Universidad Abierta

 


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FILOSOFÍA EN MÉXICO

 

CASTILLO CASTRO ARTURO

 

INTRODUCCIÓN

 

E l desarrollar el tema de la filosofía en México, ha traído como consecuencia una mejor comprensión de lo que hemos sido como nación y de lo que nos cabe esperar para nuestro futuro, ya que hemos descubierto en él, una síntesis de aquello que los hombres han pensado a lo largo de nuestra historia y en esa medida podemos alcanzar a comprender el porqué de algunos acontecimientos de la vida de nuestro país tanto en el ámbito social como el cultural, económico, político, y en general, tener una visión de aquellos acontecimientos que de alguna u otra manera han contribuido a formar nuestra personalidad como mexicanos, y que contribuye de manera determinante a proyectar nuestro ser en el futuro.

Este trabajo de investigación ha sido dividido en cuatro partes o periodos  para ubicarnos en el espacio y el tiempo en el transcurrir de la filosofía en México; el primer periodo, se ha dedicado al análisis del pensamiento Pre hispánico, donde se encuentran criterios opuestos con respecto al punto de vista sobre la consideración de si podemos llamar filosofía al pensamiento de los antiguos mexicanos o debe ser considerada su producción como algo completamente ajeno a la filosofía.

El segundo periodo tiene por propósito analizar la manera como se introduce en la colonia el pensamiento filosófico por parte  de los conquistadores y por parte de los evangelizadores y como es que se introduce  la filosofía escolástica que era la que en el mundo occidental dominaba, y encontrar en ella las fuentes que nos permiten entender nuestra visión del mundo y la transición de la escolástica a la modernidad que bajo la influencia de los ilustrados contribuyó a la formación del espíritu filosófico en México.

El tercer periodo se ha dedicado a analizar el sustento filosófico que nos ha permitido arribar a ser una nación independiente, por medio de la puesta en práctica del conocimiento de las tesis de algunas corrientes filosóficas que en Europa, sobre todo, se encontraban en auge, así como las proclamas, discusiones, alegatos  y sermones que tenían el propósito de despertar la conciencia del mexicano a la consecución de la libertad. En esta parte hemos introducido el periodo de las ideologías que han contribuido a la formación del México moderno; citamos entre ellas, el Liberalismo, y el Positivismo.

El cuarto periodo es el que se ha dedicado al análisis de la época moderna, en éste periodo se analizan las contribuciones de los grandes maestros de la juventud, como lo fueron Caso, Vasconcelos y Ramos, es la etapa de la renovación de nuestra nación en la cual hay el interés por el rescate de nuestra cultura mexicana, un llamado al despertar de nuestra  conciencia que nos permita tomar el papel que nos corresponde como nación y rescatar nuestros valores nacionales, así como la manera en que estos pueden ayudarnos a la conformación de una cultura nacional basada en los aspectos espirituales más que en los físicos, sin olvidar el papel que la educación debe de cumplir en este proyecto.

Finalmente se ha dedicado un espacio para el análisis de la filosofía en México durante los últimos años, así como la labor desempeñada por los transterrados españoles, y  se  concluye  con la mención de algunos centros  de la enseñanza de la filosofía en México, así como algunas de las corrientes que han sido favorecidas por algunos filósofos mexicanos.

Después de esta breve introducción procederé al desarrollo del tema.

Para poder abordar el tema de la filosofía en México, conviene hacer una separación en periodos, siendo el primero de ellos, la época prehispánica o antigua, segundo, la época colonial, tercera, época de independencia, y cuarto, la época moderna.

Al iniciar el tema de la filosofía en México, me parece muy oportuno

reconocer la contribución que hace Leopoldo Zea, cuando dice, “ Si algo define al hombre, se ha dicho, es la historia. La historia  que da sentido a lo hecho, a lo que se hace y a lo que se puede seguir haciendo. Esto es el pasado, el presente y el futuro. El hombre es lo que ha sido, lo que es y lo que puede llegar a ser…El  hombre concreto suele vivir la historia de una determinada manera que no es, necesariamente, la de otro u otros hombres… El movimiento de la historia, su dialéctica, se orientará a la conservación del pasado, a la esperanza expectante en el presente o al cambio permanente en el futuro”

Tomando en cuenta  esta opinión y la de algunos filósofos importantes en lo que respecta a la historia de la filosofía en México, podemos estar de acuerdo con la opinión de Samuel Ramos, quien afirma que lo realmente importante en la historia de nuestra filosofía es el hecho de poder llegar a comprender en que medida las ideas o doctrinas contribuyen o han contribuido a desarrollar la personalidad o la cultura nacional, que ideas filosóficas se asimilaron y se convirtieron en los elementos esenciales de nuestra existencia.

Para Ramos, la filosofía ha tenido la función de ser una herramienta necesaria para resolver nuestros propios problemas; en México, debemos pensar como mexicanos ya que frecuentemente pensamos como si fuéramos extranjeros. Todo pensamiento debe partir de la aceptación de que somos mexicanos y que por ello debemos ver el mundo bajo una perspectiva única, como resultado de nuestra posición en él.

Como consecuencia de este enfoque se ha planteado la problemática de la filosofía en México, y la pregunta que se debe de responder primeramente es la que respecta a la originalidad o autenticidad de la filosofía en México.

Podemos ver que una característica esencial de la filosofía en México es su marcada diferencia con el pensamiento occidental, ya que el pensamiento mexicano se caracteriza por poner en tela de juicio la autenticidad de la filosofía, en este sentido, cabe entonces hacerse algunas preguntas tales como:

¿Es posible una filosofía auténticamente mexicana?

¿El filosofar del mexicano es inauténtico debido a que no puede encajar en el modelo occidental?

Han sido varias las maneras en las que se ha intentado dar respuesta a esta y a otras interrogantes relacionadas con la autenticidad de la filosofía, así tenemos por ejemplo que según Alberdi, debe crearse una filosofía americana que sea lo suficientemente capaz de competir con la europea, cuidando que dicha filosofía tome como punto de partida la realidad americana.

El pensamiento de Augusto Salazar Bondy, consiste en afirmar que los americanos piensan de acuerdo a los moldes que provienen del pensamiento occidental, y que como consecuencia, vivimos importando ideas que nos han impedido ver cual es nuestra realidad.

La filosofía americana fue originalmente impuesta por los conquistadores europeos de acuerdo con los intereses de la colonia.

Vasconcelos propone una filosofía autentica que tenga la capacidad de incorporar la temática de lo mexicano y lo americano al esquema de la filosofía universal, sostenía la tesis que afirmaba que dondequiera que haya habido arquitectura ha existido también filosofía. “ la arquitectura corresponde al momento de los sistemas en el desarrollo del pensamiento”

 

PRIMER PERIODO: FILOSOFÍA PREHISPÁNICA

 

De acuerdo con la  tesis sostenida por Vasconcelos, podríamos pensar que por lo menos entre los Mexicas si hubo un pensamiento prefilosófico, en la medida en que las pirámides de Teotihuacan, el arte de Chichen Itza, los atlantes de Tula, la colosal cabeza de los Olmecas, etc. son testimonio de una manifestación artística y de una visión cósmica del mundo; además de que podemos ver como la astronomía de aztecas y mayas constituyen un primer intento racional por conocer la naturaleza del universo.

Nos percatamos también de la tendencia unificadora hacia las cuestiones religiosas, lo cual es ya un indicio del amanecer del espíritu filosófico; los aztecas tenían conciencia de lo bueno y lo malo, creían que el hombre había nacido para el bien y que por naturaleza era bueno; este hecho nos lleva a afirmar que entre los aztecas existió una moral plenamente formada, y lo que les faltó fue la conciencia del conocimiento racional, motivo por el cual no llegan a la comprensión del conocimiento científico y mucho menos a la noción de la ciencia.

Para Luis Villoro, la filosofía no interesa como forma de expresión histórica, sino como tarea reflexiva sobre los problemas que carecen de carácter circunstancial.

Para que en México haya auténtica filosofía es necesario alcanzar un nivel científico semejante al de los países avanzados. El profesionalismo, la especialización y el rigor, son la base del pensamiento original en filosofía.

Leopoldo Zea concibe la filosofía no como una especulación sino como un compromiso serio del hombre para poder modificar su circunstancia, un instrumento de acción que le permite poder enfrentarse a una realidad determinada; social, política y cultural.

Es importante la distinción que hace entre lo que llama imitación, que concibe como un acto irreflexivo, y lo que llama asimilación, que consiste en  el proceso de adaptación de un determinado pensamiento o forma de pensar a una realidad propia.

Samuel Ramos afirma que en el antiguo pueblo mexicano no hubo filosofía debido justamente a la carencia de conciencia del conocimiento racional, no pudieron los antiguos mexicanos comprender la posibilidad de un conocimiento científico aunque se acercaron a ello con la aculturación de los misioneros españoles.

Para Miguel León Portilla, es claro el hecho que de alguna manera todos los pueblos han reflexionado sobre el sentido del hombre, de su destino, de la vida, de la muerte; a todo este conjunto bien puede llamársele filosofía. Al comparar el pensamiento mexicano con el pensamiento griego y el contenido de ambos pensamientos, es donde se tiene la conciencia de la duda.

 

RAZONES POR LAS QUE SE DUDA DE LA EXISTENCIA DE FILOSOFÍA ENTRE LOS ANTIGUOS MEXICANOS.

 

En opinión de Salazar Bondy, los pocos datos con que se cuenta y que pueden juzgarse como precisos y fidedignos, aparecen a partir del siglo XVI.

Las aportaciones recogidas de entre los pueblos precolombinos no son suficientes para afirmar de manera determinante la existencia de filosofía entre ellos.

Las representaciones religiosas y míticas de los Aztecas, son completamente diferentes a tener una conciencia del conocimiento racional.

La piedra angular de la duda surge cuando se compara la cultura mexicana con el pensamiento griego.

Podemos considerar que estos son algunos argumentos que se dan para poder sostener la idea de que entre los antiguos pueblos mexicanos no hubo filosofía. Pero se tiene también ciertas aseveraciones que pueden usarse para respaldar la idea que de alguna manera permite pensar en la existencia de filosofía entre estos pueblos.

Cuando el hombre reflexiona sobre el sentido de la vida, del hombre, de su destino, de la muerte, etc. al conjunto de estas reflexiones podemos llamarle filosofía.

Los Mexicas y los Mayas reflexionaron sobre estos temas, lo cual nos permite pensar en la idea de una presencia de pensamiento filosófico entre los antiguos mexicanos. De acuerdo con la opinión de Miguel León Portilla es posible hacer una reconstrucción de la filosofía de los antiguos Mexicanos basada en fuentes y testimonios, entre las fuentes se deben considerar los hallazgos arqueológicos, los códices o manuscritos indígenas, textos de los indígenas traducidos al latín, historias y crónicas que datan del siglo XVI.

Entre los testimonios (textos y traducciones de antiguos códices y manuscritos), se consideran, la historia tolteca chichimeca, con su peculiar visión del mundo y la divinidad, los anales de Cuauhtitlán, que contienen el pensamiento religioso de Quetzalcoatl y los toltecas. Los códices que se dividen en Matritenses del palacio nacional, de la academia de historia, y el florentino de la biblioteca Laurentiana.

De acuerdo con estos documentos se tiene que los primeros tlamatinimes (filósofos antiguos) son los siguientes:

Netzahualcoyotl. Cuya preocupación se centraba en los problemas por entender el devenir del tiempo y de la divinidad.

Tlacaélel. Se le considera el forjador de una nueva visión del mundo, ya que era considerado un estadista, consejero de gobernantes aztecas.

Ayocuan Cuetzpalzin. Sostenía que el placer y el arte son necesarios para olvidar la fugacidad de la vida y la amenaza constante de la muerte.

La concepción que se tenía del mundo se fundaba en la fatalidad y en las cíclicas catástrofes universales, pensaban que la vida se nutre de la muerte en un ciclo de inacabables nacimientos. Concebían al hombre como el posible dueño de un solo rostro y un corazón, de una fisonomía moral que refleja respectivamente los buenos sentimientos; la labor del tlamatinine consiste en ser un guía para los hombres hacia la conquista de esta dualidad en la cual se encuentra inmerso y llevarlo de manera progresiva hacia la consecución de una vida honorable en el tlaltipac, que es la región donde vive el hombre, llegar después de una vida honorable a Mictlán, región donde moran los muertos, para finalmente conquistar el Topan, o la región en la cual viven los dioses.

 

SEGUNDO PERIODO: FILOSOFÍA EN LA ÉPOCA DE LA COLONIA.

 

Con la conquista de México sucedió lo mismo que ocurre con cualquier otro pueblo que se ve conquistado, se va adquiriendo los rasgos de la cultura del pueblo conquistador hasta llegar a hacer una síntesis específica que llega a constituir el primer símbolo del mestizaje, por un lado era necesario la difusión de la “nueva religión cristiana”   haciendo que los indígenas abandonaran completamente sus ritos ancestrales y acogieran de buena manera la nueva religión; y por otro lado, preparar y consolidar el armazón intelectual necesario para difundir la nueva cultura, es necesario un sustento filosófico que se encuentra justamente en la Escolástica.

Al tomar en cuenta que la conquista llega de parte de España, es natural el pensar que la filosofía que se enseña en la Nueva España fuera la misma que se enseñaba en España.

Durante los siglos XVI y XVII la filosofía colonial en la Nueva España se caracteriza por la presencia de dos momentos trascendentes, primeramente se percibe la influencia de la España Medieval, la cual se apega a la tradición defensora de la filosofía escolástica, apologética y conservadora, representada principalmente por los teólogos jesuitas, la segunda es la filosofía de la España Moderna, que es el germen de una filosofía humanista y creadora, se caracteriza por su defensa de los intereses de los españoles privilegiados trasladando la vieja cultura a la nueva tierra, en cambio la España medieval se caracteriza por la invención de conceptos y sistemas nuevos para un nuevo mundo.

Podemos percatarnos de la presencia de tres problemas fundamentales sobre los cuales gira la filosofía en la Nueva España:

Primero: La naturaleza de los indios debe ser determinada; se concebía  a los aborígenes originalmente como seres irracionales y consecuentemente incivilizados, aun suponiendo que los indios sean seres racionales, libres e iguales a los españoles, había una diferencia fundamental entre estos dos grupos, la falta de preparación para poder ejercer sus derechos, además se pensaba que aquel que puede ver con la mente, por naturaleza manda y domina, mientras que aquel que puede ejecutar con el cuerpo, por naturaleza sirve y obedece, lo cual trae como consecuencia el hecho de que los menos inteligentes deban de someterse a los más inteligentes. Había entonces que establecer en la mente tanto de los conquistadores españoles como en la de los conquistados mexicanos una idea de hombre, en la cual se diera la supresión de la dicotomía: mandar / dominar; servir / obedecer. Para el español del siglo XVI era difícil concebir a un tipo de hombre que pudiera siquiera tener un mismo tronco común, por tal motivo, consideraban a los antiguos mexicanos como seres salvajes carentes de toda capacidad racional.

Segundo: A los indios se les debe de incorporar paulatinamente a la nueva cultura; partiendo del hecho de poder reconocer que todo hombre tiene los derechos inherentes a la persona humana, ya que todos tienen entendimiento y voluntad, todos se complacen cuando hacen el bien y de igual manera, aborrecen hacer el mal, como consecuencia es necesario aceptar que todos los hombres están igualmente capacitados para recibir cultura.

Un personaje importante en la aculturación de los indígenas fue Fray Bartolomé de las Casas, esta nueva cultura centraba su atención en el proceso natural para los españoles de la evangelización de los indígenas, los cuales poco a poco deberían de renunciar a su religión y adoptar a cambio el cristianismo como algo completamente nuevo que venía a romper con la religión incomprensible de los indígenas.

Tercero: Atender los problemas jurídicos generados por la conquista y la colonización, la filosofía en la Nueva España era privilegio del clero y su sentido era escolástico para auxiliar a la escolástica, y en ella se fundamentaban las concepciones jurídicas.

Los estudios de filosofía en la Nueva España fueron introducidos por Fray Alonso de la Veracruz, quien es considerado como el primer profesor de filosofía, introduce la filosofía de Aristóteles, como una consecuencia de la creación de las universidades, la Nueva España tiene una alta vida intelectual.

Para Fray Alonso, en Aristóteles se debía reconocer la ciencia verdadera; la suprema autoridad en Lógica, Física y Psicología, Fray Alonso sostenía que la base de los estudios escolásticos consistía en el buen conocimiento de la lógica y la dialéctica necesarias que ayudaran de manera efectiva a una mejor comprensión de las verdades que contienen tanto la teología como la filosofía; un tema fundamental en la enseñanza de Fray Alonso fue el problema del matrimonio legítimo e ilegítimo, seguramente como un eco de los acontecimientos y la forma de vida que influían en los aspectos morales y sociales de la época, impulsó con mucha fuerza la enseñanza de la filosofía Aristotélica y Escolástica, reduciéndose finalmente a la interpretación de los escritos filosóficos de Aristóteles, tal y como sucedió en la edad media, donde se interpretó a los clásicos griegos.

En el  México colonial fue muy fuerte la influencia de la filosofía Escolástica, representada por los teólogos Jesuitas, siendo Francisco Suárez el más destacado de su época, sostenía que el saber filosófico se encuentra subordinado a la teología.

En el siglo XVII se puede percibir la influencia que sobre la enseñanza universitaria tiene la dirección Aristotélico - Tomista, la vida en la colonia entra en periodo de estancamiento, se percibe un aislamiento intelectual caracterizado por ignorar las novedades científicas y filosóficas, el pensamiento continuó bajo la línea de la escolástica sostenida por la iglesia cerrando el paso a cualquier innovación; en esta época domina el Tomismo, enseñado por los dominicos, y el Suarismo enseñado por los Jesuitas.

Mientras que en la universidad de México el nivel de enseñanza sufría un descenso, ya que no se formaban pensadores sino pedantes latinistas que lo único que hacían se enfocaba a demostrar su capacidad para memorizar y repetir textos completos para poder exhibir públicamente su falsa ciencia, estos estudiantes eran personas que estaban adiestradas en el silogismo, y consecuentemente su pensamiento carecía de creatividad tornándose en un pensamiento de tipo mecanicista.

Los jesuitas tienen el valor de atreverse a intentar hacer un giro a la enseñanza para hacerla más viva y abierta, poniendo así las bases para la renovación del entorno científico y filosófico, así como a la apertura de las ideas políticas que sembrarían más adelante la semilla que germinaría hasta llegar a la conciencia de la formación de los espíritus de los insurgentes, trayendo como consecuencia la liberación del yugo opresor de la madre patria, España.

 

TRANSITO DE LA ESCOLÁSTICA A LA MODERNIDAD Y LA INFLUENCIA DE LA ILUSTRACIÓN EN LA FORMACIÓN DEL ESPÍRITU FILOSÓFICO EN MÉXICO.

 

Los orígenes del moderno pensamiento mexicano los encontramos en autores cuya actividad intelectual coincide con la modernidad o con la acuñación de un conjunto de doctrinas que señalan el tránsito de lo tradicional a lo moderno.

Lo primero que se puede percibir es el hecho de que la ilustración representa la crisis de la concepción cristiana del mundo, ya que pone énfasis en la idea de progreso de la humanidad que traerá como consecuencia una vida cada vez más racional, concebida como el ideal regido por cánones matemáticos y naturales, la vida no se encuentra más determinada por lo sobrenatural sino por lo natural, la razón poco a poco va desplazando a la fe.

Podemos afirmar que en México la transición entre lo escolástico y lo moderno se encuentra representado en sus inicios por el pensamiento de Sor Juana Inés de la Cruz. En su obra “La vida es Sueño” podemos percibir que sostiene una lucha entre la tierra y el cielo, entre la vocación mística y la afición por las ciencias modernas, para Sor Juana lo único que debe de permanecer fuera del sueño es la actividad intelectual que se manifiesta en el afán de saber y en la búsqueda de la verdad; el entendimiento es actividad, copia imágenes de todas las cosas, ya que en el sueño se libera del cuerpo y emprende el “vuelo intelectual hacia el conocimiento de la realidad”

Podemos percibir claramente la influencia de Descartes en el pensamiento de Sor Juana, ya que reconoce la importancia que la intuición tiene en el conocimiento humano así como la importancia que concede a la validez de las  proposiciones que forma  el entendimiento y la importancia que le concede al estudio de las ciencias naturales.

En su respuesta a Sor Filotea de la Cruz aclara cual es el motivo que la impulsa a estudiar, dice que no se estudia para escribir ni para enseñar, sino para descubrir si con el estudio se ignora menos. “ Era tan intenso mi cuidado que siendo así que en las mujeres es tan apreciable el adorno natural del cabello, yo me cortaba de él cuatro o seis dedos, midiendo hasta donde llegaba antes, e imponiéndome ley de que si cuando volviese a crecer hasta allí no sabía tal o tal cosa que me había de cortar en pena de la rudeza, porque el pelo crecía aprisa y yo aprendía despacio, y con efecto le cortaba en pena de la rudeza; que no me parecía razón que estuviese vestida de cabellos, cabeza que estaba tan desnuda de noticias, que era más aceptable adorno”.

Carlos de Sigüenza y Góngora, se caracteriza por luchar en contra de la vieja concepción del mundo, de la física, la astronomía, el método para establecer la verdad por medio del análisis crítico, mostrando que el conocimiento se encontraba fundamentado en errores derivados de una falsa ciencia, y en supersticiones y temores irracionales.

Por medio de los Jesuitas por los cuales fue educado tuvo la oportunidad de conocer la filosofía de Descartes, lo cual le permitió exponer sus ideas científicas basado en el producto de la reflexión y el conocimiento causal. Algunos elementos del pensamiento de Góngora que nos permiten ubicarlo dentro de los modernistas son:

El concepto de razón autárquica y autónoma.

El rechazo al argumento sobre el principio de autoridad es evidente concebido como el único método de demostración, en cambio propone un método cuyas reglas dirigen la mente humana para crear  las doctrinas que se fundan en la autoridad divina y humana. En elementos de filosofía moderna se percibe una preocupación por la difusión y la enseñanza de una filosofía nueva y útil para la vida por medio de un método claro y fácil.

Concepción de la naturaleza como un conjunto de realidades y leyes determinadas por la experimentación y el cálculo matemático y la necesidad de la observación y experimentación como el método de trabajo científico, así como la necesidad de reconocer que toda ciencia es un conocimiento que procede por causas.

Con la influencia de Benito Díaz Gamarra ésta idea se fundamentaría, afirmaba  que el verdadero filósofo solo puede admitir en las ciencias naturales aquello que ni la experiencia ni la razón se atreven a contradecir, Díaz Gamarra se declara un filósofo ecléctico que de manera similar a las abejas busca de flor en flor el suave néctar de la ciencia. Ante el dogmatismo de la escolástica antepone la autonomía de la razón, concibe a la filosofía como lo único verdadero, lo bueno y lo honesto obtenido por la luz de la razón y el ejercicio del razonamiento.

Podemos apreciar como con Díaz Gamarra se termina de introducir totalmente el racionalismo Cartesiano  y se percibe el derrumbe de la escolástica. Debido a los amplios conocimientos sobre la obra de Descartes, la influencia de Locke, Hobbes, Condillac, Voltaire y Rousseau.

El racionalismo es enseñado por primera vez en México pretendiendo fundamentarse en la soberanía de la razón por encima de la fe, esta corriente en México tuvo el gran acierto de contribuir al despertar de la conciencia del pueblo mexicano del largo y profundo sueño dogmático en el cual la escolástica lo había sumido, puede considerarse a Díaz Gamarra como uno de los precursores ideológicos de la lucha de  independencia, por la claridad con la que maneja sus diversos conceptos respecto a cuestiones que tienen que ver con los derechos humanos, al enseñarnos que más allá de todo se encuentra como única autoridad legítima la razón, y que consecuentemente puede ejercitarse libremente.

Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que efectivamente, el racionalismo prepara la mentalidad de los mexicanos para ejercer una auténtica toma de conciencia que les permitiría llegar a concebirse a sí mismos como seres individuales y con los mismos derechos que tenían los españoles.

El espíritu y la voluntad del pueblo mexicano conquistaban por conducto del racionalismo por primera vez la libertad intelectual como un requisito indispensable para poder conseguir posteriormente la ansiada libertad física que se conseguiría a través de la guerra de independencia.

En errores del entendimiento humano se puede percibir una crítica dura a los vicios sociales, intelectuales e higiénicos, podemos decir que se puede ver el primer intento de aplicación de la filosofía a la comprensión de ciertos hechos sociales y morales en México por medio de la conciencia crítica del filósofo.

Propone siguiendo el modelo de Descartes nunca aceptar como cierto y evidente aquello que solamente es probablemente verdadero.

Según comentarios de Samuel Ramos  respecto a la originalidad de la obra  filosófica de Gamarra, podemos leer en su Historia de la filosofía en México el siguiente comentario “ Gamarra no es un imitador de los filósofos modernos, sino un espíritu que se ha asimilado al contenido de su filosofía, de un modo autónomo, después de un examen y selección de lo que parece cierto a la luz de su conciencia racional” Para Ramos, Díaz Gamarra es la personalidad que encarna en grado eminente la reforma de la filosofía en México de la segunda mitad del siglo XVIII.

Un comentario similar es el que hace Bernabé Navarro “ La labor de Gamarra está cifrada muy principalmente en la organización y asimilación del extenso y variado material, en la adaptación de éste para la enseñanza de los principiantes, en la redacción apropiada a ese propósito y fiel a sus fuentes, en la lectura y conocimiento de muchos tratados de filosofía, en la diligente actividad para seleccionarlos y organizarlos, y hasta en las preocupaciones materiales para sacarlos a luz. Atendiendo al conocimiento de los autores, debe anotarse una cosa que puede tener un gran sentido y que, según sabemos, Gamarra hace por vez primera en América: se trata de la lectura de las obras de los filósofos modernos en sus lenguas originales”

 

JOSÉ ANTONIO ÁLZATE. Se caracteriza por ser un luchador en contra de las tradiciones del pasado, su interés se centra en el bienestar social y material de los mexicanos, buscando en todo momento la aplicación de los conocimientos que la ciencia moderna paulatinamente iba descubriendo, para poder ponerlos al servicio de la humanidad, su intelecto se empapó del espíritu y la dirección de la ilustración, lo cual le permitió llegar a ser un resuelto enemigo de la escolástica, muestra un marcado interés por la popularización y difusión de la ciencia, concebía a la filosofía como una ciencia experimental, como una filosofía de la naturaleza, su concepción científica tenía como fundamento el racionalismo experimental, donde la razón era concebida como el resorte que impulsa hacia la razón, declaraba abiertamente que no son los libros los que nos enseñan sino la experiencia. Defiende con mucho ímpetu a México  y su cultura, su civilización, contra de los calumniadores de la patria, tomando conciencia de una patria nueva como algo distinto a la España que nos conquista y subyuga en los primeros años de la colonia.

En conclusión, en esta época se pueden apreciar movimientos de renovación intelectual tanto en la ciencia como en la filosofía, que jugaron un papel decisivo ya que su influencia se extendió a todos los ámbitos de la cultura, si no se hubiese dado este movimiento hacia la modernidad, al despertar de la conciencia de las necesidades y la renovación del espíritu, la producción cultural hubiera seguido en la Nueva España el mismo camino que siguió durante la colonia, gracias a pensadores como los que acaban de analizarse, se pudo plantar la semilla de la libertad que era necesaria en nuestro país, y que años adelante encontrara el terreno fértil para poder llegar a cultivar la nación independiente a la cual todos los mexicanos tenemos derecho. No debe pasarse por alto la influencia de los Jesuitas a quienes se considera los introductores de la filosofía en México, y lo cual contribuye al reinicio de los estudios de filosofía en México.

 

TERCER PERIODO FILOSOFÍA EN LA ÉPOCA INDEPENDIENTE. 1810 – 1823

 

El trasfondo filosófico de la época se encuentra especialmente en los manifiestos, proclamas, discusiones, alegatos, y sermones proclamados por los caudillos y dirigentes.

Como consecuencia natural e inmediata del conocimiento de las ideas racionalistas, los mexicanos estudiados aplican sus conocimientos a la filosofía pero no de manera aislada, sino llevándola a la reflexión sobre el destino que seguiría la Nueva España. El movimiento independiente inicialmente se concibe como una lucha de clases que quieren tener el poder para aprender a gobernarse, pero termina siendo una lucha de masas. No debemos olvidar la contribución de algunos de los Jesuitas  y de Gamarra que con sus ideas influyeron en la mente de Hidalgo, quien educado por los Jesuitas, declaraban su rechazo a la tesis del derecho divino de los reyes, y defendían el origen popular de la soberanía y consecuentemente se mostraban respetuosos de las decisiones del Estado. Hidalgo se caracterizó por ser un buen estudioso de la filosofía de la cual obtuvo un grado universitario, Aldama obtuvo durante dos años una preparación filosófica, Morelos bajo la dirección de Hidalgo también se involucró en los estudios de filosofía, Ignacio López Rayón y Mariano Matamoros fueron graduados de la Universidad de México. Todos estos grandes hombres alcanzaron a desarrollar una conciencia crítica y reflexiva sobre el futuro de nuestro país como consecuencia de su contacto con  el pensamiento de los enciclopedistas (Voltaire, Rousseau, Montesquieu) y las ideas de la liberación que provocaban  en sus mentes el darse cuenta de una dolorosa realidad que era imperioso corregir, de tal manera que estos hombres educados en la filosofía, sentían la exigencia de justificar con razones validas el derecho a la libertad y aún a costa de su vida no escatimaron esfuerzos por lograr que el país entero pudiera arribar a una toma de conciencia que le llevara a su total independencia del yugo impuesto por los conquistadores. Con la abolición de la esclavitud decretada por Hidalgo, se demostraba que se apoyaba cada vez menos en los hombres  de su misma clase y cada vez más en el pueblo.

Pero no únicamente los caudillos se ven influenciados por estas corrientes sino que los teóricos revolucionarios que durante la gestación y realización de la independencia discutieron las doctrinas, sacaron conclusiones de los principios y aplicaron la teoría a la práctica. Las reflexiones en ese tiempo giran en torno a un tema casi exclusivo, a saber la autoridad política, sobre su origen, su fundamento y transmisión, la tesis que se sustentaba era la de la soberanía popular, aún admitiendo que la autoridad pudiera tener un origen remoto material y básico en Dios, no obstante, la autoridad concreta, real e inmediata reside en el pueblo quien a través de un pacto la cede voluntariamente pero no de manera definitiva, sino de manera temporal y condicionada, ya que la soberanía es una prerrogativa del hombre a la cual no puede renunciar, y hacer uso de ella en cuanto las circunstancias reales  así lo exijan. Esto es lo que constituye el fundamento último de la libertad política o independencia, también se debe tomar en cuenta la cuestión de la igualdad: no solo se pretende la abolición de la esclavitud sino la igualdad entre todos los americanos, sin distinción de raza, credo, posición social, o méritos intelectuales. Del siglo de las luces los mexicanos heredamos el humanismo optimista, no solo se creía en la libertad sino en el progreso humano; liberal, es aquella persona que ha dejado de ser servil y ha conquistado su libertad.

 

PERIODO DE LAS IDEOLOGÍAS 1823 – 1867

 

EL más importante movimiento ideológico es el liberalismo, puede considerarse que su aparición es una consecuencia natural de los afanes y esfuerzos prácticos por lograr la independencia y libertad para todos, aquello que se encuentra presente en la mente de los mexicanos y en su corazón es la idea de la libertad, y el pensamiento que trata de sistematizarlo se llama liberalismo, el pensamiento filosófico no es de carácter académico como en tiempos de la colonia, sino es militante, vivencial y práctico, quienes más se destacan son: José María Luis Mora y Melchor Ocampo, por medio de  sus aportaciones respecto de la organización de la vida  pública en México.

 

JOSÉ MARIA LUIS MORA. (1794 – 1850)

 

Afirmaba que el componente esencial de la población estaba conformada por criollos y veía en ellos reflejada la ilustración y la riqueza y consecuentemente en ese grupo es en el que se debe buscar el carácter del mexicano, concibe a la historia como una marcha continua hacia el progreso y la perfectibilidad, y afirmaba que la educación es el medio para poder alcanzar el progreso, una vez que se le arrancara al clero el poder que tenía en la educación, la política y la moral que se encontraban bajo su control.

Afirmaba que para poder acceder al progreso se debe mirar a otras sociedades modernas que nos sirvan de modelo y olvidar nuestro pasado colonial, proponía una educación laica de la sociedad mexicana que pudiera impulsar el país hacia una nueva moral con la suficiente capacidad para combatir lacras sociales, la educación debe tener como fin la formación de hombres positivos, públicos, honestos y emprendedores que tenga la suficiente capacidad de promover la marcha hacia el progreso y no la formación de hombres religiosos, debe de estimularse en los hombres la virtud de la laboriosidad, el trabajo, la industria y la riqueza porque son los medios que hacen que los hombres sean sólidos y virtuosos, lo que cada hombre sea capaz de obtener merced a su propio esfuerzo es a lo cual debe tener derecho. Cada hombre es dueño de su propia conciencia y de su propia religión.

Al hacer un análisis de sus escritos, puede afirmarse que en ellos se establece tanto la línea teórica como práctica del pensamiento liberal en México. También puede percibirse en sus escritos la influencia de los pensadores europeos, sobre todo el Utilitarismo de Bentham, en lo referente a la lucha contra  el absolutismo de los reyes; la de Montesquieu, en cuanto a su concepción de la abstención del Estado en la regulación de la vida económica de la sociedad; y Voltaire, en lo referente a la conformación de la sociedad y el origen de la autoridad en relación con el problema de la libertad. Defendía firmemente la libertad que se tiene de pensar, hablar y escribir cuando afirmaba:

“Tanto cuanto hemos procurado persuadir ante la importancia y necesidad de la escrupulosa, fiel y puntual observancia de las leyes, nos esforzaremos ahora para zanjar la libertad entera y absoluta de las opiniones; así como aquellas deben cumplirse hasta sus últimos ápices, éstas deben estar libres de toda censura que proceda o siga a su publicación, pues no se puede exigir con justicia que las leyes sean fielmente observadas, si la libertad de manifestar sus inconvenientes no se halla perfecta y totalmente garantizada”.

 

MELCHOR OCAMPO. (1814 / 1861)

 

Llamado “El filósofo de la Reforma” representa dentro de la corriente liberal de pensamiento la forma de aplicación de las ideas del Doctor Mora, propuestas en el plano de lo especulativo. Por el año 1840 hace un viaje a Europa después del cual regresa  con un ideario que pretende llevar a la práctica dentro de la política nacional, entre los puntos más importantes que pretendía establecer se encontraban los referentes a la difusión y popularización de la instrucción, disminución del poder del clero, separación de la Iglesia y el Estado liberal, libertad de enseñanza y de cultos, y la desamortización de los bienes del clero.

Alcanzada la independencia política se debe de alcanzar la independencia liberal, cuyo objetivo consiste en conseguir una vida cada vez más racional, más perfecta y más libre. Los hombres libres descubren ahora una nueva responsabilidad, encontrar su propio futuro, así como la manera de realizarlo, sin embargo no se acude a la creación de formas originales adecuadas a la realidad mexicana sino a la imitación de las organizaciones políticas y sociales que en países europeos se vivían y que formaban parte de la vanguardia de la civilización.

El liberalismo constituye así una experiencia importada que  trata de adaptarse a la problemática que se vive, así como quien se pone un traje que no es de la talla y trata de adecuarlo, cuando lo más sencillo es hacer uno a la medida del usuario. Los criollos ven en el liberalismo una doctrina salvadora y el medio para empezar a construir nuestra nacionalidad, se concibe como una filosofía viva y actuante en el campo de los hechos y con fundamentos teóricos de calidad semejantes a los de cualquier otra corriente filosófica.

Ante la manifiesta incapacidad para poder decidir acertadamente el rumbo político, social y económico del México independiente, lo único que les queda a los teóricos de la reforma es la imitación de la forma de gobierno de la república democrática de los Estados Unidos de Norteamérica, en un esfuerzo auténtico para descubrir su perfil nacional.

El materialismo también tuvo su influencia pero aceptado más por sus valores negativos que por los positivos, fue empleado como arma política para destruir las ideas tradicionales, se veía como la doctrina que poseía los argumentos adecuados para combatir la religión y todo aquello que tuviera alguna relación con el régimen de la colonia.

En estos tiempos únicamente se aceptaban en América aquellas ideas filosóficas que tuvieran una aplicación inmediata bien sea política o social.

El utilitarismo es otra corriente filosófica que encuentra el campo fértil para germinar en México, ya que la necesidad de adherirse a las cuestiones prácticas provoca la natural bienvenida de las ideas que sostienen como valor fundamental la utilidad, es decir el servicio o aplicación que los elementos tienen para conseguir los fines; las circunstancias son las que determinan el aspecto utilitario de la época.

 

PERIODO DEL POSITIVISMO 1867 – 1910

 

Antes de la entrada en México del positivismo no se puede hablar de un movimiento intelectual que con claridad estuviera a la vanguardia con respecto a otros y que tuviera el poder de ejercer una influencia sobresaliente sobre todo en los campos de la educación y la cultura. En México se pudo percibir la influencia del positivismo traído directamente de París por Gabino Barreda, después de haber escuchado a su creador Augusto Comte. En un sentido amplio puede considerarse el positivismo como la doctrina que exalta el valor de la ciencia, sobre todo el naturalismo y evolucionismo.

Barreda creía firmemente que la orientación filosófica del positivismo era justamente la base por medio de la cual la educación debería de sustentarse, y en esa base, la reorganización de la nacionalidad mexicana, deseaba; influir a través de su acción en la formación del destino de la patria y para conseguirlo era necesario implantar un sistema educativo nuevo que fuera el más apropiado para resolver los problemas de la nación, una educación en la cual no es necesario mantener los ojos y los oídos cerrados ante las opiniones, una educación que pueda a la vez brindar la oportunidad de analizar las opiniones y desechar cualquier tipo de dogma en aras de conseguir la verdad, pensaba que era necesario iniciar por un orden intelectual para poder aspirar al orden social y moral que requiere la nación.

La educación debe dar importancia a la enseñanza de las ciencias naturales, al estudio de los fenómenos naturales desde los más simples hasta los más complejos, la física social aspira a la unificación del hombre con la naturaleza para poder encontrar las leyes que rigen la vida social, el único culto que se debe cultivar decía Barreda es el culto de la ciencia, de las verdades demostrables y seguras, intenta anular cualquier afirmación a priori para orientar el estudio y la investigación hacia el ámbito de las ciencias y de los hechos comprobables, la matemática debe ser considerada como una gimnasia intelectual que tiende a desarrollar nuestras facultades deductivas, en ciencias como la física y la química, es la inducción el método que debe de predominar, mientras que la botánica y la biología deben de basarse en la observación y la experimentación, la lógica debe de nutrirse del ejercicio de las ciencias. Pensaba que la política se apoyaba en la ciencia y la ciencia extendía su dominio a la política.

Las circunstancias y las personas durante el tiempo que duró el positivismo no fueron siempre favorables. El grupo de conservadores y católicos criticó fuertemente al positivismo, en el aspecto material fue lentamente sustituido por el eclecticismo, y en el formal, llegó a convertirse en una filosofía popular que todos usaban, sin embargo, en términos generales el positivismo contribuyó a la información del espíritu de los mexicanos en lo cultural, político, social, hasta 1910 cuando el destino del país empieza a transitar por  nuevos caminos.

Con el positivismo se da fin a la actividad de los pensadores mexicanos iniciada en el aspecto científico - educativo en la segunda mitad del siglo XVIII y adoptada con plena conciencia tanto política como social a partir del periodo de la independencia. Era preciso encontrar la manera de relacionar lo ideal con lo real, adecuar de manera efectiva el pensamiento a la acción, era pues preciso encontrar una manera efectiva de que tanto las ideas como las doctrinas contribuyeran a levantar, ordenar, organizar y construir sobre bases sólidas la realidad de la patria en sus aspectos político, social, económico, educativo, cultural, moral y hasta religioso.

México requería de una filosofía unificadora que pudiera integrar los elementos o valores que se hallaban dispersos, que las mentes y los corazones se encontraran organizados en unidad de acción y pensamiento. Solo la unidad y la armonía podían lograr la reestructuración de la patria desaparecida y el deseo natural de progreso y perfeccionamiento humanos.

La idea fundamental en que se apoyaba el positivismo en México partía de la concepción de orden, basada en un equilibrio y jerarquía de los diversos  estratos sociales, en una nación que inicia su etapa de formación es necesario empezar por un orden en todos los ámbitos de la vida, incluso en el terreno educativo, vemos como se sigue el orden jerárquico de las ciencias particulares(positivas) cuya tendencia era que todos los individuos pudieran recibir una educación científica uniforme.

Según Barreda, el positivismo llegó a significar tanto para México que incluso en los tres colores de la bandera podía percibir los tres principios del lema de Comte, con una ligera variante: Libertad, orden y progreso.

No obstante la aportación del positivismo y la obra de Barreda, algo que los pensadores mexicanos simpatizantes con el positivismo no alcanzaron a hacer fue la labor de la contribución interna de la doctrina, no aportaron ideas o soluciones nuevas con respecto a los problemas que se suscitaban. Las críticas a las cuales más tarde se vería sometida la doctrina fueron muy fuertes, la crítica que realiza Justo Sierra a la obra de Barreda, sugiere a la mente poca visión de parte de Barreda y la  gran fe que manifestó en el positivismo, dice que Barreda fue “ El fundador tranquilo que creyó cimentar sobre inconmovibles bloques la paz espiritual de la conquista” Estas críticas y descontentos serían el parteaguas que marcaría el fin de una etapa filosófica y el inicio de otra.

 

CUARTO PERIODO: ÉPOCA MODERNA; RENOVACIÓN Y LOS GRANDES MAESTROS:

 

EL ATENEO DE LA JUVENTUD.

 

El contenido intelectual de la obra emprendida por el Ateneo de la juventud se entiende fundamentalmente como una lucha en contra de la desmoralización que se llegó a vivir en la época del Porfiariato. Poco antes del segundo movimiento político y social en México, la Revolución de 1910, que alguna relación tuvo con el positivismo y el Porfiriato,  empezó a gestar un cambio esencialmente en las ideas y una consecuente renovación intelectual que tiene como centro de atención y generador del naciente cambio al llamado Ateneo de la Juventud.

Forman parte de este selecto grupo personalidades de la talla de Antonio Caso, José Vasconcelos, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Carlos González Peña, quienes bajo la dirección de Alfonso Cravioto y Luis Castillo Ledón, fundan la revista “Savia Moderna” en 1906, sin embargo, la revista pronto quedó disuelta y se gesta entonces  el nacimiento del Ateneo de la Juventud (1909 – 1910) que se caracteriza por haber emprendido una lucha abierta en contra de las ideas sustentadas por el positivismo que dominaba el pensamiento y acción de los mexicanos, por medio de conferencias y escritos, distinguiéndose principalmente el maestro Antonio Caso.

El programa de acción emprendido por los fundadores del Ateneo de la Juventud se propuso particularmente el promover una renovación y extensión de la cultura, en la actividad que cada uno de ellos emprendió, se podía percibir una intención común que era la moralización de la sociedad que por medio de la acción educativa centrada en la enseñanza de los valores éticos contribuiría a incrementar la calidad espiritual del mexicano.

Convencidos del hecho de que la educación debe sustentarse en una base filosófica firme, llegan pronto a la conclusión de que el positivismo no es el camino adecuado que permita llegar a generar el cambio que se persigue, de tal manera que inician una campaña cuyo objetivo fue la renovación de las bases filosóficas sobre las cuales se sustentaba la educación oficial, sobre todo en lo que respecta a las actividades del espíritu, del conocimiento, del arte, de la economía, de la vida pública; la filosofía hace resaltar su sentido moral.

La obra emprendida por el Ateneo contribuyó a ampliar la visión, despertar la inquietud, difundir ideas nuevas, inculcó en la juventud el sentido de los valores del espíritu. La generación de inicios de siglo, tiene el encargo de buscar una nueva filosofía, en palabras de Vasconcelos “El nuevo sentir nos lo trajo nuestra propia desesperación, el dolor callado de contemplar la vida sin nobleza ni esperanza”

Como resultado de la influencia del positivismo en México se podía percibir a hombres carentes de convicciones morales firmes y sin un ideal que tuviera la capacidad de impulsar o dirigir la vida de la nación. Es en ese momento justamente que surge la figura del maestro Antonio Caso.

 

ANTONIO CASO (1883 – 1946)

 

En sus conferencias dictadas en la Escuela Nacional Preparatoria se manifestaba como partidario del positivismo, (1909) sin embargo, poco tiempo después empieza a manifestar cierto escepticismo frente a dicha corriente, empieza a darse cuenta del rezago en el que se encuentran algunos pensadores con respecto a las nuevas corrientes filosóficas europeas, y a través de ellas se van difundiendo el intelectualismo y el intuicionismo, de las cuales Caso se mostraría posteriormente como un simpatizante.

Caso es el primero y probablemente uno de los pocos que en esta época se consagra por completo en México a la enseñanza de la filosofía como una auténtica vocación, en sus ataques posteriores al positivismo oponía el pragmatismo, consideraba que la acción se encuentra por encima de la inteligencia y opina que el conocimiento solo tiene un valor instrumental, la filosofía difiere de la ciencia por sus métodos y fines, su órgano es la intuición, a la manera como es concebida por Bergson.

Puede apreciarse en el pensamiento de Caso claramente el contacto en general con los clásicos de la filosofía griega, Platón y Aristóteles, en la modernidad se percibe la influencia de Kant, Schopenhauer, James, Boutroux, Bergson, Husserl, Scheller, Hartmann, Heidegger.

Respecto a la historia de la filosofía negaba la posibilidad de una evolución, la concebía como una sucesiva aparición de los grandes sistemas y concepciones del  mundo, la filosofía de la historia tiene para Caso un carácter irreductible a otro tipo de ciencia, la estética concibe el arte “como el fruto de una contemplación desinteresada que intuye las cosas en su individualidad concreta” Respecto a la teoría del conocimiento sostiene que el órgano de la filosofía es la intuición, el fin de la  razón es resolver los problemas prácticos de la vida, concibe como camino para llegar a la metafísica, el método de la intuición.

La filosofía de Caso se enfoca al ámbito específicamente humano, le preocupa saber dos cosas fundamentales ¿ qué es el mundo y cual es su valor? El hombre siempre ha vivido sin saber que es el mundo, pero no sin saber como es bueno el vivir en él, la ética se encuentra por encima de la cosmología o filosofía de la naturaleza, la existencia puede entenderse en tres niveles:

Como economía; que representa para Caso un mundo inmoral por su naturaleza egoísta “ Aprendamos en buena hora y enseñemos en nuestras escuelas el mejor aprovechamiento de la existencia; pero recordemos constantemente a la juventud que hay algo superior a la existencia como economía y es la existencia como desinterés y como caridad”

La existencia como desinterés; en el arte se supera la economía, en la medida que el artista contempla las cosas con desinterés, no con fines prácticos ni teóricos sino en su propia naturaleza para contemplarlos en sí mismo, según Caso, “Intuir es conocer viendo. En la intuición, los objetos se dan como son, se revelan en su estructura propia, no se abstraen ni se analizan se miran simplemente, y se describen”

La existencia como caridad; es la negación del egoísmo biológico, el principio en el cual se basa es: máximo provecho con un mínimo esfuerzo; la caridad consiste en darse a sí mismo, en la vida en que se incrementa el sacrificio en la vida, esta se hace a la vez más noble, el principio en el cual se basa es totalmente opuesto al egoísmo; “mínimo de provecho con máximo esfuerzo” si el egoísmo, es acaparamiento, la caridad es donación de uno mismo, darse la propia persona. Caso considera que la vida cristiana que se fundamenta en la caridad requiere de una gran fortaleza y voluntad “El débil no puede ser cristiano, sino en la medida de su propósito de ser fuerte para ofrecerse como centro de acción caritativa”

El humanismo que sostiene la obra de Caso desemboca en la magnitud de la vida caritativa, la base de la educación es hacer que el hombre rinda su mayor esfuerzo tanto en el pensar como en el obrar, mientras que más grande sea el esfuerzo, el hombre será más humilde y dejará huella de su existencia en el mundo.

Otro tema de interés en la filosofía de Caso es el de la realidad mexicana, como nación posee una moral y una forma de vida propia, en ella se encuentran con cierta frecuencia actos de heroísmo y santidad y que han contribuido a la conformación de la exaltación de la vida humana, los mexicanos debemos aspirar a la realización de todos nuestros ideales sin olvidar nuestra realidad mexicana, cada uno de nuestros ideales debe ir de la mano de aquello que es mexicano e impulsarse en esta realidad.

El auge del pensamiento de Caso se da durante una época de sacudidas sociales y políticas, como son la revolución en México(1910), la revolución en Rusia(1917), la primera guerra mundial (1914) lo cual le lleva a pensar que en el mundo existe desorden e impera la destrucción, opina que el mundo ha perdido la razón y que domina en él la fuerza irracional del hombre que se encuentra empeñado en una lucha universal, en la cual lo que más se pierde son  los valores universales. La sociedad entera se encuentra inmersa en una crisis de valores, y vemos como en la época presente, dicha crisis se ha acentuado con mayor profundidad.

El propósito de la obra de Caso se enfocaba hacia la concienciación de la sociedad mexicana de sus posibilidades ante la vida, en sus cátedras  mostraba como era posible que la cultura centrada en las ideas filosóficas podía integrarse en la personalidad del hombre, pretendía asegurar a la cultura  mexicana una sólida existencia basada en un fundamento filosófico que sustituyera la frivolidad por la meditación seria y profunda de las cosas. Afirmaba que “los mexicanos tienen derecho a aspirar a todos los ideales, pero siempre sin olvidar la tierra, sin olvidar la realidad que es México. Ningún ideal puede ser ajeno a lo mexicano; pero todos deben tener su impulso en esa realidad”

Caso en 1909 fue director de la Escuela Nacional Preparatoria

En 1910 secretario de la Universidad Nacional

1920 – 1923 Rector de la Universidad Nacional

1930 - 1932 director de la facultad de filosofía y Letras.

Recibió de parte de las universidades de La Habana, Lima, Guatemala, Buenos Aires y Río de Janeiro, el titulo de doctor Honoris Causa

Su obra es muy basta, podemos citar algunas de sus principales contribuciones: Problemas filosóficos, La filosofía de la intuición, Filósofos y doctrinas morales. (1915), La existencia como economía, caridad y desinterés. (1916), Historia y antología del pensamiento mexicano (1926), El acto ideatorio (1934), Positivismo, Neopositivismo y Fenomenología (1941.

 

JOSÉ VASCONCELOS (1882 – 1959)

 

En 1907 se gradúo como abogado, presidió el Ateneo de la Juventud en 1909, participó en el movimiento revolucionario, fue rector de la Universidad Nacional, Secretario de Educación Pública, director de la Biblioteca de México, impulsó la escuela rural y las misiones en el campo, después de regresar a México en 1928, se postula como candidato a la presidencia de la República en 1929 apoyado por las generaciones  de estudiantes, no obstante fue derrotado y decide volver al exilio. Recibió el titulo de doctor Honoris Causa por las Universidades Nacional de México, Puerto Rico, Chile, Guatemala y El Salvador.

Al triunfo de la revolución, y una vez nombrado secretario de educación pública, decide trasladar la revolución del campo de lo político al terreno de la educación, como el mismo afirmaba “El destino llevaba a un filósofo a la magna tarea de educar a un pueblo” para ello era necesario despertar la conciencia del pueblo sobre la necesidad de una cultura nacional que le fuera propia al pueblo mexicano, y cuyas bases se debían encontrar en la raza, el idioma y las tradiciones.

Empezó combatiendo el analfabetismo y continuó con las reformas a la escuela primaria, comprendió que lo más urgente era enseñar al mexicano a vivir. Sus ideas impulsaron la creación de las escuelas técnicas donde se preparaban a los obreros calificados, creó la escuela agrícola para poder producir más y mejor, dignificó el arte popular mexicano, haciéndolo volver a sus raíces.

Al igual que Caso, hace manifiesto su rechazo al positivismo, afirmaba: “pocas son las filosofías validas universalmente; el platonismo, el aristotelismo, el idealismo y el realismo parecen polos eternos de la conciencia. Al lado de éstos hay doctrinas de ocasión, hechas para justificar una política o corolarios de planes y de prejuicios temporales” Precisamente una de esas doctrinas de ocasión era el positivismo, la cual nos ha perjudicado como nación en  tanto que ha favorecido los intereses de la colonización y el imperialismo de la cultura anglosajona. Concebía a la filosofía como una construcción de un gran sistema sobre el universo, percibía una crisis de la filosofía debido a que “los experimentadores, los operarios de la filosofía han despedido al verdadero filósofo que es el arquitecto” Veía la necesidad de crear una filosofía propia que tenga la capacidad de expresar a su vez la filosofía universal, es preferible una filosofía nacionalista a una filosofía imperialista porque ésta nos hundirá en la dependencia cultural, la filosofía debe ser un sistema unitario, armónico, que llegue a una síntesis estética y armoniosa de los distintos, el conocimiento es una operación sintética que coordina elementos y modos de aprehensión heterogéneos.

Suele ser considerado como la antítesis de Caso, no se entregó a la filosofía académicamente, su acción se dirigió más a la política y al campo educativo, en cuanto a los aspectos de rigor y exactitud del método filosófico poco le importó, no consideraba como necesarios el contacto con los grandes sistemas filosóficos, ni en general la información sobre las direcciones filosóficas, tenía mayor significado el impulso espontáneo del pensamiento y la propia visión de las cosas.

Para Vasconcelos el encargo que se le ha asignado  al filósofo, no tiene que ver con el estudio o la reflexión o la investigación de los problemas que plantea la realidad en el espíritu del hombre, sino la creación de un gran sistema sobre el universo, la auténtica filosofía solo se puede encontrar en los pensadores sistemáticos, el creador del sistema es el arquitecto, los otros filósofos únicamente han sido los operarios, los que hacen llegar los materiales, de ahí que el método de la filosofía para Vasconcelos sea la intuición y el carácter de inmediatez, el ir directo a las cosas para no repetir lo que otros ya hicieron.

El sistema filosófico de Vasconcelos: “Es una obra más bien de la imaginación que del intelecto en que se proyecta una personalidad excepcional y es también la reacción de esta personalidad ante el espectáculo del mundo. La obra de Vasconcelos tiene de filosofía lo que hay en ella de conciencia de los grandes enigmas y de afán por unificar nuestros pensamientos con nuestro sentimiento y nuestra voluntad” Consideraba que: “El instrumento propio de la filosofía no es la razón, sino la intuición emocional, pues según Vasconcelos, la emoción es el dato primario de toda existencia, y “pensar una cosa es incorporarla en el seno de la emoción” Finalmente la filosofía tiene un fin último que es servir de medio para la salvación del hombre llevándolo de lo terreno a la fusión con lo divino, un peldaño necesario dentro de todo el sistema que nos permita llegar a Dios.

La preocupación primordial de la obra de Vasconcelos tiene que ver con el futuro del hombre y su destino como raza americana, propone la creación de una raza cósmica cuya función será la de  desarrollar e implantar en el mundo la nueva y última cultura. La nueva raza tiene una caracterización espiritual y no física, la superioridad consiste en atraer a todas las razas, la raza sajona se funda en la fuerza, mientras que la latina lo hace en el sentimiento que unifica. La pugna de la latinidad contra el sajonismo consiste en encontrar el sentido de la historia moderna del mundo y de América en particular, la característica de esta raza cósmica consiste en la síntesis de todas las demás, no en los rasgos físicos sino en la actitud espiritual, la orientación de la nueva conducta debe de buscarse en el sentimiento creador y en la belleza que convence.

Algunas de las obras más importantes de la bastísima producción de Vasconcelos son las siguientes: La raza cósmica, Tratado de metafísica, Pitágoras, una teoría del ritmo, El monismo estético, Estudios Indostánicos, Ética, Estética, Lógica orgánica, y Todología.

 

SAMUEL RAMOS (1897 – 1959)

 

Fue uno de los discípulos de Antonio Caso; después del mismo Caso y Vasconcelos, es el filósofo que más ha hecho en bien de la cultura mexicana, explicaba que era necesario encontrar por medio de la meditación filosófica la definición de la circunstancia mexicana que permitiría  definir lo que es o lo que puede ser su cultura, pero tomando en cuenta las modalidades que le han sido propias a nuestra historia y que han contribuido a formar la personalidad propia del mexicano.

Por primera vez se trataba de abordar el aspecto de la cultura mexicana, sus orígenes y sus consecuencias, para poder tratar de entender el futuro de la cultura del mexicano, afirmaba que la obra más urgente de la cultura mexicana era la realización del hombre, integrando en la cultura su personalidad, de tal modo que la cultura en México debería tener un sentido humanista.

La obra de Samuel Ramos puede sintetizarse en tres temas fundamentales, a saber: El humanismo, Las posibilidades de una filosofía mexicana y el fenómeno artístico. Su pensamiento se encuentra de alguna manera marcado por dos hechos decisivos en la historia: primero, la decepción que trajo consigo la revolución, y la crueldad de la segunda guerra mundial, el pensamiento filosófico de Ramos se encamina sobre todo a encontrar las causas de nuestros fracasos y lamentablemente los encuentra en el hombre mismo. Cree firmemente que la humanidad se encuentra en medio de una crisis causada por la idea de hombre en la cual se sustentaba hasta entonces el humanismo, de ahí que su propuesta sea dirigida hacia “Un nuevo humanismo” podemos ver en sus tres obras capitales en las cuales expone claramente su pensamiento filosófico, lo que llama los cuatro caminos mediante los cuales se puede continuar la búsqueda de una “filosofía más” (El perfil del hombre y la cultura en México, Hacia un nuevo humanismo, e Historia de la filosofía en México) De acuerdo a las palabras de su biógrafo, Juan Hernández Luna; leemos:

“ Indicaba cuatro puntos de partida de su nuevo estilo de filosofar: una investigación sobre la cultura mexicana, un conocimiento del hombre de México, una reflexión sobre la crisis del humanismo y una meditación de nuestro pasado filosófico. El primero había de conducir a una filosofía de la cultura mexicana, el segundo a una caracterología del mexicano, el tercero a un nuevo humanismo o humanismo mexicano y el cuarto a una historia de la filosofía en México. Así parecía al autor que podía llegarse a la creación de esa filosofía más” Su filosofía tiene una clara tendencia hacia la búsqueda del realismo, hacia la ubicación en el presente, no se interesa en decirnos lo que debemos ser, sino en decirnos lo que realmente somos, ve en lo que llama “las otras filosofías”          una oportunidad de contribuir a configurar la realidad mexicana y diagnosticar su posible transformación, en sus últimas palabras de su historia  de la filosofía en México afirmaba “ Una vez que nos hemos familiarizado con la totalidad de la producción filosófica europea surge el problema de incorporar y asimilar la filosofía a nuestro espíritu nacional. Puede decirse que una de las preocupaciones que más domina en nuestro mundo filosófico es ésta: la de iniciar una filosofía propia” Percibe en las filosofías europeas una impotencia para poder salvar la crisis que en el fondo es una crisis de la humanidad, dicha crisis ha de ser resuelta por una filosofía nueva que proponga consecuentemente una nueva idea de hombre, la filosofía americana está llamada a solucionar la crisis que vive el humanismo europeo como consecuencia del colapso en el que se encuentra a causa de la guerra.

Cree firmemente que la civilización ha contribuido a complicar la existencia del hombre, lo ha desorientado al cambiarle su visión de los valores alterando su orden natural en cuanto a su importancia, el hombre se descubre como algo ajeno a sí mismo y es necesario que se reencuentre al redescubrir los valores que lleva dentro de sí, afirmaba; “ solo podremos conocernos a nosotros mismos como individuos o como pueblo, cuando a nuestras pequeñas pasiones podamos oponer la gran pasión por la verdad, quien posea esta pasión por la verdad, dispondrá de la fuerza moral indispensable para hacer una crítica severa de sí mismo, sobreponiéndose a las susceptibilidades que puedan impedir una visión limpia y objetiva de su mundo interno”

La obra de la cultura del país es algo que debe hacerse en conjunto con los demás miembros de la sociedad, donde la influencia personal de los hombres cultos sea siempre una constante que estimule y promueva la cultura, cuando esto sucede, tiene mayor efecto que la labor aislada de las personas solas; pensaba que era preciso averiguar las condiciones espirituales en las que se encontraba el pueblo mexicano, y se percata de la ausencia de personalidades intelectuales que se encuentren comprometidas con la creación del destino histórico de nuestra nación, se han despreocupado, por tratar los asuntos de la vida mexicana, por lo tanto son seres sin compromiso por la cultura, en su individualismo manifiesto, su pensamiento y acción son diversos a los intereses y la historia del país; del otro lado se encuentran los nacionalistas radicales que con su acción lo más que pudieran conseguir para México son imágenes de una mentalidad de pueblo que reduciría la importancia del país al de una aldea en medio de un mundo civilizado.

Defensor de lo mexicano y de su cultura, Ramos ve con optimismo el futuro del país, percibe una tenue luz en las tinieblas, que alumbrará el camino por el cual se pueda dar la formación de la personalidad del mexicano “Sus hombres tienen ya conciencia del vacío que llevan en su ser, y ha despertado la voluntad de llenarlo, formando la personalidad que falta. Ojalá que todo mundo se convenza de que el problema de nuestra cultura no es tanto el de hacer obras, cuanto el de formar al hombre. Si existe eso que se llama “conciencia pública”, debe sentir la realización de esa obra como un apremiante imperativo moral”

La educación debe contribuir entonces en la formación de la personalidad y por lo tanto de la cultura del mexicano, y para ello, es necesario despojar al mexicano del sentimiento de inferioridad cuyas semillas se sembraron en la conquista y la colonia, y que desafortunadamente se hacen más evidentes a partir de la independencia, este sentimiento de inferioridad le impide al mexicano llegar a conocer su auténtico ser, y como consecuencia se ha dedicado a imitar lo extranjero en extremo, trayendo como consecuencia la perdida de la personalidad; opina que es fácil destruir los complejos que han sido nocivos y que provienen de una injusta autoestima de los valores porque se ha realizado a través de criterios europeos “Si el mexicano tiene una idea deprimente de su valía, es porque se ha fijado en valores de comparación que, como es natural, cambian de magnitud de acuerdo con el punto de referencia que se adopte” La formación del carácter se empieza a gestar en la familia y en la escuela, pero es en la vida misma donde se logra afianzar y fijarse de manera definitiva, en este sentido la educación en México esta llamada a desempeñar un papel de vital importancia, que es el que los mexicanos tengan un conocimiento de México, se debe de fomentar el aprecio, el interés y el respeto por aquellas cosas que son derivadas de la cultura mexicana, buscar en el modelo educativo la cuestión práctica donde la teoría esté vinculada al entorno de la realidad “Nuestra falta de sentido práctico no es, pues, sino un vicio de educación, que no tiene un sentido realista, pero que en cambio produce hombres utopistas y románticos, destinados al desaliento y al pesimismo. El ejemplo que deberíamos haber imitado de los países más cultos, es el único que  no imitamos: que allá la, educación desde la escuela primaria hasta la Universidad, tiende a dar a todos los educandos el conocimiento de su país” Puede decirse que la cultura mexicana ha sido adquirida por imitación y por asimilación, y en su desarrollo se advierten dos momentos; trasplantación, del cual deriva su perfil falso y negativo, que puede verse en el mimetismo; y por Asimilación, de la cual surge el perfil auténtico y positivo, que  Ramos llama la cultura criolla. (Cultura universal hecha nuestra) Para Ramos la problemática filosófica desemboca en un aspecto central que es el problema del hombre y su mundo; podemos ver entonces, que la labor filosófica de Ramos se encuentra encaminada rumbo hacia una antropología filosófica.

“Cuando el hombre empieza a filosofar, sabe poco de sí mismo: lo que la intuición inmediata de su vida le enseña; pero al terminar el recorrido del círculo sabe ya infinitamente más: ha adquirido una conciencia plena de sí mismo”  es un ser que se actualiza constantemente en cuanto a sus propósitos. El hombre adquiere conciencia de su estar en el mundo, en medio de un conjunto de realidades que actúan sobre él, y que es a la vez el objeto de su acción, el hombre no solo tiene conciencia de lo que ha sido, sino de lo que puede llegar a ser, es decir, la conciencia en el hombre está llamada a ser el resorte que impulsa la vida hacia un proyecto de vida, partiendo necesariamente de lo que soy, y planeando lo que en el futuro seré; en dicha planeación deben de ser considerados de manera adecuada los medios que nos permitan llegar de manera segura a los fines. Esto implica que cuando el hombre elabora su proyecto de vida, lo hace siguiendo o al menos debería hacerlo, siguiendo una dimensión moral, es decir, que el hombre es un ser humano que persigue fines valiosos.

De acuerdo con Juan Hernández Luna, Ramos se ha propuesto en su filosofía demostrar que la crisis del humanismo en el mundo actual, es una crisis causada por la idea del hombre en que el humanismo se sustentaba, demostrar que los caminos que las filosofías europeas han seguido no han sido los adecuados para salvar la crisis en la cual la humanidad se encuentra, en el fondo esa crisis, es una crisis de la filosofía, que solo puede ser resuelta por una idea filosófica del hombre, que contenga una nueva idea de hombre en la cual poder fundar el nuevo humanismo.

 

PERIODO DE CONSOLIDACIÓN DE LA FILOSOFÍA EN MÉXICO

 

La labor docente en la enseñanza de la filosofía en México de parte de los grandes maestros como Caso, Vasconcelos y Ramos, difícilmente podía pasar inadvertida, varias generaciones recibieron su benefactora influencia por medio de sus enseñanzas y orientación, algunos de los beneficiados por dicha influencia se han dado a la labor de continuar la obra emprendida por sus mentores, tratando de consolidar, elevar y dar sentido a la filosofía entre el pueblo mexicano.

Es sumamente importante la polémica sostenida entre el maestro Antonio Caso y su discípulo Vicente Lombardo Toledano. A raíz de la decisión respecto a la orientación ideológica de la Universidad, en el primer congreso de universitarios Mexicanos, asamblea nacional de rectores, profesores y estudiantes reunidos en la ciudad de México del 7 al 14 de septiembre de 1933.  La polémica tuvo como origen la posición del maestro Caso y los llamados izquierdistas intelectuales quienes pretendían que la UNAM, y los institutos de carácter universitario  del país adoptaran la filosofía marxista como orientación de sus cátedras y de sus tareas de investigación científica y cultural.

La segunda comisión del  congreso integrada por Vicente Lombardo Toledano presidente y ponente (director de la ENP), el doctor Ramón Córdova; vicepresidente; y por los estudiantes José González Beytia, primer secretario, y Fidencio de la Fuente, como segundo secretario. Esta comisión tuvo el encargo de redactar la posición ideológica de la universidad frente a los problemas del momento. Importancia social de la universidad en el momento actual. “ La comisión mencionada elaboró una ponencia sobre tema tan importante, sosteniendo que la Universidad Nacional Autónoma de México y los institutos de carácter universitario del país deben adoptar la filosofía del materialismo histórico como orientación de sus tareas docentes, científicas y culturales”. El maestro Caso quien era miembro en ese entonces del consejo universitario y miembro honorario del congreso envío al rector de la Universidad una opinión donde mostraba su oposición a  la ponencia elaborada por los miembros de la segunda comisión, en dicha opinión, Caso abogaba por la libertad de cátedra frente a la filosofía marxista sostenida por los miembros de la comisión. Como resultado de esta opinión Caso fue invitado a participar en el primer congreso en una de sus reuniones efectuada el 14 de septiembre en el salón Justo Sierra de  la ENP.

“Aun cuando la orientación idealista de Caso y la materialista de Lombardo eran radicalmente antitéticas, hubo entendimiento sobre algunos de los puntos tratados: Los dos polemistas estuvieron de acuerdo en aceptar que la filosofía se basa en la naturaleza y la cultura; en que la esencia de  toda comunidad es la subordinación de los intereses individuales a los intereses del grupo; en que la cultura es creación de valores; en que la universidad es una comunidad cultural de investigación y enseñanza; y en que la universidad debe tener una orientación.

Las discrepancias se dieron en cuanto a la manera de concebir la naturaleza y la cultura; en cuanto al modo de enseñar la historia y la ética; y, sobre todo, en cuanto a la orientación ideológica de la universidad, pues para Caso, la universidad no debe preconizar determinada doctrina filosófica, económica y social; para Lombardo, en cambio, la universidad debe imponer a sus profesores y alumnos una filosofía definida: la del materialismo histórico.

Con estas coincidencias y diferencias se dio por terminado el debate y se pasaron a votación las dos ponencias. El congreso aprobó la de Lombardo por veintidós votos en su favor, contra siete de los opositores”

Como consecuencia de la decisión Caso, expreso que era anticonstitucional la declaratoria hecha por el congreso y que si el consejo de la universidad la aceptaba, entonces él renunciaría a sus cátedras, pues afirmaba que el catedrático debe defender su derecho para explicar todas las doctrinas y no aceptar que se le fije la orientación marxista o cualquiera otra que sea sectaria.

 

EDUARDO GARCÍA MAYNEZ

 

Es considerado como uno de los discípulos más importantes de Antonio Caso, nace en 1908, ha sido profesor de la Universidad Nacional, presidente y fundador del centro de estudios filosóficos de la UNAM, director de la revista Filosofía y Letras; sus estudios más importantes los ha realizado en filosofía del Derecho y en Investigaciones Filosóficas, especialmente en el campo de la Axiología aplicada al Derecho Positivo. Propone una teoría de la libertad fundamentada en la facultad fundante capaz de construir la base de la facultad fundada de origen jurídico. Durante sus últimos años ha dedicado sus esfuerzos a la creación de una lógica del deber jurídico en un intento por formalizar el derecho que concibe a la vez como un sistema de principios ontológicos y jurídicos como el de identidad, contradicción, tercero excluido y razón suficiente.

La mayoría de escuelas preparatorias en México tienen entre sus libros básicos de estudio de Ética, la de García Maynez, en ella se establece que: aquello que es natural no puede ser malo. Es lo plenamente valioso. En la naturaleza nada es idéntico, ni siquiera dos copos de nieve o las dos más parecidas hojas de un árbol. Los humanos tampoco son iguales; el fuerte se impone al débil; el león devora al cordero; el pez grande se come al chico. Esta es la auténtica justicia por ser de origen natural, tratar de igual modo a quienes son diferentes es una iniquidad, de esta manera transforma su tesis en una teoría del derecho del hombre. Distingue un tipo de hombre en la sociedad actual el cual es el “hombre anarquista” se caracteriza por no reconocer ningún tipo de norma, y consecuentemente de todo tipo de valor; el derecho, la religión, la moral, los convencionalismos sociales, son ante sus ojos exigencias arbitrarias nacidas de la arbitrariedad, la voluntad de los demás no puede obligarle, las reglas éticas, los dogmas religiosos, los preceptos jurídicos son totalmente artificiales. Se oponen abiertamente a la naturaleza, pretendiendo desviarla de su cause despreciar su sentido, desnaturalizándola.

Entre su vasta producción literaria podemos citar: El problema filosófico jurídico de la validez del derecho, El derecho natural en la época de Sócratres, Introducción al estudio del derecho, Libertad como derecho y como poder, Ética, Introducción a la lógica jurídica, Principios supremos de la ontología formal del derecho y de la lógica jurídica, Ética empírica, Ética de bienes, Ética valorativa.

 

ADOLFO MENÉNDEZ SAMARÁ (1906 – 1956)

 

Considerado como uno de los más fervientes discípulos de Caso, se gradúo como abogado y recibió titulo de doctor en filosofía en 1937, fue profesor de varias escuelas preparatorias y Universidades del interior de la República, hizo de la enseñanza de la filosofía una auténtica vocación, concebía a la filosofía como una arma de doble filo, la filosofía es peligrosa y el que diese una comodidad y seguridad religiosa espiritual, sin considerar la verdad y la justicia debe abandonar su estudio; camino semejante debe seguir aquel que no desee problematizar ni pensar, ya que no sigue el camino de la filosofía, pero los hombres que aún conscientes del peligro de la filosofía se exponen a él persiguiendo la verdad, podrán adentrase en la filosofía. La filosofía no es tolerancia, porque ésta es muchas de las veces signo de debilidad, si el que filosofa cultiva la tolerancia, compra la virtud a un precio muy alto; el verdadero filósofo tiene opiniones y emite juicios. Sus obras son: La estética y sus relaciones, Ensayo de Historia, La estética y su método dialéctico, El valor de lo bello, Dos ensayos sobre Heidegger, Iniciación en la filosofía, Menester y precisión del ser.

 

OSWALDO ROBLES (1905 – 1969)

 

Nace en Monterrey Nuevo León, pero a causa de la situación política que vive el país, emigra hacia los Estados Unidos, donde cursa la instrucción primaria y media, ya de regreso a México en el año de 1956 obtiene titulo de doctor en filosofía por la  Universidad Nacional y el mismo grado en psicología en el año 1958. Tanto en escuelas preparatorias como en la universidad ejerció el magisterio y muchos de sus discípulos abrazaron con fervor la  enseñanza filosófica. Se le considera como el más destacado representante de la corriente neotomista en México, sin embargo, puede percibirse una mezcla de la filosofía tomista con la agustiniana, señalando que lo que existe de aceptable en las corrientes existencialistas se puede encontrar más sólidamente fundado en la filosofía agustiniana – tomista. Se opone a otras corrientes vigentes, aunque a veces en su postura se percibe la influencia del eclecticismo, cuando reconoce lo que cada una de ellas puede tener de valioso, como por ejemplo la fenomenología  o la epistemología de N. Hartmann. Entre sus obras pueden citarse las siguientes:   El alma y el cuerpo, La teoría de la idea en Malebranche y en la tradición filosófica, Ensayo acerca de las relaciones entre el espíritu y el cuerpo, Propedéutica filosófica, Introducción a la filosofía científica, Filósofos mexicanos del siglo XVI, Freud a distancia, Símbolo y deseo, El problema de la angustia en la pisopatología de Karl Jaspers.

 

JORGE PORTILLA (1919 – 1963) Al ingresar a la universidad tuvo como maestros a Antonio Caso y Samuel Ramos, como en casi todos los hombres de la época su preocupación fundamental consiste en encontrar los valores nacionales y pretende llegar a una síntesis existencial entre los principios cristianos y la filosofía marxista, su forma de expresión fue esencialmente el artículo en diarios y revistas especializadas.

 

LEOPOLDO ZEA. Nace en la ciudad de México en 1912 ingresa a la universidad nacional en la facultad de filosofía y letras, obtiene la maestría en 1943, y un año después el doctorado, se inicia en la enseñanza filosófica en la ENP, y hereda algunas de las clases de Antonio Caso en la universidad. Ha realizado una labor intensa en el campo de la historia de las ideas en México, e Hispanoamérica especialmente en lo que se refiere al desarrollo del positivismo en México. Según opinión de Zea, se puede arribar únicamente a la filosofía cuando se toma una clara conciencia de la propia situación tanto histórica como cultural, ha creído oportuno elaborar un examen de cuestiones como la conciencia de México y de América en relación con el pensamiento europeo, y llega a la conclusión de que la misión de América es la de contribuir a la unión de los campos metafísico y real que permitirán establecer la conexión entre la teoría y la práctica, que en la época moderna constantemente se han visto separados. En sus trabajos histórico filosóficos puede percibirse la influencia de la filosofía existencial, para Zea, el filósofo es la persona que vive en una situación concreta y determinada dentro de una comunidad de cultura y su existencia consiste en un compromiso continuo y al hacerlo adquirir una conciencia clara del compromiso en el que se encuentra su existencia, es necesaria la conciencia del compromiso concreto del filósofo porque le permite descubrir el sitio que ocupa en la comunidad de pueblos y en la historia. Entre sus obras más importantes pueden citarse: El positivismo en México I, Apogeo y decadencia del positivismo en México, El positivismo en México II, En torno a una filosofía americana, Ensayos sobre filosofía en la historia, Dos etapas del pensamiento en Hispanoamérica: Del romanticismo al positivismo, la filosofía como compromiso, Conciencia y posibilidad del mexicano, La filosofía en México, América en la conciencia de Europa, La filosofía americana como filosofía sin más.

 

FRANCISCO LARROYO.

 

Nace en la ciudad de México en 1912, cursa sus estudios de primaria y medios en la misma ciudad, ingresa a la escuela normal, donde recibe el título de maestro en 1930, le llama la atención los estudios sobre filosofía y en el año 1934 obtiene la maestría en filosofía por la Universidad Nacional, y dos años después el título de doctor en filosofía, ha sido maestro en la escuela nacional de maestros, en la escuela normal, y en la Universidad Nacional Autónoma de México desde 1954, en 1958 fue director de la facultad de filosofía de la Universidad Nacional y ha ocupado diversos puestos en la administración pública, después de estudiar en Alemania, promueve en México las ideas neokantianas de la escuela de Marburgo. Ha creído necesario realizar una transformación en las ideas filosóficas y llevarla hacia una teoría y crítica de los valores y en general a un análisis de las formas culturales. La influencia de Larroyo se ha dejado sentir en varios ámbitos de la cultura en México, sobre todo en lo que concierne a la enseñanza de la lógica, ética, y educación en México, podemos citar dentro de su producción literaria, lo siguiente: La filosofía de los valores, Los principios de la Ética Social, La lógica de las ciencias, Bases para una teoría dinámica de las ciencias, Exposición y crítica del personalismo espiritualismo de nuestro tiempo, El romanticismo filosófico, Historia general de la pedagogía, El existencialismo, sus fuentes y sus direcciones, La filosofía americana, su razón y su sin razón, La antropología concreta, Sistema de la estética, Sistema e Historia de las doctrinas filosóficas, Sistema de la filosofía de la educación, Filosofía de las matemáticas.

 

LUIS VILLORO TORANZO.

 

Nace en Barcelona, en 1922 hijo de padres mexicanos, se gradúo en la Universidad Nacional Autónoma de México como maestro en filosofía en 1949 y su formación filosófica la complemente con sus estudios realizados en la Soborna de París, su labor filosófica ha sido desarrollada preferentemente en la docencia, el periodismo y la emisión de libros, ha colaborado como profesor en la Universidad de Guanajuato y ha sido investigador del centro de estudios filosóficos de la Universidad Nacional de México. Su pensamiento filosófico se orienta hacia el existencialismo y la fenomenología, sostiene la tesis de que nuestra vida transcurre en una actitud natural, el hombre se ve por doquier rodeado de multitud de cosas que se le van imponiendo como consecuencia natural del mundo que le circunda, no solo de carácter teórico sino práctico, ya que no solamente el hombre se encuentra con cosas naturales, sino con objetos que se encuentran provistos de valor y de significado humano, todo ello, engloba el mundo en el cual nos movemos, mundo que comprende tanto la naturaleza como la cultura. El hombre no solo se encuentra en el mundo sino por medio de su acción puede darle sentido a su existencia. La presencia del hombre en el mundo no se reduce a la estrecha esfera de lo que actualmente se conoce, el mundo se nos prolonga en un horizonte de existencia efectiva indeterminada que se va perdiendo en lo ilimitado. Entre sus obras podemos citar las siguientes:

Los grandes  momentos del indigenismo en México, Páginas filosóficas, Motivos y justificación de la vocación filosófica, La crítica del Positivismo, Lógica y la Metafísica, Estudios sobre Husserl.

 

LA INFLUENCIA DE LOS ESPAÑOLES EN LA FILOSOFÍA EN MÉXICO.

 

A partir de 1937, los españoles empezaron a llegar a México, debido a  la guerra civil que se libraba en España, y como consecuencia del desacuerdo del régimen implantado por Franco, encuentran en México una calurosa acogida y pronto empiezan a dejar sentir su influencia en la conformación de la vida cultural de nuestro país, varios de ellos habían iniciado su labor filosófica en España y la finalizaron en México y al hacerlo consiguieron dos objetivos, primero, lograron seguir su trayectoria filosófica, y segundo, contribuyeron a enriquecer el pensamiento filosófico mexicano, su labor básicamente fue la obra de la traducción de los textos originales de los grandes filósofos europeos y el empleo de  una metodología de investigación más avanzada. No se caracterizaron por ser partidarios de una sola tendencia o posición filosófica con lo cual contribuyeron a enriquecer el pensamiento general mexicano, mostrando una inquietud por conocer más de cerca el pasado intelectual de México y una inquietud por analizar, evaluar y comprender el pensamiento filosófico de la que sería a partir de entonces su nueva Patria.

 

JOSÉ GAOS (1900 – 1969)

 

Nace en Asturias y fue profesor de la Universidad central de Madrid, al transterrarse a México en 1939, ingresa como profesor en la facultad de filosofía de la UNAM, su grupo de discípulos se ha distinguido por el estudio de la historia de las ideas, especialmente en Ibero América. El tema principal del que se ocupa es la actividad filosófica, en la cual el filósofo se pone en cuestionamiento de sí mismo, en este cuestionarse puede descubrir que el filósofo es un hombre concreto a quien le ocurre haber sido sacudido por la vida filosófica en un acto de auténtica vocación y haberse obstinado soberbiamente en ella y reconocer que aquello que al principio pretendía no se puede comunicar a los demás y se transforma en una confesión personal. Toda vez que se reconoce el carácter personal del filosofar se descubre que existen elementos en el hombre que lo ligan a algo que está más allá de él, la actividad filosófica es abierta más no cerrada.

Gaos en su curso de filosofía de 1960 trata el problema de las expresiones filosóficas en particular y el problema de la existencia; en el problema de las expresiones se incluyen temas como el de la sustancia y sus modos, lo singular y lo plural, los todos y las partes, los universales, los conceptos y las situaciones. El problema de la existencia incluye temas como; el ser, el ente, el fenómeno, la negación, la razón de ser. Sus obras: Dos ideas de la filosofía, Pro y contra la filosofía de la filosofía, La filosofía de Maimónides, El pensamiento Hispanoamericano,  La mano y el tiempo, Filosofía de la filosofía e historia de la filosofía, El encuentro de Oriente y Occidente, Introducción al ser y el tiempo de Heidegger, En torno a la filosofía Mexicana, Filosofía Mexicana de nuestros días, Confesiones profesionales, Ejemplos y complementos.

El impulso que Gaos le ha dado al estudio de la historia de las ideas en países de lengua española ha sido manifiesto en publicaciones surgidas por seminarios que él dirigió.

 

JOSÉ M. GALLEGOS ROCAFULL (1895 – 1963)

 

Nace en Cádiz en 1895, se ordenó como sacerdote y llegó a ser Canónigo Lectoral de la Catedral de Granada. Llega a México en 1939 donde se desempeña como, profesor de filosofía en la Universidad Nacional, muere en la ciudad de Guadalajara, Jalisco el 12 de junio de 1963. Su trabajo se centró sobre todo en las Universidades de más prestigio en el país, el periodismo en los diarios y revistas más importantes del país. Entre sus obras citamos las siguientes: La nueva Creatura, la figura de este mundo, El orden social según la doctrina de Santo Tomás de Aquino, La agonía de un mundo, El pensamiento mexicano del siglo XVI y XVII.

 

LUIS RECASENS SICHES (1903 – 1977)

 

Nace en Guatemala y es llevado a España a la edad de dos años, cursa las licenciaturas de Derecho y Filosofía por la universidad de Barcelona, doctorándose posteriormente en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de Madrid. Como consecuencia de la guerra civil española llega a México en 1937, y se ocupa de la cátedra de filosofía del derecho, desarrolla su actividad como maestro en la facultad de filosofía y en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM. Es el primero en dar a conocer en México y Latinoamérica la filosofía del derecho de los intelectuales alemanes e italianos sobre todo el pensamiento de Kelsen.

 

EDUARDO NICOL.

 

De los transterrados españoles, es quién ha dado muestras de su amplio conocimiento del idioma griego, lo cual ha permitido a los estudiantes de filosofía en la Universidad Nacional tener acceso de primera mano a las fuentes directas del pensamiento griego, su labor filosófica se ha centrado en la enseñanza especialmente de los presocráticos. Su conocimiento de éste id