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PLAN DE LA POÉTICA
Para comenzar primero por lo primario que es el
natural comienzo, digamos en razonadas palabras qué es la Poética en sí misma, cuáles sus especies y cuál la peculiar virtud
de cada una de ellas, cómo se han de componer las tramas y argumentos, si se
quiere que la obra poética resulte bella, cuántas y cuáles son las partes
integrantes de cada especie, y otras cosas, a éstas parecidas y a la Poética misma concernientes.
POESÍA E IMITACIÓN
La epopeya, y aun es otra obra poética que es la
tragedia, la comedia lo mismo que la poesía ditirámbica y las más de las
obras para flauta y cítara,
da la casualidad 1 de
que todas ellas son todas y todo en cada una reproducciones por imitación, 2
que se diferencian unas de otras de tres maneras:
1.
por imitar con medios
genéricamente diversos
2.
por imitar objetos
diversos
3.
por imitar objetos, no
de igual manera sino de diversa de la que son.
Porque así, con colores y figuras, representan
imitativamente algunos por arte o por costumbre, y otros con la voz. 3 Y de parecida manera en las artes dichas:
todas ellas imitan y reproducen en ritmo, en palabras, en armonía. 4
empleadas de vez o separadamente. Se sirven solamente de armonía y ritmo el
arte de flauta y cítara, y sí alguna otra hay parecida en ejecución a éstas,
por ejemplo: la de la zampoña. Con ritmo, mas sin armonía, imitan las artes de
la danza, puesto que los bailarines imitan caracteres, estados de ánimo y
acciones mediante figuras rítmicas.5
ESPECIES DE IMITACIÓN POR
LA PALABRA
Empero al arte que emplea
tan sólo palabras, o desnudas o en métrica6 mezclando métricas
diferentes o de un solo tipo, le sucede no haber obtenido hasta el día de hoy
nombre peculiar, 7 porque, en efecto, no disponemos de nombre
alguno común para designar las producciones 8 de Sofrón y de
Xenarco, los diálogos socráticos y lo que, sirviéndose de trímetros de métrica
elegíaca o de cualquier otro tipo, reproduzca, imitándolo, algún poeta. El
pueblo, claro está, vincula el nombre de poesía a la métrica; y llama a unos
poetas elegíacos, y a otros, épicos, no por causa de la imitación, sino
indistintamente por causa de la métrica; y así acostumbra llamar poetas a los
que den a luz algo en métrica, sea sobre medicina o sobre música.
Que, en verdad, si se exceptúa la métrica, nada de común
hay entre Homero y Empédocles; 9 y por esto con justicia se llama poeta
al primero, y fisiólogo más bien que poeta al segundo. Y por parecido motivo
habría que dar el nombre de poeta a quien, mezclando toda clase de métrica,
compusiera una imitación, como Xeremón lo hizo, al emplear toda clase de
métrica, en su rapsodia Centauro. 10
Empero sobre este punto se
distingue y decide de la manera dicha. Hay, con todo, artes que emplean todos
los recursos enumerados, a saber: ritmo, melodía y métrica, cuales son la
poesía ditirámbica, la nómica, 11 al igual que la tragedia y la comedía,
diferenciándose en que algunas los emplean todos de vez y otras según las
partes. Y estas diferencias en las artes provienen, según digo, de aquello en
que hacen la imitación.
Objeto de la reproducción imitativa: las acciones.
Ahora bien: puesto que, por una parte, los imitadores reproducen por imitación hombres
en acción, y, por otra, es menester que los que obran sean o esforzados y
buenos o viles y malos 12 porque así suelen distinguirse comúnmente
los caracteres éticos, 13 ya que vicio y virtud los distinguen en
todos, o mejores de lo que somos nosotros o peores o tales como nosotros e
igual sucede a los pintores, pues Polignoto imitaba a los mejores, Pausón a los
peores y Dionisio a los iguales, 14 es claro, de consiguiente, que
a cada una de las artes dichas convendrán estas distinciones, y una arte se
diferenciará de otra por reproducir imitativamente cosas diversas según la
manera dicha.
Porque, aun en la danza, en la flautística y la
citarística, pueden surgir estas diferencias, lo mismo que en la palabra
corriente y en la métrica pura y simple; y así Homero imita y reproduce a los
mejores, mas Cleofón 15 a los iguales, mientras que Heguemón de
Taso, 16 primer poeta de parodias, y Nicóxares, el de la Deilíada, 17
a los peores. Y de parecida manera en poesía ditirámbica y nómica; por
ejemplo: si alguno reprodujera imitativamente, cual Timoteo y Filoxeno, a los
Cíclopes. 18
Y tal es precisamente la
diferencia que separa la tragedia de la comedia, puesto que ésta se propone
reproducir por imitación a hombres peores que los normales, y aquélla a
mejores.
MANERA DE IMITAR
Se da aún una tercera diferencia en estas artes: en
la manera de reproducir imitativamente cada uno de los objetos, Porque se puede
imitar y representar las mismas cosas con los mismos medios, sólo que unas
veces en forma narrativa, otras alterando el carácter —como lo hace Homero—, 19
o conservando el mismo sin cambiarlo, o representando a los imitados cual
actores y gerentes de todo. 20
CONCLUSIÓN
Como dijimos, pues, al principio, las tres
diferencias propias de la reproducción imitativa consisten en aquello en que,
en los objetos y en la manera. Desde un cierto punto de vista, pues. Homero y
Sófocles serían imitadores del mismo tipo, pues ambos reproducen imitando a los
mejores, y, desde otro, lo serían Homero y Aristófanes, puesto que ambos imitan
y reproducen a hombres en acción y en eficiencia.
ETIMOLOGÍAS DE "DRAMA Y COMEDIA"
Y por, este motivo se llama a tales obras dramas,
porque en ellas se imita a hombres en acción. Y por esta misma
razón los dorios
reclaman para sí
la tragedia y
la comedia los mega ricos
residentes aquí reclaman por suya la comedia, como engendro de su democracia, 21
y lo mismo hacen los de Sicilia, 22 porque de allá es el poeta Epicarmo,
muy anterior a Xiónides y Magneto; 23 algunos peloponesios 24
reclaman para sí la tragedia—, y dan como razón e indicio los nombres mismos,
porque dicen que, entre ellos, a los suburbios se los llama komas, κώμας, mientras que los atenienses
los denominan demos, δήμος y a los comediantes se les
dio tal nombre no precisamente porque anduvieran en báquicas jaranas, Âomadsein,
κωμάζειν,25 sino porque andaban errantes de
poblacho en poblacho, ya que en las ciudades no se los apreciaba. Además: los
dorios dan al obrar el nombre de dran,
δ̑̑ραν mientras que los atenienses emplean el
de prattein,
πράττειν.
Baste, pues, con esto acerca de cuántas y cuáles sean las diferencias en
la reproducción imitativa.
ORÍGENES DE LA POESÍA
En total, dos parecen haber
sido las causas especiales del origen de la Poesía, y ambas naturales: 26
1. ya desde niños es connatural a los hombres el reproducir imitativamente: y
en esto se diferencia de los demás animales: en que es muy más imitador el
hombre que todos ellos, y hace sus primeros pasos en el aprendizaje mediante
imitación; 2. en que todos se complacen en las reproducciones imitativas. E
indicios de esto hallamos en la práctica; cosas hay que, vistas, nos
desagradan, pero nos agrada contemplar sus representaciones y tanto más cuando
más exactas sean. Por ejemplo: las formas de las más despreciables fieras y las
de muertos.
Y la causa de esto es que no solamente a los
filósofos les resulta superlativamente agradable aprender, sino igualmente a
todos los demás hombres, aunque participen éstos de tal placer por breve
tiempo. Y por esto precisamente se complacen en la contemplación de semejanzas,
porque, mediante tal contemplación, les sobreviene el aprender y razonar sobre
qué es cada cosa, por ejemplo: "éste es aquél", 27 porque,
si no lo hemos visto anteriormente, la imitación no producirá. en cuanto tal,
placer, mas lo producirá en cuanto trabajo o por el color o por otra causa de
este estilo.
Siéndonos, pues, naturales el imitar, la armonía y el
ritmo porque es claro que los metros son partes del ritmo, partiendo de tal
principio innato, 28 y, sobre todo, desarrollándolo por sus
naturales pasos, los hombres dieron a luz, en improvisaciones, 29 la
Poesía.
HISTORIA DE LA POESÍA; HOMERO
Y la Poesía se dividió según el carácter propio del poeta; porque los
más respetables representaron imitativamente las acciones bellas y las de los
bellos, mientras que los más ligeros imitaron las de los viles, comenzando
éstos con sátiras, aquellos con himnos y encomios.' Antes de Homero
no se puede señalar poema de esta clase, aunque es de creer que hubiese otros
muchos compuestos. Y comenzando por el mismo Homero, tenemos hoy suyo el
Margites 30 y otros poemas de su especie, en los cuales se usa el
metro íambo como acomodado a ellos, de donde provino el que a esta manera de
poesía se la llamara iámbica, 31 porque con tal tipo de metro se
usaba el decirse mal y motejarse unos a otros. Y así entre los poetas antiguos
unos fueron llamados poetas heroicos y otros, poetas iámbicos.
Mas así como Homero en los asuntos esforzados es el
más excelente poeta y lo es él solo, no solamente por haber escrito bien, sino
además por haber introducido las imitaciones dramática, de la misma manera,
primero que todos los demás mostró cuál debía ser la forma de la comedía,
enseñando que en ella se debían representar las cosas ridículas y no las
oprobiosas 32 para los hombres
que su Margites guarda la misma proporción con las comedias como la que
tienen Ilíada y Odisea con las tragedias.
Venidas, pues, a luz tragedia y comedia, y
aplicándose los que escribían más a uno de estos géneros que al otro, según al
que su natural los hizo más propensos, vinieron a ser unos poetas cómicos, en
vez de poetas iámbicos, y otros poetas trágicos en vez de poetas épicos,
siendo, con todo, estas formas poéticas de mayor grandeza y dignidad que
aquéllas. 33
Pero es otra cuestión considerar si el poema trágico
ha llegado o no aún a la perfección que le es debida, bien respecto de sí
mismo, bien cuanto a la escenificación teatral.
HISTORIA DE LA TRAGEDIA
De todas maneras, tanto comedia como tragedia se
originaron espontáneamente de los comienzos dichos: la una, de los entonadores
del ditirambo: 34 la otra, de los de cantos fálicos— que aún se conservan
en vigor y en honor en muchas ciudades—, y a partir de tal estado fueron
desarrollándose poco a poco hasta llegar al que estamos presenciando, Y la
tragedia, después de haber variado de muchas maneras, al fin, conseguido el
estado conveniente a su naturaleza, se fijó.
En cuanto al número de actores, comenzó Esquilo por
aumentarlo de uno a dos; disminuyó la parte del coro y dio al diálogo la
principal. Sófocles elevó a tres 35 el número de los actores e hizo
decorar el escenario. Demás de esto, la tragedia, de pequeña trama que antes
era, y de vocabulario cómico, 36 vino a adquirir grandeza; y,
desechado de sí el tono satírico, que a su origen debía, finalmente después de
largo tiempo llegó a majestad. Y en lugar del tetrámetro trocaico echó mano de
iambo, que, a los ¿comienzos se usó el tetrámetro por ser entonces poesía de
estilo satírico y por más acomodado para el baile. 37 Mas,
introducido el diálogo. la naturaleza misma de la tragedia halló la métrica que
le era propia, porque, de entre todas las clases de metro, es el iambo el más
decible de todos. De lo cual es indicio el que, en el diálogo, nos salen casi
siempre iambos, 38 mientras que raras veces hablamos en exámetros, y
esto solamente cuando declinamos del tono de diálogo.
Dícese además que se la
adornó con episodios en abundancia, y con otros ornamentos.39 Dése
todo esto por dicho, que examinar tales puntos uno por uno fuera tal vez
demasiado trabajo.
LA COMEDIA; SUS PROGRESOS
La comedia, como dijimos, es reproducción imitativa
de hombres viles o malos, y no de los que lo sean en cualquier especie de
maldad, sino en la de maldad fea, que es, dentro de la maldad, la parte
correspondiente a lo ridículo. Y es lo ridículo una cierta falla y fealdad sin
dolor y sin grave perjuicio; 40 y sirva de inmediato ejemplo una
máscara de rostro feo y torcido que sin dolor del que la lleva resulta
ridícula.
Las transformaciones que ha sufrido la tragedia, y
los autores de ellas, son cosas bien conocidas; no así en cuanto a la comedia,
que se nos ocultan sus comienzos por no haber sido género grande sino chico.
Que tan sólo al cabo de mucho tiempo el Arconte proporcionó al comediante un
coro, 41 que antes se componía de voluntarios. Y únicamente desde
que la comedia tomó alguna forma, se guarda memoria de los poetas que, de
ella, se llaman cómicos. 42
Ni se sabe quién aportó las
máscaras, prólogos, número de actores y otros detalles de este género: empero,
la idea de componer tramas y argumentos se remonta a Epicarmo y Formio: 43
vino, pues, al principio, de Sicilia: y en Atenas fue Crates 44 el
primero que abandonando la forma iámbica, comenzó por hacer argumentos y tramas
sobre cualquier asunto.
COMPARACIÓN ENTRE TRAGEDIA Y EPOPEYA
Convienen, por tanto, epopeya y tragedia en ser,
mediante métrica, reproducción imitativa de esforzados, diferenciándose en que
aquélla se sirve de métrica uniforme 45 y de estilo narrativo.
Añádase la diferencia en cuanto a extensión; porque la tragedia intenta lo más
posible confinarse dentro de un período solar, o excederlo poco, 46 mientras
que la epopeya no exige tiempo definido. Y es éste otro punto de diferencia
entre ellas. Aunque a decir verdad, tragedia y épica procedieron al principio
en este punto a gusto de poeta.
En cuanto a los elementos constitutivos, algunos son
los mismos: otros, peculiares a la tragedia. Por lo cual quien de buen saber
supiera discernir entre tragedias buenas y malas, sabría también hacerlo con
los poemas épicos, porque todo lo que hay en los poemas épicos lo hay en la
tragedia, pero no todo lo de la tragedia es de hallar en la epopeya.
DEFINICIÓN DE LA TRAGEDIA
Acerca de las reproducciones que en exámetros
imitan, y sobre la comedia, hablaremos más adelante. 47 Tratemos
ahora acerca de la tragedia, dando de su esencia la definición que de lo dicho
se sigue: "Es, pues, tragedia reproducción imitativa de acciones
esforzadas, perfectas, grandiosas, en deleitoso lenguaje, 48 cada
peculiar deleite en su correspondiente parte; imitación de varones en acción,
no simple recitado; e imitación que determine entre conmiseración y terror el
término medio en que los afectos adquieren estado de pureza." 49
Y llamo "lenguaje deleitoso" al que tenga ritmo, armonía y métrica; y
por "cada peculiar deleite en su correspondiente parte" entiendo que
el peculiar deleite de ritmo, armonía y métrica hace su efecto purificador 50
en algunas partes mediante la métrica sola, en otras por medio de la
melodía.
LAS SEIS PARTES CONSTITUTIVAS DE LA TRAGEDIA
Y puesto que son personas en acción quienes
reproducen imitando se sigue, en primer lugar, que por necesidad uno de los
elementos de la tragedia habrá de ser, por una parte. espectáculo bello de
ver; 51 y otros a su vez, composición melódica y recitado o dicción,
que con tales medios se hace la reproducción imitativa. Y denomino recitado a
la composición métrica misma; mientras que composición melódica ya da a
entender de por sí su propia significación y virtud. Empero, la imitación lo es
de acciones. 52 Y las acciones las hacen agentes que, por
necesidad, serán tales o cuales según sus caracteres éticos —que de carácter e
ideas les viene a las acciones mismas el ser tales o cuales. 53 Dado,
pues, que dos sean las naturales causas de las acciones, 54 a saber:
carácter e ideas, de tales causas provendrá para todos el éxito o el fracaso.
Ahora bien: la trama o argumento es precisamente la reproducción imitativa de
las acciones; llamo, pues, trama o argumento 55 a la peculiar
disposición de las acciones; y carácter, a lo que nos hace decir de los
actores que son tales o cuales: 56 y dicción o recitado, lo que
ellos en sus palabras descubren al hablar, o de su modo de pensar sacan a luz
en ellas. 57
Consiguientemente: toda
tragedia consta de seis partes que la hacen tal: 1. el argumento o trama: 2.
los caracteres éticos; 3. el recitado o dicción: 4. las ideas: 5. el espectáculo:
6. el canto. De ellas dos partes son medios con que se reproduce
imitativamente: una, la manera de imitar: tres, las cosas imitadas: y fuera de
éstas no queda ninguna otra. Casi todos los poetas, se puede decir, se han
servido de tales tipos de partes, puesto que todas las tragedias tienen
parecidamente espectáculo, caracteres, trama y recitado, melodía e ideas.
ACCIÓN Y TRAMA
La más importante de todas es, sin embargo, la trama
de los actos, puesto que la tragedia es reproducción imitativa no precisamente
de hombres sino de sus acciones: vida, buenaventura y malaventura; y tanto
malaventura como bienandanza son cosa de acción, y aun el fin es una cierta
manera de acción, no de cualidad. 58 Que según los caracteres se es
tal o cual, empero según las acciones se es feliz o lo contrario. Así que,
según esto, obran los actores para reproducir imitativamente las acciones, pero
sólo mediante las acciones adquieren carácter. 59 Luego actos y su
trama son el fin de la tragedia, y el fin es lo supremo de todo.
Además: sin acción no hay tragedia, mas la puede haber
sin caracteres. Que, en efecto, las tragedias de casi todos los modernos
carecen de caracteres; 60 y es caso general entre los poetas, como
lo es también, entre los pintores, Zeuxis comparado con Polignoto; porque
Polignoto es buen pintor de caracteres morales, mientras que la pintura de
Zeuxis no tiene carácter moral alguno.
Además: si se enhebran sentencias morales, por bien
trabajadas que estén la dicción y pensamiento no se obtendrá una obra
propiamente trágica, y se conseguirá, por el contrario, con una tragedia
deficiente en tales puntos, mas con trama o peculiar arreglo de los actos.
Añádase que lo que más habla al alma en la tragedia se halla en ciertas partes
de la trama, como peripecias y reconocimiento.
Un indicio más: los novatos
en la composición de tragedias llegan a dominar exactamente la composición y
los caracteres antes y primero que la trama de los actos caso de la mayoría de
los antiguos poetas.
Es, pues, la trama o argumento el principio mismo y
como el alma de la tragedia, 61 viniendo en segundo lugar los
caracteres. Cosa semejante, por lo demás, sucede en pintura; porque si alguno
aplicara al azar sobre un lienzo los más bellos colores, no gustara tanto como
si dibujase sencillamente en blanco y negro una imagen. Y así es la tragedia
reproducción imitativa de una acción y, mediante la acción, de los gerentes de
ella.
IDEAS Y EXPRESIÓN
Lo tercero es la expresión, y consiste en la
facultad de decir lo que cada cosa es en sí misma, y lo que con ella
concuerde, cosas que, en los discursos, son efecto propio de la política y de
la retórica, que por esto los poetas antiguos hacían hablar a sus personajes en
el lenguaje de la política, y los de ahora en el de la retórica.62
EL CARÁCTER
El carácter es lo que pone de manifiesto el estilo de decisión, 63 cuál
es precisamente en asuntos dudosos, qué es lo que en tales casos se escoge, qué
es lo que se huye por lo cual no se da carácter en aquellos razonamientos donde
nada queda de elegible o evitable a merced del que habla. Hay, por el
contrario, expresión o ideas donde quepa mostrar que una cosa es así o asá o
bien sacar a luz algo universal. 64
DICCIÓN O LÉXICO
Lo cuarto, entre las partes de decir, es la dicción o
léxico que según lo dicho ya, es sino
interpretación de ideas mediante palabras, 65 cosa que igual puede
hacerse mediante palabras en métrica o con palabras en prosa.
CANTO Y ESPECTÁCULO
A las otras cinco partes de la tragedia las vence en
dulzura la composición melódica. El espectáculo se lleva, ciertamente, tras sí
las almas: cae, con todo y del todo, fuera del arte poética y no tiene que ver
nada con su esencia, porque la virtud de la tragedia se mantiene aun sin
certámenes y sin actores. Aparte de que, para los efectos espectaculares, los
artificios del escenógrafo son más importantes que los de los poetas mismos.
AMPLITUD DE LA ACCIÓN
Dando ya, pues, por definidos estos puntos, digamos
cuál debe ser la trama de los actos, que ella es lo primero y más importante de
la tragedia.
Dejemos además por bien asentado que la tragedia es
imitación de una acción entera y perfecta y con una cierta magnitud, porque una
cosa puede ser entera y no tener, con todo, magnitud. Está y es entero lo que
tenga principio, medio y final; siendo principio aquello que no tenga que
seguir necesariamente a otra cosa, mientras que otras tengan que seguirle a él
o para hacerse o para ser; y fin, por el contrario, lo que por naturaleza tiene
que seguir a otro, sea necesariamente o las más de las veces, mas a él no le
siga ya ninguno; y medio, lo que sigue a otro y es seguido por otro.
Es necesario, según esto, que los buenos compositores
de tramas o argumentos no comiencen por donde sea y terminen en donde quieran,
sino que se sirvan de las ideas normativas anteriores.
Además: puesto que lo bello —sea animal o cualquier
otra cosa compuesta de algunas—no solamente debe tener ordenadas sus partes
sino además con magnitud determinada y no dejada al acaso —porque la belleza
consiste en magnitud y orden, y por esta razón un animal bello no lo fuera en
siendo extremadamente pequeño, ya que la visión se hace confusa cuando su
duración se acerca a tiempo imperceptible, 66 ni descomunalmente
grande, porque no se lo pudiera abarcar de un golpe de vista, 67
escapándosele por el contrario al espectador unidad y totalidad, pongo por
caso el de un animal de mil estadios—, síguese según esto que, a la manera como
en cuerpos y animales es, sin duda, necesaria una magnitud, mas visible toda
ella de vez, de parecida manera tramas y argumentos deben tener una magnitud
tal que resulte fácilmente retenible por la memoria. 68
Ahora que el límite de tal
extensión para los concursos y respecto de los sentidos 69 no
depende del arte; porque si hubiera que presentar en un concurso cien
tragedias, las clepsidras fijaran el tiempo, como se dice ha pasado alguna vez.
70 Empero, el límite natural
de la acción es: el de mayor
amplitud es el más bello, mientras la trama o intriga resulte visible en
conjunto. Y para decirlo sucintamente en definición: límite preciso en cuanto
amplitud es el de tal amplitud que en ella pueda trocarse una serie de
acontecimientos, ordenados por verosimilitud o necesidad, de próspera en
adversa o de adversa en próspera fortuna. 71
UNIDAD DE ACCIÓN.(EJEMPLO DE HOMERO)
Una trama o intriga no es una, como piensan algunos,
sólo porque trate de un solo personaje, puesto que a uno, aun y siendo uno, le
pasan muchas e infinitas cosas que no hay manera de formar unidad alguna con
ellas. Y parecidamente: numerosas son las acciones de uno, mas con todas ellas
no es posible constituir acción unitaria. 72 Y en esto precisamente
faltaron, al parecer cuantos poetas compusieron Heraclidas, Tese idas y poemas
de semejante estilo, 73 quienes, por ser Hércules un solo personaje,
creyeron que, sin nada más, debía poseer ya unidad la trama o argumento.
Homero, sin embargo, o por
arte o de natural parece haber visto bellamente en este punto, así como en
muchos otros supera a tantos otros, porque al componer la Odisea no metió en el
poema todo lo que a Ulises le pasó —pongo por caso, su herida en el Parnaso 74
o su simulada locura en la asamblea, 75 sucesos de los cuales no
era necesario o verosímil que, por haber acontecido el uno, hubiese de suceder
el otro—, sino tan sólo lo concerniente a una acción, tal como lo hemos dicho;
y así compuso la Odisea, 76 y parecidamente la Ilíada.
Es preciso, pues, que, a la
manera como en los demás casos de reproducción por imitación, la unidad de la
imitación resulta de la unidad del objeto, parecidamente en el caso de la
trama o intriga: por ser reproducción imitativa de una acción debe ser la
acción una e íntegra, y los actos parciales estar unidos de modo que cualquiera
de ellos que se quite o se mude de lugar se cuartee y descomponga el todo,
porque lo que puede estar o no estar en el todo, sin que en nada se eche de
ver, no es parte del todo.
POESÍA E HISTORIA. COMPARACIÓN
De lo dicho resulta claro no ser oficio del poeta el
contar las cosas como sucedieron sino cual
desearíamos hubieran sucedido, 77 y tratar lo posible según
verosimilitud o según Necesidad. Que, en efecto, no está la diferencia entre
poeta e historiador en que el uno escriba con métrica y el otro sin ella 78
—que posible fuera poner a Herodoto en métrica y, con métrica o sin ella, no
por eso dejaría de ser historia—, empero diferenciase en que el uno dice las
cosas tal como pasaron y el otro cual ojalá hubieran pasado. Y por este motivo
la poesía es más filosófica y esforzada empresa que la historia, 79
ya que la poesía trata sobre todo de lo universal, y la historia, por el
contrario, de lo singular. Y hablase en universal cuando se dice qué cosas
verosímil o necesariamente dirá o hará tal o cual por ser tal o cual, meta a
que apunta la poesía, tras lo cual impone nombres a personas; 80 y
en singular, cuando se dice qué hizo o le pasó a Alcibíades.
APLICACIÓN A LA COMEDIA
En la comedía está ya la cosa clara; porque, una vez compuesta la intriga
según verosimilitud, los poetas ponen a los personajes los nombres que primero
les vienen, y no como los poetas iámbicos que trabajan sobre individuos. 81
APLICACIÓN A LA TRAGEDIA
En la tragedia suelen conservarse los nombres
históricos. Y la causa de ello es porque solamente lo posible es creíble; que
no tenemos sin más por posible lo que aún no ha sucedido, mientras que lo
sucedido es ya evidentemente posible, que no hubiera sucedido, de no ser
posible.
Con todo, en algunas
tragedias tan sólo uno o dos nombres son conocidos, los demás invención; en
alguna, ni uno solo, por ejemplo en la Antea de Agatón,82 que en
esta composición todo es inventado: hechos y nombres, y no por eso el deleite
es menor.
De manera que, en general
conclusión, no es preciso atenerse a las tramas o mitos tradicionales con que
trabajan muchas tragedias, pues fuera ridículo tal intento, ya que lo que se
dice conocido lo es en verdad de pocos, y no por ello deja de placer a todos.
De lo cual resulta claro que el poeta ha de serlo más
bien de tramas o argumentos 83 que de métricas, que es poeta en
cuanto y por cuanto reproductor por imitación, e imita precisamente acciones. Y
cuando, por acaso, tome para sus poemas lo realmente sucedido, no por eso sólo
dejará de ser poeta, porque no por haber sucedido dejan de ser las cosas
verosímiles o posibles, y por tales aspectos el poeta lo es de ellas.
TRAMA DE EPISODIOS
Entre las tramas y acciones simples las de episodios
son las peores. Y llamo tramas de episodios aquellas en que los episodios pasan
unos tras otros sin entramado de verosimilitud o necesidad. Y las hacen así los
malos poetas por ser tales, y los buenos por respeto a los actores, porque, al
trabajar para concursos, y dilatar la trama más de lo que ella da de sí, se ven
forzados frecuentemente a distorsionar la natural conexión.
CONMISERACIÓN Y TERROR. IMPREVISTO Y MARAVILLOSO
Y, por otra parte, puesto que la reproducción
imitativa no lo es tan sólo de acción completa sino de lo tremebundo y de lo
miserando, 84 y tremebundo y miserando no lo son superlativamente
cuando sobrevienen de manera inesperada, más que cuando por mutua conexión
—que las cosas que de esta manera suceden causan mayor maravilla que si
sucedieran natural o casualmente, que aun las cosas que por casualidad pasan
nos parecen tanto más sorprendentes cuanto más a posta parezcan suceder, pongo
por caso el de la estatua de Micio en Argos 85 que mató al culpable
de la muerte de Micio mientras asistía de espectador a una fiesta, que tales
casos no nos parecen pasar al acaso—, se sigue que las tramas de tal estilo
serán de entre todas las más bellas.
ACCIÓN SIMPLE Y ACCIÓN COMPLEJA
Entre los argumentos y tramas unos son simples y
otros intrincados, porque, parecidamente, las acciones, cuyas imitaciones son
precisamente las tramas, resultan ser derechamente simples o intrincadas. Digo,
pues, a tenor de esta definición, que una acción será simple si, al hacerse,
resulta continua— y una, produciendo— el cambio de fortuna sin peripecias ni
reconocimientos; e intrincada, cuando suceda tal cambio con reconocimientos o
con peripecias, o con ambos de vez.
RECONOCIMIENTO Y PERIPECIA
Y es preciso que peripecia
y reconocimiento surjan de la contextura misma de la trama o argumento, de
manera, con todo, que tal procedencia de los antecedentes sea o por vía de
necesidad o por la de verosimilitud, que gran diferencia hay entre que una cosa
venga después de otra y que una proceda de otra.
LA PERIPECIA
Como se dijo ya,
peripecia es la inversión de las cosas
en sentido contrario, 87 y, como quedó también dicho, tal
inversión debe acontecer o por necesidad o según probabilidad, como en el
Edipo se ve, que el que vino a confortarle y librarle del temor que tenía por
lo de su madre, en habiendo mostrado quién era, le causó contrario efecto: 88
y en el Linceo 89 se lleva a la muerte a Linceo y va siguiéndole
Dánao para matarlo: pues bien, el curso de los acontecimientos hace que éste
muera y aquél se salve.
EL RECONOCIMIENTO
El reconocimiento, como su
nombre mismo lo indica, es una inversión o cambio de ignorancia a
conocimiento que lleva a amistad o a enemistad de los predestinados a mala o
buena ventura. Y bellísimo será aquel reconocimiento que pase con peripecia,
como es de ver en el Edipo.
Hay además otros tipos de reconocimiento, porque lo
que se acaba de decir pasa también con cosas inanimadas y casuales, y puede
darse reconocimiento de si uno ha hecho o no tal cosa o tal otra.
El reconocimiento, con todo, más apropiado a la trama
o argumento y mejor adaptado a la acción es el dicho; que, en efecto,
reconocimiento con peripecia traerá consigo compasión o temor, cuyas acciones
se supone precisamente las
reproducciones imitadas por la tragedia, y de tales acciones provendrán buena y
mala ventura.
Y puesto que el reconocimiento lo es de personas, se
dan casos en que lo es simplemente de una por otra, cuando consta claramente
quién es una de ellas, y otros en que es preciso doble reconocimiento, pongo
por ejemplo: Ifigenia es reconocida por Orestes mediante el envío de la carta, 90
mas para que ella lo reconociera a él fue menester otro reconocimiento.
PASIÓN
Según esto, pues, dos son en este aspecto las partes
constitutivas de la trama o argumento: peripecia y reconocimiento; en otro, y
cual parte tercera, la pasión. De entre ellas reconocimiento y peripecia quedan
ya declarados; pasión, por su parte, es una acción perniciosa y lamentable,
como muertes en escena, tormentos, heridas y cosas semejantes. 91
12
AMPLITUD DE LAS PARTES DE LA TRAGEDIA
Se dijo ya anteriormente qué partes de la tragedia
deben emplearse como específicamente suyas. Desde el punto de vista, sin
embargo de la cantidad, o sea de las partes separables que puede dar la
división, 92 las partes son estas: prólogo, episodio, éxodo, coral,
que, a su vez, se divide en párodos y estásimon. Estas partes son comunes a
todas las tragedias; peculiares a algunas, cantos desde el escenario93 y
commoi.
Prólogo es la parte entera de la tragedia que precede
a la llegada del coro; episodio es la parte entera de la tragedia comprendida
entre los corales enteros; éxodo, la parte entera de la tragedia fuera de los
corales; entre los corales, párodos es la primera frase entera del coro: estásimon,
aquella parte del coral que no tenga ni versos anapésticos ni trocaicos; 94
commos, treno conjunto del coro y
de los actores en escena.
Se dijo ya anteriormente qué partes de la tragedia
deben emplearse como específicamente suyas; desde el punto de vista, sin
embargo, de la cantidad y de las partes separables que puede llegar a dar la
división, las partes son las ya dichas.
Qué cosas deben mirar y qué otras evitar cuidadosamente
los argumentistas, cómo alcanzar el efecto propio de la tragedia, puntos son
que continúan los que se acaban de decir.
CAMBIOS DE FORTUNA
Supuesto que la contextura de la tragedia más bella
haya de ser no simple sino intrincada y que la tragedia deba ser reproducción
imitativa de lo tremebundo y miserando que esto es peculiar de tal tipo de
imitación, es, primeramente, claro que no deben aparecer los Varones buenos
trocándoseles la suerte de buena en mala que esto no inspira ni temor ni
compasión, sino repugnancia moral, ni los malos pasando de mala a buena
ventura que esto fuera la cosa más contraria a la tragedia, puesto que no
respeta ninguna de las que debiera: porque no es ni humanitario 95
ni compasivo ni tremebundo, ni presentar a los rematadamente perversos 96
cayendo de buena en mala ventura que trama semejante fuera tal vez humana, mas
sin compasión ni temor, porque éste nos sobreviene ante el inmerecidamente
desdichado, y aquélla respecto de nuestros semejantes, que, en verdad, la
compasión se funda en lo inmerecido de la desdicha y el temor en la semejanza
de manera que en este caso no habrá ni compasión ni temor.97
CÓMO DEBE SER EL HÉROE: DESENLACE
No queda, pues, sino el término medio entre tales
extremos,98 y es éste el caso de quien, sin distinguirse
peculiarmente por su virtud y justicia, se le trueca la suerte en mala no
precisamente por su maldad o perversidad, sino por un error 99 de
esos que cometen los puestos en gran fama y prosperidad, como Edipo y Tyestes,
y otros varones ilustres por el estilo. Es necesario, pues, para que la trama
tenga belleza, el que sea sencilla más bien que doble, 100 según
terminología de algunos: y ha de trocarse la suerte no de mala en buena, sino,
al contrario, de buena en mala, y no a causa de acción perversa, sino a causa
de un grande yerro de personaje tal cual el dicho o de otro mejor más bien que
peor. Indicio tenemos en lo pasado: que los primeros poetas no contaron sino
con las tramas o argumentos que a las manos se les venían, mientras que ahora
las más bellas tragedias se componen sobre bien pocas casas, por ejemplo: las
de Alcmeón, Edipo, Orestes, Melé agro, Tyestes y Telefón, y sobre todos
aquellos a quienes aconteció 101 sufrir o causar terribles
desgracias. Tal es, pues, la contextura de una tragedia superlativamente bella
según el arte.
EL EJEMPLO DE EURÍPIDES
Y en esto precisamente yerran los que reprochan a
Eurípides el hacer que sus tragedias, muchas por cierto de ellas, terminen en
desventuras, que, como queda dicho, esto es lo correcto. Y sea indicio máximo
el que en representaciones escénicas y en concursos tales tragedias,
correctamente hechas, resulten a ojos vistas trágicas en superlativo; y el
mismo Eurípides, aunque en otros detalles no se administre bellamente, no por
eso deja de parecer el más trágico, por cierto, de los poetas.
TRAGEDIAS DE DOBLE DESENLACE
Viene en segundo lugar la que otros ponen en primero:
la de doble trama o argumento, cual la Odisea, 102 con final
contrario para buenos y malos. Y pasa a primer lugar por el sentimentalismo de
los espectadores, que a las peticiones de ellos se acomodan, al componer, los
poetas. Empero, este placer no es el propio de la tragedia; lo es, más bien, de
la comedia, donde los peores enemigos según el argumento, como Orestes y
Egisto, salen al final hechos amigos, y nadie muere a manos de nadie.
ORIGEN DE LAS EMOCIONES DRAMÁTICAS: (TEMOR Y CONMISERACIÓN)
Hay casos en que temor y conmiseración surgen del
espectáculo, y otros en que nacen del entramado mismo de los hechos, lo qué
vale más y es de mejor poeta. Porque, en efecto, la trama debe estar compuesta
de modo que, aun sin verla con vista de ojos, haga temblar a quien oyere los
hechos, y compadecerse por lo ocurrido, lo cual le pasara a quien oyera el
argumento del Edipo. Empero, producir mediante el espectáculo ese mismo efecto
es menos artístico y más necesitado de aportes externos.
En cuanto a las que mediante el espectáculo no producen
temor sino horror por lo monstruoso, 103 del todo son ajenas a la
tragedia, porque no se ha de buscar sacar de ella cualquiera delectación, sino
la suya propia. 104 y puesto que el poeta debe proporcionar ese
placer que de conmiseración y temor mediante la imitación procede, 105 es
claro que esto precisamente habrá de ser lo que en los actos de la trama se
ingiera.
Determinemos, pues, qué incidentes y accidentes aparecen
cual terribles de temer, cuáles otros como lamentables de compadecer.
LOS PERSONAJES DEBEN SER AMIGOS
Tales cosas pasan, de necesidad, o bien entre amigos
o entre enemigos o entre personas neutrales.
1.
Si de enemigo a
enemigo, nada habrá de compadecible ni en las acciones ni en las intenciones,
excepto lo que de sí traiga el accidente mismo.
2.
Y parecidamente
respecto de personas indiferentes respecto a amistad y enemistad.
Empero, accidentes que pasen entre amigos como cuando
hermano mata o está a punto de matar o hacer algo parecido con hermano, o hijo
con padre, o madre con hijo, o hijo con madre son puntualmente los que se deben
buscar. 106
EL POETA Y LA TRADICIÓN
Ahora bien: no se deben deshacer las tramas o
argumentos tradicionales: me refiero, pongo por caso, a que Clitemnestra ha de
morir a manos de Orestes, y Enfilo a las de Alcmeón. 107 Conviene,
sin embargo, que el poeta halle nuevas invenciones y use bellamente de las
recibidas. Y diré con más claridad lo que entiendo por usar bellamente de
ellas. Puede presentarse una acción como hecha a ciencia y conciencia, que así
lo hicieron los poetas antiguos, y cual lo hizo Eurípides con Medea, matando a
sus hijos. Y puédase también hacer que se cometa algo terrible, mas sin
saberlo, y después de hecho reconozca el parentesco —así Sófocles en el Edipo,
donde lo terrible pasa fuera del drama, cuando en otros sucede en la tragedia
misma; caso, el Alcmeón de Astidamas 108 o el de Telégono en el Ulises herido. 109
Y además de éstos cabe un tercer caso: que quien está
a punto de hacer por ignorancia algo irreparable, lo reconozca en el punto
mismo de ir a hacerlo. Y fuera de estos casos no quedan otros: 110 porque son necesarias las
disyunciones: hacer o no hacer, a ciencia y conciencia o sin ciencia ni
conciencia.
1.
Entre estos casos, el
del conocedor que se apresta y no hace nada es el peor, pues resulta
insignificante y no trágico, puesto que no pasa nada. Y por este motivo ningún
poeta hizo cosa parecida, a no ser rarísima vez, por ejemplo: en la Antígona,
Hemión con Creón.111
2.
Segundo caso: de acción
ejecutada. Lo mejor es que se haga con ignorancia, y, ejecutada, se reconozca:
puesto que tal acto no será repugnante y el reconocimiento será golpe de
sorpresa.
3.
El mejor y más potente,
sin embargo, es el caso último: tomo el ejemplo del Cresfonte, 112 donde
Mérope está a punto de matar a su hijo, mas no lo mata sino lo reconoce; y en
la Ifigenia, 113 parecidamente entre hermano y hermana; y en la
Hele, 114 donde el hijo en el trance mismo de entregar a su madre la
reconoce.
Y por este motivo, como ya se dijo, 115 se
tratan las tragedias con tan pocas familias, porque, no obstante la rebusca de
los poetas, no ha sido el arte sino el azar quien les proporcionó en los mitos 116
tales casos; vence, pues, forzados a volver una y otra vez a esas casas en que
tales cosas pasaron. Acerca, pues, de la contextura o arreglo de los actos y de
cómo deban ser las tramas o argumentos, baste con lo dicho.
CUALIDADES DE LOS CARACTERES
Acerca de los caracteres cuatro cosas se deben
intentar:
1.
una y la primera, cómo
hacer que sean buenos. Y habrá carácter si, como se dijo, palabras y obras
ponen de manifiesto un cierto estilo de decisión, y será bueno el carácter si
tal estilo lo es. 117 Lo cual cabe en todas las clases de personas;
que una mujer puede ser buena y puede serlo un esclavo, a pesar de que, tal
vez, de entre éstos sea la mujer un ser inferior, y el esclavo un ser del todo
vil.
2.
En segundo lugar,
que el carácter sea apropiado; porque un carácter es el viril, mas no fuera
apropiado a una mujer el serlo. 118
3.
En tercer lugar, que el
carácter sea semejante; 119 cosa distinta de ser bueno y apropiado,
tal como quedan explicados.
4.
En cuarto lugar, que
sea constante, 120 porque, aun en el caso de que la persona que a la
imitación se ofrece sea inconstante y tal carácter se le atribuya, con todo ha
de ser constantemente inconstante. Y se puede traer como modelo de mal carácter
innecesario el de Menelao en el Orestes: 121 como ejemplo de
carácter inconveniente y destemplado, las lamentaciones de Ulises en la
Escila. 122 y el discurso de Melanipa; 123 y por paradigma
de carácter inconstante, Ifigenia en Aulide, que en nada se parece la
suplicante a la otra.
VEROSIMILITUD Y NECESIDAD
Es preciso en los caracteres, al igual que en la trama de las cosas,
buscar siempre o lo necesario o lo verosímil, de manera que resulte o lo necesario o
verosímil el que personaje de tal carácter haga o diga o cuales, y el que tras esto venga estotro.
EL "DEUS EX MACHINA"
Según esto, pues, es evidente que los desenlaces de
las tramas o argumentos deben resultar de la trama y no por un artilugio, como
en la Medea: 124 o al ir a embarcarse, como en la Ilíada. 125
Hay que emplear, por el contrario, un artificio para cosas fuera del drama, o
para aquellas que pasaron cuando hombre alguno pudo saberlas de vista o para
aquellas otras posteriores que, por ser tales, necesitan de predicción y
anuncio, que concedemos saberlas todas, y de vista, 125 a los
dioses. Empero, ningún acto debe quedar sin explicación racional, 126
dentro de la trama; y si alguno quedare, sea fuera de la tragedia, como en el
Edipo de Sófocles. 127
POETAS Y RETRATISTAS
Por otra parte, dado que la tragedia es reproducción
imitativa de varones mejores que nosotros, menester será que imitemos a los
buenos retratistas, quienes, al darnos la peculiar figura del original, la
hacen semejante y la pintan más bella. De parecida manera, pues, al reproducir
por imitación el poeta a violentos, cobardes y otros de caracteres parecidos,
ha de hacerlos, sin que dejen de ser tales, notables; 128 por
ejemplo, el Aquiles de Agatón y de Homero.
Es preciso, pues, observar todo esto y además de ello
es otra llamada a los sentidos que por necesidad acompañan al arte del poeta,
que también en esta parte acontece faltar con frecuencia. Pero de esto hablé
ya en otras publicaciones mías.
ESPECIES DE RECONOCIMIENTO. POR SEÑALES
Ya queda dicho 129 qué sea reconocimiento.
En cuanto a las especies de él, sea la primera aunque la menos artística y la
más usada en los apuros la que se hace por señales externas, de las cuales
algunas vienen por nacimiento, como "la lanza que llevan los hijos de la
Tierra", 130 o las estrellas en el Tyestes de Cárcino; 131
las demás son adquiridas; y de ellas, unas están en el cuerpo, como las
cicatrices; otras, fuera, como los collares y aquella cestita de la tragedia
Tyro. 132
Se puede uno servir de tales señales mejor o peor; y
así Ulises es reconocido por la cicatriz, mas de una manera lo reconoce su
nodriza y de otra los porquerizos; 133 fue, en efecto, los
reconocimientos preparados de intento para hacer fe son los menos artísticos, y
lo mismo los a éstos parecidos; mejores son los que resultan de una peripecia,
como el que tiene lugar en el Baño. 134
RECONOCIMIENTO POR ARTIFICIO DEL POETA
En segundo lugar hay reconocimientos fabricados por
el poeta, y son por tal motivo extraños a arte; por ejemplo, en la Ifigenia
Orestes 135 se hace reconocer porque se da a conocer, mas Ifigenia
por la carta; y dice Orestes lo que el poeta quiere que diga, no lo que la
trama exige de suyo. Y por esto se falta aquí casi de la manera dicha, porque
le era bien factible llevar algunas señales. Y lo mismo en el Tereo de
Sófocles, con la voz de la lanzadera. 136
RECONOCIMIENTO POR
RECUERDO.
La tercera clase de
reconocimiento se hace por el recuerdo, al sentir algo peculiar a la vista de
un objeto, como en los Ciprios de Diceógenes,
donde el personaje prorrumpe en llanto a la vista de un cuadro, y parecidamente
en el recital de Alcino o que, oyendo al citarista, le vienen a Ulises
recuerdos y lágrimas. 137 Y así fue reconocido.
RECONOCIMIENTO POR RACIOCINIO
En cuarto lugar
hay reconocimiento por silogismo así en las Coéforas: "há venido alguien semejante a mí": "ninguno
lo es fuera de Orestes", "luego Orestes es quien vino". 138
y parecido reconocimiento es el inventado por el sofista Polyidos para
Ifigenia, 139 porque verosímil es que Orestes argumente que "si su hermana fue sacrificada, le pase
también a él lo mismo". Y semejante caso en el Tydeo de Teodecto; 140 'habiendo venido para encontrar un hijo, encuentra él mismo la
muerte". Y parecidamente en las Fineidas:
141 las mujeres concluyen del lugar que ven a la muerte que les
espera, que "está determinado mueran
aquí, puesto que aquí fueron expuestas
CASO DE FALSO RAZONAMIENTO
Se dan también reconocimientos fundados en un razonamiento falso de los espectadores. Por ejemplo en el "Ulises, falso mensajero&quo