Universidad Abierta

 


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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

 

ANA MARÍA ALVARADO LASSMANN

 

 

PREAMBULO

 

El punto de partida de Mario Alighiero Manacorda, autor de la obra base para esta exposición, es el de discernir entre la vinculturación y la aculturación con el fin de poder estar en condiciones de entender las dos perspectivas de la educación en la antigüedad, especialmente si en forma conciente o inconsciente quisiéramos evaluarla o percibirla en términos de los actuales conceptos educativos formales.

 

Por vinculturación se entiende la perspectiva interna o intimista de las primeras comunidades humanas, es decir, lo que representaba un conjunto de tradiciones y costumbres a las que el sujeto se asociaba inevitablemente como forma de permanecer en el grupo e identificarse con él Mientras que por aculturación se entiende las perspectivas externas o inducidas por el grupo mismo en cada sujeto que lo integraba, es decir, lo que constituye propiamente una instrucción intelectual en sus dos aspectos el formal-instrumental, o sea el de leer, escribir y hacer algunas operaciones aritméticas elementales, y el concreto, o sea el de llevar a cabo la transmisión planeada de algunos contenidos de saber, así como, por otra parte, el llamado aprendizaje de oficio, la función formativa del guerrero y hasta del brujo o mago.

 

Es del señalamiento y comprensión de este esquema de donde se deduce el hecho del autor que haya elaborado la formulación de una obra de historia educativa a partir de la más remota antigüedad hasta nuestros días, pues se trata, como lo deja perfectamente precisado con tal referencia, de advertir la evolución del proceso educativo a partir de sus diversas perspectivas de realización y de sus matices específicos en las más diversas edades.

 

HISTORIA DE LA EDUCACION DE LA ANTIGUEDAD A 1500

 

I.- Sociedad y Educación en el Antiguo Egipto.

 

Lo primero que despierta la atención en la referida obra es que haya comenzado por el Egipto Antiguo y no así por la civilización china, de la que se abstiene de formular comentario alguno. Y digo que llama la atención tal hecho porque, sí bien es cierto que la civilización egipcia representó una fuente importante de influencia civilizadora en toda la mesopotamia y, por ende, se entiende decisiva en la formación de la cultura occidental, no por ello desmerece la influencia de la civilización china, toda vez que en realizada ha venido a ser la griega la que en mayor grado ha sido conformadora de los derroteros pedagógicos de la cultura propia de Occidente

 

En tal virtud, además de la extrañeza ante esa omisión, viene a parecerme injustificada la mezcla de alusiones a las dinastías gobernantes dos o tres milenios antes de Cristo con las referencias al príncipe de Biblos en la vieja Fenicia, un milenio antes de Cristo y las alusiones a diversos diálogos platónicos de cinco siglos anteriores a la misma referencia histórica

 

El que dicho príncipe de Biblos, colonia de la Fenicia costera, haya referido al precedente de la cultura egipcia como fuente de la educación recibida por su pueblo no representa exactitud histórica alguna, pues bien se sabe que los fenicios eran descendientes de Egeo, un colono griego que tundo sus primeras colonias, de tal suerte que su formación derivaba en mucho mayor grado de la tradición griega que de la egipcia, máxime que por esas mismas épocas los egipcios mantenían un agudo conflicto con los israelitas y escasamente proyectaban sus manifestaciones culturales y tradicionales mas allá de las élítes del poder

 

Ahora bien, el que los caldeos hubiesen sido, en su origen, colonos egipcios y el que hubieren sido expertos en astrología, aprendida de los propios sacerdotes egipcios, puede estar fuera de toda duda, pero de ello no se desprende más que una simple influencia de la cultura egipcia en la mesopotamia primitiva por colonización de sus propios descendientes, pero no así por algún fenómeno de difusión masiva de sus valores educativos, ya que en el Egipto antiguo prevalecía un hermetismo casi total En consecuencia, la legitimidad que pretende atribuirle a los inicios de su estudio por referencia al antiguo Egipto. no sólo deja de lado la cultura china, tan antigua e importante como esta, sino que además resulta excesiva en su justificación.

 

Por otra parte, al referirse a la llamada Literatura sapiencial es a título de Instítutio oratoria y, en consecuencia, dentro de su expresión práctica, como enseñanza moral o conductual viene a referirse a las letras mesopotámicas y, sobre todo, a las bíblicas, de tal suerte que de la escuela de vida que se desprende de tales enseñanzas, sólo se infiere un anacronismo radical, pues se entiende que la obra del Antiguo Testamento ha sido datada de un milenio a ochocientos años antes de Cristo, mientras que el Egipto Antiguo, desde luego, nada tiene que hacer dentro de ese contexto cronológico Tampoco cabe suponer que la obra bíblica derive en forma alguna de las enseñanzas del Egipto Antiguo, ya que no sólo se trata de culturas y perspectivas de la vida radicalmente distintas, sien que, para colmo, en la obra bíblica se advierten en mucho mayor grado las enseñanzas morales de Buda y las de Confucio, que las de los faraones y los diversos códigos conductuales dci Egipto más reciente En otras palabras, por omitir el estudio de la cultura china se perdió nuestro autor de la fuente conceptual que alimento en verdad tales textos.

 

Por otra parte, las propias obras que cita de la cultura egipcia como es el caso de la Enseñanza para Kaghemni, Enseñanza de Hergedef Enseñanza de Ptahhotep, Autobiografía de Khety, Enseñanza para Merikara, el Papiro Westcar; Estelas de Neferhotep, etc. son ilustrativas de una forma de vida y hasta de alguna clase de orientación conductual, pero definitivamente, pese a ser manifestaciones contemporáneas de la cultura y textos morales de la Antigua China, no se encuentran a la altura de éstas

 

Y un aspecto que debe tomarse como parámetro para calificar adecuadamente una comparación de tal naturaleza es el de advertir las diferencias básicas Una cosa es que los textos egipcios refieran, por ejemplo, que haya que proceder con sabiduría, o que se trate de personas con alguna sabiduría y, otra muy distinta es percibir en los textos chinos la sabiduría misma de la ciase de enseñanza que se pretende transmitir y hasta de los valores morales que son utilizados para ejemplificar e ilustrar lo expuesto

 

2.- La Educación en Grecia.

 

El autor pretende hacer depender de la cultura egipcia los valores fundamentales de la griega, pero tampoco esta apreciación se ajusta plenamente a la realidad. Ciertamente, el valor cultural de la arquitectura, la escultura y hasta la literatura egipcia debe haber sido suficientemente impactaste en las culturas mesopotámicas, pero independientemente de tal influencia regional, no tiene por que ser menospreciado lo que de genuino tuvo la cultura de la Hélade, toda vez que se trata de una formación que tuvo sus propias creaciones y originalidades.

 

El milagro griego se cifró en cuatro elementos básicos el factor democrático, el científico, el de la evidente deficiencia religiosa y el de la libertad de pensamiento. Ninguno de esos elementos provenía de Egipto, que siempre se mantuvo sujeto a una tiranía milenaria, totalmente antidemocrática; a una nula investigación científica, pues ningún dogmatismo la fomenta, a una acendrada convicción religiosa, aunque impuesta por el dictado faraónico; y a una ausencia total de libre pensamiento, pues todo dogmatismo la excluye

 

Los griegos fueron los primeros en operarías tesis educativas en los términos en los que actualmente las conocemos, y no así como en el caso de los egipcios o los chinos, que podrían ser tomados por el autor como ejemplos de sus conceptos de inculturación, no de aculturación, pero que tampoco sen suficientemente indicativos de la educación misma dentro de esta perspectiva En otras palabras, los que verdaderamente pueden ser calificados como pedagogos en el sentido estricto de la palabra, y mas aún que dentro de esa noción de aculturidad, que incluso conceptualmente resulta poco congruente con los hechos, son los griegos. Antes de ellos, ni los egipcios a los que se refiere el autor, ni los chinos, que omitió referir, pueden ser tomados en forma alguna como precursores históricos de la educación. Una cosa es las manifestaciones culturales y la proyección implícita o incultural con la que quisiera calificarse la sola convivencia humana y sus quehaceres, y otra muy diferente la educación misma, tal como la conocemos a través de los griegos y como ha estado operante y activa desde entonces

 

Las culturas china y egipcia representan hitos históricos desde el punto de vista de haberse constituido en lo más representativo y organizado en su tiempo. Por eso destacaren. Pero no se desprende de tilos una visión pedagógica formal. De tal forma que los criterios clasificatorios preliminares de los que parte nuestro autor son, a mi juicio, totalmente desenfocados de la realidad a estudio La pedagogía no se da como un fenómeno incultural cuando se quiere hablar de historia de la educación, sino, en todo caso, como un fenómeno prehistórico de día, o, con cierta liberalidad, hasta protohistórico de la misma, dándole la holgura de suponerlo como un producto del ejemplo de una cultura en la conciencia colectiva. Pero, en todo caso, esto viene a ser más un fenómeno sociológico que pedagógico

 

Y es que el correlativo concepto de nuestro autor sobre la aculturación es tan infortunado como aquel. No estimo adecuado que se le llame así a un proceso externo en el que puede darse esa dualidad formal-instrumental o concreta a las que se refiere como manifestaciones transmisivas, ni menos aun a las de aprendizaje de oficio, pues unas y otras manifiestan o expresan una naturaleza imitativa a la que ningún hombre puede sustraerse, según los sociólogos, de tal manera que ni ocurría así con las manifestaciones de la cultura egipcia, dado que no había más imitación que la del trabajo subordinado y esclavista, ni puede desprenderse de tal hecho que ello represente alguna clase de aculturación. Solo en los griegos se dio un proceso formal de culturización, o sea de transmisión formal-instrumental del conocimiento -recuérdese a los presocráticos, a las sofistas y a los peripatéticos, por ejemplo- así como de instrucción concreta por encima del trabajo -que entre los griegos se reservaba para los esclavos, dejando el aprendizaje a los ciudadanos e, igualmente, de aprendizaje de oficio -que ya no se quedaba en mera transmisión hereditaria de la función sino en capacitación técnica.

 

El concepto de areté, que solo se dio en el pueblo griego, fue el primero que aglutino la concepción libertaría por el aprendizaje con la libertad primigenia del pensamiento, de tal manera que fue una visión integralista e integralizadora de todo el espectro educativo El areté era a la vez formación moral, capacitación, instrucción, conciencia ciudadana, noción científica, cultura de valores y de principios, ciudadanía, justicia, democracia, etc, aspectos, todos ellos, de los que jamás se ocuparan los egipcios

 

Por otra parte, el autor se refiere a los textos poéticos de Homero y Hesiodo así como a las enseñanzas atribuidas a Pitágoras y a los grandes legisladores atenienses, como fue el caso de Solón. Pero en esa perspectiva desatiende a los filósofos y se inclina por los literatos. El aludir a las obras de Esquilo, por ejemplo, en mucho mayor grado que a los grandes pensadores de la antigüedad, quizá pudiese tener por justificante el que una buena porción de las obras, por ejemplo, de los presocráticos solo se conserven en referencias de otros o en fragmentos minúsculos, o que los discursos de los grandes sofistas, como Protágoras o Georgias, por ejemplo, se encuentren en iguales condiciones, etc, pera carece de justificación alguna tal preferencia por lo irrelevante cuando se conservan algunos fragmentas perfectamente entendibles de Heráclito, el poema de Parménides, los dialogas platónicos o la obra de Aristóteles, sin mencionar otra medio centenar, par lo menos, de pensadores cuyos textos aluden a conceptos pedagógicos bastante mas ricos e ilustrativos que los transcritos de poetas y dramaturgos

 

En otros términos, como que el autor prefirió nuevamente la inculturación y la aculturación para confirmar sus hipótesis, en vez de ocuparse del objetivo histórico que debía perseguir según el propio titulo de su obra

 

En el mismo nivel se mueven sus citas de Pausanías y de Filóstrato, pues se ocupa mucha más del llamado arte gimnástico que de la auténtica Paideia griega, tal como lo ilustro con mucha mayor seriedad y profundidad Werner Jaeguer

 

Ahora bien, con respecto al concepto de aprendizaje, y sobre todo del aprendizaje para el trabajo, el autor involucra aspectos colaterales como el de la dignidad social, la que entraña para el toda una serie de consideraciones sobre el contenido de la Ilíada y la Odisea homéricas que versan en mayor grado, por razón de los pasajes transcritos, en los matices de corte heroico de ambas obras a puramente sacrificiales, de tal suerte que sus señalamientos sobre la capacitación de las guerreros o el arte teórico-práctico vienen a resultar un tanto fuera de lugar con respecto al propósito esencial que se persigue

 

No obstante, en términos generales puede afirmarse que su análisis sobre la educación griega no únicamente es demasiado estrecho y restringido en relación con toda la cultura griega y su parte no analizada ni considerada siquiera por nuestro autor sino que, para remate, manifestando una abstención total sobre el pensamiento griego para quedarse en mayor grado con lo puramente literario de la referida cultura. Esto misma le hace mezclar la educación con el trabajo y la actividad a formación guerrera dentro de una visión demasiado superficial para lo que en verdad represento tal cultura

 

3.- La educación en Roma.

 

El autor parte de la cita de Cicerón, quien atribuía a Roma la herencia de la cultura griega sobre todo en sus virtudes, como una importación necesaria para configurar su estructura disciplinaría

 

Tal disciplina se configuró, según su perspectiva, en la moral, lo cívico y lo religioso. Lo cual es cierto, pues la herencia fundamental del pensamiento griego giró en torna a la conservación de los valores fundamentales del pensamiento platónico, sobre toda en materia de virtudes, principios y derechos fundamentales, así como en la observancia de los valores patrios, especialmente dentro de la línea de la conducta espartana, lo mismo que en la perspectiva de la pluralidad de dioses, con todas sus replicas de los defectos y virtudes humanas, sin mayores cambios que los de nombres y atribuciones

 

Sin embargo, este enfoque preliminar asume una connotación especial en el ámbito de la historia romana, ya que el cultivo de los valores familiares tiene, precisamente en este pueblo, más que en ningún otro, una significación distintiva.

 

La transmisión de los oficios entre generaciones y la independencia de la familia con respecto a las estructuras del Estado, sin demérito del servicio a la patria, tienen una valoración sociopolítica y, sobretodo, jurídica, que no tenían en el pueblo griego, a pesar de las leyes solónicas y de las rigores disciplinarios de los espartanos

 

Plauto, Plutarco, Tito Livio, Licinio, Tácito, etc. y hasta poetas coma Juvenal y Horacio son referidos por el autor como descriptores de la vida romana, de sus costumbres fundamentales, de sus tradiciones esenciales, de sus virtudes patrias, de su ideología dominante, de su nacían educativa y de su apreciación conceptual sobre el tema.

 

Pero ocupa un lugar especial en la exposición del tema el tratamiento diferente que se otorga a las esclavos y a los libertos, a la consideración especifica de los ciudadanos, y, por razón del universalismo de los romanos, a la necesidad del manejo de diversas lenguas como medio de enlace con las culturas subordinadas.

 

También señala el autor la existencia de una notoria resistencia por parte del pueblo romano con respecto a la cultura griega, ya que por una parte se imitaba en toda y por la otra se quería configurar una cultura propia en la que pudiera dependerse lo menos posible de aquella. Pero esta doble perspectiva de los hechos tropezaba con el fenómeno inocultable de que la cultura griega fuese demasiado grande como para ser soslayada y, a la vez, la soberbia romana fuese igualmente grande como para quedarse sujetos a ella.

 

Por otra parte, y con respecto a esta misma perspectiva dual de las cosas, los romanos buscaban los aportes literarios y filosóficos de los griegos para apuntalar con tal autoridad sus propias señalamientos, pero, a la vez, querían alcanzar alguna clase de personalidad propia en sus obras, de tal suerte que ello provocaba la intervención periódica hasta del propia senado romano para adecuar las costumbres del imperio a las tradiciones y a la irrupción de las novedades del propio imperio en razón de los tiempos

 

Suetonio destacaba la rudeza de los romanos con respecto a la cultura de la Hélade por razón del contraste que ello representaba entre un pueblo culto y otro esencialmente guerrero, pero no descartaba la expectativa de culturizar la rudeza mediante la literatura y la educación, de tal forma que los aspectos intelectuales siempre fueron bien cotizadas en la cultura romana, porque, a pesar de la incultura guerrera, no se desconocía el valor del arte y del saber

 

La escuela romana giraba entorno a tres grados, pero se orientaba prioritariamente par la formación familiar. Obras como las Instituciones Oratorias de Quintiliano o la obra completa de Cicerón fueron esencialmente orientadoras en los tres niveles ya señalados, es decir, el moral, el cívico y el religioso. Sin embargo, no debe olvidarse que la rudeza se prolongaba a la escuela, ya que la enseñanza se ejercía sobre la base de la disciplina más exigente, el castigo, el temor, el golpe, etc. de tal suerte que los educandos resultaban influidos de la violencia misma y en ella configuraban su propia perspectiva pedagógica

 

Obviamente, se trataba de una escuela circunscrita a la influencia del Estado y orientada a los fines de él, pues el concepto de ciudadanía y de civismo giraba en torno a él. El autor detalla los estipendios cubiertos a los maestros en razón de la actividad o jerarquía de éstos. Y es que los emperadores, al subsidiar la enseñanza, necesariamente se ocupaban de orientarla en el sentido que desearan y de retribuirla como estimaban más conveniente.

 

Claro esta que la educación física ocupaba un lugar preeminente, tanto par el sentido de competitividad deportiva que se había heredado de los griegos, como par la conveniencia de formar guerreros. Pero también la formación estratégica para efectos de aplicar el saber en la guerra formaba parte de ese mismo cuadro de ideas

 

Las artes llamadas liberales y las actividades de carácter técnico chocaban entre sí, no únicamente en razón de las diferencias de prestigios, sino también por las actividades mismas de acuerdo con sus naturalezas y fines. Ya las diferencias entre los trabajos de los esclavos y las actividades de las ciudadanos libres señalaban una diferencia esencial, pero sí a eso se añadía la perspectiva de la actividad misma en razón de la funcionalidad y fines de unas y otros, era lógico que se diese una clara dicotomía entre ellas

 

Par otra parte, el trabajo y el aprendizaje vinculados, sobre todo en el nivel técnico o artesanal, era una secuencia obvia de dependencia y subordinación que resultaba inevitable y hasta susceptible de conflictos al interior de la comunidad, de tal suerte que no podía mantenerte disociado lo una de lo otro ni podía desvincularse la dependencia misma por razón de las perspectivas metodológicas y procedimentales a las que debían servir

 

Pero, en suma, el fenómeno de la educación romana se ciñe principalmente a la disciplina, aspecto en el que los griegos acusaron una cierta relajación que sólo se manifiesta a plenitud con el imperio romano

 

4.- La Educación en la Alta Edad Media.

 

El autor arranca del siglo Vl para configurar la etapa histórica en la que declina la cultura clásica por razón de las invasiones bárbaras y, a la vez, par el declive del imperio romano y la proliferación de manifestaciones fragmentarías, sobre todo eclesiales, a través de los Padres de la Iglesia y el surgimiento de los primeros pensadores y filósofos medievales, de una concepción del mundo en el que es el cristianismo su protagonista principal

 

Las primeras comunidades cristianas organizadas y los distingos originarios entre la estructura de la Iglesia y del Estado, señalan el nacimiento de las primeras escuelas religiosas y, sobre todo, de los primeras modelos organizativos en los que será la Iglesia y no el Estado quien asuma la función educativa prioritaria. A ello se adicionan las actividades de las sinagogas, los templos, etc. que confluyen en la noción de la conventual y, por ende, en el enclaustramiento mismo del saber en ámbitos cerrados y exclusivos

 

Ya los primeras concilios recogieron la tesis de orientar la educación de los niños al sacerdocio y, con ello, de formarles dentro del claustro para inducirles a una preformación que los hiciera proclives a la carrera sacerdotal. La convivencia bajo reglas y la rigidez en las conductas heredaba de la educación romana el rigor, la disciplina y hasta la marcialidad de la vida en común para alcanzar el objetivo propuesta, pero el cultivo de los clásicos, sobre todo griegos, más que latinos, configuraba el carácter de la educación misma. Hubo, pues, una cierta liberalizarían con respecto a la tradición romana, pero, a la vez, una observancia a continuidad de su rigidez disciplinaría para configurar su estructura de formas y apariencias en el proceso de la educación como tal.

 

El autor llega a referir hasta un cierto sadismo pedagógico en materia de cantos y oraciones mal observados por los educandos y que necesariamente implicaban castigos drásticos, frecuentemente vinculados con algunas connotaciones de carácter religioso, sobre todo en el sentido de que se faltara a la divinidad por la indisciplina a se sirviera a los enemigos de la divinidad por la falta a las reglas Los valores del ocio y del trabajo eran manipulados con cierta vinculación inevitable hacía lo religioso. El trabajo era visto incluía con carácter penitencial, en tanto que el ocio representaba castigo, salvo que se orientase a la contemplación religiosa, la razón mística o la mera auto imposición de castigos para satisfacer determinadas concepciones de carácter sancionatorio sobre las conductas estimadas como indebidas.

 

Desde luego, la moral religiosa campea coma valor supremo y antes que lo formativo prevalece lo impositivo. Lo que viene a configurar la llamada cultura escolástica es precisamente esta ausencia de indisciplinas o su castiga al manifestarse por excepción, toda vez que es la rigidez lo que permea toda actividad

 

Por otra parte, la tradición cultural de los griegos y de los romanos no se toma sin reservas, ya que las sagradas escrituras deben sobreponerse sin reservas a aquellas, por lo que el educando debe sujetar sus propios juicios a un régimen de autorizaciones previas hasta para acceder a la lectura de los clásicos

 

La influencia determinante de las premisas de todo orden contenidas en las sagradas escrituras te constituye en un impedimento adicional para que la cultura greco-romana pueda ser tomada sin reservas. Algunos de los papas se constituyeron en árbitros por excelencia de los temas a considerar, de los tópicos a prohibir y de las tesis a excluir

 

Incluso algunos de los propios textos bíblicos fueron sujetos a lectura autorizada, no indiscriminada, por estimar alguna clase de riesgo en una permisibilidad absolutamente libre y sin obstáculos. La que no se tomó con reservas fue la vieja clasificación greco-romana del saber en cuanto a las siete artes liberales y la concepción originaría de las ciencias, tal como provenía sobre todo de Aristóteles. Surgieron las escuelas canónicas como producta de la reelaboración de la cultura clásica que fomentaba la Iglesia, pero también se configuró una especie de escala parroquial cuyo capillismo dependía de la estructura y las necesidades circunstanciales del medio.

 

Las primeras estructuras de la propia jerarquía eclesiástica dieron pie al nacimiento de una forma de examinación de los educandos igualmente jerárquica, aunque complementada de toda una serie de concepciones que pudieran llamarte catequísticas en el sentido de representar un adoctrinamiento básico e incontrovertible sobre el que se fincaran las estructuras y superestructuras conceptuales sobrepuestas.

 

En la época carolingia, que es ya en el siglo VIII, comienza a florecer una culturización cortesana. Las intelectuales y artistas independientes comienzan a manifestarse como sujetos deseados y hasta codiciables como instructores de la corte, como lujos de la misma o como razones de ostentación gubernativa

 

La finalidad imperial y el sentido sacrosanto del saber y del arte comienzan a constituirse en adornos necesarios y prestigiantes del imperio mismo. Las grandes cortes ya no resultaban admisibles sin el adorno del saber. La pedagogía comenzó a revestir la imagen de una forma y de una apariencia necesarias, incluso a las ojos del papado.

 

La escuela para las laicos, cultivada par el Estado, y la escuela religiosa o parroquial, cultivada par la Iglesia, llegaron a constituir dos bastiones enfrentados dentro de un ambiente de incertidumbre y contradicción con escaso porvenir conviviencial. Las escuelas cenobiales y canónicas matizaron la época en el ámbito de lo religioso, pero no impidieran que las del Estado te orientaran a la formación guerrera como prioridad máxima y que ello representara una cierta continuidad de lo que ya ocurría en el imperio romano de la época de la decadencia

 

5.- La Educación en la Baja Edad Media.

 

En esta época, ya la escuela a schola, palabra que significa lagar de reclutamiento, constituía una congregación de carácter monástico. La sujeción a reglas, o a la Regla, con mayúsculas, significaba la adopción de una disciplina absolutamente regida por una autoridad y que demandaba una fidelidad y lealtad a toda prueba

 

El autor describe particularidades de la vida monástica, incluyendo la autoridad de la entidad enseñante, originariamente depositada en el obispo y posteriormente delegada en jerarquías inferiores La enseñanza se constituyo en un oficio cuya dignidad sufrió los altos y bajos de las diversas etapas, siendo particularmente importante la influencia del poder feudal.

 

El monopolio eclesiástico de la instrucción, pese a tas conflictos con la autoridad política y a sus muchos enfrentamientos, logró mantenerte durante varías centurias por razón de la influencia determinante del papado.

 

Fue hasta el surgimiento de las primeras economías mercantiles en los siglos XI y XII cuando surgieron las primeras universidades libres, pero estos no lograron su consolidarían sino hasta el siglo XIII, paralelamente con el nacimiento de las primeras órdenes religiosas, como fue el caso de los dominicos y franciscanos

 

Ya para entonces los estudiantes pagaban por la enseñanza, incluyendo el caso de los llamados maestros vagantes que llegaban a las ciudades anfitrionas para cumplir con la función pedagógica aunque dando preferencia a los nuevos centros económicos, sociales y culturales

 

Los exámenes procedían mediante un interrogatorio sujeto a métodos y procedimientos muy similares a los actuales, mientras que la educación guerrera que era esencialmente caballeresca y la enseñanza técnica se depositaba en las llamadas corporaciones, que se caracterizaban por ser agrupaciones gremiales para la transmisión directa del saber técnico a través de la instrucción personal del maestro al alumno.

 

6.- La Educación en los siglos XlV y XV.

 

Con el surgimiento de las primeras manifestaciones burguesas afloró la enseñanza libre, la cual correspondía a una percepción selectiva y elitista de maestros y alumnos correspondientes a las clases acomodadas, pero sujetándose los primeros a un cierto grado de especialización, de tal suerte que se elegía a un conocedor por cada especialidad y se buscaba que el educando tuviese mediante la enseñanza de muchos una mejor percepción del mundo

 

Comenzó a florecer el humanismo como una manifestarían aristocrático-cultural, pero sobre todo como una visión conservadora y burguesa propia de los nobles y de las clases privilegiadas. En suma, una etapa de transición entre la antigüedad y la modernidad, sin demérito de caracterizarse por el humanismo.

 

HISTORIA DE LA EDUCACION DE 1500 A NUESTROS DIAS

 

7.- La Educación en los siglos XVI Y XVI.

 

Obviamente, se trata de las siglos propias de la Reforma, la Contrarreforma la Utopía y los barruntos de los que habría de ser, posteriormente, la Revolución.

 

Esta época se caracterizó por la expansión del espíritu, la difusión del humanismo, la propagación de otros estilos de vida, el establecimiento de otras composiciones estructurales, la dinámica de la libertad de pensamiento y la contraposición con las visiones monolíticas de la antigüedad, así como por toda una serie de conceptos innovatorios de la mentalidad tradicional, incluyendo lo ruptura con los viejos equilibrios políticos, las antiguas nociones del poder, los modos de producción, las concepciones religiosas, las tradiciones artesanales y la difusión de la cultura hacía los estratos inferiores de la sociedad.

 

La Reforma representó un primer enfrentamiento de la mentalidad tradicional consigo misma. La Iglesia Protestante, al confrontarse con la Iglesia Católica originó una postura contrareformista caracterizada por la censura a múltiples libros, la represión a ciertas lecturas e incluso a la sátira de las teorías contrarías.

 

Como producto de la época un Índice de libros prohibidos que prácticamente impedía cualquier clase de instrucción sobre los avances de la época. Algunos califican esta parte de la historia como oscurantismo.

 

La propia crisis económica y las condiciones de marginación de las grandes masas, así como explotación e injusticia, provocaron el surgimiento de múltiples concepciones utópicas orientadas al ideal de reordenar la sociedad y cambiar el estado de cosas Los utopistas representan la protesta de la época que posteriormente te convirtiera en protesta revolucionaria.

 

Por esta misma época, en pleno siglo XVII, uno de los exiliados y perseguidos con motivo del desorden imperante fue Juan Amos Comenio, precursor de la pedagogía moderna.

 

8.- La Educación en el siglo XVIII.

 

Dada la preferencia del autor de la obra que se comenta, más por los literatos que por los pensadores, nada raro resulta que comience por referirnos los textos de los dramaturgos franceses como fue el caso de Racine y Moliere, en vez de ocuparse de los grandes pensadores del siglo coma Rousseau, Voltaire, Diderot, D’Alambert, Montesquieu, etc. A los que finalmente alude en forma excesivamente breve.

 

También te refiere a los movimientos revolucionarios norteamericanos y francés de fines de dicho siglo, sin que de tales señalamientos pueda desprenderse apreciación alguna de su parte en torno al tema pedagógico, salvo el de la enseñanza mutua, propio de Inglaterra, entendido como una simple mejora de la educación por razón del método didáctico del que se ocupó

 

También destaca la obra en Suiza de Pestalozzi, dentro de la propia línea de Rousseau, esencialmente sentimental y emotiva, pero orientada a destacar la necesidad de una educación que superara las imperantes condiciones de miseria tanto de la fábrica como de la escuela.

 

9.- La Educación en la primera mitad del siglo XIX.

 

El autor comienza por sintetizar los matices que estima dominantes en la primera mitad de este siglo. Y son ellos: universalidad, gratuidad, estatismo, laicismo, renovación cultural y abordaje del problema del trabajo.

 

La Revolución Industrial representó una época de innovación maquinista para rebasar la producción artesanal individual o grupal y las viejas corporaciones gremiales por un proceso de producción en serie, de esclavitud del hombre a la máquina y de explotación del propio ser humano, sobre todo mujeres y niños, en tareas interminables que arruinaban su salud y sus vidas en aras del aprovechamiento del tiempo y la rentabilidad plenas.

 

La producción artesanal dejó de ser rentable ante la eficacia de la explotación industrial, e incluso en las minas la maquinización comenzó a desplazar al hambre, las protestas sociales y hasta las utopías socialistas fueron la consecuencia obligada del fenómeno social que a la vez subordinaba la dignidad humana o simplemente la desplazaba

 

El problema de la división del trabajo, la producción en serie, el efecto deshumanizador y la condición de miseria generalizada provocó un utopismo centralizado en la redención por la vía del apoderamiento de los medios de producción mediante la entronización del proletariado, aunque no todavía dentro de la perspectiva marxista, sino como una simple accesibilidad a los bienes de producción o a sus frutos, es decir, sin pensar aún en el poder

 

La Iglesia por su parte, debido al proceso intervencionista del Estado en el área de la pedagogía, comenzó a perder más aceleradamente el monopolio educativo que hasta entonces conservara.

 

El autor refiere con algún grado de detalle la evolución de la escuela infantil en Italia y de las escuelas técnicas y universitaria sobre todo en Francia

 

10.- La Educación en la segunda mitad del siglo XIX.

 

Este capítulo se inicia por una breve referencia a las revoluciones burguesas y a la reforma de la instrucción, pero pese a que ese sea el subtítulo adaptado por el autor, omite referirnos cuáles hayan sido las revoluciones burguesas a las que quiso referirse y es muy poca lo que nos informa sobre la supuesta reforma anunciada

 

Antes bien, pasa a referirse en segunda numeral a las primeras resistencias de la Iglesia Católica en torno a las tesis socialistas y comunistas, llevándose con tales señalamientos, mediante manifiestas condenas, a la educación laica que progresivamente iba imponiendo el Estado como respuesta al elitismo burgués

 

Ahora bien, el socialismo marxista, a diferencia del pensamiento utópico, era notoriamente materialista y no idealista, par lo que una de sus primeras exigencias fue la educación publica y gratuita, la abolición del trabajo fabril de las niños, la integración de la educación con los procesos productivos, etc., de tal manera que ello chocaba con los privilegios de la burguesía de los que tenía que hacerse cómplice la Iglesia de su tiempo.

 

El autor destaca el papel de las mujeres precursoras de un tipo de enseñanza esencialmente liberadora de sus papeles serviles y dentro de un rol de explotación y de subordinación machista que la condenaba a mantenerse dentro de una opresión ya milenaria caracterizada por el abuso y la explotación más indiscriminadas.

 

La proclividad del autor por las citas literarias nuevamente ahora a mediados del capítulo citando a Tolstoi y pretendiendo con ello el nacimiento de una nueva concepción educativa que, desde luego, está muy lejos de ser verdad.

 

Finalmente alude a lo que denomina escuela norteamericana, como sí fuese alguna clase de modelo particular a observar, y que, a mi juicio, tampoco tiene tal calidad.

 

11.- Hacia el Año 2000: La primera mitad del siglo XX.

 

El autor se ocupa de referirnos la hipótesis de una nueva escuela surgida con posterioridad a la Primera Guerra Mundial, partiendo de las trabajos de John Dewey en los Estados Unidos de Norteamérica y de Shadski, Blonski, Kruptskaia y otros en la ahora desaparecida Unión Soviética Dentro del sistema socialista de principios del presente siglo se refiere nuevamente a la tesis del trabajo-instrucción, y de su contraposición con lo que se dio en llamar educación liberalista, democrática y libre, sin ahondar realmente en la temática de arden pedagógico sino, más bien, perdiéndose en conjeturas de carácter histórico-político a sociológico-conceptuales que hacen volver las ojos a Marx, Engels, Owen, etc., sin otro señalamiento que la preeminencia de la educación tecnológica como premisa del desarrollo económico.

 

Insiste en las posiciones ideológicas de Lenin con respecto a la escuela-trabajo, así como en los llamados salones pedagógicos de Makarenko, aunque no sin destacar la originalidad del pensamiento de este último, por lo demás tan controvertido en sus aplicaciones concretas, ya que pese a la admiración que despertaba entre los pedagogos de la época, no por ello dejaba de resultar controversial y hasta discutible para muchos más.

 

Par contraste, las llamadas democracias burguesas contaban, según el propio autor, con un nueva demiurgo en la persona y la obra de John Dewey Las tesis sociales y socializantes de la educación orientadas a la noción de escuela activa y progresista se enlazaba con las nociones de la escuela-instrucción de los socialistas, aunque sin descuidar los aspectos sociológicos que ya se manifestaban en su tiempo. Su teoría de las tres erres, correspondientes en inglés a reading, (w)riting y (a)rithmetic, o sea leer, escribir y hacer cuentas obedecía a la concepción de la llamada instrucción de taller, que se anunciaba en su obra La Educación de Hoy.

 

En seguida se ocupa de Bertrand Russell, sobre todo en su obra La Educación y el Orden Social, ya que la orientación del famoso pensador inglés era la de coordinar el pleno desarrollo individual a través de la cohesión social. El industrialismo y los procesos de socialización, según sus planteamientos preliminares, eran altamente demandantes de una integración o unificación en la que no se amenazara el desarrollo particular del individuo, pero, a la vez, que se procurara su integración a ellos

 

Para Russell el liberalismo y el socialismo se entrelazan y propician una reconciliación permanente entre el individuo y el ciudadano en virtud de que no pueden sustraerse a la doble condición que se manifiesta en ambos sistemas

 

Lógicamente, combatía todo autoritarismo educativo y se oponía a la enseñanza cerrada que prescindiera del manejo experiencial como sustento de cualquier clase de pedagogía posible. Su pragmatismo era obvio y militante, pues no descartaba el papel social y político del individuo ni la permanencia, durante su vida, dentro del engranaje socio-cultural en el que se hubiere formado y al que debía rendir el tributo de una fidelidad y una identidad fundamentales

 

Una vez remontado el periodo de los llamados temas universales en materia pedagógica, nos dice el autor que comenzaron a proliferar los llamados temas moleculares, es decir, los de carácter psicológico y racionalista que atendían predominantemente al individuo, aunque no por ello se excluían de la posibilidad de considerar la llamada psicología social o colectiva.

 

La psicología fisiológica de Wundt, con base en los precedentes de Herbart, así como los estudios psicofisiológicos de Pavlov y las primeras teorizaciones pragmáticas de William James, crearon el ambiente propicio para este psicologismo educativo que encontró en Freud la expresión máxima. Pero junto a las tendencias fisiologistas y pragmatistas afloraron las naturalistas, representadas por Wertheimer y Kóhler, que se oponían al asociacionismo mecanicista, sobre todo de la escuela fisiologista rusa de Pav1ov centrada en la tesis de los reflejos condicionados y, por ende, en una pedagogía derivada de la acción estimulada o provocada en el educando, para llevar sus enfoques hacia el análisis de las conductas, pero no en su expresión mecanicista sino de individualidad y personalidad.

 

Jean Piaget reconsideró todos estos enfoques en forma abreviada al incorporar las tesis evolucionistas que comenzaban a imperar en el pensamiento de la época e inducir las premisas del asociacionismo y la Gestalt o psicología gestáltica, en la que se atiende más a la perspectiva del diálogo como elemento educativo por excelencia por sobre las mecánicas y pragmatismos del pasado reciente. A Piaget se unió Vigodski.

 

La naturaleza y el ambiente, la circunstancia y el medio, la condición y el carácter, la necesidad y el juicio, las formas y métodos, etc. fueron elementos de análisis para la nueva pedagogía, de tal suerte que no podía volverse al simplismo de las teorías mecanicistas o extradisciplinarias sin incurrir en un grosero desvió de perspectivas psico-pedagógicas y hasta de una pérdida de visión del espectro completo del fenómeno educacional dentro de este enfoque globalista y evolucionista que contemplaba la realidad como un todo y no como una mera parcela de acción reducida a la estrechez del mecanicismo o la fisiología.

 

Dentro del régimen italiano de esta porción del siglo que se comenta, especialmente bajo el régimen fascista, sobresalieron los planteamientos de Gentile y Lombardo, aunque antagónicos en sus perspectivas, así como el izquierdismo de Bottai.

 

Pero fue Antonio Gramsci, casi toda su vida activa en prisión, quien vino a configurar la visión neomarxista del problema pedagógico, es decir, a revincular el fenómeno político que las escuelas psicologistas habían descuidado

 

Es suma esta porción del siglo XX se caracterizó por una verdadera revolución general en la perspectiva y apreciación del fenómeno pedagógico, pero, especialmente, por la incorporación de los factores psicológicos y políticos como sus ingredientes inevitables en toda consideración futura sobre las perspectivas del tema

 

12.- Hacia el Año 20q0: La segunda mitad del siglo XX.

 

Por lo que concierne a esta segunda mitad del siglo XX, el autor se limita a destacar los avances tecnológicos que todos conocemos, las tendencias ideológicas de marxistas y católicos, en tanto que corrientes ideológicas más relevantes de nuestro tiempo, destacando en forma especial los estudios y obras de Jacques Maritain y de Emmanuel Mounier, pero sin referencia alguna, inexplicablemente, de las otras corrientes de pensamiento predominantes, como es el caso del existencialismo y del estructuralismo

 

EDUCACION Y SOCIEDAD EN LA HISTORIA DE MEXICO

 

PREAMBULO

 

La segunda obra a emplear para la formulación de este trabajo es la intitulada Educación y Sociedad en la Historia de México, cuya autoría corresponde a Martha Robles

 

En dicha obra se observan, pues, a partir del propio título de la misma, una dualidad de perspectivas: la formativa o propia de la sociedad que ha constituido históricamente al entorno en el que se ha desenvuelto el mexicano y, en un segundo aspecto, el específico de la educación misma en nuestro país

 

La síntesis que se formula en las páginas siguientes, a partir de los tópicos fundamentales de la citada obra, viene a constituir una continuación, aunque localizada, de la historia universal de la educación que ha sido glosada en páginas anteriores.

 

13.- La Colonia.

 

Lo primero que destaca la autora es el papel de los monjes franciscanos con respecto a la medicina indígena, pero ello mismo sorprende al lector, ya que lo propio habría sido referir, de entrada, lo que constituyó la educación misma antes de la colonia, toda vez que los pueblos precolombinos manifestaban un índice cultural en muchos aspectos superior al europeo.

 

Ciertamente, la ausencia de mayores referencias históricas sobre las culturas de los toltecas, aztecas, olmecas, mayas, etc. pudo haber sido un obstáculo serio para abundar en el tema, pero la sola referencia a la poesía prehispánica podría haberle concedido fuentes importantes de referencia sobre la formación moral de los primeros pobladores de nuestro territorio

 

Sin embargo, dado que la autora arranca con la historia del México colonial, cabe observar que este primer capítulo se caracteriza precisamente por desatender los trescientos años de esa época. La autora alude a la resistencia de los españoles con respecto a las enseñanzas de la cultura indígena y de allí se salta hasta la creación de los primeros colegios y de la Universidad en unas pocas páginas

 

14.- Fin de la Nueva España.

 

La autora ubica la Nueva España a fines del siglo XVIII y comienza a referir el México del siglo XIX, haciendo algunas menciones sobre la Gaceta de Literatura de José Antonio Alzate; alude a la Santa Inquisición y se ocupa de Hidalgo como educador, en tanto que rector del Colegio de San Nicolás. Luego refiere, en un apartado expreso, la existencia del México independiente y la existencia de un plan general de educación a cargo del Poder Legislativo. Pero las referencias siguientes siguen siendo por igual y preeminentemente de carácter histórico alude a Iturbide y Guadalupe Victoria, para concluir el capítulo con un cuadro sinóptico alusivo al México Colonial y hasta antes de 1810 que, en definitiva, resulta bastante más ilustrativo del tema que el propio capítulo aparentemente orientado a describir los contenidos de tal etapa histórica de nuestro país

 

15.- Educación para la libertad.

 

Dentro de este apartado, la autora comienza a referir la naturaleza de nuestros servicios escolares oficiales, la integración de las diversas etapas educativas, la distribución de la educación superior, la influencia decisiva de las tesis liberales durante el periodo de la Reforma, los primeros decretos oficiales al respecto, -especialmente los de Gómez Farías-, la creación de la Escuela de Minería y del Colegio Militar, la restauración del michoacano Colegio de San Nicolás, al período gubernativo de Santa Anna, los criterios de la Constitución de 1857, y, sobre todo, la influencia de las dos corrientes políticas principales, -liberales y conservadores- que tan determinante resultó para el laicismo y la llamada descolonización educativa.

 

La autora concluye el capitulo nuevamente con un extenso cuadro sinóptico que refiere cronológicamente el sentido de las dos etapas hasta aquí comentadas y que, al igual que en el caso anterior, es mucho más explicito que el propio texto

 

16.- Nación semicolonial.

 

Este capítulo se orienta a describir la dictadura porfirista. Comprende de 1877 a 1911. Detalla el papel del clero en la educación y la participación de los colegios estatales, así como la función de la universidad

 

Se concluye una vez más con un cuadro sinóptico bastante más explicito que el propio texto del capítulo.

 

17. Reorganización nacional.

 

Bajo este epígrafe se describen los siete años de la Revolución Mexicana. Obviamente, en nada aluden al tema pedagógico sino al socio-histórico. Menciona el papal de Madero, la instauración del nuevo estado revolucionario y, marginalmente, la creación de algunas instituciones educativas congruentes con la mentalidad de Obregón, Carranza, De la Huerta, etc. pero destacando especialmente la fundación de la Secretaría de Educación y el cuadro sinóptico consabido que nuevamente viene a resultar mejor y más explícito que el contenido capitular

 

18.- El sistema político.

 

Este capítulo comprende desde el régimen callista y la fundación del Partido Nacional Revolucionario, precedente del actual Partido Revolucionario Institucional, pasando por la creación de varías de las universidades de provincia, incluyendo el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, hasta la etapa de 1929, con Vasconcelos, Reyes, Caso, etc. para concluir con los inicios de la época cardenista

 

De esta descripción del sistema político mexicano no se desprende, a priori, observación alguna sobre la pedagogía de nuestro país, pero sí se vislumbran los perfiles de sus tendencias futuras, tanto en la politización de sus instituciones como en la influencia ideológica de la revolución y de sus principales ejecutores institucionales en el futuro que se estaba gestando con respecto a la educación universitaria.

 

19.- Posición ideológica de la universidad.

 

Este capítulo viene a constituir una especie de paréntesis entre el anterior y el subsecuente, ya que la autora comienza por referirse a la autonomía, que viene a ser la premisa del liberalismo ideológico de la época en torno a la esencia de nuestra pedagogía; y luego se ocupa de las corrientes de pensamiento predominantes a través de sus principales representantes locales, como era el caso del materialismo histórico y del liberalismo contrapuesto a cualquier clase de dogmatismos y determinismos tan boyantes en su tiempo. Curiosamente, las tesis evolucionistas sólo fueren advertidas como una especie de progresismo inofensivo y escasamente incorporable a las tesis liberales

 

La autora vuelve a concluir el capítulo con un cuadro sinóptico que también resulta bastante más útil que el texto del capitulo.

 

20.- La era de Cárdenas.

 

La llamada era de Cárdenas, se manifiesta plenamente inserta en los grandes movimientos sociales de la época la proliferación de los organismos de carácter social, la federalización de los organismos laborales, la tendencia a la tecnificación e industrialización del país llevando por contrapeso una preeminencia de la clase obrera y de la salvaguarda de sus derechos y privilegios más elementales, así como la tendencia a la expropiación de los bienes básicos de la nación para asegurar un sentido patrimonialista colectivo que justificara el esfuerzo nacional por la educación tecnológica e industrial que asegurara el despegue de los dictados neocolonialistas de otros países potencialmente más fuertes que el nuestro

 

Lógicamente, un sacudimiento tan serio de los estratos sociales del país, necesariamente repercutió en grandes movimientos oposicionistas y en una conciencia de democratización y de igualdad que no se había manifestado en etapas históricas anteriores De allí que los procesos de capitalización y de aburguesamiento de ciertas elites necesariamente originara el surgimiento de fuerzas organizadas opositoras y partidizadas para contrabalancear la tendencia que en principio se antojaba socializante y típica de la mentalidad cardenista

 

21.- Sociedades anónimas: rumbo de México.

 

A partir de 1940, con el régimen camachista, y posteriormente con el alemanista, se propició un proceso industrializador y capitalizador que obligó a la tecnificación radical de la enseñanza. El cultivo de la enseñanza humanista, propio de in época vasconcelista, fue abandonado como modelo educativo.

 

Ciertamente, la educación misma comenzó a manifestarse anuente a la innovación de los medios y técnicas para su ejercicio concreto, es decir, para la impartición misma de la enseñanza con apoyo en la vinculación a la empresa, sobre todo a las personas morales o sociedades mercantiles que propiciaban la pulverización de los capitales mediante el régimen accionario con el que las teorías capitalistas pretendían rebasar las prédicas marxistas. Pero el complemento de estas medidas se reflejó en el área educativa a través de la privatización parcial de la enseñanza como una especie de fenómeno reflejo

 

22- Educación privada y cambio social

 

Este capítulo es destinado por la autora para enfatizar la influencia del Partido Acción Nacional, pero especialmente de sus fundadores, como gestores de una clase de educación privada y sus repercusiones en la idiosincrasia de las elites más dinámicas y poderosas del país para efectos de nuestro entorno educativo

 

Destaca el papel de la clase medía y su posibilidad de acceso al sistema de cuotas para cubrir el costo de la educación tecnológica

 

23.- Ciudad universitaria. Heterogeneidad estudiantil.

 

En este capitulo la autora refiere las demandas propias de un crecimiento demográfico alarmante y descontrolado que implicaba el acceso a la educación superior por parte de cualquiera de las clases o estratos sociales del país en forma indiscriminada.

 

El concepto mismo de Ciudad Universitaria ya hacía presuponer la convivencia de todos con todos

y, por ende, de una democratización total del saber.

 

Concluye el capítulo con la referencia a la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de

México y sus principios y ligas con los preceptos constitucionales.

 

24.- 1968.

 

La autora dedica un capítulo en especial al movimiento estudiantil de 1968, tanto para destacar el aspecto ideológico que lo animó, como para asimilarlo al precedente histórico de la llamada decena trágica, por razón de sus aspectos sangrientos.

 

25.- Ajustes educativos en la sociedad actual.

 

Aquí la referencia concierne a la década de los setentas en adelante. La autora parte de los datos censales para destacar las condiciones geográfico-políticas del México contemporáneo y sus demandas socio-económicas más apremiantes.

 

Señala las condiciones actuales de la investigación científica y detalla los fines de la educación misma en los tiempos presentes, de acuerdo con las perspectivas de un porvenir más o menos inmediato que se permite apuntar someramente

 

26.-Ciencia y tecnología. Fomento del Desarrollo Nacional

 

En este último capitulo de la obra, la autora se ocupa de inquietamos por la necesidad de acrecentar la actividad educativa en el ámbito científico. Y es que, ciertamente, el avance económico contemporáneo y las perspectivas de sobrevivencia como país hoy más que nunca están condicionadas a la investigación y el desarrollo en los órdenes científico y técnico, sin duda alguna. Solo que si se pierde la perspectiva del humanismo, la filosofía, la cultura y la política, lo más que se alcanzará será un país de tecnócratas y mecánicos, tal como nos está ocurriendo.

 

Desde luego que la autora desatiende este último aspecto, ya que sólo se ocupa de la sociedad en función del ámbito de su bienestar material y social.

 

LA EDUCACION EN EL MUNDO ACTUAL Y SU CONCEPTO

 

Al  hombre hay que considerarlo actualmente bajo un binomio hombre-mundo, pues ambos se influyen mutuamente. El mundo en el que la educación se envuelve y convive con el hombre se divide en tres categorías

 

q       NATURALEZA: mundo físico y material

q       CULTURA: lenguaje, arte, ciencia, etc.

q       SOCIEDAD: familia, escuela, grupo, estado, etc.

 

Cada sociedad tiene una forma de vida, y una manera de interpretar al hombre y su perfeccionamiento. Esto es lo que significa educación.

 

Existen dos tipos de sociedades rural e industrial, cada una con una realidad física, social y cultural distinta. Pero la sociedad actual exige un planteamiento educativo acorde con los cambios tecnológico, nuevos planteamientos en relación a la democracia, etc

 

La educación se clasifica en tradicional y moderna. En la primera se busca un concepto de formación para el bien personal. En la segunda, la formación es como una inversión económica a nivel socia y personal En la tradicional, los conocimientos se adquieren en la institución escolar de viva voz del profesor, en la moderna se adquieren fuera, a través de otros medios de conocimiento En la tradicional es un privilegio de minorías En la moderna, se intenta una educación general La actividad, en la tradicional, es memorística; mientras que en la moderna es critico-reflexiva

 

Sin embargo, no todo son beneficios en la educación moderna. Existen algunas deficiencias: insuficiente preparación del profesorado, insuficiente desarrollo da las ciencias de la educación, resistencia al cambio del sistema educativo, influencia del origen socio-económico en  las posibilidades educativas, costo de la educación, exigencias de educación permanente, resistencia a la participación escolar de padres y alumnos, etc.

 

La educación es tan antigua como el hombre. Ante todo, es un perfeccionamiento. Etimológicamente proviene del verbo latín: educo-as-are que significa criar amamantar o alimentar.

 

Las creencias políticas, sociales, religiosas, la idea del hombre, su trascendencia, etc., influyen en la definición de educación. Existen algunos aspectos preponderantes en las definiciones que se dan de educación:

 

-           idea de perfeccionamiento

-           medio para alcanzar el fin del hombre

-           ordenación u organización

-           influencia humana

-           intencionalidad

-           referencia de características específicamente humanas

-           ayuda o auxilio para el perfecto desarrollo del hombre

-           proceso de individualización

-           proceso de socialización,

 

Es, pues, un proceso de perfeccionamiento Y casi todas las definiciones lo manejan implicando por tanto el sentido de una modificación. Tiene un sentido dinámico, Se dice que algo es perfecto cuando su terminación es tal que no le falta nada, que esté completo, de tal forma que, sí se le añade algo, automáticamente se introduce una imperfección

 

Existen palabras que algunos autores utilizan como equiparables a educación. Por ejemplo

 

-           Instrucción: debemos entender que es una edificación en la mente, pero no se debe identificar instrucción con educación, aunque no hay instrucción que no eduque. La educación es una comunicación directa que se mueve en un terreno subjetivo de valores, e instrucción es la supeditación de la comunicación, a un termino objetivo. En la instrucción se pueden distinguir varios niveles que van desde la simple interiorización de conocimientos hasta la recreación de los mismos; pero en cualquier caso es un movimiento en ámbito intelectual.

 

-           Formación: se requiere para tía la actividad o la colaboración con los otros y la libertad de elección Generalmente se entiende como una superación del campo exclusivamente intelectual, la diferencia se da en la distinción teórica en la practica. La formación permite hablar de resultados concretos y la educación presupone un proceso que es inacabado y permanente. En la primera forma parte del patrimonio personal mediante una labor de recreación e integración

 

-           Enseñanza significa señalar hacía o bien mostrar algo a alguien, pero solo se refiere al docente, al que enseña Aprendizaje es correlativo de enseñanza, es la tarea que corresponde al discante y supone un cambio en la disposición o capacidad humana.

 

En suma Perfeccionamiento + formación + instrucción = educación

 

La formación se incluye dentro de la educación, y ésta se complementa con la información

 

EL HECHO PEDAGOGICO

 

La palabra educación (del latín educare, en griego paidagogein), tiene un sentido humano y social Es un hecho que se realiza desde los orígenes de la sociedad humana. Se le caracteriza como un proceso por obra del cual las generaciones jóvenes van adquiriendo los usos y costumbres, las practicas y hábitos, las ideas y creencias, en una palabra, la forma de vida de las generaciones adultas La educación que antes era una influencia espontánea, toma ahora la forma de una influencia intencionada, es decir, se realiza voluntariamente sobre las generaciones  jóvenes y llega a ser ejercida por personas especializadas, en lugares apropiados y conforme a ciertos propósitos, religiosos, políticos, económicos, etc

 

Al  lado de la educación intencionada de la escuela existe hoy la acción difusa de la casa, la iglesia, el poder público, a más de otros factores específicos como el libro, el periódico el texto, etc Con todo, hay un carácter común en todo proceso educativo: ya sea espontánea o reflexiva la educación es un fenómeno mediante el cual el individuo se apropia en más o en menos la cultura (lengua, ritos religiosos y funerarios, costumbres morales, sentimientos patrióticos, conocimientos) de la sociedad en donde se desenvuelve, adaptándose al estilo de vida de la comunidad en donde se desarrolla.

 

LA TEORIA DE LA EDUCACION

 

Primero espontánea y deliberadamente se educa; después se observa y se reflexiona sobre ello, y poco a poco se va gestando un concepto acerca de la esencia y método de la educación que en el transcurso de la historia se convierte en una teoría pedagógica. Mas tarde, recogen las nuevas generaciones esta teoría, que suelen poner en práctica (arte educativo) de donde se sacan nuevas experiencias para postformar o reformar la teoría original o inicial. Así, nos encontramos teoría y praxis en saludable relación y así, también, se va desenvolviendo en el tiempo la teoría y la técnica de la educación

 

La teoría pedagógica describe el hecho educativo: busca las relaciones con otros fenómenos; ordena y clasifica; indaga los factores que la determinan; las leyes a que se haya sometido y los fines que persigue. El arte educativo, por su parte, determina las técnicas mas apropiadas para obtener el mejor rendimiento pedagógico: es una aplicación metódica de la ciencia de la educación.

 

LA POLÍTICA EDUCATIVA

 

El Estado, sobre todo el moderno trata de orientar y dirigir la educación. Dicta normas y disposiciones para regular la vida educativa del territorio donde gobierna mediante cierta legislación educativa teñida siempre de los idearios políticos de la época.

 

La política educativa es el conjunto de preceptos obligatorios por obra de los cuales se establece una base jurídica o de derecho para llevar a cabo las tareas de la educación.

 

La teoría de la educación no es le política educativa. La teoría es obra de pedagogos, de teóricos profesionales de la educación, la política es tarea de hombres de Estado.

 

Consecuentemente, la historia de la pedagogía describe y explica en sucesión cronológica la vida real de la educación (hecho pedagógico) señalando cuidadosamente los preceptos jurídicos (política educativa) que han tratado de regularía, así como las doctrinas y técnicas educativas que buscaron interpretarla y realizarla del mejor modo (teoría y técnica de la educación).

 

FINES DE LA EDUCACIÓN

 

La educación jamás será fruto del capricho del educador. Entran en juego factores culturales, históricos, geográficos, etc.

 

Existen, sí, fines inmanentes son los que hacen referencia directa a un sujeto o grupo (formación profesional). Y fines trascendentales su cariz es exterior al sujeto mismo. Van más allá de su individualidad. Están fuera del mundo sensible (cultura universal, vida sobrenatural, etc.)

 

Nassif distingue entre fines generales y particulares, ya sean validos para todos los hombres o para un grupo o individuo. Actualmente se busca democratizar la educación, lo cual es otro fin.

 

OBJETO DE LA EDUCACIÓN

 

La educación necesita de la acción de dos elementos uno capaz de influenciar y el otro capaz de recibir influencia. El ejercer la influencia depende del educador; la de recibirla, del educando.

 

La posibilidad de transformación del hombre se conoce por su educabilidad. Solo el hombre tiene una conducta no predeterminada, se posee a sí mismo.

 

El concepto de educabilidad ha sido enfocado desde distintas perspectivas, una es psíquica o individual que es la que permite la realización del hombre, es decir, la que permite lograr hábitos de conducta La otra es la da una concepción histórica es decir, una educabilidad caracterizada por la sensibilidad histórico-social, exclusivamente humana. Educatividad es, entonces, la capacidad del educador de ejercer influencia sobre el educando

 

Si se suman educatividad y educabilidad y se consideran dentro de una misma persona, se concluye que es el mismo sujeto el único capaz de transmitir influencia es decir, auto educación, que es la capacidad del sujeto de formarse a sí mismo. La auto educación pura no existe, pues el hombre esta influido por la sociedad y, en último extremo, por la educación cósmica. El hombre empieza su proceso formativo dentro de la heteroeducación, es decir, influenciado por otro, para adentrase en su auto educación.

 

Aunque existen la auto y la hetero educación, ambas coexisten y toman distinta potencialidad según el momento de desarrollo que se considere:

 

LIMITES DE LA EDUCACIÓN

 

A lo largo de la historia han existido el optimismo y el pesimismo pedagógicos, es decir, los que creen que con la educación se puede todo, como Platón, Leibnitz, Kant, etc.; y los que creen que no se puede nada, el cual adquirió auge en el siglo XIX. Por lo cual se puede llegar a un pacto ecléctico o medio entre ambas partes, sí no se tiende adecuadamente entendida su perspectiva.

 

LEGITIMIDAD DE LA EDUCACIÓN

 

Solo el hombre educado que ha logrado elevarse por encima de la naturaleza es capaz de ser libre, y por tanto la educación es la gran posibilidad de que el hombre llegue a ser tal.