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FILOSOFÍA
EN MÉXICO
CASTILLO CASTRO
ARTURO
INTRODUCCIÓN
E l desarrollar el tema de la filosofía en México, ha traído como
consecuencia una mejor comprensión de lo que hemos sido como nación y de lo que
nos cabe esperar para nuestro futuro, ya que hemos descubierto en él, una
síntesis de aquello que los hombres han pensado a lo largo de nuestra historia
y en esa medida podemos alcanzar a comprender el porqué de algunos
acontecimientos de la vida de nuestro país tanto en el ámbito social como el
cultural, económico, político, y en general, tener una visión de aquellos
acontecimientos que de alguna u otra manera han contribuido a formar nuestra
personalidad como mexicanos, y que contribuye de manera determinante a
proyectar nuestro ser en el futuro.
Este trabajo de investigación ha sido dividido en cuatro partes o
periodos para ubicarnos en el espacio y
el tiempo en el transcurrir de la filosofía en México; el primer periodo, se ha
dedicado al análisis del pensamiento Pre hispánico, donde se encuentran
criterios opuestos con respecto al punto de vista sobre la consideración de si
podemos llamar filosofía al pensamiento de los antiguos mexicanos o debe ser
considerada su producción como algo completamente ajeno a la filosofía.
El segundo periodo tiene por propósito analizar la manera como se
introduce en la colonia el pensamiento filosófico por parte de los conquistadores y por parte de los
evangelizadores y como es que se introduce
la filosofía escolástica que era la que en el mundo occidental dominaba,
y encontrar en ella las fuentes que nos permiten entender nuestra visión del
mundo y la transición de la escolástica a la modernidad que bajo la influencia
de los ilustrados contribuyó a la formación del espíritu filosófico en México.
El tercer periodo se ha dedicado a analizar el sustento filosófico que
nos ha permitido arribar a ser una nación independiente, por medio de la puesta
en práctica del conocimiento de las tesis de algunas corrientes filosóficas que
en Europa, sobre todo, se encontraban en auge, así como las proclamas,
discusiones, alegatos y sermones que
tenían el propósito de despertar la conciencia del mexicano a la consecución de
la libertad. En esta parte hemos introducido el periodo de las ideologías que
han contribuido a la formación del México moderno; citamos entre ellas, el
Liberalismo, y el Positivismo.
El cuarto periodo es el que se ha dedicado al análisis de la época
moderna, en éste periodo se analizan las contribuciones de los grandes maestros
de la juventud, como lo fueron Caso, Vasconcelos y Ramos, es la etapa de la
renovación de nuestra nación en la cual hay el interés por el rescate de
nuestra cultura mexicana, un llamado al despertar de nuestra conciencia que nos permita tomar el papel
que nos corresponde como nación y rescatar nuestros valores nacionales, así
como la manera en que estos pueden ayudarnos a la conformación de una cultura
nacional basada en los aspectos espirituales más que en los físicos, sin
olvidar el papel que la educación debe de cumplir en este proyecto.
Finalmente se ha dedicado un espacio para el análisis de la filosofía
en México durante los últimos años, así como la labor desempeñada por los
transterrados españoles, y se concluye
con la mención de algunos centros
de la enseñanza de la filosofía en México, así como algunas de las
corrientes que han sido favorecidas por algunos filósofos mexicanos.
Después de esta breve introducción procederé al desarrollo del tema.
Para poder abordar el tema de la filosofía en México, conviene hacer
una separación en periodos, siendo el primero de ellos, la época prehispánica o
antigua, segundo, la época colonial, tercera, época de independencia, y cuarto,
la época moderna.
Al iniciar el tema de la filosofía en México, me parece muy oportuno
reconocer la contribución que hace Leopoldo Zea, cuando dice, “ Si algo
define al hombre, se ha dicho, es la historia. La historia que da sentido a lo hecho, a lo que se hace
y a lo que se puede seguir haciendo. Esto es el pasado, el presente y el
futuro. El hombre es lo que ha sido, lo que es y lo que puede llegar a
ser…El hombre concreto suele vivir la
historia de una determinada manera que no es, necesariamente, la de otro u
otros hombres… El movimiento de la historia, su dialéctica, se orientará a la
conservación del pasado, a la esperanza expectante en el presente o al cambio
permanente en el futuro”
Tomando en cuenta esta opinión
y la de algunos filósofos importantes en lo que respecta a la historia de la
filosofía en México, podemos estar de acuerdo con la opinión de Samuel Ramos,
quien afirma que lo realmente importante en la historia de nuestra filosofía es
el hecho de poder llegar a comprender en que medida las ideas o doctrinas
contribuyen o han contribuido a desarrollar la personalidad o la cultura
nacional, que ideas filosóficas se asimilaron y se convirtieron en los
elementos esenciales de nuestra existencia.
Para Ramos, la filosofía ha tenido la función de ser una herramienta
necesaria para resolver nuestros propios problemas; en México, debemos pensar
como mexicanos ya que frecuentemente pensamos como si fuéramos extranjeros.
Todo pensamiento debe partir de la aceptación de que somos mexicanos y que por
ello debemos ver el mundo bajo una perspectiva única, como resultado de nuestra
posición en él.
Como consecuencia de este enfoque se ha planteado la problemática de la
filosofía en México, y la pregunta que se debe de responder primeramente es la
que respecta a la originalidad o autenticidad de la filosofía en México.
Podemos ver que una característica esencial de la filosofía en México
es su marcada diferencia con el pensamiento occidental, ya que el pensamiento
mexicano se caracteriza por poner en tela de juicio la autenticidad de la
filosofía, en este sentido, cabe entonces hacerse algunas preguntas tales como:
¿Es posible una filosofía auténticamente mexicana?
¿El filosofar del mexicano es inauténtico debido a que no puede encajar
en el modelo occidental?
Han sido varias las maneras en las que se ha intentado dar respuesta a
esta y a otras interrogantes relacionadas con la autenticidad de la filosofía,
así tenemos por ejemplo que según Alberdi, debe crearse una filosofía americana
que sea lo suficientemente capaz de competir con la europea, cuidando que dicha
filosofía tome como punto de partida la realidad americana.
El pensamiento de Augusto Salazar Bondy, consiste en afirmar que los
americanos piensan de acuerdo a los moldes que provienen del pensamiento
occidental, y que como consecuencia, vivimos importando ideas que nos han
impedido ver cual es nuestra realidad.
La filosofía americana fue originalmente impuesta por los
conquistadores europeos de acuerdo con los intereses de la colonia.
Vasconcelos propone una filosofía autentica que tenga la capacidad de
incorporar la temática de lo mexicano y lo americano al esquema de la filosofía
universal, sostenía la tesis que afirmaba que dondequiera que haya habido
arquitectura ha existido también filosofía. “ la arquitectura corresponde al
momento de los sistemas en el desarrollo del pensamiento”
PRIMER PERIODO: FILOSOFÍA PREHISPÁNICA
De acuerdo con la tesis
sostenida por Vasconcelos, podríamos pensar que por lo menos entre los Mexicas
si hubo un pensamiento prefilosófico, en la medida en que las pirámides de
Teotihuacan, el arte de Chichen Itza, los atlantes de Tula, la colosal cabeza
de los Olmecas, etc. son testimonio de una manifestación artística y de una
visión cósmica del mundo; además de que podemos ver como la astronomía de
aztecas y mayas constituyen un primer intento racional por conocer la
naturaleza del universo.
Nos percatamos también de la tendencia unificadora hacia las cuestiones
religiosas, lo cual es ya un indicio del amanecer del espíritu filosófico; los
aztecas tenían conciencia de lo bueno y lo malo, creían que el hombre había
nacido para el bien y que por naturaleza era bueno; este hecho nos lleva a
afirmar que entre los aztecas existió una moral plenamente formada, y lo que les
faltó fue la conciencia del conocimiento racional, motivo por el cual no llegan
a la comprensión del conocimiento científico y mucho menos a la noción de la
ciencia.
Para Luis Villoro, la filosofía no interesa como forma de expresión
histórica, sino como tarea reflexiva sobre los problemas que carecen de
carácter circunstancial.
Para que en México haya auténtica filosofía es necesario alcanzar un
nivel científico semejante al de los países avanzados. El profesionalismo, la
especialización y el rigor, son la base del pensamiento original en filosofía.
Leopoldo Zea concibe la filosofía no como una especulación sino como un
compromiso serio del hombre para poder modificar su circunstancia, un
instrumento de acción que le permite poder enfrentarse a una realidad
determinada; social, política y cultural.
Es importante la distinción que hace entre lo que llama imitación, que
concibe como un acto irreflexivo, y lo que llama asimilación, que consiste
en el proceso de adaptación de un
determinado pensamiento o forma de pensar a una realidad propia.
Samuel Ramos afirma que en el antiguo pueblo mexicano no hubo filosofía
debido justamente a la carencia de conciencia del conocimiento racional, no
pudieron los antiguos mexicanos comprender la posibilidad de un conocimiento
científico aunque se acercaron a ello con la aculturación de los misioneros
españoles.
Para Miguel León Portilla, es claro el hecho que de alguna manera todos
los pueblos han reflexionado sobre el sentido del hombre, de su destino, de la
vida, de la muerte; a todo este conjunto bien puede llamársele filosofía. Al
comparar el pensamiento mexicano con el pensamiento griego y el contenido de
ambos pensamientos, es donde se tiene la conciencia de la duda.
RAZONES POR LAS QUE SE DUDA DE LA EXISTENCIA DE FILOSOFÍA ENTRE LOS
ANTIGUOS MEXICANOS.
En opinión de Salazar Bondy, los pocos datos con que se cuenta y que
pueden juzgarse como precisos y fidedignos, aparecen a partir del siglo XVI.
Las aportaciones recogidas de entre los pueblos precolombinos no son suficientes
para afirmar de manera determinante la existencia de filosofía entre ellos.
Las representaciones religiosas y míticas de los Aztecas, son
completamente diferentes a tener una conciencia del conocimiento racional.
La piedra angular de la duda surge cuando se compara la cultura
mexicana con el pensamiento griego.
Podemos considerar que estos son algunos argumentos que se dan para
poder sostener la idea de que entre los antiguos pueblos mexicanos no hubo
filosofía. Pero se tiene también ciertas aseveraciones que pueden usarse para
respaldar la idea que de alguna manera permite pensar en la existencia de
filosofía entre estos pueblos.
Cuando el hombre reflexiona sobre el sentido de la vida, del hombre, de
su destino, de la muerte, etc. al conjunto de estas reflexiones podemos
llamarle filosofía.
Los Mexicas y los Mayas reflexionaron sobre estos temas, lo cual nos
permite pensar en la idea de una presencia de pensamiento filosófico entre los
antiguos mexicanos. De acuerdo con la opinión de Miguel León Portilla es
posible hacer una reconstrucción de la filosofía de los antiguos Mexicanos
basada en fuentes y testimonios, entre las fuentes se deben considerar los
hallazgos arqueológicos, los códices o manuscritos indígenas, textos de los
indígenas traducidos al latín, historias y crónicas que datan del siglo XVI.
Entre los testimonios (textos y traducciones de antiguos códices y
manuscritos), se consideran, la historia tolteca chichimeca, con su peculiar
visión del mundo y la divinidad, los anales de Cuauhtitlán, que contienen el
pensamiento religioso de Quetzalcoatl y los toltecas. Los códices que se
dividen en Matritenses del palacio nacional, de la academia de historia, y el
florentino de la biblioteca Laurentiana.
De acuerdo con estos documentos se tiene que los primeros tlamatinimes
(filósofos antiguos) son los siguientes:
Netzahualcoyotl. Cuya preocupación se centraba en los problemas por
entender el devenir del tiempo y de la divinidad.
Tlacaélel. Se le considera el forjador de una nueva visión del mundo,
ya que era considerado un estadista, consejero de gobernantes aztecas.
Ayocuan Cuetzpalzin. Sostenía que el placer y el arte son necesarios
para olvidar la fugacidad de la vida y la amenaza constante de la muerte.
La concepción que se tenía del mundo se fundaba en la fatalidad y en
las cíclicas catástrofes universales, pensaban que la vida se nutre de la
muerte en un ciclo de inacabables nacimientos. Concebían al hombre como el
posible dueño de un solo rostro y un corazón, de una fisonomía moral que refleja
respectivamente los buenos sentimientos; la labor del tlamatinine consiste en
ser un guía para los hombres hacia la conquista de esta dualidad en la cual se
encuentra inmerso y llevarlo de manera progresiva hacia la consecución de una
vida honorable en el tlaltipac, que es la región donde vive el hombre, llegar
después de una vida honorable a Mictlán, región donde moran los muertos, para
finalmente conquistar el Topan, o la región en la cual viven los dioses.
SEGUNDO PERIODO: FILOSOFÍA EN LA ÉPOCA DE LA COLONIA.
Con la conquista de México sucedió lo mismo que ocurre con cualquier
otro pueblo que se ve conquistado, se va adquiriendo los rasgos de la cultura
del pueblo conquistador hasta llegar a hacer una síntesis específica que llega
a constituir el primer símbolo del mestizaje, por un lado era necesario la
difusión de la “nueva religión cristiana”
haciendo que los indígenas abandonaran completamente sus ritos
ancestrales y acogieran de buena manera la nueva religión; y por otro lado,
preparar y consolidar el armazón intelectual necesario para difundir la nueva
cultura, es necesario un sustento filosófico que se encuentra justamente en la
Escolástica.
Al tomar en cuenta que la conquista llega de parte de España, es
natural el pensar que la filosofía que se enseña en la Nueva España fuera la
misma que se enseñaba en España.
Durante los siglos XVI y XVII la filosofía colonial en la Nueva España
se caracteriza por la presencia de dos momentos trascendentes, primeramente se
percibe la influencia de la España Medieval, la cual se apega a la tradición
defensora de la filosofía escolástica, apologética y conservadora, representada
principalmente por los teólogos jesuitas, la segunda es la filosofía de la
España Moderna, que es el germen de una filosofía humanista y creadora, se
caracteriza por su defensa de los intereses de los españoles privilegiados
trasladando la vieja cultura a la nueva tierra, en cambio la España medieval se
caracteriza por la invención de conceptos y sistemas nuevos para un nuevo
mundo.
Podemos percatarnos de la presencia de tres problemas fundamentales
sobre los cuales gira la filosofía en la Nueva España:
Primero: La naturaleza de los indios debe ser determinada; se
concebía a los aborígenes originalmente
como seres irracionales y consecuentemente incivilizados, aun suponiendo que
los indios sean seres racionales, libres e iguales a los españoles, había una
diferencia fundamental entre estos dos grupos, la falta de preparación para
poder ejercer sus derechos, además se pensaba que aquel que puede ver con la
mente, por naturaleza manda y domina, mientras que aquel que puede ejecutar con
el cuerpo, por naturaleza sirve y obedece, lo cual trae como consecuencia el
hecho de que los menos inteligentes deban de someterse a los más inteligentes. Había
entonces que establecer en la mente tanto de los conquistadores españoles como
en la de los conquistados mexicanos una idea de hombre, en la cual se diera la
supresión de la dicotomía: mandar / dominar; servir / obedecer. Para el español
del siglo XVI era difícil concebir a un tipo de hombre que pudiera siquiera
tener un mismo tronco común, por tal motivo, consideraban a los antiguos
mexicanos como seres salvajes carentes de toda capacidad racional.
Segundo: A los indios se les debe de incorporar paulatinamente a la
nueva cultura; partiendo del hecho de poder reconocer que todo hombre tiene los
derechos inherentes a la persona humana, ya que todos tienen entendimiento y
voluntad, todos se complacen cuando hacen el bien y de igual manera, aborrecen
hacer el mal, como consecuencia es necesario aceptar que todos los hombres
están igualmente capacitados para recibir cultura.
Un personaje importante en la aculturación de los indígenas fue Fray
Bartolomé de las Casas, esta nueva cultura centraba su atención en el proceso
natural para los españoles de la evangelización de los indígenas, los cuales
poco a poco deberían de renunciar a su religión y adoptar a cambio el
cristianismo como algo completamente nuevo que venía a romper con la religión
incomprensible de los indígenas.
Tercero: Atender los problemas jurídicos generados por la conquista y
la colonización, la filosofía en la Nueva España era privilegio del clero y su
sentido era escolástico para auxiliar a la escolástica, y en ella se
fundamentaban las concepciones jurídicas.
Los estudios de filosofía en la Nueva España fueron introducidos por
Fray Alonso de la Veracruz, quien es considerado como el primer profesor de
filosofía, introduce la filosofía de Aristóteles, como una consecuencia de la
creación de las universidades, la Nueva España tiene una alta vida intelectual.
Para Fray Alonso, en Aristóteles se debía reconocer la ciencia
verdadera; la suprema autoridad en Lógica, Física y Psicología, Fray Alonso
sostenía que la base de los estudios escolásticos consistía en el buen
conocimiento de la lógica y la dialéctica necesarias que ayudaran de manera
efectiva a una mejor comprensión de las verdades que contienen tanto la
teología como la filosofía; un tema fundamental en la enseñanza de Fray Alonso
fue el problema del matrimonio legítimo e ilegítimo, seguramente como un eco de
los acontecimientos y la forma de vida que influían en los aspectos morales y
sociales de la época, impulsó con mucha fuerza la enseñanza de la filosofía
Aristotélica y Escolástica, reduciéndose finalmente a la interpretación de los
escritos filosóficos de Aristóteles, tal y como sucedió en la edad media, donde
se interpretó a los clásicos griegos.
En el México colonial fue muy
fuerte la influencia de la filosofía Escolástica, representada por los teólogos
Jesuitas, siendo Francisco Suárez el más destacado de su época, sostenía que el
saber filosófico se encuentra subordinado a la teología.
En el siglo XVII se puede percibir la influencia que sobre la enseñanza
universitaria tiene la dirección Aristotélico - Tomista, la vida en la colonia
entra en periodo de estancamiento, se percibe un aislamiento intelectual
caracterizado por ignorar las novedades científicas y filosóficas, el
pensamiento continuó bajo la línea de la escolástica sostenida por la iglesia
cerrando el paso a cualquier innovación; en esta época domina el Tomismo,
enseñado por los dominicos, y el Suarismo enseñado por los Jesuitas.
Mientras que en la universidad de México el nivel de enseñanza sufría
un descenso, ya que no se formaban pensadores sino pedantes latinistas que lo
único que hacían se enfocaba a demostrar su capacidad para memorizar y repetir
textos completos para poder exhibir públicamente su falsa ciencia, estos
estudiantes eran personas que estaban adiestradas en el silogismo, y
consecuentemente su pensamiento carecía de creatividad tornándose en un
pensamiento de tipo mecanicista.
Los jesuitas tienen el valor de atreverse a intentar hacer un giro a la
enseñanza para hacerla más viva y abierta, poniendo así las bases para la
renovación del entorno científico y filosófico, así como a la apertura de las
ideas políticas que sembrarían más adelante la semilla que germinaría hasta
llegar a la conciencia de la formación de los espíritus de los insurgentes,
trayendo como consecuencia la liberación del yugo opresor de la madre patria,
España.
TRANSITO DE LA ESCOLÁSTICA A LA MODERNIDAD Y LA INFLUENCIA DE LA
ILUSTRACIÓN EN LA FORMACIÓN DEL ESPÍRITU FILOSÓFICO EN MÉXICO.
Los orígenes del moderno pensamiento mexicano los encontramos en
autores cuya actividad intelectual coincide con la modernidad o con la
acuñación de un conjunto de doctrinas que señalan el tránsito de lo tradicional
a lo moderno.
Lo primero que se puede percibir es el hecho de que la ilustración
representa la crisis de la concepción cristiana del mundo, ya que pone énfasis
en la idea de progreso de la humanidad que traerá como consecuencia una vida
cada vez más racional, concebida como el ideal regido por cánones matemáticos y
naturales, la vida no se encuentra más determinada por lo sobrenatural sino por
lo natural, la razón poco a poco va desplazando a la fe.
Podemos afirmar que en México la transición entre lo escolástico y lo
moderno se encuentra representado en sus inicios por el pensamiento de Sor
Juana Inés de la Cruz. En su obra “La vida es Sueño” podemos percibir que
sostiene una lucha entre la tierra y el cielo, entre la vocación mística y la
afición por las ciencias modernas, para Sor Juana lo único que debe de
permanecer fuera del sueño es la actividad intelectual que se manifiesta en el
afán de saber y en la búsqueda de la verdad; el entendimiento es actividad,
copia imágenes de todas las cosas, ya que en el sueño se libera del cuerpo y
emprende el “vuelo intelectual hacia el conocimiento de la realidad”
Podemos percibir claramente la influencia de Descartes en el
pensamiento de Sor Juana, ya que reconoce la importancia que la intuición tiene
en el conocimiento humano así como la importancia que concede a la validez de
las proposiciones que forma el entendimiento y la importancia que le
concede al estudio de las ciencias naturales.
En su respuesta a Sor Filotea de la Cruz aclara cual es el motivo que
la impulsa a estudiar, dice que no se estudia para escribir ni para enseñar,
sino para descubrir si con el estudio se ignora menos. “ Era tan intenso mi
cuidado que siendo así que en las mujeres es tan apreciable el adorno natural
del cabello, yo me cortaba de él cuatro o seis dedos, midiendo hasta donde
llegaba antes, e imponiéndome ley de que si cuando volviese a crecer hasta allí
no sabía tal o tal cosa que me había de cortar en pena de la rudeza, porque el
pelo crecía aprisa y yo aprendía despacio, y con efecto le cortaba en pena de
la rudeza; que no me parecía razón que estuviese vestida de cabellos, cabeza
que estaba tan desnuda de noticias, que era más aceptable adorno”.
Carlos de Sigüenza y Góngora, se caracteriza por luchar en contra de la
vieja concepción del mundo, de la física, la astronomía, el método para
establecer la verdad por medio del análisis crítico, mostrando que el
conocimiento se encontraba fundamentado en errores derivados de una falsa
ciencia, y en supersticiones y temores irracionales.
Por medio de los Jesuitas por los cuales fue educado tuvo la
oportunidad de conocer la filosofía de Descartes, lo cual le permitió exponer
sus ideas científicas basado en el producto de la reflexión y el conocimiento
causal. Algunos elementos del pensamiento de Góngora que nos permiten ubicarlo
dentro de los modernistas son:
El concepto de razón autárquica y autónoma.
El rechazo al argumento sobre el principio de autoridad es evidente
concebido como el único método de demostración, en cambio propone un método
cuyas reglas dirigen la mente humana para crear las doctrinas que se fundan en la autoridad divina y humana. En
elementos de filosofía moderna se percibe una preocupación por la difusión y la
enseñanza de una filosofía nueva y útil para la vida por medio de un método
claro y fácil.
Concepción de la naturaleza como un conjunto de realidades y leyes
determinadas por la experimentación y el cálculo matemático y la necesidad de
la observación y experimentación como el método de trabajo científico, así como
la necesidad de reconocer que toda ciencia es un conocimiento que procede por
causas.
Con la influencia de Benito Díaz Gamarra ésta idea se fundamentaría,
afirmaba que el verdadero filósofo solo
puede admitir en las ciencias naturales aquello que ni la experiencia ni la
razón se atreven a contradecir, Díaz Gamarra se declara un filósofo ecléctico
que de manera similar a las abejas busca de flor en flor el suave néctar de la
ciencia. Ante el dogmatismo de la escolástica antepone la autonomía de la
razón, concibe a la filosofía como lo único verdadero, lo bueno y lo honesto
obtenido por la luz de la razón y el ejercicio del razonamiento.
Podemos apreciar como con Díaz Gamarra se termina de introducir
totalmente el racionalismo Cartesiano y
se percibe el derrumbe de la escolástica. Debido a los amplios conocimientos
sobre la obra de Descartes, la influencia de Locke, Hobbes, Condillac, Voltaire
y Rousseau.
El racionalismo es enseñado por primera vez en México pretendiendo
fundamentarse en la soberanía de la razón por encima de la fe, esta corriente
en México tuvo el gran acierto de contribuir al despertar de la conciencia del
pueblo mexicano del largo y profundo sueño dogmático en el cual la escolástica
lo había sumido, puede considerarse a Díaz Gamarra como uno de los precursores
ideológicos de la lucha de independencia,
por la claridad con la que maneja sus diversos conceptos respecto a cuestiones
que tienen que ver con los derechos humanos, al enseñarnos que más allá de todo
se encuentra como única autoridad legítima la razón, y que consecuentemente
puede ejercitarse libremente.
Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que efectivamente, el
racionalismo prepara la mentalidad de los mexicanos para ejercer una auténtica
toma de conciencia que les permitiría llegar a concebirse a sí mismos como
seres individuales y con los mismos derechos que tenían los españoles.
El espíritu y la voluntad del pueblo mexicano conquistaban por conducto
del racionalismo por primera vez la libertad intelectual como un requisito
indispensable para poder conseguir posteriormente la ansiada libertad física
que se conseguiría a través de la guerra de independencia.
En errores del entendimiento humano se puede percibir una crítica dura
a los vicios sociales, intelectuales e higiénicos, podemos decir que se puede
ver el primer intento de aplicación de la filosofía a la comprensión de ciertos
hechos sociales y morales en México por medio de la conciencia crítica del
filósofo.
Propone siguiendo el modelo de Descartes nunca aceptar como cierto y
evidente aquello que solamente es probablemente verdadero.
Según comentarios de Samuel Ramos
respecto a la originalidad de la obra
filosófica de Gamarra, podemos leer en su Historia de la filosofía en
México el siguiente comentario “ Gamarra no es un imitador de los filósofos
modernos, sino un espíritu que se ha asimilado al contenido de su filosofía, de
un modo autónomo, después de un examen y selección de lo que parece cierto a la
luz de su conciencia racional” Para Ramos, Díaz Gamarra es la personalidad que
encarna en grado eminente la reforma de la filosofía en México de la segunda
mitad del siglo XVIII.
Un comentario similar es el que hace Bernabé Navarro “ La labor de
Gamarra está cifrada muy principalmente en la organización y asimilación del
extenso y variado material, en la adaptación de éste para la enseñanza de los
principiantes, en la redacción apropiada a ese propósito y fiel a sus fuentes,
en la lectura y conocimiento de muchos tratados de filosofía, en la diligente
actividad para seleccionarlos y organizarlos, y hasta en las preocupaciones
materiales para sacarlos a luz. Atendiendo al conocimiento de los autores, debe
anotarse una cosa que puede tener un gran sentido y que, según sabemos, Gamarra
hace por vez primera en América: se trata de la lectura de las obras de los
filósofos modernos en sus lenguas originales”
JOSÉ ANTONIO ÁLZATE. Se caracteriza por ser un luchador en contra de
las tradiciones del pasado, su interés se centra en el bienestar social y
material de los mexicanos, buscando en todo momento la aplicación de los
conocimientos que la ciencia moderna paulatinamente iba descubriendo, para
poder ponerlos al servicio de la humanidad, su intelecto se empapó del espíritu
y la dirección de la ilustración, lo cual le permitió llegar a ser un resuelto
enemigo de la escolástica, muestra un marcado interés por la popularización y
difusión de la ciencia, concebía a la filosofía como una ciencia experimental,
como una filosofía de la naturaleza, su concepción científica tenía como
fundamento el racionalismo experimental, donde la razón era concebida como el
resorte que impulsa hacia la razón, declaraba abiertamente que no son los
libros los que nos enseñan sino la experiencia. Defiende con mucho ímpetu a
México y su cultura, su civilización,
contra de los calumniadores de la patria, tomando conciencia de una patria
nueva como algo distinto a la España que nos conquista y subyuga en los
primeros años de la colonia.
En conclusión, en esta época se pueden apreciar movimientos de
renovación intelectual tanto en la ciencia como en la filosofía, que jugaron un
papel decisivo ya que su influencia se extendió a todos los ámbitos de la
cultura, si no se hubiese dado este movimiento hacia la modernidad, al
despertar de la conciencia de las necesidades y la renovación del espíritu, la
producción cultural hubiera seguido en la Nueva España el mismo camino que
siguió durante la colonia, gracias a pensadores como los que acaban de
analizarse, se pudo plantar la semilla de la libertad que era necesaria en
nuestro país, y que años adelante encontrara el terreno fértil para poder
llegar a cultivar la nación independiente a la cual todos los mexicanos tenemos
derecho. No debe pasarse por alto la influencia de los Jesuitas a quienes se
considera los introductores de la filosofía en México, y lo cual contribuye al
reinicio de los estudios de filosofía en México.
TERCER PERIODO FILOSOFÍA EN LA ÉPOCA INDEPENDIENTE. 1810 – 1823
El trasfondo filosófico de la época se encuentra especialmente en los
manifiestos, proclamas, discusiones, alegatos, y sermones proclamados por los
caudillos y dirigentes.
Como consecuencia natural e inmediata del conocimiento de las ideas
racionalistas, los mexicanos estudiados aplican sus conocimientos a la
filosofía pero no de manera aislada, sino llevándola a la reflexión sobre el
destino que seguiría la Nueva España. El movimiento independiente inicialmente
se concibe como una lucha de clases que quieren tener el poder para aprender a
gobernarse, pero termina siendo una lucha de masas. No debemos olvidar la
contribución de algunos de los Jesuitas
y de Gamarra que con sus ideas influyeron en la mente de Hidalgo, quien
educado por los Jesuitas, declaraban su rechazo a la tesis del derecho divino
de los reyes, y defendían el origen popular de la soberanía y consecuentemente
se mostraban respetuosos de las decisiones del Estado. Hidalgo se caracterizó
por ser un buen estudioso de la filosofía de la cual obtuvo un grado
universitario, Aldama obtuvo durante dos años una preparación filosófica,
Morelos bajo la dirección de Hidalgo también se involucró en los estudios de
filosofía, Ignacio López Rayón y Mariano Matamoros fueron graduados de la
Universidad de México. Todos estos grandes hombres alcanzaron a desarrollar una
conciencia crítica y reflexiva sobre el futuro de nuestro país como
consecuencia de su contacto con el
pensamiento de los enciclopedistas (Voltaire, Rousseau, Montesquieu) y las
ideas de la liberación que provocaban
en sus mentes el darse cuenta de una dolorosa realidad que era imperioso
corregir, de tal manera que estos hombres educados en la filosofía, sentían la
exigencia de justificar con razones validas el derecho a la libertad y aún a
costa de su vida no escatimaron esfuerzos por lograr que el país entero pudiera
arribar a una toma de conciencia que le llevara a su total independencia del
yugo impuesto por los conquistadores. Con la abolición de la esclavitud
decretada por Hidalgo, se demostraba que se apoyaba cada vez menos en los
hombres de su misma clase y cada vez
más en el pueblo.
Pero no únicamente los caudillos se ven influenciados por estas
corrientes sino que los teóricos revolucionarios que durante la gestación y
realización de la independencia discutieron las doctrinas, sacaron conclusiones
de los principios y aplicaron la teoría a la práctica. Las reflexiones en ese
tiempo giran en torno a un tema casi exclusivo, a saber la autoridad política,
sobre su origen, su fundamento y transmisión, la tesis que se sustentaba era la
de la soberanía popular, aún admitiendo que la autoridad pudiera tener un
origen remoto material y básico en Dios, no obstante, la autoridad concreta,
real e inmediata reside en el pueblo quien a través de un pacto la cede
voluntariamente pero no de manera definitiva, sino de manera temporal y
condicionada, ya que la soberanía es una prerrogativa del hombre a la cual no
puede renunciar, y hacer uso de ella en cuanto las circunstancias reales así lo exijan. Esto es lo que constituye el
fundamento último de la libertad política o independencia, también se debe
tomar en cuenta la cuestión de la igualdad: no solo se pretende la abolición de
la esclavitud sino la igualdad entre todos los americanos, sin distinción de
raza, credo, posición social, o méritos intelectuales. Del siglo de las luces
los mexicanos heredamos el humanismo optimista, no solo se creía en la libertad
sino en el progreso humano; liberal, es aquella persona que ha dejado de ser
servil y ha conquistado su libertad.
PERIODO DE LAS IDEOLOGÍAS 1823 – 1867
EL más importante movimiento ideológico es el liberalismo, puede
considerarse que su aparición es una consecuencia natural de los afanes y
esfuerzos prácticos por lograr la independencia y libertad para todos, aquello
que se encuentra presente en la mente de los mexicanos y en su corazón es la
idea de la libertad, y el pensamiento que trata de sistematizarlo se llama
liberalismo, el pensamiento filosófico no es de carácter académico como en
tiempos de la colonia, sino es militante, vivencial y práctico, quienes más se
destacan son: José María Luis Mora y Melchor Ocampo, por medio de sus aportaciones respecto de la organización
de la vida pública en México.
JOSÉ MARIA LUIS MORA. (1794 – 1850)
Afirmaba que el componente esencial de la población estaba conformada
por criollos y veía en ellos reflejada la ilustración y la riqueza y
consecuentemente en ese grupo es en el que se debe buscar el carácter del
mexicano, concibe a la historia como una marcha continua hacia el progreso y la
perfectibilidad, y afirmaba que la educación es el medio para poder alcanzar el
progreso, una vez que se le arrancara al clero el poder que tenía en la
educación, la política y la moral que se encontraban bajo su control.
Afirmaba que para poder acceder al progreso se debe mirar a otras
sociedades modernas que nos sirvan de modelo y olvidar nuestro pasado colonial,
proponía una educación laica de la sociedad mexicana que pudiera impulsar el
país hacia una nueva moral con la suficiente capacidad para combatir lacras
sociales, la educación debe tener como fin la formación de hombres positivos,
públicos, honestos y emprendedores que tenga la suficiente capacidad de
promover la marcha hacia el progreso y no la formación de hombres religiosos,
debe de estimularse en los hombres la virtud de la laboriosidad, el trabajo, la
industria y la riqueza porque son los medios que hacen que los hombres sean
sólidos y virtuosos, lo que cada hombre sea capaz de obtener merced a su propio
esfuerzo es a lo cual debe tener derecho. Cada hombre es dueño de su propia
conciencia y de su propia religión.
Al hacer un análisis de sus escritos, puede afirmarse que en ellos se
establece tanto la línea teórica como práctica del pensamiento liberal en
México. También puede percibirse en sus escritos la influencia de los
pensadores europeos, sobre todo el Utilitarismo de Bentham, en lo referente a
la lucha contra el absolutismo de los
reyes; la de Montesquieu, en cuanto a su concepción de la abstención del Estado
en la regulación de la vida económica de la sociedad; y Voltaire, en lo
referente a la conformación de la sociedad y el origen de la autoridad en
relación con el problema de la libertad. Defendía firmemente la libertad que se
tiene de pensar, hablar y escribir cuando afirmaba:
“Tanto cuanto hemos procurado persuadir ante la importancia y necesidad
de la escrupulosa, fiel y puntual observancia de las leyes, nos esforzaremos
ahora para zanjar la libertad entera y absoluta de las opiniones; así como
aquellas deben cumplirse hasta sus últimos ápices, éstas deben estar libres de
toda censura que proceda o siga a su publicación, pues no se puede exigir con
justicia que las leyes sean fielmente observadas, si la libertad de manifestar
sus inconvenientes no se halla perfecta y totalmente garantizada”.
MELCHOR OCAMPO. (1814 / 1861)
Llamado “El filósofo de la Reforma” representa dentro de la corriente
liberal de pensamiento la forma de aplicación de las ideas del Doctor Mora,
propuestas en el plano de lo especulativo. Por el año 1840 hace un viaje a
Europa después del cual regresa con un
ideario que pretende llevar a la práctica dentro de la política nacional, entre
los puntos más importantes que pretendía establecer se encontraban los
referentes a la difusión y popularización de la instrucción, disminución del
poder del clero, separación de la Iglesia y el Estado liberal, libertad de
enseñanza y de cultos, y la desamortización de los bienes del clero.
Alcanzada la independencia política se debe de alcanzar la
independencia liberal, cuyo objetivo consiste en conseguir una vida cada vez
más racional, más perfecta y más libre. Los hombres libres descubren ahora una
nueva responsabilidad, encontrar su propio futuro, así como la manera de
realizarlo, sin embargo no se acude a la creación de formas originales
adecuadas a la realidad mexicana sino a la imitación de las organizaciones
políticas y sociales que en países europeos se vivían y que formaban parte de
la vanguardia de la civilización.
El liberalismo constituye así una experiencia importada que trata de adaptarse a la problemática que se
vive, así como quien se pone un traje que no es de la talla y trata de
adecuarlo, cuando lo más sencillo es hacer uno a la medida del usuario. Los
criollos ven en el liberalismo una doctrina salvadora y el medio para empezar a
construir nuestra nacionalidad, se concibe como una filosofía viva y actuante
en el campo de los hechos y con fundamentos teóricos de calidad semejantes a
los de cualquier otra corriente filosófica.
Ante la manifiesta incapacidad para poder decidir acertadamente el
rumbo político, social y económico del México independiente, lo único que les
queda a los teóricos de la reforma es la imitación de la forma de gobierno de
la república democrática de los Estados Unidos de Norteamérica, en un esfuerzo
auténtico para descubrir su perfil nacional.
El materialismo también tuvo su influencia pero aceptado más por sus
valores negativos que por los positivos, fue empleado como arma política para
destruir las ideas tradicionales, se veía como la doctrina que poseía los
argumentos adecuados para combatir la religión y todo aquello que tuviera
alguna relación con el régimen de la colonia.
En estos tiempos únicamente se aceptaban en América aquellas ideas
filosóficas que tuvieran una aplicación inmediata bien sea política o social.
El utilitarismo es otra corriente filosófica que encuentra el campo
fértil para germinar en México, ya que la necesidad de adherirse a las
cuestiones prácticas provoca la natural bienvenida de las ideas que sostienen
como valor fundamental la utilidad, es decir el servicio o aplicación que los
elementos tienen para conseguir los fines; las circunstancias son las que
determinan el aspecto utilitario de la época.
PERIODO DEL POSITIVISMO 1867 – 1910
Antes de la entrada en México del positivismo no se puede hablar de un
movimiento intelectual que con claridad estuviera a la vanguardia con respecto
a otros y que tuviera el poder de ejercer una influencia sobresaliente sobre
todo en los campos de la educación y la cultura. En México se pudo percibir la
influencia del positivismo traído directamente de París por Gabino Barreda,
después de haber escuchado a su creador Augusto Comte. En un sentido amplio
puede considerarse el positivismo como la doctrina que exalta el valor de la
ciencia, sobre todo el naturalismo y evolucionismo.
Barreda creía firmemente que la orientación filosófica del positivismo
era justamente la base por medio de la cual la educación debería de
sustentarse, y en esa base, la reorganización de la nacionalidad mexicana,
deseaba; influir a través de su acción en la formación del destino de la patria
y para conseguirlo era necesario implantar un sistema educativo nuevo que fuera
el más apropiado para resolver los problemas de la nación, una educación en la
cual no es necesario mantener los ojos y los oídos cerrados ante las opiniones,
una educación que pueda a la vez brindar la oportunidad de analizar las
opiniones y desechar cualquier tipo de dogma en aras de conseguir la verdad,
pensaba que era necesario iniciar por un orden intelectual para poder aspirar
al orden social y moral que requiere la nación.
La educación debe dar importancia a la enseñanza de las ciencias naturales,
al estudio de los fenómenos naturales desde los más simples hasta los más
complejos, la física social aspira a la unificación del hombre con la
naturaleza para poder encontrar las leyes que rigen la vida social, el único
culto que se debe cultivar decía Barreda es el culto de la ciencia, de las
verdades demostrables y seguras, intenta anular cualquier afirmación a priori
para orientar el estudio y la investigación hacia el ámbito de las ciencias y
de los hechos comprobables, la matemática debe ser considerada como una
gimnasia intelectual que tiende a desarrollar nuestras facultades deductivas,
en ciencias como la física y la química, es la inducción el método que debe de
predominar, mientras que la botánica y la biología deben de basarse en la observación
y la experimentación, la lógica debe de nutrirse del ejercicio de las ciencias.
Pensaba que la política se apoyaba en la ciencia y la ciencia extendía su
dominio a la política.
Las circunstancias y las personas durante el tiempo que duró el
positivismo no fueron siempre favorables. El grupo de conservadores y católicos
criticó fuertemente al positivismo, en el aspecto material fue lentamente
sustituido por el eclecticismo, y en el formal, llegó a convertirse en una
filosofía popular que todos usaban, sin embargo, en términos generales el
positivismo contribuyó a la información del espíritu de los mexicanos en lo
cultural, político, social, hasta 1910 cuando el destino del país empieza a
transitar por nuevos caminos.
Con el positivismo se da fin a la actividad de los pensadores mexicanos
iniciada en el aspecto científico - educativo en la segunda mitad del siglo
XVIII y adoptada con plena conciencia tanto política como social a partir del
periodo de la independencia. Era preciso encontrar la manera de relacionar lo
ideal con lo real, adecuar de manera efectiva el pensamiento a la acción, era
pues preciso encontrar una manera efectiva de que tanto las ideas como las
doctrinas contribuyeran a levantar, ordenar, organizar y construir sobre bases
sólidas la realidad de la patria en sus aspectos político, social, económico,
educativo, cultural, moral y hasta religioso.
México requería de una filosofía unificadora que pudiera integrar los
elementos o valores que se hallaban dispersos, que las mentes y los corazones
se encontraran organizados en unidad de acción y pensamiento. Solo la unidad y
la armonía podían lograr la reestructuración de la patria desaparecida y el
deseo natural de progreso y perfeccionamiento humanos.
La idea fundamental en que se apoyaba el positivismo en México partía
de la concepción de orden, basada en un equilibrio y jerarquía de los
diversos estratos sociales, en una
nación que inicia su etapa de formación es necesario empezar por un orden en
todos los ámbitos de la vida, incluso en el terreno educativo, vemos como se
sigue el orden jerárquico de las ciencias particulares(positivas) cuya
tendencia era que todos los individuos pudieran recibir una educación
científica uniforme.
Según Barreda, el positivismo llegó a significar tanto para México que
incluso en los tres colores de la bandera podía percibir los tres principios
del lema de Comte, con una ligera variante: Libertad, orden y progreso.
No obstante la aportación del positivismo y la obra de Barreda, algo
que los pensadores mexicanos simpatizantes con el positivismo no alcanzaron a
hacer fue la labor de la contribución interna de la doctrina, no aportaron
ideas o soluciones nuevas con respecto a los problemas que se suscitaban. Las
críticas a las cuales más tarde se vería sometida la doctrina fueron muy
fuertes, la crítica que realiza Justo Sierra a la obra de Barreda, sugiere a la
mente poca visión de parte de Barreda y la
gran fe que manifestó en el positivismo, dice que Barreda fue “ El fundador
tranquilo que creyó cimentar sobre inconmovibles bloques la paz espiritual de
la conquista” Estas críticas y descontentos serían el parteaguas que marcaría
el fin de una etapa filosófica y el inicio de otra.
CUARTO PERIODO: ÉPOCA MODERNA; RENOVACIÓN Y LOS GRANDES MAESTROS:
EL ATENEO DE LA JUVENTUD.
El contenido intelectual de la obra emprendida por el Ateneo de la
juventud se entiende fundamentalmente como una lucha en contra de la
desmoralización que se llegó a vivir en la época del Porfiariato. Poco antes
del segundo movimiento político y social en México, la Revolución de 1910, que
alguna relación tuvo con el positivismo y el Porfiriato, empezó a gestar un cambio esencialmente en
las ideas y una consecuente renovación intelectual que tiene como centro de
atención y generador del naciente cambio al llamado Ateneo de la Juventud.
Forman parte de este selecto grupo personalidades de la talla de
Antonio Caso, José Vasconcelos, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Carlos
González Peña, quienes bajo la dirección de Alfonso Cravioto y Luis Castillo
Ledón, fundan la revista “Savia Moderna” en 1906, sin embargo, la revista
pronto quedó disuelta y se gesta entonces
el nacimiento del Ateneo de la Juventud (1909 – 1910) que se caracteriza
por haber emprendido una lucha abierta en contra de las ideas sustentadas por
el positivismo que dominaba el pensamiento y acción de los mexicanos, por medio
de conferencias y escritos, distinguiéndose principalmente el maestro Antonio
Caso.
El programa de acción emprendido por los fundadores del Ateneo de la
Juventud se propuso particularmente el promover una renovación y extensión de
la cultura, en la actividad que cada uno de ellos emprendió, se podía percibir
una intención común que era la moralización de la sociedad que por medio de la
acción educativa centrada en la enseñanza de los valores éticos contribuiría a
incrementar la calidad espiritual del mexicano.
Convencidos del hecho de que la educación debe sustentarse en una base
filosófica firme, llegan pronto a la conclusión de que el positivismo no es el
camino adecuado que permita llegar a generar el cambio que se persigue, de tal
manera que inician una campaña cuyo objetivo fue la renovación de las bases
filosóficas sobre las cuales se sustentaba la educación oficial, sobre todo en
lo que respecta a las actividades del espíritu, del conocimiento, del arte, de
la economía, de la vida pública; la filosofía hace resaltar su sentido moral.
La obra emprendida por el Ateneo contribuyó a ampliar la visión,
despertar la inquietud, difundir ideas nuevas, inculcó en la juventud el
sentido de los valores del espíritu. La generación de inicios de siglo, tiene
el encargo de buscar una nueva filosofía, en palabras de Vasconcelos “El nuevo
sentir nos lo trajo nuestra propia desesperación, el dolor callado de
contemplar la vida sin nobleza ni esperanza”
Como resultado de la influencia del positivismo en México se podía
percibir a hombres carentes de convicciones morales firmes y sin un ideal que
tuviera la capacidad de impulsar o dirigir la vida de la nación. Es en ese
momento justamente que surge la figura del maestro Antonio Caso.
ANTONIO CASO (1883 – 1946)
En sus conferencias dictadas en la Escuela Nacional Preparatoria se
manifestaba como partidario del positivismo, (1909) sin embargo, poco tiempo
después empieza a manifestar cierto escepticismo frente a dicha corriente,
empieza a darse cuenta del rezago en el que se encuentran algunos pensadores
con respecto a las nuevas corrientes filosóficas europeas, y a través de ellas
se van difundiendo el intelectualismo y el intuicionismo, de las cuales Caso se
mostraría posteriormente como un simpatizante.
Caso es el primero y probablemente uno de los pocos que en esta época
se consagra por completo en México a la enseñanza de la filosofía como una
auténtica vocación, en sus ataques posteriores al positivismo oponía el
pragmatismo, consideraba que la acción se encuentra por encima de la
inteligencia y opina que el conocimiento solo tiene un valor instrumental, la
filosofía difiere de la ciencia por sus métodos y fines, su órgano es la
intuición, a la manera como es concebida por Bergson.
Puede apreciarse en el pensamiento de Caso claramente el contacto en
general con los clásicos de la filosofía griega, Platón y Aristóteles, en la
modernidad se percibe la influencia de Kant, Schopenhauer, James, Boutroux,
Bergson, Husserl, Scheller, Hartmann, Heidegger.
Respecto a la historia de la filosofía negaba la posibilidad de una
evolución, la concebía como una sucesiva aparición de los grandes sistemas y
concepciones del mundo, la filosofía de
la historia tiene para Caso un carácter irreductible a otro tipo de ciencia, la
estética concibe el arte “como el fruto de una contemplación desinteresada que
intuye las cosas en su individualidad concreta” Respecto a la teoría del
conocimiento sostiene que el órgano de la filosofía es la intuición, el fin de
la razón es resolver los problemas
prácticos de la vida, concibe como camino para llegar a la metafísica, el
método de la intuición.
La filosofía de Caso se enfoca al ámbito específicamente humano, le
preocupa saber dos cosas fundamentales ¿ qué es el mundo y cual es su valor? El
hombre siempre ha vivido sin saber que es el mundo, pero no sin saber como es
bueno el vivir en él, la ética se encuentra por encima de la cosmología o
filosofía de la naturaleza, la existencia puede entenderse en tres niveles:
Como economía; que representa para Caso un mundo inmoral por su
naturaleza egoísta “ Aprendamos en buena hora y enseñemos en nuestras escuelas
el mejor aprovechamiento de la existencia; pero recordemos constantemente a la
juventud que hay algo superior a la existencia como economía y es la existencia
como desinterés y como caridad”
La existencia como desinterés; en el arte se supera la economía, en la
medida que el artista contempla las cosas con desinterés, no con fines
prácticos ni teóricos sino en su propia naturaleza para contemplarlos en sí
mismo, según Caso, “Intuir es conocer viendo. En la intuición, los objetos se
dan como son, se revelan en su estructura propia, no se abstraen ni se analizan
se miran simplemente, y se describen”
La existencia como caridad; es la negación del egoísmo biológico, el
principio en el cual se basa es: máximo provecho con un mínimo esfuerzo; la
caridad consiste en darse a sí mismo, en la vida en que se incrementa el sacrificio
en la vida, esta se hace a la vez más noble, el principio en el cual se basa es
totalmente opuesto al egoísmo; “mínimo de provecho con máximo esfuerzo” si el
egoísmo, es acaparamiento, la caridad es donación de uno mismo, darse la propia
persona. Caso considera que la vida cristiana que se fundamenta en la caridad
requiere de una gran fortaleza y voluntad “El débil no puede ser cristiano,
sino en la medida de su propósito de ser fuerte para ofrecerse como centro de
acción caritativa”
El humanismo que sostiene la obra de Caso desemboca en la magnitud de
la vida caritativa, la base de la educación es hacer que el hombre rinda su
mayor esfuerzo tanto en el pensar como en el obrar, mientras que más grande sea
el esfuerzo, el hombre será más humilde y dejará huella de su existencia en el
mundo.
Otro tema de interés en la filosofía de Caso es el de la realidad
mexicana, como nación posee una moral y una forma de vida propia, en ella se
encuentran con cierta frecuencia actos de heroísmo y santidad y que han contribuido
a la conformación de la exaltación de la vida humana, los mexicanos debemos
aspirar a la realización de todos nuestros ideales sin olvidar nuestra realidad
mexicana, cada uno de nuestros ideales debe ir de la mano de aquello que es
mexicano e impulsarse en esta realidad.
El auge del pensamiento de Caso se da durante una época de sacudidas
sociales y políticas, como son la revolución en México(1910), la revolución en
Rusia(1917), la primera guerra mundial (1914) lo cual le lleva a pensar que en
el mundo existe desorden e impera la destrucción, opina que el mundo ha perdido
la razón y que domina en él la fuerza irracional del hombre que se encuentra
empeñado en una lucha universal, en la cual lo que más se pierde son los valores universales. La sociedad entera
se encuentra inmersa en una crisis de valores, y vemos como en la época
presente, dicha crisis se ha acentuado con mayor profundidad.
El propósito de la obra de Caso se enfocaba hacia la concienciación de
la sociedad mexicana de sus posibilidades ante la vida, en sus cátedras mostraba como era posible que la cultura
centrada en las ideas filosóficas podía integrarse en la personalidad del
hombre, pretendía asegurar a la cultura
mexicana una sólida existencia basada en un fundamento filosófico que
sustituyera la frivolidad por la meditación seria y profunda de las cosas.
Afirmaba que “los mexicanos tienen derecho a aspirar a todos los ideales, pero
siempre sin olvidar la tierra, sin olvidar la realidad que es México. Ningún
ideal puede ser ajeno a lo mexicano; pero todos deben tener su impulso en esa
realidad”
Caso en 1909 fue director de la Escuela Nacional Preparatoria
En 1910 secretario de la Universidad Nacional
1920 – 1923 Rector de la Universidad Nacional
1930 - 1932 director de la facultad de filosofía y Letras.
Recibió de parte de las universidades de La Habana, Lima, Guatemala,
Buenos Aires y Río de Janeiro, el titulo de doctor Honoris Causa
Su obra es muy basta, podemos citar algunas de sus principales
contribuciones: Problemas filosóficos, La filosofía de la intuición, Filósofos
y doctrinas morales. (1915), La existencia como economía, caridad y desinterés.
(1916), Historia y antología del pensamiento mexicano (1926), El acto ideatorio
(1934), Positivismo, Neopositivismo y Fenomenología (1941.
JOSÉ VASCONCELOS (1882 – 1959)
En 1907 se gradúo como abogado, presidió el Ateneo de la Juventud en
1909, participó en el movimiento revolucionario, fue rector de la Universidad
Nacional, Secretario de Educación Pública, director de la Biblioteca de México,
impulsó la escuela rural y las misiones en el campo, después de regresar a
México en 1928, se postula como candidato a la presidencia de la República en
1929 apoyado por las generaciones de
estudiantes, no obstante fue derrotado y decide volver al exilio. Recibió el
titulo de doctor Honoris Causa por las Universidades Nacional de México, Puerto
Rico, Chile, Guatemala y El Salvador.
Al triunfo de la revolución, y una vez nombrado secretario de educación
pública, decide trasladar la revolución del campo de lo político al terreno de
la educación, como el mismo afirmaba “El destino llevaba a un filósofo a la
magna tarea de educar a un pueblo” para ello era necesario despertar la
conciencia del pueblo sobre la necesidad de una cultura nacional que le fuera
propia al pueblo mexicano, y cuyas bases se debían encontrar en la raza, el
idioma y las tradiciones.
Empezó combatiendo el analfabetismo y continuó con las reformas a la
escuela primaria, comprendió que lo más urgente era enseñar al mexicano a vivir.
Sus ideas impulsaron la creación de las escuelas técnicas donde se preparaban a
los obreros calificados, creó la escuela agrícola para poder producir más y
mejor, dignificó el arte popular mexicano, haciéndolo volver a sus raíces.
Al igual que Caso, hace manifiesto su rechazo al positivismo, afirmaba:
“pocas son las filosofías validas universalmente; el platonismo, el
aristotelismo, el idealismo y el realismo parecen polos eternos de la
conciencia. Al lado de éstos hay doctrinas de ocasión, hechas para justificar
una política o corolarios de planes y de prejuicios temporales” Precisamente
una de esas doctrinas de ocasión era el positivismo, la cual nos ha perjudicado
como nación en tanto que ha favorecido
los intereses de la colonización y el imperialismo de la cultura anglosajona.
Concebía a la filosofía como una construcción de un gran sistema sobre el
universo, percibía una crisis de la filosofía debido a que “los
experimentadores, los operarios de la filosofía han despedido al verdadero
filósofo que es el arquitecto” Veía la necesidad de crear una filosofía propia
que tenga la capacidad de expresar a su vez la filosofía universal, es
preferible una filosofía nacionalista a una filosofía imperialista porque ésta
nos hundirá en la dependencia cultural, la filosofía debe ser un sistema
unitario, armónico, que llegue a una síntesis estética y armoniosa de los
distintos, el conocimiento es una operación sintética que coordina elementos y
modos de aprehensión heterogéneos.
Suele ser considerado como la antítesis de Caso, no se entregó a la
filosofía académicamente, su acción se dirigió más a la política y al campo
educativo, en cuanto a los aspectos de rigor y exactitud del método filosófico
poco le importó, no consideraba como necesarios el contacto con los grandes
sistemas filosóficos, ni en general la información sobre las direcciones
filosóficas, tenía mayor significado el impulso espontáneo del pensamiento y la
propia visión de las cosas.
Para Vasconcelos el encargo que se le ha asignado al filósofo, no tiene que ver con el estudio
o la reflexión o la investigación de los problemas que plantea la realidad en
el espíritu del hombre, sino la creación de un gran sistema sobre el universo,
la auténtica filosofía solo se puede encontrar en los pensadores sistemáticos,
el creador del sistema es el arquitecto, los otros filósofos únicamente han
sido los operarios, los que hacen llegar los materiales, de ahí que el método
de la filosofía para Vasconcelos sea la intuición y el carácter de inmediatez,
el ir directo a las cosas para no repetir lo que otros ya hicieron.
El sistema filosófico de Vasconcelos: “Es una obra más bien de la
imaginación que del intelecto en que se proyecta una personalidad excepcional y
es también la reacción de esta personalidad ante el espectáculo del mundo. La
obra de Vasconcelos tiene de filosofía lo que hay en ella de conciencia de los
grandes enigmas y de afán por unificar nuestros pensamientos con nuestro
sentimiento y nuestra voluntad” Consideraba que: “El instrumento propio de la filosofía
no es la razón, sino la intuición emocional, pues según Vasconcelos, la emoción
es el dato primario de toda existencia, y “pensar una cosa es incorporarla en
el seno de la emoción” Finalmente la filosofía tiene un fin último que es
servir de medio para la salvación del hombre llevándolo de lo terreno a la
fusión con lo divino, un peldaño necesario dentro de todo el sistema que nos
permita llegar a Dios.
La preocupación primordial de la obra de Vasconcelos tiene que ver con
el futuro del hombre y su destino como raza americana, propone la creación de
una raza cósmica cuya función será la de
desarrollar e implantar en el mundo la nueva y última cultura. La nueva
raza tiene una caracterización espiritual y no física, la superioridad consiste
en atraer a todas las razas, la raza sajona se funda en la fuerza, mientras que
la latina lo hace en el sentimiento que unifica. La pugna de la latinidad
contra el sajonismo consiste en encontrar el sentido de la historia moderna del
mundo y de América en particular, la característica de esta raza cósmica
consiste en la síntesis de todas las demás, no en los rasgos físicos sino en la
actitud espiritual, la orientación de la nueva conducta debe de buscarse en el
sentimiento creador y en la belleza que convence.
Algunas de las obras más importantes de la bastísima producción de
Vasconcelos son las siguientes: La raza cósmica, Tratado de metafísica,
Pitágoras, una teoría del ritmo, El monismo estético, Estudios Indostánicos,
Ética, Estética, Lógica orgánica, y Todología.
SAMUEL RAMOS (1897 – 1959)
Fue uno de los discípulos de Antonio Caso; después del mismo Caso y
Vasconcelos, es el filósofo que más ha hecho en bien de la cultura mexicana,
explicaba que era necesario encontrar por medio de la meditación filosófica la
definición de la circunstancia mexicana que permitiría definir lo que es o lo que puede ser su
cultura, pero tomando en cuenta las modalidades que le han sido propias a
nuestra historia y que han contribuido a formar la personalidad propia del
mexicano.
Por primera vez se trataba de abordar el aspecto de la cultura
mexicana, sus orígenes y sus consecuencias, para poder tratar de entender el
futuro de la cultura del mexicano, afirmaba que la obra más urgente de la
cultura mexicana era la realización del hombre, integrando en la cultura su
personalidad, de tal modo que la cultura en México debería tener un sentido
humanista.
La obra de Samuel Ramos puede sintetizarse en tres temas fundamentales,
a saber: El humanismo, Las posibilidades de una filosofía mexicana y el
fenómeno artístico. Su pensamiento se encuentra de alguna manera marcado por
dos hechos decisivos en la historia: primero, la decepción que trajo consigo la
revolución, y la crueldad de la segunda guerra mundial, el pensamiento
filosófico de Ramos se encamina sobre todo a encontrar las causas de nuestros
fracasos y lamentablemente los encuentra en el hombre mismo. Cree firmemente
que la humanidad se encuentra en medio de una crisis causada por la idea de
hombre en la cual se sustentaba hasta entonces el humanismo, de ahí que su
propuesta sea dirigida hacia “Un nuevo humanismo” podemos ver en sus tres obras
capitales en las cuales expone claramente su pensamiento filosófico, lo que
llama los cuatro caminos mediante los cuales se puede continuar la búsqueda de
una “filosofía más” (El perfil del hombre y la cultura en México, Hacia un
nuevo humanismo, e Historia de la filosofía en México) De acuerdo a las
palabras de su biógrafo, Juan Hernández Luna; leemos:
“ Indicaba cuatro puntos de partida de su nuevo estilo de filosofar:
una investigación sobre la cultura mexicana, un conocimiento del hombre de
México, una reflexión sobre la crisis del humanismo y una meditación de nuestro
pasado filosófico. El primero había de conducir a una filosofía de la cultura mexicana,
el segundo a una caracterología del mexicano, el tercero a un nuevo humanismo o
humanismo mexicano y el cuarto a una historia de la filosofía en México. Así
parecía al autor que podía llegarse a la creación de esa filosofía más” Su
filosofía tiene una clara tendencia hacia la búsqueda del realismo, hacia la
ubicación en el presente, no se interesa en decirnos lo que debemos ser, sino
en decirnos lo que realmente somos, ve en lo que llama “las otras filosofías” una oportunidad de contribuir a configurar
la realidad mexicana y diagnosticar su posible transformación, en sus últimas
palabras de su historia de la filosofía
en México afirmaba “ Una vez que nos hemos familiarizado con la totalidad de la
producción filosófica europea surge el problema de incorporar y asimilar la
filosofía a nuestro espíritu nacional. Puede decirse que una de las
preocupaciones que más domina en nuestro mundo filosófico es ésta: la de
iniciar una filosofía propia” Percibe en las filosofías europeas una impotencia
para poder salvar la crisis que en el fondo es una crisis de la humanidad,
dicha crisis ha de ser resuelta por una filosofía nueva que proponga
consecuentemente una nueva idea de hombre, la filosofía americana está llamada
a solucionar la crisis que vive el humanismo europeo como consecuencia del
colapso en el que se encuentra a causa de la guerra.
Cree firmemente que la civilización ha contribuido a complicar la
existencia del hombre, lo ha desorientado al cambiarle su visión de los valores
alterando su orden natural en cuanto a su importancia, el hombre se descubre
como algo ajeno a sí mismo y es necesario que se reencuentre al redescubrir los
valores que lleva dentro de sí, afirmaba; “ solo podremos conocernos a nosotros
mismos como individuos o como pueblo, cuando a nuestras pequeñas pasiones
podamos oponer la gran pasión por la verdad, quien posea esta pasión por la
verdad, dispondrá de la fuerza moral indispensable para hacer una crítica
severa de sí mismo, sobreponiéndose a las susceptibilidades que puedan impedir
una visión limpia y objetiva de su mundo interno”
La obra de la cultura del país es algo que debe hacerse en conjunto con
los demás miembros de la sociedad, donde la influencia personal de los hombres
cultos sea siempre una constante que estimule y promueva la cultura, cuando
esto sucede, tiene mayor efecto que la labor aislada de las personas solas;
pensaba que era preciso averiguar las condiciones espirituales en las que se
encontraba el pueblo mexicano, y se percata de la ausencia de personalidades intelectuales
que se encuentren comprometidas con la creación del destino histórico de
nuestra nación, se han despreocupado, por tratar los asuntos de la vida
mexicana, por lo tanto son seres sin compromiso por la cultura, en su
individualismo manifiesto, su pensamiento y acción son diversos a los intereses
y la historia del país; del otro lado se encuentran los nacionalistas radicales
que con su acción lo más que pudieran conseguir para México son imágenes de una
mentalidad de pueblo que reduciría la importancia del país al de una aldea en
medio de un mundo civilizado.
Defensor de lo mexicano y de su cultura, Ramos ve con optimismo el
futuro del país, percibe una tenue luz en las tinieblas, que alumbrará el
camino por el cual se pueda dar la formación de la personalidad del mexicano
“Sus hombres tienen ya conciencia del vacío que llevan en su ser, y ha
despertado la voluntad de llenarlo, formando la personalidad que falta. Ojalá
que todo mundo se convenza de que el problema de nuestra cultura no es tanto el
de hacer obras, cuanto el de formar al hombre. Si existe eso que se llama
“conciencia pública”, debe sentir la realización de esa obra como un apremiante
imperativo moral”
La educación debe contribuir entonces en la formación de la
personalidad y por lo tanto de la cultura del mexicano, y para ello, es
necesario despojar al mexicano del sentimiento de inferioridad cuyas semillas
se sembraron en la conquista y la colonia, y que desafortunadamente se hacen
más evidentes a partir de la independencia, este sentimiento de inferioridad le
impide al mexicano llegar a conocer su auténtico ser, y como consecuencia se ha
dedicado a imitar lo extranjero en extremo, trayendo como consecuencia la
perdida de la personalidad; opina que es fácil destruir los complejos que han sido
nocivos y que provienen de una injusta autoestima de los valores porque se ha
realizado a través de criterios europeos “Si el mexicano tiene una idea
deprimente de su valía, es porque se ha fijado en valores de comparación que,
como es natural, cambian de magnitud de acuerdo con el punto de referencia que
se adopte” La formación del carácter se empieza a gestar en la familia y en la
escuela, pero es en la vida misma donde se logra afianzar y fijarse de manera
definitiva, en este sentido la educación en México esta llamada a desempeñar un
papel de vital importancia, que es el que los mexicanos tengan un conocimiento
de México, se debe de fomentar el aprecio, el interés y el respeto por aquellas
cosas que son derivadas de la cultura mexicana, buscar en el modelo educativo
la cuestión práctica donde la teoría esté vinculada al entorno de la realidad
“Nuestra falta de sentido práctico no es, pues, sino un vicio de educación, que
no tiene un sentido realista, pero que en cambio produce hombres utopistas y románticos,
destinados al desaliento y al pesimismo. El ejemplo que deberíamos haber
imitado de los países más cultos, es el único que no imitamos: que allá la, educación desde la escuela primaria
hasta la Universidad, tiende a dar a todos los educandos el conocimiento de su
país” Puede decirse que la cultura mexicana ha sido adquirida por imitación y
por asimilación, y en su desarrollo se advierten dos momentos; trasplantación,
del cual deriva su perfil falso y negativo, que puede verse en el mimetismo; y por
Asimilación, de la cual surge el perfil auténtico y positivo, que Ramos llama la cultura criolla. (Cultura
universal hecha nuestra) Para Ramos la problemática filosófica desemboca en un
aspecto central que es el problema del hombre y su mundo; podemos ver entonces,
que la labor filosófica de Ramos se encuentra encaminada rumbo hacia una
antropología filosófica.
“Cuando el hombre empieza a filosofar, sabe poco de sí mismo: lo que la
intuición inmediata de su vida le enseña; pero al terminar el recorrido del
círculo sabe ya infinitamente más: ha adquirido una conciencia plena de sí
mismo” es un ser que se actualiza
constantemente en cuanto a sus propósitos. El hombre adquiere conciencia de su
estar en el mundo, en medio de un conjunto de realidades que actúan sobre él, y
que es a la vez el objeto de su acción, el hombre no solo tiene conciencia de
lo que ha sido, sino de lo que puede llegar a ser, es decir, la conciencia en
el hombre está llamada a ser el resorte que impulsa la vida hacia un proyecto
de vida, partiendo necesariamente de lo que soy, y planeando lo que en el
futuro seré; en dicha planeación deben de ser considerados de manera adecuada
los medios que nos permitan llegar de manera segura a los fines. Esto implica
que cuando el hombre elabora su proyecto de vida, lo hace siguiendo o al menos
debería hacerlo, siguiendo una dimensión moral, es decir, que el hombre es un
ser humano que persigue fines valiosos.
De acuerdo con Juan Hernández Luna, Ramos se ha propuesto en su
filosofía demostrar que la crisis del humanismo en el mundo actual, es una
crisis causada por la idea del hombre en que el humanismo se sustentaba,
demostrar que los caminos que las filosofías europeas han seguido no han sido
los adecuados para salvar la crisis en la cual la humanidad se encuentra, en el
fondo esa crisis, es una crisis de la filosofía, que solo puede ser resuelta
por una idea filosófica del hombre, que contenga una nueva idea de hombre en la
cual poder fundar el nuevo humanismo.
PERIODO DE CONSOLIDACIÓN DE LA FILOSOFÍA EN MÉXICO
La labor docente en la enseñanza de la filosofía en México de parte de
los grandes maestros como Caso, Vasconcelos y Ramos, difícilmente podía pasar
inadvertida, varias generaciones recibieron su benefactora influencia por medio
de sus enseñanzas y orientación, algunos de los beneficiados por dicha
influencia se han dado a la labor de continuar la obra emprendida por sus
mentores, tratando de consolidar, elevar y dar sentido a la filosofía entre el
pueblo mexicano.
Es sumamente importante la polémica sostenida entre el maestro Antonio
Caso y su discípulo Vicente Lombardo Toledano. A raíz de la decisión respecto a
la orientación ideológica de la Universidad, en el primer congreso de
universitarios Mexicanos, asamblea nacional de rectores, profesores y
estudiantes reunidos en la ciudad de México del 7 al 14 de septiembre de
1933. La polémica tuvo como origen la
posición del maestro Caso y los llamados izquierdistas intelectuales quienes
pretendían que la UNAM, y los institutos de carácter universitario del país adoptaran la filosofía marxista
como orientación de sus cátedras y de sus tareas de investigación científica y
cultural.
La segunda comisión del
congreso integrada por Vicente Lombardo Toledano presidente y ponente
(director de la ENP), el doctor Ramón Córdova; vicepresidente; y por los
estudiantes José González Beytia, primer secretario, y Fidencio de la Fuente,
como segundo secretario. Esta comisión tuvo el encargo de redactar la posición
ideológica de la universidad frente a los problemas del momento. Importancia
social de la universidad en el momento actual. “ La comisión mencionada elaboró
una ponencia sobre tema tan importante, sosteniendo que la Universidad Nacional
Autónoma de México y los institutos de carácter universitario del país deben
adoptar la filosofía del materialismo histórico como orientación de sus tareas
docentes, científicas y culturales”. El maestro Caso quien era miembro en ese
entonces del consejo universitario y miembro honorario del congreso envío al
rector de la Universidad una opinión donde mostraba su oposición a la ponencia elaborada por los miembros de la
segunda comisión, en dicha opinión, Caso abogaba por la libertad de cátedra
frente a la filosofía marxista sostenida por los miembros de la comisión. Como
resultado de esta opinión Caso fue invitado a participar en el primer congreso
en una de sus reuniones efectuada el 14 de septiembre en el salón Justo Sierra
de la ENP.
“Aun cuando la orientación idealista de Caso y la materialista de
Lombardo eran radicalmente antitéticas, hubo entendimiento sobre algunos de los
puntos tratados: Los dos polemistas estuvieron de acuerdo en aceptar que la
filosofía se basa en la naturaleza y la cultura; en que la esencia de toda comunidad es la subordinación de los
intereses individuales a los intereses del grupo; en que la cultura es creación
de valores; en que la universidad es una comunidad cultural de investigación y
enseñanza; y en que la universidad debe tener una orientación.
Las discrepancias se dieron en cuanto a la manera de concebir la
naturaleza y la cultura; en cuanto al modo de enseñar la historia y la ética;
y, sobre todo, en cuanto a la orientación ideológica de la universidad, pues
para Caso, la universidad no debe preconizar determinada doctrina filosófica,
económica y social; para Lombardo, en cambio, la universidad debe imponer a sus
profesores y alumnos una filosofía definida: la del materialismo histórico.
Con estas coincidencias y diferencias se dio por terminado el debate y
se pasaron a votación las dos ponencias. El congreso aprobó la de Lombardo por
veintidós votos en su favor, contra siete de los opositores”
Como consecuencia de la decisión Caso, expreso que era
anticonstitucional la declaratoria hecha por el congreso y que si el consejo de
la universidad la aceptaba, entonces él renunciaría a sus cátedras, pues
afirmaba que el catedrático debe defender su derecho para explicar todas las
doctrinas y no aceptar que se le fije la orientación marxista o cualquiera otra
que sea sectaria.
EDUARDO GARCÍA MAYNEZ
Es considerado como uno de los discípulos más importantes de Antonio
Caso, nace en 1908, ha sido profesor de la Universidad Nacional, presidente y
fundador del centro de estudios filosóficos de la UNAM, director de la revista
Filosofía y Letras; sus estudios más importantes los ha realizado en filosofía
del Derecho y en Investigaciones Filosóficas, especialmente en el campo de la
Axiología aplicada al Derecho Positivo. Propone una teoría de la libertad
fundamentada en la facultad fundante capaz de construir la base de la facultad
fundada de origen jurídico. Durante sus últimos años ha dedicado sus esfuerzos
a la creación de una lógica del deber jurídico en un intento por formalizar el
derecho que concibe a la vez como un sistema de principios ontológicos y
jurídicos como el de identidad, contradicción, tercero excluido y razón
suficiente.
La mayoría de escuelas preparatorias en México tienen entre sus libros
básicos de estudio de Ética, la de García Maynez, en ella se establece que:
aquello que es natural no puede ser malo. Es lo plenamente valioso. En la
naturaleza nada es idéntico, ni siquiera dos copos de nieve o las dos más
parecidas hojas de un árbol. Los humanos tampoco son iguales; el fuerte se
impone al débil; el león devora al cordero; el pez grande se come al chico.
Esta es la auténtica justicia por ser de origen natural, tratar de igual modo a
quienes son diferentes es una iniquidad, de esta manera transforma su tesis en
una teoría del derecho del hombre. Distingue un tipo de hombre en la sociedad
actual el cual es el “hombre anarquista” se caracteriza por no reconocer ningún
tipo de norma, y consecuentemente de todo tipo de valor; el derecho, la
religión, la moral, los convencionalismos sociales, son ante sus ojos
exigencias arbitrarias nacidas de la arbitrariedad, la voluntad de los demás no
puede obligarle, las reglas éticas, los dogmas religiosos, los preceptos
jurídicos son totalmente artificiales. Se oponen abiertamente a la naturaleza,
pretendiendo desviarla de su cause despreciar su sentido, desnaturalizándola.
Entre su vasta producción literaria podemos citar: El problema
filosófico jurídico de la validez del derecho, El derecho natural en la época
de Sócratres, Introducción al estudio del derecho, Libertad como derecho y como
poder, Ética, Introducción a la lógica jurídica, Principios supremos de la
ontología formal del derecho y de la lógica jurídica, Ética empírica, Ética de
bienes, Ética valorativa.
ADOLFO MENÉNDEZ SAMARÁ (1906 – 1956)
Considerado como uno de los más fervientes discípulos de Caso, se
gradúo como abogado y recibió titulo de doctor en filosofía en 1937, fue
profesor de varias escuelas preparatorias y Universidades del interior de la
República, hizo de la enseñanza de la filosofía una auténtica vocación,
concebía a la filosofía como una arma de doble filo, la filosofía es peligrosa
y el que diese una comodidad y seguridad religiosa espiritual, sin considerar
la verdad y la justicia debe abandonar su estudio; camino semejante debe seguir
aquel que no desee problematizar ni pensar, ya que no sigue el camino de la
filosofía, pero los hombres que aún conscientes del peligro de la filosofía se
exponen a él persiguiendo la verdad, podrán adentrase en la filosofía. La
filosofía no es tolerancia, porque ésta es muchas de las veces signo de
debilidad, si el que filosofa cultiva la tolerancia, compra la virtud a un
precio muy alto; el verdadero filósofo tiene opiniones y emite juicios. Sus
obras son: La estética y sus relaciones, Ensayo de Historia, La estética y su
método dialéctico, El valor de lo bello, Dos ensayos sobre Heidegger,
Iniciación en la filosofía, Menester y precisión del ser.
OSWALDO ROBLES (1905 – 1969)
Nace en Monterrey Nuevo León, pero a causa de la situación política que
vive el país, emigra hacia los Estados Unidos, donde cursa la instrucción
primaria y media, ya de regreso a México en el año de 1956 obtiene titulo de
doctor en filosofía por la Universidad
Nacional y el mismo grado en psicología en el año 1958. Tanto en escuelas
preparatorias como en la universidad ejerció el magisterio y muchos de sus
discípulos abrazaron con fervor la
enseñanza filosófica. Se le considera como el más destacado
representante de la corriente neotomista en México, sin embargo, puede percibirse
una mezcla de la filosofía tomista con la agustiniana, señalando que lo que
existe de aceptable en las corrientes existencialistas se puede encontrar más
sólidamente fundado en la filosofía agustiniana – tomista. Se opone a otras
corrientes vigentes, aunque a veces en su postura se percibe la influencia del
eclecticismo, cuando reconoce lo que cada una de ellas puede tener de valioso,
como por ejemplo la fenomenología o la
epistemología de N. Hartmann. Entre sus obras pueden citarse las siguientes: El alma y el cuerpo, La teoría de la idea
en Malebranche y en la tradición filosófica, Ensayo acerca de las relaciones
entre el espíritu y el cuerpo, Propedéutica filosófica, Introducción a la
filosofía científica, Filósofos mexicanos del siglo XVI, Freud a distancia,
Símbolo y deseo, El problema de la angustia en la pisopatología de Karl
Jaspers.
JORGE PORTILLA (1919 – 1963) Al ingresar a la universidad tuvo como
maestros a Antonio Caso y Samuel Ramos, como en casi todos los hombres de la
época su preocupación fundamental consiste en encontrar los valores nacionales
y pretende llegar a una síntesis existencial entre los principios cristianos y
la filosofía marxista, su forma de expresión fue esencialmente el artículo en
diarios y revistas especializadas.
LEOPOLDO ZEA. Nace en la ciudad de México en 1912 ingresa a la
universidad nacional en la facultad de filosofía y letras, obtiene la maestría
en 1943, y un año después el doctorado, se inicia en la enseñanza filosófica en
la ENP, y hereda algunas de las clases de Antonio Caso en la universidad. Ha
realizado una labor intensa en el campo de la historia de las ideas en México,
e Hispanoamérica especialmente en lo que se refiere al desarrollo del
positivismo en México. Según opinión de Zea, se puede arribar únicamente a la
filosofía cuando se toma una clara conciencia de la propia situación tanto
histórica como cultural, ha creído oportuno elaborar un examen de cuestiones
como la conciencia de México y de América en relación con el pensamiento
europeo, y llega a la conclusión de que la misión de América es la de
contribuir a la unión de los campos metafísico y real que permitirán establecer
la conexión entre la teoría y la práctica, que en la época moderna
constantemente se han visto separados. En sus trabajos histórico filosóficos
puede percibirse la influencia de la filosofía existencial, para Zea, el
filósofo es la persona que vive en una situación concreta y determinada dentro
de una comunidad de cultura y su existencia consiste en un compromiso continuo
y al hacerlo adquirir una conciencia clara del compromiso en el que se
encuentra su existencia, es necesaria la conciencia del compromiso concreto del
filósofo porque le permite descubrir el sitio que ocupa en la comunidad de
pueblos y en la historia. Entre sus obras más importantes pueden citarse: El
positivismo en México I, Apogeo y decadencia del positivismo en México, El
positivismo en México II, En torno a una filosofía americana, Ensayos sobre
filosofía en la historia, Dos etapas del pensamiento en Hispanoamérica: Del
romanticismo al positivismo, la filosofía como compromiso, Conciencia y
posibilidad del mexicano, La filosofía en México, América en la conciencia de
Europa, La filosofía americana como filosofía sin más.
FRANCISCO LARROYO.
Nace en la ciudad de México en 1912, cursa sus estudios de primaria y
medios en la misma ciudad, ingresa a la escuela normal, donde recibe el título
de maestro en 1930, le llama la atención los estudios sobre filosofía y en el
año 1934 obtiene la maestría en filosofía por la Universidad Nacional, y dos
años después el título de doctor en filosofía, ha sido maestro en la escuela
nacional de maestros, en la escuela normal, y en la Universidad Nacional
Autónoma de México desde 1954, en 1958 fue director de la facultad de filosofía
de la Universidad Nacional y ha ocupado diversos puestos en la administración
pública, después de estudiar en Alemania, promueve en México las ideas
neokantianas de la escuela de Marburgo. Ha creído necesario realizar una
transformación en las ideas filosóficas y llevarla hacia una teoría y crítica
de los valores y en general a un análisis de las formas culturales. La
influencia de Larroyo se ha dejado sentir en varios ámbitos de la cultura en
México, sobre todo en lo que concierne a la enseñanza de la lógica, ética, y
educación en México, podemos citar dentro de su producción literaria, lo
siguiente: La filosofía de los valores, Los principios de la Ética Social, La
lógica de las ciencias, Bases para una teoría dinámica de las ciencias,
Exposición y crítica del personalismo espiritualismo de nuestro tiempo, El
romanticismo filosófico, Historia general de la pedagogía, El existencialismo,
sus fuentes y sus direcciones, La filosofía americana, su razón y su sin razón,
La antropología concreta, Sistema de la estética, Sistema e Historia de las
doctrinas filosóficas, Sistema de la filosofía de la educación, Filosofía de
las matemáticas.
LUIS VILLORO TORANZO.
Nace en Barcelona, en 1922 hijo de padres mexicanos, se gradúo en la
Universidad Nacional Autónoma de México como maestro en filosofía en 1949 y su
formación filosófica la complemente con sus estudios realizados en la Soborna
de París, su labor filosófica ha sido desarrollada preferentemente en la
docencia, el periodismo y la emisión de libros, ha colaborado como profesor en
la Universidad de Guanajuato y ha sido investigador del centro de estudios
filosóficos de la Universidad Nacional de México. Su pensamiento filosófico se
orienta hacia el existencialismo y la fenomenología, sostiene la tesis de que
nuestra vida transcurre en una actitud natural, el hombre se ve por doquier
rodeado de multitud de cosas que se le van imponiendo como consecuencia natural
del mundo que le circunda, no solo de carácter teórico sino práctico, ya que no
solamente el hombre se encuentra con cosas naturales, sino con objetos que se
encuentran provistos de valor y de significado humano, todo ello, engloba el
mundo en el cual nos movemos, mundo que comprende tanto la naturaleza como la
cultura. El hombre no solo se encuentra en el mundo sino por medio de su acción
puede darle sentido a su existencia. La presencia del hombre en el mundo no se
reduce a la estrecha esfera de lo que actualmente se conoce, el mundo se nos
prolonga en un horizonte de existencia efectiva indeterminada que se va
perdiendo en lo ilimitado. Entre sus obras podemos citar las siguientes:
Los grandes momentos del
indigenismo en México, Páginas filosóficas, Motivos y justificación de la
vocación filosófica, La crítica del Positivismo, Lógica y la Metafísica,
Estudios sobre Husserl.
LA INFLUENCIA DE LOS ESPAÑOLES EN LA FILOSOFÍA EN MÉXICO.
A partir de 1937, los españoles empezaron a llegar a México, debido
a la guerra civil que se libraba en
España, y como consecuencia del desacuerdo del régimen implantado por Franco,
encuentran en México una calurosa acogida y pronto empiezan a dejar sentir su
influencia en la conformación de la vida cultural de nuestro país, varios de
ellos habían iniciado su labor filosófica en España y la finalizaron en México
y al hacerlo consiguieron dos objetivos, primero, lograron seguir su
trayectoria filosófica, y segundo, contribuyeron a enriquecer el pensamiento
filosófico mexicano, su labor básicamente fue la obra de la traducción de los
textos originales de los grandes filósofos europeos y el empleo de una metodología de investigación más
avanzada. No se caracterizaron por ser partidarios de una sola tendencia o
posición filosófica con lo cual contribuyeron a enriquecer el pensamiento
general mexicano, mostrando una inquietud por conocer más de cerca el pasado
intelectual de México y una inquietud por analizar, evaluar y comprender el
pensamiento filosófico de la que sería a partir de entonces su nueva Patria.
JOSÉ GAOS (1900 – 1969)
Nace en Asturias y fue profesor de la Universidad central de Madrid, al
transterrarse a México en 1939, ingresa como profesor en la facultad de
filosofía de la UNAM, su grupo de discípulos se ha distinguido por el estudio
de la historia de las ideas, especialmente en Ibero América. El tema principal
del que se ocupa es la actividad filosófica, en la cual el filósofo se pone en
cuestionamiento de sí mismo, en este cuestionarse puede descubrir que el
filósofo es un hombre concreto a quien le ocurre haber sido sacudido por la
vida filosófica en un acto de auténtica vocación y haberse obstinado
soberbiamente en ella y reconocer que aquello que al principio pretendía no se
puede comunicar a los demás y se transforma en una confesión personal. Toda vez
que se reconoce el carácter personal del filosofar se descubre que existen
elementos en el hombre que lo ligan a algo que está más allá de él, la
actividad filosófica es abierta más no cerrada.
Gaos en su curso de filosofía de 1960 trata el problema de las
expresiones filosóficas en particular y el problema de la existencia; en el
problema de las expresiones se incluyen temas como el de la sustancia y sus
modos, lo singular y lo plural, los todos y las partes, los universales, los
conceptos y las situaciones. El problema de la existencia incluye temas como;
el ser, el ente, el fenómeno, la negación, la razón de ser. Sus obras: Dos
ideas de la filosofía, Pro y contra la filosofía de la filosofía, La filosofía
de Maimónides, El pensamiento Hispanoamericano, La mano y el tiempo, Filosofía de la filosofía e historia de la
filosofía, El encuentro de Oriente y Occidente, Introducción al ser y el tiempo
de Heidegger, En torno a la filosofía Mexicana, Filosofía Mexicana de nuestros
días, Confesiones profesionales, Ejemplos y complementos.
El impulso que Gaos le ha dado al estudio de la historia de las ideas
en países de lengua española ha sido manifiesto en publicaciones surgidas por
seminarios que él dirigió.
JOSÉ M. GALLEGOS ROCAFULL (1895 – 1963)
Nace en Cádiz en 1895, se ordenó como sacerdote y llegó a ser Canónigo
Lectoral de la Catedral de Granada. Llega a México en 1939 donde se desempeña
como, profesor de filosofía en la Universidad Nacional, muere en la ciudad de
Guadalajara, Jalisco el 12 de junio de 1963. Su trabajo se centró sobre todo en
las Universidades de más prestigio en el país, el periodismo en los diarios y
revistas más importantes del país. Entre sus obras citamos las siguientes: La
nueva Creatura, la figura de este mundo, El orden social según la doctrina de
Santo Tomás de Aquino, La agonía de un mundo, El pensamiento mexicano del siglo
XVI y XVII.
LUIS RECASENS SICHES (1903 – 1977)
Nace en Guatemala y es llevado a España a la edad de dos años, cursa
las licenciaturas de Derecho y Filosofía por la universidad de Barcelona,
doctorándose posteriormente en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad
de Madrid. Como consecuencia de la guerra civil española llega a México en
1937, y se ocupa de la cátedra de filosofía del derecho, desarrolla su
actividad como maestro en la facultad de filosofía y en el Instituto de
Investigaciones Filosóficas de la UNAM. Es el primero en dar a conocer en
México y Latinoamérica la filosofía del derecho de los intelectuales alemanes e
italianos sobre todo el pensamiento de Kelsen.
EDUARDO NICOL.
De los transterrados españoles, es quién ha dado muestras de su amplio conocimiento del idioma griego, lo cual ha permitido a los estudiantes de filosofía en la Universidad Nacional tener acceso de primera mano a las fuentes directas del pensamiento griego, su labor filosófica se ha centrado en la enseñanza especialmente de los presocráticos. Su conocimiento de éste id