, obtenido
durante cierto periodo de tiempo. El ingreso puede referirse a un individuo, a
una entidad, a una corporación o un gobierno.
Se
pueden distinguir diversos tipos de ingresos tanto en el sector privado como en
el sector público de una economía. En el sector privado podemos distinguir
cuatro clases de ingresos: los salarios, que es la remuneración del trabajo; la
renta, que es el rendimiento de los bienes inmuebles; el interés, que es el
rédito del capital; y los beneficios, que son los rendimientos que obtienen los
propietarios de las empresas de negocios. Al hablar del sector público, hacemos
referencia a la renta nacional, que supone la medida, en dinero, del flujo
anual de bienes y servicios de una economía, que se calcula sumando los
ingresos de todos los agentes que la conforman.
Aunque el ingreso se suele
medir en términos monetarios, a veces se utilizan otro tipo de medidas, sobre
todo en teoría económica. La renta real no representa el ingreso monetario,
sino la capacidad que determinada cantidad monetaria tiene para adquirir bienes
y servicios cuyos precios están sujetos a variaciones.
Competencia
(economía)
Condiciones
de los mercados en los que los compradores y los vendedores establecen los
precios e intercambian bienes y servicios. La competencia económica es el medio
que utilizan los compradores y vendedores para satisfacer las necesidades de la
comunidad y de los individuos. La sociedad estará satisfecha cuando se produzca
el máximo número de bienes a los menores precios posibles.
Competencia
perfecta
La
idea teórica desarrollada por los economistas para establecer las condiciones
bajo las que la competencia lograría la máxima eficiencia se conoce como
competencia perfecta. Aunque es casi imposible que se produzca en la realidad,
la competencia perfecta, como concepto, proporciona el marco adecuado para
analizar la funcionalidad de los mercados reales. La competencia perfecta se
produce cuando concurren las siguientes circunstancias: 1. el mercado está
integrado por muchos vendedores y muchos compradores; 2. el tamaño medio de las
empresas es pequeño; 3. existe información perfecta, tanto para los compradores
como para los vendedores, sobre las condiciones imperantes en el mercado. El
sentido de imponer la condición de que existan muchos compradores y muchos
vendedores radica en que así nadie tiene el suficiente poder para condicionar
el comportamiento de los demás agentes que operan en el mercado. En otras
palabras, ninguna persona y tampoco ningún empresario tiene el poder para
establecer las condiciones de intercambio de los bienes y servicios (en contraste
con la situación de monopolio u oligopolio). Cuando esto ocurre, los mercados
son totalmente impersonales. Bajo las condiciones de competencia perfecta,
dicen los economistas, los bienes y servicios se producirán con la máxima
eficiencia, es decir, con el menor coste y precio posible, y los consumidores
podrán tener la cantidad máxima de bienes y servicios que deseen.
Competencia
aceptable
La
inexistencia en el mundo real de la competencia perfecta llevó a que se buscara
una alternativa más realista para evaluar la operatividad de los mercados. En
el mundo real, el número de empresas que operan en un mercado suele ser
limitado, lo que les da poder para influir en las condiciones de compraventa.
Además, la información perfecta tampoco existe. Pero, si la situación no es tan
grave como para requerir la intervención del Estado, se considera que el nivel
de competencia es aceptable: ésta se produce cuando los resultados son muy
parecidos a los que se obtendrían en un mercado que se rigiera por las condiciones
de competencia perfecta ideales. La principal crítica que se hace a este
concepto es su vaguedad: no existen criterios precisos para determinar si la
competencia es aceptable o no.
Mercado,
cualquier conjunto de transacciones o acuerdos de negocios entre compradores y
vendedores. En contraposición con una simple venta, el mercado implica el
comercio regular y regulado, donde existe cierta competencia entre los
participantes. El mercado surge desde el momento en que se unen grupos de
vendedores y compradores, y permite que se articule el mecanismo de la oferta y
demanda. Los primeros mercados de la historia funcionaban mediante el trueque.
Tras la aparición del dinero, se empezaron a desarrollar códigos de comercio
que, en última instancia, dieron lugar a las modernas empresas nacionales e
internacionales. A medida que la producción aumentaba, las comunicaciones y los
intermediarios empezaron a desempeñar un papel más importante en los mercados.
Entre las distintas clases de mercados podemos distinguir los mercados al por
menor o minoristas, los mercados al por mayor o distribuidores, los mercados de
productos intermedios, de materias primas y los mercados de acciones.
El
término mercado también designa el lugar donde se compran y venden bienes, y
para referirse a la demanda de consumo potencial o estimada.
Oferta
y demanda
En
economía, instrumentos esenciales para la determinación de los precios. Según
la teoría (o ley) de la oferta y la demanda, los precios de mercado de los
bienes y servicios se determinan por la intersección de la oferta y la demanda.
En teoría, cuando la oferta supera la demanda, los productores deben reducir
los precios para estimular las ventas; de forma análoga, cuando la demanda es
superior a la oferta, los compradores presionan al alza el precio de los
bienes. Cuando se utilizan los términos oferta y demanda, no se está hablando
de la cantidad total de bienes vendidos o comprados, puesto que en cualquier
transacción la cantidad vendida siempre será igual a la cantidad comprada, sino
que se está aludiendo a la cantidad total de bienes y servicios que los
productores desean vender a un precio concreto, y a la cantidad total de bienes
y servicios que los consumidores comprarían en función de los distintos
precios, lo que a veces se denomina demanda efectiva.
La
teoría de la oferta y demanda tiene en cuenta el efecto sobre los precios de
los costes de producción, pero considera que este efecto es indirecto, porque
afecta a los precios a través de la oferta, la demanda o ambas. Existe otra
serie de factores que afectan de forma indirecta a los precios, como puede ser
un cambio en los gustos de los consumidores —o hábitos de consumo— (que se
prefieran abrigos de pieles sintéticas a abrigos de pieles naturales), o las
prácticas restrictivas del comercio como los monopolios, trusts y cártels.
Según algunos economistas, son tantos los factores que afectan por vías
indirectas a los precios que los términos oferta y demanda son conceptos
genéricos que engloban un conjunto de fuerzas económicas determinantes de los
precios, y por lo tanto no son la última causa determinante de los precios.
El
mecanismo de fijación de precios mediante el juego de la oferta y la demanda
sólo es operativo en sistemas económicos donde impera la libre competencia. La
creciente intervención pública de los mercados pretende reducir el alcance del
mecanismo de la oferta y la demanda. Durante la II Guerra Mundial muchos países
limitaron y restringieron la operatividad del sistema de oferta y demanda
mediante regulaciones de precios y racionamientos. Los sistemas comunistas con
economías centralizadas, es decir, aquellos donde el Estado controla los medios
de producción y la actividad económica, el mecanismo oferta-demanda desaparece.
Sin embargo, desde principios de la década de 1990, muchos países que en el
pasado tenían economías centralizadas han acabado adoptando mecanismos de
liberalización del mercado.
Precios
En
Economía, valor de mercado de los bienes, medido en términos de lo que un
comprador está dispuesto a dar para obtenerlos. Normalmente, los precios se
expresan en función de una cantidad de dinero —de hecho, la principal razón por
la que se utiliza el dinero reside en su utilidad para reflejar el valor de los
precios— pero en los sistemas de trueque los precios vienen dados por el valor
de un bien en relación con otros bienes que, a su vez, tienen un determinado
valor, por lo que todos los precios de todos los bienes se determinan
mutuamente sin que intervenga el dinero. Los precios son el principal mecanismo
de ajuste de la oferta y la demanda, ya que el precio de cualquier bien, en una
economía de libre mercado, tiene que alcanzar el punto donde se equilibre la
producción y el consumo: este precio de equilibrio refleja el punto donde
concuerda lo que los productores pueden costear y lo que los consumidores están
dispuestos a pagar. Por lo tanto, los precios determinarán qué y cuánto se
produce, cómo se produce y quién puede comprarlo. Por ello, son un tema crucial
en economía, en especial en la rama denominada microeconomía.
Determinación
de los precios mediante la oferta y demanda
Tanto
los factores de oferta como los de demanda determinan los precios de los
bienes: los precios disminuirán si hay exceso de oferta y aumentarán si la
demanda es excesiva, hasta que se alcance el equilibrio. Del lado de la oferta,
los precios vienen dados por los costes de producción y distribución, que a su
vez están determinados por la escasez de materia prima, la tecnología y las
limitaciones de tipo organizativo como la ley de los rendimientos decrecientes,
los costes laborales, etcétera. El productor determinará su estrategia de
precios con el fin de maximizar sus beneficios, aunque también puede tener
otros objetivos como los contemplados en la teoría de la empresa. Sin embargo,
la determinación de los precios también depende del tipo de mercado: en un
monopolio o en un oligopolio los precios se pueden aumentar ya que no hay
competencia. En un cártel las empresas pueden fijar el precio si hay acuerdo
entre ellas; la estrategia a largo plazo de una empresa puede requerir que se
establezcan precios inferiores a los del mercado e incluso inferiores a los
costes; la teoría de juegos puede estar influyendo en las decisiones de las
empresas. En la práctica, son pocos los mercados perfectamente competitivos y
son habitualmente los productores los que salen beneficiados.
La
demanda es la suma de las decisiones independientes de los consumidores de un
mercado que pretenden maximizar su utilidad. Por supuesto, esto implica que los
consumidores realizan elecciones racionales: precisamente las que se intentan
modificar mediante la publicidad y el marketing.
Los
costes que tienen que pagar los productores para alterar el sentido de la
demanda pueden afectar a los precios, al repercutir en ellos los costes de
promoción del producto. Los consumidores decidirán comprar un producto en
función de su precio, pero realmente lo que determina la demanda efectiva es la
cantidad de bienes vendidos a un determinado precio y no el precio de venta, ya
que las empresas preferirán crear un nuevo producto antes que dejar que el
precio del producto conocido caiga hasta su nivel de equilibrio. Por otra
parte, el que los precios sean bajos no tiene por qué ser un factor positivo:
los bienes de calidad no se venderán con bajos precios porque los consumidores
pensarán que son defectuosos o porque perderán su característica de
exclusividad, que, de hecho, es la esencia de su utilidad. En muchos modelos de
economías de libre mercado se considera que el precio al que se compra un bien
se establece mediante una negociación, pero esto ocurre pocas veces en las
modernas economías integradas, por lo que la relación entre precio y demanda no
es tan directa como la que se deriva de la teoría económica.
Control
de precios e inflación
Los
gobiernos siempre han querido influir en la determinación de los precios por
varias razones. En las economías planificadas, los precios los fija el Estado,
por lo que las fuerzas del mercado no influyen en absoluto en la determinación
del precio. El fracaso de las economías planificadas modernas refleja la
eficiencia de los precios como mecanismo de ajuste económico; sin embargo,
suele ser habitual que los estados intervengan en el proceso de fijación de
precios, aunque en menor grado. En algunos casos, esta intervención intentará
elevar el nivel de precios, como en el caso de la Política Agraria Común de la
Unión Europea (UE), mediante la cual los estados elevan los precios de los
productos agrícolas comprando los excedentes para proteger a los agricultores
de la UE. En otros casos, se intervendrá el mercado para mantener los precios
bajos, como en el de las concesiones públicas después de su privatización,
limitándose los beneficios de la empresa de servicios públicos para evitar que
exploten el monopolio efectivo del que disponen. Además, los gobiernos pueden
querer subvencionar mediante subsidios determinadas empresas y mantener así sus
precios a bajos niveles, o también pueden establecer aranceles sobre las
importaciones, aumentando el precio de los bienes extranjeros. También se
pueden congelar los precios durante una guerra para evitar los efectos
económicos de la escasez.
El
control de precios por parte del Estado suele ser parte de un conjunto de
medidas de políticas de rentas y precios cuyo fin es controlar la inflación,
que consiste en el persistente aumento del nivel de precios, lo que no implica
un cambio en el valor de los bienes, sino más bien en el valor del dinero.
Esto
refleja el hecho de que el dinero es en sí mismo un bien con su propio precio,
en función del valor de otros bienes, y por lo tanto su precio puede caer si su
oferta es excesiva (argumento principal del monetarismo). Si la demanda es
superior a la oferta, los precios deberían subir, pero si el gobierno está
manteniendo artificialmente los precios por debajo de su nivel de equilibrio,
no habrá inflación a pesar del exceso de demanda, lo que acarreará escasez,
racionamiento, la aparición del mercado negro y otras deficiencias típicas de
las economías planificadas.
Si la
unidad monetaria de un país no tiene una demanda suficiente en los mercados de
divisas, la inflación podrá aumentar puesto que el precio de esa unidad
monetaria, en términos de las demás, caerá, lo que hará aumentar el precio de
sus importaciones y disminuir el de sus bienes de exportación, con lo que caerá
la actividad exportadora.
En
economía existen muchas ideas y sistemas, como la doctrina económica marxista,
que consideran que existe un precio justo ideal, determinado por una ley natural
a la que se llega por mecanismos distintos a los de la oferta y la demanda. En
la práctica, el mecanismo de los precios ha dado excelentes resultados cuando
se ha dejado que actúe libremente, pero sus efectos han sido mediocres cuando
se ha intentado variar los precios en función de intereses altruistas o
egoístas.
Beneficios
En
Economía, diferencia monetaria entre el coste de producción y marketing de los
bienes y servicios y los precios percibidos por la venta de dichos bienes y
servicios. Los beneficios son una de las características esenciales de la
compra-venta en un sistema económico. El antónimo del beneficio son las
pérdidas, que se producen cuando el coste de producción de ciertos bienes y
servicios es superior al precio que el comprador está dispuesto a pagar por
ellos. En una economía de mercado, el principal incentivo para la producción y
el trabajo es la maximización de beneficios. Sin embargo, la teoría de la
empresa ha puesto en duda la universalidad de esta proposición. Las empresas japonesas,
normalmente, prefieren maximizar su cuota de mercado antes que maximizar sus
beneficios, por lo menos a corto plazo.
Publicidad,
Término
utilizado para referirse a cualquier anuncio destinado al público y cuyo
objetivo es promover la venta de bienes y servicios. La publicidad está
dirigida a grandes grupos humanos y suele recurrirse a ella cuando la venta
directa —de vendedor a comprador— es ineficaz. Es preciso distinguir entre
publicidad y otro tipo de actividades que también pretenden influir en la
opinión pública, como la propaganda o las relaciones públicas. Hay una enorme
variedad de técnicas publicitarias, desde un simple anuncio en una pared hasta
una campaña simultánea que emplea periódicos, revistas, televisión, radio,
folletos distribuidos por correo y otros medios de comunicación de masas. Desde
sus inicios en el mundo antiguo, la publicidad ha evolucionado hasta
convertirse en una enorme industria. Tan sólo en Estados Unidos, a finales de
la década de 1980, se gastó en un año en torno a 120.000 millones de dólares en
publicidad.
La
publicidad en Estados Unidos es la primera a escala mundial, no sólo por su
volumen, sino también en cuanto a complejidad en lo tocante a organización y a
técnicas publicitarias. Muchos de sus métodos han servido de modelo para otros
países. La publicidad actual desempeña un papel crucial en la civilización
industrial urbana, condicionando —para bien y para mal— todos los aspectos de
la vida cotidiana. Tras demostrar su enorme poder para promover la venta de
bienes y servicios, desde la década de 1960 la publicidad se ha utilizado cada
vez más para fomentar el bienestar. Las campañas a favor de la salud y contra
el consumo de bebidas alcohólicas son sólo dos ejemplos de cómo la industria
publicitaria puede defender tales objetivos.
Se
pueden distinguir dos importantes categorías de publicidad: la de bienes de
consumo, dirigida hacia el consumidor final, y la empresarial, dirigida a los
empresarios mediante periódicos y revistas de economía y otros medios especializados
de comunicación.
Estos
dos tipos de publicidad utilizan multitud de técnicas para fomentar el consumo.
Otra modalidad publicitaria, de importancia menor, es la institucional, cuyo
único objetivo consiste en crear prestigio y fomentar el respeto de
determinadas actividades públicas. Cada año se gastan enormes sumas de dinero
en este tipo de publicidad, que no suele anunciar bienes o servicios.
Otra
técnica publicitaria, cada vez más frecuente, consiste en presentar campañas
conjuntas entre el productor y el vendedor. A veces, cuando se realizan
campañas a escala nacional, varios empresarios comparten un mismo anuncio.
La
publicidad puede tener un alcance local, nacional o internacional. Los precios
de una campaña publicitaria dependerán de su ámbito de implantación. También
variarán en función de lo que se anuncia: ocio, cuestiones legales, políticas,
financieras, temas religiosos o anuncios destinados a recoger donaciones para
financiar actividades caritativas o humanitarias.
Medios
utilizados por la publicidad
Los
mensajes publicitarios aparecen en diversos medios. De mayor a menor
importancia, los medios que utiliza la publicidad son los periódicos, la
televisión, la venta por correo, las publicaciones de información general, las
revistas económicas, las vallas publicitarias y las revistas destinadas a
diversos sectores profesionales. Además, una parte importante de la publicidad
se transmite utilizando medios no destinados a ella de una forma específica,
como puede ser un escaparate, el folleto de una tienda, calendarios, mensajes
desplegados con aviones e incluso hombres-anuncio.
También
se utilizan cada vez más medios que no se pensaba en principio que pudieran
servir para anunciar productos. En la actualidad se muestran mensajes publicitarios
en los camiones y furgonetas de reparto, o incluso en los autobuses y taxis.
Algunas cajas llevan anuncios de productos distintos a los que contienen. Las
bolsas de las tiendas también son un medio frecuente para anunciar productos o
el mismo establecimiento.
Publicidad
directa
En
este ámbito se incluye toda la publicidad enviada por correo o entregada en
persona al consumidor potencial, sin que para ello se utilice ningún otro tipo
de medio como los periódicos o la televisión. La publicidad directa puede
clasificarse en importantes modalidades: el envío de publicidad postal, la
venta por correo o la entrega de folletos y catálogos.
La
principal función de la publicidad directa por correo consiste en familiarizar
al consumidor potencial con el producto, su denominación, el productor y las
ventajas de la compra, así como informarle de los puntos de venta del artículo.
También se pretende fomentar la venta de los distribuidores manteniendo la
clientela y atrayendo a nuevos consumidores.
Cuando
no se produce una venta directa se requieren otros métodos para inducir a
comprar por correo. Además de la publicidad inserta en periódicos, revistas,
radio y televisión, también se utilizan folletos y catálogos de venta para
fomentar la venta por correo. Este tipo de promociones pretenden vender sin
recurrir a agentes comerciales.
La
entrega personal de folletos tiene los mismos objetivos que la publicidad por
correo. Estos folletos se reparten de puerta en puerta, a la salida de las
tiendas, o se incluye en paquetes y en las cajas de productos.
La
competencia entre los medios para repartirse el mercado publicitario es enorme,
por lo que las agencias publicitarias desarrollan nuevos procedimientos para
vender bienes y servicios. Entre estas técnicas hay que destacar la mejora de
los métodos de impresión y reproducción de gráficos, adaptándose al formato de
los anuncios de las revistas y de los folletos que se emiten por correo; la
utilización de colores en los anuncios desplegados en los periódicos y la televisión,
y los anuncios que muestran las vallas publicitarias están cada vez mejor
diseñados e iluminados. Muchas de las mejoras provienen de la investigación
llevada a cabo por la industria publicitaria.
Investigación
Durante
el siglo XIX era muy difícil valorar los efectos de la publicidad. Los
anunciantes sólo podían evaluar estos efectos utilizando las estimaciones del
número de lectores de periódicos y revistas. Cuando se empezaron a utilizar la
televisión y la radio para anunciar productos no existía ninguna medida fiable
de la audiencia que tenían estos medios. Por ello, en 1914 se creó en Estados
Unidos la primera agencia independiente de medición de audiencias, fundada por
los principales editores de periódicos y revistas. Desde aquel año se han creado
compañías de este tipo en casi todos los países.
A
partir de entonces se han seguido desarrollando técnicas para evaluar las
audiencias de los medios de comunicación, debido sobre todo a la competencia y
a la necesidad que tienen las empresas de publicidad de tener una medida
precisa y fiable para evaluar la eficacia relativa de cada medio. Por su parte
los canales informativos han creado técnicas que les permiten no sólo saber
cuánta gente ve o escucha los mensajes publicitarios, sino también el perfil
medio de las personas y el lugar donde residen. Los periódicos y las revistas,
ya sea recurriendo a sus trabajadores o contratando a firmas especializadas,
analizan sus audiencias, llegando a saber dónde viven sus lectores, su nivel de
ingresos y educación, sus hábitos de ocio, su edad y su número de hijos, y
redactan informes para determinar el potencial comprador de sus clientes en
función de los distintos productos.
Las
empresas de radio y televisión también consideran la composición de sus
audiencias con el objeto de informar a los anunciantes potenciales. También en
este campo las empresas de radiotelevisión, las agencias publicitarias y los
anunciantes contratan a empresas de control de audiencias para medir el impacto
de sus programas. De forma análoga, las empresas que difunden sus productos en
vallas publicitarias y en medios de transporte (camiones, furgonetas de
reparto, autobuses, entre otros) intentan medir el número de personas que ven
estos anuncios.
Debido
a la complejidad de la industria publicitaria, en la que intervienen factores
psicológicos y otro tipo de variables, es difícil formular afirmaciones
tajantes sobre la eficacia de la publicidad, por lo que el control de
audiencias es una actividad compleja y sujeta a polémicas muy intensas. Los
analistas intentan mejorar y hacer cada vez más fiables sus técnicas de
medición.
Una
de las principales técnicas de análisis consiste en la prospección de mercados.
Tanto las agencias publicitarias como los anunciantes realizan exhaustivas —y
costosas— investigaciones para evaluar la viabilidad de nuevos bienes y
servicios antes de anunciarlos a escala nacional, lo que les obliga a asumir
grandes gastos. El procedimiento más común consiste en realizar encuestas
puerta a puerta en diversos vecindarios con distintos niveles de renta media.
En estas encuestas se muestra a los potenciales consumidores distintas
versiones del artículo que se pretende vender. Si el resultado de la encuesta
convence al productor de la viabilidad de una determinada versión de dicho
artículo se procede a seleccionar el mejor método de publicidad, mostrando
distintos anuncios a un conjunto de posibles consumidores, para que revelen sus
preferencias. A continuación se escogen los dos anuncios más votados y el
fabricante empieza a distribuir una serie limitada del producto, para venderlo
a continuación en un mercado local. A partir de los resultados de esta prueba,
el productor-anunciante decidirá si es conveniente realizar una campaña
publicitaria a una escala mayor.
La
cuestión relativa a las motivaciones que determinan la compra de un producto
desafían la imaginación y el ingenio de los vendedores y presiona a los
especialistas en publicidad para que indaguen en nuevos campos. La prospección
de estas motivaciones intenta encontrar los impulsos inconscientes que
determinan las decisiones de compra. Las agencias publicitarias utilizan los
resultados de estos sondeos para influir en los comportamientos de los
consumidores y superar sus reticencias. Hay quienes critican esta utilización
de las motivaciones personales porque consideran que, además de no ser fiables,
no respetan al consumidor, que no debería ser sometido a este tipo de ataques
indirectos para incrementar las ventas. Sin embargo, muchos expertos en
publicidad consideran que el análisis de estos motivos es sólo un medio para
analizar con más profundidad los factores psicológicos de la actitud del
público. A través de encuestas exhaustivas y de investigaciones, los
publicistas pueden analizar el proceso de venta y averiguar cuál fue el factor
concreto que motivó al consumidor a comprar un producto. Los analistas intentan
averiguar en qué consistieron estas motivaciones.