LA AGRESIVIDAD EN LA SALA DE CLASES
CARLOS ARANCIBIA LUCERO
GREGORIO CANALES CARREÑO
KENNY COBB FLORES
RAÚL MANRÍQUEZ ARAYA
CONTENIDO
INTRODUCCIÓN
OBJETIVOS
ANTECEDENTES
MARCO CONCEPTUAL
PERSPECTIVAS TEORICAS SOBRE LA AGRESIVIDAD
Perspectiva psicoanalítica
El instinto agresivo
Origen de la cultura y la agresividad
Perspectiva etológica o evolutiva
Clasificación de la agresión
Etología y el comportamiento agresivo en el hombre
BASES BIOLOGCAS DE LA AGRESION
Bases estructurales
El hipotálamo en la función agresiva
La amígdala en la función agresiva
Bases Neuro endocrinas
MODELOS COGNITIVOS
Perspectiva atribucional
Agresión y frustración
Modelos del aprendizaje social
La perspectiva conductual
Agresión social y cambio de conducta
Visión fenomenológica
Conducta antisocial
EVALUACION CLINICA Y PSICOMETRICA DEL TAP
Esquizofrenia y Agresión
TRANSTORNO DE LA CONDUCTA INFRASOCIALIZADA TIPO AGRESIVO
Transtorno explosivo-intermitente
SADO-MASOQUISMO
HIPOTESIS
METODOLOGIA
Tipo de estudio
Unidad de análisis
Muestra
Caracterización de la muestra
Técnicas de investigación
Cuestionario
Entrevista
Encuesta Nº 1
Interpretación de los datos de la encuesta Nº 1
Gráfico Nº 1
Gráfico Nº 2
Encuesta Nº 2
Interpretación de los datos de la encuesta Nº2
Gráfico Nº 3
Gráfico Nº 4
Encuesta Nº 3
Interpretación de los datos de la encuesta Nº 3
Gráfico Nº 5
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA
Introducción
Es común en estos tiempos, enterarse a través de los medios de comunicación, de la agresividad con la que actúa nuestra juventud. Asaltos y crímenes violentos donde se percibe una agresividad ajena a la naturaleza humana. Esta conducta agresiva que se expresa en actos de extrema violencia ha sido la preocupación de diferentes sectores de la ciencia que centran sus estudios en el ser humano y su comportamiento.
El fenómeno que representa este inquietante aumento ha sido enfrentado por sociólogos, psicólogos, neurólogos, etc., que han llegado a diferentes conclusiones y que han generado a la vez una enorme cantidad, y variedad, de mediadas en las autoridades y organismos relacionados con la atención de este importante segmento de la sociedad.
La presente investigación pretende determinar si este tipo de conducta se ha extendido a la sala de clases, y si así es distinguir las formas en que se expresa y el daño que causa al o los afectados. Intentaremos a través de metodologías de carácter cuantitativo y cualitativo, encontrar la información que existe con respecto al tema, llegar a conclusiones que nos permitan despejar nuestras interrogantes: ¿ Existe agresividad y/o violencia en la sala de clases? ¿De que forma se manifiesta? ¿ Son habituales? Etc.
Desde el marco de referencia podemos obtener conceptos y definiciones que nos permitirán abordar el tema con mayor claridad y que nos permitirá percibir la agresividad de diferentes perspectivas (biológica, etológica, cognitiva, etc.), que serán de gran utilidad para introducirnos en esta tarea de descubrir la existencia, o no, de agresividad en la sala de clases. Si existiera necesitamos conocer de que forma se manifiesta y su periodicidad, lo que permitiría contar con un punto de partida para iniciar una nueva investigación que pueda establecer sus efectos, y, por que no, sus causas y orígenes.
Objetivos
1. - Determinar la existencia de agresividad en la sala de clases.
2. - Distinguir los tipos de agresividad que se dan en el aula.
3. - Determinar la frecuencia con que ocurren las conductas agresivas en la sala de clases.
4. -Proponer sugerencias para mejorar la convivencia en la sala de clases.
5. -Determinar cuales son las conductas negativas de los alumnos que preocupan en mayor grado a los profesores.
6. -Identificar entre que actores (alumno-alumno o alumno-profesor) se presenta la agresividad en la sala de clases.
Antecedentes
Cada establecimiento educacional tiene su particular clima de convivencia, historia e identidad. La mayoría son espacios seguros y protegidos como también la mayoría de sus alumnos no tienen conductas violentas ni agresivas. A pesar de ello las situaciones de violencia ocurridas en instituciones escolares de nuestro país en particular y del mundo en general, revelan que estamos frente a un fenómeno que está presente en nuestra sociedad que se expresa en nuestros barrios y ciudades y que además puede traspasar los muros de nuestra escuela.
La agresividad y la violencia no pueden entenderse fuera de su propio contexto y como expresión emotiva tiene múltiples causas que pueden provenir del hogar, de la escuela o del ambiente social en que el niño o joven se desenvuelve. Tampoco es posible entender esta problemática a través de una sola explicación. Las investigaciones confirman que la mayoría de los jóvenes que están en problemas y en riesgo de volverse agresivos muestran más de una señal de advertencia, repetida cada vez con mayor intensidad y a lo largo de un proceso que es gradual.
Difícil y doloroso es admitir la existencia de la violencia en las escuelas, concebidas como lugares para crecer y desarrollarse. Sin embargo, la escuela no esta exenta de los problemas de un mundo que recurre a la violencia para superar los conflictos, y que los transmite a los estudiantes en las más variadas expresiones transformándose en un modelo para ellos.
De acuerdo a la última encuesta nacional destinada a medir cuales son los problemas que más preocupan a la juventud de nuestro país, se indica que 31,4 % de los encuestados dicen que los problemas de disciplina son los más recurrentes, un 25 % se refiere a la falta de interés por los estudios, otro 16,4 % menciona la violencia física entre los jóvenes, los robos un 13,6 %, y el consumo de alcohol y drogas preocupa a un 11,2 % de ellos. Todos los antecedentes indicados anteriormente señalan que la violencia escolar no irrumpe súbitamente sin síntomas y por lo tanto es posible prevenirla si la institución escolar desarrolla sensibilidades respecto a ella en todos sus estamentos.
También hay evidencia que cuando se inicia es un proceso destructivo para cualquier institución y particularmente dañino para los jóvenes.
Marco Conceptual.
Tal como dicen Edmunds y Kendrick citando a Bandura (1980, p. 15), introducirse en el tema de la agresividad es entrar en una "jungla semántica". Se han dado muchas definiciones a la agresión, en las cuales lo común sería la noción que incorpora Buss de "una respuesta que se vuelve un estímulo nocivo para otro organismo"; el aspecto diferencial sería la inclusión del concepto de "intención" en el daño producido, el cual por algunos fue considerado innecesario por su condición mentalista y no es apropiado para un análisis riguroso. El problema es que, obviamente, muchas situaciones en las cuales un individuo daña a otro no constituyen agresión, debido a la falta de intención. De este modo, Geen (1976, citado por Edmunds y Kendrick, 1980, p. 15), sostiene que el concepto de agresión debe incluir tres aspectos: la producción de un estímulo nocivo, el intento de dañar y el hecho de que el ataque tenga una probabilidad mayor a cero de ser exitoso.
Una de las definiciones más aceptadas es la de "la producción de un estímulo nocivo de un organismo hacia otro con la intención de provocar daño o con alguna expectativa de que el estímulo llegue a su objetivo y tenga el efecto deseado" (Russell, 1976, citado Edmunds y Kendrick, 1980, p. 16)
Otra definición de agresión, la cual encontramos en la perspectiva etológica afirma que " un animal actúa agresivamente cuando inflige, trata de infligir o amenaza con infligir daño a otro animal. El acto va acompañado de síntomas de conducta reconocibles y cambios fisiológicos definibles [...]La agresión puede trasladarse hacia objetos no humanos o inanimados, ". (J.D. y Ebling, F.J, 1966, p. 2). Es interesante notar aquí la inclusión de la respuesta fisiológica en el concepto de agresión
La hostilidad constituiría un concepto relacionado con la agresividad, pero no es sinónima a ella. Sería una actitud, una "respuesta verbal implícita que envuelve sentimientos negativos (mala voluntad) y evaluaciones negativas de personas y acontecimientos" (Veness, 1996, p. 1 18). Constituiría una respuesta bastante estable, donde se encuentra una generalización tanto del estímulo como de la respuesta, de modo tal que las respuestas de la víctima para apartar la hostilidad pueden exacerbarla. Una respuesta puede ser hostil sin ser agresiva, ya no implica realización de actos. Edmunds y Kendrick(1980) asocian el concepto de hostilidad a la agresión reforzada por el daño realizado al otro. La hostilidad sería el producto de repetidos castigos por parte de los otros llevaría a un disgusto generalizado por la humanidad, y a percibir el dolor y la incomodidad de las personas como reforzante; en cambio, la agresividad instrumental sería la disposición a emplear estímulos nocivos como un medio de adquirir refuerzos extrínsecos. Entonces según estos autores, se debería asociar "agresividad" con actos que produzcan daño en el otro en búsqueda de refuerzos extrínsecos y "hostilidad" con actos que produzcan daño en el otro en búsqueda de refuerzos intrínsecos.
Una interesante visión nos entrega Lolas (1991), quien distingue entre los conceptos de agresividad, agresión y violencia. De acuerdo a esta perspectiva, la agresividad es un término teórico, un constructo que permite organizar determinadas observaciones y experiencias, que sirve para integrar datos "objetivos" a nivel de conducta motora, fisiología y vivencia (o subjetividad expresada en el lenguaje). El término agresión se reservaría para conductas agonistas caracterizadas por su transitividad (la conducta pasa de un agresor a un agredido), su direccionalidad (siempre la agresión tiene un objeto) y una intencionalidad (el agresor busca dañar, el agredido busca escapar), Por otra parte, la violencia sería la manifestación o ejercicio inadecuado de la fuerza o poder, ya sea por la extemporaneidad o por la desmesura, no existiendo intencionalidad por parte del agente o del paciente de la acción. De este modo existen gestos violentos pero no agresivos(deportes rudos) y actos agresivos pero no violentos (omisión de gestos de ayuda). La violencia está presente en toda nuestra vida es difícilmente previsible; la agresividad, en cambio, requiere una intencionalidad que la hace diferente en sus causas aunque tal vez no en sus efectos.
Perspectivas teóricas sobre la agresividad
Perspectiva psicoanalítica
El instinto agresivo.
Freud postuló la teoría del doble instinto, en la cual se concibe al hombre como dotado de "una cantidad de energía dirigida hacia la destructividad, en el más amplio sentido, y que debe inevitablemente expresarse en una u otra forma” (Hill, 1966, p. 136). Si se obstruye su manifestación, este deseo sigue caminos indirectos, llegándose a la destrucción del propio individuo. Posteriormente, se concibió la agresión como un aspecto de deseos que son biológicamente primitivos, o sea, "los deseos más primitivos o las formas más primitivas de satisfacer deseos dados, son también más agresivos o más destructivos" (Hill, 1966, p. 136). Durante el desarrollo disminuye el carácter primitivo - y por tanto agresivo - de los deseos, sustituyéndose los comportamientos más primitivos que no brindan satisfacciones por otros más complejos para lograr disminuir la angustia.
Origen de la cultura y la agresividad
Según Roldán (1993) el mito fundamental propuesto por, el psicoanálisis freudiano sobre los orígenes de la cultura apartándose de toda la tradición filosófica imperante en occidente, sería su inicio basado en la guerra o en una violencia originaria; cultura y violencia son para el Psicoanálisis dos realidades que se implican mutuamente. El sentido de violencia alude a una fuerza vital presente en el origen de la vida. En otros términos incumbe a la lucha por sobrevivir. De ahí su conexión primordial con al cultura como algo referido también a cultivar.
Perspectiva etológica o evolutiva.
Las teorías evolutivas de la agresividad consideran que la agresividad humana, como tanta otras conductas, tendría sus bases en la filogenia. De esta manera, las situaciones de agresión que se dan en animales serían análogas a aquellas que se presentan en humanos siendo entonces la agresión un producto, consustancial al ser humano. Según las palabras de Lorenz: "no cabe ninguna duda, en opinión de cualquier hombre de ciencia con mente científica, de la agresión intraespecífica es, en el Hombre, un impulso instintivo espontáneo en el mismo grado que en la mayoría de los demás vertebrados superiores" (J.D. y Ebling, F.J, 1966, p.5).
La agresión, dentro de este enfoque, lo constituirían "la lucha intra o interespecífica e incluye, aparte de la lucha misma, los desafíos, amenazas, actitudes de imposición, de apaciguamiento y de sumisión, posturas de defensa, ceremoniales ritualizados de combate u otras manifestaciones activas o pasivas utilizadas en la lucha en sus sucedáneos" (Cermignani, 1991 p.25). No se consideraría agresión la relación entre predador y presa.
Clasificación de la agresión.
A través de la etiología, se han identificado diversas formas de conducta agresiva:
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Clase |
Estímulo provocador |
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1. - Predatoria |
Objeto natural de presa |
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2. - Afectiva |
Intentos de escape, defensivo |
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3. - Entre machos |
Machos co-específico, al cual el atacante no se ha acostumbrado |
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4. - Irritable |
Ira o furia |
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5. - Defensa territorial |
Invasión por intrusos |
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6. - Maternal |
Proximidad de amenaza al crío |
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7. - Instrumental |
Respuesta aprendida, hay refuerzos por atacar |
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8. - De fuga |
Presencia de agresor al cual no se puede atacar |
Además de esta estricta clasificación, se ha acuñado el concepto de "conducta agonista", que denota todo comportamiento en situaciones de conflicto, incluyendo ataque, defensa y huida. Suele identificarse el aspecto afectivo de la conducta agresiva con rabia y disgusto, sin embargo, muchas conductas agresivas no están motivadas por tales afectos. Existe agresión motivada por incentivos, por ejemplo, si la conducta sirve a una finalidad diferente de la expresión de ira, como el ladrón que agrede a un guardia sin necesariamente estar enojado con éste.
Etología y el comportamiento agresivo en el hombre.
El hombre presentaría comportamientos de agresividad ínter específica: lucha por territorio, ante individuos semejantes con ligeras diferencias, etc. La diferencia fundamental entre el hombre y los animales sería el grado de destructividad en su agresión; el que en el hombre la lucha fatal sea más común podría estar asociada al uso de herramientas (ya que las armas son muy peligrosas y matan rápidamente) o, incluso, el que no existieran los mecanismos de inhibición de la conducta agresiva intra específica.
Según Rapaport(1992) la agresión es un impulso que es propio de la naturaleza del hombre, por lo que tendría características universales y estaría profundamente enraizado en la historia humana. Este planteamiento considera que existen dos "pulsiones" opuestas en interacción permanente que serían la construcción-destrucción o síntesis-desintegración, las cuales serían la base de todos los comportamientos agresivos. En este sentido, la conducta humana estaría influida por el interjuego de ambos factores y que a poco irían tomando la forma de fuerzas dirigidas a la auto-preservación y desarrollo o en fuerzas auto-destructivas, a través de formas y modos que podrían estar socialmente aceptados (competencia, superación, logro) o formas desviadas o patológicas (sadismo, masoquismo, suicidio, violencia).
Desde este punto de vista, la agresión sería un impulso primario, que durante el proceso de la evolución sufre decisivos momentos de neutralización, desagresivización como transformación y canalización que hacen que su energía sea canalizada hacia diversos objetivos.
Bases biológicas de la agresión.
Bases estructurales
El Hipotálamo en la función agresiva
Los estudios indican que el hipotálamo sería el principal encargado do regular las funciones neuroendocrinas relacionadas con la agresión. Con respecto a este criterio, el hipotálamo estaría organizado topográficamente en tres regiones, las cuales una vez estimuladas eléctricamente generarán distintos tipos de agresión: ataques depredatorios, efectivos y respuestas de fuga. Las tres serían partes de la conducta agonista, que abarca la lucha, el miedo y la fuga. Así, una estimulación en la porción lateral del hipotálamo provocaría una agresión predatoria; una estimulación en la porción medial hipotalámica induciría una agresividad afectiva y una en la porción dorsal del hipotálamo resultaría en una respuesta de fuga
La amígdala en la función agresiva
Reacciones defensivas, como ira y agresión, han sido provocadas en diferentes regiones del complejo amigdaloide. Las lesiones en este complejo producen disminución en la conducta agresiva, disminuyéndose la excitabilidad emocional y normalizándose la conducta social en individuos con graves trastornos de conducta.
Bases Neuroendocrinas.
Las hormonas gonadales, y sobre todo el andrógeno principal - la testosterona-, fueron consideradas como las más importantes en la agresión. No obstante, hay también un interés en el eje pituitario-adrenocortical, relacionado con la agresión; existiría, entonces, una relación evidente entre ambos ejes, el gonadal y el pituítario-adrenocortical y la agresión.
A esto se le suma la participación de los corticoesteroides en relación con toda conducta agresiva que no sea de carácter sexual. Los estudios demuestran que la capacidad de experimentar sentimientos agresivos está estrechamente asociada a la actividad gonadal masculina.
El eje pituitario-adrenocortical parece tener una influencia indirecta sobre la agresión en general y sobre la testosterona en particular.
Modelos cognitivos
Los modelos cognitivo-conductuales centran su atención en como los procesos de de información influyen en la conducta agresiva, especialmente los procesos motivacionales y atribucionales.
Perspectiva atribucional
Desde esta perspectiva se observa como las atribuciones se relacionan con las tendencias que una persona manifiesta a realizar acciones o conductas agresivas.
Cuando una persona enjuicia una conducta agresiva, se formulan ciertas interrogantes. Se pregunta si la causa de ella es externa o interna, si su naturaleza es temporal o estable en el tiempo, si estas son controlables por los sujetos o si no lo son. Se observa que las respuestas que dan los individuos a estas interrogantes influyen en el comportamiento a través de la siguiente secuencia: cognición (atribución, ideas al respecto) - afecto y acción (comportamiento o conducta). Cuando se adjudica una causa externa, no controlable y estable, aumenta la probabilidad de comportamiento agresivo.
Agresión y frustración
Las conductas agresivas son multideterminadas y entre los distintos factores que la determinan, la frustración ocupa un lugar fundamental; inclusive, algunos autores plantean que la conducta agresiva tiene como un antecedente necesario una frustración. La frustración ha sido extendida como contrapuesta a la gratificación, como interferencia a la ocurrencia de la satisfacción de la necesidad, tanto psicológica, biológica y social. La frustración implica situaciones bloqueadoras, amenazantes y de deprivación, que surgen como respuesta tanto a estímulos internos como externos.
La frustración abarca una amplia gama de hechos muy variables y les ocurre a personas muy distintas entre sí, con estilos y niveles de la organización de la personalidad muy distintos, que incluyen un grado específico de la fuerza del yo y de tolerancia a la frustración, originando comportamientos y respuestas muy distintivas. Así es como la frustración puede dar origen a la persistencia en la búsqueda de la satisfacción, como a reacciones defensivas. Por tanto, "la frustración no es una condición suficiente ni necesaria para la agresión, pero sí claramente facilitadora" (Rapaport, 1992, p. 34)
Una amenaza de castigo puede disminuir o inhibir una respuesta agresiva. Al acercarse el momento de llevar a cabo la agresión, la posibilidad de castigo entra en juego por la fuerza relativa que presenta la tendencia a agredir. En relación con la intensidad de la tendencia a agredir y la intensidad de la tendencia a evitar agredir, la persona mostrará o no una conducta agresiva.
Ciertas personas pueden ser más propensas a sentimientos y acciones agresivas que otras de una forma innata, pero la agresión constante es más frecuente en personas que han crecido bajo condiciones negativas, de constante frustración, por lo que han debido desarrollar una agresión defensiva; la agresión pasa a ser un derivado de la hostilidad y el resentimiento. Cuando la persona no llega a un acuerdo de sus necesidades frustradas y no encuentra perspectivas de salida, difícilmente podrá frenar una dinámica agresiva, que constituirá una satisfacción sustitutiva.
Modelos del aprendizaje social
El modelo del aprendizaje social de Bandura plantea que la agresividad es producto de dos procesos, constituyentes de todo aprendizaje vicario: la adquisición de conductas nuevas se realiza a partir de la observación de modelos significativos, a través de un proceso de modelado y la mantención de las conductas agresivas se basa en procesos de condicionamiento operante.
La perspectiva conductual
La teoría conductual da fundamental importancia, en la explicación de la conducta agresiva, a los factores ambientales presentes y la relación de estos con la conducta. En este sentido las variables determinantes de la agresión se pueden clasificar en función del tipo de condicionamiento efectuado, respondiente u operante.
Los aspectos de la conducta agresiva que son susceptibles de ser descritos en término de control respondiente, corresponden en gran medida a lo que Skiner llama agresión filogenética, para distinguirla de la agresión ontogenética moldeada directamente por múltiples determinantes. Entre las variables que experimentalmente han sido capaces de producir agresión se encuentran las siguientes: la administración de choques eléctricos produce agresión incondicionada a miembros de otra especie, de la misma especie, o a objetos inanimados; los mismos efectos pueden obtenerse con un fuerte chorro de aire, o interrumpiendo el reforzamiento (extinción).
Los aspectos de la agresión pueden ser condicionados de forma operante, por ejemplo: reforzamiento con comida permite poner bajo control discriminativo las respuestas agresivas; También se puede hacer lo mismo con agua. También se ha encontrado qué la oportunidad de agredir serviría como reforzador operante en situaciones de naturaleza aversiva.
Agresión social y cambio de conducta
Según Bandura(1978), el modelo de la conducta desviada de los niños como enfermedad mental y sus estrategias de tratamiento (institucionalización) pierden validez, por la historia de fracasos continuos de este modelo, en poder "mejorar" a los individuos, y en convertirlos en unos miembros positivamente activos de su comunidad. La teoría conductual sugiere un modelo alternativo al de la enfermedad mental, para poder comprender la conducta desviada, que es el modelo de la deficiencia conductual. En este modelo los problemas de comportamiento se consideran deficiencias de destrezas esenciales. Estos déficit conductuales se consideran producto de historias de reforzamiento y de enseñanzas inadecuadas, en lugar de atribuirlos a hipotéticas psicopatologías internas. Se considera que a los individuos con conducta desviada su medio no le ha proporcionado los medios, las instrucciones, los modelos, ni las contingencias de reforzamiento suficientes que le permitan desarrollar un conjunto completo de conductas socialmente aprobadas.
De acuerdo con esto los programas de tratamiento basados en el modelo del déficit conductual son elaborados con el fin de establecer las habilidades importantes que no han sido aprendidas. Debe ser expuesto a un ambiente que le proporcione las instrucciones y las contingencias de reforzamiento correctivas y necesarias para que aprenda las conductas adecuadas.
Visión fenomenológica
Según Zegers (1991), no existiría nada que permita afirmar que el hombre es agresivo por "instinto", pero si se puede decir que conserva los mecanismos anatómicos y fisiológicos necesarios para la manifestación de conducta agresiva en función de otras motivaciones, tales como la conservación del individuo. El problema radicaría en que, al no presentarse mecanismos inhibidores de la agresión intra específica, no "somos agresivos por naturaleza, pero podemos serlo de la peor forma" (Zegers, 1991,p.39).
Una de las condiciones principales para la aparición de la agresión es la falta de espacio. Si bien en los animales se presentan conductas de defensa del territorio, en los humanos esta defensa tendría otras características, ya que el sitio a defender sería el "espacio vital", o espacio de experiencia. Este "espacio vital" puede extenderse hasta el infinito y con él la agresión para conservarlo- la única excepción sería la condición del amor, donde dos personas aceptan vivir dentro del mismo espacio vital.
Conducta antisocial
La conducta antisocial se ha usado para definir a una persona cuyo comportamiento no se ha ajustado a la normativa social o moral. Desde el punto de vista psiquiátrico, Schneíder empieza a utilizar el término "personalidad psicopática!' como una entidad gnoseológica e integradora.
Al hablar en términos generales de la "conducta antisocial", nos referimos a un concepto muy extenso que se da desde los rasgos de personalidad psicopáticos hasta los criterios de trastorno de personalidad antisocial del DSM-III (no-presente en el DSM-IV). Estos definen conductas delictivas y a un cierto tipo de delincuente de bajo extracto social.
Con respecto al concepto de psicopatía, Hare y Cox diferencian entre psicópatas primarios, secundarios y disociales. El psicópata primario es un individuo que presenta un encanto superficial, es inteligente e informal, no presenta delirios ni pensamiento irracional ni tiene síntomas de manifestaciones psiconeurótica; por otra parte, es insincero e incapaz de presentar culpa o remordimiento, es egocéntrico en extremo e incapaz de amar, presenta falta de juicio práctico o incapacidad de aprender de la experiencia y tienen dificultad para seguir un plan de vida estable. Los psicópatas secundarios serían individuos capaces de mostrar culpa y remordimiento y de establecer relaciones afectivas y su conducta estaría motivado por problemas de índole neurótico. Los disociales serían individuos que presentan conductas antisociales y que pertenecen a un mundo marginal y tienen una cultura propia. Tendrían una personalidad "normal" y serían capaces de funcionar adecuadamente dentro de su grupo, tendiendo lealtad y sentimiento de culpa y de afecto. Según Blackburn, el psicópata primario sería una persona altamente impulsivo, en contraposición al psicópata secundario, que se caracterizaría por una baja sociabilidad. Según otros autores, los psicópatas secundarios mostrarían un déficit afectivo-motivacional parecido al de los esquizofrénicos, caracterizado por la predominancia de conducta retraída.
Con respecto a la relación entre personalidad y delincuencia, Eysenck publica en el año 1964 un libro llamado "crimen y personalidad", en el cual propone que existe una relación entre la conducta delictiva y las dimensiones básicas de la personalidad propuestas por él, las cuales tendrían una base biológica. La teoría de Eysenck formula que la conducta antisocial sería el producto de la influencia de variables ambientales sobre individuos con determinadas predisposiciones genéticas y el aprendizaje por condicionamiento clásico. Eysenck propone el concepto de "conciencia moral", basado en la estimulación aversiva y el condicionarniento clásico, las cuales se adquirirían por un proceso de aprendizaje en la infancia, El niño nace sin socializar y no respeta el derecho de los demás. Los educadores castigan ante la presencia de conductas antinormativas; entonces, éstas apareadas con estímulos aversivos, se condicionará negativamente. El sujeto, al esperar el castigo, sufriría de ansiedad, lo cual evitaría la aparición de la conducta antisocial.
El DSM-III considera doce criterios, de los cuales hay que cumplir con un número de tres antes de los 15 años; nueve para después de los 18, de los cuales hay que cumplir un mínimo de 4. El estudio de estos contenidos no apuntan tanto a rasgos de la personalidad, sino que hacen referencia a un listado de conductas de tipo delictivo y penal.
Los criterios que se aplican a los individuos menores de quince años hacen referencia a la vagancia, expulsiones en la escuela, fuga del hogar, mentira persistente, relaciones sexuales repetidas y circunstanciales, ingestión de alcohol y abuso de sustancias, robos, vandalismo, rendimiento escolar mediocre, violación de normas y peleas. Los criterios para los 18 años son incapacidad para mantener una conducta laboral apropiada, irresponsabilidad como padre, incapacidad para aceptar normas sociales, incapacidad para mantener una relación de pareja estable, irritabilidad y agresividad, evaluadas mediante peleas físicas repetidas, incapacidad para planificar, mentira patológica e imprudencia. Cabe decir que este trastorno es encasillado en el eje II en la multiaxilidad del DSM-M. lo que indicaría una larga evolución, enraizada en los factores básicos de la personalidad del individuo y resistentes a la intervención psicoterapéutica y farmacológica.
Evaluación clínica y psicométrica del TAP
La entidad gnoseológica del TAP viene dado por criterios específicos y operacionales de los manuales de diagnóstico, tanto para la investigación como para su uso en la clínica. La gravedad del trastorno vendría dado por el grado de inflexibilidad y desadaptación de los rasgos de la personalidad por la incapacidad social, disfuncionarniento laboral y malestar personal que comporta. Según el DSM-III, el rasgo esencial es un trastorno "en el que existe una historia de conducta antisocial continuada y crónica en la que se violan los derechos de los demás" (Aluja, 1991, p.217). El hecho que el TAP tenga repercusiones judiciales y legales puede inducir al error de que el TAP equivale a la delincuencia.
Esquizofrenia y agresión
Según Koplan y Sadock (1987), en el trastorno esquizofrénico la agresión se da principalmente en uno de sus síndromes clínicos, que es la esquizofrenia catatónica con excitación. La catatonia excitada es un estado de agitación psicomotora extrema en la cual el individuo habla y grita continuamente. Sus producciones verbales son muchas veces incoherentes y su conducta parece hallarse influenciada más por estímulos internos que por el ambiente que lo rodea- Este estado incluye violencia y agresión destructiva para los demás, por lo que esta excitación puede incluso causar la tendencia a lesionarse ellos mismos.
La conducta agresiva puede presentarse en el esquizofrénico a través de dos conductas específicas, que son el suicidio y el homicidio, las cuales se encuentran en un porcentaje mayor en estos enfermos que en el resto de la población. El análisis de estos suicidios y homicidios impredecibles lleva a la conclusión de que el factor singular más significativo de muchos de ellos es la experiencia traumática de rechazo.
La sensibilidad patológica del esquizofrénico le hace extraordinariamente vulnerable a todas las tensiones de la vida común. Para el esquizofrénico el rechazo, particularmente de los miembros de su propia familia, parece ser aún más traumático que la mayor parte de las otras preocupaciones.
Trastorno de la conducta infrasocializada tipo agresivo
Según Kaplan y Sadock (1987), los trastornos de la conducta de la lactancia, niñez y adolescencia se caracterizan por la existencia de pautas repetitivas y persistentes de conducta antisocial, que violan los derechos de los demás y que van más allá de las travesuras de los niños y adolescentes.
Dentro de estos trastornos específicos de la niñez y la adolescencia se encuentra el trastorno de la conducta infrasocializada tipo agresivo. Los rasgos esenciales de este trastorno son un fracaso en establecer un grado afectivo normal, empatía a o vínculos con los demás; una pauta de conducta antisocial agresiva, y problemas de conducta en la escuela. El fracaso en el desarrollo de vínculos sociales se manifiesta por la falta de relaciones sostenidas por amigos, aunque el niño pueda mantener amistad con mi compañero mucho mayor o menor que él, o tener relaciones superficiales con otros jóvenes antisociales. El niño presenta una falta de interés por los sentimientos, deseos y por el bienestar de los demás, manifestados por una conducta insensible. Se encuentran ausentes los sentimientos de culpa o remordimientos.
La conducta antisocial agresiva en el niño puede tomar la forma de intimidación, agresión física y comportamiento cruel con los compañeros. Hacia los adultos el niño puede verse hostil, verbalmente abusivo, impúdico, desafiante y negativista. Este niño suele ser un niño que ha experimentado un grave rechazo paterno, a menudo alternado con una sobreprotección irreal, sobre todo contra las consecuencias de su conducta indeseable. Estos niños no sólo han tenido una frustración continuada, por sobre todo de sus necesidades de dependencia, sino que no han tenido una pauta de disciplina consistente. Su conducta general es inaceptable en casi cualquier contexto social y suele ser considerado como un mal niño.
Generalmente, la situación familiar de este niño revela una grave discordia matrimonial y una pauta estereotipada de hostilidad verbal y física impredecible. La conducta agresiva del niño rara vez parece dirigida hacia un objetivo definible, y le proporciona escaso placer, éxito o ventaja sobre sus compañeros o figuras de autoridad.
Trastorno explosivo-intermitente
Los trastornos del control de los impulsos se caracterizan de la siguiente forma:
1. Fracaso en resistir un impulso, una tendencia a llevar a cabo algún acto que es peligroso para el individuo o para los demás. Puede existir o no existir resistencia consciente al impulso. el acto puede o no ser predeterminado o planeado.
2. Situación creciente de tensión antes de cometer el acto.
3. experiencia de placer, gratificación o alivio en el momento de llevar a cabo el hecho.
Inmediatamente después el acto, puede existir auto-lamentación, auto-reproche o sentimientos de culpa, auténticos.
Uno de los trastornos de control de los impulsos es el trastorno impulsivo intermitente. Esta. categoría diagnóstica distingue a los individuos que tienen episodios recurrentes de pérdida significativa de control de los impulsos agresivos. Durante estos episodios la conducta da lugar a ataques graves o destrucción de la propiedad y es desproporcional a los estresores psicosociales que la desencadenan. Los signos de impulsividad se encuentran ausentes entre cada ataque.
Se cree que un entorno desfavorable en la niñez es el principal determinante. en la aparición de este trastorno. Los Factores predisponentes en la niñez son los traumatismos peri-natales, las crisis epilépticas infantiles, los traumatismos craneales, la encefalitis y la hiperactividad. Un ambiente en la infancia en el que exista alcoholismo, golpes, amenaza a la vida, o promiscuidad es un factor común a este trastorno. Los factores constitucionales, las primeras experiencias del desarrollo y los estresores normales constituyen a la eficacia del aparato de control o a la intensidad del impulso. Un factor en la génesis del trastorno sería una anormal identificación con las figuras paternas o la naturaleza simbólica del objeto de la violencia. Se ha constatado que una frustración o presión y hostilidad precoces son factores de vulnerabilidad. Las situaciones que recuerdan inicialmente estas iniciales depravaciones, así como las personas que directa o indirectamente suscitan la imagen del padre frustrante se convierten en el blanco de la agresividad destructivo.
Sadomasoquismo
Según Kaplan y Sadock(1987). existen tipos de personalidad caracterizados por elementos de sadismo, masoquismo o por una combinación de ambos (sado-masoquismos). En la práctica se encuentra que una misma persona se dan elementos de conductas sádicas y masoquistas.
El sadismo consiste en el deseo de producir dolor en los demás, ya sea a través de abusos sexuales o a través de abusos de carácter general. Según Freud, "el sádico conjuraba el miedo de castración y sólo era capaz de alcanzar placer sexual cuando podía hacer a los demás lo que temía que le iban a hacer a él" (Kaplan y Sadock, 1987, p. 3 98).
El masoquista se caracteriza por alcanzar gratificación sexual mediante el dolor propio. Más comúnmente, el masoquista busca la humillación y el fracaso más que el dolor físico.
Según Freud, la capacidad del masoquista para alcanzar el orgasmo se encontraba alterada por los sentimientos de ansiedad y culpa hacia el sexo, que son aliviados por su propio sufrimiento y castigo.
En resumen lo único que se puede afirmar es que no existe ninguna postura que puede abarcar completamente la multitud de factores causales y expresiones de la agresividad. Hasta el momento no existe un modelo integrador de estas perspectivas en relación a esta conducta específica.
En relación a los trastornos psicopatológicos donde la agresividad tiene importancia fundamental, podemos concluir que el factor común a todos ellos es la dificultad de los individuos para controlar sus impulsos, específicamente los agresivos. Es importante notar que la conducta antisocial no es considerada un trastorno del control de los impulsos, sino que seria una deficiencia conductual específica con relación al grado de socialización del individuo y al aprendizaje de conductas socialmente aceptadas.
1. -La agresión verbal constituye la principal forma de agresión dentro de la sala de clases.
2. -La agresividad existe entre Alumno-Alumno .
3.-No existe agresividad Alumno-Profesor.
4.-Existe un alto porcentaje de agresividad al interior de las salas de clases.
5.-La agresividad es uno de los problemas principales que preocupan a los profesores.
METODOLOGÍA
1.-Este proyecto de investigación pretende realizar un estudio sobre la existencia de la agresividad dentro de la sala de clases en el Liceo Osman Pérez Freire de la comuna de Machalí de la Sexta Región de Chile.
1.1 TIPO DE ESTUDIO: Es un estudio cualitativo y cuantitativo que tiene como objetivo racabar la información sobre la realidad que existe en un curso del Liceo Osmán Pérez Freire.
Esta basará en la percepción que tienen los docentes y alumnos sobre las conductas agresivas de los alumnos a traves de cuestionarios y entrevistas.
1.2 UNIDAD DE ANALISIS: este estudio se realiza en el curso 7º año del liceo Osmán Pérez Freire de la comuna de Machali sexta región Chile.
1.3 MUESTRA: La muestra es de carácter censal, en el caso del cuestionario éste será igual al universo de las personas que se le aplicó el cuestionario.
Para la entrevista se establecerá una muestra correspondiente al 10% del universo que se le aplicó el instrumento ( docentes y alumnos).
CARACTERIZACION DE LA MUESTRA.
Nombre del Establecimiento : Liceo Osmán Pérez Freire
Dirección: Castro Nº 300 Machali Sexta región Chile.
Sector : Urbano
Teléfono 411221
Tipo de establecimiento : Liceo Municipal
Modalidad : Científico - Humanista
Curso : 7º año básico
Planta Docente:
Director
Inspector General
Unidad Técnico Pedagógica
Orientador
Profesores de enseñanza media
Profesores de enseñanza básica
1.4 TECNICAS DE INVESTIGACIÓN
1.4.1 CUESTIONARIO:
Se utilizará como instrumento para la recopilación de los datos , donde cada profesor responderá la encuesta marcando cada una de las siguientes alternativas
a) Siempre = S
b) A Veces = A / V
c) Nunca = N
Las encuestas se aplicaran a los profesores del segundo ciclo a los profesores que desarrollan su labor docente con el curso en estudio y a los alumnos del curso , los cuales son seleccionados al azar.
1.4.2 ENTREVISTA:
Se utilizó como instrumento para la recopilación de los datos cualitativos, una entrevista abierta , compuesta por diez preguntas , cada una de las cuales se refiere a un aspecto de las manifestaciones de la agresividad.
La entrevista será aplicada al 10 % del universo de los profesores que tienen directa relación con el curso en estudio.
La entrevista es de tipo individual y explicándole a cada profesor la importancia del aporte que como entrevistado puede prestar.
1) ¿Qué es para Ud. una conducta agresiva?
2) ¿ Existe para Ud. diferencia entre los términos Agresividad y Violencia? ¿Cuáles?
3) ¿ Existe un clima de agresividad en este establecimiento?
4) ¿ Qué conductas agresivas Ha observado Ud. con mayor frecuencia?
5) ¿ Según Ud. existe agresividad en la sala de clases? ¿Por qué?
6 ) ¿Qué tipo de agresiones son mas comunes en la sala de clases?
7 ) ¿ Según su opinión existe una relación entre los alumnos agresivos y el rendimiento obtenidos por ellos?
8 ) ¿Qué efectos cree Ud. se generan debido a las conductas agresivas?
9) ¿ Qué estrategias se han puesto en marcha para enfrentar el problema?
10 ) ¿ Estaría dispuesto a integrar un equipo multidisciplinario para enfrentar éste problema?
Estimado Alumno:
Te invitamos a compartir tu percepción sobre la convivencia a través de la presente encuesta .
INSTRUCCIONES:
Marque con una “ X “ la alternativa que indica la frecuencia en que ha observado las siguientes situaciones.
a) S = siempre
b) A/V = a veces
c) N = nunca
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Nº |
PREGUNTAS |
S |
A/V |
N |
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1 |
Te gusta tu trabajo |
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2 |
Te agrada hacer clases en este curso |
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3 |
Te sientes acogido por los alumnos |
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4 |
Has escuchado insultos entre los alumnos |
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5 |
Has visto agresiones físicas entre ellos |
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6 |
Los alumnos se dicen groserías entre sí |
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7 |
Has sido agredido verbalmente por un alumno |
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8 |
Has sido agredido físicamente por un alumno |
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9 |
Has detectado pandillas en el curso |
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10 |
Sientes rechazo por el curso |
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11 |
Los alumnos pelean diariamente |
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12 |
Existe preocupación por parte de los padres |
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13 |
Participas en convivencias en el curso |
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14 |
Has detectado intenciones agresivas |
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15 |
Los más agresivos bajan su rendimiento |
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16 |
Existe lideres negativos |
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17 |
Los agredidos denuncian a sus agresores |
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18 |
Los varones son más agresivos que las damas |
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19 |
Las agresiones alteran el desarrollo de la clase |
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20 |
Tratas los problemas de agresiones con el curso |
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INTERPRETACIÓN DE LOS DATOS DE LA ENCUESTA Nº1 “LA AGRESIVIDAD EN LA SALA DE CLASES” APLICADA A LOS ALUMNOS
La encuesta Nº1 se aplicó al 50% de los alumnos del Séptimo año Básico “B” del Liceo Osmán Pérez Freire de Machalì. Éste instrumento tiene como objetivo detectar la existencia de la agresividad, los actores que intervienen como también la periodicidad con que esta se da al interior de las salas de clases.
Para aplicar ésta encuesta el grupo investigador elaboró un set de 34 preguntas entre las cuales se formularon 12 a modo de distractores y 22 de ellas relacionadas directamente con el tema de la agresividad. De éste grupo de preguntas 8 corresponden a actitudes agresivas en forma indirecta y 14 de las 22, intentan detectar la participación directa de los alumnos en los actos agresivos.
Una vez aplicada la encuesta a los alumnos y tabulados los datos obtenidos, se puede inferir que luego del primer análisis que el 55% (ver gráfico Nº1) de los alumnos le ha tocado vivir una situación de agresión al interior del aula, detectándose algunas incongruencias en las respuestas de los alumnos al confrontarlas entre ellas. Al colocar un segundo filtro a la interpretación de los datos, es decir, al considerar solamente las preguntas donde el alumno es testigo de una agresión el porcentaje sube al 70% (ver gráfico Nº 2 ), deduciéndose que los alumnos ocultan la información fidedigna cuando se trata de reconocer una agresión a otro, en cambio cuando su participación es pasiva (testigo) la respuesta se acerca a la realidad.
A través de ésta encuesta se concluye que existe un porcentaje bastante elevado (70%) de agresividad entre los alumnos del Séptimo año básico.
Gráfico Nº 1
Correspondiente a encuesta Nº 1
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Gráfico Nº 2
Correspondiente a encuesta Nº 1
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Estimado colega:
Considerando que la agresión es un problema que involucra a todos los componentes de la unidad educativa, solicitamos a Ud. Dar respuesta a la siguiente encuesta.
a) S = Siempre
b) A/V = A veces
c) N = Nunca