Universidad Abierta

 


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AGENCIA OFICIAL DE COMUNICACIÓN CON LA SOCIEDAD A TRAVÉS DEL ENTRETENIMIENTO.

(AGOCOSE)

 

CARLOS GERARDO  BERMÚDEZ PACHECO

 

 

CONTENIDO

PRESENTACIÓN                                                                                            

 

INTRODUCCIÓN A LA COMUNICACIÓN                                                                                  

 

LAS SEÑALES NOS COMUNICAN                                                                  

 

LOS INDICIOS DE LAS SEÑALES COMUNES  

 

UNA IMAGEN, UNA SEÑAL, UN SIGNIFICADO

 

SIGNOS CONVENCIONALES O SÍMBOLOS     

 

UNA PAUSA EN EL SIGNO LINGÜÍSTICO

 

COMO EVOLUCIONÓ LA COMUNICACIÓN HUMANA   

 

UN SONIDO CONVERTIDO EN UNA PALABRA

 

INDIVIDUOS CONTRA INDIVIDUOS      

 

COMUNICÁNDONOS LOS UNOS CON LOS OTROS     

 

UN PROCESO COMUNICATIVO

 

EL ARTE DE LA COMUNICACIÓN

 

LOS MENSAJES NOS COMUNICAN    

 

UN COMPROMISO DE LA COMUNICACIÓN EN LA SOCIEDAD

 

EL PROPÓSITO DE COMUNICAR BIEN

 

LA META DE ENTRETENER CON UN OBJETIVO COMÚN

 

LA COMUNICACIÓN QUE INFORMA, EDUCA Y ENTRETIENE

 

ENTRETENIMIENTO, FORMACIÓN, DESARROLLO Y EDUCACIÓN      

 

AGENCIA  OFICIAL DE COMUNICACIÓN CON LA SOCIEDAD A TRAVÉS DEL ENTRETENIMIENTO (AGOCOSE).

 

OBJETIVO PRINCIPAL 

 

CONDICIONES PARA CADA PRESENTACION

 

COMPROMISOS SUGERIDOS POR PARTE DEL DEPARTAMENTO ARTÍSTICO

 

COMPROMISOS DE CADA UNO DE LOS INTEGRANTES DE AGOCOSE

 

UNA AGENCIA, LA CONCLUSIÓN DEFINITIVA EN ESTA MEMORIA     

 

RESUMEN                              

 

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

 

CITAS BIBLIOGRÁFICAS         

 

BIBLIOGRAFÍA            

 

FIGURA 1        

 

FIGURA 2        

 

 

 

PRESENTACIÓN

 

En estos últimos años, particularmente, el ser humano necesita entretenimiento y más aún en los sectores populares;  donde no se cuenta con los recursos necesarios y lo más a que se puede acceder es a la diversión. Consideramos que existen muy pocos programas que la televisión y la radio proporcionan donde se dé entretenimiento formativo, que considere nuestra cultura y raíces; un entretenimiento que tome en cuenta la ética, la lealtad, el patriotismo y la honradez, por señalar solo algunos aspectos.

 

La comunicación humana debe ser el mejor medio de entretenimiento, pero debemos determinar los limites, mecanismos, instrumentos, y alcances que tenemos como seres parlantes y oyentes. Así, con la ayuda de comunicadores y algunos educadores, psicólogos y humoristas, podremos definir la base de cómo educar entreteniendo.

 

 

Para entretener en forma educativa, tenemos que definir la comunicación social y más aún la mexicana, tomando en cuenta la señal misma, los indicios de la comunicación, las imágenes, los signos convencionales o símbolos cotidianos y el mismo signo lingüístico, para con todo esto, lograr un proceso comunicativo fácil y claro para todos.

 

 

Con lo anterior se puede llegar a una propuesta de AGENCIA OFICIAL DE COMUNICACIÓN CON LA SOCIEDAD A TRAVÉS DEL ENTRETENIMIENTO (AGOCOSE).

 

 

La Agencia buscaría entretener al publico en general, a la vez que proporcionarle mensajes positivos y concientizarlo sobre cuestiones cívicas y éticas, a la vez que orientarlo, educarlo y desarrollarlo en el sentido más amplio y positivo del término.

 

 

Se propone la creación de esta Agencia Gubernamental (tal vez dependiente de la Secretaria de Educación Publica) que prácticamente sin subsidio oficial, a través del entretenimiento y generando sus propios ingresos, vaya hasta el corazón del ciudadano y lo ayude a vivir mejor, más contento y con una gran autoestima.

 

 

Contaría con un cuerpo profesional compuesto por sociólogos, psicólogos, educadores, etc., que prepararía los materiales y menajes y que determinaría la mejor manera de presentarlos para alcanzar sus fines.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN A LA COMUNICACIÓN

 

 

Es importante presentar a continuación un resumen sobre la comunicación en la historia de la humanidad.

 

La ciencia de la comunicación se da como un medio, y aquí presentamos algunos pensamientos de expertos que la definen y que apoyan nuestra tesis sobre lo importante que es educar y entretener con ella:

 

Aristóteles (384-322 a. c.) define a la comunicación como la búsqueda de todos los medios posibles de la persuasión. Organizó sus trabajos en tres capítulos:

 

1.- Persona que habla

2.- Discurso que pronuncia

3.- La persona que escucha

 

De esta manera surgió lo que podría llamarse el primer esquema del proceso comunicativo.

 

Al ser la comunicación una necesidad vital del hombre, su estudio no podía ser relegado. Son los filósofos griegos los primeros quizá, en preocuparse por el conocimiento de los medios que emplea el hombre al comunicarse. Sin embargo, no fue hasta la década de 1930 cuando comenzó a profundizarse en su estudio y a aparecer los primeros esbozos de la Ciencia de la Comunicación. Antes su estudio se reducía a análisis históricos, filosóficos, literarios y de algunos textos políticos y legales; sobre todo de escritos que habían sido hasta ese momento, el medio colectivo para comunicarse jugando un papel clave en las revoluciones americana y francesa del siglo XVII. Pero al paso del tiempo el interés no solo se centraba en la prensa, sino también en la radio y el cine que despertaban en los sociólogos y psicólogos, el deseo de saber acerca de los efectos y alcances de los nuevos medios.

 

Es de notarse que la mayor actividad de investigación sobre la comunicación colectiva en esta época se desarrolló en los Estados Unidos, debido principalmente a la segunda guerra mundial y al interés que suscitaban la propaganda y los medios de comunicación alemanes, utilizados como agentes persuasores de la superioridad de los arios.

 

Promovidos por los departamentos gubernamentales norteamericanos, se realizaron en los soldados norteamericanos estudios sobre el efecto de la propaganda, análisis de contenido, encuestas a locutores y radio escuchas sobre la adquisición de bonos de guerra, evaluaciones sobre la eficacia de las campañas nacionales de apoyo a la guerra, etc. En estos años surgieron los primeros trabajos sobre los efectos de la comunicación. En la actualidad, el estudio estadístico de la comunicación se encuentra ligado a la teoría de la información, que lleva a sus ultimas consecuencias el conocimiento de la transmisión de mensajes.

 

Mensajes que aquí se pretenden enfocar principalmente a la educación, a la ética, al civismo, la cultura, etc., relacionándolos con el entretenimiento.

 

 

 

 

 

 

El crecimiento de las expectativas sobre los alcances culturales de los medios de comunicación social, se reforzó con el advenimiento de la Televisión que vino a complementar el grupo "grande" de los medios colectivos.

 

Así, la sociedad integra una serie de conceptos que estaban dispersos, formando la Teoría general de la Comunicación.

 

Ante este importante y fundamental trabajo aparecieron los primeros institutos especializados en países como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Japón y Alemania. Los países del tercer mundo estaban ocupados en resolver los problemas del subdesarrollo.

 

La presencia de los medios antes colectivos ahora "masivos" de comunicación en nuestra vida diaria es un hecho que no puede hacerse a un lado, cuando se intenta analizar y explicar el significado total de la sociedad contemporánea.

 

Los receptores de la comunicación masiva pronto se caracterizaron por la pérdida de la individualidad y entraron en el mundo de la masificación. La despersonalización se volvió constante en estos públicos, que ya no dependían de las relaciones y el contacto directo de los interlocutores de la comunicación interpersonal. La recepción de los mensajes se hizo pasiva. Por lo tanto la retroalimentación perdió su frecuencia y rapidez. Como resultado de la poca retroalimentación, las posibilidades de transformación e intercambio de roles entre emisor y receptor quedaron inhibidas y la comunicación antes colectiva degeneró en una comunicación unilateral y autoritaria, en donde los emisores desconocían sus destinatarios y estos no podían participar activamente en el proceso de comunicación. La consecuencia directa fue que en el contenido de los mensajes predominaron los intereses y necesidades de carácter lucrativo y político de los concesionarios y dueños de los medios de comunicación masiva.

 

Para iniciar el estudio de los medios masivos, es indispensable conocer el desarrollo histórico de estos; esto nos permitirá comprender su funcionamiento e importancia política, económica y social en las distintas etapas de la historia del mundo.

 

Y los medios entretienen a la comunidad, divierten y hacen pasar el tiempo agradablemente. Pero también tenemos que entretener educando y así cumplir con una función social para que los mexicanos seamos mejores cada día.

 

Ahora bien, no son los medios masivos fuerzas naturales separadas del todo social: son parte del mismo, sujetos a variaciones sociales y potencias promotoras de los cambios capaces de favorecer el progreso humano.

 

En nuestro tiempo la información es una actividad cotidiana y una exigencia impuesta por el rápido crecimiento de las actividades del hombre.  Pero frecuentemente, aceptamos información sin tomar en cuenta los intereses de quienes las emiten.

 

Este hecho nos obliga a insistir en la necesidad de profundizar en los estudios sobre la comunicación y el análisis de mensajes. Mientras más sepa el hombre sobre los procesos de comunicación, más apto será para defenderse de la manipulación política y de la propaganda comercial que crea necesidades superficiales para favorecer a la sociedad de consumo.

 

 

 

 

Espero que este material sirva como una iniciación a la reflexión sobre los medios masivos de comunicación y confío que estos y su admirable tecnología cumplan sus promesas de servicio al hombre.

 

Qué divertido sería  recibir señales que nos educaran amenamente y nos ilustraran positivamente. Señales que recibimos todos los días. ¿Pero que entendemos por señal?.

 

 

LAS SEÑALES NOS COMUNICAN

 

 

Una señal es un objeto material, cualquier cosa, que significa algo para alguien. Por ejemplo, el humo significa que hay fuego; el pitido de un tren significa que el tren se está aproximando o bien que está a punto de partir. Hay muchos tipos de señales y estamos preparados para captarlas.

 

Toda señal informa, - el pitido, del tren que hemos mencionado -, pero para que una señal transmita información es necesario que alguien la reciba y la interprete. Para que efectivamente un objeto cualquiera transmita información es preciso que resulte significativa para alguien.

 

Por ejemplo, el humo que en principio es una consecuencia natural del fuego, se convierte en señal a  partir del momento en que alguien lo capta e interpreta como tal. Los restos arqueológicos sepultados a varios metros bajo tierra no adquieren la categoría de señales hasta que son descubiertos por alguien que sabe develar la información que contienen. Lo que para un arqueólogo puede resultar tremendamente significativo, para otras personas menos informadas no tiene significado alguno.

 

No hay señales sin significado; no hay transmisión de información sin intérprete.

 

Para clasificar las señales podemos utilizar diversos criterios. Algunos estudiosos las clasifican en humanas - las que han sido producidas por el hombre - y no humanas - todas las demás. Otra clasificación que tiene en cuenta el ámbito en el que aparece la señal, las divide en naturales - que no están sujetas a convenciones ni reglas porque tienen una relación natural con lo que significan - y culturales - cuya interpretación depende de la cultura en que aparecen. Por su estructura se clasifican en verbales - los elementos del lenguaje verbal - y no verbales.

 

Una misma señal, por tanto, puede aparecer en más de una clasificación. Por ejemplo, ciertos movimientos que se realizan con el dedo índice sobre la sien para significar locura serían señales humanas de carácter cultural y no verbales, ya que han sido producidas por el hombre, son frutos del acuerdo cultural y no están constituidas por elementos verbales, natural o no verbales, en tanto que la palabra “infamia” es una señal humana, cultural y verbal.

 

Existen, por consiguiente, tantas clases de señales como criterios de clasificación. Sin embargo, el criterio más extendido consiste en clasificar las señales teniendo en cuenta la relación que mantiene con su significado. Desde este punto de vista, las señales se dividen en indicios, imágenes y signos convencionales o símbolos.

 

 

LOS INDICIOS DE LAS SEÑALES COMUNES

 

 

Las señales que mantienen una relación natural con lo que significan se denominan indicios. Una relación natural es una relación de causa / efecto. Son algunos ejemplos de indicios el humo con relación al fuego o la calvicie respecto a la vejez; el fuego es la causa del humo y la vejez es una de las causas de la calvicie.

 

Uno de los propósitos  más importantes de la agencia oficial de comunicación con la sociedad a través del entretenimiento que aquí proponemos, es profundizar en todo lo referente a la causa / efecto, pero siempre pensando positivamente y todo educando sin manipulación, sin fines personales o institucionales y mucho menos estatales.

 

 

UNA IMAGEN, UNA SEÑAL, UN SIGNIFICADO

 

 

Los iconos también se denominan imágenes. Son señales que mantienen  una relación de semejanza o contigüidad con su significado;  son análogas al objeto al que sustituyen o disfrutan de alguna de sus propiedades. Un mapa se parece al terreno que representa y un palo de madera que un niño se coloca entre las piernas cuando simula ser un jinete, adquiere alguna de las propiedades del caballo.

 

En ocasiones, la semejanza entre la señal y el objeto es tan manifiesta que la interpretación de la imagen es prácticamente universal, por ejemplo: una fotografía, una escultura figurativa, los sonidos onomatopéyicos que imitan el canto de los pájaros, una pintura realista o el logotipo de los deportes olímpicos. Otras veces, la analogía o contigüidad entre la imagen y su significado es bastante remota; por ejemplo, la calavera o la balanza que evocan la muerte y la justicia respectivamente. En estos casos, la convención cultural roza lo arbitrario y la correcta interpretación de estas señales se logra a través de complicadas asociaciones conceptuales.

 

 

SIGNOS CONVENCIONALES O SÍMBOLOS

 

 

La relación que existe entre los símbolos y su significado es una relación arbitraria. Por ejemplo, el signo + no mantiene con su significado una relación de causa / efecto ni tampoco de semejanza; se relacionan porque los usuarios están de acuerdo en que significa “adición de elementos”. (Este signo fue empleado de manera corriente por primera vez por VIÉTE, matemático francés del siglo XVI. VIÉTE utilizó el signo +, aunque podría haber utilizado cualquier otro;  posteriormente su uso se generalizó, aceptándose como representación convencional de la suma.)

 

Además de las señales de tráfico, los números, las banderas del código marítimo o la representación de las notas musicales sobre un pentagrama, también son símbolos, así como las expresiones significativas del lenguaje (signos lingüísticos) y los códigos lingüísticos como el Braille, algunos lenguajes utilizados por  los sordomudos o el Sistema Morse de señales telegráficas.

 

En todo los casos el significado de los símbolos son convencionales (fruto del acuerdo entre los usuarios)  y su emisión es intencional, porque existe voluntad de transmitir información por parte de quien los emite.

 

 

UNA PAUSA EN EL SIGNO LINGÜÍSTICO

 

 

Los signos del lenguaje verbal mantienen una relación arbitraria con lo que significan; son símbolos. La relación que establece el signo “mesa” y el significado de estas letras  dispuestas de tal modo es totalmente arbitrario y se debe a un acuerdo entre los que hablan el castellano.

 

El carácter convencional del signo lingüístico también lo demuestra el hecho de que para un mismo concepto las lenguas naturales utilizan diferentes términos. Los de habla hispana utilizamos la palabra casa para referirnos a un edificio construido para habitar, mientras que los franceses utilizan maison o los ingleses house para los mismos fines. Incluso dentro de una misma comunidad lingüística existen determinados colectivos o grupos humanos que disponen de su propia jerga y utilizan signos diferentes de los que adoptó la mayoría de los que hablamos esta lengua.

 

Lo que aquí queremos decir con un signo lingüístico, es interpretar lo que se dice, como se dice, y no que simplemente se quiere decir una cosa y que se entiende por otra. Comunicar para educar, entretener para educar, decir un discurso, un chiste, una propaganda con carácter de entretenimiento pero siempre educado. No queremos definir aquí lo que es educación porque el análisis es para primero determinar como tenemos que comunicarnos. Se puede utilizar la comunicación con fines de entretenimiento, pero siempre con el afán de educar. Tenemos que inculcar mensajes positivos, culturales, y sobre todo ilustrativos para nuestros hijos.

 

El lenguaje tiene que ser claro y divertido, el lenguaje tiene que contener aspectos culturales y educativos. Tiene que ser un lenguaje propio de nuestra cultura pero sin olvidar buscar lineamientos positivos, éticos, cívicos, dispuestos para entretener a nuestra comunidad; tratando siempre de anular los malos pensamientos, el ocio, los vicios, los malos entendidos y sobre todo la manipulación no controlada.

 

Manipulación de los medios, de nuestros dirigentes, de nuestros patrocinadores. Que nos inducen a ser consumidores y no educadores. Gastar en lo que ellos quieren. Porque no invertir en divertirse y al mismo tiempo recibir educación, cultura y todo lo bueno que se pueda sin  ser manipulado o enajenado.

 

La lingüística nos ayudará siempre a definir un sin fin de sentidos, modos y métodos para cubrir los lineamientos necesarios como guía educacional. Por ello tenemos que apoyarnos en la comunicación humana para lograr unificar criterios, pero eso sí, apoyados por educadores, psicólogos, médicos (sí es necesario) y nunca fuera de los lineamientos aquí buscados. Entretener para comunicar los aspectos educativos, culturales y éticos de nuestra nación.

 

 

COMO EVOLUCIONÓ LA COMUNICACIÓN HUMANA

 

 

El acto de comunicarse empieza en el momento en que se inicia la vida, eso es con cualquier ser viviente que surge de una célula. La comunicación adquiere formas diversas y confusas, sin embargo permite que se sienta la presencia de cualquier ser.

 

Después de la comunicación celular y vegetal, pasamos a la comunicación animal, hasta llegar a la comunicación masiva de los medios, con la mayor sofisticación y que permite a los humanos saber quiénes son, adonde van, como se comunican. Lo más significativo es qué se comunican.

 

Sabemos que nuestro planeta se formó hace 4,500 millones de años, sin embargo por espacio de 3,000 millones, sólo hubo vida en los océanos. La vida animal empezó hace apenas 500 millones de años y el Homo Sapiens aparece hace sólo 40 mil.

 

Como antecedente de la comunicación humana, se encuentra la extrema necesidad por sobrevivir, que improvisa e inventa mecanismos para expresarse y trasmitir su sentir.

 

Por medio de la palabra, los humanos no sólo nos comunicamos con nuestros semejantes, sino que también organizamos nuestra experiencia externa e interna (pensamos con palabras) y acumulamos información que después trasmitimos a las generaciones siguientes.

 

Para poder detallar un poco más la evolución de la comunicación humana presento a continuación un texto de Víctor Bunak, considerado una de las máximas autoridades mundiales en el estudio de las primeras etapas de la evolución del lenguaje. En el texto, publicado por la revista El Correo de la UNESCO en junio de 1986, el científico soviético expone las relaciones entre la evolución de la especie humana y la aparición y evolución del lenguaje verbal:

 

 

UN SONIDO CONVERTIDO EN UNA PALABRA

 

 

“ El origen del lenguaje es una cuestión que ha intrigado a los pensadores y científicos a través de los siglos. Se trata en efecto, del rasgo fundamental que diferencia al hombre de los animales.”

 

“En torno a él se han formulando numerosas hipótesis. Ya en la Grecia antigua se creía que las primeras palabras fueron onomatopéyicas, es decir, imitaciones de los sonidos con los cuales el hombre prehistórico acompañaba sus diversas actividades. Se ha pensado también que la palabra surgió de exclamaciones inarticuladas de temor, alarma, alegría, etc.”

 

“Sin embargo, ninguna de estas hipótesis permite explicar cómo esas exclamaciones o imitaciones onomatopéyicas llegaron a constituir sílabas y palabras articuladas, ni cuáles son los factores que condujeron de modo inevitable al desarrollo de la actividad mental y, por consiguiente, al lenguaje  tan íntimamente relacionado con ella.”

 

“El hombre se separa definitivamente del mundo animal cuando es capaz de elaborar imágenes mentales coherentes de objetos y acciones distintas, de diferenciarlas entre sí y de combinarlas con otras, lo que le permite percibir las características comunes de los objetos clasificados por categorías y, a su vez, elaborar la representación mental de esas percepciones combinadas, es decir lo que llamadas noción o concepto.”

 

“La combinación de percepciones y conceptos en un solo acto mental es posible gracias a que en ese proceso participan los estímulos vocales.

 

La relación entre percepciones heterogéneas tiene lugar en determinadas regiones de la corteza cerebral a las que llegan los estímulos provenientes de los órganos del habla, y especialmente del oído. De esta manera, los sonidos vocales y los correspondientes movimientos de los órganos del habla, se convierten en símbolos de los conceptos, relacionando entre sí las percepciones de rasgos comunes de una categoría de objetos.”

 

“ Los órganos del habla pueden producir un gran número de sonidos, pero en cada lengua no se emplean sino unos treinta “fonemas”, es decir, los elementos que poseen una función característica: la de distinguir los diversos sentidos. En cambio, hay centenares de combinaciones de fonemas, esto es, de sílabas, y muchos millares de combinaciones de sílabas.”

 

“El hombre actual puede pronunciar en un minuto centenares de sílabas y cada una de ellas requiere una operación distinta de las cuerdas vocales, una dirección diferente de la expulsión del aire de los pulmones y diversas posiciones de la lengua y  de la cavidad bucal, y todo este sistema de articulación se modifica en una fracción de segundo. Tanto la movilidad de los órganos del habla como la facultad de relacionar conceptos, son el resultado de un largo proceso de evolución”.

 

“Las primeras palabras, que eran pocas y fundamentalmente monosilábicas, expresaban los hechos principales de la vida prehistórica, en particular los relativos a la recolección y a la caza, y tal vez algunas representaciones dotadas de un sentido mágico. Las  nuevas palabras se iban formando por la repetición, la transposición de sílabas o gracias a un cambio en la entonación de los sonidos. Creadas por uno o varios individuos mejor dotados desde el punto de vista intelectual, posteriormente fueron aceptadas por el grupo en la medida  en que respondían a sus necesidades. Luego eran modificadas por el uso diario.”

 

“ Un progreso substancial tuvo lugar hacia fines de las Edad de Piedra, durante el último periodo glacial, cuando aparecieron los neandertalenses más evolucionados, primeros antecesores del Homo Sapiens actual, hace unos 50,000 ó 30,000 años.”

 

“En cuanto a su técnica, su economía y sus artes, los hombres del último periodo glacial de Europa alcanzaron un nivel que no es inferior al de ciertas poblaciones actuales que viven de la caza y  de la recolección. No hay duda ninguna de que eran capaces de formar combinaciones  dobles de conceptos y de palabras (que  relacionaban la acción con el objeto de la acción), lo que quiere decir que dominaban ya el lenguaje articulado”.

 

“ Con ellos termina la historia de los orígenes del lenguaje como rasgo diferente del hombre. En las épocas subsiguientes se elaboraron los diversos sistemas de expresión hablada, las lenguas, con el léxico y la estructura fonética y gramatical propios de cada una de ellas. La historia, la arqueología y la lingüística parece mostrar que la aparición de los sistemas lingüísticos tuvo lugar a comienzos de la Edad de los Metales (hace unos 6,000 ó 9,000 años), en tanto que la formación de muchas lenguas contemporáneas data de tiempos relativamente modernos.”

 

Víctor Bunak (2)

 

 

 

 

 

 

INDIVIDUOS CONTRA INDIVIDUOS

 

 

La comunicación entre los individuos es una interacción social. Todos los miembros que pertenecen a una sociedad determinada están relacionados entre sí por un patrimonio común de símbolos, hábitos sociales y culturales. Compartimos este patrimonio y lo utilizamos para mantener y crear nuevas formas de relación social, nuevas identidades, nuevos objetivos. Todos los miembros de una sociedad comparten la misma lengua, digamos que disfrutan la moda por igual o simplemente comparten los mismos gustos musicales. Por lo tanto cuando compartimos, podemos decir que tenemos puntos de contacto o enlace, que estamos en comunicación con los demás.

 

Tenemos que compartir nuestras vivencias a los demás, sin olvidar el vivir bien, contentos, a pesar de los problemas. Tenemos que ser sociables y recibir de nuestros dirigentes orientaciones para nuestro bienestar social y porque no decirlo, económico.

 

El entretenimiento no debe embrutecer a nuestros sentidos, tiene que fortalecer nuestro intelecto, tiene que inducirnos a ser cada día mejores ciudadanos.

 

No sólo al compartir en una sociedad hay códigos y rituales, comunicarse significa también ser capaz de hacer propios los sentimientos, motivaciones y proyectos del otro, es decir, de compartir de nuevo, pero ahora a un nivel más profundo.

 

Nuestro contacto o enlace no necesita palabras; con un simple gesto, o con una mirada, es suficiente para sentir que nos comunicamos.

 

Viéndolo por este perfil, es erróneo pensar que la comunicación consiste en “mandar mensajes” desde un emisor a un receptor. Ambos pueden compartir el mismo código, pero no compartir el mismo propósito. Por ejemplo, el lenguaje humano, ese maravilloso instrumento de comunicación social, puede servir tanto para establecer contacto, transmitir información o poner en común opiniones e ideas, como para evitar que nos comuniquemos. En un programa de radio podemos trasmitir paz y bienestar social, o incertidumbre e intranquilidad social. A través del teléfono podemos hablar durante horas y, sin embargo, no conseguir comunicarnos.  También sucede que con los gestos, la actitud, la manera de vestir, se puede transmitir a las personas que nos rodean sentimientos de rechazo que nos impidan compartir nuestras respectivas vivencias.

 

Por lo tanto, nuestro resultado a fin de cuentas no sería la comunicación, sino la imposibilidad de establecer contacto con detenimiento.  Estamos hablando en estos casos quizá de transmisión de mensajes o de intercambio de información, pero no de “comunicación” en el sentido profundo del término.

 

Cada uno de estos aspectos, tan característicos como exclusivos de la comunicación humana, dependen de nuestra personalidad y, en consecuencia, son ingobernables.

Cuándo nos comunicamos, ¿hasta qué punto ocultamos nuestras verdaderas intenciones?¿, ¿Hasta qué punto somos conscientes de ellas?¿, ¿Cómo influye la personalidad del que recibe nuestro mensaje en la interpretación del mismo?¿,  ¿Por qué nos comunicamos de manera diferente con los amigos, los profesores, los padres?¿, ¿Por qué las mismas palabras, los mismos gestos, las mismas miradas, desempeñan papeles distintos con personas distintas?.

 

Nos comunicamos bien con quienes tenemos cosas en común, con quienes compartimos vivencias, gustos y maneras de ser. Encajamos mejor con lo que se acomoda a nuestros deseos. Es muy obvio que aun disponiendo de multitud de canales de comunicación (prensa, radio, televisión, Internet, discos, videos) y de oportunidades para entablar contacto (bares, clubes, discotecas, tiempo libre), mucha gente carezca de un verdadero contacto o enlace comunicativo; alguien con quien compartir, de forma directa y continua, la experiencia de vivir.

 

Para poder conocer cómo reciben nuestros televidentes, radio escuchas, y público en general los mensajes masivos, tenemos que ser interactivos, abiertos a recibir de parte de ellos su opinión, retroalimentarse. A esto se le llama:

 

 

COMUNICÁNDONOS LOS UNOS CON LOS OTROS

 

 

También contamos con la comunicación interpersonal, que es el diálogo, el trato directo con nuestros semejantes y que cobra dimensiones de profundidad en las relaciones de amistad y de amor.

 

En general, hablamos de comunicación cuando queremos establecer un contacto entre personas y sucesos, que se hallan separados por la distancia o el tiempo. Establecer esta comunicación en ocasiones va acompañado de un mensaje, y esto es llamado transmisión de información. La lectura de un libro de Juan Rulfo, pone en relación sus palabras con aquellos que las leen: se establece un enlace transmitiendo información a través del tiempo y el espacio.

 

Trataremos exclusivamente de los recursos comunicativos que utilizan los seres vivos en general y los humanos en particular para transmitir información. No será posible referirnos a  todo lo referente a la historia de los seres humanos que  han explorado los diversos medios que podían utilizar para comunicarse (incluso para relacionar la tierra con los vuelos espaciales), desde la comunicación gestual a las telecomunicaciones modernas.

 

Para poder apoyarnos en la comunicación tenemos primero que definir que proceso se tiene que utilizar y se tiene que utilizar un proceso fácil de entender y de usar. Por ello presentamos aquí:

 

 

UN PROCESO COMUNICATIVO

 

 

Así, iniciando la comunicación, se tiene que definir un proceso comunicativo, proceso que nos aclara el camino a seguir para la comunicación interpersonal, comunicación que nos ayuda a resolver problemas de interpretación, de malos entendidos; nos ayuda a comprender a nuestro prójimo para asumir nuestras responsabilidades de seres parlantes. Por ello un proceso cualquiera, tiene que tener un fin, para poder asegurar realmente de que lo dicho es precisamente, lo escuchado. 

 

Presentamos a continuación un ejemplo a utilizar como proceso comunicativo:

 

La transmisión  de información mediante señales supone la existencia de un emisor que, de acuerdo con un determinado código, emite un mensaje en un contexto dado.

 

 

En la comunicación humana el emisor puede ser una persona, un grupo de personas o un instrumento preparado por personas para la emisión de mensajes

( un semáforo, por ejemplo).

 

 El mensaje “viaja” a través de un canal y llega al receptor que lo descodifica. En la comunicación humana el receptor puede ser una persona, un grupo de ellas o también un aparato capaz de descodificar mensajes (un teléfono, por ejemplo). (Fig. 1)

 

Todo mensaje depende del emisor en cuanto éste es el encargado de codificarlos, pero depende también del receptor en tanto que éste ha de ser capaz de interpretarlo. El acto comunicativo no se realiza si el emisor utiliza un código desconocido por el receptor.

 

Por ejemplo, nadie que desconozca el método Braille de lectura para ciegos podrá interpretar las señales de un libro escrito con este sistema.

 

Un código es un conjunto de señales relacionadas entre sí, de manera que cada conjunto de ellas tiene asignadas una función significativa. El código del español es su alfabeto y su gramática; el código  de la  circulación está formado por las señales de tráfico y sus reglas de uso; el código del saludo entre los chimpancés consiste en el conjunto de actitudes corporales que estos animales adoptan en tales circunstancias.

 

En todo acto comunicativo el emisor difunde un mensaje codificado. La descodificación que debe llevar a cabo el receptor consiste en la operación inversa: transformar las secuencias de señales recibidas (indicios, imágenes o símbolos) en un mensaje significativo.

 

Otro de los elementos básicos del proceso comunicativo es el canal. Se denomina así al soporte físico del mensaje e incluye los órganos a través de los cuales se emite, el medio a través del cual viaja y los sentidos a través de los cuales es captado por el receptor. Por ejemplo, en la emisión de un mensaje verbal del tipo “Juan ven aquí”, el canal engloba los órganos de fonación del emisor, el aire a través del cual se propagan las ondas sonoras y los órganos de recepción del destinatario. Los seres humanos utilizamos también canales artificiales que constituyen una prolongación de los naturales y cuya existencia en forma de soporte físico - un cable, una película, un libro, una pintura - está determinada por la necesidad de comunicarnos a distancia.

 

Los canales de comunicación son origen de perturbaciones de variada naturaleza que dificultan la comprensión del mensaje. Estas perturbaciones se denominan ruidos. Es decir circunstancias que impiden o atenúan la claridad del mensaje.

 

Si un proceso de comunicación comprende un canal, un medio, un receptor, un codificador, una señal, una decodificación y su clara retroalimentación, ya estamos del otro lado, ya cumplimos en lograr un fin común, ya logramos unir nuestros ideales sin necesidad de hacer más esfuerzo que el necesario. Nuestro proceso logrará así cumplir con el objetivo de ayudar a nuestra sociedad a cumplir con lo esperado por nuestros dirigentes, de nuestros educadores (maestros), de nuestros comunicadores (locutores, periodistas, conductores, actores, cómicos, o políticos).

 

Un proceso comunicativo tiene que estar repleto de información, información repleta de mensajes. Mensajes que nos dicen algo, mensajes que nos ayudan a comprender más cada día, en dónde vivimos, cómo vivimos, con quién vivimos y para qué vivimos.

 

 

EL ARTE DE LA COMUNICACIÓN

 

 

Para poder definir la comunicación con la sociedad, primero tenemos que presentar una breve historia de los sistemas de comunicación.

 

La palabra comunicación proviene del latín communis (común). Al comunicarnos pretendemos establecer algo “en común” con alguien o, lo que es lo mismo, tratamos de compartir alguna información, alguna idea o actitud.

 

En la comunicación siempre se requieren por lo menos tres elementos: la fuente, el mensaje y el destino. La fuente puede ser un individuo (que habla, escribe, dibuja o gesticula) o una organización de comunicación (un periódico, una agencia publicitaria, una estación de televisión, un estudio cinematográfico, o una agencia de colocación). El mensaje puede presentarse  como la tinta impresa en el papel, las ondas de sonido en el aire en forma de impulsos electromagnéticos, el movimiento de la mano, una bandera en el aire o cualquier otra señal capaz de ser interpretada significativamente. El destino puede ser un individuo que escucha, ve o lee, o el miembro de un grupo, como un grupo de discusión, o el público de una conferencia, o los individuos pertenecientes a un grupo particular al que llamamos público masivo, por ejemplo, un lector del periódico o un televidente.

 

Una vez codificado y enviado el mensaje se vuelve independiente del emisor, y cualquier cosa que haga el mensaje está más allá del poder del emisor para cambiarlo. Todo escritor siente una sensación de impotencia cuando finalmente entrega su cuento o su poema para su impresión; lo mismo se siente cuando enviamos una carta importante. ¿Llegará a manos de la persona indicada? ¿Comprenderá lo que pretendía trasmitir? ¿Responderá como lo deseo? Esto se debe a que para completar el acto de la comunicación se tiene que decodificar el mensaje.

 

Nos estamos refiriendo a algo muy similar a un circuito de radio o telefónico. De hecho, es perfectamente posible dibujar (Fig. 1) la forma que toma el sistema de comunicación humano:

 

Sustitúyase “micrófono” por codificador, y “audífono” por decodificador y ya estamos hablando en el lenguaje de la comunicación electrónica. Considérese que la “fuente” y el “codificador” son la misma persona, que el decodificador”  y el “destino” son otra persona, que la señal es el lenguaje, y estaremos hablando acerca de la comunicación humana.

 

Ahora, al contemplar estos diagramas vemos que es perfectamente posible el predecir cómo funcionará  tal sistema, considerando que el mismo no puede ser más fuerte que su eslabón más débil. En términos de la comunicación humana, si la fuente no tiene una información clara o adecuada, si el mensaje no está completo y correctamente codificado, y en signos transmisibles, si los mismos no se trasmiten en forma adecuada y con suficiente rapidez pese a las interferencias y a la competencia hasta el receptor de acuerdo con un patrón que corresponda a la codificación y finalmente, si el destinatario no es capaz  de manejar el mensaje descifrado de tal forma que se produzca, la respuesta deseada, entonces, obviamente, el sistema estará funcionando por debajo de su máxima eficacia.  Cuando nos damos cuenta de que todos estos pasos se deben realizar con eficacia relativamente alta si se pretende que la comunicación tenga éxito, el hecho cotidiano de explicar algo a un extraño o de escribir una carta, parece un pequeño milagro.

 

La redundancia del lenguaje (como lo llaman los teóricos de la comunicación), representa el porcentaje del mensaje que no es susceptible de elegirse libremente. Pero también existe la redundancia del comunicador, y éste es un aspecto importante para elaborar un mensaje, pues si pensamos que nuestro público tiene problemas para comprenderlo, podemos introducir deliberadamente más redundancia; podemos repetir los conceptos  (así como el operador de radio en un barco puede trasmitir el “SOS” una y otra vez para asegurarse de que lo escuchen y lo decodifiquen), o podemos dar ejemplos y analogías. En otras palabras, siempre tenemos que escoger entre trasmitir más información en un momento dado o trasmitir menos y repetir más, con la esperanza de ser mejor comprendidos.

 

Y como se sabe, es una elección delicada, porque la lentitud de exposición aburre al público, mientras que una gran velocidad lo puede confundir.

 

“ Durante muchisimo tiempo, el hombre logró comunicarse sin instrumentos ni intermediarios técnicos: le bastaron los cinco sentidos  y su cerebro para entrar en contacto con sus semejantes e intercambiar información con ellos. Pero a medida que necesitó saber más de lo que podía  almacenar en su cerebro, el hombre aprendió a acumular enormes cantidades de información fuera de su cuerpo (desde las tablillas de barro cocido, pasando por las hojas de papel, hasta los modernos sistemas de almacenamiento, cintas magnéticas y disquetes). Como hace notar el científico Carl Sagan, …somos la única especie del planeta que ha inventado una memoria comunal que no está almacenada ni en nuestros genes ni en nuestros cerebros. Pero los sistemas de almacenamiento  no se han limitado a codificar  los sonidos (partituras musicales) y a registrarlos en disco y cintas magnéticas, así como a reproducir imágenes (litografía, xilografía, serigrafía) y a fijarlas en papel (fotografía), celuloide (película) y soportes magnéticos (vídeo) y optoelectrónicos (la optoelectrónica es el resultado de combinar técnicas electrónicas y ópticas para el servicio de la información).

 

El descubrimiento de focos luminosos fuertes, como el láser, ha sido de gran utilidad. Una de sus aplicaciones es el accionamiento a distancia, mediante rayos infrarrojos, de un receptor de televisión, o bien el almacenamiento optoelectrónico de información sobre videodiscos. Sus amplias posibilidades de aplicación se deben a la combinación digital de procedimientos electrónicos y ópticos (videodiscos láser). Los signos almacenados sobre un soporte material tienen la ventaja de vencer al tiempo y al espacio, pueden guardarse indefinidamente y hacen posible, además, la multiplicación del mensaje”. (3)

 

La optoelectrónica es el resultado de combinar técnicas electrónicas y ópticas al servicio de la información Fue posible gracias al descubrimiento de focos luminosos fuertes, como el láser. Una de sus aplicaciones es el accionamiento a distancia, mediante rayos infrarrojos, de un receptor de televisión, o bien el almacenamiento optoelectrónico de informaciones sobre videodiscos. Sus amplias posibilidades de aplicación se deben a la combinación digital de procedimientos electrónicos y ópticos.

 

Consideremos, por ejemplo, la emisión de un programa de arte en televisión: millones de espectadores pueden contemplar simultáneamente las pinturas de la Cueva de Altamira. Su creador, muerto hace miles de años, continúa comunicándose con nosotros porque su mensaje quedó hábilmente registrado en las paredes de una cueva. Pero además de fijar y almacenar información, el hombre se vio en la necesidad de ampliar la difusión de sus mensajes.

 

En un principio la información pasaba de boca en boca; luego aparecieron la escritura y la imprenta; finalmente, ya en nuestro siglo, las películas, la radio y la televisión consiguieron aumentar vertiginosamente el número de consumidores potenciales de información.

 

Si ahora leemos libros y periódicos, escuchamos la radio o miramos la televisión, en breve dispondremos de receptores domésticos que combinarán las características técnicas de las telecomunicaciones, de la radiodifusión y de las computadoras.

 

Y la comunicación no es aislada, no es sólo de dos, se tiene que compartir con la sociedad, se tiene que trasmitir de mil formas y con mil canales, pero siempre que tenga un fin especifico podremos ser más claros al enviar nuestros mensajes y el emisor recibirá mejor lo que se pretende comunicar.

 

Los mensajes que trasmitimos que nos dicen, solamente tenemos que definir sí:

 

 

LOS MENSAJES NOS COMUNICAN

 

 

No todos los mensajes desempeñan la misma función: algunos se limitan a informar, otros son un recurso para iniciar el contacto comunicativo, otros mensajes se emiten con el propósito de provocar una determinada reacción en el receptor, otro con la intención de cautivar la sensibilidad del destinatario…

 

La función que desempeña un mensaje viene determinada por el predominio de alguno de los elementos en el proceso comunicativo o porque el mensaje incide de manera directa sobre dicho elemento; sin embargo, es frecuente que un mismo mensaje desempeñe varias funciones a la vez.

 

Cuando un mensaje nos informa del estado de ánimo del emisor o, en general, nos descubre rasgos de su personalidad, decimos que el mensaje cumple una función expresiva o emotiva. En tales casos el mensaje toma al emisor como punto de referencia.

 

Los movimientos a través de los cuales los animales comunican su estado emocional (hambre, miedo, agresividad…) son ejemplos de mensajes en los que predomina la función expresiva o emotiva. El llanto de los humanos o sus gestos de alegría, son también mensajes emotivos. En el lenguaje verbal, la función expresiva recurre a las interjecciones, a las onomatopeyas o a las formas exclamativas, “¡Ay!” “¡Socorro!” o “¡Qué cansancio!” Son mensajes verbales que desempeñan principalmente una función emotiva. Los gestos, los tics o la intensidad de la voz, refuerzan las expresiones verbales propiamente dichas.

 

Pero además de los mensajes que exteriorizan los estados de ánimo del emisor, existen otros que informan sobre situaciones u objetos que no están presentes en el momento de la comunicación. Se trata de mensajes conceptuales, centrados en el contexto, cuya función principal es la de informar.

 

Los mensajes tienen que informar, educar, comunicar cultura y si es necesario cuando el fin de los mensajes es para entretener (divertir), tienen que estar llenos de ideas claras para un fin positivo. Ayudar a nuestros hijos, a los niños a vivir en un mejor ambiente, ayudar a entender mejor los errores de los hombres en la historia para no repetir todas las barbaridades que han hecho los unos a los otros.

 

Si queremos entretener, divertir, hacer reír, porque no hacerlo apoyados con la historia, con lo que hicieron nuestros antepasados, sin llegar a la burla pero si abrirnos los ojos para no cometer los mismos errores.

 

Los mensajes positivos ayudan a descansar el alma, a tener limpia nuestra mente para tomar decisiones más acertadas. Sin dañar a nuestro prójimo, sin ofender a nuestros amigos, sin desquiciar a los menores.

 

Ubicarlos para un fin común para ayudarnos en hacer las cosas mejor y con mejor carácter, de buen humor, y así todos lograr no tener que salir a las calles a ofender, no tener que hacer ademanes de todo tipo porque un microbús se para frente a nosotros, a mitad de la calle, a recoger una pasaje de las tercera edad, (lastima que los microbuses no se paran a mitad de la calle para este tipo de usuarios y que hacemos todos para que se QUITEN)

 

Nuestra forma de vida tiene que cambiar positivamente, tenemos que saber vivir mejor, el hombre más inteligente es el que sabe vivir feliz y no él que más tiene materialmente.

 

La felicidad nos llena la vida en todos aspectos. Al ser feliz trasmitimos alegría, comunicamos con emoción nuestros sentimientos, que al ser recibidos cumplen con un proceso positivo y llenan los huecos vacíos, como por ejemplo la soledad.

 

 

UN COMPROMISO DE LA COMUNICACIÓN EN LA SOCIEDAD

 

 

Tan importante como la comunicación interpersonal, se encuentra la comunicación social, que sólo en parte coincide con la interpersonal. Es comunicación social la que realiza el orador hacía su auditoria, la del escritor con sus lectores, la del actor con el público, la del profesor con su grupo de alumnos, la del gobierno con el pueblo y otras más. 

 

Las palabras “comunicar y comunicación” tienen un sinfín de significados, que se utilizan en distintos contextos, para decir cosas muy diferentes. Decimos en nuestra vida cotidiana, que la radio y televisión nos comunica las noticias, que los perros se comunican por medio de ladridos, que un pueblo esta incomunicado por falta de vías de comunicación (carreteras, ferrocarril, etc.).

 

La biología, la electrónica, la lingüística y las técnicas publicitarias, son algunas ciencias y técnicas que en la actualidad se ocupan de la comunicación.

 

En cada uno de los casos observamos la palabra comunicación de manera diferente, aunque todos utilizan idéntico vocabulario. Un comunicólogo, por ejemplo, hablará de medios de comunicación como radio, televisión y prensa; un ingeniero civil, de las vías de comunicación; un neurofisiólogo, de la comunicación intercelular; un sociólogo, de los medios de comunicación de masas. En cada uno de los casos se utiliza un mismo lenguaje para hablar de distintas formas de comunicación y para designar tanto el proceso global - la comunicación - como los sectores  y aspectos parciales que lo integran.

 

Pues bien en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se establece claramente la libertad de expresión o comunicación. Y:

 

 

La comunicación social es elemento consustancial e inherente a las sociedades democráticas.

 

La comunicación social debe ejercerse profesionalmente bajo los principios éticos de veracidad, oportunidad, sistematicidad y accesibilidad.

 

El emisor como responsable de la comunicación social, debe observar y poseer congruencia entre su decir y su hacer.

 

El ejercicio de la comunicación social es una función que exige responsabilidad social, no exenta de implicaciones técnicas.

 

La contratación de medios debe ser en función de la objetividad, respeto, y tratamiento ético que el medio lleve a cabo.

 

La contratación de medios debe establecerse buscando la maximización del gasto y recursos.

 

La comunicación social deberá de propender a la búsqueda del equilibrio en el uso y contratación de medios y las acciones propias y directas del contratante.

 

La comunicación social debe de observar los requisitos de búsqueda en el público de atención, interés,  decisión y persuasión.

 

La comunicación social también requiere  de un organismo que difunda el entretenimiento con una línea educativa, entretener educando, aprender jugando como lo dicen los psicólogos y educadores; aprovechando también  a los entretenedores los humoristas, los cuenta chistes, que podrían contar con una institución que les ayude para desarrollar un nuevo repertorio y les proporcione un lugar donde alimentar sus ideas, sus ideales de entretener, con una agencia que tenga todos los elementos para apoyar, y así poder penetrar en su público con un enfoque educativo, con mensajes positivos, patrióticos, éticos, ya que tenemos que entretener para distraer la mente de los problemas cotidianos. Que cada día nos agobian más.

 

La comunicación social debe atender permanentemente la búsqueda de impactos favorables en líderes de opinión a través del contacto permanente del emisor con ellos.

 

La comunicación social es una profesión que exige permanentemente la preservación de la honorabilidad de quien la ejerce.

 

La comunicación social es consustancial a las sociedades democráticas y su ejercicio exige responsabilidad social.

 

El gobierno es el primer obligado a informar adecuadamente.

 

Se requiere información oportuna, veraz, sistemática, accesible, libre, gratuita y sin censura.

 

Las relaciones entre los medios de comunicación y el poder público se reafirman con el respeto irrestricto que debemos a la libertad de expresión y su ejercicio responsable, como contrapartida del derecho a la información.

 

Se debe propiciar una actitud de responsabilidad colectiva sobre el derecho de la sociedad de estar al tanto de las acciones del gobierno cuyo conocimiento no implique riesgos a la seguridad nacional, y sobre la difusión de información que requiere ser comparada y confirmada.

 

El Gobierno de la República no debe regular ni reglamentar el ejercicio de la libertad de expresión, ya que podría incurrir en el riesgo de acotarla, limitarla, e incluso vulnerarla. La labor de los medios de comunicación es indispensable para el análisis de los asuntos públicos, el fortalecimiento de la idea de nación  y sus valores, y en el impulso que brinda a una mayor y más activa participación ciudadana en los asuntos que atañen a su familia, a su comunidad más próxima y al país mismo.

 

Nadie puede dejar de reconocer la importancia de los medios en la conformación de las percepciones populares;  de ahí el reto de elaborar y reelaborar una política de comunicación social que atienda las legítimas necesidades informativas de la población, y la presentación de los principios y razones políticas que inspiran las acciones gubernamentales. Así, el Gobierno de la República esta obligado a informar con trasparencia, oportunidad, y pleno respeto al trabajo de los medios de comunicación.

 

Sin frases rimbombantes, y mucho menos con aspectos elitistas, debemos entretener y no sólo educar a nuestro pueblo. Incluyamos a todos: los científicos, los sociólogos, los matemáticos, los intelectuales, los artistas, los periodistas, los conductores, los políticos. Que cada uno, al querer divertirse, pueda aprender nuevos aspectos sociales, culturales, educativos, históricos, y porque no, con albures y doble sentido (muy de nuestra cultura mexicana)  hacer un bien a la sociedad.

 

 

EL PROPÓSITO DE COMUNICAR BIEN

 

 

En cualquier tipo de proyecto, tan simple como éste sea, es importante siempre cumplir con un propósito, un propósito de comunicación. Cada proyecto tiene que tener dentro de su propósito alcances que sean factibles y se cumplan al pie de la letra.

 

Para poder entretener y educar comunicando tenemos que cumplir con las expectativas de un proyecto que atienda las necesidades que nuestro México tiene. Hay que llenar los espacios vacíos que nuestros educadores han desatendido o que falta atender. Pero, insisto, tenemos que hacerlo con humor, con alegría.

 

 La comunicación tiene que ser autorizada por el grupo selecto de estudiosos en la materia y por los integrantes del comité seleccionador, que permita cubrir un propósito de beneficio a la sociedad mexicana.

 

Se trata de que se alcancen ciertas metas como son:

 

Unir, inducir a cuidar la salud, mejorar la limpieza, proteger a la familia, luchar contra el alcoholismo, la drogadicción y en general el vicio, cuidar el agua, mejorar la seguridad pública y la vivienda, estimular a la superación individual en el campo de la educación y la cultura, elevar la confianza personal, la autoestima, el ánimo y el deseo de triunfo, etc.

 

Se pretende en suma, dar a la sociedad los elementos que le permitan avanzar, vivir mejor, ser más feliz y todo esto con los escasos recursos de que disponen el estado y los individuos. Se requiere fijar metas comunes y valores éticos.

 

Se tienen que cambiar las aspiraciones del pueblo desde la niñez. Que el ciudadano común busque ser el más positivo, el mejor; no el más rico, deshonesto, abusivo, etc.

 

Es sabido que en México, como en el resto del mundo, existen organismos enfocados al entretenimiento y a la promoción de la cultura y las artes.

 

Dentro del sector públicos cabe citar: las áreas de los diversos niveles de gobierno encargadas de promover espectáculos públicos gratuitos,  en plazas jardines, teatros cerrados o abiertos, etc. También cabe citar a organismos como al Instituto Nacional de Bellas Artes, el Fondo de Cultura Económica, las televisoras y radiodifusoras estatales,  el Consejo Nacional para la cultura y las artes, etc.

 

Dentro del sector privado se puede mencionar: las salas de cine y las de teatro, las productoras de películas, las estaciones de radio y televisión, las editoras de publicaciones  diversas, las agencias de viajes, los estadios deportivos, etc. etc.

 

Pero los antes señalados, no persiguen en muchos casos, la formación y desarrollo populares. Sus mensajes casi nunca llegan al fondo, no atacan los problemas de manera organizada, planeada, sistemática. Y lo que se pretende es superar a la comunidad mexicana más rápido y mejor; con mensajes casi siempre entretenidos, que puedan ser más efectivos.

 

Pues bien, existe una población de más de 800 entretenedores en México, registrados.

 

No contamos con una organización para la ubicación  de dichos entretenedores, para colocarlos en eventos, conferencias, obras de teatro, actos políticos, casas hogar, asilos, orfanatos, reclusorios, etc., donde comuniquen mensajes positivos, educacionales, que contemplen aspectos cívicos y éticos para nuestra sociedad que necesita mucho de ellos.

 

Tenemos que apoyarnos en todos aquellos entretenedores que buscan un trabajo fijo y con expectativas económicas mejores. Personajes que no tiene un apoyo para contar con una educación permanente; depende de algún representante que los coloque en bares, centros nocturnos, palenques, ferias o cantinas y no ganan lo necesario para hacer un patrimonio familiar, ahorrar para emergencias, ni atender los gastos diarios.

 

Cada uno de estos humoristas mexicanos puede capacitarse para ser un excelente comunicador. Contamos con la mano de obra que pueda cubrir los espacios antes mencionados. Podemos acrecentar continuamente la población de los entretenedores para llegar a los rincones más insólitos y olvidados por nuestros dirigentes, comerciantes educadores. Este grupo de humoristas mexicanos, jóvenes o viejos, hombres o mujeres, tienen que ser dirigidos con mano sabia, positiva, educadora. El gobierno tiene que lograr las metas que son exigidas por los ciudadanos, obligaciones que nuestra propia constitución señala como prioritarias.

 

¿Cómo podemos mantener unidos a nuestros humoristas? ¿Cómo podemos mantener comunicados unos  con otros, y a ellos con cada uno de nosotros? ¿Cómo podemos saber donde localizarlos cuando se quiera hacer un proyecto masivo?

 

¿Qué tenemos que hacer para poder tener un espacio común en